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CULTURA TAINA ESTUDIO SOBRE

PREIlISTORIA INDI·

GENISTA TAINA, EN FORMA DIDACTI· CA E ILUSTRADA, COMO'UN APORTE A LA CULTURA DOMINICANA.

POR

Joaquín R. Priego

"AÑO DEL DESARROLLO NACIONAL"

1 967


A manera de Prefacio Corno artista dominicano y admirador de las artes oíoneras de nuestra cultura, me permíto redactar este ~studio sobre la civilización aborigen con el fin de ilustrar en la materia no sólo a los dominicanos apáticos al conocimiento de la raíz primigenia de nuestra culo tura trisanguínea, sino, para valorizarla y ponderarla en la conciencia de los extraños que nos visitan curiosos, ávidos de sorpresas, de lo que no conocen, del secreto de nuestras cosas, de los valores originales y estéticos que puedan singularizarnos. Y siendo ésta una fuente tan rica corno in explotada, es por lo que escribo estos renglones sobre nuestra cultura genérica, su raíz, su envergadura y su trascendencia evolutiva en el campo de la cultura y estilizaciones del siglo en que vivimos. Pocas instituciones se han esforzado en alentar su inspiración, en las fuentes virginales de nuestro arte primario, y por ello debemos aspirar a la colaboración espontánea de sentimientos y voluntades para que se imponga un día en el mundo civilizado el reconocimiento to de la Cultura Taína, que es nuestra cultura embrionaria, prístina, telúrica, y el mejor patrimonio de la raza pionera legado al presente y al futuro de la cívílización universal. Este ensayo de jalón educativo, simplemente inspirado por la atmósfera de libertad de esta paz que armoniza el chirriar del arado en la pradera, y en las -7-


ciudades el trajín del trabajo y del paseo; inspirado por este .ambíente de democracia, dedico este factor de enseñanza escolástica a todos los estudiantes y a toda institución o individuo que su lucha propenda al desarrollo del arte y la cultura en general. EL AUTOR.

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Carta al lector Querido Lector: Al leer este libro, tendrás que ser benévolo al [ustipreciarlo, puesta que no siendo escritor, ni antropólogo, tendrás que encontrarle su imperfección; por tanto, será el único que escriba, y lo he hecho, por un deber ineludible da todo hombre civilizado, o sea, el de sembrar un árbol, procrear un hijo, y también un libro. Comprendido este imperativo, me resta decir, que m( apasionamiento por la raza taína, no ha podido alterar en un ápice la verdad de este conjunto de documentación y de conceptos, aunque revele mi odio al fuerte contra el débil; aunque siendo hijo de español, maldigo la hora. en que Colón cogió para España, y no para Alemania, Inglaterra o Francia; hoy fuera América un grupo formidable de naciones unidas y poderosas. Me sutiliza el espíritu la vida paradisíaca de la raza taína; rindo homenaje a Enriquillo; admiro el valor de Caonabo; me apena Guacanagarí; me encanta Anacaona; me impresionan Guaroa y Hatuey; aborrezco a Ovando y a Ojeda, y me abruma la pía bondad de fray Las Casas y la lucha humanista de fray Antón de Montesino. Joaquín R. Priego.


República Dominicana MINISTERIO DE EDUCAOION, BELLAS ARTES Y CULTOS

RESOLUCION Nc 2534'63 que recomienda como lectura complementaria para el estudio de la Historia Patria, el trabajo titulado "Cultura Taína", del Sr. Joaquín R. Priego. El Ministro de Educación, Bellas Artes y Cultos, en uso de las atribuciones que le confiere el artículo 26 de la Ley Orgánica de Educación; Visto el informe favorable de los profesores consultados al efecto, así como del Departamento Técnico correspondiente, RESUELVE: 1.- Recomendar como lectura complementaria para las clases de Historia Patria el trabajo titulado "Cultura Taína", escrito por el escultor Joaquín R. Priego.

DADA en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, a los 6 (seis) días del mes de mayo del año 1963 (mil novecientos sesenta y tres). Buenaventura Sánchez F.,

Ministro de Educación, Bellas Artes y Cultos.

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El hombre primitivo de América Al meditar profundamente al desarrollar el tema de este tratado sobre la Cultura de la Raza Taina, se empeña Ia mente en irse tras la investigación de los orígenes y al remontarse el pensamiento en busca de tales principios tropieza en la oscuridad de la remota noche de la prehíatoria. Pero hagamos a manera de introducción del importante próximo capítulo un sondeo superficial en forma de simple ilustración. Hombres de cíencías descartan la teoría de que la indiada americana fue creada por inmigrantes tribus israelitas. Otros escudriñadores se empeñaron en comprobar que tal origen fue egipcio, fenicio, chino, griego, etc; atreviéndose a falsificar inscripciones y símbolos con el fin de comprobar sus teorías. A lo largo del tiempo se ha escrito sobre estos temas cantidades de volúmenes vácuos... La más socorrida teoría al respecto es la que sostiene que el continente fue poblado por hombres que pasaron del continente asiático por el estrecho de Bering, Y es la más generalizada teoría puesto que la fisonomía indígena de todo el continente es mogólica o mongólica. Pero quién podrá probar esta fundamental teoría? -En vista de lo cual, remontémonos más lejos aún, refresquemos la memoria con las investigaciones de Halckel y su Historia de l,? Creación. con las de Neumager y su Historia de la Tierra; leamos a los doctores Koch, Anghey \Y Dickeson, y así sabremos que nuestro continente en su época de convulsiones geológicas, cuando la tierra se abría y se hinchaban las montañas; cuando la flora no perfumaba y la mariposa frágil no engalanaba la selva; cuando los volcanes iluminaban el ciclo en noches tétricas y los aluviones glaciales se precipitaban atronadores, estaba poblado el continente por una fauna de monstruos gigantescos, vertebrados, mamíferos y de más de 30 tipos distintos. Entre los más enormes, existió el Mamut o Mastodonte; tan grande era que un elefante de hoy parecería a 5U lado como un perro al lado del mismo elefante. El Ceratosaurio, el Brontosaurio de 16 m. de longitud. El Monosaurio, pez y serpiente de 30 m. El Megaterio de la pampa. El Brontozoo, tan colosal que la huella que estampó su paso sobre materia volcánica distaba 4 m. de otra. Los espacios lo cruzaban mamíferos voladores como el Plerodáctilos, con cabeza y pico de pájaro y dientes largos yala¡¡ de murciélago de 8 m. abiertas. Cuando este escenario desarrollaba su drama monstruoso, existía el hombre imponiéndose como rey de aquella creación, y vencía a esos monstruos y se alimentaba de ellos. A lo largo del continente

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han sido encontrados las osamentas de esos gigantes ., junto a ellos; restos de cuerpo humano; tanto de uno como de otro lucen hoy en los grandes museos naturalistas de América y de Europa. Bajo esos huesos focilizados y conservados bajo estratos calcáreos de aluviones sucesivos, aparecen piezas de pedernal, piedras toscamente labradas que son las mejores pruebas del grado más ínñmo de la cultura. Todo este acontecer geológico se remonta a unos 80 mil o cien mil años, esta es la edad del hombre sobre nuestro continente. Ahora, nos resta pensar si después; de aquellos cataclismos y reajustamientos climáticos d ssaparecerlan aquellos actores de la prehistoria junto a los gigantes cuaternarios, o supervivieron aquellos hombres continuando la especie a través de milenios; y de modificaciones físicas para poblar de indígenas el continente. Es muy posible que así fuera, puesto que también en aquella fauna de gigantes habían otros animales que aún existen aunque evolucionados; habían caballos pero no solípedos, habían perros, tortugas, perezosos, lobos, cocodrilos, hormigas enormes, y muchos animales más y es muy posible que a través de milenios estos animales y el mismo hombre fueran adaptándose hasta llegar al ambiente actual. Pero siempre aparecen por doquiera las incógnitas, por ejemplo: aquellos hombres interglaciares fueron tan toscos que indudablemente tendrían el cuerpo cubierto de pelos; porqué entonces aparece lampiña la raza indoamericana, como si en realidad fuera de origen mogólica? --Vemos entonces cómo una teoría fortalece otra, para que continue por los siglos sobrepujando las incógnitas . , Plero sea cual sea la forma en que se efectuó la población del continente, arrancaremos desde este punto de vista y trataremos el tema del origen de la raza indigenista de la manera mejor tamizada posible en pos de la verdad absoluta.

Origen de :a Raza Aborigen de América Nadie ha podido explicar con exactitud el origen de la raza aborigen de la América. Ningún científico o investigador ha podido aportar pruebas de cómo aconteció este suceso; ni aun podríase sustentar con lógica convincente de dónde provinieron las tribus que poblaron el archipiélago de las mil islas. Todos los historiadores que tratan sucesos pre y pos colombino hacen caer sus conceptos al respecto, dentro del campo de lo hipotético. Pero tratemos de esquematizar una razón o concepto extraído de todas esas opiniones contradictorias de Las Casas, Herrera,

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Oviedo, Irving, Charlevoix, Nur, Angleria, Garcia, Del Monte, Kriegel', Mejia, Loven, Gómera y Pané. En primer lugar, algunos sostienen que antes de los indios poblar la América, hubieron otras civilizaciones en ella. Todavía nadie ha podido probarlo, pero tampoco nadie tiene base para dudarlo o rebatirlo. Unos admiten que fueron egipcios, otros fenicios, escandinavos, malayos o polinésicos; pero creo que para satisfacer el conocimiento del origen de la raza que pobló a América, debemos arrancar del conocimiento convincente del origen del hombre. Todo lo que se diga al respecto resulta intrascendente hasta que no sea respaldado por la afirmación categórica que pueda ofrecer la antropología y la prehistora. Platón con su leyenda sobre la Atlántida origina la existencia de una gran isla de notable civilización que desapareció tras terrible cataclísmo, determinando el fenómeno el inmenso archipiélago antillano. Quién podrá afirmar esta verdad? Reconocemos que como todo lo anterior, entra en el terreno de lo hipotético y hasta en lo hiperbólico. Lo cierto es que al ser descubierto el continente, estaba poblado por una raza que por sus características y ñsonomía, y por la configuración geográfica del continente podría determinarse su origen. El indio americano no era ni caucásico ni ario, era mas bien asiático; hasta aquí la teoría es irrefutable. Como América está separada del Asia por el estrecho de Bering, es muy posible que pasaran por ese puente natural y luego huyéndole al clíma fria bajaron por toda la costa del Pacífico. Y es muy posible también que amparados por las corrientes del Océano Pacífico, como más tarde fué comprobada la posibilidad, navegaron hacia oriente, Además, una serie de islas sirven de escala al largo viaje del Pacífico acortando la distancia, El hecho de que los españoles en la conquista del Perú encontraran cocos y cocoteros en sus costas es prueba de que las conocidas corrientes marinas del océano habían traído los cocos y tambien sus cultivadores. Los cocos de las antillas fueron traídos por los holandeses en el año 1549. En el Océano Pacífico, a 3,760 Klm. de la costa de Sur América se encuentra la isla Pascua, descubierta por los holandeses en las navidades d~ 1772 dándole el nombre relacionado a esa época del año. Estaba habitada por tribus cuya fisonomía denunciaba su prosedencia polonésica. De ellos quedan como vestigios eternos las inmensas estatuas de piedra volcánica que tallaron prodigiosamente. Allí hay frondosos cocales y abundancias de cangrejos. -13-


E" indudable que ésta isla en épocas remotas sirviera de trampolín a los oriundos de oceanía para pasar a las islas Galápagos o talvez directamente a las costas del continente arrastrados por las referidas corrientes marinas. Una y mil conjeturas pueden suscitar..c. Exponemos las más positivas teorías; pero dentro de la serie de hipótesis sobre cl origen del indio americano, es indudable que ésta que sustento "obre la isla Pascua y el paso del puente natural de Beríng son los dos caminos irrebatibles por los cuales se encaminó la raza asiática y la polínésica al continente indoamericano. Por una de esas dos vías se encaminó a la América esta raza de características mongólicas. Hoy día podemos comprobar que toda esa raza oriental asiática, el filipino, el hawayano. el esquimal de Alaska, el indio centroamericano, el azteca, el inca y el araucano, son miembros de una larga familia de firmes características iguales. Mientras prosperaban las prístinas civilizaciones del continente, ya los mares del Atlántico aonocian de las aventuras de las tribus aborígenes. Los estudios antropológicos y arquelógicos no arrojan en favor de la luz buscada, nada mas que un manto para continuarla en las sombras. Admitamos la teoría de que las tribus araucos o aruacos, oriundos del Orinoco en Colombia, eran dados a la navegación y a la guerra; eran tribus salvajes y caníbales las que poblaron las islas menores del archipiélago; no fueron éstas las que poblaron las islas mayores, estos fueron pueblos de ideologías muy distintas y de costumbres muy opuestas. El grado de cultura y civilización taina quiequeyana era comparable a las más avanzadas civilizaciones del continente. Les arauacos fueron los progenitores de los caribes y estos chocaren con les avanzados pueblos quísqueyano, borinqueño y ciboney, manteníéndose estos siempre a la defensiva. Si estudiamos geográficamente la América, nos llamará la atención que Centroaméríca está a un paso de Cuba, y ésta larga isla encadena el collar de islas Gel archipiélago. De los Mayas salieron las tribus Yanquis-Nacnas hacia el Este, en pos del nacimiento del Sol, hasta detenerse en lo que llamaron Xamaná, hoy Samaná.- Obsérvese que Yaqui es un caudaloso río del Sur de México; Yaqui fué el nombre primitivo de los dos ríos que atraviesan la isla de Quisqucya o Hispaniola. El notable investigador Heinrich Berlín hace un estudio de relación precolombina entre Cuba y Yucatán expresando razonadas teorías sobre la poaibilidad de que las islas, sobre todo Cuba fueran pobladas por indios de Yucatán, aunque geográficamente parezca posible, hace un acopio ele costumbres opuestas entre Mayas y Cíboneyes, pero concluya diciendo: "También en el juego de pelota, cuyo deporte es una fiel demostración del nivel de cultura de

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ambos pueblos: también en la costumbre de la deformación eraneal, qua se extendía aunque en forma diversa desde centroamérica por todo el arco antillano"; y termina por contradecirse al decir: "tedas; estas analogías y contradicciones no demuestran la existencia de relaciones entre las dos culturas, pero tampoco las reprueban". Insistiendo en lo mismo, Colón expresó en sus memorias del primer viaje, y así comenta el Sr. Loven, "Yamaye estaba cerca de tierra firme 10 jornadas de canoa, 60 ó 70 leguas y era la gente vestida allí". Esto demuestra que había contacto entre Cuba y Yucatán. Y todos los investigadores expresan sus teorías sobre este punto, pero son sinceros al concluir con sus dudas. El mismo investigador Herrera Fritot y también Harrington sostienen que el poblamiento antillano tuvo grandes facilidades por el sur y muy pocas por el nordeste. (al decir muy pocas, entiéndase que ni añrman ni niegan), Sostienen también que las corrientes marinas del canal de Yucatán. impedían la travesía en canoa. Y en el mismo tratado del Sr. Berlín dice que cuando los europeos comenzaron a ocupar islas menores los caribes se fueron lejos a establecerse por las costas de Honduras y la península de Yucatán. Obvia recordar que los indios recorrían en sus canoas; los mares antillanos. Se iban a la Florida, a las Lucayas, a las Vírgenes remando en canoas. Este fué siempre otro punto de contacto entre tierra firme y las íslas. Cuenta Las Casas len su Historia de Indias, que un día de Noviembre en el segundo viaje colombino, un grupo de españoles; se internó por un río al norte de la isla Española; les llamó la atención sobre todo una canoa varada debajo de una enramada, tan grande como para 12 personas, toda hecha de un tronco de árbol; lo que demostraba que podían y sabían navegar bien lejos de tierra. Allí les llamó mucho la atención encontrar en una casa un pedazo de cera de abeja; en cambio no vieron abejas en parte alguna. Pasó el tiempo y después; "Andando yo por las islas de Cuba en el año 1514, (como dice Las Casas) donde ogara está la villa que nombran de la Habana, hallamos un pedazo tan grande de cera que sería como de una arroba". Esta fué otra gran sorpresa porque tampoco habían abejas, la confusión se despejó cuando descubrieron a Yucatán, tierras del reino Maya, donde encontraron grandes colmenares. Si comparamos lo expresado por los citados historiadores como Berlín, Fritot y Leven, de que las corrientes del canal de Yucatán impiden la travesía en canoas: cómo explicarían los pedazos de cera si la admiración -de esos días era que no habían abejas en las antillas, y luego encontraran cultivados apiarios en Yucatán?

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Los historiadores mayas remontan el apogeo de esa civilización a dos mil años: y el principio de su decadencia, a unos quinientos años antes del descubrimiento de América, y sólo saben comprender que el hombre maya prehistórico vino del norte, y abriéadose paso por el sur se asentó en las tierras de Yucatán; pero nadie sabe porqué se estableció allí, imponiendo una civilización rival de la de Egipto y de la de Grecia. Es indudable que al bajar del norte traían un acopio de cosa. y de conocimientos que fueron fomentando, por ej-emplo el maíz fué el principal cultivo de la raza maya; también cultivaban tomates, el árbol del pan, cacao, yuca, frijoles negros y rojos. Cazaban palomas grises, perdices, codornices y sobre todo el mamífero agutí, que tanto citan las; crónicas de la Española. Nadie podrá pensar que todo este cultivo pasó de las antillas; tierra firme, es natural que talvéz, mil años antes del descubrimiento nos viniera de los mayas por la vía que hemos sustentado. Esto justüica que la corriente civilizadora nos venía de esa tierra firme, donde una civilización milenaria había creado raíces 11

profundas,

De esa fuente generadora no heredó Quisqueya ni su arquítectura ni su arte, pero sí el impulso de su civilización, como tamo bién de la mexicana y de las islas lucayas o Bahamas cuya población se estima como la más antigua del archipiélago. De esas tribus lueayas eran originarias la>: ciguayas que ocupaban el nordeste de Quisqueya; prueba es, que la lengua lucaya se esparció en esta isla. Si los cronistas e historiadores pos descubrimientos no concuerdan en razones ni conceptos ni narraciones en los; sucesos que vivieron y palparon; cómo van a coincidir en ideas y deducciones en todo lo relativo a la prehistoria? Tamicemos todas sus teorías para extraer una conclusión contundente.

El arte y la cultura centroamericana era muy superior a la taina, sólo heredamos de ellos la luz de su (civilización; y tanto mejor, para poder definirse con originalidad. Su cultura no había desarrollado más, porque era un pueblo joven, una civilización nueva, en formación, y tenía encima la bélica amenaza de los; guerreros caribes. Pero su pueblo conquistó un nivel moral tal, que podía señalarse más que rival de cualquier pueblo de América.

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Raza Ahorígen AntiUana Tratar de averiguar la etimología de la palabra Taíno, es posiblemente infructuosa tarea; pero satisface saber que cuando los descubridores de América llegaron a las antillas, al pasar por las primeras islas, oyeron este vocablo que le gritaban l~ indios al salirle a su paso. TAINO!...

TAINO!...

TAINO!...

lo ..

y por la actitud y la forma de expresar esta exclamación, dedujeron los impresionados descubridores que decían PAZ! PAZ!... o SOMOS AMIGOS...! o BIENVENIDOS ...! y se generalizó tanto la palabra taíno, que escritores de la época la usaron como palabra que caracteriza la raza de las antillas mayores y la cultura de esos pueblos, por lo tanto desde que este vocablo eufórico tomó el significado adjetivo de América. LAS ANTILLAS

Las antillas o Archipiélago Antillano es un conjunto de mÁ8 de mil islas organizadas en un arco natural perfectamente definido, desde la península de Yucatán en México hasta las costas de la América del Sur. Se dividen en dos tipos, Mayores '1 Menores. Las Mayores son: Santo Domingo (La Española en la época de la conquista), Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Las Antillas Menores comprenden todas las demás islas. Este arco de islas se adentra al Golfo de México separando el Océano Atlático; norte, del Mar Caribe; al Sur. Sus dos extremos se aproximan a tierra firme siendo indudable que por esos puntos de contactos se poblara el archipiélago Antillano con tribus de variadas ideologías. DESCUBRIMIENTO

El Almirante Don Cristóbal Colón descubrió esta isla de Quisqueya el día 5 de Diciembre de 1492; desembarcó el <tia 6 íní-

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ciando relaciones con los nativos a quienes llamó indios creyendo haber llegado a la India o a las islas de Asia. El día 9 la bautizó con el nombre de la Española por la gran semejanza con las tierras de España. Después de efectuar el primer tratado de amistad con el cacíque Guacanagarí y luego de manifestar Colón su deseo de conocer y negociar con el Gran Kan, monarca del Cípango, al preguntar por esta región creyeron los nativos que preguntaba por el Cibao cuyos ríos auríferos reafirmaban su creencía de estar en esas rícas regiones; pero deseoso de llevar a España las- nuevas noticias de haber llegado al continente asiático y comprobado la redondez de la tierra dejó para su segundo viaje la incursión al Cibao. Luego de emprender su regreso naufragó la carabela Santa María a dOI; leguas del poblado del cacique amigo, próximo a lo que es hoy Cabo Haitiano. Con los restos de la carabela construyeron la fortaleza La Navidad. Allí dejó Colón una guarnición de 29 hombres en plan de amistad con el cacique, luego siguió rumbo a España. Pero bien pronto la guarnición se peleaba entre sí, y se internaba en la isla en busca de sus apetencias, pero al llegar a las comarcas del cacique Caonabo, el más poderoso de la isla, le salió éste al encuentro persiguiéndolos hasta el mismo fortin el cual lucía encañonado con las armas de la nave naufragada. Guacanagarí salió al encuentro a defender a sus amigos blancos; la tragedia fué sangrienta. los 39 españoles murieron y el cacique amigo huyó herido. Al pasar Colón a su regreso, por la península de Samaná, anota en su diario el domingo 13 de Enero de 1493 haber enviado gente a la playa "para que tomasen de :come,r hallaron ciertos hombres con arcos y flechas, unos tenían el rostro tiznado de carbón, puesto que en todas partes acostumbraban a deseteñir de diversos colores" "traían todos los cabellos muy largos y encogidos y atarlos atrás. y puesto una redecilla de plumas de papagayos". Un indio fué invitado a ir a la carabela y fué; Colón al verlo se impresionó, creyó que eran de los que comían hombres. Respecto a esto dice el Padre Las Casas; "No eran Caribes ni los hubo en la Española jamás". Este indio era ciguayo, y como todos los de Quisqueya, enemigo de los Caribes. El indio expresó la existencia de una isla llamada Matininó como isla poblada por mujeres sin hombres. Refirió también que los caribes estaban por el Este, señalando para Puerto Rico; sabemos que la costa Sur de esta ísla estaba -18-


poblada por ellos. Colón colmó de regales al indio y lo retornó a tierra, desembarcando con siete soldados españoles: en la playa le salieron más de 50 indios tiznados. Los españoles se dedicaron a cambiar chucherías por las flechas y macanas de 10l¡ indios; parece que éstes comprendieron que estaban siendo desarmados; reaccionaron trabándose un encuentro armado, retirándose los soldados a la carabela dejando dos indios heridos. Tanto el historiador Oviedo como Las Casas coinciden al expresar que éste fué el primer combate entre ambas razas en América o Ameríndia. En consecuencia, Colón dió entonces a la Bahía de Samaná el nombre de Golfo de las Flechas.

Una Raza y dos Culturas Las tribus que emigraron a las Antillas mayores por los puntos de contacto con tierra firme provenían de una civilización encaminada, así fueron poblándose de gentes pacíficas, soñadoras, sedentarias, pobres, obedientes Y sobre todo libres. Al arribo de los descubridores, estaban pobladas las antíllac por cuatro tipos de indios ligeramente diferentes; Los Guanahatabeyes y los Lucayos o Yucayos parece fueron los más antiguos. Los primeros ocupaban el occidente de Cuba, y los segundos ocupaban las islas Bahamas. Los Taínos ocupaban las cuatro islas mayores; Quisqueya no sólo era la más habitada sino que eran los menos viejos y ocupaban el arco de islas menores hasta su proximidad con tierra firme. Los lucayos eran procedentes de la península de la Florida, raza conservada, pura y bravía, pero de muy limitada inteligencia, pacífica y opuesta al canibalismo; habitaban más de 400 islas, las más¡ importantes eran Amauana, Mayaguana, Yabaque Maniguá, Guanahani, Yumeteo, Nequea, Ciguateo, Yuma y también la isla de Samaná (Antes de Ser península era isla). Los científicos sostienen que por el siglo dos antes de la era cristiana las islas de todo este archipiélago habian sido pobladas por las tribus aruacas oaraucas de la América del Sur. Y otros como Padilla D'Ornis consideran qus emigraciones procedentes de Centro América la repoblaron después. Los caribes constituyen una raza independiente, sanguinaria y antropófaga, directos descendirntes de los aruacos, con su centro en la Cariban (Las Guayam.s). Eran dados al asalto, a la guerra, al saqueo, eran navegantes y remontaron las islas menores del gran archipiélago; solían llamarse los carib, y a ¡¡U grado de cultura se le llama Cultura Caribe. Las tribus que emigraron a las islas mayores por los puntos -19--


de contacto con Yucatán, procedían de civilizaciones encaminadas y asi se fueron poblando de gentes pacíficas, bondadosas, humildes, laboriosas y libres. Y por sus costumbres, condiciones morales y artísticas, por su definido concepto sobre religión y por, haber salido de ellos la palabra Taino, se le llama Taina a esta cultura antillana. },05 habitantes de las Bahamas o Lucayos eran de cultura primitiva y estancada, Colón describe en su famoso Diario de Bitácora al referirse a los indios de Guanahaní: "Sus cabellos ~esos como las cerdas, les caían por delante hasta las cejas, J por detrás les colgaba un largo mechón que nunca cortaban". .....Iban desnudos, como salieron del seno de sus madres". CONJUNCION DE LAS DOS CULTURAS

Cerraron el arco las dos corrientes¡ migratorias en la isla de Puerto Rico y sus adyacentes. Allí se fundieron las dos ideologías derivando una que no alcanzó estructuración definida. Los Tainos habían poblado densamente las islas de Puerto Rico, Culebra, Monita y Vieques, cuyas costas eran atacadas por los Caribes quienes saqueaban y robaban las mujeres, dando lugar al principio de un cruce de razas, de lenguas, de caracteres y hasta de fisonomías. Comentaristas como Las Casas y Oviedo ateatiguan que la fusión de ambas culturas dió lugar a que los taínos de esa región se volvieran belicosos; demostraban singulares caracteres de valor, y el Caribe habia dejado de ser arísco y hosco, prueba de ello es que por esas regiones no envenenaban las flechas como en los mares del sur. Los ciguayos eran el producto de esta fusión, eran taínos, de inferior grado de cultura, habitaban la región de Samaná y de Macoris. Eran guerreros armados de flechas y de macanas. Se pintarrajeaban el cuerpo con carbón, y ceniza y arcillas, usaban un peinado que hoy llamamos cola de caballo y se empenachaban con plumas de colores. Un producto característico y genuino de la fusión de las culturas referidas la personifica el caribe cacique Caonabo. Se asevera que siendo joven de unos 20 años incursionó con dos hermanos más por el Sur de esta isla de Quisqueya. Como eran caribes infundieron pánico entre los taínos. Esto ocurrió unos 20 años antes del descubrimiento, fecha en que era la figura sobresaliente de la isla. Por su bravura y don de mando conquistó el amor de la reina Anacaona, la más hermosa mujer de todo el litoral de Jaragua, cacicazgo de avanzada en la raza taína. -20-


Caraeter-ísticas de la Raza Carihe Los historiadores aseveran que los caribes eran salvajes y caníbales. El prototipo era fuerte y bajo de estatura, dientes corroídos, piel color cobre, actitud esquiva, ojos saltones y mirada (fiera, por efecto de la presíón que sus madres les hacían desde niños en el frontal y parietales con pedazos de yagua amarrados en la cabeza CI eando una deformación craneal característica que 'reflejaba en 103 rostros odio y astucia. Llevaban los caribes el pelo muy largo. Alrededor de los oios se pintaban círculos negros y rayas en el rostro, y figuras diabólicas en el cuerpo. Los músculos de las piernas y de los brazos los abultaban envolviéndolos en trapos de algodón. Su arte era la guerra, el robo, el saqueo. La principal arqueología que aparece en sus antiguos dominios es originaria taína. Cuando asaltaban los pueblos indefensos, degollaban a los hombres y se los comían, cargando con las mujeres para gozarlas y con los niños para cebarlos y luego devorarlos. Como su arte era la guerra, eran sumamente certeros con las flechas, casi siempre envenenadas y con puntas de fragmentos de conchas y espinas.

Características de la Raza Taína El indio taíno era bajo de estatura, de contextura fuerte, mandíbula ancha, ojos negros, mirada humilde, pelo lacio y negro 'mentón poco saliente, naríz con tabique y extremo achatada, piel color cobrizo, barbilampiño. como si dijérase procedían de regiones asiáticas, ya que son bien fundadas las teorías de que el continente se pobló por tribus venidas a través del Pacífico o cruzando por el estrecho de Bering. El taino deformaba su cráneo desde la infancia, dándole una inclinación frontal tubular oblicua, siendo esa una de las características principales que permiten identificar sus restos óseos. También las civilizaciones de Centroamérica practicaron tales deformaciones craneales en pos de un tipo peculiar de belleza. Los Mayas por ejemplo, colocaban a los níños de tierna edad un Cerote en un mechón de pelo en la frente para que con la continuidad de verlo ..e volvieran turnios (bizcos) como tipo ~e belleza exquisita. Los que en las antillas no deformaron sus cráneos fueron los indios del paleolítico y sus rezagos isleños, los eíboneyes o guanah atabeyes. Los taínos eran bondadosos, sin dobleces, ajenos a la venganza, sin rencor ni odios; la mujer era agradecida, su físico -21-


agradable y líneas finas; las habia tan blancas como las mujeres de Castilla, dice el mismo Colón. Los taínos gustaban de ceremonias festivas de la paz y del reposo, cultivaban intensamente las artes plásticas, tenían talleres de cerámica, de telares. de pan, y la vida tribal transcurría perfectamente en armonías de castas sociales, de costumbres reveladoras de educación. Mientras que los caribes ~e multiplicaban hermanos con hermanas, hijos con madres y padres con hijas, la raza taina elevaba un respeto decoroso a la sanguinidad de la familia, al extremo de que el taíno se unía a la mujer en matrimonio, para siempre, sin divorcio ni infidelidad. La mujer taina usaba faldas de algodón artisticamente decoradas. Sus poblaciones tenían lms caseríos alineados, con plazas públicas, con templos ceremoniales y religiosos, con tribunales de justicia, con gobiernos demócratas; todo era en parte igual Ipara la familia tribal como un sistema de equidad socialista; pero todos trabajaban y en consecuencia todo era para todos. Practicaban el deporte, el baile y su música era originalísima y la interpretaban coros perfectamente organizados. Debido a su intensa progenie, se vieron precisados al fomento constante de la agricultura en forma tal, que los conquistadores maravillados, decían que no tenían que envidiar a las campinas de España.

Morfología craneal Indígena Sobre éste aspecto hemos de decir algo, a manera de supes ficial orientación fisonómica ,y racial, ya que éste tratado es fun damentalmente didáctico, y en consecuencia debe abarcar aunque sea en síntesis, todos los aspectos de la raza primigenia. La raza indígena, a todo lo largo del continente, se deíorma,» la cabeza, constituyendo con tal costumbre un tipo genérico de étnicas características. Unas tribus lucian ésta deformación más extremadas que otras formando entonces tres tipos que la ciencia craneométrica por un índice ...e anchura y dimensiones: el Dolicocéfalo. oe cabeza larga, ~1 Meliocéfalo, de cabeza media, y el Braquicéfalo de cabeza corta. Pero no es posible determinar clasificaciones por tribus por pueblos, puesto que los tres aspectos estaban confundidos, encontrándose los tres en un mismo lugar. No obstante, diremos, que en el pueblo taíno predominaba el tipo dolicocéfalo; cráneo alargado hacia atrás 'Y hacia arriba. -22-


Su capacidad cefálica era alrededor de 1,500 cm. cúbicos, o sea, término medio. La cara del indio americano es ancha de desarrollados pómulos, frente baja, deprimida, inclinada hacia atrás, lo cual produce un ángulo agudo y en consecuencia, mesocefálico, pero luciendo inteligencia. Como son de mandibula recta y derecha pertenecen a la especie ortoñata. La naríz del indio, es clasificada como naríz indoamericana, ancha y aplastada, pero con tabique alto; de boca grande y de labios gruesos, aunque el taíno la tenía de proporciones medías; y de estatura de 1.70 m. aproximadamente. Para decir algo más sobre el origen de la cultura taína, y establecer un balanceado contenido de supremacía sobre otras culturas antillanas, habremos de remontarnos a la protohistoria de la raza que pobló el archipiélago. Los Arauacos y los Caribes eran inmensas tribus que ocupaban enormes extensiones del continente suramerícano, principalmente la parte norte, desde las Guayanas hasta el Orínoco y las selvas amazónicas o brasílicas, Estas tribus remontaron las islas menores hasta las Islas Vírgenes y las costas sur de Borinquen. E¡¡as tribus son clasificadas Igneris por los antropólogos; eran poseedoras de una fina cerámica cuyas características son carencia de dibujo ínciso pero con notable decoración algo abstracta en colores blanco y rojo, y a veces negro, por lo regular éstos colores eran a base de engobes. Esas tribus, nómadas, antropófagas y ritualistas, aventuraron también por las costas de Quisqueya; pruebas son, las piezas de cerámica enteras y fragmentadas encontradas en las costas de Juandolio, en las Cuevas del Corral por San Cristóbal y por San Pedro de Macorís, siendo similares a las que se conservan en los museos de Puerto Rico, tenidas también como igneris, Esas tribus fueron desplazadas o absorbidas por los aruacos del Orinoco, los cuales ocuparon también las antillas mayores, chocando a su vez con tribus nativas, sobreviniendo un conflicto de evolución social encaminado a la formación de pueblos pretaínos. En plena formación estaban cuando la lenta invasión de los audaces navegantes caribes remontaron las islas menores, estableciendo en ellas los móviles campamentos para facilitar sus prosaicas incursiones de canibalismo y de saqueo. Esto pasaba cien o doscientos años antes de la Era Cristiana, teniendo a su vez inicio la gestación de la raza pretaína nacida de la conjunción de tribus que emigraron a las grandes islas desde los puntos cardinales de La Florida, Las Bahamas, de Mé-23-


xico, de Yucatán y de la costa firme de suramerrca. Este producto,

híbrido de todos esos pueblos, produjo su evolución interrumpida por las esporádicas incursiones de los feroces caribes; pero, no obstante, su grado de cultura alcanzado en los días del descubrimiento de Ameríndia, produjo un impacto en la conciencia de 10l: europeos al comprobar el progreso de esa raza en, casi todos los aspectos que la civilización conocía en ese siglo.

Aspectos de 'la Cultura Caribe Los caribes establecieron sus campos de acción en las islas menores del archipiélago. Llegaron a constituir una raza definida e independiente; temida y guerrera pero de bajo nivel intelectual como sus parientes los aruacos, pero superior a todos los antillanos en el arte de la guerra. Sus deformaciones craneales eran extremadas, lo cual los hacía horribles. Su espírítu belicoso y el hecho de ser isleños los hizo ser los más aventajados en el mar. SUi canoas eran estrechas y largas, las llamaban piraguas, y las unían con amplias balsas para evitar el bamboleo que produce el oleaje del mar. Estas raras¡ embarcaciones eran impulsadas por remos y también por velas de algodón tejido, así surcaron los mares antillanos con toda facilidad. Los taínos los llamaban caníbales, que quiere decir antropófagos, comían carne humana como sus semejantes los aruacos y los Igneris, Los caribes envenenaban las flechas con un producto vegetal, tan mortal era, que los heridos morían locos, mordiéndose las carnes de tanto dolor. Estos pueblos eran errantes, no se afincaban ni establecían pueblos; eran fornidos y estoicos. Existían simplemente para la guerra, y el botín que le producía era su sustento. Vivían como animales, y como tal se reproducían, sin tomar en cuenta el vinculo materno o fraterno. Francisco Pizarra, conquistador del Perú o Imperio Inca, tuvo que hacerlo frente a un poderoso fiército de treintamil caribes de las selvas de Brasilia, quienes fueren a defender a los Incas. Cuatro siglos después, por el año 1820, los descendientes de esas tribus ayudaron al Libertador Simón Bolívar en las batallas de independencia suramericana,

Lenguaje Taíno La raza indígena que poblaba a Quisqueya hablaba varias lenguas, pero la que se hablaba en el interior del Cibao la entendían todos los -24-


indios, hasta los <le tierra firme. Esta lengua tuvo gran influencia de las prirnitivaa tribus arauacas y de mesoaméríca. Las primitivas tribus mejicanas Yaquis-Naonas nos dejaron un sinnúmero de pruebas de su paso por estas islas, como también una cantidad de vocablos que se eternizaron enriqueciéndola. La lengua taína es clasificada como holofrástica; lo cual significa que sus palabras son compuestas, expresando una idea completa, por ejemplo: el río Jaitíboni, (alterado por les españoles como río Artibonito) quiere decir: Catarata de plata callendo del cielo. El idioma taíno era bastante rico, el verbo tenía sus variantes al conjugarse, también pluralizaban el singular agregando a la palabra la sílaba Bo, por ejemplo: Iguana, Iguanabó, Túbano, Tubanobó. El padre Fray Domingo Vico llegó a estudiar tan profundamte las lenguas nativas, que llegó a hacer indagaciones sobre sus raíces básicas, al extremo de darle tanto valor para sí, que llegó a mistificar oraciones teniéndolas por sagradas. El padre Las Casas dice respecto al idioma taíno " son amorosos y hablan dulce, no como otros que parece cuando hablan que amenazan", Y en realidad que tenían una suave forma de expresarse y de pronunciar, acompañaban sus narraciones con graciosos movimient.os de manos y de facciones sobre esto coinciden casi todos los cronistas. Pedro Mártir dice: " , . .en el idioma de esta gente sencilla se ha de tener mucho cuidado con los acentos, y hay que pronunciar la aspiración". Tenemos que los taínos pronunciaban ligeramente jadeantes, y como por lo regular las palabras, eran de acentuación aguda, pronunciaban la última 'sílaba luenga o prolongada, por ejemplo: Guacanagarfííí, Cotubanamááááá.

Toponimia No existe un verdadero estudio toponímico del lenguaje taíno, pero a través del tiempo nombres geográficos permanecen con la inalterable sonoridad de su vocalización específica. La mecanización de las raíces de sus palabras compuestas y deribadas dan fluidez y riqueza a sus: términos radicales. Sus diptongos y triptongos dan resonancias consonantes a sus vocablos propios para la musicalidad de su poesía. Como ejemplo de palabras compuestas y derivadas tenemos el nombre de la reina Anaeaona, cuya traducción es Flor de Oro; la conjunción de las sílabas cae-na significa oro, por lo tanto, algunos ríos de arenas auríferas mantienen sus nombres prímitivos, cuya sonoridad nos hace comprender su ,relación con oro, como por ejemplo: Mao, Bao, Yabacao, Nizao, Bonao, Baoruco y otros. -25-


Un palo de corazón duro con punta templada al fuego servía para hacer hoyos en la siembra de semillas, su nombre es coa, solían hacerla de caya (madera muy dura)- componiendo ambas palabras forman el nombre de un fuerte y temerario cacique de Higüey: Cayacoa. Los Aztecas llamaban "Huarniqueni" a su emperador Moctezuma, lo cual significaba: Poderoso y Supremo Señor dueño de todos. Pero es el caso; los taínos también llamaron Huamiqueni al Almirante Cristóbal Colón. La palabra Huracán pertenece a las tribus Quiché de Yucatán, siendo ésta una prueba más Gel contacto antillano con rnesoamérica, puesto que también los taínos tenían su cemí al dios de los vientos. Es fácil comprender que las lenguas nativas canalizaron sus raíces en la lengua de Castilla, y poco a poco se fueron fundiendo 10:0 nuevos sonidos hasta universalizarse en el curso de la historia. Esas primeras palabras fueron Canoa, Tabaco, Macuto, Batea, Hamaca, Yuca, Higüera, coa, olla, y otras mil de origen taíno. Tenemos también expresiones de origen tribal caribe, por ejemplo: Piragua, Caníbal, y la misma palabra Caribe, para determinar cosas picantes, calientes o desagradables. La palabras Cacao, Chocolate, Tomate, Tamal, Coyote, pertenecen al Nahualt de México.- Las palabras Quinina, Alpaca, Guano, Pampa, pertenecen al Quechúa del Perú.-Coca es palabra de las tribus; Aimara de Bolivia.- Ipecacuana pertenece al Guaraní del Paraguay; y así vemos como una infinidad de palabras tribales del verbo montaráz de Caupolicán, Garcilaso y de Enriquillo fundieron para siempre sus timbres, giros y modulaciones en la radiante lengua de Ercilla, de Tirso y de Fray Luis de León, caracterizándola como la lengua de la Hispanidad americana.

Palabras del Idioma Taíno CAONA, oro- CHAGUALA, collar con amuletos pendientesGUARZA, carátulas adornando cinturones- TAGUALA, pedazos; de oro adornando las orejas- ZOROVE, cintas tejidas que se señían en la frente- GUANIN, brazalete- CARACURI, collaresNAGUACOQUIO, persona vestida- GUANIME, manjar de maíz nuevo, en su leche- GUARAPO, bebida fermentada- YAYAMA, la piña- CANARI, vasija de barro cocido-ARIJUNA, extranjeroGUATú, hogueras- HIGUACA, cotorra- BUCARO, zancuda que canta las horas o marca el tiempo-- BIBIJAGUA, tipo de hormiga- CUCU, tipo loe lechuza pequeña- GUARAGUAO, tipo de alcón- CAO, tipo de ruervo- IPIRE, garza- TAINO, MATUM, MANICATO, significa bondad, amistad, nobleza, generoso, loa.

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GUAITIAO, significaba un juramento de sincera amistad entre dos personas, intercambiándose los nombres- CAYUCO, canoitaMACUTO, funda tejida con cana o guano- GUANO Y YAREY, tipos de palma- GUIBIA, playa próximo a la ciudad de Santo Domingo. MABOYA, espíritu del mal- BEXUCO, bejuco- ASUA y JOBA, maíz puesto en fermentacién- MACAO, tierra de oríente- ANACAHUITA, flor que cura los resfriados- MABI, bebida fermentada- CHIN, poquita cantidad- BALON, dice Oviedo que así le llamaban a la pelota de jugar- TEITOCA, estate quíeto- DAILI, soga de cabuya- SAROBEY, algodón- CAOBA, cuaba- COMEXEN, comején MAYANIM:ACANA no me mates- DACA GUAMICHINA, yo soy un gran señor- ARCABUCO, Bosque- CACONA, abalorio-CACHEO, bebida de palma- ATOLé, atól o asopadoCAYO, i:::lote- CARIACO, maíz con tonalidades de color- TEQUIA, maestro, oríentador- CACATA, cacata- CAlMAN, cocodrilo de Améríca- GUABA, tipo de alacrán negro- JIRIGUAO, piojo de las aves- CHINCHILIN, tipo de ave negra- NIGUA, tipo de pulga que vive en la tierra y en las uñas de los pies- NASA, especie de red para pescar hecha de fibra- PETACA, cajón hecho de yagua- TUSA, parte leñosa de la mazorca de maíz- PAPAYA, lechosa-· NAJE, remos de canoa-« TABUCO, maleza, enredaderaTUNA, planta (captus)- YAUTIA, yautía- NITAINO, noble, señor importante- PERONILA, frutica roja y negra- PITIRRE, avesita, cuya onomatopeya es su propio nombre- TUREYRO, cielo- BABONUCO, rosca de tela para soportar carga en la cabeza- CIGUATO, persona tonta- MANICATO, persona muy buena- CIMú, principio- MAYANI, nada- GUAYBA, vete- SERRA, cambiarGUAGUAREI, barro, arcilla-CANA, tipo de palma- ROCO, conocer- TOCA, estar- CINATO, irritar- JUAIBBA, ir- BUSICá, dar- LERÉN, tipo de papa- HABA, cesto de cana- HICO, soga de amarrar las hamacas, JAJABt, perico- XOXEN, mosquitoLICEI, bravos y osados- ITA, no sé- SAPO, tipo de rana- MAYE mosquito de la yerba- MAPUEY, tipo de ñame- MAROYO, cerní que hacía llover- MACHABUCA, no me importa- MANt, maníOPERITO, muerto- HUPIA, espíritu, fantasma de la nocheGUIBARA, uva de playa- Un centenar de ríos, parages y poblaciones del territorio dominicano conservan sus primitivos nombres, por ejemplo: Ríos; Vaque, Yuna, Yásica, Yabacao, Mao, Bao, Nizao, Yabón, Baní, Macorís, Casuí, Camú, Jamo, Jina, Jaina, Jimenoa, Míjo, Majagual, Amína, Guayugín, Macasia, Ozama, Tábara, Samo, Higuamo, Magua, Soco, Gumayasa, Chacón, Senoví, Jaca, Jamao, Dicayagua.- Poblaciones: Azua, Neiba, Baní, Bánica, Baoruco, Ocoa, Moca, Canea, Baracoa, Tamayo, Yaguate, Seibo, Saona, Cotuí, Jima, Jubey, Guarana, Coyuba, Jabacao, Juncalito, Juanaguma,

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Junumucú, Cutupú, Cevico, Cenoví, Canea, Jamo, Macabao, Jaibón, Gurabo, Jacagua, Copey, Yabonico, Unijica, Papayo, Mamey, Guarate, Gualete, Jimani, Dajabón, Jánico, Catarey, Maracapana, Jaina y centenares más. Otras palabras comunes fueron: COQUI, grillo o ranita cuya anomatoyepa es su nombre -COCUYO, insecto luminoso -COBO, caracol l!rande marino- LAME1, el molusco de ese caracol- FUTUTO, trompeta hecha con ese caracol-e- CUTARA, sandalia, de yagua y otras fibras, calzado taíno -COROZO, tipo de palma- CIBUCÁN, cerón de guano para esprímír la yuca rayada- COJOBA, tabaco (:O polvo- CUBEY, collar de piedras labradas y pulidas que el interesado regala a la que deseaba fuera su esposa -CUPEY, árbol parásito cuya resina servía como otras para hacer sus pelotas,

Sistema de Escritura ). de Aritmética Nuestros indios no tuvieron conocimientos del lenguaje escrito; como tampoco lo tuvo otro pueblo, ni civilización en el continente. En cambio, obedeciendo un imperativo natural de expresión :oe valieron de símbolos, como las primitivas civilizaciones del viejo mundo. Por esa etapa pasaron las índígenas civilizaciones de América. Mientras otros pueblos del continente grabaron la roca con rudas y simples líneas incisas delineando elementalmente un objeto o un animal, nuestra raza taína escribía descriptivamente una idea vasta y de bien social. Sus interpretaciones rupestres traducen un naturalismo' de peculiar estilización, demostrando la existencia conceptual de un arte de trazos característicos de. su cultura. Este tipo de escritura de grabados excavados en la roca, debe clasificarse como cúnea y lítica por su forma y por la técnica ejecutora, o sea con cinceles de piedras muy duras. Su arte era aplicado para objetivar un ideal, un propósito o una anécdota, aplicando su arte en hieráticas rectas y graciosas curvas en ingeniosas armonías. La ilustración muestra un petroglífo existente en las paredes del Charco de las Caritas de Chacuey, próximo a Dajabón. Estos grabados representan una invocación a la germinación de las plan. taso Nótese una gran cabeza, 'como un gran círculo cortado por una línea horizontal, representa el Sol naciente, padre de la naturaleza. Una planta con tronco desarrollado cuya copa es una flor, nótese las ondulantes rices debajo del horizonte. Es notable también una nube que se deshace en gotas sobre la planta, y a la derecha un arco que representa el iris formado por ~a lluvia a través del sol.

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Más notable es el colibrí o zumbador esparciendo el polen o semillas que han de fecundar y multiplicar la planta. Es muy curíoso observar que la planta tiene un movímiento que traduce humanismo. Al centro y abajo pueden ser vistos unos hoyitos que reciben las semillas, de otro hoyito un niño sale formado, como símbolo de la semilla germinada. Este petroglifo es de un gran valor artístico, anecdótico y filosófico el cual habla fácilmente de su significado y a la vez, del grado de cultura que alcanzó el pueblo taíno.

Ccnsiderable es el deber de toda persona qU3 cultive conocimientos y cultura, visitar este sitio, más aún, habiendo una carretera que conduce a este lugar da tan legendaria historia y donde podrá también observar los cimientos de la más grande plaza ceremonial de Quisqueya. El sistema aritmético de los taínos era tan ingenioso como ~2ncillo, de notable simplificación. Los diez dedos de las manos los enseñó a tomar esta cantidad como un total unitario. Controlaban las cantidades por partidas de diez. Estas partidas las escribían con nueve líneas cruzadas por o.ra línea. por ejemplo. la cantidad 24 la representaban con dos partidas de diez más cuatro líneas, tal como aparece en el grabado. Este sistema ha pasado a nosotros a través d:l siglos puesto que todavía se usa para anotaciones en la práctica de juegos. En lengua taína la numeración comenzaba así: bequeté,- yamoca,- canocúm,- yamoncobre..... Lo cual quiere decir: uno, dos,- tres,- cuatro...... La raza taína ampliando por .intuición su capacidad y su impulso de superación, buscó la manera de señalar limítaciones a sus terrenos, comarcas y caminos. Usaron piedras monolíticas para estas demarcaciones políticas y geográficas. Estos monolitos los adornaban con tallas incisas y también de volúmenes, Nótese una íguana tallada en la cresta ele una piedra. También usaban estas p'edras adornadas para limitar el centro de los bateyes, o sea, de las plazas de los pueblos.

Sistema de Justicia Nuestra civilización taína demuestra su procedencia originaria de la centroamericana el hecho de la forma en que se administraba el poder judicial. En Quísqueya era representado el poder judícial por los Nitaínos. Co.lén asevera en su diario que en cada reino de la isla habían personas ancíanas muy respetadas; eran como árbitros sociales o jueces con carácter de ley. Sus dictámenes no -29--


podían ser revocados ni por el cacique mayor. Para procesar, el Consejo de Nítaínos convocaba cada dos lunas y se ejercía con absoluta independencia. Igual procedimiento se usaba en México, donde el poder ejecutivo lo ejercía el monarca, y el judicial por los tribunales de justicia. El 'I'aíno qnísqueyano era de nativa ingenuidad, de suavísimas costumbres, .de natural educación; tenia el deber de trabajar y había que mantenerse de alguna manera, a los enfermos los cuidaban con celos extraordinarios. Existía el trueque como vía de negocio, no existía el pillaje, el ladrón era castigado severamente. Según Las Casas en su Historia de Indias, el cacique era la autoridad suprema, luego había jzfes de inferiores categorías como: Maturijerí (capitán) Babarí (teniente) y Yuaojerí (sargento). El delito pagado con la amputación de una mano o con la pena máxima era el robo. Robar era la mayor deshonra, por eso todos tenían el deber de trabajar y de autoabastecerse para no ser carga de nadie.

Retorno de Colón a Ia Española Con una flota de 17 navíos cargados de gente voluntaria, ávida de las aventuras en las inmensas tierras descubiertas, zarpó Colón de Cádiz rumbo a las Indias Después de dos meses de navegación llegan a las antillas. Colón descubre la isla de Queyri la cual llamó Dominica el día 3 de Noviembre de 1493. Luego descubrió otra isla llena de árboles enormes a la que llamó Marigalante, no estaba habitada pero clavó allí el pendón de Castilla. El día 4 de octubre descubre la isla llamada por los nativos Tureyquerí, dándole el nombre de Guadalupe, estaba habitada por caníbales; siguió rumbo hacia la Española descubriendo otra isla de caníbales llamada Agay, luego se maravilló ante un sinnúmero de islas a las que llamó las cien mil vírgenes El Domingo 17 descubrió la isla de Borinquén, dándole el nombre de San Juan Bautista, hoy Puerto Rico y luego enfila las naves hacia la Navidad, soñando encontrar la guarnición que dejara el año anterior a las órdenes de Diego de Arana; esperaba encontrarlo con acopio de algodón, con buenas noticias y aprendida la lengua vernácula. Arribó la expedición a la Navidad el día 27 de Noviembre, contemplando el espectáculo aterrador de haber desaparecido toda la guarnición y quemado el fortín, esqueletos sin cabeza. .. Sao queo .... Silencio profundo. Embargado de pena, Colón abandona el fatídico lugar donde

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acababa de fracasar el primer intento civilizador en América. Buscando en el norte de la isla otro paraje, ancló las naves en una preciosa bahía, serena y de transparente azul, allí fundó la primera ciudad, la llamó La Isabela en honor a su reína.] Con celeridad espantosa se levantó un caserío, en medio del cual se construyeron, en piedra, una atalaya en el promontorio más elevado de la costa, un cuartel general, la iglesia, un castillo, un fortín y un algibe. En esta primera ciudad se dijo la primera misa cristiana en el Nuevo Mundo el dia de reyes; se celebraba el día 5 de Enero 'ln ese entonces. También se fundó allí el día 24 de Abril el primer ayuntamiento en este continente americano. Queriendo el Almirante explorar el interior de la isla é infundir admiración y respeto, salió con un séquito deslumbrante de banderas y trompetas presidido por 400 hombres de a caballo. Salió Colón de La Isabela el miércoles 12 de Marzo de 1494, con banderas y trompetas en gran alarde de poderío. Construyó el Puerto de los Hidalgos, abriendo el angosto camino que los indios habían formado al cruzar esos senderos. El día 16 llega a lo que llamó provincia del Cibao, ya que los nativos llamaban cibao a este corazón de la isla donde hay tantas canteras de piedras, o sea cibas en el lenguaje taíno. Considerando la necesidad de un campamento en esta avanzada hacia la conquista de la isla y como era región aurífera, construyó a orillas del río Xanique (Jánico) el Fuerte de Santo Tomás de Jánico, recordando la bíblica expresión de (Ver para creer). Allí dejó una fuerte guarnición de 52 hombres para terminar la fortaleza, regresando a La Isabela el 29 de Marzo. Al llegar allí encontró la población asolada por enfermedades, recibiendo seguido un emisario de Santo Tomás diciéndole que estaban amenazados por un cacique y su poderoso ejército de miles de indios. Ante tales circunstancias salió de La Isabela el capitán Alonso de Ojeda con un regimiento de 400 hombres bien armados, era el 9 de Abril de 1494. Mientras tanto, Colón salía a nuevos descubrimientos por Cuba y Jamaica, regresando tras terribles sucesos el 29 de Septíembre del mismo año. A su arribo a La Isabela notó que su hermano Bartolomé había regresado de la mísión que le encomendara en pos de ayuda al reino de Inglaterra para la empresa del descubrimiento. La felicidad de verlo se perturbó al notar toda la isla alborotada por los sucesos lamentables de las prisiones de caciques que Ojeda había hecho. Cuando Colón hacía los nuevos descubrimientos, la guarnición de Santo Tomás se dió a toda clase de atropellos contra los nativos; la indiada se sublevó y comenzó a sitiar la fortaleza. Para reforzarla salió de La Isabela el capitán Alonso de Oleda con 400

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hombres bien armados. Ante tanta amenaza el Cacique Caonabo, rey de la Maguana salió hacia Santo Tomás con 10,000 guerreros indios armados de lanzas y flechas, sitió la fortaleza durante 30 días, y ante lo inexpugnable de aquel ejército se dirigió a La Isabela, reuniendo en su marcha varios caciques valerosos; asi crecía el ejército indígena y también el odio a los españoles. Alonso de Ojeda consideró imposible atacar tanta gente y concibió el plan peligroso de apoderarse de Caonabo; para tales fines salió a su encuentro demostrándole las mejores intenciones de paz. Le expresó que Guamiquina (el Almirante) quería que lo visitara en La Isabela para una gran fiesta y que le regalaría las campanas de la iglesia, cosa que ellos consideraban como algo traido del cielo. y así se encaminaron por entre las montañas hacia La Isabela, pero el ejército de 10,000 indios seguía al gran rey. Ante esta amenaza surgió el ardid en el conquistador Ojeda; al llegar a la orilla del río Yaque lo invitó a tomar un baño dentro de la camaradería más admirable, después le ofreció en nombre de los reyes de España un par de relucientes esposas, se las dejó colocar cemo un trofeo; acto seguido lo montó en la grupa de su caballo echando a correr con los 9 hombres que le acompañaron rumbo a La Isabela. Como toda la isla se puso en protesta, el almirante salió de La Isabela con su hermano Bartolomé y el rey Guacanagarí en retaguardia con todo su primitivo ejército; era el día 24 de marzo de 1495 cuando entraban al Cibao atónitos ante 100,000 indios en bélica actitud. Jamás habían tenido los conquistadores la oportunidad de contemplar el inmenso valle, llamándolo Cristóbal Colón, Valle de La Vega Real. El día 25 llegan a las llanuras de Esperanza, próximo al fuerte La Magdalena, cerca de Santiago, tal como lo asevera Fernando Colón en su Historia del Almirante; igual lo atestigua Las Casas, Muñoz, Cantú, Orellana y el mismo Colón, quien comandaba en compañía de Don Bartolomé. El estruendo de tambores, clarines y arcabuces enloqueció aquel mar de 100,000 indios que huían despavoridos ante los ceno tauros piafantes y los canes enfurecidos. Huyeron espantados al sur, huyeron de la muerte para volver a hacerle frente. Bartolomé, conocedor de la estrategia militar, dividió el ejército para entrar al Valle de La Vega por todas direcciones. Al frente de una avanzada estaba Alonso de Ojeda. En medio de otro combate sangriento Colón fué atacado por Maniocatex en unos cerros altos próximos al río Camú; allí se trabó un combate que duró la tarde y toda la noche. Los españoless se replegaron, pero antes plantaron en la cumbre del cerro una cruz hecha con ramas de un árbol. La leyenda -32-


cuesta que vieron una cruz de luz blanca y sobre sus brazos reflejada una virgen con un niño como demostración divina de paz entre los mortales. Como allí andaba un religioso, el presbítero Fray Juan Infante de la Orden de la Merced, llamó Virgen de 181 Mercedes a e:;ta primera aparición divina en el continente. La advocación a esta virgen se acentuó, cuando por el año 1615 la isla fué azotada por 40 dias consecutivos de temblores de tierra; desde entonces es la patrona del pueblo dominicano. Después de la batalla, el Almirante llevó una guerra cruel en toda la isla. Durante diez meses asoló los pueblos indígenas, humillando a todos los reyes de la raza taína sin misericordia ni piedad. Maniocatex y Bohechío como todos los caciques huyeron a las montañas con sus tribus temiéndole a la muerte. La matanza fué inverosímil. Los conquistadores se enseñorearon del Cibao. Colón impuso tributos en oro y algodón a todos los nativos mayores de 14 años. Hasta el Rey Maniocatex daba cada mes media calabaza llena de oro. Los indios de regiones no auríferas tributaban algodón y casabe, acumulando cuantiosos embarques para España, como también de miles de esclavos. No obstante haber tanto oro en los ríos y sacar cada nativo un promedio de tres dracmas por día, impacientados por el estado de esclavitud, un pueblo hasta entonces libre en el verdadero sentido de la palabra comenzó a desertar a las montañas. Mientras tanto Colón fundaba fortines afirmando la conquista; uno lo llamó Santa Catalina, otro Santiago, donde se fundaba luego la ciudad de Santiago, fundó otro a orillas del río Yuna, dándole el nombre del cacique Bonao.

Batalla del Santo Cerro Son lamentables las inexactitudes sobre la aparrcion de la virgen en medio del combate que narramos en el capítulo anterior. Hay historiadores que nada citan al respecto, otros sostienen que no fué donde hoy señala la tradición. La misma confusión existe sobre la prisión de Caonabo, es imposible establecer cuál de ambos sucesos fué primero, ni en qué lugar tuvieron efecto ambos sucesos, pero lo irrefutable es que acontecieron. El Fray Bartolomé de Las Casas, Obispo de Chiapa, y quien dijera su primesa misa en La Vega, difiere su opinión sobre la prisión de Caonabo de lo que sostiene Del Monte, también es distinta a lo que expresa Pedro M. de Anglería. Fernando Colón sostiene que Caonabo cayó cautivo con sus hijos y mujeres en la Batalla del Cerro. El historiador Yrving expresa que Caonabo fué hecho prisionero en su reino. Para el historiador Herrera este ca-33-


cique fué apresado antes de la batalla. Los historiadores Charlevoix y el barón Emilio Nau aceptan la opinión de Las Casas. Valverde y Fernando Colón aseveran el divino suceso. Se sustenta que el Almirante y su hermano Bartolomé, al Ilegar a las colinas de donde se domina el inmenso valle de La Vega Real. se posesionaron en dos cerros dividiéndose el ejército, ambos se atrincheraron esperando al enemigo. Colón formó una cruz con las ramas de un zapote o de un níspero. Apareció luego el mar de gentes nativas capitaneada por el cacique Maniocatex. Después de ensordecedora algarabía y encarnizada lucha el Almirante se vi6 precisado a abandonar uno de los cerros, fortaleciéndose en el otro; los indios se apoderaron del palenque abandonado. Llegó la noche y las hogueras indígenas violaron la oscuridad. Los indios consideraron que esa cruz era un símbolo de los españoles y le pusieron fuego para destruirla; entonces aconteció lo que la historia, la leyenda y la tradición justifican como una aparición divina; sobre el brazo de la cruz, entre auras refulgentes apareció la Viro gen con un niño en los brazos. Era mayo de 1495 y estaba entrada la noche, los españoles del cerro opuesto se maravillaron de la paricíón, diciendo que la virgen les traía la merced del tríunfo.] Con todo esto no pudieron recuperar el cerro y al otro día las tropas rehechas acometieron a la muchedumbre despavorida asolando la comarca y toda la isla. De ser cierta esta divina aparición, lógico es pensar que fuera a favor de aquella humanidad que en forma tan brutal estaba siendo desposeida y asesinada tan sin piedad, prueba es que entre ellos fué la asarición y vista por los españoles desde el otro cerro. Sea divina o fantasías de luces, nieblas, humo y hogueras, la tradición siempre requiere una raíz profunda para sostenerse en el tiempo. La cruz fué fraccionada en trocitos y como Santa Reliquia se conserva en templos de Italia, España, de América y de esta isla. El Emperador Carlos V de España rogó y consiguió del Santo Padre conservar la tradición y predícar y mantener la devoción. No debe haber dudas de que la aparición de la Virgen de la Merced fUé donde reconocemos hoy; puesto que Bartolomé de Las Casas dice en su historia que el Almirante hizo construir varias fortalezas "una en La Vega, junto al pié del cerro grande, donde se puso la cruz que dura hasta hoy, con la cual toda esta isla tiene devoción". Esta fortaleza se llamó La Concepción, allí estuvieron encadenados los caciques Guarionex, rey de La Vega, y el cacique ciguayo Mayobanex. Las ruinas de esta fortaleza y ciudadela se conservan, están muy próximo a dicho cerro. Otra prueba más sobre la aparición de la Virgen en aquel e

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rro famoso la sostiene el historiador acucioso Roque Coechía sustentando unas relaciones sobre La Villa de La Vega y firmada por el Rey Carlos V de Alemania y I de España, dice así: "En esta ciudad, en un cerro que está junto a ella, está una cruz que puso el Almirante D. Cristóbal Colón, é aquella está tenida en mucha devoción, he que segun es público, al tiempo que se puso, mucha cantidad de Indios, que eran más de cinco ó seis mil, fue ron a la derribar, é no pudieron, é dejaron, que encima de la cruz estaba una mujer de Castilla, muy hermosa, que no los dejaba llegar a ella, é por la mucha devoción que en ella han tenido é tienen los de la tierra, como está en el campo, han sacado é cortado della tanta cantidad, que se cree que según las muchas creo ces que della hay é han llevado a Castilla, que es más cantidad de toda la cruz era al tiempo que allí se puso. E que esto se tiene por milagroso no la haber acabado. E como agora se ha hecho en ella una ermita, habrá quien en ella esté sirviendo a nuestro Señor ... ".

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Población de Quisqueya Sistema Geográfico y Político La población de la isla de Quisqueya en los días del descubrimiento de Amerindia es algo que jamás se podrá determinar con exactitud; pero he aquí el estudio más aproximado logrado tras asiduas investigaciones. Sustenta Fray Bartolomé de Las Casas que en los días del descubrimiento estaba poblada por tres millones de indos. Según Fray Tomás de Angulo era de dos millones. Según Lépez Velazco era de un millón. Otros historiadores sostienen que era de cuatro o cinco millones. Es muy conceptuoso c. criterio del científico Angel Rosemblat, expresa que para el descubrimiento era de cien mil el número de habitantes de la isla. Es muy posible que así fuera al deducir las estadísticas sucesivas, pero por la disparidad de opiniones y carencia de pruebas verídicas admitamos que no pasaba de medio millón. La conquista de la isla fué tarea de exterminio para la raza taina. Las penalidades impuestas, los trabajos forzados, el hambre sufrida la ¡persecución por canes amaestrados en 'desbarrigamientes", la epidemia de la viruela, nueva enfermedad entre ellos, el trato de perros que recibían, había reducido la población a los 16 años del descubrimiento a unos sesenta mil indígenas. Al reducirse tan violentamente la raza, fué necesario traer índios de las islas Lucayas, y trajeron engañados unos 40,000 tirados como cero dos en los fondos de las carabelas; pero éstos morían por iguales razones. En vista de lo cual, según Le Pers, se inició la importación de africanos en el 1509; no para aliviar la carga a la raza aborigen, sino, para el rendimiento de la agricultura, construcción de residencias, cultivo de la caña y para el duro trabajo de las minas. Para ese entonces, la colonia española era de unos 30,000 habitantes. El historiador Sánchez Valverde sostiene que para el año 1517 una tremenda epidemia de viruela azotó la isla durante dos años, segando 200,000 vidas indígenas: supongamos exagerada la cantidad, pero admitamos que quedara reducida a unas 15,000 almas. Desde entonces, tanto la indiada como la colonia comenzó a decrecer; ante esta prueba surgió un héroe; Enriquillo. Este cacique sublevó la raza, la aunó y la asentó en las montañas de Baoruco. Al firmarse la paz de su rebelión por el año 1533, la raza estaba reducida a unos 4,000 habitantes aborígenes. Por el año 1574 las estimaciones de Rosemblat, López Velazeo y W. Wilcox son muy aproximadas a unos 35,000 habitantes clasificados asi: 500 indígenas, 5,000 españoles y el resto esclavos africanos. Datos de las relaciones de Jerónimo Alcócer revelan que para el año 1650 la población de la ciudad de Santo Domingo era de -36-


500 ciudadanos, y 2,000 esclavos africanos y mulatos. Se decía que

para ese entonces sólo vivían seis indios puros, como reducto final de esta raza virgen, bella, pura y buena, merecedora de un tratamiento cuando no civilizado, por lo menos, humano. Es muy lamentable que nadie en la época del descubrimiento colombino se dispusiera a escribir historia; datos que hoy amo bicionamos se pierden en la noche eterna del tiempo. Después de casi extinguida la raza indígena fué cuando Las Casas y Oviedo se dispusieron a escribir lo que recordaban. Se perdió la lengua, sus costumbres, la exacta limitación de su cultura; pero nos coníormamas con los relatos imprecisos y hasta contradictorios que nos legaron los cronistas de la época y con las piezas de arqueología encontradas en los residuarios indígenas. La isla tenía varios nombres, el más remoto era Quisqui¡¡ (paraíso) de esta palabra se derivó el nombre Quisqueya. Para otros historiadores Quisqueya traducía: Madre de la Tierra. También se denominaba Haití, Bohío, Babeque, etc. Los españoles ia llamaban la Española o Híspaniola, Estaba la isla dividida en cinco grandes reinos, gobernados por cinco caciques principales que heredaban ;el mando de sus padres, subdividido a su vez y con gobiernos de menor categoría. La raza aborigen que poblaba las cuatro islas mayores de las antillas, era la taína. Pero en nuestra isla habían también tribus radicadas en varias zonas; por ejemplo: las tribus ciguayas estaban centralizadas en el nordeste de la isla, abarcando sobre todo a Samaná. Las tribus Macorijes o Macorixes radicaban por el Nor· te y por el este higüeyano, Habían reductos ciboneyes en el ex· tremo más lejano del oeste de la isla. La población de la isla se divide en tres castas sociales: eran ellas los Nitaínos, los bohíques, y los naborias. Los Nitainos eran las autoridades, las cuales estaban presidio das por el Cacique, que hacía las veces de rey, a quien se le rendía la mayor obediencia y respeto. Los Caciques tenían subalternos de graduación categórica; el Maturijeri era como un capitán, a su vez superior al Babarí, quien era más o menos como un teniente. Otro era Youoajerí, hacía las veces de sargento. Todos eran clasificados como Nitaínos, o sea jerarcas; era la casta privilegiada, se tomaban la libertad hasta de practicar la poligamia, costumbre reñida con la moral del pueblo. Los nitaínos más viejos eran como árbitros de la justici0 tenían a su cargo los tribunales correspondientes, pero casi nunca habían casos para ventilarse en tales tribunales. Los nativos no se peleaban, diferían sus dificultades o discusiones insultándose o despreciándose; se sacaban en cara cualquier defecto físico yeso bastaba, por ejemplo: uno le gritaba al otro: Mahite, Mabite .... , significándole diente menos, yeso ponía punto final al disgusto.

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No existía el maridaje consanguíneo, ni el divorcio, mucho menos el adulterio. Lo más severo en castigarse era el robo, y casi nunca sucedía. El Cacique nunca intervenía en la sentencia de los jueces. La casta secundaria estaba compuesta por los behiques o Boiques, los cuales eran los sacerdotes; los que presidian la religión, eran los oraculistas, los que profetizaban y predecían el futuro. Los Caciques no se lanzaban a efectuar ningún proyecto sin consultar con ellos. Los Buitios eran los técnicos en la terapéutica herbácea, eran los brujos ceremoniosos, los curanderos; conversaban con los cemíes y discutían con ellos sus curas y hechicerías espiritualistas y parsimoniosas. Los Naborias eran la tercera clase, el pueblo común, la gran mayoría. Estos estaban divididos en grupos según sus aficiones; habían brigadas para la recolección de la cosecha; otros grupos para la elaboración del pan de yuca o casabe; otros eran diestros en la caza y en la pesca; otras eran agricultores; y grupos de artistas modelaban magistralmente sus ajuares domésticos, y tallaban sus muebles, canoas y cemíes. El indio taíno comía dos veces al día, temprano y tarde, en el lapso intermedio comía frutas, las cuales abundaban tanto silvestres como cultivadas. Vivían en pueblos levantados próximos a los ríos, para meterse en ellos a cada rato y abastecerse del rico líquido. Construían sus casas alineadas formando amplias calles, las cuales mantenían bien barridas, dejando en el centro de la población la plaza pública. Su casas o bohíos eran de forma cilíndrica y cónico el techo, las de los caciques eran cuadrangulares, de dos aguas y con zaguán, le llamaban Caney. Durante las noches, después de las faenas cotidianas, se sentaban alrededor de sus bohíos a platicar bajo la luna y a fumar cigarros que llamaban túbanos, masticaban la hoja; y otras veces aspiraban su humo desprendido de sahumerios especiales. Por un servicio de relevo mantenían alimentos marinos tierra adentro. Se vivía dentro de una comunidad ejemplar; como un mano comuna miento fraternal de provecho y equidad, todo lo que acarreaban era para todos los de la tribu o gran familia. Sus poblaciones eran llamadas Yucataques y la plaza pública, Batey. Estas eran casi siempre circulares, inmensas areitos y juego de pelota. Estaban los Yucataques unidos por caminos; y delineaban los terrenos con hitos limítrofes de piedras con símbolos tallados.

D~'Visión

Política de

~a

Isla

En los días del descubrimiento, Quisqueya estaba dividida en 29 provincias, cacicatos o cacicazgos. Estos cacicazgos estaban agru-

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pados en regiones, componiendo cinco grandes reinos gobernados por cinco caciques principales que ejercían derecho sobre los caciques de las provincias del reino. 19- GRAN CACIQUE DE MARIEN.- Gran Cacique Guacanagarí. Compuesto por 6 cacicazgos, asi: Marién, Cuajaba, Haitiey Baynoa, Baynoa, Yguamuco y la isla Camini o Tortuga. Los principales pueblos de esas 6 provincias fueron: Buijaibá, Dajabán, Guabo, Maguaca, Caribata, Yagahaicho, Daniagua, Gonaibe, Caunoa, Cobá, Buyuajá, Guarico y otros más. 29- GRAN CACICAZGO DE MAGUA.- Gran Cacique Guario· nex, compuesto por 9 provincias, así: Maguá, Macorix Abajo, Macorix Arriba, Yásica, Cabao, Bonao, Cotuy, Xamaná y Sabanacoa. Los principales pueblos de estas provincias fueron: Cabía, Acaonex, Acaya, Maimón, Sosúa, Bánica, Quinigua, Xímenoa, Xánique, Xarabacoa, Tireo, Burende, Yuma, Bonao Guama, Cevicos, Agú, Bayacán, Jagua, Moca, Jaya, Guárana, Nagua, Boba, Chinguela, Baitoa, Bacui, Anadel y también Itzamana. 3 9- GRAN CACICAZGO DE HlGÜEY.- Gran Cacique Cayacoa. Compuesto por 4 provincias así: Higüey, Ozama, Macao, Jaina y la isla Adamanay o Saona. Los principales pueblos de esas provincias fueron: Yaguate, Cumba, Yamasá, Agueybaná, Cumayasa, Ayalibix, Macao, Bonao, Nisíbón, Yguagua, Azuí, Aycana, Guaymate, Yanigua, Boyá, Yamasá, Yabacao y varios más. 49- GRAN CACICAZGO DE MAGUANA. Gran Cacique Caonabo. Compuesto por 5 provincias, así: Maguana, Banique, Azua, Cibao y Maniey. Los principales pueblos de esas provincias fueron: Daguao, Ja· yaco, Ayuaguna, Guanarate, Bao, Maguana, Canasibana, Bánique, Níbaguana, Mayaguano, Buy y varios pueblos más. 59- GRAN CACICAZGO DE XARAGUA.- Gran Cacique Bohechío. Compuesto por 5 provincias, así: Xaragua, Aniguayugua, Ca. nay, Cayaguani, Baoruco y las islas Guanabo o Gonaibe, Beata, Caimito y Bao. Los principales pueblos de esas provincias fueron: Trujín, Bifan, Neyba, Barbacoa, Jimaní, Aziey, Berbesí, Careybana, Xaguana, Caímaguasí, Sabana, Yaquimo, Yasabán, Catahuaco, Aramocao, Ayqueroa, Manajaba, Abicoa, Manicarao, Nimaca, Aguaya, y varios más. Todos estos pueblos eran gobernados por caciques subalternos de los caciques de la provincia, siendo éstos a su vez subalternos de los Grandes Caciques referidos. La historia y crónicas ofrecen pruebas de esta organización; tenemos el caso muy conocido del Cacique Mayobanex, rey de Xamaná, obedecía órdenes del Gran Cacique Guarionex. Un caso concreto que comprueba los mandos supremos de los grandes caciques lo tenemos en el caso de la Reína Anacaona, heredera de la Maguana a la muerte de su esposo

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el Gran Cacique Caonabo, y heredera también de Xaragua a la muerte de su hermano el Gran Cacique Bohechio. Cuando la visitó el Comendador Frey Nicolás de Ovando en el verano de 1503, Anacaona convocó a todos los caciques de amo bos reinos para rendirle un homenaje al Comendador, acto que aprovechó el vil Comendador para perpetrar el crimen más infame contra la raza taina, la matanza de 80 caciques que corrieron al llamado de la Gran Reina Anacaona.

Notables residuarios Arqueológicos Los más notables residuarios arqueológicos, tales como cavernas, cementerios, son localizados en Cumayasa, al Oeste de La Romana, también próximo a este lugar está el Caletón. Hay otro lugar a 10 kilómetros, por el antiguo camino de La Romana, en área de 10 kilómetros, aparece gran cantidad de fragmentos de burenes, fué por tanto un centro industrial de casabe. Otro lugar impor. tante está al Este del Río Cumayasa, a 2 kilómetros de la Noria. Los residuos de esa zona aparecen en un área de 13 kilómetros cuadrados. También tenemos Boca Chica, La Caleta, Paredones, Constanza, Tireo, Valverde, Cartujo. El Cercado al Sur de Valverde, potrero a 12 kilómetros de Valverde, El Cercado al Sur de Valverde, Sabaneta, próximo a las calzadas de una gran plaza ceremonial. Cabo Macao, Las Galeras, próximo al Cabo Samaná, Juandolio, Cucama, El Caimito, Caballero Arriba y Sierra Prieta, próximo a Cotuí, Palero, Palerito, Bateyes, Cañá Seca, Corralito, Nizao, Mañanguí, Sabana Grande, Cl.avón, La Ciénaga, Yuboa, Carrier, Chacuey, Anamuyita, Higüey, Macao, El Jagual, y muchos lugares más.

Por qué se extinguió la Raza Indígena Cálculos inexactos determinan que en los días del descubrímiento de América, esta isla estaba habitada por unos 500.000 índígenas, pero el azote desatado sobre esta indiada fué tan funesto que 40 años después, eran contadas las familias existentes. Hay historiadores que sostienen que la raza era tan débil que no resistió el trabajo impuesto, pero a nuestro parecer lo que no resistió fué la guerra de exterminio desatada sobre ellos. En la guerra no podían medir ni armas ni astucia, era un pueblo indefenso ante un ejército de hierro; los prisioneros caían por millares y por millares eran embarcados como animales para ser vendidos en España como esclavos. No podían ser débiles porque eran hermosos y ambos significados son antagónicos. Las Casas dijo en sus memorias que


"Toda aquella gente. hombres y mujeres, eran más hermosas y de mejor condiciones que todas las que habían visto hasta entonces". No podían ser débiles porque el contacto del individuo con la naturaleza, el aire puro y el sol del trópico acrisolan sus elementos constítutivos.] No podían ser débiles porque cultivaban habichuelas, maní y otros granos ricos en proteínas, la variedad de plantas tuberosas eran silvestres.¡ Colón asevera que aquellos predios eran mejores que los de Castilla y tan distintos a los de Córdoba "tanto como el día excede a la noche en claridad". Hay que convenir que el descubrimiento de América significó para la raza el peor cataclismo, porque los humanistas que vinieron fueron tres o cuatro y los bárbaros vinieron por millares; eran los condenados de las cárceles, los que no tenían nada que pero del', los aventureros, los carentes de toda virtud cristiana, sátiros, eróticos, sin respeto a Dios, a Colón, ni a las leyes. Toda aquella mala gente traía la visión desorbitada de oro y de mujeres desnudas; hay que imaginarse lo que esto significaba en aquel siglo en que el pudor de la mujer europea se limitaba a enseñar las manos y el rostro; al encontrar aquí vírgenes canelas en las frondas de los ríos exhibiendo a la naturaleza la desnuda majestad de sus carnes indefensas y frescas como en un paraíso imaginario, desenfrenaron un atropello bestial de trascendencias funestas. La raza taina que había tenido el recato de poseer sus mujeres en matrimonio no podía permitir que los blancos civilizados las ultrajasen, y a la natural venganza quedó frustrado el propósito de convivencia y de paz entre ambas razas. El prodigio del descubrimiento de América, con todo el encanto que la imaginación poblara de quimeras y leyendas maravillosas estas tierras de Quisqueya habitada por una raza hermosa, amable, feliz, de civilización rudimentaria pero inocente, que. dó para siempre manchada de sangre, puesto que como un horrible e indeleble borrón en el primer capítulo de su historia, figura la vil matanza de caciques en Jaragua, No era cosa rara encontrar en campo raso a los soldados españoles probando la fuerza de su brazo y el filo de sus espadas decapitando indios de un solo tajo como en olímpica o salvaje competencia. Así está escrito en historias de Indias, y resulta inconcebible que los civilizados españoles dieran con hechos como éste, una demostración tan evidente de ser más salvajes e inhumanos que el mismo pueblo primitivo masacrado tan cebardemente. Hay que considerar que el peso de crímenes como los cometidos en esta tierra en cadena interminable de increíbles dramatismos cobran o purgan indulgencias también de íncreíbles precios.

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y para mayor sarcasmo a tanta maldad y desgracia, los indios eran llamados a adoptar la fe cristiana y la creencia en Dios. Hay que pensar ~n el poder extraordinario de la fe en Cristo y su gran doctrina, puesto que de manera tan bárbara fué introducida y sustentada en este continente. Los indios más dóciles fueron repartidos para que trabajasen para sus amos, pero la mayoría se negó a cultivar la tierra, porque ya no era para ellos el producto. Se les prohibió sus danzas y ceremonias y se les impuso como tributo por cabeza una cantidad de oro Que no podían satisfacer ni en trabajo contínuo. Ante la desesperación de las calamidades que tenían encima los indios resolvieron no hacer más conucos, creyendo ahuyentar así a los llamados cristianos, los cuales no trabajaban, vivían del producto del trabajo del indio, y corrieron mil penalidades entre las montañas, arrastrando su miseria y la familia, pero nada lograron en su esfuerzo, los intrusos resultaron más fuertes y sobrevivieron a esta prueba de hambre, arrasaron con los conucos, acabaron con los mamíferos de la isla, comieron iguanas, jutías y hasta culebras y toda clase de alimañas. El hambre fué tan cruenta entre los indios como el maltrato que recibieron. Como no entendían fácilmente el idioma español le caían a patadas y a insultos, les llamaban perros desgraciados. Y muchos, para resolver aquel terrible estado de cosas se envenenaban con el sumo de la yuca amarga extraído en la elaboración del casabe. La reacción del gran Almirante y Virrey de América en cuanto al tratamiento a la raza aborigen no tiene límites; dice Las Casas, que dictó la ley de matar 100 indios por cada español que ellos matasen" y plugiera a Dios que no pasaran de 1,000 los que por uno desbarrigaban,)¡ sin que algunos matasen, como inhumanamente yo vide muchas veces". Los indios no le huian al trabajo, sostiene Las Casas, sino a los tormentos infernales, al hambre. a los palos y azotes contínuos, a las injurias noche y dia y elL medio de esta barbarie, imagináos al pío sacerdote como un santo humanista invocando a Dios su juicio para tan implacables verdugos. Convencido de la tragedia, dejó escrito esta inspiración profética: "Tenemos que aquel grandísimo pecado, ha de ser causa de la total destrucción de ;España, si Dios no lo repara o nosotros no lo enmendamos". ·Fueron traídos 40.000 indios de las islas Lucayas para suplir en el, trabajo a los indios de Quisqueya, pero sucumbieron por las mismas razones. Fueron convertidos en picapedreros para la construcción de sus templos y alcázares con el látigo y sin comida, y no fué por débiles que sucumbieron] La supresión <\e los derechas humanos en forma tan salvaje y exterminadora fueron las causas de

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que desapareciera esta raza de características tan definidas y de sentimientos tan nobles y morales que valía la pena haberla conservado en aquel último reducto de familias asentadas por Enri, quillo en el viejo Azua. Es indudable que hoy día- aparecen tipos dominicanos que su fisonomía denuncia su descendencia genuinamente indígena, rieladas por cuatro siglos tal vez por la preferencia conyugal de la típica atracción fisonómica. Es indudable que de hacerse estudios etnológicos sobre estos tipos referidos habría de encono trarse ~u contacto con la raza taína. Valga expresar aquí, que en estudios sobre tipificación sanguínea se ha notado prevalecer un tipo determinado de sangre regularmente en aquellas personas que presentan fisonomía indígena, lo que demuestra la trascendencia de la pureza de la raza genérica.

Creencias espirituales y Mí ticas La raza taína que poblaba la isla de Quisqueya creía que había un lugar muy placentero donde moraban los buenos después de morir, donde gozaban de un paraíso cerca de un lago y fantástica vegetación. Lugares sagrados para los vivos y de donde bao jaban de noche las almas por entre las cúspides de las montañas en busca del fruto del mamey. Este fruto era sagrado, su forma es redondeada, cáscara color tierra y el fruto color amarillo rojizo, por eso llamamos mamey. también a ese color. Los vivos no lo tocaban porque era el fruto de los parientes idos. Asi lo sostiene W. Irving, como también otro historiador, Mártir de Anglería. El indio nativo consideraba que el alma era inmortal y que al morir el cuerpo, se elevaba a las altas montañas, a las cavernas escarpadas; creían que el eco de las montañas y las cuevas eran la voz de las; almas que vagaban por aquellos lugares. Para instruir a los indios en la religión católica, los Reyes de España enviaron en el segundo viaje colombino acompañando a Colón, doce sacerdotes y al fraile de San Benito, el padre Boíl, quien fué nombrado por el Papa, Vicario Apostólico en el Nuevo Mundo. Ofició la primera misa en América en la iglesia de La Isabela, a orillas del río Bajabonico, el día de reyes, 5 de enero de 1494. Antes, el día de reyes era celebrado día 5. El padre Boíl era Mínimo de San Francisco de Paula y su nombre original era Bernald Build. Colón supo por unos indios la existencia de una isla llamada Matininó, de la cual los aborígenes le sustentaron la siguiente leyenda: Estaba dicha isla habitada por mujeres guerreras solamente; una sola vez al año aceptaban la visita de los hombres

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para 'en una fiesta báquica salir engendradas por sus visitantes, quienes al retirarse, retornaban a sus tierras con los hijos varones que nacieran el año anterior. Pero Colón nunca tuvo tiempo de verificar esta mítica leyenda. Colón escribió en su diario: "Y son los más hermosos hombres y mujeres que hasta allí hemos hallado; altos, blancos, que si vestidos andubiesen y guardasen del sol y del aire serían cuasi tan blancos como en España". El almirante dijo también: "Ellos de cosas .que tengan, pidiéndosela, jamás dicen que no, y mues. tran tanto amor, que darían los corazones. En toda la isla me parece que todos los hombres están contentos con una mujer y a su rey dan hasta veinte". Las mujeres me parece que trabajan más que los hombres. Me pareció ver que aquello que uno tenía, todos hacían parte. en especial de las cosas que forman las primeras necesidades". El Almirante le pidió a Fray Román Pané que se dedicara a escribir sobre los indios, y él, como místico al profesar el apostolado católico y cristiano escribió sobre leyendas míticas taínas, las cuales tenían tanto de religión como de espiritualismo y mitología; pero narremos una de las míticas leyendas taínas comentadas por Fray Pané. Sucedió que un indio taíno, llamado Guaguyona, tenía espío ritu aventurero, resolvió un día marcharse bien lejos y dijo a las mujeres: Dejad a vuestros maridos y vayamos a otras tierras. Guaguyona partió con todas las mujeres y anduvo buscando otros países, y llegó a Matinimó (Isla de Martinica) donde dejó a las mujeres. Y sucedió que un día volvieron esas mujeres a su tierra nativa, se comenta, que estando los hombres bañándose en un río sentían necesidad de obtener mujeres y no tenían noticia alguna de ellas. y ese día Que llovía mucho se asombraron de ver cómo de entre los árboles se colaban por las ramas unas ciertas foro mas de personas que no eran ni hombres ni mujeres, ni tenían sexo definido. Después de tenerlas apresadas deliberaron sobre el modo de hacer que fuesen mujeres y resolvieron amarrarlas a los troncos para que fuesen transformadas en mujeres por las aves. Nuestra raza taína era laboriosa y alternaba sus tareas domésticas con el deporte, la poesía y la música. Practicaba el juego de pelota, el baile y todas las manifestaciones de las bellas artes. Cultivó la agricultura intensamente e hizo pan de yuca (casabe), como alimento en conserva y <lió origen a una gran in. dustria mundial al enseñar al europeo a cultivar el tabaco, a hacer cigarros y a fumarlos. El tabaco es originario de estas antíllas mayores, a su cultivo llamaban coiba.] Conuco traduce tierra -44-


cultivada; arroyando la hoja del tabaco formaban el cigarro que llamaban túbano, y se embriagaban con su humo en místicas ceremonias, también masticaban la hoja como hoy se practica en el campo. Producían una bebida alcohólica con maíz tostado o tierno puesto a fermentar; le llamaban (asua) y (joba). Tejían ,soga de cabulla (dailí). Al algodón cultivado llamaban (sarobey). Los taínos de Quisqueya se adornaban con aros las orejas, estos aros de hueso y oro eran llamados (caracurí) y los collares y brazaletes (guanín). Hacían el fuego frotando violentamente una madera gruesa y dura sobre otra blanda, el fuego era llamado (guatú). Se pintaban el cuerpo, sobre todo los jerarcas, y se adorna. ban con plumas de aves. El ,sacrificio humano no existia, a excepción, de que al morir un gran rey era acompañado en su gruta sepulcral por una o dos mujeres de sus favoritas y esto por voluntad propia y en prueba de amor puro, eterno e indivisible. Las Casas dice que cuando murió el Cacique Bohechío le acompañaron en el antro eterno dos de sus mujeres favoritas. En la gran civilización Inca se acostumbraba a inmolarse indios en el ara de sus dioses. La historia Azteca sobre tema de sacrificios humanos dice que hasta cuatro mil víctimas fueron ejecutadas en los altares de México en un día; en cambio, nada parecido existió en nuestra pristina, sana, pura y modesta civilización taína. .

Religión del pueblo Taíno La raza taína que poblaba a Quisqueya era un pueblo poteísta, subeista y fetichista. No obstante, creía en un ser supremo creador de todo lo que existe, y en segundo lugar, en una serie de dioses dedicados a todas las cosas. Existía entre ellos un régimen interno que evidenciaba una organización patriarcal. Jamás tuvieron una agrupación sacerdotal que denunciara un fanatismo de pasiones incivilizadas. Creían que había en el cielo un ser inmortal, que nadie tenía poder de ver, el cual era llamado Yocahu Yagua Maorocoti, su madre era Atabex, se dice que originariamente salieron del Sol y de la Luna. Los indios decían que sus antepasados salle. ron de las grutas de Cacibayagua y Amayauba en la comarca Ilamada Caona (oro). Es error creer o considerar que el dios supremo era llamado Louquo; según la mitología o leyendas caribes ínvestigadas por Fray Ramón Pané, Locquo era el dios de los caribes, el cual reínaba en el cielo que llamaban Turey. Nótese que la isla príncí-45-


pal de los caribes era Tureyquerí; esa isla fué llamada por Colón La Magdalena. Se dice que en épocas muy remotas salió su Dios del costado de un anciano de su raza, siendo éste el principio de toda la población de los caribes. Pero nuestro indio taíno tuvo por religión, la que impone la misma fuerza étnica y telúrica de la naturaleza. Divinizó el poder de ~os elementos y rindió culto al Sol y a la Luna. Creó í<1010s o cemíes para adorarlos, los mistificó en esencia idealista. Modeló fetiches en arcilla, hueso, madera y piedra, y los usó como amuletos, los cuales les prevenían de enfermedades, de espíritus, de fuerzas extrañas, etc..... El mismo ambiente de la naturaleza, lleno de poderes indecifrabies hizo ~entir al indio la necesidad de preservarse de sus fuerzas poderosas y a precaverse de las calamidades que ellas proporcionaban. Es una idea innata del cerebro humano tratar de defenderse de los males empleando como antídotos los mismos elementos que la producen, El hombre desde tiempos remotos trata de conjurar males con los mismos males obedeciendo intuición, lo cual es traducido por la terapéutica moderna al inmunizar contra enfermedades inoculando el virus de las mismas enfermedades. Por eso nuestro indio taíno veneró las divinidades maléficas, para aplacarle su cólera y quedar exento de sus calamidades. Temían al fantasma de la oscuridad, a los espíritus maléficos, a los demonios y para preservarse de sus poderes se guindaban en el cuerpo figuras talladas por ellos, de aspectos diabólicos, grotescos, sarcásticos, con el talismánico conjuro de sus sacerdotes que llamaban buitios. Tenían cemíes distribuidos a todos los elementos, 'al fuego, al huracán, a la lluvia, al rayo, a las montañas, a las aguas, a las estaciones del año, etc. Consideraban Que el Sol y la Luna salían diariamente de una lejana caverna oscura llamada Jobobaba, para iluminar la naturaleza. En tiempos de sequía hacian peregrinaciones a los cemíes de la lluvia y de la cosecha llamados Boiniaex y Morajú. Allí cantaban y bailaban ofrendándoles flores y frutos hasta que las imploraciones hacían llegar la lluvia. El Cohoba ó Cojoba, era un ídolo o cerní vertical, antropomorfo, con plataforma ¡circular sobre la cabeza para probable uso ritual en la ceremonia de la Cohoba. Esta ceremonia taína consístía en colocar sobre el plano de la cabeza del ídolo tabaco en polvo mezclado con otros ingredientes y lo aspiraban por la nariz por medio <re pequeños tubos especiales, hasta quedar en completo esta-do de embriaguez en que creían oir las ínstruceío-46-


nes y vaticinios de sus dioses sobre acciones guerreras, cosechas, enfermedades, etc.... Los cemíes eran dioses terrenos, los cuales servían para transmitir mensajes al dios del cielo. Los sacerdotes indios, llamados buitios, tenían el poder de comunicarse con los cemíes. Predecían sucesos, curaban, daban medícamentos, ayunaban, sufrían privaciones y efectuaban ceremonias llenas de misterios y curanderías. Con mímicas y brebajes de hierbas y raíces hacían salir los quebrantos y los lanzaban al mar, a los abismos, en dramáticas conjuraciones. • Tal como sostiene el historiador, Dr. Coll y Toste, los indios, al creer en el poder sobretatural, inician el alborear de sus sentimientos religiosos bajo la honda impresión de miedo a lo desconocido. Su fácil sugestión los hace aparecer al nivel de un niño. El primitivo rinde adoración a todo lo que le prodcce o considera que le hace mal, después venera lo que le hace bien, y surge entonces el dualismo mitológico que tanto da que hacer en todas las religiones. Para celebrar sus grandes fiestas sagradas, los caciques tenían sus heraldos, los cuales salían a pregonar en nombre del cacique el día que haría ritos a sus dioses. El emisario se pintarrajeaba y adornaba con muchos colores, agitaba los miembros y la espalda irrecamados de conchas marinas, flores y hierbas. Los invitados se dirigían a la casa del cacique, el cual con en tambor monorítmico recibía las visitas, trayendo ofrendas al cerní. y después <le reunidos todos se disponían a provocarse el vómito con una espátula especial, para entrar a la ceremonia limpios de cuerpo; luego todos se dirigían con el cacique regiamente ataviado hacia la casa sagrada o templo. Allí todos se sentaban en el suelo, con las piernas cruzadas debajo del cuerpo y cabizbajos en reverencia al cerní. Entonces los sacerdotes entonaban himnos y aleluyas a su cerní, colmado de flores y frutos y <le infinidad de cosas. Después de oraciones les pedían al cerní les diera salud, bienestar, éxitos en scs cosechas. Luego se aparecían las mujeres con tortas de maíz y al colocarlas junto al cerní quedaban consagradas o benditas. A cada presente se le daba un pedacito de la torta para ser llevado y guardado en sus casas como pan simbólico para que no faltara sustento a la familia. Después de muchos cánticos se quedaban todos estáticos esperando que el cerní hablara... y cuando en aquella lacitud se escuchaba un ruido o murmullo... y a los sacerdotes se les antojaba que salía del cerní, le daban una interpretación, y si era buena, todos salían gritando de alegría, y danzaban y bebían y cantaban todo el día. y si por el contrario la interpretación era presagiando algo

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malo, se entristecían hasta llorar, se privaban de adornos y ayunaban, y hasta que al fin de muchas plegarias volvía a ser interpretado lo que volviera a decir el cerní, si expresaba algo benéfico ó agradable consideraban que el cerní se había reconciliado con ellos, volviendo la alegría a la grey. Después, volvían ,; sus labores con optimismos, seguros de la protección de sus dioses.

Música Taína de Qui8queya La palabra AREYTO significó música, y fué la expresión más avanzada de sus manifestaciones culturales. El pueblo taíno entonaba fiestas con aires heroicos para conmemorar sucesos bélicos; con tonadas dolientes para los funerales y con matices litúrgicos para cantarles a los astros y celebrar los solsticios de verano e invierno. Valga constar que una demostración del grado de civilización que alcanzó esta raza fue el conocimiento de estos sucesos solares. El areyto era una expresión musical de cantos y danzas lla-mados Batacos en otras islas, y denominado Mitotes en México; y en nuestra Quisqueya había sido tan cultivada, que el areyto fue la música más popular entre las tribus tainas, ciguayas y macorijes. Con el areyto se narraban cantando, bailando y al son de melopeas, hechos de notable importancia. Celebraban aniversarios, bodas, y solemnizaban los ritos religiosos a sus dioses, los cuales residían en el cielo, y a sus cemíes, que eran sus dioses terrenos. El areyto era conducido por los viejos de las tribus, a ellos respondía la grey congregada en los yucataques (plazas) repitiendo los ritmos propuestos. Estas danzas se enseñaban y repetían por tradición a todas las generaciones, pero lamentablemente todas aquellas ricas melodías desaparecieron con la misma raza. No tenemos siquiera un aire musical indigenista, ni nada que pueda dar autenticidad a una tonada primitiva, lo más antiguo conocido son tonalidades negroides; recordemos que a 1010; 23 años del descubrimiento de América fue introducida en la isla la negra esclavitud africana. A tal altura estaba la cultura musical en esta isla a la llegada de los descubridores, pero la brusca y sorpresiva aparición de los ejércitos brutales motivó el principio de la agonía de esta virginal cultura primitiva. Cuenta Oviedo que Anacaona montó un festival en el reino de Jaragua en honor a Frey Nicolás de Ovando, en el cual bailaron -48-


trescientas doncellas hermosas. El cacique Bohechío celebró otro gran areyto dedicado a Don Bartolomé Colón en el cual bailaron sus treinta esposas. El impacto sufrido por este noble pueblo que desenvolvía su vida en un edén de ritmos naturales ante la extrañeza de una invasión de gente brutal, ambiciosa y erótica, estrechó de súbito los límites mentales de esta rala, al extremo de desaparecer con todos sus encantos y bellezas. Luego, la fusión de música europea profana y polifónica con la salvaje afroide ahogaron para siempre las melodías de la música taina. Los historiadores Oviedo y Las Casas describen el areyto como una danza cantada y acompañada por varios instrumentos de percusión, a cuyos ritmos monótonos, desapacibles, agudos y graves, bailaban con notable sincronización de movimientos y voces. El areyto era una forma de rememorar acontecimientos importantes, era una manera de enseñar historia, de ofrendar tributos a sus dioses, elogios a sus caciques, celebrar efemérides gloriosas, 'bodas de sus reyes y varios motivos más. Las plazas y bateyes se llenaban de gentes alrededor del grupo que danzaba; éstos se tomaban de las manos y otras veces; trabábanse brazos con brazos en dos grupos paralelos frente a frente, en un extremo estaba el que hacía de guía llevando el ritmo con un tambor o con un silbato. Fray Ramón Pané, cronista de esa época, dice que esos tambores eran muy distintos a los que hacen los negros. Las oraciones que decían los guías las repetian alternas los coros avanzando y repitiéndolas al retroceder a manera de un contrapaso de una precisión armónica asombrosa. Por ejemplo: Si el guía decía: Nuestro rey se fue a la guerra, un coro lo repetia dos veces dando pasos hacía adelante y otros hacía atrás. Entonces el otro coro avanzaba diciendo: Hace tres lunas que se fué, y al volver hacia atrás repetía la frase. Aquellas fiestas a veces ..e prolongaban hasta el amanecer, y de acuerdo a la celebración tomaban bebidas alcohólicas terminando todos borrachos. Otros areytos eran más simples y severos como celebraciones de mortuorios, inundaciones o tragedias, pero siempre dírigídos por guías ingeniosos, con facultades para las imprevisaciones, así lo sustenta Oviedo. Areyito significaba baile, propiamente dicho; música en el ..entido abstracto de la palabra. Areyto era el conjunto de baladas, -49-


odas, himnos, melopeas; éstas musicas tenían sus danzas de variados movimientos; habían danzas bélicas, voluptuosas, plásticas, cadenciosas, estéticas, como por ejemplo el areito de las vírgenes. Otros eran llamados Diumba, 'I'ituritaína, Changüi, Jurana, y varías más. Según el Dr. Chanca, la Diumba tenía los giros clásicos de las danzas griegas. Lo cierto y lamentable es, que no es posible sustentar el conocimiento de una melodía, ni siquiera de un arpegio que pueda orientarnos a dilucidar aquellos aires musicales, y que pueda satisfacer en algo más todo lo expuesto en éste bello tema de la música taína. En suma, bailaban con mucho primor y gracia. Dice el historiador A. de Azorita que el areyto es como la zambra de los moros, quienes bailaban y cantaban romances y alabanzas a ídolos y reyes.

Instrmnentos musicales La Gayumba es el instrumento más característico de la raza taína, era a manera de un arpa, compuesta por una rama flexible que salía de un higüero, el extremo de la rama era forzado con un cordón de algodón y atado dentro del higüero o boca. También se hacía con un hoyo en la tierra tapándola con una yagua como caja acústica: aún en algunos campos del Este del País se usa este primitivo sistema. Otro importante instrumento genuino de nuestra raza primitiva era el Bohiabao, señalado por Fernando Colón como un tambor de madera. Era hecho de un tronco con una tapa de la misma madera y con muchas perforaciones, de su base salían dos cañas para soplar para su interior, otra persona lo sonaba con palo y con su mano izquierda interrumpía los sonidos por los hoyos a manera de un órgano rudimentario. El Maguay era un tambor con parche, pero introducido por esclavos africanos. El Bahío era un tino de flautín o clarinete hecho de bambú. El Fututo o Guamo, era el cara rol usado más bien por los caribes a manera de trompeta. La maraca hecha de higüero con piedrecitas dentro. les llamó mucho la atención a los españoles por el ritmo y sonoridad que imprimía a la música, éstos la llamaron Sonajeras. También producían sonidos agradables con sartas de conchas marinas guindadas 'en el cuerpo. estas sartas las llamaban Guaimos. Mahuita era la acción de juntar las manas en disposición especial junto a los labios para arrancarles sonidos agudo>; y vi-


brantes. Aún al través del tiempo hoy día los muchachos sacan estos sonidos con sus manos. Es muy interesante que junto a estos instrumentos sean cítados los Silbatos; éstos no figuran en ninguna crónica de la época pero vale la pena referirlos. Muy próximo a la Caleta fueron encontrados unos pitos de arcilla de fina cochura, sabemos que este lugar fue asiento de gran población taína. Estos silbatos en forma de pera de seis o más centímetros. completamente huecos eran para. ser engarzados en collares. Aparte de sus dibujos incisos tienen una abertura para soplarlos, y una serie de seis, siete u ocho hoyh~os para controlar con los dedos la salida del aire produciendo sonidos; alguno .. de estos silbatos producen hasta diez notas distintas. Es muy posible que los usaran los directivos de sus areytos manten'endo el ritmo de sus coros. La coleccién Boyrie Moya está enriquecida por varios de estos silbatos. La raza taína era muy amante de la música y amenizaba con su arte hasta las labores domésticas. Al son de sus cantos trabajaban en el conuco, pescaban, remaban.... y todo era reverencia, armonía y belleza.

El Pan del Pueblo Taíno Yuca y Maíz La yuca y el maíz constituyeron los dos elementos báslcos del sustento de las tribales familias de Quisqueya. Podemos aseverar que el maíz nos venia de los antiguos mayas y aztecas; como sustentar también que la yuca fué de origen antillano y centrosmericano Tenemos que Yucatán fué parte del imperio Maya, y el contacto de esta península con las Antillas es innegable; sus plantaciones de yuca crearon su nombre, como también el nombre primitivo de la Islas Bahamas, éstas aparecen en las crónicas corno islas Lucayas o Yucayas. Era la yuca el principal cultivo de la Raza Taína, en segundo r1ano estaba el maíz. Se cultivaba tanto la yuca en nuestra isla ele Quisqueya, tanto, que cuando Colón exigió el estricto cumplimiento del impuesto del tributo de oro cuando éste precioso metal parecía extinguirse, el cacique Guaríonex le propuso acamo bio de este impuesto sembrarle una faja ancha de tierra toda de yuca desde la Isabela en la costa norte hasta la Nueva Isabela (Santo Domingo) en la costa sur; a lo cual no absedió el Almirante porque en él era desmedida la ambición d a oro. Tal cita demuestra cómo era de intensificado el cultivo de éste arbusto euforbiáceo, claaificado por la ciencia como Mandioca.

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El maíz es originario del norte de Méjíco; científicos de la Uníversídad de Harvard de los Estados Unidos en el año 1948 encontraron en cuevas en las regiones referidas, pruebas de maíz conservado 3 Ó 4 mil años. En el Museo Moderno Antropológico de la ciudad de México pude ver ejemplares de mazorcas milenarias. El Maíz primitivo era silvestre y raquítico, apenas tenía el volúmen de un dedo de mujer. Si los primitivos pueblos quechúas, mayas y teotihuacanos no lo hubieran cultivado cientificamente, en una sucesión de selección de granos, de estudios climáticos y reguíos artificiales, es muy posible que hoy el mundo no hubiera podido gozar de la variedad de manjares y de los tantos productos caseros deribados de este cereal. Cristóbal Colón en carta a los Reyes Católicos hace referencia al maíz, diciendo que los indios en ésta isla de Quisqueya cultivan un cereal con mucho esmero y es "una especie de grano muy gustoso ...." Y así tenemos que Hernán Cortés en México; Córdoba en Yucatán; Cabeza de Vaca en la Florida, y todos los conquistadores¡ hacen referencia al cultivo del maíz como planta de básico sustento. En consecuencia, esta planta fué reverenciada hasta rodearla de mitos sustentados por la sucesión de generaciones indígenas. El perfeccionado conocimiento del cultivo de la ~uca y del maíz dió a los taínos la oportunidad de interpretar la división del tiempo por estaciones, llegando hasta a comprender sagazmente el movimiento astral que efectúan los solsticios. Conocían las épocas propicias para la siembra de sus variados y fundamentales productos, y la cosecha era objeto de festividades tradicionales y místicas, pur o que para favorecer las vendímias hacían penitencias, ritos religiosos, adoraciones a ídolos, a cemíes que presidían los conucos en altares de alabanzas y plañidos. El maíz fué Ilamado ?'Í desde sus principios, no solo por nuestra raza taína; el cronista Fray Andrés de Olmos refiere de los mayas y aztecas: "El trigo que comen se llama maíz...."

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Este cereal tan rico en proteínas, grasas y celulosas constituyó junto a la yuca los dos fundamentales productos de sustento tanto para el pueblo de Quisqueya como para los del resto de islas y Centroamérica indigenista. Los progresos que los aztecas lograron con el maíz han sido perfeccionados en la actualidad, lográndose un maíz híbrido tras fenómenos genéticos, cosechando matas que producen hasta diez mazorcas. Hoy el maíz o zea-mays, es un producto alimenticio de -52-


gran demanda y estima en el mundo entero, aprovechándolo en mil formas distintas. Las civilizaciones indigenistas de América lo consumían en variadas formas; nuestro pueblo taíno lo comía hervido, asado en mazorcas, en majarete o manjar blanco, también seco lo hacían harina con la cual preparaban arepas con aceites extraídos a los granos de los racimos de la palma. Los aztecas lo comían y aún lo comen en forma cocinada que llaman pozolote, tamales y atole. Los taínos también hacían con el maíz tierno una especie de vino, lo majaban y lo ponían a hervir, luego a envejecer y por último lo colaban para ser servido como bebida embriagante; éste es podríamos decir, el principio del wiski tan popularizado hoy en el mundo entero. La casa donde se industralizaba el pan de yuca, o sea la panadería, llamaban Guariquen. Este pan era denominado casabe o casabí; su elaboración tenía un proceso técnico con ciertas variaciones que hoy nuestro campesino le ha innovado. La yuca era primeramente pelada o separada de la cáscara con cuchillas de conchas de tortugas o de moluscos; luego se guayaba en guayos da piedra basáltica, una piedra volcánica cuyo estado de ebullición dejó con ríspida aspereza propia para moler y desgastar al frotarse encima de cualquier material dócil y gastable. Donde estas piedras no existían hacían el guayo preparando una tabla bien amazada de 'barro y le incrustaban fragmentos de piedrecitas con filos, luego las horneaban a alta temperatura, quedando así convertidas en moledoras de yuca. La yuca guayada era y es llamada catibía, esta pasta blanca era colocada en una yagua blanda y limpia, se envolvía y se ataba a manera de andullo, le llamaban Cibucan. Luego era sostenido de un extremo y por el otro era atada una carga de pesadas piedras para que el peso exprimiera la pasta convirtiéndola en tapioca. El sumo es venenoso y por tanto eliminado. Esta pasta era colocada seca como una harina gruesa y en porciones convenientes sobre el Burén, o sea, el horno o disco de barro cocido. Esta torta, que a veces tenía el grosor de varios centímetros se biraba sobre el burén con una espátula llamada cuiza. Después las tortas eran colocadas durante dos días al sol adquiriendo así la verdadera consistencia del pan. Este pan, verdadero alimento en conserva solucionó mil veces el sustento de los conquistadores, y hasta a Castilla enviaron barcos cargados de este interesante alimento. La planta de la yuca era llamada Yucabia; la mayor cantidad de yuca que se cultivaba era amarga y usada en la elabora-53-


cion del casabe. El sumo que destilaba era un veneno tan activo, capaz de matar a un elefante dice Oviedo. Pero este líquido era bien hervido y puesto durante tres días al sereno convirtiéndose en dulce y en licor. Los tainos tenían un concepto muy elevado del ritmo y de las armonías; todas las acciones eran musicalizadas, por lo regular a manera de melopeas. Nuestros indios taínos sabían ponerse en armonías con el concierto onomatopéyico de la selva, y entonaban cantos a la lluvia, al sol naciente, a la corriente del río, a la floración de los árboles; y por eso para ellos era todo eurítmia y armonías hasta las faenas cotidianas. Guayaban la yuca. cosechaban los frutos, cultivaban la tierra cual si celebraran ritos sagrados. La confección del casabe la armonizaban con baladas ínspíradas por indios que tocaban SUs étnicos instrumentos como la Gayumba y el Baihoabao. I todo en sí lo sabían rodear de un ambiente bucólico y paradisíaco.

Origen del tabaco El Tabaco, su Origen y su Divulgación en el Mundo Sabemos que el tabaco es una planta solanácea, originaria de las Antillas Mayores; tan originario de éstas islas, como el café del Africa, el maíz y p.l cacao de México y como la caña de azúcar de la India. Cuando los conquistadores españoles se adentraron a los pueblos de Quisqueya, se asombraron de este raro cultivo y observaron que los taínos daban un cuido exagerado a esta planta, no obstante no producir fruto alguno. . A 10$ conucos de tabaco, eomo llamaban al cultivo de dicha plantas, consagraban cemíes o dioses representados por ídolos o fetiches, los cuales tenían el deber de cuidar las plantas, crecerlas hermosas, y librarlas; de huracanes y granizos. Era tan venerado y tan común el cultivo del tabaco, que hasta en los patiesitos de los bohíos tenían sus matas de tabaco como plantas sagradas. Cuando las matas lucían espigadas, con hojas de 50 centímetros de largo o más, llenas y jugosas, las cortaban haciendo manojos para sacarlas a la sombra. Durante ese secado se establece en la hoja una descomposición en sus propiedades orgánicas, formándose un alcaloide de penetrante perfume, de cualidades peligrosas, llamado nicotina por los nativos antillanos. Los españoles no podían disimular la curiosidad que les pro-

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duda ver a los taínos en el afán de aprovechar aquellas hojas, y apreciaron que les daban varios usos; masticaban la hoja y mano tenían en la boca aquella maceración que descomponía la saliva en estupefaciente sustancia. Aún hoy, en nuestras lomas y llanuras rurales hay campesinos que practican éste vicio primitivo. De ahí se desprende el cuento o leyenda autóctona o folklórica, en que una campesina le dice a un compañero en una reunión festiva: "no le preto la macá compadre polque ya no tiene fugo". También usaban el tabaco haciendo rollos apretados con las hojas, y a veces envolvían los pedazos de hojas de tabaco en tiernas cáscaras de mazorcas de maís. Los españoles observaron que los índios andaban en grupos con tizones prendidos para encender los túbanos, aspirando el humo Que después ele mantenerlo largo rato lo exhalaban en bocanadas y por la nariz. Era notable el placer que les causaba ésta práctica, gozaban hasta lograr una exitación o exaltación de emociones sublimes. Era notable que al llegar la noche los nativos indios se reunían alrededor de sus bohíos, a descansar y a platicar fraternalmente, con ¡¡us humeantes túbanos, iluminados por la luna o por distante fogata, oyendo el concierto onomatopéyico de la selva nocturna. Otro uso que daban al tabaco era pulverizando la hoja para aspirar por la nariz pequeñas porciones, que luego de producirle una serie de estornudos le sumía en un sopor agradable, sublime, a manera de endrogamiento. Sus místicas, sus ritos y ceremoniales principales los celebraban alrededor del Cu dentro del templo o Caney dedicado a tales ritos tradicionales. Tales ceremoniales eran presididos por los sacerdotes o Buitios. La ceremonia de la cojoba se celebraba así: antes de entrar al templo los asistentes se limpiaban el cuerpo provocándose vómitos con unas espátulas especiales, luego entraban en unión con los brazos cruzados sentándose en el suelo o orcajadas, con las piernas cruzadas. El ídolo o cerní tenía sobre su cabeza a manera de dosel un brasero; éste incensario o sahumerio invadía de penetrante olor y de niebla pesada todo el templo dándole al conjunto un misterio de hechicería. Este humo era de resinas, flores secas y sobre todo de hojas de tabaco, siendo de embriagante olor y aspirado por los concurrentes por medio de unos palillos huecos del largo de una mano y bifurcados a manera de Y griega; ambos extremos eran introducidos en la naríz y el otro en el brasero para aspirar lentamente -55-


aquel humo aromático que llamaban nicotina, cuya borrachera de ilusiones enervantes, les remontaba el espíritu a escenarios fantásticos de mórbidos placeres. El monorítmo del sonoro bahiauba o tambor étnico que daba a la escena un matíz de mayor dramatismo, acallaba, para ser oídas las oraciones del mímico, mientras las peticiones al ídolo eran plañideramente colectivas. Estas; costumbres raras para los españoles les despertaban curiosidad al extremo de querer sorber los túbanos, y luego de aprender a sostener el humo y exhalarlo, lo hicieron tan de costumbre que dió lugar a que el primer negocio de tabaco efectuado en el mundo se realizara en Quisqueya; por allá, finalizando el siglo quince, estableciendo los españoles un trueque con los taínos de chucherías europeas por tabaco en manojos de hojas; secas. y a principio del siglo diez y seis, las carabelas españolas llevaban semillas de tabaco para iniciar el cultivo del tabaco en el viejo mundo. El acontecimiento de ver a 103 marinos españoles fumando los groseros túbanos en España fué en aquellos tiempos un bochorno a la civilización, obteniendo la oposición más mordaz y satírica. Tan grande fué la guerra abierta a la exótica costumbre, que muchos años después fué cuando pasó el vicio a la curiosidad de Inglaterra con sus secuencias de febril oposición. Los ingleses lo pasaron a Alemania, primeramente a la región de Sajonia por el año de 1620. En ésta parte de Europa fué donde menos acre fué la admisión del tabaco y su uso, tanto es así, que en 1666 publicó el escritor satírico Grirnmelshausen: "No hay casa en Alemania donde no se encuentre una pipa, -unos comen el tabaco, otros lo sorben y otros lo meten por la naríz, no sé como no lo meten por las orejas; también. He visto comerlo, sorberlo, y estornudarlo desde el príncipe hasta el mendigo,- desde el Obispo hasta el sacristán".

Holanda ya hacía tiempo que lo había adoptado, y popularizado tanto que en el 1627 el escritor Juan de Rusdoriff escribía vituperios, acusando de enfermos mentales a los introductores de tan salvaje moda introducida en la América a la vieja Europa, con todo su primitivismo afán insaciado, que no sólo había ya grandes cultivos e industrias cigarreras, sino que Holanda invadía a Europa y al nuevo mundo con unas pipas de cerámica blanca fina y larga con un abultamiento en el extremo para llenarlo de picadura de tabaco. Una prueba de la invasión que hizo Holanda con sus pipas es el hallazgo ocurrido hace unos meses en las aguas marítimas de Monte Cristi, al ser encontrado un corsario holandés con gran --56-


cantidad de esas pipas, cuyo hundimiento fué estimado por el siglo XVII.

Poco a poco la oposición de Europa fué disminuyendo; pero Turquía por ejemplo; fué allí tan firme la oposición, que las autoridades rompían las pipas en la boca de los que eran sorprendidos fumando. Rusia, en el 1634 practicó la drástica medida de cortar la naríz a toda persona sorprendida fumando. Luego, al pasar el tiempo, la oposición no fué tan inexorable; se impusieron multas a las personas que asqueaban con sus olores penetrantes y nauseabundos, o lanzaban escupitajos o provocaban asco. Poco a poco los partidarios del tabaco comenzaron a imponerse, sustentando que el humo, al hacerse sentir en el cerebro, calma la fiebre, los dolores, la gota, quita el cansancio llamael sueño, agudiza el entendimiento; y ante tales efectos Europa fué aceptando su uso, tanto, que por el año 1775, Santo Domingo exportaba más de 30,000 quintales de tabaco sin contar la cantidad de andullos. Turquía se volvió con el tiempo uno de los países de más selecto cultivo e industrialización del tabaco. América y el mundo entero han hecho del tabaco una de Ias más prósperas industrias por su gran consumo en el mundo entero, al extremo de que dos terceras partes de los adultos fuman tabaco. y nos parece interesante que nuestras industrias tabacaleras, las cuales son los más prósperos negocios del País junten voluntades y consagren un simbolismo al origen del tabaco, cuyo primitivo cultivo y uso lo practicaron las tribus taínas d, Quisqueya centurias antes del descubrimiento de América. Tal homenaje, que podría ser un magnífico monumento, un totem inmenso o una serie de murales de temática indígena, como por ejemplo; La ceremonia de la Cojoba, o del primer negocio de Tabaco en el mundo, habrá de ser algo prestigiante por su originalidad; nos singularizará como pioneros de la gran industria mundial, y daremos con ello prueba conceptuosa de que sabernos reconocer las. positivas razones que nos singularizan.

Tipos de viviendas Taínas El aspecto fisonérníco de los pueblos, sus edificaciones, tomando en consideración la región y el siglo en que palpitaron; son las pruebas más contundentes del grado moral y de cultura que aleanzara la raza que los habitara. En consecuencia, nos referiremos en

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primer término a las edificaciones y viviendas de la raza taína de Quisqueya. Dice el cronista de la época colombina Fernando de Oviedo que las casas de los Jerarcas y caciques eran como las de los cristianos en España; de dos aguas. Los taínos las hacían largas, de varios aposentos, con paredes¡' de tablas de bambú y otras cañas. De trecho en techo van los puntales u horcones, los cuales eran llamados por los nativos RAOA1NALES. En un extremo de la casa del cacique, las cuales llamaban CANEY, hacían un Zaguán a manera de recibidor o de estar, Por lo regular frente al caney del cacique estaba la plaza pública o BATEY del pueblo, las poblaciones eran llamadas YUCATAQUE. Los BORIOS eran las casas de los NABORIAS, o sea, la gente común del pueblo; éstas casas eran de techo cónico, alineadas a cordel, formando calles, tales casas eran muy frescas y limpias, tenían sembrado pr6ximo a sus casas, matorrales de Tua-túa guanábana, borraja, anamú y otras herbáceas medicinales. El templo era un caney amplio, con un CU o adoratorio donde se hacían las ofrendas, ceremonias y ritos místicos a sus CEMIES o representaciones de sus divinidades. Estos templos estaban adoro nadas con abalorios diversos, caprichosos, hasta macabros y espeluznantes. Tanto los caneyes como los bohíos, eran consíruídos con toda precisi6n y cuidado; usaban en su construcci6n todas las materias primas, yagua, yarey, bejuco, bambú, cañas, enea, cabuya, etc. Pintaban sus casas con tierra de colores; y para dar una idea más perfecta de la calidad de sus construcciones, el Padre Las Casas dice: "Yo vide casas de éstas, hecha de indios, que vendi6 un español a otro por 600 castellanos o pesos de oro, que cada uno valía 450 maravedís". Esta es una prueba más que nos sirve para despejar la mente sobre toda idea de que este era un pueblo bárbaro. Los bárbaros vivieron en cuevas; no construían casas de éste valor como atestigua Las Casas. Nuestro pueblo taíno era un pueblo joven, no tenía adultez para haber constituido una civilización material, pero la constituían moralmente; puesto que en costumbres y principios de disciplina y organización política y social, era un pueblo avanzado, .comparable en tal sentido a cualquier pueblo en el mundo de ese siglo. Los sentimientos nacionalistas de los héroes defensores de ,IlU soberanía, son ejemplo elevado de esa virtud ciudadana, tan ro::l entendida hoy por ésta moderna civilización; y tan arraigada

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en aquellas épocas colombinas, como si hubiesen sido los taínos más pundonorosos en sus sentimientos patrios. Al pueblo talno hubo que exterminarlo para poder vencer su irreductibilidad patricia. Cuando la paz fue firmada entre el Emperador de Alemania y Rey de España Carlos 1 y V, con el invicto Cacique Enriquillo, ya estaba reducida la población autóctona a 4.000 indígenas. Se había extenuado la raza con 25 años de exterminio y 14 años de guerra en las montañas. Pero había triunfado el derecho y la razón, y ya no era posible supervivir en armonía junto a sus exterminadores; y se esfumarón de la escena qusiqueyana los genuinos ciudadanos de ésta isla, dejando sí, las huellas indelebles del más supremo ideal de libertad, de organización, de arte, de disciplina, de honestidad y de valor. He aquí otro ejemplo o demostración evidente del grado de inteligencia de nuestro pueblo primigenio. Cuando un pueblo sabe elevar su pensamiento en pos de la dilucidación de los complejos astrales y crea su propia cosmogonía, es un pueblo de mentalidad superior. Y si ese pueblo ha logrado una madurez de conciencia y de sentido espiritual, tan sublime que ha sabido concebir a Dios, como un Ser Supremo, Invisible y Todopoderoso, tal cual lo conciben hoy los pueblos modernos y civilizados, es un pueblo de eminente cultura. y como díce el Padre Las Casas; como "que se hayan regido estas gentes con más razón y discreción y prudencia y hayan sido más honestas en la elección de los dioses que todas las más de más de las otras naciones bárbaras griegas y romanas; [úzguelo cualquiera que tenga uso de razón". "Tenían el Dios que en realidad lo es" ... Ese Dios, concepción suprema de divinidad era llamado ATABEIRA. Su poder era absoluto, su bondad como su cólera era infinita. La etocracia taina interpretaba a Atabeira como algo tan invisible, positivo y resplandeciente como el astro Sol; por eso adoró el Sol, porque veía en él a Atabeira. Su temor y su adoración era una cualidad equilibrada. Atabeira era el Centro hegemónico del Poder Divino y Supremo repartido en una serie de dioses secundarios, los cuales eran representados por los indios materializados en cemíes para adorarlos simbólicamente. Entre esos dioses había uno al cual le rogaban no permitirles ofender a Atabeira. Los sacerdctes consagrados al Dios Supremo servían al culto con máscaras de oro, simbolizando que Dios no tenía faz. Un pueblo con todos estos conceptos místicos, que son los mismos en el tondo que nos asisten hoy en plena moderna civilización, es un pueblo digno de que el reconocimiento de su -59-


cultura no permanezca tan en la oscuridad de la noche de la prehistoria, y lo hagamos resplandecer, brillar y reconocer, abriéndole un capitulo en los textos escolares y un volumen en la Historia del Arte Universal. PIEZAS ARQUEOLOGICAS

Estas piezas artesanales de nuestras tribus indígenas, prestigian el acervo arqueológico de nuestra cultura taína. Observemos la importancia, la originalidad y el sentido artístico de éstas piezas ilustradas. A- Espátulas Vómicas. La raza taína iniciaba sus ceremonias rituales ante sus sagrados dioses, provocándose antes de entrar al templo, un lavado estomacal introduciéndose por la garganta una espátula hasta motivar el' vómito. Estas espátulas eran talladas en hueso o madera pero casi siempre usaban para ello costillas de manatí. Estas espátulas eran instrumentos sagrados, por eso eran preciosamente labradas. Esta acción de extraerle al cuerpo sus impurezas para entrar limpios a sus sagrados ritos, se traduce a nuestra civilización con la costumbre de recibir en ayuno los sagrados símbolos de nuestra liturgia cristiana. .B- Esta es una interesante piedra cemí encontrada en el residuario de Barreras, Azua.- A esta piedra se le atribuye el misterioso encanto de producir el parto sin dolor; así lo describe en sus memorias Don Fernando Colón. Piedras como ésta atestiguan la acerva riqueza de la cultura primigenia, la más avanzada de la prehistoria antillana; la cual un día, al ser manifestada plena su riqueza arqueológica, habrá de producir un impacto en el espacio y la civilización, y el tiempo la impondrá con sus mágicas leyendas y la gracia de su euritmia como cantera de emotividad en el campo de las artes modernas. Esta interesante piedra, no es precisamente que tuviera el poder de eliminar el dolor; su poder, indudablemente estribaba en la tradición mística y sugestiva. No empaña ni desmerita esta pueril creencia el grado de cultura de esa raza, puesto que la humanidad aún hoy, vive llena de supersticiones y creencias fatuas. C. Esta es el hacha petaloide, llamada así, porque está tallada en forma de pétalo. Todas son de piedra muy dura, sumamente pulida, y su uso era casero, doméstico. La amarraban en la abertura de un trozo de ramo fibroso, usando para ello soga de cabuya o de algodón. D). Hacha Monolítica o emangada, tallada en roca peridotita, es estrictamente ceremonial, como centro ritual de la raza taína. Esta hacha constituye, tanto por su originalidad como por

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su belleza artística, una de las piezas más exquisitas y valiosas de la arqueología indoamericana, pudiendo por tanto simbolizar la arqueología pétrea taína. Su original mide unos 35 o 40 centímetros, su composición es piedra natural pirodotita, o sea, hierro y silicato de magnesia, su color es verde oscuro, pulido hasta logrado el brillo. Similares hachas solo se han encontrado en La Floriada, y en consecuencia, nos afirma la relación prehistórica entre ambos pueblos. Es fácil comprender que esta hacha no tuvo los mismos fines que el hacha petaloide, puesto qque es un hacha monolítica, romo pible al primer golpe que se diera con ella; es simplemente atrio buto de la mística ritual, de ceremoniales tradiciones paganas de la raza taína. Y constituye por su belleza y síngularismo una joya tan inapreciable para la arqueología de América, que, frente a ella, en estática admiración, oí expresar a un súbdito inglés: Que podrá tener más valor... El Cetro de la Reina Isabel, o ésta hacha monolítica? Su comparación podrá sonar exagerada y alagadora a la vez, pero si analizamos el caso comparativo lo aceptaremos como lógico, puesto que un cetro de oro y diamantes puede repetirse exactamente por un orfebre, pero esta hacha, aparte de su originalidad, ya que fué labrada en piedra natural, no podría repetirse puesto que resultaría siempre una copia, una réplica barata estética y comercialmente, puesto que lo que la encarece es su valor original y prehistórico. CUATRO PIEZAS IMPORTANTES DE CERAMICA

Entre las piezas arqueológicas de la cerámica taína, las hay de un valor tan exquisito, que vale la pena estudiarlas profundamente para mostrarlas de manera didáctica en valor específico, y sean reconocidas y apreciadas como joyas prestígíantes de nuestra primigenia cultura. Una de esas piezas básicas es la vasija mamiforme que se exhibe en el Museo Nacional. Esta pieza es clasificada como mamiforme por su perfecta forma de seno de mujer, siendo única en su clase, no sólo por su simétrica perfección bilateral, ni por su fina cocción de fino temple cerámico, sinó por el global sentido filosófico del diseño de su modelado. En primer lugar, es ritual, de simbolismo ceremonial; no fué de uso doméstico. Su diseño representa un complejo humanista y filosofal, digno de profunda meditación. La raza taína rendía culto a la sexualidad; pero no vulgarizada, ni siquiera sensualista, ni de insinuaciones concupiscentes. Recordemos que cada indio tenía una mujer, a la cual quería y respetaba notablemente, como sustenta el Padre Las Casas en su historia.

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Por el contrarie; la raza taína consideraba el acto funcional de la procreación humana, como algo. místico y divino, y lo idealizaba en la plástica de manera simbólica para no caer en lo pornográfico. Mientras otras cerámicas arqueológicas pertenecientes a civilizaciones más connotadas en la prehistoria de Amerindia revelan extremadas degeneraciones sexuales, nosotros mostramos con oro gullo la arqueología taína, bien definida y conservada, cual documentos que hablan ampliamente y por sí solos, del carácter, la idiosíncracia, el pensar y el sentir del primitivo pueblo de Quisqueya. Este pueblo rindió culto fálico, o sea, reverenció la virilidad masculina, pero la interpretación fálica era tan estilizada, que su delineamiento suele escapar a un ~imple vistazo superficial y objetivo de las piezas de tal tipificación. Esta vasija mamiforme conformada patéticamente por dos erectos senos de lactante hermosura, tiene entre ambas mamas injertado un cuerpo fálico. Este disimulado cuello de la vasija tiene en su merio como atracción decorativa, una carátula que obedece al delineamiento de su canon morfológico siendo asexual para simbolizar simultáneamente al hombre y a la mujer, o sea, al género humano, pero de manera antropomorfa, por ser éste delineamiento el sello inconfundible del arte y la cultura taína. En ésta vasija están representados los órganos lácteos de ámbos sexos, el de la fecundación y el del sustento del género humano. Toda la pieza en conjunto y asiluetada nos impresiona un cuerpo fálico testicular. Varios detalles más sobre tal simbolismo se objetivan cuando estudiamos la pieza detenidamente, ya que sus formas motivan una claridad imaginativa, cayendo fácilmente el pensamiento en la encerrada profundidad misteriosa de su antro. El artista taíno no se preocupaba por la geométrica perfeccción lineal y matemática al modelar su cerámica: su sentido estético le bastaba cuando equilibraba visualmente volúmenes y detalles en un afán de armonías de conjunto. Por eso nos asombra ésta pieza arqueológica mamiforme; su equilibrio estético y concepción filosofal la hacen una pieza excepcional. Los rosetones de los pezones son círculos concéntricos incisos, cuyo delineamiento está aprovechado no solo para representar las grecas curvílíneas caracterteticas del arte taíno, puesto que si observamos bien tales rosetones, notaremos que las líneas insínúan patéticamente que el pezón está abrazado por dos labios simbólicos. -62-


No es posible encontrar una forma mas patética o super-realista, ni presentar con caracteres tan positivos la subrirne concepcién humana, su prosecución en la vida y fecundidad de la especie al libar eternamente en las fuentes lácteas de ia Madre Naturaleza. Una centralización de símbolos en una pieza de cerámica indigenista, de igual o superior valor estético, ritual y filosófico no aparece en ninguna otra cultura indoamericana. Esta pieza no es la única mamiíorme; entre los trígonolítos, o sea, entre los ídolos de tres puntas, los hay en forma de senos erectos, cual deidad pagana erigida a la fecundidad y vendímías de los conucos de la yuca y del maiz. En consecuencia, es fácil comprender que hacían de ese órgano lácteo el! símbolo de la abundancia y del sustento de la grey humana. Es indudable que algún valor extraordinario tiene ésta vasija que descríbímos, puesto que habiendo sido pieza caracteristica de la colección del Arzobispo Monseñor Arturo de Meriño, pertenece hoy al Instituto Smithsoniano de Washington, E. U. cuya institución parece acallar los reclamos que motivara el haber sido extrañada del país, al enviar al Museo Nacional una perfecta réplica o copia del natural, siendo esa precisamente la que exhibe nuestro Museo, en vez de devolver la genuina al lugar de origen. Tal cosa no es extrañable, puesto que nunca hemos sabido reconocer ni valorizar lo nuestro, damos siempre oportunidad para que otros se aprovechen. He aqui otra pieza de fina ceráfica indigenista, en la realización de ésta obra el artista prueba un descuido involuntario en perjuicio del equilibrio de volúmenes, visibles notablemente, pero ese descuido se de-be a la preocupación básica de lograr en grado máximo el ideal de dramatismo perseguido. Esta carátula de extraordinaria expresividad pasa a ser fundamentalmente careta expresionista, dramática, cual simbolo decorativo de las tragedias teatrales. Estas expresiones terroríficas, diabólicas y aterradoras, las interpretaban con la intensión de espantar todo lo maléfico que viniera a hacer daño a la objetividad fundamental que defendían. Por eso las vemos en antropológicas expresiones defendiendo el simbolismo fálico. En é..ta carátula notamos una expresión tan desidida que los ojos desorbitados juntan sus órbitas a manera de cíclope airado, siendo su boca doblemente figurada, una superior, en rictus de desprecio callado, y otra boca inferior, abierta, maldiciente, blasfemante. Si buscamos en la cultura taína vestigios que nos prueben -63-


la conquista de un grado de civilización que nos maraville, y si tales pruebas las limitamos a apreciar sus sistemas aritméticos y de escritura, sus conocimientos astronómicos, y le apreciamos su sistema de clasificación del tiempo en un original calendario, claro está que tenemos que considerar rudimentaria su cultura no obstante mostrar probados conocimientos sobre los solsticios, y celebrarlos con grandes festividades. Pero éstos aspectos que explicamos sobre la estética de su plástica en sentido filosófico y abstracto, hecho arte exquisito de elevado simbolismo, no aceptan comparación con ninguna otra cultura precolombina. 'Siendo el pueblo taíno tan joven en las Antillas, no es posible quererlo encontrar proyectado en todos los aspectos del saber; nos conformamos con razonarlo superior en varias manifestaciones, como en el sentido moral, místico y filosofal de la vida. La tercera vasija ilustrada, es ritual, como las anteriores, está inspirada en la mitología taína; para significarla perfectamente, narraremos referencia a una leyenda del mito taíno: Se dice que Guaguyona era un indio aventurero, y que cierto día, bañándose en la desembocadura de un río, invitó a todas las mujeres a pasear en una canoa muy grandes dejaron a los niños y niñas en la orilla, pero Guaguyona navegó lejos, hasta la isla Matininó (Martinica) , isla de mujeres solas. Y al abandonar así a las criaturas, gritaban de hambre, "Llorando como pide la teta", diciendo Toa, Toa Toa, con tanta desesperación, que los Dioses, para no ver sufrir más a las criaturas, las convirtieron en ranas, las cuales son llamadas tonas, en taíno. Entonces, las tonas fueron veneradas y consagradas a ¡¡U ritos como hijas de las mujeres que Guaguyona se llevó lejos ... Por eso adoraban el simbolismo de la raza y la interpretaban magistralmente, en estilizado delineamiento, escapando de la exactitud naturalista, pero conservando fielmente las proporciones y volúmenes inalterables, y sobre todo, destacando en forma elocuentes y estilista los sexos masculinos y femeninos, por eso luce fálica la cabeza de la rana teniendo en el lomo el delineamiento característico del sexo femenino, expresando en ello que es sagrada la rana por ser producto de mujer y hombre, según el concepto mitológico. Un detalle más, de notable interés, es que ésta rana ilustrada, tiene por base un recipiente casi esférico, cual seno lactante; recordemos que los niños lloraban de hambre.... Apreciando éstas tres piezas en su substancial valor artístico y en su humano contenido, nos permitimos decir que nuestra arqueología taína cuenta con varios centenares de piezas de similar ím-64-


portancia aunque de variadísima significación doméstica y cereo monial; y tenemos que sustentar que todas' juntas forman algo así, como un códice abierto mo..trando con claridad meridiana el notable grado de civilización de la raza taína. y lo que se lee en ese códice referido es más verídico que las mismas crónicas que escribieron los primeros historiadores de Quisqueya, puesto que suelen ser contradictorias y humanamente apasionadas. I ; il'flir_¡ Tenemos ahora una cuarta pieza de cerámica tipo fálica, la cual resulta originalísima porque en ella están concebidos de una manera genial ambos sexos en la parte fálica. La simplificación temática de esta vasija bisexual, la cual, demás está decir que es ritual; es ante todo, un prodigio artístico, estético y filosofal! de la mentalidad primitiva del pueblo taíno. La ilustración de esta pieza es más; expresiva que la descripción que podemos hacer, puesto que así comprendemos mejor el complejo humanista de su temática; apreciamos mejor la objetividad realista, estética y ritualista de la pieza en toda su dicción esquemática y lineal. Los adornos laterales del falo, son decoración armónica o paramento que disimula el objetivo discernible y sensualista de la obra. No obstante, tal decoración de trazos inconfundibles del canon estético taíno, simula dos cuerpos iguales y repetidos, uno encima del otro, y tales trazos son los Djos de dos cabezas sin rasgos antropomorfos o zoomorfos; tiene más bien los trazos símplistas de sus carátulas antropológicas, o mejor dicho, humanas. Estos cuerpos laterales unidos o enyugados representan la coyunda sensual de la humana superexistencia, y es la e..tilización más simplista de tan árida temática. El detalle siguiente es algo que pone a divagar el pensamíento tras hondas reflexiones sobre el profundo significado esencialista de tan interesante pieza arqueológica taína. Esta vasija tiene un tabique de su misma arcilla que divide internamente la potiza en dos vasijas para mantener separados dos líquidos, los cuales han de mezclarse al salir por los órganos genésicos de su simbolismo, o ..ea, por el orificio del falo bisexual. Su realismo es transcendental, y es libre y aceptable la lucubración mental en que nos embarquemos ahora, para ahondar más sobre la metáfrasis de tan original pieza arqueológica. La arqueología indigenista quisqueyana es superabundante en piezas tan interesante.. como las cuatro tratadas anteriormente; y cada una de ellas invita a un detenido estudio morfológico yana· lítico como el que hemos hecho sobre estas piezas. El mismo estu-

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dio podríamos hacer sobre los coIlares monolíticos, sobre las vasijas coladores, sobre las ollas cascabeleras, sobre los majadores y morteros. sobre los vasos efigies; podríamos hacer un estudio intensivo en materia, pero el objetivo de este tratado es manifestar la Cultura Taína englobando todos sus aspectos, su origen, su vida. su sentir, su arte, sus virtudes, para manifestarla plena y palpitante en bandeja de verdad luminosa a la conciencia de este siglo de cósmica civilización en que vivimos. La pornografía y la degeneración sexual no sólo era un ~ ~ismo asqueante entre las. tribus caníbales, sino, que son plásticas; las pruebas de que en connotados imperios indigenistas del continente, se hacía elel acto sexual un espectáculo público de libérrimas lujurias bestiales. Estas quiebras de la humana moralidad eran desconocidas por nuestra raza taína; esto prueba que su educación estaba muy por encima de esa obsenidad y degeneración. El arte plástico, la alfarería, la talla, son los más explícitos documentos ideológicos que puede legar una raza al futuro infinito; y es por ello que sustentamos en este aspecto, o podemos decir, que la moral taína luce por encima de los demás pueblos; indigenistas del continente, y hasta compararlo en el mismo sentido con las antiguas civilizaciones griega y romana, ya que éstos también dejaron evidencias de una plástica fálica; no como degeneración sexual, sino como una exaltación a la hombria y a la masculinidad de esos pueblos. El culto fálico jamás ha dsjado de existir; solo que el diseño evoluciona según raza y época. Los conquistadores no podían sorprenderse de que el pueblo taíno lo cultivara, puesto que ellos también lo importaron de España, prueba es la ménsula que luce en la residencia que fuera de Don Francisco de Garay, o Casa del Cordón en la calle Arzobispo Meriño. Si nos paramos en la misma esquina y alzamos la vista veremos la ménsula ron el delineamiento más preciso de un falo testicular, INDIOS CONNOTADOS DE QUISQUEYA y OTRAS ISLAS TAINAS

ANACAONA y BOECHIO, fueron hermanos, reyes de la Maguana y de Xaragua, GUAYABANEQUEMA, fue la esposa preferida de Bohechío. MANIOCATEX y CAONABO, hermanos caribes venidos de la isla TureyquerÍ. HIGUAMOTA, hija de Caonabo y Anacaona, casó con el hidalgo español Hernando Guevara; se le llamó doña Ana de Guevara. DO~A MENCIA DE GUEVARA, fué la hija de Híguamota, casó con Enriquillo. GIUANIONA, cacica


ciguaya, esposa del gigante TUTULAO, hermano de MAYOBANEX, gran cacique de Samaná. GUAICAVANI, indio ciguayo, guia del Padre Román Pene. MAYRENI, gran cacique subalterno de Caonabo, a sus órdenes tenía 16,000 hombree de pelea. OSICHABAR, hermano del rey GUACANAGARI, cacique del Marién, UXMATEX, cacique subalterno de Caonabo, GUATIGUANA, gran cacique de Maguá, cuyo gigante y perfecto cuerpo se perdió un día de 1495 en las profundas aguas del río Bao. COTUBANAMA, cacique del Este, por su hermosura y bravura fue admirado por los españoles. IGUA· NAMA, notable cacique anciana, ahorcada con Cotubanamá en Santo Domingo. CACIVAQUEL, cacique padre de Guarionex. HA· TUEY y. CAGUAS, caciques quisqueyanos, famosos por su bravura en la isla de Cuba. GUATIGUANA y GUANAOCONEL, caciques; que atacaron ferozmente la fortaleza La Magdalena. SEMA, cacica viuda del rey Cayacoa del Este, casó con el capitán español Miguel Diaz. AINAICUA, cacisa esposa de Guacanagarí. BEMA, belleza taína, favorita del Guarionex. ONANEY, hermosa reina ciguaya quien siendo rival de Anacaona en el corazón de 8U esposo Caonabo. decía de ella: "Es la virgen más hermosa del Norte". MALODAMACA y BAYOAN lucharon juntos con YGUABANA realizando la sublevación de 1611 en Borinquen, los tres eran boriqueños. GUAMA, cacique ciboney, murió en la hoguera. El más prominente cacique de Borinquen e.::; AGUEYBANA, otros fueron GUABO, GUAYANEY, ARABO, MABODAMACA, de este cacique se dice que tenía un conuco inmenso, el conquistador Juan Ponce de León recogió allí 1090 montones de yuca y batata el día 12 de Octubre de 1510 y los vendió a Hernando Sánchez, Alonso de Cuéllar y a Pedro Alfonso para los gastos de la conquista. Como un homenaje de Indoamérica, cuya lucha por la libertad y por la protección tribal dio lugar a que los conquistadores es· pañoles encontraran en sus avances, pechos formidables; de caciques esforzados, émulos en bizarría a ellos mismos, citamos a continuación un cacique representativo de cada nación de Amerindia. TUPACATARI, Bolivia. CAMARAO, Brasil. CAUPOLICAN, Chile. RUMINAHUI, Ecuador. LEMPIRA, Honduras. TECUM·HUMAN, Guatemala. ATLACATL, El Salvador. CUAUCTHTEMOC, Mé· xico. LARRANAGA, Nicaragua. HUAYCAYPURO, Venezuela. CAHUIDE, Perú. SEQUOLA, Estados Unidos. AGUECBANA, Puerto Rico. GUAMA, Cuba. BOHECHIO, Haití. TAMANDARE, Paraguay. COLIQUEO, Argentina. GAITIANA, Colombia. GUAROCUYA, República Dominicana. Ante esta oportunidad en que hemos recogido en un haz de

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héroes el grupo de caciques que ennoblece la raza generrca americana; nos complacemos citando que sólo la República del Ecuador tiene éste conjunto de caciques en estaturas de bronce, foro mando en Quito, su capital, la Plaza de América Indigenista. Cábeme la honra como escultor de haber colaborado en este ideal, con la escultura de nuestro cacique Enriquillo. Esta Plaza Indigenista debe repetirse en cada capital de América como homenaje al más sublime ideal, la libertad de nuestra raza primigenia ya que ninguna nación fuera de América tiene altivez para reno dir un homenaje tan original. Es de esperarse que en un futuro Congreso indigenista Interamericano sea planteado entre otras cosas, este noble propósito que enaltece la grandeza de la raza autóctona de América, enlazando con abrazos de bronce los pueblos indoamericanos del vasto continente colombino. FEMINEIDAD DE LA MUJER TAINA Es cosa muy común entre los humanos un poco civilizados tratar de adoptar costumbres y maneras que otros muestren más avanzadas; ello dió lugar a que las tribus taínas al ver a los españoles vestidos, mejoraran sus rústicos faldellines, haciéndose con el mismo algodón tejido unas faldas que llamaron naguas. Sería interesante investigar si esta palabra es originaria taína. o hispana. No obstante esta duda, tenemos que una gran población indígena se llamó Nagua en la costa de la bahía Escocesa. En capítulos anteriores sustentamos que usaban unas naguas largas sobre otra más corta, quedándose en éstas cuando entraban al campo del deporte y de las fiestas. Tenemos, que las indias, al ver a las españolas luciendo embellecidas por J;US cosméticos, se atrevían a sufrir por natural envidia como dice el historiador Oviedo. Como veían a las españolas luciendo empolvadas y blancas, puesto que usaban una crema compuesta de aceites de solimán y albayalde; se buscaron las raíces de la planta llamada guao, y después de asarla, la volvían una pasta mezclada con otras unciones para impedir comezón, y se la untaban en la cara y en el cuello. Al cabo de nueve días se levaban y quedaban tan blancas como las damas de Castilla. Con el fruto de la jagua producían un agua de baño que quitaba el cansancio. También producían con este fruto una tinta negra, la cual servía como la bija y el guao para pintarrajearse el cuerpo y decorar las naguas tejidas en algodón. Es indudable que el tipo indígena de Quisqu€ya era bello; -68-


para compararlas con las damas de España sólo les faltó el conocimiento de la ética social. Así lo sustentamos si damos crédito a Las Casas en su apologética historia; sostiene que hubo mujeres que podian ser miradas y loadas en España por su egregia hermosura. Dice hubo en las Villas de La Vega y de Santiago mujeres casadas con hidalgos españoles tan hermosas y tan blancas; como las mujeres de Castilla. Las tainas solían engalanarse para las festividades; se adornaban la cabeza con plumas de colores y con flores silvestres; y de noche, lucían sus cabezas como estrellados cielos movedizos, puesto que daban a sus cabellos apariencia de fantasmagoría con loscocuyoS de la selva. Los hombres eran de muy buenos y proporcionados cuerpos, de buena disposición y compostura de gestos.Dice haber visto en la Vera Paz, en el reino de Jaragua las mujeres más bellas de la isla. Había allí más de sesenta españoles casados con indias que no se podía esperar que fueran más hermosas. Valga recordar aquí, que uno de los matrimonios más famosos entre ambas razas fué el hidalgo Hernándo de Guevara con la princesa Higuemota, hija de los reyes Caonabo y Anacaona. Los taínos eran bondadosos, sin dobleces, ajenos a la venganza, sin rencor ni odios; la mujer taína era de figura esbelta, agradecida, inteligente y afectuosa. Era tan fiel a su esposo, que muchas veces lo seguía hasta en la tumba. Se sacrificaban enterrándose vivas en la gruta sepulcral como lo hizo Guana Sabanequena, esposa del cacique Bohechío, en una voluntaria y póstuma demostración de fidelidad eterna. Su donosura y conducta social era admirable; no sucedían entre ambos sexos acciones impúdicas que revelaran ausencia de educación y de vergüenza. Cuando una pareja de jóvenes se enamoraba, el joven solía visitar la casa de los padres de la elegida para solicitarla en matrimonio; pasaban unos días para los padres decidir aceptación o la negativa. Entonces, el padre averiguaba si el aspirante a su hija tenía Caney y Conúco; esto le bastaba para cortarle la cabellera negra azabachina a la altura de los hombros a la hija pedida en matrimonio. Esta era la respuesta afirmativa al joven pretendiente. La ceremonia se efectuaba, y al festejo asistían los padres de los novios, y amistades, como también un grupo de doncellas amigas, las cuales cantaban y bailaban arevtos nupciales. La mujer taína era muy cariñosa con su esposo, y éste le era esencialmente fiel, lo que demuestra que aquellos cónyuges eran como los palomos y las palomas, símbolos de la fidelidad, del amor y de la felicidad. Tanto el uno como el otro eran suaves al hablar, y se expre-69-


saban naban Padre de la

con expresivos movimientos de manos y cabeza. Y camilas mujeres con tan graciosos movimientos, que hasta el Las Casas hizo en su historia referencia al rítmico andar mujer taína. ASPECTO DENTAL DEL PUEBLO TAINO

Los taínos tenían muy buena dentadura; el historiador Fernández de Oviedo refiere en sus crónicas, que tenían los dientes muy blancos y parejos. Otras tribus como los caribes solían aguzar los incisivos y los caninos para aumentar su expresión diabólica, para defensa, y por ser antropófagos, llamados caníbales por los; españoles. Las osamentas taínas encontradas en los cementerios indigenistas facilitan un superficial estudio dental de esa época precolombina. En primer lugar, [ustífícase la expresión histórica del citado cronista, la cual revela también que se higienizaban la dentadura al lucirlas tan blancas. La antropología y arqueología en el campo dental, muestran un mínimo porcentaje de piezas cariadas. Los dolores de muelas los calmaban con substancias vegetativas, lechosas y resinosas. No sabemos cómo hacían las extracciones o avulsiones; es muy lógico que las hacían, con dolor o sin dolor, puesto que han sído encono tradas piezas craneales; con alvéolos dentales sin raíces, cornpletamente cerrados por formaciones extraídas muchos años antes de muerto el sugeto. Además, estos cráneos han sido identificados por su deformación indigenista. Hay que imaginarse que una extracción sería un sacrificio doloroso y dramático. No sabemos que tipo de anestesia usaban; sabemos sí, que civilizaciones superiores de tierra firme usaban como anestesia la hoja de coca hecha una pulpa y puesta un rato sobre la encía de la pieza a extrarse, produciendo natural insensíoilídad. Otras civilizaciones llegaron a hacer prótesis dental con curas especificas e incrustaciones de piedrecitas en las caries. Hay que imaginar la poca antisepcia de tales curas dentales, pero apreciemos que ya había en Amerindia un comienzo elemental del arte y de la ciencia odontológica. SISTEMA DE ESTAl\IPADO ARTISTfCO

La raza taína conocía los medios de reproducción de dibujos en estampados continuados. Esta reproducción artística resulta -70--


ser lo más elemental en el arte del grabado y de la imprenta. No podemos sustentar que éstos sistemas de reproducciones en serie era un arte originario del pueblo taíno, puesto que investígaciones arqueológicas comprueban que se practicaba en todo el arco costero del Golfo de México y las Antillas Mayores. Estos sellos de estampar eran hechos en arcilla bien cocida, o tallados en hueso, piedra o madera; tenían agarraderas facilitando su uso al estampar telas y el cuerpo humano con vistosos colores hechos con zumo de plantas tintóreas como la [agua, el campeche, la bija, el almidón, ceniza y tierras de colores. Muchos de estos estampados; se hacían del tipo de rolos tubulares, por cuyo conducto pasaban un palito como eje del pequeño rodillo, facilitando su uso en la reproducción manual y rotativa, logrando repeticiones continuadas y precisas. Sus diseños eran las grecas infinitas que tanto sirven hoy día, para el reconocimiento y autenticidad del arte taíno quisqueyano, También en esos sellos estilizaban dibujos de animales, dioses y sobre todo, haciendo juego de líneas de armoniosa geometría y distribución de formas. Los estampados en el cuerpo lo hacían con propósitos decorativos; para sus fiestas; otras veces para inmunizar con sus simbolismos contra enfermedades, influencias maléficas y espirituales. Sin duda ésta es la reminiscencia más remota conocida del sistema de la imprenta de impresión y rotativa. La relación de ¡U conocimiento simultáneo en la zona del Golfo de México nos hace pensar una vez más en la relación etnológica de los pueblos de Mesoamérica y las Antillas Mayores.

CARETAS Y CARATULAS Fué muy generalizado en casi todos los pueblos precolombinos y de cierto progreso moral, el concepto lógico de que en la cabeza reside la vida, y en consecuencia, la conciencia, el espíritu, los sentidos.... Es por ello que por lo regular, al morir alguna personalidad en el pueblo taíno, y que mereciera una reverencia u honor póstumo, le era separada la cabeza al cadáver, enterrándola en una olla grande y preciosamente decorada. Como una urna funeraria era colocada en cuevas o grutas. Tiempo después, era llevada a las casas o a los templos para obtener de su espíritu benévolo la gracia en la actuación de los vivos. La colocaban en las barbacoas, adornándolas con abalorios y ofrenda de flores; otras veces las colgaban en canastas en las curnbreras de los bohíos; Pero a los jerarcas, como a 10l; nitaínos, como también a los héroes y buítíos, al morir les hacían una

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representación fisonómica tallada en piedra. Esta>; hermosas cabezas son verdaderas esculturas totémicas; muchas pretenden ínterpretar no sólo los rasgos étnicos de la raza, sino, los fisonómicos del sujeto representado, loe tallistas no perseguían en estas cabezas la realización de un fiel retrato, les bastaba un rasgo caractprlSUCO osra deificarlo, cuyo acto influía en que el espíritu dp.l desaparecido albergara en la pétrea cabeza, hulléndole a la posibilidad de que al no tener donde reposar, se fuera a perder en el mundo de las tinieblas y de los infiernos. Estas tallas pétreas son formidables desde el punto de vista artístico; de trazos naturalistas, de expresiones severas, de volúmenes equilibrados y superficie pulida. Las ponían próximo a las tumbas funerarias para que el espíritu la ocupara retornándolas después a sus altares y barbacoas de ceremonias. Las caretas eran escasas, las usaban para adornos, no para enmascararse; este arte era directo en la faz, con pinturas acuosas. El dibujo de ilustración es un dibujo copiado de la obra América, dibujado por el autor de esa historia, el alemán Rodolfo Cronau en el 1891, y la muestra como máscara labrada en madera por los indios de La Española. Nuestro artistas taínos; cultivaban el arte de confeccionar carátulas: como hilaban perfectamente el algodón, confeccionaban unos cinturones especiales de la jerarquías de 10'3 caciques. Fray Bartolomé de Las Casas, en su historia de Indias, dice que Cuando Colón construía la Fortaleza La Navidad, en Diciernbre de 1492, el cacique Guacanagarí le obsequió uno de estos cinturones en prueba de amistad. Estos cinturones tenían 4 dedos de ancho y una carátula al frente. Estas piezas de artesanías indígena eran confeccionadas con huesos de pescado, algodón, tintes, pedrerías y los sentidos eran enchapados en oro. Refiere Las Casas que ese día del referido obsequio, vió que cuatro caciques subalternos regalaron al Almirante cuatro plastas de oro. Estas piezas de oro, eran unas tortas logradas majando pepitas de oro en morteros de piedra, unificando los granos hasta lograr tortas que colgaban sobre el pecho de los jerarcas en señal de superioridad. Estas tortas fueron llamadas por lo.. españoles plastas de oro.

HEROES DE LA RAZA TAINA Captura del Cacique Guarionex: La conquista de Quisqueya fué creciendo a la par con la desmedida ambición de oro y de aprovechar la mansedumbre de la mujer taína para saciar las bestiales apetencias. Y en tal viro

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A.' b D;c ;coabu de 149 J , . 1 n'lá< • la. ,; "'-io Col '-do l. 'aru.ln . L. !'I• .-idad. fW obK<f"ia<lo par el Cae G-c ;. c ... .. cioo_'" do a.i.ta<I. E l c. ... in a Banoto.é ~c L.. Ca .a. de ..,.;"" . 1 c ir! ~;cic ............caia _ c Ma de Ioec" ar.. lar j. <lo, b_.... de pe ","""", a l, odóa , pe"'... ... , _ .... dedo. de __"" B.' T'' 'iio dicc c_ u .. cac: ....., . de ir!1 i ii . lo ..l..eq"¡ _ c c pi..... ~e _ . L... iodi o "-diaa e l _ . lo _ ¡. bo. ca _ de piedr. , ....... _ i (ic ..lo. e .· r D.· Ciliadlo r .. 11.. d. bana __ ida, PO '" <lcc..... ..1.. , e l .......,., PO" .. ¡. cio • " u ... y «,...... ¡... P.... u ... ¡. pr..'_" • •• bu . ia -

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tud, después de haber logrado Colón la prision del Gran Cacique Caonabo, quiso entrar en armonías con los caciques rebeldes, siendo Guarionex Rey del Cibao, uno de los más representativos de la raza primigenia. Llegó éste cacique a armonizar tanto con el Almirante, que su desarrollado plan de cristiandad, dió lugar a que las tribus mansas y dóciles rezaran en coro el Rosario a la Virgen, también el Credo, el Ave María y el Pater Noster, No obstante tanta aparente armonía, las crueldades y desmanes de los españoles no cesaban. El impuesto consistente en entregar cada indio porciones de oro mes por mes como tributo de humillación esclavízante, díó lugar a protestas seguídas de sangríentas repre..alias. El Gran Cacique tenía que entregar un calabazo lleno de oro, y no era posible sin que los ríos no agotaran sus floracíones. Para apaciguar la demanda, ofreció Guaríonex hacer un conuco de yuca a todo lo ancho de la isla, desde la Vieja Isabela hasta la Nueva !sabela o Santo Domingo de Guzmán; pero el Almirante no aceptó, tampoco aceptó que el Cacique propusiera casar su hermana con su hermano Diego Colón, buscando con ello confraternizar un poco y amainar la persecución contra ellos, Los obligó a continuar buscando oro, era cuanto le satisfacía. Entonces las tribus se insubordinaron gritándole a su cacique que solo él era culpable de los crímenes y humillaciones que los cristianos les hacían. No quedándole a Guarionex otro recurso, se alzó en Ios montes a defender a la gran familia taína. Al ser informado el Adelantado Bartolomé Colón que tal cacique tenía 15,000 hombres, salió a atacarlo con 500 soldados. Acamparon en el Valle Real para premeditar el asalto. Y una noche de luna, cuando la muchedumbre indígena descansaba, y remontaba sus sueños en el humo del tabaco de sus apretados túbanos, cayeron como canes furiosos sobre las atónitas tribus, ensaltándolas en sus picas, y atem~zándolas con los estruendos de sus arcabuces relampagueando en la oscuridad de la noche. Quedaron 15 caciques prisionero.., entre ellos el Gran Cacique Guarionex, y amarraron 500 para embarcarlos para España y ser vendidos como esclavos. • El Adelantado Bartolomé Colón sabía que ese caudillo era muy querido por su pueblo, sabía de sus nobles sentimientos y de sus virtudes pacifistas; por ello accedió a la voluntad de una de las esposas del Cacique. de regio porte y notable atractivo, se brindó al Adelantado como rehén para lograr la libertad del Gran Cacique. Le fué concedida la gracia bajo condición de que pacificara sus gentes y cumpliera el tributo. Pero no pudo hacerlo, puesto que los palos y bofetadas sobre los indios, y la conver-73-


sión de sus; cuerpos en antorchas humanas, y la protesta tribal al Cacique, lo obligaron a volver a la beligerancia. Vuelve a la carga el Adelantado pero el Cacique huye y se refugia en las comarcas de su colega el cacique Mayobanex, rey de Samaná, cacique clguayo, a quien los españoles llamaban El Cabrón, ya que a cada uno de ellos les tenían ridículos nombres. Hasta allí los persiguió el Adelantado declarándole guerra a ambos caciques, ya que Mayobanex se negó a entregar a su amigo. Consideraba cobardía y canallada entregar a quien confiaba en él, por eso le hizo frente al ejército español, combatiéndolo con denuedo. Viendo Guarionex lo que motivaba la hospitalidad que le diera su amigo, para terminar la contienda huyó por los montes, atravesó montañas, comió raíces; mientras el lugar en que se había posesionado Mayobanex era asaltado por un grupo de soldados que una noche Be disfrazaron de indígenas, pintándose el cuerpo con tizne y bija, incursionando con las armas escondidas en yaguas, se adelantaron como tristes indígenas, sorprendiendo al cacique y llevándolo a La Vega amarrado. dejando a su paso carnicería pavorosa. Cuando Guarionex supo por sus seguidores la desgracia ocurrida a su amigo Mayobanex por haberlo respaldado, quiso pagar con la misma moneda de :honor y de gratitud aquella acción sólo de gente noble y civilizada. Y se entregó entonces, bajo condición de que fuera puesto en libertad el cacique Mayobanex, sus esposas y sus hijos. Pero lo que pudo ser a la vez similar acto de grandeza moral en los españoles, fué demostración de ruin, sólo soltaron las familias, a !los dos caciques los encadenaron en la fortaleza La Concepción en la vieja ciudad de La Vega próximo al cerro donde se dió la Batalla del Cerro. Esas prisiones ocurrieron por el año 1499; allí quedaron presos, renegando del Dios de los cristianos, y maldiciendo a los "orijunas" usurpadores de su terrenal paraíso. La matanza de indios, la repartición de ellos entre los nuevos hacendados, el envío de millares a España seguido a la prisión de los caciques, dió lugar a la conquista y pacificación de la región cibaeña, Se dice que Mayobanex murió en la prisión después de haber sido Guarionex envíado a España en la primera semana de julio de 1502, en una flota de 30 navios, cargados de prisioneros, algodón y casabe. En esa flota iba en la nao capitana, Bobadilla, Roldán, y Antonio Torres y varios hidalgos aventureros. Pero lo más preciado era el botín de oro valorado en 200,000 pesos de oro castellano, Entre ese valor se encontraba el precioso terrón encontrado en Jaina el cual tenía un valor de 3,600 pesos de oro.

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Pero he aquí la maldición indígena, cumpliese el aquelarre tri-bal del pueblo primitivo; a los dos días de salir la flota hacia el Este, rumbo a España, un huracán envió al fondo del mar 20 barcos de la flota, y Guarionex y el oro de Quisqueya se fueron [untos al fondo 'del océano. La ciudad de Santo Domingo fue arrasada por el huracán, entonces fué cuando Fray Nicolás; de Ovando la trasladó al lado derecho del Río Ozama, donde floreció como la Primera Ciudad del Nuevo Mundo. La campaña de la conquista del Cacicazgo de Higüey fué encomendada por el Gobernador Fray Nicolás de Ovando al Teniente Juan de Esquivel, el cual con 400 hombres se lanzó a la conquista del más valeroso cacique, del Este de la isla; era el temerario Cacique Cotubanamá. Acompañaba a Esquivel el militar Juan Ponce de León y Fray Bartolomé de Las Casas, recién llegado a Santo Domingo, fué en esa campaña con el propósito de remediar con sus virtudes, pero regresó con el alma enferma por las tragedias que contempló sin poderlas evitar. Para demostración del valor 'heroico de esa raza indígena, na1 raremos a continuación un episodio de esa conquista: De los muchos hidalgos caballeros de esa expedición que acompañaron a Don Bartolomé Colón, fueron Valdenebro y Pontevedra. Caminando un día por las tierras de Higüey vieron un indio en campo raso y en actitud desafiante. Valdenebro lanzó su caballo sobre el indio, hiriéndolo con su lanza, pero al arrebatársela el indio, vuelve el caballero a la carga siéndole entonces arrebatada la espada. Ante ésta vergüenza el compañero Pontevedra le embiste al indio pudiendo mayormente herirle, pero perdiendo ~as armas; y sangrando el indio y asido al puñado de armas corre entre los suyos, y lleno de orgullo arroja el trofeo a los pies de todos cayendo muerto encima. Los dos hidalgos, acosados por la mofa de los testigos, jamás levantaron la cabeza. La conquista del Este pudo efectuarse dos años después, en una segunda campaña, en el verano de 1504. COTUBANAMA Era el Cacique Cotubanamá un formidable líder taíno de la región Este de Quisqueya, quien había hecho relaciones tan estrechas con el ;capitán español Juan de Esquivel en la primera incursión que hiciera el hidalgo conquistador por aquellas tierras de Higüey, desde entonces ambos líderes habían sido Guaitiaos; Esto significa en lengua taína que la amistad entre dos personas sinceras quedaba sellada con un juramento consistente en intercambiarse los nombres.

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No deja de tener ésta modulación de prueba de fidelidad un sentido de respeto sagrado entre dos personas amigas. No obstante éste pacto, los españoles seguían haciendo. de los pobres indios su entretención sangrienta y mordaz, con la cual daban demostración de ser más cavernarios que los nativos indígenas. Los perseguían como sabuesos, olfateando los caminos, y cuando agarraban uno, lo torturaban para que dijera dónde estaban escondido.. los otros. Las torturas consistían en cortarles las manos, o amarrarles pajonales en el cuerpo para darle candela; y pensar que Dios permitía que aquellos europeos se regocijaran con sus crueldades! Los cristianos cogían los grupos y los ahorcaban de los árboles pero con los pies ligeramente en el suelo para que no se murieran de seguido, asi les prolongaban su desgracia y su agonía, entonces los desbarrigaban con sus espadas y les incendiaban los cabellos. Y como sarcasmo al sentido moral y mortal de aquellos humildes nativos, como un ultraje al derecho del hombre, o como para dispensar sus crímenes. ahorcaban grupos de 13 en reverencia o desagravio a Cristo a sus doce apóstoles. En uno de esos cruentos escenarios en que eran ~os indios quemados vivos, gritaron tanto de dolor, que sus alaridos podían enternecer a las bestias, y estando próximo el campamento del Capitán Esquivel, ordenó que hicieran callar a esas gentes. Los verdugos, en véz de matarlos de seguido para evitar sus alaridos y agonía, les metieron trapos y palos por la boca para que no se oyeran los gritos. Un soldado cristiano, pero indudablemente hijo de satanás, cogió dos indíecítos de tierna edad, los mató metiéndoles por la boca su espada, y con ella misma los lanzó a las peñas para estrellarlos. "Todo esó ya lo vide con mis propios ojos corporales y mortales" y continúa el Padre Las Casas diciendo que .líe avergonzaba de tener que escribir tales dramas en su historia de Indias. Los crímenes que se cometieron en el resto del continente de Amerindia no pueden ser comparados en la sádica perfidia ni en la indolencia maquiavélica con éstos episodios que indignan y horrorizan al imaginar patéticamente lo que describimos en tan reducido y literal esquema. Pero un día, los indios indignados, asaltaron en ·:masa un campamento matando 10 españoles, huyendo luego a las selvas. Esto fué bastante para que se irguiera el Capitán Esquivel iy emprendiera una acción de venganza desmedida; no respetó el convenio con el Cacique Cotubanamá, y decidió vencerlo para 'terminar así la conquista del Este de la Isla, era por allá, por el año 1504. El Cacique Catubanam á huyó con su familia y sus tropas a la isla Saona, Allí se sintió libre por algunos días; erguía su figura

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atlética sobre la pequeña colina de esa isla, como una estatua de bronce sobre un pedestal de frondas. Era un hombre tal, que entre mil, sobresalía por su hermosura, tenía el gesto de hombre fiero y muy bravo, sus manos eran enormes, y sus piernas musculosas. Sus flechas y su arco eran dobles al tamaño común. Su figura fué la admiración de los españoles. El Padre Las Casas lo conoció personalmente, dice que parecia que tenía una vara de medir de hombro a hombro. El Capitán Juan de Esquivel aprovechó que le había llegado un barco de Santo Domingo llevándole pertrechos para la conquista, aprovechó el barco para atravesar el canal con sus tropas y asaltar la isla Saona ó Adamanay. El Cacique entonces escondió a su mujer e hijos en una cueva y salió a su defensa. Los españoles se dividieron en grupos para localizar al líder, indio taíno. En aquella espesa vegetación, huyendo unos y buscando otros, ¡se tropezaban de improviso, suscitándose los duelos. En uno de esos caminos estrechos en que hay que caminar uno tras otro, se encontró el soldado Juan López con un grupo de doce; con la espada en ristre les fué .encíma, todos huyeron menos uno, era el buscado Cotubanamá, no hubo tiempo de cruzar palabras, el español le fué encima y el cacique amenazado así, le empuñó la espada, acto seguido el soldado la haló sajándole la mano, vuelve a la carga y le pone la punta de la espada en el pecho, gritándole el cacique indignado: "Mayanimacaááá, Juan Desquivel daca ... No me mates, yo soy Juan de Esquivel; mientras decia esto, daba un manotazo al soldado ,que cayó entre las. peñas del camino, le saltó arriba y con las manos ensangrentadas lo estaba ahorcando, cuando corrieron varios soldados a socorrer al compañero en apuros, dándole al cacique tantos golpes que aturdido allí en el suelo lo amarraron con sogas y no conformes o seguros lo encadenaron. Entonces, el cacique prisionero envió a sus súbditos a traerle su esposa y los hijos para correr la misma suerte. El Capitán Esquivel no quiso verlo, parece que le remordía el juramento de amistad con el cacique; y para lavarse las manos como Pilatos, se lo envió al Gobernador Nicolás de Ovando en Santo Domingo, quien lo ahorcó en la plaza pública. Luego, el crimen se propagó, agarraron a todos los indios de la isla Saona y los degollaron a todos... Después, se entretenían contándolos, pasaban de setecientos los muertos, y así quedó consumada la conquista del Este de Quisqueya. Esa. es en síntesis la historia de uno de los héroes representativos de la raza taína; tenía un sentido patriarcal y de amor a su tierra tan grande, que bien podría clasificarse entre los mártires del patriotismo nacional.

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Cotubanamá, como Enriquillo, han sido motivos de inspiración de dos inmortales artífices de la bibliografía dominicana, Manuel de Jesús Galván y Federico Henríquez y Carvaial, creadores de dos novelas de enjundias literarias y de cálidas prosas, "Errriquillo" y "Cotubanamá",

HATUEY

Por allá, por los alrededores del año 1511, el capitán Diego Velásquez, después de asolar las regiones de Jaragua quiso infundir pánico por el nordeste de Quisqueya, encontrándose con la resistencia de caciques de la talla de Hatuey, cacique de la provincia de Baynoa, quien al verse acorralado por las tropas españolas se escapó en una canoa remando 77 kilómetros hasta llegar al Cabo Maisí en el oriente de Cuba. Allí el cacique promovió una magna reunión de tribus enteras, y dirigió la palabra arengando a la muchedumbre para que se alistara a defenderse y a defender sus heredades. El sabía que hasta allí sería perseguido, porque conocía la amo bición y la 'temeridad de los españoles, y por eso inició la rebelión de los ciboneyes contra la esperada invasión. Miles de indios escucharon sus palabras enardecidas; les contó la historia sangrienta de Quisqueya, la persecución y exterminio noche y día; les expresó la forma salvaje conque los mataban; les advirtió que vendrían .hasta Cuba, y que debían prepararse... y continuó diciendo: Ahora les diré porqué hacen de nosotros tan grande matanza; porque tenemos algo que adoran, y nos matan para quitárnoslo y 'para que le busquemos siempre más. Esa cosa se la mostraré seguido; y alzando un cestillo de fibras naturales colmado de pepitas de oro, les dijo: Este es el Señor que ellos adoran; y lo buscan con tanta ansiedad que hasta en nuestras tripas creen que lo escondemos, y por eso nos desbarrigan con sus espadas. Pero éste oro jamás será de ellos mejor lo devolvemos al río que nos lo dió. y fueron al río y lo regaron en su cauce; después, entonaron un areyto coreado por miles juntos pateando y bebiendo; pero un areyto algo distinto al de Quisqueya. Dice Las Casas que el nuestro era mas armonioso y organizado. Pero un día. desembarca el capitán Diego Velázquez con 300 soldados emprendieron la persecución de los caciques, puesto que su captura bastara para vencer sus ejércitos, solían desbandarse al perder sus líderes. Al capturar indios los torturaban para que dijeran donde estaba Hatuey, éste fué perseguido pero se batía en retirada hasta caer prisionero; cayó después de varios meses de contienda en las llanu-

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ras de Vara. Alli mismo fué condenado a la hoguera, suplicio que resistió sin una queja de dolor. Cuand o los indios vieron atado al ¡poste del sacrificio a su líder en llamas, huyeron despavoridos, deseando que la tierra se los tragase para desaparecer de la vista de los bárbaros orijunas. Ya en el poste de los sacrificios fué asistido por el padre Olmedo quien hablándole de los encantos del cielo trataba de convencerlo para que aceptara los auxilios de la relligión y salvara su alma. Pero al preguntarle Hatuey si a ese cielo iban también los españoles; y contestarle; todos los buenos van al cielo, respondió indignado el cacique; "Pues yo no quiero ir al cielo, no quiero velos jamás". Y a éste patético drama se refiere el Padre Las Casas diciendo, "Esta es la Fama y la Honra que Dios y nuestra religión han ganado con los cristianos que han ido a las indias" La tradición cubana heredó la leyenda indigenista de la "Luz" de Yara" se decía que la antorcha humana de Hatuey vagaba como ánima en pena manteniendo la idea de libertad. A! correr el tiempo, en el año 1868 en ese mismo sitio sobre las cenizas invisibles del cuerpo de Hatuey se inició la guerra de Los Diez Años con el Grito de Vara dado por Céspedes y que culminó con la independencia de Cuba. Hatuey, cacique bravío, sembró con su sacrificio la idea de libertad contra la misma raza que lo inmoló. y su espíritu quisqueyano se manifestó otro día en otro quisqueyano, el banílejo Máximo Gómez, quien junto a Carlos Manuel de Céspedes consumara la independencia de la hermana isla de Cuba.

MUERTE DE GUAROA El feróz tirano Ovando ordenó al capitán Diego Velázquez la captura del Cacique Guaroa; éste capitán con su ejército escaló las montañas en pos del Cacique, y cuando descubrió el campamento indígena esperó la noche, ya que sabían que los nativos tenían temor a la oscuridad, por la madrugada lo asaltó, entablándose un combate en el que fueron varios los muertos. Guaroa le hace frente a Diego Velázquez, pero es rodeado por la soldadesca ::¡ desarmado, pero el indio, agigantado en su valor, colérico ante lo imposible de defenderse, se clava una daga en el corazón gritando: "Muero libre y nunca esclavo". MUERTE DE ANACAONA Anacaona, la mas hermosa mujer de Quisqueya, la poetisa, el orgullo de la raza, por su talento, femineidad y belleza; la pacifista, la obedecida por todo su reino, la superviviente de la Matanza de Jara-

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gua, no habiéndose plegado a la voluntad de su vencedor Nicolás¡ de Ovando, éste la acusó de traición y la condenó a muerte. Y como dice Las Casas: " ... Para honrarla la condenó a la horca y no a la hoguerra como a los 80 caciques amarrados a postes". La sentencia se cumplió en Yaguana, cacicazgo de Xaragua, en presencia del mismo bárbaro conquistador. Era ya Septiembre de 1503. VIDA Y MUERTE DEL PRIMER LIBERTADOR DE AMERICA, ENRIQUE DE BAORUCO

Hoy, en su 431 años de muerto, publicamos su vida palpitante, como un homenaje a su nacionalismo integral, y a su sentido racialista en defensa de su pueblo taíno. El día 27 de Septiembre, fué instituído por el Gobierno Dominicano como Día de Enriquillo, por ser un símbolo de la libertad de Quisqueya. (Publicado en El Caribe del 20 de Septiembre de 1956.) Pacificadas las tierras del Cacicazgo de Xaragua; tierras que median entre Puerto Príncipe y el Lago Enriquillo, cuyo reino pertenecía al "patriarca Behechío, Señor de vastas tierras feraces, donde la selva doquiera lucía monumentales troncos como homenajes ubérrimos a la Madre Naturaleza... Tranquilizada esa región que había sido teatro no sólo de intrigas políticas entre los capitanes Roldán y Ojeda, sinó de conflictos amorosos culminados en sangre, como las pasiones y galanterías en disputas entre el Alcalde Roldán y Don Hernando de Guevara por una bellísima princesa taína... Armonizaba la vida bajo el radiante Sol de Quisqueya en los primeros años de la Era Colombina...... Reinando el concierto onomatopéyico entre la montaña y el mar, el cielo y la selva virgen de Xaragua; atronaron los espacios un día de J\lI110 de 1503, las clarinadas avisoras de la marcha de un ejército comPUC5tO de 70 soldados de a caballo, 300 de infantería pedestre armados de espadas y espingardas, flameando a los vientos el pendón de Castilla y capitaneados por el Gobernador de la Española y Comendador de Lares, Fray Nicolás de Ovando. Un año hacía precisamente, que un huracán había destruído la ciudad de Santo Domingo; en cuya planicie, aún quedan las ruinas de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, cuyo hito de grandeza histórica se empecina en vencer al mónstruo tiempo. Ese año de 15C2 al 1503, el Gobernador Ovando, tenido como el más grande colonizador de la Española, ¡;e había enfrascado en el planeamiento de la ciudad 'de Santo Domingo en éste margen occidental del río Ozama, dando inicio aceleradamente a las primeras calles, al primer hospital, a la primera fortaleza, al primer templo y en medio de aquel vértigo constructivo, sintiendo e aguijón de la


aventura, sin respetar su rango de Comendador de Lares en la Orden de Alcántara, ni el pertenecer a órdenes místicas que le obligaba a mantenerce en el celibato y dentro de notable proceder humanista; tan humanista y noble que obligó a los españoles amancebados a contraer matrimonio con sus mujeres nativas; nadie podía imaginarse que un hombre así, recto y disciplinado, eminentemente devoto, de maneras suave y bien expresado, fuera luego el autor dramático de una orgía de sangre y fuego que extremece de pavor las páginas de la historia indiana del continente americano. Como si lo hubiera impulsado el espíritu del mal, abandona toda aquella estructuración ciclópea y se encamina con un poderoso ejército con el pretexto de pacificar las ya pacificas tierras de Xaragua, cuyo reino lo había heredado la Reina Anacaona al morir su hermano el Cacique Bohechío, y heredera también del reino de La Maguana, ya que su esposo el Cacique Caonabo dormía eternamente en el fondo del Océano. Las tierras de Baoruco impusieron cual valladar insensible al avance militar, sus vertientes y desfiladeros; sus quebradas y sus aluviones de piedras vengadoras. Las estridencias de las trompetas de vanguardia atemorizaron a los caimanes, rompiendo al zambullir los cristales del Lago Enriquillo, y quebrando con temblores las imágines de los rosados flamencos, que asustados cruzaron el piélago posándose lejos de la invasora columna equina militar. La reina Anacaona es avisada de la proximidad del ejército español, y prepara su corte real, y en una larga procesión formal, sale muy de mañana por los caminos soleados y bajo el triunfo de los arcos de los gigantes del reino, los troncos de la selva. Anacaona en su trono primoroso, cual atavio nupcial, puesto que las flores silvestres de los caminos eran volcadas por bateas sobre la litera real. El ronco mugir de las trompetas de caracoles, fué acallado por la proximidad de vibrantes trompetas de metal, y el encuentro fué objeto de la más parsimoniosa reverencia de salutación. El Gobernador Ovando y sus capitanes se sienten complacidos por las deferencias. En la planicie del encuentro se desarrolla un autóctono homenaje a Ovando. La reina le obsequió parte de su atavío real, entre otras cosas, varios asientos gestatorios llamados Dujos, hechos en talladas y bruñidas maderas, mientras un coro armónico de 300 jóvenes de eclosional pubertad cantaban y bailaban areytos primorosos al son de gayumbas y mahuitas. Ya en el yucataque de Xaragua, la reina en demostración de hospitalidad sincera le ofrece a Ovando y a sus capitanes su amplio caney; su casa real.

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La hermosura de la reina Anacaona, cuya estatuaria esbeltez era rival de los bronces florentinos, embriagaba de alevocías sexuales a los iberos capitanes; pero la mejestad reinal de su figura imprimía en el ambiente un espacio circular de respeto hacia ella. Pero llena de hondos temores po.r la experiencia de tantas infamias perpetradas contra su raza, concibe rendir un homenaje elocuente a los hidalgos visitantes, pero lo cual envía emisarios hasta a los más recónditos rincones de ambos reinos para una gran concentración de caciques en Xaragua. Llega el día de la gran fiesta, y el despliegue de los ejércitos taínos, en escaramuzas de duelos y combates, en demostración de presición y disciplina, despertaron sospechas infundadas. y en un como vértigos de selvas; como si el lago y la montaña se conjurasen para extrangular al ejército invasor; atemorizados hasta el pavor, tras una señal tradicionalista, Ovando dá la orden impiadada de exterminar a sangre y fuego aquella virginal muchedumbre estupefacta ante tan infernal sorpresa. Gritos.... Alaridos de desesperación; el yucataque ardía con 80 caciques convertidos en antorchas humeantes, amarrados al combustibIe de los bohíos de paja. Los caballos cabriolaban nerviosos sobre charcos de sangre mientras el hierro infamante hundiase con saña cobarde en pechos y espaldas de indios inocentes. Corría despavorida la gente, refugiándose en la selva, míentras la noche ... acallando las angustias, rielaba verticales las humean. tes pavesas del desastre cual incensario votivo a los muertos de la masacre de Xaragua, Uno de los caciques que corrió al llamado de la Gran Reina, fué su sobrino el cacique Magicatex rey del Baoruco, quien llevó a su pequeño hijo de 5 años en los hombros de sus vasallos; se llamaba Guarocuya, uno de los; pocos supervivientes del desastre. La Gran reina fué hecha prisionera, pero su hija Higuernota Vda. de Guevara huyó con su niña Mencía, lejos de la tragedia real. Los indios indignados se alzaron en busca de protección, más que de venganza. Pero Ovando destacó al capitán Diego Velázquez para el exterminio de la sublevación. Ante ésta orden dada por el feroz Comandador, el Padre Bartolomé de Las Casas le pidea Velázquez la oportunidad de ir a perauadirlos, a deponer su actitud. Logra el permiso pero lo más que pudo fué traerse un grupo de indios entre ellos al Cacique Tamayo protegiendo al pequeño Guarocuya; mientras Guaroa se empecinaba en continuar cultivando rencores irrefrenables contra los que le habían diezmado su raza e incendiado sus pueblos. Quiero ser el protector de éste caciquillo, dijo el capitán Diego Velázquez refiriéndose a Guarocuya. Tendrá que ser protector mío -82-


también, dijo Tamayo, Porque el protector de éste príncipe de mi raza, soy yo, Capitán. Ante el impasse, el Padre Las Casas tomó de la mano a Guarocuya y lo llevó lejos con Tamayo, entregándolo a los padres franciscanos del Convento de La Vera Paz, para el cultivo de su educación; bautizándolo allí mismo con el nombre de Enrique, y conocido desde entonces por el diminutivo de Enríquíllo. La tutela del prior del convento, Fray Antonio de Espinal y el celo educativo de Fray Remigio, quien era todo bondad para con los educandos, modelaron el carácter, el sentimiento y la educación que a lo largo de su vida manifestó el cacique en todos los actos de su corta existencia. Transcurría la vida apacible en aquel remanso de La Vera Paz, cuando un día. habiendo cumplido el cacíuuillo los once años de edad, llega a las puertas del convento el Capitán Diego Velázquez, una mañana de sol, en los primeros días de agosto de 1509, con un séquito enjaezado, buscando al Prior para solicitarle permiso en favor de su ahijado Enriquillo para llevarlo a Santo Domingo a una concEmtrarión de capitanes y otros jerarcas en homenaje a los Virreyes Don Diego Colón y Doña María de Toledo y su corte fastuosa, recién llegados de la Madre Patria, como autoridades supremas. Logra el permiso y sale la comitiva rumbo a la capital. Quién sabe cuántas veces en el largo trayecto por la región de los lagos, tuvo la oportunidad la mente infantil del caciquillo de recordal' paisajes y remozar recuerdos, cuando por tales caminos seis año, atrás, cruzó su padre con él a cuestas en dirección a Xaragua al llamado de la Gran Reina. Pero, alternaba pensamientos, con la ilusión de ver muy pronto a su primita Mencía; ya que desde la gran trazedia la habían llevado a vivir con su madre a la ciudad capital. Poco tiempo después de llegar a Santo Domingo y de ser presentado a 10l; Virreyes por su Padrino y por su protector Las Casas; pasa Enriquillo por la pena de asistir a la muerte de Híguemota, quedando la niña Menda,por prestancia del Padre Las Casas, bajo la protección de Doña María de Toledo. Los Virreyes se hospedaron en la fortaleza mientras se gestionaba la construcción de un Palacio Real. Bien pronto les fué ofrecida la residencia de El Cordón, del acaudalado Don Francisco de Garay. Allí iba muy frecuente el joven Enríquillo a saber de su primita, a quien veía con ojo;; de respeto, ya que las últimas palabras de Higuemota fueron manifestando el deseo de que algún día su pequeñuela mestiza fuera la esposa de Enriquillo. Y éste, convencido desde ya, sobre éste deber, aumentaba su responsabilidad ante lo incierto de su vida futura. Las Casas alojó al joven indio en el Convento de San Francisco, continuando allí sus estudios.

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Así la vida transcurría para el Cacique, cada día más solo en el drama de su vida. Hasta su padrino se haba distanciado por estar metido en un conflicto amoroso, disputando el amor de una de las damas de la corte, al hidalgo Don Juan de Grijalva. La atormentadora soledad, la incertidumbre del futuro, y el espectáculo de ver surgir la ciudad colonial, hecha de piedra y de amacijo de sangre y sudor de su raza india, acrisolaban de amargos enconos la nobeza de su alma, al extremo de que de su rotro desapareció hasta el más leve' rictus de felicidad y de encanto. Por eso aceptó fácil la disposición de su padrino, de que se fuera a La Maguana como protejido de su amigo el hidalgo Don Francisco de Valencia, distinguido terrateniente de esos lares, y con el interés de que fuera atencionando desde ya, las heredades de su prometida Mencia; en vista de que el capitán Diego Valázquez debía marchar hacia la conquista de Cuba. y se fué complacido el Cacique, cumpliendo su destino, llevando opreso el corazón, ceñido por cerreta dolorosa, por la humillación de la raza cuya protesta callaba, pero forjando en su pecho cual volcán que se gesta, el anhelo de la libertad. Era el Señor Valenzuela un hacendado con centenares de indios encomendados a su protección, pero .que no eran otra cosa que verdaderos esclavos. No obstante las virtudes y prendas morales del Señor Valenzuela iban en armonia con los sentimientos de Enrique, ganando tanta confianza que muy pronto administraba éste los ten eles del patrón. El Señor Valenzuela tenia un hijo, Andrés de Valenzuela, éste no heredó la nobleza de su padre, ni virtudes ni sentimientos, y por eso se incubó en el alma de Andrés un odio en crescendo para con Enrique. Diego Velázquez no logra salir a su conquista hasta Noviembre de 1511. Para tal fecha ya había venido al País una misión sacerdotal, presidida por los frailes Pedro de Córdoba y Antón de Montesino, quienes armados de flamígeras palabras emprendieron con denuedo la primera contienda en América en defensa de los derechos humanos correspondientes a la raza aborigen, diezmada tan impiadadamente por los llamados cristianos. Enriquillo desarrolla su mocedad sufriendo las angustias de verse imposibilitado de hacer algo por la libertad de su raza. Pero algo se gesta en su pecho, algo que atizan sus flieles amigos Tamayo y Camacho. Así transcurrían los años en la vida del Cacique, cuando un día recibió Don Francisco de Valenzuela una carta del Padre Bartolomé de Las Casas, fechada 15 de Septiembre de 1515. El portador era Camacho, quien venía de la capital. Entre otras cosas, decía que deseaba hacer un viaje pero no -84-


quena Irse sin efectuar las bodas de Enriquillo con su prometida, expresándole a su vez el envío con Camacho de una yegua blanca como su regalo de bodas. Ya era viejo y enfermo el hidalgo Valenzuela, pero haciendo un esfuerzo decide acompañar a Enrique a la capital, quien a la sazón tenía casi 18 años. Allí le espera el Padre Las Casas para acompañarlo a presencia de los Virreyes en el Alcázar, donde residía Mencía codeándose socialmente con las damas de la Corte de María de Toledo. Pero, mientras tanto, Pedro de Mojica, hacia posponer la boda sustentando ante la Real Audiencia que una mestiza no podía casarse con un indio sin permiso de los Reyes de España. Las Casas y Doña María impusieron sus buenos oficios logrando realizar la boda en Enero de 1516, en la capilla del Alcázar. Retorna la enamorada pareja feliz a sus heredades de la Maguana, contagiando de libertad a los nativos encomendados, los cuales se huían poniéndose al abrigo del Cacique. Muere Don Francisco de Valenzuela, y sus últimas palabras fueron expresiones de confraternidad para su hijo Andrés y el protejido Cacique. Pero el carácter, el engreimíento y la altanería del heredero hizo alejarse de la hacienda al Cacique, haciendo un fundo en las heredades de su esposa, llamándolo La Higuera. Este lugar fué ereciendo; corrían a él los indios como abejas al colmenar. Pero la felicidad del Cacique era turbada por Andrés, quien no respetando la voluntad de su padre se esmeraba haciendo denuncias a la Real Audiencia sobre el caudillo que se estaba gestando; y por último, aumentó el asedio pasional a la esposa del Cacique. Así se le iba imposibilitando la vida a Enrique cuando un día, saciando Valenzuela su odio y egoísmo, lo acusó ante el Capitán Pedro Badillo de robarle los indios encomendados a su hacienda; allí el joven Cacique tuvo que improvisar su defensa, siendo burlado en sus argumentos. Invocó el contenido de la Cédula Real firmada por el Cardenal Císneros de Madrid el 17 de Septiembre de 1516, en favor de los derechos de la rara taína y de todos los indios de las tierras descubiertas. Badillo lo encarceló tres días por revelarse a servir con sus indios a Don Andrés de Valenzuela. Al salir de allí, se dirigió a pié a Santo Domingo en busca de justicia, la que él llevaba en el alma imbuida por los franciscanos del Convento de La Vera Paz; pero allí lo trataron con tanta indiferencia que reenviaron el caso de la Real Audiencia al capitán Badillo, su verdugo. Y ya en su presencia, se extremó en mortificar al Cacique. lo insultó por el atrevimiento de quejarse ante su auperior; y al irritarse por las respuestas tajantes del Cacique, llama a dos soldados, diciéndoles; lleven a éste a presencia de Don Andrés para que lo reincorpore a su grupo de encomendados. Y ya en su presencia, contesta tan despectiva-85-


mente, que herido Andrés en su arrogancia, le dice a los soldados; Tránquenlo.... que duerma en el cepo. Hay que imaginar el insomnio de aquel hombre de sentimientos tan cristianos, que hasta ese momento no había concebido la idea de sublevarse, sinó convencer a sus innóbles y rudos adversarios. y al otro día, al saber que en su ausencia Andrés había aumentado su insistencia pasional y perversa; defendiéndose Mencía sola, por no aumentarle a su esposo sus amarguras, decide alzarse, trama la conjura, los indios le juran seguirle, se concentran en La Higuera, y al caer el sol de una tarde de primavera del 1519, inician la marcha hacia las sierras empinadas de Baoruco en pos de la libertad. La tribu en huida se aumenta a cada paao con familias enteras y decididos caciques, tales como Maybona, Matayco, Vasa, Antrabagures, Higuamuco y otros más, quienes por cariño a sus antiguos amos. o por admiración, adoptaban sus nombres, como por ejemplo los caciques Velázquez, Hernándo del Baoruco, y también sus parientes Romero y Martín Alfaro. y ya, en la cumbre del Baoruco en la ríspida desnudez de sus atalayas, con el espejo del lago a los pies; mientras organizaba el gobierno de la pequeña república libre, compuesta por la supervívencia de una raza abatida cobardemente por un ejército llamado cristiano y civilizado; el caudillo se supera, toma perfiles de estadista, reparte funcíones, crea una tropa especial, formada por 50 hombres diestros, y prepara entonces el primer ejército en América, diestro en el sistema de guerra de guerrillas y con tácticas de asalto; consideró que sólo así podría hacerle frente a las tropas blindadas españolas. Mencía multiplica actividades, no echa de menos la vida palaciega, comprende que donde está es SiU deber, y se empeña en comprenüer el cambio radical y psicológico de su esposo; ya no lo nota humilde lo admira arrogante, como si comprendiera el peso de la responsabilidad de su raza. Gozaba la tierra con la herida de la coa, en el reparto de las semillas del ,primer conuco, cuando es interrumpida la paz de la República mínima por tropas españolas con pedro de Mojica y Andrés de Valenzuela al frente, y persiguiendo al Cacique sublevado se adentran en la sierra, cargando con una derrota inconcebible. Creyeron encontrar al SiUmiSO Cacique arrepentido de su acción, y se espantan al ver al hombre crecido en. su valor y arrogancia real. Y el espanto se acrecienta cuando ven que por todas partes salen hombres violentos rodeando al caudillo. El Cacique ordena a los españoles que se retiren, y al hacerlo, no puede evitar que los indios indignados se lancen sobre ellos, y alzando la voz hasta gritar, el Cacique salva de una muerte segura a Valenzuela, y haciéndole saber que lo perdona en memoria de su padre, le pide a un cacique subalterno que lo

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saque a campo abierto sin que se le haga más daño. Mientras tanto, ya Tamayo tiene a Mojica colgado de un árbol, y se lo muestra a Valenzuela al pasar derrotado, diciéndole; Te haré igual si vuelves por éstas tierras de la libertad. La vida entonces se desenvuelve laboriosa, pacífica, próspera en la alta meseta del Baoruco. Transcurría la vida apacible, primorosa, virginal, mientras allá lejos, en las poblaciones españolas todo era indignación y problemas por la falta de la ayuda esclavista indígena. y así entonces, decide el capitán, Badillo ir al Baoruco a reducir a la ovediencia a los insurrectos. Prepara la invasión, se lanza a la conquista del titán del Baoruco; llega a las vertientes y desfiladeros que sirven de trincheras naturales al invencible gladiador. La escalan, pero aniquilados por torrentes de piedras que 110· vían a su paso, Y ya a la vista de las guerillas del Cacique, las arenga diciéndoles que sabrá premiar a los valientes y castigar con severidad a los cobardes. Y en un como desenfreno de solípedos, se lanzaron sobre los soldados blancos quienes espantados por el griterío y la táctica, huían despavoridos mientras los indios recuperando. las ármas se hacían más temibles. Heridos y contusos se repliegan después de una huída vergonzosa, y al ser perseguidos, se esconde un grupo de 72 españoles en una cueva. Tamayo al verlos, le cubre con su gente la puerta de entrada y se la tapa con leñas que luego le da fuego para matarlos de asfixia. EnriquilIo corre al ser avisado de lo que hace Tamayo, y ordena apagar el fuego mientras sale la gente despavorida, uno de ellos se tira a los pies del Cacique y pidiéndole perdón le promete enclaustrarse en sacrificio a su salud. Bartolomé de Las Casas dice haberlo conocido como Fraile dominico en el Convento de Santo Domingo. Tamayo se violentó por la acción de perdón y de reproche que le hizo por tan crimial venganza, y se separó del Caciqque, se fué con un grupo a hacer la guerra de asolación. Después lo vieron con un sartal' de orejas disecadas como un trofeo de guerra sobre el pecho. No se había tranquilizado el ambiente cuando se encoleriza otro capitán por la derrota del Gobernador Capitán Badillo; era éste Iñigo Ortíz, quien pierde la paciencia y se ofende por haberle mandado seis mensajes al Cacique sin que éste se digne contestar sus demandas. Este Capitán, con un ejército entrenado escala las sierras del Baoruco por varias vías de ascenso. Cae la noche y la gran tribu huye al empuje invasor. Tan fácil éxito abruma al capitán Ortiz, y su sorpresa se crece cuando por la madrugada le avisan que están rodeados de indios en actitud de asalto. Piensan que han caído en una trampa y se lanzan por un desfiladero casi vertical en medio

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de una lluvia de piedras y lanzas vengadoras. Se fortalece Ortíz en un peñón donde piensa resistir pero le llega alli el Cacique con sus 50 hombres escogidos, con lanzas españolas y escudos hechos de tupidas sogas de cabuya recubiertos de recinas, poniéndo a la desvandada al ejército invasor. Ortíz derrotado pide refuerzos al licenciado Alfonso Zuazo en la Maguana, y le envía al frente de tropas frescas a Pedro Ortíz y a Pedro de Soria, Estos quisieron hacer caer a Enriquillo en una emboscada; le enviaron un indio al Cacique invitándolo a parlamentar. El cacique aparentemente iba solo, y al verlo así, los soldados españoles se lanzaron arrebatarlo, y les calleron encima las esperimentadas tropas montaraces, derrotando de nuevo los intentos de asalto. A! capitán Iñigo Ortíz y a sus compañeros de derrota les fué tan denigrante el fracaso que no quisieron volver a la maguana, pasaron años de calamidades acampando por los montes. Cuando el Padre Bartolomé de Las Casas retornó a la isla y supo de la sublevación de Enriquíllo, dijo: Cuan justa sea la guerra que a los españoles hace Enriquillo; y cuan justamente pueden los indios sometérsele y elegirlo por Señor y Rey . Entonces vino largo tiempo de paz, la pequeña república prosperaba en todos; los aspectos; nadie había ocioso, las labranzas producían graneros, la pecuaria fomentó ampliamente; había ayuntamiento, tribunal, deporte; instituyó el Cacique rezar en coro todas las noches el rosario a la Virgen, y dar gracias a Dios por la felicidad que los unía. Todas las familias tenían sus pequeñas granjas, su vaca, sus gallinas, y Enriquillo fué el Patriarca Supremo, mantenedor de la disciplina, del orden y del respeto a la pequeña República. Así las cosas iban cuando un día de tormenta, arribó a las costas de la bahía de Neiba un barco que venía de tierra firme. Fué asaltado por las guerrillas del Cacique, hecha prisionera la tripulación y tomado todo el cargamento. Corrió el Cacique al lugar del suceso; liberó los prisioneros; lo devolvió todo menos el cargamento de oro y las prendas, y los hizo zarpar. A! llagar a Santo Domingo el barco, se tramó nueva invasión a Baoruco, pero al comprender lo harto que e..taban de fracasos, decidieron enviar un misionero amigo del Cacique, y le enviaron a su antiguo maestro Fray Remigio. A sus tierras llegó enfermo por la escabrosa y larga travesía sobre empinadas cumbres. Por poco lo matan los indios, y casi desnudo lo llevan a presencia del Cacique, el cual pidió perdón por la ineonciencia de los suyos. El Cacique le prometió devolver el oro y todas las prendas cuando el Gobierno de Santo Domingo estableciera con su Gobierno un acto de paz y cuando no hubiera un esclavo indio en la isla. Fray Remigio retorna, llevando el mensaje al Obispo Sebastián

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Ramírez a la sazón Gobernador de la Española y Presidente de la Real Audiencia, digno sacerdote de notables virtudes, quien informó seguido por medio de una carta al Emperador Carlos I de España y V de Alemania sobre el deplorable estado de la isla, siendo el motivo principal la rebelión del Cacique Enriquillo, pero que éste tenía toda la razón en haberse sublevado.... En un mensaje fechado 19 de Septiembre de 1533 de la Real Audiencia al Emperador de España, se le informa alagadora noticias sobre gestiones de paz; y que se le estaban enviando al Cacique, imágines, preseas, herramientas, bastimentas y otras cosas... En lo que el mensaje del Obispo Ramírez iba a España, envió al Baoruco al Capitán Hernándo San Miguel en misión de paz, sin derecho a usar las armas, solo en caso inevitable. Era el Capitán San Miguel un anciano, y por tanto, llegó con mil dificultades por los escarpados senderos y las avanzadas de indios encontrados en los caminos. Ya al frente del líder de los taínos, le pide someter a la obediencia al insurrecto Tamayo y a devolver el tesoro usurpado en el barco. Prometió hacerlo bajo firmes responsabilidades de paz y convivencia. Para éstos fines envió a Romero a buscar a Tamayo, logrando someterlo a ovediencia. Retorna el Capitán San Miguel sin el tesoro, al tiempo que llega al puerto de Santo Domingo la nave "Imperial" barco particular del Rey Carlos I de España y V de Alemania, con el Capitán Francisco Barrionuevo y 200 hombres de la guardia real, con el encargo del gran Monarca de entregar una carta al Cacique Enriquillo. Con el propósito de entregarla personalmente se fué al Baoruco afrontanda todas las penalidades y sospechas de los nativos. Escala las cumbres y logra parlamentar con el caudillo de la raza aborigen, quien después de enterado del contenido de la carta la pasó a sus capitanes caciques a quienes satisfizo también las bases de paz. Estaba dirigida a Don Enrique de Baoruco; la distinción de llamarlo Don, cuyas siglas significaban De Origen Noble, y firmada por el más poderoso Monarca del mundo, daba crédito al documento de paz. En esa carta se le ofrecía a Enriquillo todo lo que pidiera para su raza con tal de que viviera junto a los pueblos españoles en perfecta armonía. La felicidad volvió a reinar de repente en toda la isla. Al Cacique se le llamó desde entonces Don Enrique. Fué invitado a hacer una visita de cortesía a Santo Domingo. Llegó allí en los primeros dias de Junio de 1534, los festejos a él, duraron 20 días, su nombre fué aclamado y reverenciado. Lo primero que hizo en Santo Domingo fué contestar la carta al Monarca. Esa carta está guardada con otros valiosos documentos en el archivo de Indias; tiene fecha del 6 de Junio del del 1534. En esa carta le acusa recibo de su Cédula Real -89-


entregada por el capitán Barrionueno; manifestándo también su agra, decimiento por el cuidado que le demostraba a su raza y a él en persona. Al despedirse prometió que después de recogidas las cosecha.. de su reino se avecindarían todos a la Villa de Azua. Y ya establecida la Paz, aprovechó el Padre Las Casas, quien volvía en esos días a la isla, para ir a las tierras de Enriquillo a felicitarlo por su triunfo, y para persuadirlo a abandonar cuanto antes aquellas tierras tan abruptas. Un informe de la Real Audiencia al Monarca. fechado en Santo Domingo, 1Q de Agosto de 1534 dice: ....y se fué tan contento que se viene con su mujer a ser vecino de la Villa de Azua, porque está en comarca cercana do tiene sus labranzas y asiento. Así lo hicieron, pero muy poco tiempo vivió Don Enrique la felicidad de la paz conquistada tras 14 años de guerra. Murió el 27 de Septiembre de 1535; de unos 37 años de edad, se supone murió de terrible afección pulmonar. En carta del escribano de la Real Audiencia Diego Caballero al Monarca de España, describe perfectamente el acto mortuorio del Cacique, ese documento está fechado 17 de Octubre de 1535. Murió Enríquillo, rodeado de los suyos; de Mencía, de Tamayo, de Romero, de Martín Alfaro. Habiendo testado a favor de su esposa y de su primo Alfare, haciéndolos herederos de su jerarquía y de sus teneres. Y habiendo confesado y recibido los sagrados sacramentos murió el Cacique, dándosela cristiana sepultura donde había pedido, en la iglesia de la Villa de Azua. Allí se estableció la gran tribu, pero muchos quedaron en el Baoruco. La esposa del Cacique le sobrevivió hasta muy avanzada edad. Por lo regular, la vida de los grandes batalladores de la humanidad e¡¡ rodeada de leyendas pintorescas y heróícas, a efecto de la misma admiración que provocan. Pero he aquí la historia de Enriquillo, libre de fantasías, rigurosamente documentada; presentado como lo que fué; el único cacique de América invencible al empuje avasallador de los valientes capitanes de la conquista. El primer aborigen ilustrado; fundador de la primera república libre y soberana; y primer Libertador de América. La iglesia de la Villa de Azua está ahí, en Pueblo Viejo, resueltos sus muros a no desaparecer, mostrando sus entrañas de cal y canto. Los piratas ingleses y franceses la saquearon en el 1592 y el 1641; luego la derriba el terremoto de 1751, y es abandonada, y la ciudad es vuelta a fundar donde está hoy. Alli, en un gran remanzo de tristeza, están los restos de uno de los; hombres más grandes de Quisqueya y más connotados de América; en medio de impenetrable vegetación, sin que el sentido de honor, de responsabilidad o de nacionalismo de nuestras institu-

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nes culturales y científicas se muevan a exhumar estos restos para en un acto americanista traerlo al Panteón Nacional. Ese terreno pertenece al Ayuntamiento de Azua; y está tan primitiva y virginal aquella aldea de Pueblo Viejo, que se siente el alma trasportada a la época de los colones; y todo es otear, como quien busca un celaje en la fronda de un cuerpo esquivo que se escapa, o de un penacho de colores que se esfuma en imaginaciones. Allí solo se escucha el concierto selvático del río y la cigarra... en homenaje eterno, a la tumba inmortal.

Batalla por ros Derechos de la Raza Taina Corrían los años primeros de la conquista de América, mientras se desarrollaba en Quisqueya la implantación de una civilización injertada en la forma más bárbara y abusiva puesto que los conquistadores y colonizadores no fueron capaces de apreciar las muchas buenas cualidades de la prístina raza, ya que en varios aspectos lucía superior a la raza de los aventureros europeos. El indio se asombró del desorbitado sadismo del blanco, y como dijo un historiador de la época; el indio aprendió a blasfemar y a hurtar cuando imitó a los españoles conquistadores. La repartición de indios para que trabajasen en los predios agrícolas, en las minas de oro.en los ingenios, sin salarios; más bien con el látigo y sin comida, presentaba un drama reñido con la doctrina de Cristo, y por no poderlo enmendar la Reina Isabel la Católica murió de angustias en el año 1504, única defensora hasta entonces del pueblo indígena taíno. Siguió la tragedia consumándose mientras consumíase la raza aborigen hasta que al fin y casi tarde ya, arribaron a estas tierras de Quisqueya o Babeque un reducido grupo de misioneros cristianos inspirados en la caridad, en la justicia y en el derecho que asiste a todo mortal de ser libre y dueño de su voluntad y persona. Esos misioneros que arribaron a estas tierras por el año de 1510 eran religiosos de la Orden de Santo Domingo; estaba compuesta por tres frailes de elevada mentalidad, de recto carácter, de fácil palabra convincente. Eran ellos los frailes Pedro de Córdoba, Antón de Montesino y Bernardo de Santo Domingo. Asombrados ante las iniquidades que se cometían contra los indios, censuraban enfáticamente la nueva sociedad española que aquí se gestaba. Acababa España de librarse de la larga esclavitud Mora, y venía ahora a imponer aquí una esclavitud pero, iniciando una sociedad corrompida, con propósitos de riquezas a costas del sacrificio humano del pueblo primitivo, dueño legítimo de todas sus heredades. y un día, estos misioneros dominicos, hartos ya de tantos alarí-

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dos de desesperación, de tanto dolor, de tanta matanza y carroña, aprovechando la asistencia numerosa a una misa en el Templo ':J Monasterio de San Francisco, y frente a los Virreyes Diego Colón y María de Toledo, alzó la voz Fray Antón de Montesino y los reprendió a todos por la injustificada forma de tratar a los nativos. En su airado sermón dijo entre otras cosas: Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a questos indios? ¿Conqué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas con muertes y estragos nunca oídos habéis consumidos? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, dalles de comer, incurallos en sus enfermedades y se os mueren, y por mejor decir los matáis, por sacar oro cada día? El tono del sermón iba en crescendo y continúa diciendo: Todos estáis en pecado mortal y en el vivís, por la crueldad y tiranía que usais con estas inocentes gentes. Y al terminar dice iracundo: ¿Cómo estáis en tanta profundidad, de sueño tan letárgico, dormidos? Sorprendidos los ciudadanos que tan hípócritamento habían ido a misa, se asombraron del sermón tan acusador como airado. La ofendida familia de la nueva aristocracia hizo convencer a los virreyes que la prédica del misterio lesionaba los intereses del reino español, e hicieron que el Virrey Don Diego obligara a Fray Montesíno a retractarse de lo dicho en la ocasión del próximo sermón del siguiente domingo. La gente esperaba ese día para ver al misionero humillado ante un lleno total del gran templo, parecía el Fray amedrentado ante los impíos que protestaron por su entrometimiento en sus sistemas de gobierno. 1 dice: Tornaré la referir desde su principio las palabras que el domingo pasado prediqué y que así os amargaron, mostraré ser verdades ... Parecía tomar más impulso expresándose en términos determinantes y enérgicos y los amenazó con quitarles los sacramentos y otros beneficios que la iglesia brinda a sus feligreses. Desde entonces revolucionó una lucha ideológica en defensa de los derechos de gentes; a un lado los poderosos de Santo Domingo, al otro lado los frailes dominicos. En consecuencia los nobles de la corte virreinal enviaron a España una misión para denunciarle al Rey Fernando el Católico la entromisión de los frailes dominicos en el sistema de Gobierno en perjuicio del progreso, sobre todo del reino. La denuncia fue oída y tomadas las medidas llamadas a solucionar el problema. Mientras tanto Fray Bartolomé de Las Casas, cronista de indias, quien era hasta entonces un simple lego sin jerarquía eclesiástica, y quien por merced del capitán Diego Velásquez había recibido en

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Cuba hacienda y una cantidad de indios encomendados para que trabajasen para él, como uno de tantos inhumanos usurpadores del derecho del hombre; al conocer la abierta y valerosa oposición a la esclavitud defendida por los frailes Córdoba y Montesino, síntiose culo pable en parte de tan inexorable crimen, un dia, iluminado de algo indescifrable lo abadonnó todo como el Santo de Asís, y regresó a Santo Domingo a ponerse al servicio de los frailes vistiendo el hábito de los dominicos. Y como un inspirado en justicia divina desató una lucha incansable en defensa del pueblo indígena en un esfuerzo por abolir la esclavitud y por devolverle al primitivo habitante todas las primicias y derechos de que eran dueños. Montesino pide limosnas, recauda lo indispensable y regresa a España. Lleva ahora la firme intención de desvirtuar ante el Rey Fernando de Aragén las denuncias que le enviaba la Corte de Don Diego. Pero al Palacio Real no entran los humildes haraposos, y tíe. ne que entrar furtivamente y llegar bajo protestas a los pies del monarca. De los mismos pies era arrebatado cuando gritó Montesino: Majestad, traigo de las Indias algo que deciros para bien de Vuestro Reino". El Rey contestó: "Dejadlo en paz y que diga lo que queráis". y poniendo las rodillas en los pies del Rey, y abriendo los brazos en cruz, vocifera como un torrente incontenible toda la indignación incubada en su corazón. Y continúa diciendo: " ... y sin que los indios den motivo de injurias, los españoles se meten en sus casas, toman las mujeres y las hijas y se sirven de ellas bestialmente. Y cuando les hacen la guerra, hacen en sus cuerpos desnudos estragos nunca oídos, cortándolos por medio, haciendo apuestas sobre quien le corta la cabeza de piquete, quemándolos vivos y otras crueldades exquisitas ... " El Rey indignado se incorpora diciendo: 'Imposible que esto sea cierto". Y el fraile irguiendo la cabeza responde: "¿Y Vuestra Alteza no manda hacer esto?", -NO! Contesta el Monarca. "Por Dios, ni tal mande en mi vida". Impresionado el Rey, ordena seguido reunión de teólogos, sabios, juristas, eminentes y sociólogos para oir las denuncias de Fray Montesino; entonces allí se dictaron las Leyes de Burgos compuestas de treinta artículos en defensa de la raza indígena, organización de sistemas, reglamentación del trabajo, protección al obrero, y todo en favor de la raza primigenia. Pero como si España distara entonces de América cien veces más que hoy, lo que acontecía en una de ambas partes la otra lo sabía alterado tres meses después. Las leyes eran rígidas, determinan. tes pero al imponerlas eran distorsionadas en favor de los fuertes, en beneficio de los interesados, y las cosas siguieron iguales, los caciques como los naborías repartidos en grupos recomendados a los

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vecinos y moradores de las tierras violadas de las antillas, especialmente de esta Quisqueya donde el maltrato Labia reducido la raza taína a 14,000 sobrevivientes en el año 1509. La lucha de los religiosos era incansable; muere el Rey Fernando y quedan solos los frailes, sin apoyo en su esforzada contienda. Pero quiso Dios que el Rey Regente Cardenal Cisneros, formara un gobierno civil en Santo Domingo compuesto por tres frailes de la Orden de San Jerónimo con misión como institución neutral de aplicar nuevas disposiciones en favor de las infortunadas tribus supervivientes. Arribando a Santo Domingo el 20 de Diciembre de 1516. La orden que traían los Jerónimos era la creación de una República ideal para la raza indígena con la previa organización entregada a ellos por el Regente Cisneros para renacer la vida de la raza y entrarla a los sistemas civilizados de la época. Pretendíase una reforma agraria ejemplar y justa, cada familia primitiva tendría casa, granja, gallinas y todo lo necesario para una vida normal en grupos de 300 vecinos por poblado, con iglesia, hospital, escuela, plazas, predios y ganados comunes, gobernados por los caciques y asesorados por los frailes. Todos estos proyectas idealistas, utópicos, se eSfumaron en sueños puesto que el ambiente era de corrupción tan total que no había fuerza que se impusiera a dominar a los explotadores de indios acorralados en grandes plantaciones y minas donde la indiada sucumbía por el trabajo sin tregua, por el látigo flagelante, por las maldiciones noche y día, y por los dientes de los perros ensañados contra ellos. Mientras esto sucedía, Fray Bartolomé de Las Casas en su obstinada lucha en favor de los indios atravesaba el Océano Atlántico por duodécima y última vez, harto ya de tanta lucha infructífera, desengañado y enfermo se asiló para siempre en un convento de Va· Uadolid hasta morir octogenario en el 1566. El monopolio de los poderosos era una unión que no podía vulnerar los santos píos dominicos y jerónimos. Sus gritos se perdían en el desierto y los esc1? V OS se resignaban a sucumbir desmoralizados o se alzaban en los montes. Por otro lado, las epidemias de viruelas enfermedad venida con los conquistadores y hasta entonces desconocida en América, vorazmente reducía la raza hambreada. Por efecto del agotamiento de los nativos fueron traídos índígenas de otras islas; de las Bahamas se trajeron 40,000 lucayos pero por el mismo trato del látigo y sin comida sucumbieron. Vivíase el año 1520, y a estas alturas estaba la deseperante situación del pueblo taíno, cuando precisamente en el clímax de la desesperación, un joven taíno, príncipe del Baoruco, hijo del cacíque Maniocatex, bautizado y educado por frailes con el nombre de

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Enrique, casado entonces con Doña Mencía de Guebara nieta de la reina Anacaona, con 22 años de edad aproximadamente, arengó foro malmente a la indiada superviviente, la alentó y alzó en las mono tañas del Baoruco, e hizo la guerra durante 13 años a los conquistadores, manteniéndose invicto hasta que al fin sus derechos fueron oídos tras revelión mortal. _ En consecuencia a su viril estoíscímo sucedió que el Empera· dor del Mundo, Carlos V, Rey de España y Emperador de Alemania firmó con el Cacique ilustre el primer tratado de paz impuesto por el imperativo derecho tan inmortal como el hombre" mismo, de ser libre y dueño de su voluntad dentro de las normas morales y democráticas de bien social para la comunidad de los pueblos. Este gran primer libertador de América murió el 27 de Septiembre de 1535; sus restos reposan olvidados en las ruinas de la Iglesia de la Villa de Azua. hoy Pueblo Viejo. próximo a la ciudad de Azua de Compostela. Allí descansan los restos esperando que alguna institución consciente de sus méritos los exhume para rendirle en nombre de su raza y del continente de América los honores que merecen sus osamentas, por haber puesto Enriquillo al más poderoso rey a firmar la paz devolviendo a su raza los privilegios arrebatados o sea por su triunfo en la primera con. tienda armada en favor de los Derechos del Hombre en este continente. Mientras el alzamiento de Enriquillo se hacía más poderoso y crecía su ejército con los que desertaban de la esclavitud, se fomentaba más cada día la importación de africanos para ayudar a los reducidos grupos tribales. Los misioneros abogados de los Indígenas se arrepintieron bien pronto de haber apoyado esta forma de ayuda 'mesto que resultó un sistema igual de violación a los derechos humanos: ya que los adquirían como cosa sin valor y los vendían como bestias de carga. Pero los negros del Africa no eran dóciles a la esclavitud, y se alzaron también por el año 1522. Se sublevaron los esclavos de los ingenios dando lugar a la Segunda Rebelión Armada en Favor del Derecho de Gentes en este Continente. Pero los españoles estaban mejor armados y los derrotaron en batallas campales, luego sobrevinieron estancamientos fatales para la colonia. El esfuerzo de los frailes al inspirar las Leyes de Indias o Leyes de Burgos, y las de Císneros no tuvieron el poder de ejer. cerse en Quisqueya pero si asentó bases firmes para proyectarse con toda efectividad en el resto de la conquista de Amerindia o Indoamérica y en favor de la conservación de sus heredades y del derecho de vivir libres dueños de sus honestas voluntades. Justo y oportuno sería un homenaje a estas primeras batallas en defensa de los Derechos Humanos en este Continente, fijando

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una tarja alusiva en prestigiante y público lugar, en cuyo bronce se lean las fechas de 1510 al 1530 y queden inmortalizados en letras imperecederas los nombres de pios frailes tales como: Bartolomé de Las Casas, Pedro de Córdoba, Antón de Montesino, Bernardo de Santo Domingo, Luis de Figueroa, Tomás de San Martín, Bartolomé Olmedo, Domingo de Mendoza, Bernardino de Manzane y Francisco Jiménez Cisneros, como infatigables y denodados luchadores en defensa de los Derechos Humanos Indigenistas de Quisqueya.

Juego de Pelota Qulsqueya estaba poblada de YUCATAQUES, o sea poblaciones indigenas. En esas poblaciones habían unas plazas públicas que llamaban bateyes: batey era también el juego de pelota: valga expresar que los taínos eran deportistas. Estas plazas públicas la formaban en medio de los caseríos y las hacían circulares, elípticas y cuadrangulares. Alrededor de las plazas colocaban asientos de piedra para los espectadores, y en lugar principal colocaban el DHUO, o sea, el asiento especial del Cacique. La casa del Cacique se construía al borde de la plaza, y ésta era mantenida perfectamente llana y barrida. La plaza se dividía con una raya y a ambos lados se colocaban los partidos, a veces mixtos, cuando no todos varones ó todos hembras. Las mujeres jugaban con unas faldas hasta medio muslos y los hombres con los corrientes taparabos; el juego se empeñaba en no permitir que la bola saliera del terreno, tal falta daba lugar a anotación a favor del otro grupo. Luego de determinada cantidad de rayas se daba por terminado el juego entregándose las apuestas previamente hechas. Las pelotas eran hechas de zumos y resinas de árboles, se dice que del árbol balatá sacaban un caucho o latex, el cual procesaban en infusiones hasta darle la propiedad de rebotar. Dicen los cronistas de la época que rebotaban más que las pelotas de viento de España. Los partidos de juego se componían de grupos de 10, 15 Y hasta 20 de ambos bandos. Estos juegos de pelota se practicaban desde México y todo centroamérica hasta las antillas mayores con ligeras alteraciones en sus reglas. Sobre todo los Mayas celebraban notables competencias. Las pelotas eran devueltas al grupo opuesto rebotándolas con el cuerpo, con los hombros, con las nalgas, codos, rodillas, las cuestión era no dejarla caer en su terreno o salir de el.

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Cuenta alegria era Oviedo prestos son

Las Casas en su Historia Apologética que: "Cosa de verlos jugar cuando encendidos andaban". dice: "Es cosa de maravillarse ver cuan diestros y los indios en este juego".

Despoblación El Fray Bartolomé de Las Casas llego a la isla en el 1502. Comenzo a escnoir la historia ue muías en el lO,;¿ en el Monasterro de Domínicos, situado en un collado a la vista oc Puerto Plata donde VlVlO hasta 103U. Los tres anos siguientes lOS paso escríbíendo en el Convento Dominico ce :santo Lrommgo. Las Casas asegura que en el ano lolJil, cuando llegó Diego Colón, apenas quedaban sesenta mil indios en la Espanoía. Y a los cuarenta años del descubrimiento de América, eran contadas las familias exístentes. Cuenta el historiador Pedro Mártir, que por el año 1518, como se aniquilaba la raza Quisqueyana hubo la necesidad de traer indios de las Islas Lucayas, eran mansos y buenos, y los engañaban y los traían como cerdos metidos por cientos en los fondos de las carabelas, sin comída, a casabe yagua como solo alímento. De aquellas Islas Lucayas o Yucayas, palabra originada por el monocultivo de la yuca¡ las cuales eran mas de cuatrocientos seis Islas, llegaron a traer mas de cuarenta mil ánimas (indios) los cuales también morían por excesos de trabajos, pésimas comidas y maltratos físicos, Bajo el reinado de Carlos V, surgieron 1;;.1 el 1512 las Ieyes de Burgos, consistentes en la reglamentación del tratamiento de lv,; indios como vasallos de la corona de Castilla. Dicho rey ordenó en el año 1514 a Don Pedro lbañez de lbarra la repartición de los indios, pero éste murió, y lo sucedió en esa tarea Don Miguel de Pasamonte, efectuándolo con marcado parcialísmo a favor de sus amigos funcionarios de la Corte. A López de Conchillos le tocaron 800 indios; a Martín Cabrera 400, a Fonseca 300 y a Luis Zapata 200 indios. Así se extinguió la raza indígena; así hasta los gigantes sucumben, trabajando con látigo y sin comida. Nuestra raza taína estableció enormes plazas ceremoniales por toda la Isla; algunas semielípticas como la gran Plaza de Chacuey, y circulares como la enorme Plaza de San Juan de la Maguana¡ estas dos plazas son reconocidas como las mejores conservadas. Los cronistas de la época nada citan al respecto, pero sus sólidas calzadas de piedras adoquinadas, sus serios menhires en las entradas, sus variados petroglifos hechos a golpes de cinceles pétreos, rememoran su vigencia palpitante, en que indudablemente, bordeada la plaza por la inmensa pléyade indiana, sirvieron de campos

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deportivos para sus grandes justas guerreras, festivas o ceremoniales. Sus prolongadas festividades y sus místicas ceremonias de fastuosas procesiones llevando sus cemíes tutelares en abigarrada muchadumbre bronceada, portando palmas y flores en plañideros coros ante hogueras notumas y roncos tambores, dando al ambiente extraño dramatismo, cual mezcla de aquelarre y misticismo ancestral. La plaza o circo de Chacuey, ubicada en el cacicato deGuanacagarí, o sea El l\lariel, está próximo a Dajabón; es de forma elíptica con un camellón de tierra en su perimetro de 660 metros. Aproximadamente tiene 243 metros de largo por 147 de ancho. Tiene una calzada que lo une al río Chacuey donde existe en sus rocas una preciosa colección de petrogliíos que expresan el grado de civilización de la raza taína. Otro gran circo puede verse a poca distancia de San Juan de la Maguana; lugar que hoy llaman El Corral de los Indios. Está formado por una calzada de piedras rodantes de unos 7 metros de ancho por 757 metros el perímetro de la circunferencia Otra calzada de piedra también adoquinada une el círculo con el caudaloso arroyo Frondillo. Este fué el asiento de los reyes Caonabo y Anacaona y ceno tro del cacicato de :a Maguana. Círculos parecidos hay muchos en la isla, en centroamérima y en Puerto Rico. En estas plazas celebraban las grandes manifestaciones ritos ceremoniales y sus famosos areytos. Estas dos plazas principales son lo suficíente interesantes para ser visitadas, siquiera para sentirs en ellas; y al influpo de su mística atmósfera echar a volar el pensamiento y remontarlo a cinco siglos, asistiendo en el cuerpo de un lejano ascendiente aborigen, a aquellas congregaciones de cuerpos apretujados y nerviosos, entre cánticos, hogueras y tambores monorítmicos.

Armas e Instrumentos de Labranza Las armas e instrumentos de labranzas de la indiada taina fueron las flechas, la macana, la lanza, el hacha de pedernal, la cuña, la coa y espada de macera. Labraban sus canoas en troncos de almácigo a base de fuego y de cuñas de maderas duras. Los arcos de las flechas los hacian de ramas flexibles de mangle, de guayabo y de caimito de pero .. Las macanas las hacían de ácano y de guaconexo ó guaconejo, maderas duras y pesadas. De las hojas del maguey sacaban una fibra llamada cabuya, con ellas tejían sogas y cordones para varios usos. Los indios ciguayos, higueyanos y macorijes usaban la flecha como arma principal. Los taínos por lo regular usaban como arma -98-


principal un palo fino y largo a manera de lanza aguda. Los espanotes le llamaban agayas, en su punta le Iijaban espinas, huesos afilados y estillas de pedernal. Los taínos las lanzaban por medio de un palo corto enganchado en la parte posterior y cogidos ambos casi en el centro de la lanza para al lanzarlas darle un doble impulso y efectividad.

Flora de Quisqueya Indigenista Mucho hay que decir sobre la flora de Quisqueya, y muy especialmente sobre la botánica y la farmacopea herbácea de la raza taína; en consecuencía, habremos de tratar superficialmente estos aspectos, ya que cada uno de ellos requiere un estudio profundo y profusamente ilustrado. Es obvio, perogrullesco si se quiere, expresar que la humanidad supervive por acondicionarse a su más apremiante necesidad fisiológica, alimentarse. Desde el ente más omnivoro y cavernario hasta el que circumbala el globo terráqueo está supeditado al culo tivo de los alimentos como fuente de la vida; por ende, el nativo de todas las tierras fué como todo pionero de pueblos y razas un intuitivo y práctico agricultor. Nuestro indio sabía abonar la tierra incendiando el conuco después de seca la gramínea; alternaba la siembra para no cansar la tiera; sabía trazar al hilo los cimellones de los surcos; sabía estancar las aguas fluviales para aprovecharlas en las sequías. El notable botánico dominicano Sr. Moscoso sostiene que más de 1,200 plantas de nuestro suelo son indígenas; muchas tienen relación directa con las plantas de las otras tres grandes islas, suponiendo un mismo origen pero diferenciadas específicamente por el aislamiento. Es indudable que muchas de éstas plantas fueron originarias de esta tierra; clasificarlas sería arduo y meritísimo trabajo. Sabemos también que muchas de estas plantas fueron transportadas en épocas remotas por los propios nativos. Por ejemplo, el maíz, el aguacate y el cacao son oriundos centroamericanos, se supone de las altas tierras de México. El maíz es una gramínea cereal tan cultivada por la raza taína que significó junto a la yuca los principales sustentos de la raza. El maguey riedad, una es otra el mezcal, que produce la dad de tejidos.

es planta originaria de México con su infinita vapara hacer el pulque, otra el sotal, otra el tequila, etc. Aquí el taíno cultivó la varíe dad llamada pita fibra llamada cabuya, con la cual hacían una varie-

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Plantas Madereras La isla estaba poblada densamente por inmensos bosques de gigantes troncos, podría decirse que eran bosques virgenes cuya frondosidad maravilló esplendorosamente a los conquistadores. La caoba es nuestra madera más famosa, es la representativa de nuestras maderas preciosas por la belleza y textura de S'l fibra y el acabado aspecto al ser lustrada. Tenemos también la Caya y el Capá estimadas por su dureza, El guayacán que tiene la propiedad de ser medicinal, de firme compactación y precioso jaspeado. La Baitoa de un firme color amarillo. La Sabina y el Cedro eternamente perfumados. La Jagua y la Majagua, el Guaconejo, el Pino, la Ceiba, el Campeche, el Almácigo, el Ebano Verde y muchas maderas más que por su calidad son exportadas en troncos para ser elaboradas en muebles.

Plantas Medicinales Las plantas medicinales o medicina herbácea quisqueyana es variadisima y abundante en su originalidad. No es posible clasificar la genuina y diferenciarla de la que fuera traída de tierras extrañas por los colonizadores, aunque variedades de un mismo tipo determinen su originalidad. Por ejemplo; aquí no habían las especies del lejano oriente y aún las crónicas del descubrimiento hablan del árbol de la canela y también citan la nuez moscada. El Dr. Chanca dice haber visto un indio con una raíz de jengibre colgando sobre el pecho; hay que pensar que confundieron los productos con otras cáscaras y raíces parecidas y medicinales entre los nativos. Lo cierto es que ésta ciencia estaba muy avanzada entre los taínos. Con el árbol Anacahuita sanaban una infinilad de quebrantos sobre todo las fiebres. Con las hojas de Anamú sanaban los nacidos y otros quebrantos de la piel. Con la Higuereta sanaban los catarros. Con el te de la cáscara de la Guásima regulaban la menstruación. Con el té de la Tua-Túa entonaban la digestión estomacal. Con el té de tres cogollos de Sábila cortaban las diarreas a los niños. Con el jugo de la canafístola cimarrona limpiaban las vías intestinales. Con la leche del piñón cicatrizaban las heridas. Con el brebaje de la Brusca purificaban la sangre. La hoja del Tamarindo la usaban como soporífero. Otras plantas medicinales entre los indios quisqueyanos eran la Borraja, el Cardo Santo, Llantén, Malva, Hierbabuena; Guanábana y muchas más. Usaban una notable variedad de cáscaras y bejucos para bebidas fermentadas. Estos medicamentos eran preparados por los Buitios, los cuales eran curanderos hechiceros; preparaban sus hervidos y mace-100-


raciones enjundiosas en morteros ceremoniales en presencia de sus cemíes y en gesticulaciones parsimoniosas, luego lo hacían tomar a sus pacientes servidos en libatorios de fina cerámica. La poción era puesta en el altar y hasta que el cerní no diera señales de ser servido permanecía el Buitío en sus mímicas satánicas. Los principios de éstos medicamentos son practicados aún en nuestros campos con mucha fe y seguridad de éxito; pero es indudable que servidos por aquellos Buitíos en medio de tantos preámbulos caprichosos ejercían gran sugestión en los pacientes logrando con más efectividad el propósito curativo. Este procedimiento curativo de la medicina primitiva nada tiene de extraño, puesto que en todas las razas y edades fué practicada en forma parecida, y aunque hoy día está muy avanzad'! jamás se ha podido apartar de sus elementos primarios, la botánica.

Frutos de la Flora Indudablemente que la flora primitiva se enriqueció con las plantas que trajeron los colonizadores, pero es indudable que el Viejo Mundo ganó con el intercambio, puesto que eran más ricos estos frutos que los que Europa conocía. El plátano lo trajo de las Islas Canarias el Fraile Dominico Tomás de Varlange, siendo oriundo de la India. El guineo y el café fueron traídos del Mrica en los barcos negreros. Los holandeses trajeron los cocos del Mrica en el 1549, pero habían cocos por el Perú traídos en épocas remotas a través del Pacífico. También fueron traídos el mango, las naranjas y varios frutos más. Los frutos nativos son: jagua, níspola (níspero), guayaba, caimito, anón, mamón, mamey, tamarindo, zapote, guanábana, pan de fruta, frijol, batata, tomate, ají, marañón (cajuil), auyama, papaya y la reina de las frutas la piña o ananá. El tabaco es tan antillano como la raza taína, y constituye su elaboración una de las más grandes industrias del mundo. 'I'ambién consumían nuestros pueblos otros frutos de origen algo dudoso; hay quienes sostienen que eran de aquí, otros dicen procedían del Africa, tales como ajonjolí, lerén, guandul, funde, yautía, mapuey, ñame y otros. Hemos venido revelando la cultura indigenista taína armado de eminente deseo de manifestarla en todo su esplendor y su étnico valor, enmarcando las pasiones en el estricto campo de la verdad hermética, para no dar riendas sueltas a las emociones y alterar inconscientemente una realidad absolutista. Qllt'riendu reafirmar las características pecualiares de nuestra -101-


raza taína, ya que anteriormente hemos puesto de relieve aspectos de su cultura supeditándolas con ventajas a civilizacion-s eminentes de su época; reafirmemos conceptos que emite el notable indigenista argentino J. Saavedra Méndez quien sin profundizar exhaustivamente la cultura de nuestros pueblos primitivos sostiene de la raza taína: "Estas gentes eran efectivamente de hábitos y temperamentos apacibles y bondadosos, libres de esa inclinación a lo bestial, tan común en las demás regiones americanas". Este concepto revela y reafirma el grado de superioridad civilizante supeditando la cultura taína en un nivel conceptual humanista sobre el resto de la gran indiada continental. Los capítulos que hemos venido dedicando a las costumbres, a la religión, a lo moral, al sentimiento noble, bondadoso, artístico, al concepto sentimentalista y costumbrista del pueblo taíno es un exponente realista de lo sintetizado en el párrafo anterior expuesto por el indigenista citado.

Cemíes de la Raza Taina Después de éste exordio merecido a nuestra genérica indiada; hagamos una explicación sobre un aspecto interesante de su religión; diremos algo sobre los cemíes. Indudablemente que la religión taína era algo compleja, puesto que siendo politeísta ó pagana, tenía un Dios supremo creador del cielo y la tierra, no obstante tenían otros dioses que llamaban cemíes, representados por ídolos con cualidades místicas dentro de su raro esoterismo. Estos cemíes eran susceptibles a ser creados por quien quisrera, cualquiera !Jodía imaginarlos, mistificarlos, engalanarlos y cada cual podía adjudicarse un cemí, a manera de amuleto conservador, haciéndolos poseedores de conjuros exorcistas. Hacemos referencia de algunos cerníes dando una idea de su significado en el ambiente religioso de la raza taína. Muchos de ellos fueron tallados en piedra, otros hechos a manera de fetiches usando caravelas humanas con el cuerpo de trapos. Muchos fueron hechos escogiendo la forma irregular y caprichosa de raíces y trono cos, dándole entonces un terminado y engalanamiento diabólieo. Estos cemíes obtenían veneración y cualidades peculiares; muchos fueron populares entre las tribus al manifestar virtudes extraordínarias. Los curan del os hacían sus mímicas ante sus ídolos al hacer sus medicamentos, y eran a su vez estos fetiches estupefacientes dignos de sagrado respeto. BAIBRAMA, era un cerní poderoso, daba enfermedades cuando no le llevaban yuca. BUYAIBA, fué un cerní de madera que salió -102-


chamusqueado de la guerra, luego lavaron las partes quemadas con zumo de yuca, regenerando las partes perdidas. CHOROCOTE era un cerní que mantenían sobre la casa del Señor Guamorote, se dice que este cerní tenía la costumbre de irse a dormir con las mujeres de la Tribu; después pasó a ser del Cacique Gautabanex con el nombre de YUCABA. OPIYELGUOVIRAN era un cemi de cuatro patas; ;se dice que al ver a los españoles se fué a la selva y jamás se supo de él: GUABANCEN, GUATAUVA y COATRlSQUE eran cemíes a los cuales se les atribuían poderes sobre los elementos. TARAGUBAUL y BUYAIBA eran cemíes de la guerra. COJOBA era el cerní de los ensueños que producía el tabaco. JURICAN era el vencedor de los huracanes y de las tempestades. Cuenta la leyenda que los Caciques Caonabo y Mairení llevaban atados en la cabeza los cemíes de la guerra cuando marchaban a la destrucción del Fuerte La Navidad, en el año 1493. y así sucesivamente transcurría la vida mística de la raza taína sin sacrificios humanos, sin torturas físicas, entre sahumerios y brebajes.

Fauna Precolombina de Quisqueya En los días en que fué descubierta Quisqueya por el Gran Almirante y sus ejércitos colonizadores; pudieron éstos apreciar la vida íntima del pueblo taíno y conocer todas las cosas que rOdeaban la inmensa familia tribal. Por tanto, Colón dice haber encontrado algunos mamíferos en esta isla. Tanto Las Casas como Oviedo concuerdan con lo dicho por el Almirante; pero ya estos animales no existen más que en imperfectas condiciones. También el historiador Charievoix en su Historia de la Española cita éstos mamíferos; el más grande de los cuales no era mayor que un gato. En tales historias son citados, Gofchí, mohoíc, agutí, corí, curí, almiquí, acutí, cherní. Nótese que tales nombres terminan en aguda, determinando con ello éste ramal de la fauna, vertebrados y mamíferos. Lo cierto es que, aunque aparece una infinidad de nombres, muchos pueden ser sinónimos, porque la realidad es que sólo aparecían en dicha época cinco distintos mamiferos. Uno de los más interesantes era el Gofchí, un perrito mudo, doméstico, dado a la caza; los habían de piel muy lisa, cubiertos con una lana muy suave y con un vello muy blanco; los habían de todos los colores. como los perros actuales. Las crónicas dicen que con frecuencia veían muchachas indias llevando en brazos estos mansos perritos. Colón dice haberlos visto también en Cuba. í

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El corí o curí, es un conejillo de orejas muy cortas; los hay en notable abundancia y es muy prolífico, predomina el color blanco manchado de negro o de marrón. Es un roedor frugívoro y herbívoro. Los españoles los llamaban conejillos de Indias. El agutí o acutí, era un reodor de cuerpo levantado en sus cuatro patas. sin rabo y de cabeza pequeña, aún abunda en Ceno troamérica. El almiquí, es un mesofonte pequeño, un mamífero frugívoro, con rabo como las ratas, patas delanteras muy largas y las traseras muy cortas, era de aspecto feo y ocicudo. El mohí o mohic, es un roedor cabezón, de ocico agudo, éste es el famoso selenodón paradoxus, casi totalmente extinguido; es llamado jutía o utía por los españoles, también le llamaron [oso lombrisero. Habita en cuevas y árboles, su aspecto de un ratón muy grande, su piel es muy buena y su pelámen pardo, como el león. Todavía suelen aparecer buenos ejemplares, por Samaná, Barahona, Higüey otros lugares. En el periódico El Tiempo, del 20 de Agosto de 1910, de Santo Domingo, publicó la noticia de haber sido trasladado de aquí a Norteamérica cinco ejemplares de almiqui, como llamaban los taínos; los cuales fueron repartidos en zoológicos en los Estados Unidos; éstas jutías habían sido capturadas en Tavera, jurisdicción de La Vega. En el año 1958, dos científicos de la Universidad de Harvard, los profesores Rand y Ray, realizaron estudios sobre paleontología en nuestro territorio. Habiendo encontrado en la cueva de San Francisco, próximo a Bánica, uñas y huesos fóciles de megalocnus y de mesocnus, del tipo de perezoso, de los que abundan en la América del Sur. Estos fósiles aparecieron juntos a osamentas humanas de igual época. También consiguieron en nuestras coro dilleras una pareja de jutías hocicudas (selenodón paradoxus) y otra pareja con sus crías, del tipo de ocico corto clasificada (plagiodontia hylaeun, tanto la una como la otra son esencialmente insectívoras. Y fueron llevados al laboratorio de dicha Universidad para fines de estudios. ~ Las Universidades de Berlín y de Munich han clasificado la jutía como originaria de ésta isla, y la declaran como el animal prehistórico más antiguo que se le conozca supervivencia. Llegaron a éstas conclusiones después de estudiar las células cerebrales en la búsqueda de fuentes originarias de varios animales eslabonados a nuestro selonodón paradoxus. Estas declaraciones deben despertar interés entre las instituciones científicas y municipales con el fin de centralizar el cultivo de la jutía para no dejarla extinguir, y también para mostrarlas con orgullo como algo que bien podría simbolizar la fauna antillana o la dominicana. -104-


También resultaría de interés para la divulgación de estos conocimientos, enriquecer la filatelia dominicana con una emisión de estampillas de correos con los cinco ejemplares de nuestra fauna mamífera y prehistórica. En la cueva de Bejucal, próximo a Higüey, fueron encontrados huesos de nesophontes, éste era un insectívoro de remotísimo origen, pero por la perfecta conservación de tales huesos se de. duce que son recientes, y en consecuencia se desprende que aún viven posiblemente en esos parajes. También fueron encontrados restos bien conservados próximo a Constanza; los taínos llamaban a éste insectívoro almiquí. El isolobodón, es otro mamífero desaparecido, cuyos fósiles provienen de residuarios de Juandolio, Constanza y del Carril.

Fauna Canina Valga la presente relación del perro de nuestra isla (Gofchi) con su especie canina de Centroamérica. Ante todo diremos que entre los pocos cuadrúpedos precolombinos que habitaban en Amerindia, era el perro el único que aparecía en todo lo largo del continente. No hay cultura o historia de tribu en la cual no aparezca el perro, cuando no asociado a ritos o místicas, aparece como; fiel amigo del indio. Científilcos aseguran que había en América tres especies de perros y dieciséis variedades. Según Glover Allén eran descendientes de lobo asiático; y tanto él como otros antropólogos sostienen la posibilidad de que tales perros se cruzaran con otros canídeos de este continente, como son el zorro y el coyote, produciendo la híbrida y numerosa familia perruna. Una prueba más de que nuestra civilización taína nos venía de Centroamérica es .el hecho de que nuestro perrito mudo tenía sus semejanzas en Yucatán y México. El historiador de esos pueblos Fray Diego de Landa, dice: "Los únicos animales domésticos son los perros, los cuales no saben ladrar. Son pequeños y comían los indios por fiesta". Fray B. de Sahagún, dice de México: "Los perros son de diversos colores, los hay de pelo muy fino y también lanudos, menean la cola en señal de contento y caminan detrás de sus amos. Los hay pequeños, medianos y grandes, algunos ladran y gruñen". Fray Fernández de Oviedo, uno de los dos más antiguos historiadores de Quisqueya, dice que el perro estofado era un plato delicioso, muy bueno de comer". El indio de nuestra isla comía tales perritos, pero los conquistadores encontraron en México mercados de perros para tales fines. Tanto aquí como en Cuba y en Borinquen, como también en -105--


el resto del continente la especie canina precolombina desapareció, una parte comida por los indios y la mayoría devorada por los españoles saciando el hambre que motivaran las guerras de conquista. Nuestro perro precolombino suele aparecer con diferentes nombres en nuestras primeras crónicas, pero eran nombres propios de ellos, no como calificativo de perro . El resto de la faúna lo trataremos algo superficial por ser bien conocida por todos y por tenerla al alcance de nuestros ojos. En primer lugar valga la pena referirse a la sigua palmera de nuestros campos, clasificada por la ciencia como Dulus Dominicus. Esta pequeña ave es citada por Oviedo como la más abundante en toda nuestra isla; es de pecho blanquesino con oscuras rayas del cuello a la cola, el resto del cuerpo es de un color verdoso seco. Tiene por hábito fabricar nidos gigantes para albergar colonias enteras en los penachos de las palmas reales. No abundan en otras islas, por lo tanto, podría como la jutía, simbolizar la fauna dominicana. Por lo regular, toda la faúna quisqueyana conserva los nomo bres primitivos dados por los aborígenes. El historiador Herrera Fritot dice que abundan dos clases de aves de rapiña: la cuyaya o cernícalo, y el guaraguao, pero garece que había otro tipo de alcón llamado neblí por los nativos. También existen caimanes en el Lago Enriquillo y en la desembocadura del río Yaque del Norte. La iguana es un lagarto grande, de hasta metro y medio de largo. Constituía un plato suculento entre los indios. Abunda en tierras calientes y áridas como Azua, Ocoa y La Maguana, La variedad de aves cantores que conocemos existían desde antes del descubrimiento de América, desde esa época son los ruiseñores, el colibrí, el codorniz, la cotorra, el loro, el perico, el papagayo, la tórtola, la paloma gris. Valga la pena recordar algo visto por Las Casas en el fuerte de Santo Tomás de Jánico; dice haber visto a un indio regalándole al capitán Alonso de Ojeda dos palomas montaraces, las aceptó, pero luego las echó a volar diciendo que no podía gozar de ese manjar sin que su ejército no lo pudiera también. En nuestras montañas escasea el papagayo negro de pecho rojo, se sostiene que es originario de aquí, pero los ejemplares son notablemente escasos. Existe una notable variedad de siguas en tamaños y colores, 1M más notables son la amarilla y las calandrias. También el jilguero, el barrancolí, tórtolas de alas blancas, las rolas y una infinidad de palmípedas y zancudas, tales como las garzas blancas y también de un gris azulado; gallaretas de pico rojo y de pico blanco; yaguazas, martinete y otras. Existen flamencos rosados -106-


en el lago Enriquillo. Oviedo cita en su historia el querebebé, ave insectívora, nocturna y de rápido vuelo. Otra ave digna de citarse es el petigre, muy perseguido por extinguidor de abejas. Aquí 110 puede escapar la presencia del carpintero, llamado así porque con la lengua taladra la madera y el duro tronco de las palmas. Era llamado inrirí por los taínos. Lo cita Fray Román Pane en sus estudios de la mitolcgia taina como las aves que convirtieron en mujeres los cuerpos que 'un día calleron de en· tre el f'ollage de los árboles. Existía una notable variedad de culebras, desde la pequeña, color verde, hasta la de ocho pies llamada jabada o boa de las Bahamas. También era notable la variedad de sapos y ranas, mariguanas y lucios. El mar y los ríos ofrecían a los indios taínos un gran Sustento de variadísimos peces y moluscos; dicha fauna conserva casi en su totalidad sus nombres primitivos; el manatí era muy apreciado por ellos, pescaban el jurel, el mero, el carite, el carey, la jaiba, el daiao, la guábina, la jicotea, el camarón, viajacas, anguillas y especialmente el cajaya (tiburón). La extinción de los mamíferos y cuadrúpedos se debió a la escasez de alimentos motivada por la guerra de exterminio írnpuesta por los conquistadores. Las tribus abandonaban sus predios y se refugiaban en las mqntañas porque el producto agrío cola era aprovechado por los españoles. Creyeron poder asi auventar a los blancos. El hambre y la desolación imprimió en el ambiente un aspecto catastrófico. Y cuentan las crónicas que la resistencia española subsistió porque para mantenerse echaron manos a todos los animales, jutías, culebras, sapos, iguanas y hasta alimañas comieron.

Negocio que Significó el Descubrimiento de América EL ORO DE QUISQUEYA Hay fanáticos historiadores, cronistas, editorialistas; que comentan que España se arruinó con la conquista y civilización de América. La ruina de España se debió a varios factores; en primer lugar, cuando el descubrimiento de Amerindia o sea, del Nuevo Mundo, -acababa de salir España de la dominación de siete siglos i~puesta por los moros. Los reinos quedaron exhaustos; el de Castilla estaba tan empobrecido que la Reina Isabel sacrif.có sus prendas para hacer posible la primera expedición colombiana. Fue necesario arrendar dos carabelas y llenar tres de provisiones. Se asignaron sueldos a los hombres claves de la Expedición, a los hermanos Pinzón y de los Niño cobraron $160.00 por el viaje. -107-


A los marinos se les asignó $50.00 y el propio Colón se separó $500.00. No olvidemos que el negocio del oro en las tierras descubiertas lo inició Colón en la Española, imponiendo la ley consistente en que todo nativo mayor de 14 años debía entregar cada tres meses el contenido de un cascabel lleno de oro. Esta ambiciosa demanda de oro fué en Colón una obsesión; he aquí una prueba contundente: Colón escribe desde España una carta a su hijo Diego, con fecha 18 de Enero de 1505, tan enfermo estaba, que murió meses después; " ... Los navíos de las Indias con mucho oro truieron y ninguna para mí, Tan grande burla no avido ... " En resumen; la expedición cuyo costo aproximado fue de un millón cien mil maravedis; equivalente a $11,000 dólares, ha sido el negocio más productivo del mundo. Por ésta suma España obtuvo el Nuevo Mundo, con toda su abundante y virginal riqueza. Lo que América produjo a España es realmente incalculable. La serie de documentos estatales, de aduanas, informes de gobernantes, estadísticas, etc., revelaban como incalculables el botín sao cado a las tierras descubiertas y conquistadas. Lo paradógico del caso es que, mientras los galeones españoles arribaban a España cargados de oro, plata, maderas preciosas, plantas raras, variados minerales, algodón, lana y tesoros arrancados a los templos y palacios de los reinos de Amerindia; España iba en franca bancarrota. Pero he aquí la razón que justifica la incógnita: Sucedió a los Reyes Católicos Isabel de Castlla y Fernando de Aragón, Felipe el Hermoso, Archiduque de Austria casado con la hija de los Reyes Católicos la Princesa Juana de Aragón, (Juana la Loca). De éste matrimonio nació Carlos V. Rey de España en el 1516 y Emperador de Alemania en el 1519. Fué dueño del más grande Imperio del Mundo, abarcaba a América, a Flandes y a Austria; entonces ambicionó ser emperador del mundo, para lo cual desató la guerra a Francia, a los turcos y a Alemania Luterana. Después de mantener cuatro guerras rindió a sus pies al Rey Francisco Primero de Francia, también al Sultán Solimán Segundo, monarca de los turcos. Pero éstas largas contiendas consumieron el caudal de riquezas que los galeones españoles llevaron de la América. Arruinó a España por la ambición de poderío; y como si tal ambición hubiese sido una locura, al lograrlo, renunció al trono y se enclaustró. Los que no conocen o no quieren apreciar éstos sucesos son los que dicen que España se arruinó con la conquista y civilización de América en vez de decir que Carlos V saqueó a América indio genista para realizar su locura.

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Dos pruritos fundamentales estimularon a Europa y sobre todo a España a enfilar sus quillas hacia Quisqueya tras el descubrímiento de América: el oro de los ríos y el de mujeres desnudas ante el escenario de la naturaleza libre y exuberante. Y a dos razones consecuentes obedeció el éxodo hacia ésta isla; a la pobreza de España tras la guerra con los moros, y al recato de la mujer del siglo, la cual limitaba su coquetería a enseñar las manos y la faz. Ante el presentido paraíso arribaron a ésta tierra gente en tropel, sátiros depravados. ávidos de saciar lujurias también unos cuantos bravos capitanes y otros tantos santos píos con cabezas aureoladas y pies descalzos. Se desenfrenaron abusos sobre la pacífica raza y bien pronto se volvió hostil su hospitalidad. Y en consecuencia, jamás desaparecerá el eco del grito aterrador de ochenta caciques que cual antorchas humanas iluminaron para siempre la noche tétrica de la conquista de América. Los indios nativos de Guanahaní (San Salvador) llamaban al oro, Nazay. Los ciguayos de Xamaná o Samaná le decían tuob, Los taínos le llamaban caona. El nombre de la Reina Anacaona significa Flor de Oro; fue la esposa del Cacique Caonabo, quien siendo de origen caribe le fué dado nombre taíno, o sea: Señor de Oro. Ambos reyes fueron los principales de la isla durante el descubrimiento de América. El oro de Quisqueya y sus hermosas mujeres de la raza taína fueron el vellocinio de oro; talismánico atractivo del descubierto Nuevo Mundo. El oro fue la sensación de aquellas épocas; se maravillaron los conquistadores de las arenas auríferas de los ríos hasta creer la fantástica leyenda indigenista de que el Río Yaque brotaba de un manantial que tenía dentro una mata de palma toda de oro. No extraña tal creencia puesto que aún hoy, hay campesinos que comentan las leyendas con sospechas de veracidad. Los españoles no se contenían al ver indios con pepitas de oro adornándose la nariz y las orejas, y al pedírselas, las daban espontáneamente. Nuestros indios no sabían fundir el oro pero sabían unificarlo majando los granos con piedras sobre piedras hasta formar compactaciones que los españoles llamaban plastas de oro. Cuando ya el oro en esta isla no aparecía lo suficiente para satisfacer el tributo impuesto a cada indio, el cacique Guarionex del Valle de La Vega le ofreció a los colones a cambio de éste impuesto, sembrarle una faja de terreno toda de yuca desde La Isabela en la costa norte hasta Santo Domingo en la costa sur, capaz de producirle yuca para alimentar a los españoles durante 10 años Y mandar el excedente a España. Pero la ambición de oro sobrepasaba los límites de la necesidad del sustento de la vida, y no aceptaron.

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La ansiedad del oro era tan vehemente en aquellos hombres que Colón escribió en su diario de navegación el día 19 de Octubre de 1492; refiriéndose al oro: "Este es el único motivo que me obliga a viajar sin descanso". El Dr. Alvarez Chanca quien llegó aquí en el segundo viaje de Colón, rinde un informe a los Reyes de España diciéndole textualmente: "Así, pues, desde este momento nuestros soberanos pueden considerarse los monarcas más ricos y dichosos del mundo, pues, hasta nuestros días no 'Se ha visto cosa semejante. Indudablemente será tan considerable la cantidad de oro que en nuestro próximo viaje conduzcan a España nuestros barcos que ni aún viendo uno con sus propios ojos lo creerá posible. Quien no me conozca me tomará por un d.svergonzado charo latán; mas Dios es testigo de que es cierto todo lo que aseguro". Esta abundancia de oro era tanta, que el día que Colón descubrió el Río Yaque del Norte, lo llamó Río del Oro. Todavia en el siglo XVII había en abundancia este rico metal, puesto que en el 1694 vino a Quisqueya Don Juan Nieto Balcárcel para que informara de Orden Real a los Reyes de España sobre la explotación de las minas de oro; dicho informe termina diciendo: "No hay paraje donde lavando algún artesón de tierra dexe de encontrarse alguna parte de oro". Después Fray Nicolás de Ovando fomentó la explotación sistemática del oro, para lo cual fundó dos fundiciones, una en La Vega y dos en las minas de la Buenaventura, próximo a Bonao y a ocho leguas de Santo Domingo, se dice que a los dos años éstas fundiciones habían producido 450,000 ducados de oro. Según el historiador Oviedo, en las minas de la Buenaventura fué encontrado un día una pepita de oro tan grande que pesaba 3,600 onzas. El historiador Herrera dice que esas mismas minas produjeron en dichas tiempos a los Reyes de España alrededor de 230,000 onzas de oro neto por año. Cuenta Las Casas en su historia, que una india lavando oro en Haina, encontró un terrón tan grande que pesó 35 libras. Ante su asombro la india gritó al vigilante español "Ocama Guexeri Guariquen Caona Yari" -y traduce: Oye Señor, venid a ver que gran pedazo de oro. Este hallazgo fue motivo de una gran fiesta. Luego este terrón de oro fue embarcado en una flota de 30 navíos, en ella iba un total de 200,000 pesos en oro; y a poco de haber salido, un huracán destruyó la flota, sólo el barco más pequeño llegó a España. En ese desastre murieron Bobadilla, Roldán y el engrillado cacique Guarionex, rey de La Vega. Tal desastre se repitió varias veces, como si el oro usurpado al indio llevara la maldición de su encono primitivo. El descubrimiento de América coincidió en fecha con la cons-

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trucción de la Iglesia de Santa María del Orto en la cíudad de Roma por el Papa Alejandro VI, quien aunando el milagro de la colombina carabela Santa María, erigió la confraternidad de Santa Maria del Orto para reclamar el primer oro de las indias antillanas para adornar la iglesia. La cantidad recibida no solo fue suficiente para laminar el artesonado de ese templo, sino que bastó para dorar las bóvedas los altares de otra Iglesia, Santa María la Menor en la misma ciudad de Roma. Pero menos mal que ese oro está visible, pero aquel que fue producto de la ímpiedad de los ambiciosos y se hudió en los océanos en el vientre de las carabelas, de los galeones y de los corsarios, debe conservar la maldición del aquelarre del propietario indio primitivo. Cuenta Oviedo que el gran terrón de oro encontrado en Jaina, produjo una festividad tan opulenta, que el tesorero Santa Clara, en ge:;to arrogante, descuartizó un puerco asado sobre el terrón de oro. Mientras esta orgía se bañaba en vino, en las minas los indios morían de hambre. Sería interesante que alguna institución estatal gestionara las exploraciones submarinas encaminadas a la búsqueda de éste botín, cuyo oro fue valorado en sus días en casi un cuarto de millón de pesos. La escuadra zarpó rumbo al este, esquivando ser lanzada por las olas a los alcantilados, encontrando su naufragio indudablemente entre Santo Domingo y Cabo Caucedo. Parte mínima de ese oro serviría justieieramente para erigir un monumento al hecho heroico de la liberación de la Raza Taína.

Cavernas y Petroglifos de Quisqueya Las cavernas de Quisqueya son las más grandes de la Antillas, fueron el efecto de convulsiones geológicas; también por erosiones de corrientes subterráneas y por sismos de volcanes ya apagados. De que nuestra tierra fue volcánica, tenemos muchas pruebas. Las Casas dice en su Apologética, que en la región de Iguamuco, existía un volcán que de tiempo en tiempo lanzaba humo. Monte Tina también fue un volcán, su etimología taína es: Ti -elevada y Na-agua, encima es una laguneta de donde le viene su nombre, tiene más de 3,100 metros de elevación. Sierra Prieta, entre Cotuí y La Vega fue otro volcán, sus cráteres así lo muestran. El Quemado es otro pico volcánico en la provincia de Azua, los indios decían que ese lugar era sagrado, porque de tiempo en tiempo salía humo de su cumbre. La historia recuerda que cerca del Corral de los indios en la Maguana hubo te-111-


rrenos que fueron llamados Las Tembladeras. Un mapa de la isla de 1518 señala a Samaná separada de la isla. Estas Cuevas, o grutas, que fueron siempre producidas por la potencia de la naturaleza, sirvieron de residencias primitivas a tri bus autóctonas o araucas. Siglos de historia desconocida tuvieron por teatro de escenas indias aquellas góticas catedrales. Existe notable relación de tradición respecto a éstas grutas con las de Centro América, en ambas partes sirvieron como viviendas, adoratorios, criptas, templos y otros misticismos; los tainos las llamaban Guacara, y aún hoy en esos países de tierra firme se les llama Guaca. La gruta de Hernando Alanzo, está prox¡mo al poblado de La Piña, y se le llama así porque vivía por allí un hatero español de ese nombre. Resulta muy escarpada, a setenticinco metros sobre el nivel del valle: es una de las grutas más interesantes por su riqueza arqueológica. En las estribaciones de Sierra Prieta, un macizo de mármol gris pizarra de compactación preciosísimo, está la Cuacara del Comedero, el Pozo del Indio, próximo aparece el Peñón de la Sabana. Estas cavernas tienen entradas abruptas y escarpadas. La del Comedero muestra su portal a la mitad de la altura del parado murallón de mármol, como una boca huecada de espanto por la raza desaparecida. En sus faldas corren saltarines manantiales sulforosos y afrodisíacos. Frente a este altar irrecamado de vegetaciones, se extiende una inmensa sabana, que pudo ser sin duda la plaza ceremonial del cacicato de Cotuy, Siguiendo el rumbo del Este encontramos la cuarta Guacara de la Sierra, esta caverna es llamada Peñón de la Sabana, por su conformción geológica. Todas estas cavernas tienen preciosos petroglificos que denuncian la existencia de pueblos que por 10 menoss tuvieron concepto estético. Tenemos como una maravilla de la prehistoria, los naturales túneles de la Sierra de Neyba, en la costa norte del Lago Enriqui110. Está compuesta de una serie de galerías espaciosas con varias entradas frente al lago por una de las cuales sale un caño de agua cuyo manantial no se conoce. La principal boca de entrada tiene talladas unas cariátides enormes y que por ser vistas desde lejos, el público llama las Caritas de Neyba. Las siete grutas o guacaras de los haitíses son: San Rafael, Los Monteros, Boca del Infierno, Los Muñecos y tres más de menor importancia. Este grupo está ubicado en las parte Sur de la Bahía de Samaná. Una gruta importante es la de Caño Hondo, pr6ximo a Sabana de la Mar. También las grutas de Anadél a un km. de la ciudad de Samaná. Tenemos -112-


la gruta El Salado, próxima a Cabo Macao, Gruta de Anacaona en la provincia de Xaragua, En Haití tenemos las grutas de Bassín Lime, son una serie de túneles en terreno volcánico, en la prolongación del Valle de San Juan de la Maguana, Hay muchas más por toda la isla, por ejemplo: La Caleta, Mao, Yásica, Isla Saona, Matas de Farfán, El Jagual, Digmí, Ducroix, todas de interés arqueológico. Otra caverna descubierta hace pocos años es la llamada la de Los Paredones, a cuatro kms. al norte de La Caleta, próximo a Boca Chica. En la actualidad, las exploraciones arqueológicas practicadas allí, ha producido el hallazgo de más de mil quinientos cemíes tallados en piedras de estalactitas. El diseño de éstos cemíes demuestra que no es arte taíno; la ciencia está aclarando que pertenece a la proto-historia antillana. En Dondón, un pueblo haitiano próximo a nuestra frontera norte, hay tres cavernas: la de Menard, la de Las Damas y la de Jobobabá; como ésta resulta ser una de las más interesantes de la isla, la hemos de tratar en forma especial: Jobobabá es una de las más grandes grutas de la isla, con 180 pies, de largo por 150 de elevación su techumbre. Estaba consagrada al Sol y a la Luna. También la llamaban Jubabá, cuya etimología taína es Ju-Babá, o sea, Dios Padre, allí residía en espíritu el Dios Supremo Creador de todo. Tal como dice Las Casas; los taínos tenían el verdadero concepto, igual que nosotros de lo que es Dios, lo sabía invisible, omniscente, omnipotente y omnímodo, tal como nosotros lo concebimos. Por eso a esa gran catedral de la naturaleza solo entraban los Buhitios a sus ceremonias, y con máscaras de oro puesto que tenían la certidumbre de que Dios no tenía faz. Según la tradición mitológica de allí salió la primera pareja humana Marajú y Boinaex. Interesantes cemíes dedicados a ellos en dicha caverna recibían las imploraciones cuando en épocas de sequías peregrinaban al templo en penitencia, haciendo imploraciones y ofrendas hasta que la ira de Dios pasaba y venían las lluvias. Esta caverna de Jobobabá tiene una nave central y dos laterales, tenía las ornamentas rupestres más interesantes, pero han desaparecido por saqueos y por la ignorancia de los que las destruyen. En épocas protohistóricas los nativos reverenciaban allí todas las manifestaciones de la naturaleza y rendían sacrificios d- vidas humanas. Luego fue templo taíno, así lo denuncian trasuntos de su arte. La riqueza arquitectónica ha desaparecido, pero aquel húmedo e inmenso claustro encierra todavía, toda la mística ceremoniosa de su paganismo medioveal, y fluye en nuestra imaginación las figuras de los Behíques parsimoniosos revestidos de plumas de colores, de -113-


conchas y con brillantes máscaras sacrificando jutías para brindar su sangre a Jobobabá, o Dios Supremo. Todas estas cavernas quisqueyanas están adornadas por la natural fantasía de las concreciones de carbonato de cal formando caprichosos formas de estalactitas y estalagmitas destilando aún la humedad de milenios. En muchos de éstos templos se conservari casi perfectos los petroglífos, de obras de arte de sucesivas tribus que las ocuparon. Hoy, el suelo de esas cavernas está cubierto por estratos de guano de quiróptermos ocultando así los residuarios indigenistas. Despertando curiosidad sobre las cavernas y sus petroglifos y ñtoglífos, expresamos en exponente gráfico la relación progresiva del arte taíno, estadístico y anegdótico, que a manera de lenguaje dejaron grabados en la roca de las cavernas, de grandes piedras y de farallones. Estos grabados en la caverna de El Jagual, próximo a El Soco, provincia de San Pedro de Macorís, revelan una semejanza delineante con las figuras de las rocas del Río Chacuey en el Norte de la Isla, próximo a Dajabón. No obstante, es fácil discernir que muchas de las figuras de Chacuey, son dignas del mejor encomio como arte decorativo y de alto sentido estético y anegdótico. Son todas como la escritura simbólica del alma indigenista, exponiendo en dibujos rupestres con intención de eternidad, lo que pudieron haber hecho deleble con un simple carbón. La Caverna de El Jagual requiere una pronta intervención de cuido, pueto que es subterránea y ya la boca está confundida con exuberancia de la fronda. Las piezas arqueológicas encontradas allí, como asas de ollas antropomorfas revelan fácilmente la clasificación taína. Chacuey muestra la misma técnica repestre y estilista, pero más avanzada en cuanto a diseños, ambiente y sentido filosófico. Interesante es consignar que este arte rupestre es en su delineamiento la forma esquemática más simplista de interpretar la figura humana en su más viva expresión de acción y movimiento. Un juego de líneas que siguen el contorno esquelético humano, es bastante para expresar una idea, una acción completa y humana. La simple línea incisa capta cual máxima expresión sintética la belleza natural. Y ésta relación conceptual estética rupestre se repite perfectamente armoniosa en cuevas y grutas de Borinquen, Puerto Rico. Las relaciones y semejanzas de esos ma ideología, una misma religión y una secuencia una misa raza. La disposición tribución de los tres grupos demuestran -114-

dibujos revelan una misma cultura; y en de los dibujos en la lo sustentado. Todos

miscondisson


dibujos al natural, y son la maxima expresion simplista; tan símplista, el diseño, que la figura se populariza tridigital, Obsérvese la estilizada interpretación del Dios Sol humanizado, que camina de oriente a poniente. Sol que mira de lo alto, o sea, interpretado como ojo divino. También la figura humana sin cabeza, demostrando que en la cabeza radica la vida. Por eso la separaban del cuerpo si el muerto era persona de importancia o querido familiar, para soterrarla en una olla y colocarla próximo a la casa en que habitaba para que el espíritu radicara por tiempo en ella. En el ángulo derecho, inferior de la ilustración, vemos el diseño del más importante geroglíñco del Charco de Chacuey. Es una representación compleja de la perpetuidad humana en un grabado rupestre y fitoglífico de fácil interpretación. Vemos primeramente una planta en líneas que insinúan humanismo, con una flor picada por un zumbador que darrama pólen o fruto fecundan. te, el cual cae en hoyitos bajo la línea de horizonte. Vemos también que de un hoyito está saliendo como un niño-planta. Nótese el sol a medio salir sobre la línea de tierra. Encima vemos un arco oris y una nube que derrama la lluvia bienhechora. He aquí una idea perfecta del proceso evolutivo de eternidad de la especie humana, bajo la acción combinada de los cuatro elementos básicos de la vida, agua, aire, sol y tierra. En la ilustración anexa, habrá de sorprendernos una serie de cuadros alegóricos grabados en la roca de la caverna La Guácara del Comedero. Algunas han desaparecido a efecto de la raigambre vegetativa y también por manos profanas. Estos grabados fueron descubiertos hace 60 años por el dominicano naturalista Dr. Nar.ciso Alberti B., quien expresara que fueron hechos posterior a los petroglifos de simples líneas. Tal parecer es confirmable, pero nadie ha podido expresar ni en hipótesis, lo que éstos dibujos incisos significaron: qué sentido filosófico de infinito en la imaginación constructiva les asistió al ejecutarlos; tal vez la compleja alternativa laberíntica de la vida, en la disyuntiva del sin principio ni fin. Nadie podrá dilucidar su significado. Contentémonos con apreciarlos como el arte de la greca decorativa elevado a su máxima expresión estética. Y que hoy, nos representan por sucesión de ideas, modelos exquisitos del Popo Art, último grito del arte moderno actualizado. Y por consiguiente, susceptible a la más actual divulgación aplicable al arte de la decoración. Al hacer esta demostración gráfica comparativa de las grabaciones rupestres de Chacuey y El Jagual con las de Jayuya y Utuado de Borinquen, nos anima exhortar a los artistas antillanos a estudiar este bello arte primitivo de filosófico y genial ín-

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fantilismo, para revoludonarlo sin distorsionarlo ni destruirle su esencia sobre una aplicación moderna, en motivaciones meramente decorativa. No busquemos el mensaje indígena en estos petroglifos; la mente se nos perdería en lucubraciones infinitas; aceptemos lo que nos impresiona, ya que indudablemente sus creaciones obedecían a un momento ideológico de étnicas raíces. Aplicar tales diseños en pintados de telas, en verjas de hierros forjados, en artesanías, en decoraciones grabadas en mármoles de zócalos, diseños de joyas, etc .... , es un deber que lo impone nuestro actual grado de concepto y civilización, como un reconocimiento a nosotros mismos en trascendencia de siglos.

El Arte Pétreo Taíno Dujos o Duhos La cultura taína es el fruto de largos períodos de desarrollo artístico que bien podría clasificarse como etapas progresivas de arte primitivo. 00 sea, de formas rústicas, esquemáticas y rupestres proyectadas hacia un notable perfeccionamiento. El arte rupestre y cavernario es una simple demostración de existencia tribal primitiva. La confección de fetiches es un paso de avance evolutivo. La interpretación grotesca y antropomorfa de modelados en arcillas abre el inicio de las tallas de las estalactitas, cuyo tallado muestra el delineamiento de un proceso de arte impresionista, por lo regular inspirado en la forma caprichosa y original de la piedra. Luego, es muy notable el paso hacia un impresionismo mortológíco hmás humanizado y trascendiendo -de Quisqueya a las otras antillas mayores. Con la talla impresionista de la piedra se manifiesta la cultura taína con todo el vigor de un arte que campea dentro de un campo hermético de un estetismo convencional, pero dentro de tales limitaciones el artista interpretaba libremente una variedad de obras evolucionando estilos de fuerte tradición. El arte taíno no obedecía simplemetne a una razón de simple estetismo, se fundaba en una función establecida en la vida de la raza; la obra de arte era creada con definido propósito de bien social. La calidad de la obra tallada o modelada era una cuestión que obedecía a un sentido elevado de la estética en función de dogma filosófico y subordinado a un propósito definido. Su arte alcanza la máxima expresión de su cultura con las pétreas figuras de tres puntas clasificadas por la ciencia como tri,gonolitos; los cuales son cemíes tallados en piedra, granito o marmo!. La belleza y perfección de estos monolitos constituyen la pie-116-


za arqueológica que caracteriza la Cultura Taina, y nada parecido puede ostentar ninguna civilización precolombina del continente. La precisión simétrica de estas piezas revelan un elevado sentido estético de buen gusto y consagración puesto que la careno cia de instrumentos de ejecución del tallado de la piedra y luego su ornamentación, abruman el pensamiento que lucubra sobre la positiva técnica ejecutora. La mayoría de los trigonolitos son de un tamaño regular de 15 a 26 cm. de base; la mayor parte de ellos tienen el ángulo superior en forma de seno materno, un perfecto seno erecto como símbolo de sustento de la vida y consagrado a la agricultura. Uno de los cabezales del trigonolito casi siempre muestra cabezas de impresiones trágicas, diabólicas, aterradoras, como si espantaran todo lo que viene a hacerle daño a su elevado simbolismo. Un dato interesante de estas piezas es que casi todas están apoyadas en sus dos extremos, ligeramente alzadas, como si la figura zoomorfa estuviera dispuesta al brinco defensor ó como si el simbolismo del cerní se elevara ó se separara de lo terreno. Todo este sacro acervo de la cultura taína lo ocultaron los indios de la voracidad de los conquistadores. El padre Bernardo Boil, quien dijo la primera misa cristiana en América fué le autor de un plan de destrucción de ídolos de la raza taína, en pocos meses destruyó miles de estas piezas que hoy vendrían a enriquecer nuestra original arqueología. Estos cemíes de piedra constituían no solo un valor místico, sino también artístico, puesto que su trabajo representaba el sacrificio de un proceso de larga ejecución. Por eso los enterraban y escondían en cuevas; otra parte Iué llevada a Borinquen y puesta a salvo en las manos del cacique Agüeybaná, amigo de los taínos de Quisqueya. Los trigonolitos constituyen por la perfección de sus tallas pétreas de inviolable relación de volúmenes y delineamientos bílaterales, por la perfección de sus porciones y composición estética, la pieza arqueológica más perfecta de la edad de piedra pulimentada de todas las culturas y civilizaciones del Nuevo Mundo. Otras piezas artísticas de gran valor en la arqueología quísqueyana son las llamadas Dujos ó Duhos. Estos son asientos o tronos de caciques y gerarcas de la raza taína, algo así como asientos protocolares y ceremoniales. Su valor artístico resulta inapreciable si apreciamos y comparamos la belleza estética de esas obras artesanales con el rudimento de utensilios '1 de técnicas ejecutoras. El cronistas Mártir de Anglería comenta al respecto en un informe a los Reyes de España: "Qué cosa uo podrían hacer estos artistas indios sí con-

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taran con instrumentos de hierro y acero, puesto que tallan la madera y la piedra con guijarros de los ríos". Los referidos asientos eran tallados en piedra, pero por lo regular en una sola pieza de madera dura. Les daban forma de animal plano sobre cuatro patas cortas, cola alzada para el respaldo y a veces simplemente planas a abandejadas. Las crónicas dicen que los españoles se asombraron de esas tallas tan simétricas, tan pulidas y de brillante lustre cual negro azabache. Y es natural que fuera tanta la admiración como la que produjo al pueblo taíno la fastuosidad de los capitanes y sus ejércitos conquistadores. Cuentan las crónicas que cuando Bartolomé Colón visitó el cacicazgo de Jaragua, donde reinaba Anacaona y su hermano Bohechío, quiso la reina hacerle un presente de gran valor al Adelantado, para lo cual puso a sus pies catorce dujos de su tesoro real. Y como dice Pedro Mártir: "Eran hechos de madura muy negra, tersa y reluciente, labradas con arte maravilloso, pues en éstas cosas ejercitaban los indígenas cuanto íngenio les ha dado la naturaleza". Y es simple este elogio a tales obras de artesanía indigenista si vamos a apreciar no tan sólo lo difícil de la ejecución sino la maestría y precisión de la obra artística, el equilibrio estético y sobre todo el ingenio de interpretar estilizadamente un animal de manera que conserve su natural cualidad y que a su vez sea un asiento o trono ricamente decorado con armonías de curvas paralelas incisas y acordonadas. Las Casas recuerda en su historia que al ser recibido Colón por Cuacanagarí en las playas donde naufragó la nao Santa María, fué invitado a sentarse en el duho del cacique como demostración de honor y simpatía. El cacique llegó al lugar del encuentro sentado en su duho y llevado sobre andas ricamente ataviada, adornada con plumas y abalorios primitivos. Los asistentes al sacrificio de la Cojoba o Cohoba, se sentaban en duhos alrededor del cemí en profunda contricción; el que presidía ponía en práctica los ritos y oraciones en profundo silencia, luego se iniciaba el libatorio, inhalando por la nariz por unos tubitos largos el polvo puesto sobre el dosel del cerní; estos polvos eran una droga a base de tabaco. Los duhos eran usados no sólo en las ceremonias misticas; también en los bailes y deportes, donde fuera necesarte la asistencia de gerarcas, príncipes, sacerdotes y visitantes distinguidos. El cacique era dueño de su trono ó dujo y le servía de postrer asiento funerario. Cuando el cacique maria era sepultado en una fosa amplia, casi siempre preparada a manera de silo; hadan de madera una bóveda que recubrían con una gran cantidad de tierra. Allí dentro era dejado el cacique sentado en su dujo con -116-


los pies encima del mismo y todo enfajado por largas tiras de algodón tejido. A su lado dejaban algunas de sus prendas y aro mas, frutas y otros alimentos para su viaje eterno. Lo más extraordinario era que dentro de aquel antro se quedaban voluntariamente sepultadas una o dos de las mujeres favoritas del rey o cacique en demostración de amor o lealtad eterna. Este es el más alto y noble sacrificio como prueba de sinceridad que puede dar mortal alguno; y no es motivo para calificar de salvaje o de semicivilizada a la raza taína por este sacrificio, puesto que la humanidad vive actualmente el último tercio del siglo veinte y se cuentan por millares los suicidios como sacrificio a la divina pasión del amor. De todos los cronistas de esa época que hacen referencia a éste acto sublime y a la vez macabro, solo Oviedo refiere que cuando no había una voluntaria era obligada alguna a aceptar el sacrificio; no obstante habremos de recordar lo dicho en anteriores capítulos; Oviedo era un apasionado españolista y un detractor de las buenas cualidades de las aborígenes. Los duhos o dujos como hemos dicho, eran tallados en una sola pieza de madera, algunos fueron en piedra. Aunque eran muy numerosos en los cacicatos, apenas quedan muy pocos como muestras valiosas de nuestra arqueología, puesto que los taínos los enterraban para librarlos de la persecución de los conquistadores cuando éstos le declararon guerra a sus santas tradiciones y sanas costumbres. Con lo expuesto dejamos extendido que los dujos y otros cemíes de madera se perdieron en su mayoría a través de los siglos; pero entre colecciones públicas y privadas no pasan de treinta dujos existentes. Una de estas piezas, talvez la más interesante por tener los símbolos de los sentidos laminados en oro, está en el Museo Británico de Londres; es de respaldo levantado, su aspecto zoomorfo es impresionante y perfecta su conservación; el catálogo del museo expresa que procede de los taínos de Santo Domingo y lo poseen desde el año 1950. Allí se exhibe como pieza extraordinaria, de tan refinado encanto estético que prestigia el arte primitivo. Indudablemente que las personas dedicadas al asecho de si. tuaciones confusas en la vida de estos pueblos saben ganarle partido a tales circunstancias para sacar del país reliquias arqueo. lógicas de nuestro patrimonio colombino. En la actualidad hay extranjeros que tienen contactos con elementos que arrasan por todos los residuarios indigenistas acaparando todo lo que encuentran y luego esas piezas salen lo más fácilmente para enriquecer colecciones en el exterior. No hace diez años, un comisionistas de bebidas alcohólicas encontró un ejemplar del cerní La Cojoba en los tramos de una -119-


pulpería en la región del Este; al conocer el valor de aquello, lo adquirió, cancelando así con el pulpero un valor de $20.00 adeudados. Pasó de mano en mano aquella rica pieza tallada en un tronco de guayacán conservada maravillosamente, y es penoso decir que pertenece hoy a una galería privada en Estados Unidos. En Diciembre de 1962, fué sustraída de las ruinas de la Iglesia de San Francisco la urna conteniendo las cenizas del famoso "Caballero de la Virgen" Capitán Alonso de Ojeda; nadie ha investigado porqué se violan tan impunemente las leyes de protección de nuestro patrimonio arqueológico. No quisiera pensar que se debe a que ignoramos el valor del tesoro que poseemos, cuyo prestigio aprecian mejor los extraños. Aunque un poco desvía do del tema Trígonolítos y Dujos, volvemos a él con la conclusión de que éstos dos tipos de ídolos o cemíes constituyen los dos briosos corceles que arrastran la cultura taína hacia el templo de la Historia del Arte Universal.

Arquitectura Taina de Quisqueya Para desarrollar un tema tan sugestivo como éste, es indudable preambular un poco en el aspecto moral, artístico y social de la raza taína que poblaba las islas mayores del Archipiélago Antillano, sobre todo, nuestra isla de Quisqueya. La raza taína desarrolló los tres aspectos sociales básicos que encaminan a los pueblos hacia la civilización, en forma tan notable, que resulta paradógico el pensar que historiadores, arqueólogos, sociólogos, o quienes se han autorizado a ello, han calificado como cultara taina, el grado avanzado de su sistema social, desestimando clasificarla como Civilización. Tanto en el aspecto físico, como en lo mora y en lo intelectual, nuestro pueblo taíno mereció el reconocimiento más encomiable de los primeros cronistas de América. En el aspecto físico, no pudo ser mejor elogiada dicha raza, sobre todo el sexo femenino fué comparado con las mujeres de Castilla. En el aspecto moral podía muy bien supeditar a pueblos como el azteca, el inca y el maya, clasificados como Civilizaciones, habiendo tenido una arqueología que denuncia una amoralidad de tan aberrante sexualismo, tan obceno, que hace admisible lo pornográfico. En cambio, tan moralista era el pueblo taíno que no concebía el divorcio ni el adulterio. Su moral fué tanta, que ante la pérdida de sus tradiciones y de todas sus libertades, se propusieron a desaparecer, y desaparecíeron. - En lo intelectual, podemos mostrar sus elevados conocimientos astronómicos, agrarios y políticos. Las Casas, afama el desarrollo de la memoria, siendo esto, una virtud de la inteligencia. -120-


Sostiene dicho Padre que tenían un admírable repertorio de areytos, y que podían recitar de memoria 20 ó 30 pliegos de la doctrina cristiana. El Cacique Guarionex rezaba en latín. Pero sin embargo, esos pueblos de Meso y Suramérica fueron urbanistas, crearon ciudades de cantería y sillería; grandes altares de piedra a sus dioses y ritos; pero muchas veces para ofrenda de corazones. Se destaca en América esa arqueología arquitectónica, imponente, pero de sus piedras se desprende un vaho a sangre de humanos sacrificios. La raza taína no legó similares aspectos de "Civilización" a la posteridad y al devenir de los siglos. Es muy posible que no tuviera tiempo para legar obras artísticas de tales dimensiones. Cuando se inició la crisis de la étnica civilización de Amerindia; cuando el descubrimiento colombino, los imperios indígenas señalados eran milenarios, y el pueblo taíno trazaba entonces los perfiles de su joven civilización. Su arqueología así nos lo dice con su propia lengua de eternidad; su arte escultórico en los aspectos de la talla en piedra y madera es de inviolable precisión de simetrías armónicas de líneas y volúmenes. Su moralidad atávica, el sentido libérrimo del índividuo, el sentimiento democrático en esencia, fueron razones inminentes para que nuestra civilización primigenia no desarrollara monumental su arquitectura. El acarreo de grandes piedras desde las canteras hasta los pueblos, representa un sometimiento abusivo del individuo a un ideal de ostentación jerárquico, inadmisible por razón ideológica, liberalista e idiosincrácica del pueblo taíno. Las grandes ciudades de piedra de los citados imperios prehistóricos, se desarrollaron en ciertas montañas continentales, donde la temperatura es regularmente fría. En este trópico antillano e isleño, de clima caliente, donde el sol deshidrata y calcina, resultaría arbitraria la imposición de una labor tan árdua y tan desintegrante de lo moral y físico, sobre todo con un menú sin variedad y de pocas calarias. La arquitectura taina se circunscribió en parte, a la construcción de casas especiales para el trópico; usando para ello como materia prima los productos vegetales típicos, como yagua, cana, yarey, guano, palma, bambú, bejucos, etc. La casa principal er. la del Cacique; las de las otras autoridades eran parecidas, y rodeaban al Batey o plaza pública. Las poblaciones eran llamadas Yucataques; eran fundadas próximo a los ríos, no sólo para el sustento del inapreciable líquido, sino para el baño; solían bañarse diariamente. Maguana era el centro del Cacicazgo de la Maguana, donde reinaba Caonabo y su esposa Anacaona. Las ruinas de ese gran

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Yucataque queda en la llanura Juan de Herrera, muy próximo a San Juan de la Maguana, o orillas del riachuelo Fondillo. Oigamos al cronista Fernández Oviedo lo que escribe en la página 113 de su historia, sobre tales construcciones: "Otras casas o buhíos hacen assi mismo 10'S indios, y con los mismos materiales; pero son de otra fación y mejores en la vista y de más aposentos, e para hombres más principales e caciques; hechas a dos aguas y luengas, como las de los chripstianos, e assí de postes y paredes de cañas e maderas, como está dicho. Estas cañas son macizas y mas gruesas que las de Castilla y más altas, pero córtanlas a la medida de la altura de las paredes que quieren hacer, y a trechos en la mitad van sus horcones, que acá llamamos haitinales que llegan a la cumbrera o caballete alto; y en las principales hacen unos portales que sirven de zaguán o rescibimiento, e cubiertas de paja de la manera que Yo he visto en Flandes cubiertas las casas de los villages o aldeas". Para obtener una idea más precisa aún, de tales construcciones o viviendas, en cuya hechura ponían todo su arte para hacerlas dignas de la aproximidad al centro del Yucataque, veamos lo que nos dice en su historia el otro gran cronista de la época del descubrimiento y conquista de América, el Padre Bartolomé de Las Casas, en su primer tomo, pág. 163. "Yo vide casas de éstas, hecha de indios, que vendió un español a otro por seiscientos castellanos o pesos de oro, que cada uno valía cuatrocientos y cincuenta maravedís". Esto nos dá una idea concreta de la calidad arquitectónica y decorativa de tales construcciones, al obtener una casa por aquellos días, un valor de 600 pesos oro. Hace medio milenio, se desarrollaba la vida paradisiaca de la población de Maguana, una de las ciudades mejor planificadas y urbanizadas de América en el período predescubrimiento. Su gran Batey se conservaba intacto por el año de 1709, según expresa en, su historia el alemán Rodolfo Gronau. El Batey está formado por un círculo perfecto, su centro está demarcado por un ídolo columnar de piedra; el perímetro de la calzada que lo circunda es' de 760 metros lineales por 7 de ancho, proyectada de Este a Oeste, dobla a la derecha en ángulo recto hasta conducir al riachuelo. Estas construcciones fueron hechas con piedras adoquinadas, procedentes del río San Juan, estas piedras rodadas median entre 35 y 50 libras cada una. Alrededor del batey vivían las autoridades; la casa del Cacique era la mejor construida, sus vecinos eran el templo, el tribunal, la casa de los nitaínos, los jueces y otras autoridades tribales. El caserío de la gran sabana estaba urbanizado pertectamen-' te. Los historiadores dicen que la disposición de las casas estaba trazada a cordel, en perfecto alineamiento, y tenían el cuida-122-


do de mantener las calles barridas y limpias; las casas de las autoridades eran cuadrangulares; las de los naborias, o pueblo común, eran cónicas, de diversos diámetros, según el número de personas que las ocupaban. Sus predios, que llamaban conucos, eran tan bien cuidados y verdes, que no tenían que envídiar a los de España, dice Las Casas. También solían canalizar los ríos, y formaban estanques, como original sistema de regulo. Su Guariquén, o casa de la industria del casabe, como también su alfarería, estaban en el perímetro del Yucataque. La isla de Quisqueya, densamente poblada, tenía grandes plazas públicas; las más notables por sus dimensíones son, la ya referida de Maguana y la de Chacuey. Este gran pueblo, Chacuey, ocupaba una extensa llanura de 2 kilómetros cuadrados en el antiguo Cacicazgo de Marién: está localizada en la común de Dajabón, próximo a la sección de Partido. La construcción de viviendas frescas, sólidas y cómodas no constituyen precisamente el más avanzado ejemplo de capacidad arquitectónica; la construcción de la plaza o Batey de Chacuey, es el más concreto ejemplo de sus facultades en la materia. Representa la plaza de Chacuey, el tipo característico de construcción ciclópea de aquellos tiempos. I Sus detalles concuerdan con otras plazas, sobre todo con la de Maguana, no obstante separarlas más de cien kilómetros y la Cordillera Central, expresando que fueron hechas por una misma raza ideológica en una misma época evolutiva. Ambos planos naos ilustran sus comparaciones. Esta gran plaza conserva su forma elíptica; en su parte longitudinal tiene 243 metros por 148 en su parte más ancha, el perímetro de su calzada tiene unos 650 metros. El camellón de pie. dra que la delimita tiene dos interrupciones, una de entrada al gran areópago taíno, y otra de salida; ésta daba acceso a la gran avenida, la cual se iniciaba en la puerta con dos grandes ídolos columnares de piedra, a manera de menhires. Esta calzada data de más de cinco o seis siglos, representa una avenida, cuya estructura hoy la desearían tener muchos pueblos civilizados; se inicia en el circo y se extiende de Este a Oeste con una anchura de 10 metros, con un ligero camellón longitudinal construído de tierra, cascajo y piedra. A lo largo de la avenida corren paralelas dos calzadas de piedras adoquinadas de tres metros y medio, tomando la dirección del río Chacuey con m largo de más de 600 metros de construcción ciclópea. Toda esa enorme obra arquitectónica nos muestra la capacidad ronstructiva de aquel pueblo que deslizaba su vida en el laboreo (el campo y en el misticismo de una religión que abarcaba des-

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de el culto a su Dios Supremo o Atabeira, hasta el culto a la belleza física y artística, traducida en deporte, en artes plásticas y en música. El científico investigador Sven Loven, por el año de 1935 hizo acucioso estudio de estos bateyes, declarando monumento aro quitectónico de la raza taína la gran plaza ceremonial de Chacuey. Después de este exordio para un profundo estudio sobre la aro queología arquitectónica de Quisqueya precolombina, sólo nos resta poner a fantasear la mente para concebir en tecnicolor lo que fueron aquellos circos en BUS días de apogeo. Imaginaos una noche de concentración en aquel inmenso batey de Chacuey, de 30,000 metros cuadrados; alejadas las fogatas, dando oportunidad a la luna para patinar con su plata los nerviosos cuero pos de la indiada en místicas plegarías o en olímpicas contiendas; o talvez ungidas en plañidos al dios de la lluvia para derramar su rico venero sobre las plantaciones de yuca y maíz. Imaginaos al cacique supremo, sentado en su dujo, ataviado con guirnaldas de flores y plumas de papagayos, presagiando truenos con sordos tambores, contagiando de ritmos altisonantes la esfera sideral. O veamos tras ligero esfuerzo mental, la visión esplendorosa de gestos triunfales de una larga procesión desfilando por el circo, sentando sus reales en solemnes ceremonias de efectos señoriales. y luego de aquellos largos convites de regias recepciones, cantando areytos de ritmos litúrgicos, desfilaba el cortejo por la gran calzada; delante la realeza, entre palmas y loas, hacia los petroglifos del río Chacuey, a rendirle tributo al dios de las aguas ante el altar inmenso del Sol en el ocaso.

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Legado del Indio al Blanco Invasor La guerra, ciega la mente hacia toda pasión humana, al extremo de no permitir apreciar los atributos que enriquecen la cultura del enemigo. Por eso jamás el conquistador español alabó como un beneficio los aportes de la cultura taina aunque muchos de estos beneficios los aprovechó con desorbitada locura. Nada diremas del oro, puesto que esto fué aporte de la tierra aunque dádiba del indio. Hablemos del grado de moralidad que pudo ser sobre todo ejemplo de condición civilizada de un pueblo vencido hacia un pueblo vencedor. El invasor-no pudo resistir la potencia avasalladora de la tradición de la cultura taina y se reveló también contra sus sacras y Iírícas tradiciones, les !lrohibió sus ceremonias, sus bailes, su música, sus artes populares que son el alma y el sentir de un pueblo, y les obligó a buscar oro como sola condición desmedida y motivo de la usurpación total. La vilación moral de la familia indígena por medio de la fuerza bárbara de los conquistadores, y consistente en gozarse de la hembra forzada a sus bestiales apatencias mientras el macho era repartido y convertido en esclavo en la explotación de las minas dió por resultado una conjura suicida y estoica ante lo invencible de la fuerza enemiga. Como una radical decisión de protesta a tan insoportable estado de esclavitud, la raza se negó a reproducirse y a cultivar la tierra y rapidaments se aniquiló y desapareció dejando sí, las pruebas del alto sentido de su moralidad. El respeto a la mutua convivencia, las costumbres rituales de sus creencias religiosas. la armanía social tribales. el concepto de un Dios supremo. la utilidad de las materias primas; al alcance de su limitada mecanización; el sentido de urbanidad, de paz, honestidad y moralidad; y el desarrollo de sus valores espirituales y artísticos que legaron al futuro con el folklore de su música originaria como las características de :;;u canon plástico, forman el tesoro indestructible que supervive e inmortaliza la raza taína cuya firme decisión de grandeza moral la sintetizó Enriquillo sublevándose en forma invencible con los supervivientes de su pueblo taino en 11's montañas de Baoruco. Todo ese tesoro de grandeza espiritual fué el aporte de la raza taina a la raza ibérica. En cambio, España no pudo darle ni la creencia en Dios, porque ya el taino adoraba al Dios Supremo Creador de todo lo que existe. Pero sí le abrió el camino hacia la

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adaptación de la rica lengua castellana, cuyo aporte luce como una flor radiante sobre las ruinas de un cementerio indigenista. Las aportaciones prácticas que el blanco heredó del indio )~ fueron de gran provecho a lo largo de los siglos. El maíz, es uno de los básícos alimentos y de mayor consumo. El tabaco fué cultivado aquí muchos siglos antes del descubrimiento y los nativos enseñaron su cultivo y sus usos. La yuca fué lo más cultivado en todo centroaméríca, enseñando también sus deribados y sus distintas formas de aprovecharla, como la tapioca y el almidón. Otro aporte del indio fué el cultivo del tomate, las patatas y la inmensa variedad de tuberosas. A través de los siglos las costumbres tainas han pasado a nuestros días con ligera variación pero sin una evolución progresiva. El campesino todavía usa el burén del tipo primitivo en la industria del casabe. Aun extrae el oro de los ríos; con el procedimiento primitivo, lavando las arenas auríferas en un movimiento circulatorio de una pequeña batea. La batea es todavía una pieza de uso doméstico de origen tribal. Igüera macuto, maraca y macana son palabras indígenes. Usamos todavía la cuerda de cabuya, heredamos del indio el cutivo del maguey, cuya hoja produce la cabuya. Cocinamos el maíz en tortas, maiaretes y arepas como el indio lo hacía. Elws fermentaban el maíz hasta producir una bebida alcohólica, hoy el blanco extrae del maíz el wiski. El indio enseñó a hacer la hamaca y aUIIl la usamos en los campos. El campesino nuestro hace sus casas igual Que el indio. con palma. yagua, cana y yarey. El conquistador se asombró de la lana vegetal y aprendió !O1l cultivo y uso. Nuestro campesino usa la coa primitiva en sus tareas agrícolas. El campesino actual come palmito, el corazón de la palma, guisado como lo hacía el indio taino quisqueyano: también extrae el aceite del grano de la palma en la forma primitiva. El mundo femenil adopta el peinado de las tribus ciguayas, llamando al estilo "Cola de Caballo", consistente en estirar el pelo hacia tras cogido en un anillo y colgado como una larga cola sobre la espalda. En el campo y aún en zonas urbanas todavía se práctica la farmacopea indígena, compuesta de brebajes y zumos de cáscaras, hojas y raíces de variadísimas plantas como guanábana, anamú, tua-tua, etc. Una de las manifestaciones de más elevado concepto cultural en la raza taina, talvez la más exquisita fuá el arte de ¡¡U alfarería, cuyas muestras en el Museo indigenista constituyen la prueba más eminente del grado de civilización alcanzada. Su alfarería fué ríca-126--


mente ornamentada por un modelado genuino de un canon morfoló~ico muy SUyo. Ahora, por fuerza de la tradición ha pasado a nuestro campesino pero degenerada en una alfarería menos artística, completamente rústica. sin gracia ni arte; mas bien OVedeciendo a un imperativo doméstico, simplemente el objeto, como tinajas¡ potízas, potes, ollas, vasos y floreros; simplemente como trabajo artesanal, no artístico, lo que demuestra que ésta raza taina tenia una convicción conceptual que va más allá de la realidad de las cosas materiales, lo cual no heredamos ni vino a nosotros en el torrente tradicional de los siglos. Ojalá que las personas a quienes compete mayormente el celo de la cultura y las bellas artes diera un impulso al arte neo-taíno que en forma imperativa se ha iniciado en varias manifestaciones de la vida. Impulsarlo. popularizarlo, es un deber inaplazable si nuestra conciencia está lo suficiente evolucionada para comprender nuestro deber de ostentar corno preceas un patrimonio como éste que nos ennoblece, singulariza y prestigia en el ambiente cultural de! mundo civilizado. Es indudable que si la historía se remontara a un pasado remoto, igual que las ciencias encontrará y clasificará por períodos, tribus, culturas, épocas y estilos las edades de la vida antillana. Podrá remontarse al nómada antillano, al hombre que comió raices y alimañas y habitó las cuevas naturales, y la suplantación de é:;te por otro menos bárbaro en infinita sucesión de periodos. Nuestro objetivo no es ahondar la antropología ni la protohistoria antillana, como lo hace el instituto para tales investigaciones adscrito a la Universidad Autónoma Santo Tomás de Aquino; nuestro objetivo es enfocar la cultura indoantillana para poner de relieve las características y eminencias de la cultura taína por sobre toda época antropológica, evidenciada por una arqueología que patentiza la cultura taína y la centraliza en esta isla de Santo Domingo. El mayor esplendor de esta cultura fué en la época pre-colombina: el europeo se maravilló de la organización social y política, de sus complejos ceremoniales, de su música y festivales, de los rangos, aristocracias y castas; y comprobó cómo más adelante lo confirmaron investigadores como el Dr. H. Fritot, y el Dr. Rouse y Krieger, que en el centro principal de di. fusión de esta cultura estaba en la zona de Boca Chica, extendíéndose por todos los puntos cardinales, sobre todo hacia el Este, abarcando las poblaciones de La Caleta, Juandolio, Andrés, La Cucama, Guayacanes, Corrales, El Caletón, Barreras, Hatillo y todo el territorio de esta Isla Española, que fuera la más poblada de todas y centro de la civilización que irradió su cultura por todo el archipiélago.

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Boca Chica significa el maximo desarrollo de la cultura tal' na, fué el verdadero centro de difusión de su arte plástico, difundiéndose adquiriendo estilos, pero conservando la influencia sistemática y metodista, zoomorfa, antropomorfa, étnica y genuina; por eso decimos: Arte Taíno, Estilo Juandolio, Estilo Baní; ó Barreras, etc. La cultura taína se proyectó en las antillas, salió del perímetro isleño, aunque manifestándose a veces rudimentaria, tosca, de menos finura y calidad. Se reconocen cinco estilos fundamentales; BOCA CHICA como la Escuela dogmática o egernónica, Estilo Capá en Puerto Rico, Estilo Carrier en Haití y Bahamas del Sur, y Estilo Pueblo Viejo en Cuba, y Estilo Corrales en Santo Domingo. Aparecen varios estilos más, pero menos evolucionados, aunque originarios de la fuente generadora; tenemos estilo baní en Cuba central y Jamaica, estilo macady en Haití y estilo mayllac en las Islas Lucayas. El estilo fundamental de la cerámica teína se caracteriza por una arcilla plástica, de una cochura timbrada como fina porcelana, con dibujo inciso, de un grosor sumamente fino y superficie pulimentad y coloreada en rojo. El modelado por lo regular es simétrico, representa la estilización de figuras antropomorfas, míticas, enigmáticas y zoomorfas. Adornaban las decoraciones con grecas de líneas paralelas por lo regular quebradas, curveadas y rítmicas. Su pictografía pétrea e incisa revela la inquietud estética de un lenguaje figurativo, muchas veces evocador de acciones perfectamente descriptívas. Pero el más caro exponente de arte taíno lo encontramos en la piedra tallada y pulida de los cemíes de tres puntas clasificada-s como trigonolitos; son piezas talladas en mármol, granito ó sílice, de una perfección de formas simétricas y expresionistas reveladoras de un estilismo que denuncia la etopeya de esa raza. En segundo plano podría citarse las pulidas hachas ceremoniales y las petaloides, también las pétreas cabezas macorijes, los dujos, las mamiformes potizas, los vasos efigies, los majadores y morteros, son el testimonio secular del más valioso acervo de nuestro tesoro arqueológico que sólo podremos ostentar cuando sepamos conocer y saborear su valor.

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Romance de la Bestia y de la Diosa HISTORIA y MITO La primavera del año 1494, se había manifestado en la región cibaeña cual erupción violenta de colores y perfumes, denunciadores de la rica cornucopia del reino vegetal. La eclosional vendimia era protesta altiva de la naturaleza y de la tierra más fértil del mundo, el Cibao, ante la hozadía de los orijuanas al violar la virginidad de la selva taína, estableciendo en el corazón de Quisqueya puntos de avanzadas como el fuerte Santo Tomás de Jánico en loo cerros de Xánique. Sobre la torre de horcones del fuerte, oteaba por las tardes el Capitán Alonso de Ojeda, el pequeño pelirrojo de gigante corazón, atisbando lo inminente; el arribo de las hordas nativas asomando airadas por encimas de las crestas de las serranías, y allá a lo lejos, en las llanuras de Maguana, el bohiabao autóctono sonaba birrítmico lanzando a los vientos el llamado a las armas. La noche llegaba en el escenario de Maguana: el batey del inmenso yucataque fué invadido de gente, gestando con exclamaciones bélicas la contienda por la libertad. Cuatro grandes hogueras iluminaban la noche tétrica de las terribles imbocaciones a los cemíes de la guerra, Taragobaol y Buyaibá. Sobre el camellón central del batey se yergue el Cacique Caonabo, rey de reyes de la isla de Quisqueya; y seguro de su sino, después del aquelarre, hace tronar su voz de arenga y su formidable clamor de venganza impone su carácter de cíclope sobre la voluntad de la reina Anacaona, su esposa, admirada por toda su raza, por su belleza, cultura y virtudes. Su persuasión de mujer inteligente y pacifista no pudo ponerle valladar a los impulsos ancestrales de bestialidad caribe de su iracundo consorte. Y bajo protesta de la reina, opuesta a decidir los problemas con los españoles por medio de la guerra, subestimando la desigual contienda, se incorpora el colosal Cacique oriundo de Tureyquerí, y la bélica columna primitiva marcha, los taínos lugartenientes Uxmatex y Mayrení comparten la responsabilidad de la moviente marejada. Miles de cuerpos semidesnudos, unos con teas y otros con pesadas macanas de guayacán se internan en la urdimbre misteriosa de la selva, trazando en la distancia la fosforescencia de una serpiente que se arrastra y desenrosca entre los recios troncos de la virginal Cordillera Central. Atrás quedó Maguana; su inmenso caserío sin hombres. La reina Anacaona, apesadumbrada en su caney, rodeada de su corte real, y también de celos... En la región cibaeña hay una esbelta

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princesa india, cuya hermosura ha tiempo tiene trizado el corazón del gran Cacique. Y no sabemos ahora dilucidar si la oposición de Anacaona a que su esposo marchara al norte era precisamente oponiéndose a la guerra o a la posibilidad de que la admiración de la princesa hacia su esposo llegara a un romance que pusiera en peligro su amor y su reino. No, -indudablemente que el gran guerrero no pensó en la princesa Onaney cuando desató sus marciales arengas y puso en marcha de bélicas orgías la abigarrada muchedumbre india. Indudablemente que no pensó en aquella beldad ciguaya, cuya figura esbelta y fina pudo ser digna de clásicos mármoles o de académicos moldes florentinos. Es posible también que la reina Anacaona sintiera motivados celos, no obstante su personalidad augusta y afamada hermosura; puesto que ella misma había reconocido los extraordinarios encantos de Onaney. El Padre Las Casas citó en sus memorias que Anacaona decía de Onaney que era la flor mas radiante de todo el Norte de la isla. Era ella nativa de Xamaná; ágil, altiva, ligera; irnaginémosla peinada al estilo ciguayo, con cabellerera estirada y cogida sobre la nuca con lazos de silvestres zarcillos, y la melena azabachína flotando al viento, corriendo sobre los mármoles xamanenses, con arco y flechas en sus manos, asiluetada por el sol de las auroras como la divina aparición de la Diana Cazadora saltando sobre- los mármoles de la Grecia. Imíginémosla así; cazando papagayos para llenar de plumas policromadas su nagua de algodón tejido y su cabeza de lamido pelo. Las huestes primitivas marchan, cantando areytos heroicos loando las hazañas de su Hombre de Oro. Historean sus triunfos de un año hacia, cuando asaltaron el fuerte La Navidad, arrasándolo a fuego y sangre. Al recordar aquellos triunfos, con intermitentes exclamaciones de alabanzas, encendíase de marciales arrebatos la cólera del ultraje a la raza aborigen. Al caer el Sol al día siguiente, la columna humana se interpone al paso continuo del caudaloso río Bao; en su rico venero sacian la sed y mitigan el cansancio. Cruzan el río para acercarse más al fortín donde el ejército hispano con armas de fuego acecha terneroso, ya que todo lo extraña, desde el Sol que calcina hasta la onomatopeya de la selva y la montaña. El gran Caonabo ordena acampar a poca distancia del fortín que se recorta en la noche lunar; y corren a sumárseles las tropas desbandada de las derrotas infligidas a los caciques Maniatibel y Guatiguaná. Altivos están todos para la carga por la madrugada, queriendo repetír el triunfo de La Navi pero se frustran en su estrategia,


el fortín está aislado por ancho y profundo foso lleno de agua por un canal del río Jánico, quedando resguardaos los 400 soldados de España con abundancia de municiones de boca y de guerra para resistir largo aislamiento. La voz anunciadora de la llegada del ejército de 10,000 indios con Caonabo a la cabeza, corrió como un eco sobre campiñas y montañas de la isla; y al saberlo Onaney, siente en su cuerpo el estremecimiento de las pasiones amorosas en crescendos, por la admiración que le produce el formidable gladiador selvático de su broncínea raza. y despertando todas las morbideces de su carnal escultura, se atavía con la galanura que natura brinda, prendiendo una flor de pitajalla en el atado de su pelo, rivalizando su incendio con el fuego de su boca. Más hermosa que nunca lucía Onaney, su belleza eclipsó los atractivos de reinas, tales como Serna, esposa de Cayacoa, de Ainaicua, consorte de Guacanagarí, y de Berna, la favorita de Guarionex, escogidas por sus reyes entre las inmensas tribus taínas por las exqusíteces de sus encantos. y así, con el regio atavío de princesa ciguaya, seguida de cuatro doncellas que en todo la asisten; sale el cortejo de vírgenes al encuentro del formidable Cacique vencedor de los ejércitos de hierro, a quien había rendido su admiración e íntimas pasiones, desde que le conoció un año hacía, cuando recorrió el Cibao vencedor de La Navidad. ¿La esperaba el Cacique? ¿La presentía o soñaba con ella? En vela estaba la noche en que el viento y el trueno rezongaban en la selva, amenazando el dios Huricán, en protesta de que la sirena de la gran bahía de Xamaná, la princesa mimada de los ciguayos corría en pos del amor del formidable Cacique truculento y audaz venido de lejanos pueblos. y los cemíes en protesta violentaron la selva; los vientos enfurecidos se oponían a que la ninfa de la floresta dejara de ser virgen en las ansias del bestial Cacique iracundo, en quien los suyos veían \lb Hombre de Oro. así le llamaban a Caonabo. Onaney huye, huye ahora espantada del desenfreno de los dioses, llega al fin al campamento de los indios, y en un bohío que tiene una lumbre penetra despavorida de un rayo que estalla próximo a ella, cayendo exánime en los fornidos brazos del rey de Maguana. y ratos np~nl1és, en que la lumbre parecía extinguirse, Caonabo susurra; Onaney, Onaney, despierta, -el viento amaina, y el rayo y tu amor me purifican.- Eres la divina majestad de Atabeira, santiñcanrr con su pia misericordia. No quiero ser malo ya,

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no quiero la guerra ... y rezonga luego: pero mi raza y mi pueblo me confían su libertad. Las manos de la ninfa pasan suaves sobre el pecho musculoso y los hombros nervudos de la fiera que se amansa. Y la virgen dice: Los dioses propician nuestro connnubio, mi destino será sublimizar tu espíritu, serás pacifista y no guerrero, usarás las armas del amor y del bien, con ellas allanarás montañas y convertirás las espinas en flores. Así será si la luz de sus ojos no me falte, y la oración de tu palabra no se ausente de mis oídos. Treinta dias duró el paraíso terreno de la jurada unién de la bestia y de la Virgen. Treinta días de tormento para la guarnición española del fuerte de Santo Tomás de Jánico, donde el capitán Ojeda veía extinguirse las vituallas, obligado entonces a tener que romper el circo que le habían tendido los amenazadores indios. Treinta días habían sido suficiente tiempo para la humanización del indomable Cacique. Ya había resuelto hacer la guerra, pero la guerra pacifista por el camino del bien y la concordia. Y alzó el campamento, encaminó de nuevo la muchedumbre, ahora hacia La Isabela, a confraternizar con Guamiquina, o sea, a parlamentar con el Almirante Cristóbal Colón. Ojeda se alarma y se impacienta, sabiendo que La Isabela es ciudad abierta, que sus hombres están sufriendo de paludismo, que el Almirante está nuevos descubrimientos; consciente está de que no puede permitir que llegue a La Isabela esa marejada de hombres ofendidos, como consciente está tambíén de que no podrá hacerle frente a tanta gente de secretas intenciones. No se atreve a sacar su ejército para atacar, vacila y resuelve jugarse la vida, acostumbrado a ello estaba, y sale a caballo seguido de nueve jinetes más, le da alcance a la columna humana, se presenta en son de paz, y entra en relaciones con el gran Cacique. Lo vió manso, lo vió humilde, y no supoOjeda definir si era perfidia o eran temores.Y ante tal insertidumbre concibe ia infamia de traicionarlo; y entonces, a la hora de nona del día nono del mes de mayo del año conocido. llegados a las orillas del rio Yaque, descansando en la fronda de la rivera la real litera de Onaney, cuajada de jirasoles, atencionada en sus ajuares por sus tímidas doncellas; se perpetra la infamia y la traición malévola. Al salir del baño, bajo la más franca camaradería, el capitán brinda unas esposas de bruñido metal al Cacique, y éste, virtuoso ya, incapaz de creer que era perfidia de fementidla amistad del vivaz orijuna, se las deja poner mansamente en los brazos ante la vísta de los suyos y subido en el brioso corcel del capitán, salen volando los diez jinetes hacia La Isabela con el Cacique amarrado en la grupa del caballo delantero. -132-


Todo fue consumado en un relampagueo, los indios quedaron en el desorden más absoluto, parecía que su dios Saboya se había impuesto sobre ellos. La princesa se culpaba de toda la desgracia, y se encamina en la selva seguida de sus doncellas. Camina y camina hasta enloquecer; camina hacia su original destino; camina repitiendo con vehemencia: ¡Es mía la culpa! ¡Es mía la culpa! Después sabe que su consorte ha sido enviado lejos y se perdió en el mar; y resuelve cumplir el rito de su estirpe, el de seguir los pasos de su marido en el viaje final; como lo hizo Guanatabanequena, enterrándose viva con su esposo el rey Bohechío en la más augusta prueba de amor puro y eterno. Se internó en las cuevas y grutas de la bahía de Xamaná, donde nadie la volviera a ver, enclaustrada con sus doncellas, lejos del mundo, sus moradas fueron las cavernas de Caño Hondo, Boca del Infierno, los Haitises, la cueva del Templo, de donde salía a bañarse y a caminar por las playas en los atardeceres, añorando el regreso del Cacique, perdido en el fondo del Océano. Pero no volvió nunca, nunca; y para siempre quedó en el ambiente la plegaria de Onaney, pidiéndole al dios de las aguas devolverle su hombre y su rey. y para siempre quedaron las huellas en las arenas, huellas sin retorno, porque para esquivar la curiosidad de los blancos oriiunas, solían volverse a sus escondites caminando de espaldas; y aquella romántica historia terminó en leyenda o episodio Iegendario: decian que habitaban mujeres de largas cabelleras y de pies invertidos. Aun nuestros padres cuentan a sus hijos el misterio de aqueo llas mujeres que suelen ser vistas y que viven debajo de las aguas, las cuales llamamos ciguapas, siendo esta palabra corruptela de ciguayas, y cuando se acuerda el coloso mar de la tragedia que las hombres infligieron a sus ninfas ciguayas, se violenta y brama, retumba en las cuevas y grutas en un empeño insaciado por borrar las huellas invertidas de los pies de las ninfas ciguayas, y para siempre duermen en el fondo de la bahía guardadas por el mar con codicia avara, celoso de sus encantos, lejos de los hombres, mecidas por las ondas del mar en noches lunares, mimadas por el misterioso y dorado paraíso del mito.

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Patrimonio de la Raza Taina Las antiguas crónicas demuestran que la indiada que poblaba las Antillas Mayores y las islas Lucayas era completamente distinta en sus costumbres al resto de la raza continental. Eran pueblos tribales con hábitos normales; de carácter bono dadoso y apacible. Era más bien una raza entregada al trabajo, a sus manifestaciones artísticas y a la mística de una religión pintoresca y fantástica. El pueblo más adelantado era el Taíno, palabra primitiva que según algunos historíadcres quiere decir "Hombre bondadoso", para otros traduce "Bienvenido ó Bienllegado", El pueblo Taíno era muy extendido, cubría las cuatro islas mayores y parte de las Lucayas. El centro de esa cultura estaba en la costa sur central de Quisqueya. Su grado de progreso para la fecha del descubrimiento de América era juzgado como cultura primitiva. Indudablemente era un pueblo joven, su grado de cultura no aleanzaba el prestigio de clasificarse como Civilízación, pero sí tenía arraigada las bases para haber constituido sin la interferencia del descubrímíento y en dos centurias más, una civilización, muy superior a las que fueron así calificadas en el continente, puesto que siendo simplemente un pueblo primitivo, podía sobreponer con ventajas aspectos de su cultura sobre las reconocidas civilízacíones de su época. Resulta muy notable que nuestra raza taína, cuyo grado de civilización era incomparable a las civilizaciones Inca, Maya y Azteca, fuera en muchos aspectos más aventajada a ellos, sobre todo en moralidad; aquellas civilizaciones rendían culto a la degeneración sexual, hacían del acto íntimo una ceremonia pública y sádica, al extremo de que piezas de cerámica conservadas en museos del Perú prueban la práctica de un sexualismo pornográfico de extrema depravación. Nuestra raza Taína en este sentido podemos asegurar fué de más elevado concepto moral, puesto que sólo aparecen algunas figuras arqueológicas de aspecto o diseño fálico; por ejemplo, su ídolo al Dios Cojoba, citado en el capítulo sobre religión, su díseño es más expresivo que la palabra. La estatuaria fálica, más bien humanamente desnuda, no es pornográfica, lo seria entono ces la estatuaria de la Grecia y de la Roma antigua. Las Casas fué un apasionado indigenista, y Oviedo un detractor; el primero fué un gran humanista, el segundo un notable materialista, que todo lo excusaba por el bien de la conquista :r en favor de España. Oviedo dijo en sus crónicas que nuestros indios eran unos sodomitas, y tal agravio lo refuta Las Casas en forma tan convincente y acalorada que asegura, que donde quie

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ra que estuviera Oviedo, vivo o muerto, estaría arrepentido de ese insulto. Es planteable la teoría de que era tan antigua la familia índigenista quisqueyana en los días del descubrimiento, que ínterrogados los aborígenes por Fray Román Pane, decían que sus más lejanos antepasados habían salido de dos cuevas, Cacibayagua y Amayauba, y de otra llamada Jovovavá había salido el Sol y la Luna. El grado de cultura alcanzado por la raza taína, destacada y caracterizada por su elevado sentido humanista; por el culto animista a sus Dioses y Cerníes; por su definida estructuración social y política de castas, rangos y aristocracias son el producto de un largo proceso evolutivo y al manifestarse resulta superior a las fuentes generadoras y por Jo tanto origínal, y en consecuencia característico. Es por ello que sustentamos que la raza Taína constituye cuando no una civilización, sí una cultura avanzada. Sus primeros pobladores, o sea la familia prímígenia no podrá conocerse y poco importa, serían tribus Mayas, Aruacas o Caribes, fueran de donde fueran, muy pocas reminiscencias aparecen de esas fuentes en la raza y cultura Taína. Lo importante es su eminencia y cómo impone aspectos y los supedita a reconocidas civilizaciones indoamericanas. La riqueza del indio nativo, su patrimonio, lo que poseían venido de su ancestro, era una riqueza inmaterial. Su tesoro consistía en la felicidad convencional que le producía su forma de ser y de vivir, conforme cada cual con lo poco que tenía. Se desarrollaba el drama de su vida libremente ante el in. menso escenario libre de la gran naturaleza. Libre el indio de pecados capitales, ignorando el significado y el ácido corrosivo de la codicia, la envidia, la ambición, la soberbia y la ira. Tuvieron que tener corazón de piedra los conquistadores para no sentir piedad por aquella raza humilde hasta la humillación y tan templada en el dolor que rayaba en el estoícismo, y tan exenta de malicia que lucía inocente. Hay que ser empedernido pecador para no ser movido a como pasión por aquel pueblo primitivo tan sano y puro de alma que desconocía la blasfemia y no sabía jurar, mucho menos perjurar. Hasta en las pasiones humanas en que todo ser es frágil, demostraron limitación y parquedad. Amaron y cuidaron de sus compañeras tanto, que cronistas de la época lo hicieron constar así en sus historias. Es digno de enfocarse su condición de integridad personal, no sabían ser codiciosos, ni avaros, ni delatores; condición baja e indecorosa y que tanto impera hoy en el mundo civilizado. Era una raza de notable pobreza material, se conformaba cada cual con tener un bohío, su conuco y su hamaca para dormir. Era un pueblo moralmente sobrio en sus pasiones. Era una raza censa-135-


grada a sus virtudes; vivian dentro de notable confraternidad; el sustento era placer repartirlo entre la tribu. Era una raza que no sabía agraviar y el dolor lo mitigaba callando. Los bohíos no tenían puertas, no existía el robo, porque consideraban el hurto como la mayor de las deshonras. Fray Bartolomé de Las Casas en su Historia Apologética sostiene que los habitantes de las cuatro islas mayores y de las Lucayas "no comían carne humana, y del pecado contra natura y de hurtar y otras costumbres malas". En la Biblioteca de los Reyes de España se guarda una carta de Colón a la Reina Isabel, fechada en Jamaica el 7 de Junio de 1503. Entre otras cosas dice de La Española: "estas poblaciones no son idólatras, lejos de eso ellos creen que toda fuerza, todo poder y todos bienes se encuentran en el cielo. No son groseros, al contrario, son espirituosos. Sus relatos contienen hechos asombrosos, su imaginación es fantasiosa. Unos nos invitan a comer, otros a beber. Esta solicitud nos da la impresión de un amor y de una benevolencia increíbles". El Dr. Alvarez Chanca, famoso físico venido en el segundo viaje de Colón escribió: " .... en todas partes vi desnudos a los nativos, pero en La Española las mujeres andaban con ropas de algodón ceñidas a las maderas hasta la mitad de las piernas, las llamaban naguas .... ". Esto prueba que el concepto moralista de nuestro pueblo taíno era superior al de toda la zona del inmenso archipiélago antillano. El pueblo Taíno V1Vla feliz dentro de la santa ley sencilla que impone la naturaleza. Sólo conocían y apreciaban la riqueza de la libertad. Como desconocían la codicia y la ambición eran dadivosos, buscaban a quien darle la mitad de lo suyo, de su pan, de sus frutos. Vivían consagrados a 'Su mística, a sus dioses y su culto les confortaba espiritualmente. No sabían ser orgullosos, mucho menos jactanciosos, no hacían alarde de sus proezas, de sus éxitos, ni de nada que mereciera tal distinción; modestamente mostraban los artesanos el triunfo de su paciencia al ejecutar la talla de un tronco o de una piedra. La misma humildad los obligó a la decencia y a la práctica de modales corteses; nunca se peleaban, ni se agraviaban, rendían respeto a sus superiores y acataron sus mandatos y leyes con obediencia absoluta, y cuando recibían un bien, demostraban decentes señales de contento y agradecimiento. Se vió siempre a los jóvenes respetar a los ancianos y acatar sus consejos. La raza Taína era valerosa, defensiva, jamás traidora ni vengativa; tan templada en el valor como temeraria en la defensa -136-


de sus libertades; los episodios del capítulo Héroes de la Raza Taína, son prueba de su heroísmo elevado al martirio. Todo este compendio de virtudes es parte del patrimonio prevaleciente de la Raza Taína, cuyo arraigado ancestro de recia estructura fue parte espiritual del aporte del indio al blanco invasor. El pueblo Taíno tenía un arte musical de definida melodía; un arte plástico de un canon morfológico preciso, original y singularizado en el continente con una alfarería magnífica. El pueblo Taíno era de una moralidad tan avanzada en su época, que apesar de haber vivido en comunidad, pobres y casi desnudos, existía gran respeto mutuo; ni existía el divorcio ni la infidelidad. El hombre adquiría una sola mujer y en matrimonio, a quien le profesaba mucho cariño. Un pueblo como el Taíno, que cree en un Dios Supremo; un pueblo pacifista y trabajador; Un pueblo que cree en la voz de sus profetas como en las pretéritas civilizaciones del viejo mundo; Un pueblo que da patriotas como Guaroa, que se inmola en aras de la libertad; Un pueblo que tiene un Hatuey, quien al ser quemado vivo, como Cuactemoc en México, no profirió una queja de dolor; Un pueblo que tiene sobre el plinto de su gloria una reina india, bella y hermosa; de personalidad tan angusta que prefirió ir a la horca antes de aceptar ultrajes a su raza y a su persona; Un pueblo así, cuyo credo religioso no implicaba sacrificios de dolor ni de vidas a sus dioses como sucedía entre Incas y Aztecas; un pueblo conocedor de los solsticios, no puede ser generado por caníbales como los Caribes y los Arauacos de Suramérica; más bien pudo haber sido generado por las tribus Yaquis-Naonas venidas de Yucatán y procedentes de la milenaria civilización Maya, que emigraron al Este en pos del nacimiento del Sol. Un pueblo con todas estas prerrogativas sumadas a los preeminentes sucesos de haber dado el primer libertador de la raza americana; y también el primer grito en el continente en favor del derecho de gentes; un pueblo que sobre todo, resuelve como el paquidermo no reproducirse en la esclavitud, comprendiendo lo imposible de triunfar ante un enemigo tan poderoso; resuelve desaparecer con estoicismo y desapareció totalmente en 50 años. Un pueblo así; que en la ríspida desnudez de la montaña, cargando el Sol sobre su curvatura, arando la tierra con su coa, sabía poner su mente en contacto con los astros, entonando un areyto de amor al trabajo y a la familia, merece a todas luces entrar empinado en la conciencia del mundo como un pueblo preeminente, y ser reconocido como un jalón de avanzada en la civilización de América con un capítulo enciclpédico en la Historia de la Humanidad y del Arte Universal.

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Cultura o Civilización Taína Varios son los aspectos de la raza taína que pueden revelar el notable grado de su cultura; ya hemos expresado en anteriores capítulos varios de los referidos aspectos; tratemos ahora de razonar, ponderándolos, para luego adentrarnos a lo esencial del tema. Primero, establezcamos las condiciones que determinan cuándo una raza merece por el desarrolo de su sistema de vida, ser calificada Cultura o Civilización. La cultura de un individuo, como la de un pueblo, y como la de una raza, la compone el intenso cultivo de tres trayectorias de su vida: Física, Moral e Intelectual. La civilización la determina el grado de perfección que alcanzan y proyectan esas tres trayectorias o partes integrantes de la vida civilizada. No puede calificarse de civilización la cultura de un pueblo si falla en uno de estos aspectos. Y en consecuencia: no se debe calificar de Civilización ninguna Cultura de la prehistoria americana. Hubo pueblos de notable cultura en lo físico y en lo material, pero primitivos o arcaicos en lo moral; puesto que esos mismos rindieron culto a lo inmoral y pornográfico. Y si hemos de ser benignos al clasificar como Civilizaciones esas Culturas, de bemos aceptar también al pueblo indigenista gran antillano como Civilización Taína, o desestimar como tales, los conocidos im perios indoamericanos. En otros capítulos hemos expuesto las condiciones moralistas de los Imperios Maya, Inca y Azteca, y huelga, en consecuencia, repetir vulgaridades sexuales y sacrificios humanos consistentes en tributar miles de corazones sangrantes en los altares de sus monolíticos dioses. Nuestro pueblo Taíno era moralmente humanista, sexualmente sobrio, físicamente bien proporcionado; compuesto de hombres y mujeres ágiles y ligeros; de expresiones, movimientos, semblantes y costumbres civilizadas. Eran a su vez intelectualmente memoristas y artistas virtuosos; manifestando muchas de estas virtudes tan superadas, que podríamos bien supeditarlas a las manífestadas por otros pueblos indigenistas tenidos como superiores. Hay historiadores que se han permitido empañar la moral del pueblo taíno, diciendo, aunque sin poder sostenerlo, que hubo caciques que prestaron sus esposas a capitanes españoles para halazarlos. Y ahora, yo me digo: Y qué? -Aca¡;o esto no ocurrió en el siglo veinte, cuántos caballeros tiene este mundo moderno que ofrecen sus hijas y sus esposas al capricho de magnates, a cambio simplemente de merecer simpatías?

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En consecuencia; si tales hechos fueron ciertos en el pueblo taíno y el resto de Amerindia muy poco podría empañar su cultura desarrollada en las tinieblas del pasado. Criticable es que suceda hoy, bajo la luz de la cósmica civilización. Tratemos ahora ciertos aspectos de la cultura taína, con el fin de ratificar lo sostenido en párrafos anteriores. El sistema de Gobierno de estas tribus era esencialmente demócrata; filosóficamente jurídico, político-social. Los Caciques no gobernaban como soberanos; sino, en forma patriarcal. Los caciques intervenían en la reglamentación y organización de toda actividad tribal para provecho exclusivo de la comunidad. Un pueblo que vive ajustado a tales normas disciplinarias, revelando un elevado concepto sobre el derecho del hombre, y del deber individual para con la colectividad; un pueblo que desconocía en su lenguaje la palabra MIO, puesto que todo era para todos en sabia equidad; un pueblo que ofrece como Manual de Derecho Constitucional o pauta gubernamental el referido sistema de gobierno, de carácter eminentemente idealista para cualquier nación del siglo en que vivimos, es acreedor a un reconocimiento civilista de elevada ponderación. Varios son los aspectos que ofrece la cultura taína como prueba del grado de su civilización. El cultivo de la tierra cual básico sustento lo realizaban intensamente; dos motivos citaremos que así lo demuestran la industria del casabe, producto directo de la yuca, era tan bastar; que no sólo sació las necesidades propias, y sobre todo, las de la colonia española, sino, que con frecuencia eran despachadas para España flotas de barcos cargados de pan criollo y de toneladas de algodón. Recordemos que donde no había oro, para cumplimentar el tributo impuesto a cada indio, debía entregar cada dos o tres meses 25 arrobas de algodón. Y pensar, que aún hay personas que sustentan que eran haraganes, en vez de decir y sostener que era tanta su moral, que reaccionando ante la impiedad de los blancos, tomaron la decisión noble y suicida, cual huelga secreta, de no trabajar ni reproducirse bajo el látigo de la impiedad de los esclavízantes conquistadores. Es un aspecto moral de elevada nobleza el sentimiento nacionalista de encarnado patriotismo manifestado al rebelarse las tribus encabezadas por sus caciques, reaccionando ante la traición de los españoles cuando éstos usurparon a sangre y fuego todos sus derechos. Innegablemente; es síntoma de inteligencia la particularidad de un pueblo el cultivar un arte musical autóctono, y un arte plástico de un canon peculiar dogmático, sin alteración dentro del hermetismo estético de sus modulaciones; y ofrecerlo a su vez al futuro con la elocuencia de su humildad. -139-


Resulta maravilloso razonar que los taínos conocían el movimiento de los astros. Sabían que cada 6 lunas y 8 días se eíectuaba un solsticio; sabemos que los solsticios tienen efecto del 21 al 22 de junio el de verano, y del 21 al 22 de Diciembre el de invierno en el hemisferio Norte. Los taínos controlaban ambos apogeos con la sombra de un poste vertical, apreciando así, que la sombra proyectada variaba de derecha a izquierda y viceversa, estacionándose en sus extremás los 8 Ó 9 días que parece estacionarse el Sol en su Apoque tales conocimientos los tenían las tribus Chichimecas hace 3,000 años; estos antecesores de los Aztecas dividian el año en 7 ciclos de 52 días; con siglos de 52 años. Ahora, comparemos esta maravilla; nuestro calendario gregoriano está compuesto por 52; ciclos de 7 días o semanas. Para ser un poco más claro en la didáctica, recordamos que de un solsticio a otro medían 6 lunas de 29 días, o sea, 174 días más los 8 ó 9 días que ·parece estacionare el Sol en su Apogeo, tenemos entonces 182 ó 183 dias; si lo sumamos al total del otro solsticio del año, tendríamos los 365 días del año gregoriano. Esto nos hace comprender que la naturaleza, el tiempo mismo, nos muestra a las claras su subdivisión matemática por medio del movimiento astral y climatológico. Los taínos celebraban los solsticios COn ceremonias y místicas orgías, por los días largos que duraba el Sol en su apogeo, en cuyas fiestas cantaban areytos exhortantes, y exorando con plañidos sus deseos. Acaso estos conocimientos y costumbres no son aspectos de. terminantes del grado de civilización de un pueblo? Los taínos tenían en su consciente la existencia de un Dios Supremo Creador del Universo, a quien llamaban Atabeira; y en sentido filosofal también, veían a Dios en la cara del Sol. Tenían un poder de retentiva extraordinario, mantenían en su memoria como en un archivo, un repertorio de areytos. Inspiraban melopeas, improvisaban la poesía en la prolongación de las fiestas; los mismos españoles llamaban La Poetisa a la reina Anacaona, por sus fecundas improvisaciones. Si nos empeñamos en manifestar todas las fases de la vida tribal taína con el propósito de establecer un concepto amplio de su civilización, no encontrariamos punto final a la extensa serie de aspectos; pero tratemos a continuación un tema que no he. mos abordado todavía; digamos algo del acto de morir. Cuando un enfermo prolongaba su agonía, desesperando a los suyos por su insufrible dolor, sabiendo que ya no había cíencia que lo salvara, el Doctor o Buitio tornaba la decisión de asfixiarlo estrangulándolo. Si observamos con detenimiento este acto, no pensaremos que es salvaje acción; por el contrario, se ajus-

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ta perfectamente a la ciencia moderna, que acepta jurídicamente el crimen piadoso. Otras veces llevaban lejos al moribundo desahuciado y lo abandonaban, dejando a su lado frutas yagua para el viaje final. Cuando alguien moría de enfermedad contagiosa como buba, lepra o viruela, el cuerpo era incinerado hasta hacerlo ceniza. Esta acción revela un concepto de moderna asepsia en el pueblo taíno. Si la persona que moría era connotada, le cortaban la cabeza, enterrándola en una olla próximo a la casa; tenían el ideal de que en la cabeza residía la vida y que la muerte era transitoria, nunca definitiva. El que moría se iba a vivir a una región superior, de eterna felicidad, y así el espíritu volvía de cuando en cuando a ocupar BU cabeza mortal. Cuando el muerto era un rey o cacique, le extraían las entrañas, y deshidrataban el cuerpo al fuego, tiempo después se efectuaban las exequias, para lo cual asistían comisiones de otros gobiernos de provincias vecinas, efectuándose una serie de cereo monias rituales con are ytos que exaltaban las virtudes del difunto y luego los areytos de la muerte. Entonces el cuerpo era colocado en cuclillas sobre su dujo o trono real, sin que los pies tocaran tierra, y así entonces, el cueroo era envuelto en largas tiras de tejido algodón, al estilo de las momias egipcias, luego llevado en andas en mortuoria procesión, y colocado en una gruta o cripta, dejando a su lado las armas y otras prendas del rey. En el supremo momento de tapiar la fosa, acaecía el acto más noble que puede rendir la mujer a la sagrada virtud del amor: Voluntariamente la viuda se conducía por sus propios pies sentándose para siempre al lado de su momia, quedando para siempre en aquel antro macabro en prueba póstuma y sublime de fidelidad en el amor. Quién podrá calificar de salvaje este voluntario sacrificio? El amor idealista nos lo personifica la pasión de Julieta y Romeo con el suicidio del uno por el otro, y la historia está llena de si. milares actos pasionales. Todo lo expuesto son atributos de civilización de un pueblo progresista y defensivo. Claro está, sería absurdo compararlo con actuales civilizaciones nucleares o cósmicas. No obstante, pode. mos mostrarla en algo superior a éstas; las actuales son belio cosas y guerreras, la taína era eminentemente pacifista. Pero continuemos modestamente llamando Cultura Taína a la civilización antillana; leguemos a los que nos precedan el justo veredicto y confirmación de nuestros asertos, cuando sean evidenciados por acuciosos y más exigentes indagadores. -lU-


Mi Reconocimiento a España España; a medida que el tiempo te aleja de la epopeya colombina, más grande aparecerás en la historia universal, por toda la sucesión de los siglos. ¿Cuál otra nación del viejo mundo pudo en aquellos tíempos realizar la empresa de conquista y civilización del nuevo mundo, con el coraje colosal que lo hizo España? Nadie podrá señalar otra, puesto que habría de ostentar una pléyade de quijotes, de superhombres, cuyas mentes estuvieran saturadas de sueños de glorias, de sublimes fantasías y valor de suicidas. ¿Qué condiciones humanas, sino éstas, las que alentaron de impetuosidad a los gloriosos capitanes españoles, quienes deseonociendo el temor fueron despejando las tinieblas de la larga noche que sumía a este continente en la ignorancia del viejo mundo? Para medir la estatura bravía de tales colosos hispanos, de. bemos meditar en la oscuridad de una noche de insomnio y de quietud, para así forjar en nuestras mentes el vasto escenario del continente, viéndolo poblado de erectas cordilleras, de selvas misteriosas, de peligrosa fauna, y de tribus celosas de su ancestral patrimonio, y así veremos los gigantes que inspiraron a Cervantes. transponer los ríos y las selvas. y volar sobre píafantes caballos andaluces, cual centauros de Chocano, por encima de los pueblos desafiados y sobre crestas de montañas erízadas de volcanes. y veremos a Pizarro, trizada su hidalga vestimenta, desañando a sus hombres a seguir adelante en pos del vellocino de oro, o regresar a España a continuar siendo nadie. Oro; talismáníco atractivo que multiplica el valor de los hombres en pos de su conquista. Oro, aunado al estímulo que des. pierta el deseo de saber qué hay más allá de la línea que aleanza la vista, fueron acicate mordiente que espolearon las bestias que cabriolaron desbocadas con jinetes acerados, de espadas ínfernales sobre pueblos incendiados y tribus indefensas. Hombres que pretextaron la biblia para difundir el cristíanismo con espadas alevosas que redujeron la raza primigenia a un borbotante piélago de sangre inocente.

¿De dónde sino de España, fué el capitán que quemó sus naves en las costas de México, diciendo con ello: aquí nos queda. mos para triunfar o morir? ¿De dónde, sino de España, fué el pequeño gigante pelirrojo que desafió casi solo en las costas de Suramérica a una muchedumbre de caníbales nativos? -142-


¿De dónde fué el soñador quijotesco que holló las selvas de La Florida buscando como Un loco idealista las fuentes de las aguas que eternizaban la juventud? ¿De dónde, sino de la ibérica península, fué el marino que remontó los antárticos mares de hielo en un empeño colosal de completar la primera vuelta al mundo? ¿De dónde salieron Almagro, Pinzón, Bastidas, Alvarado, Balboa, Nicuesa, de Soto y otros tantos vencedores de los elementos, que encadenaron a Neptuno y amansaron los océanos? ¿Hija de quién fué toda esta generación de colosos, sino fué del Cid Campeador ... ? Arrancarse de encima un yugo ignominioso de siete siglos, y emprender seguido la conquista de un mundo, requiere un parto múltiple de cíclopes, como fueron los hijos del Cid. ¡Gloria a España mil veces, por haber sido protagonista audaz del descubrimiento y conquista del nuevo mundo. Gloria a España, cuya bizarra historia será la más heroica de las historias por los siglos de los siglos! ¡Gloria a la gigante nación que descubrió y conquistó Un mundo! y lástima a ella misma, por haber sido tan pigmea en la colonización del mundo que descubrió. Naciones que no le cuadran, hoy tienen colonias en América; y España, que descubrió y conquistó el inmenso imperio, hoy no cuenta con un palmo de tierra en el continente. No supo mantener el imperio conquistado; Quisqueya, que fué el centro orientador de la gran conquista, no la pudo mantener íntegra, repartiéndola luego COn Francia. Indudablemente que las conquistas logradas bajo la pasión de un frenesí, son inestables; la intensa fiebre de la fogosidad llegada al clímax, estalla, y el enfriamiento es consecuencia física y lógica. Mucha pena da, el decir, que para saciar todas esas ansias de conquistas fué necesario inmolar la étnica raza de amerindia convirtiéndola en torrentes de sangre en sus cordilleras, y en piélagos de púrpura en sus llanuras. ¡Bendito sea Dios y sus designios! Pero no entra en la razón humana controversias tan abstrusas. Mi reconocimiento a tí, España, es eterno y sincero. Nunca excusaré tu crimen en Quisqueya. Llevo en mis arterias sangre andaluza. Te agradezco el Cristo que me acompaña. Pero jamás usaré la lengua que me donaste, para escarnecerte, ni para perdonarte, España.

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Suhlime Ideal Nada caracteriza con perfiles más determinantes la personalidad y cultura de un pueblo, que el reconocimiento de su palpitante historia, y la honradora acción de sus héroes que dictaron páginas de oro en tan sagrados códices. y en tal virtud, nos permitimos distraer la atención de las instituciones culturales y científicas, y sobre todo del Gobierno Dominicano, con el fin de que el artículo de la nueva Constitución de la República, que protege el Patrimonio Arqueológico Nacional, sea puesto a vibrar con la inexorable intensidad que requiere detener la fuga descarada de este patrimonio artístico, original y nuestro. Lamentablemente este inmenso tesoro ha menguado tras un saqueo que se inició en los mismos días del descubrimiento de América. Cuando los conquistadores españoles desataron su furia avasalladora sobre la raza taína, SUs sanas costumbres y conceptos religiosos, les destruían sus obras de arte ya que veían en cada pieza ornamentada un objeto ceremonial o ritual. Las crónicas sustentan que el Padre Boil desplegó una actividad destructora de cerníes tan radical, que pasaron de varios miles los que quemó y rompió en mil pedazos. Luego, el avance de la conquista después de vencido el Cibao, se dividió en dos, uno al Oeste y otro al Este de la isla. El reducto fue Hígüey, y luego Borinquen. Los caciques de Quisqueya tenían buenas relaciones con Agueybaná, gran cacique borinqueño; y allí fueron los nuestros transportando en canoas las piezas pétreas, como collares o símbolos jerárquicos de caciques, trigonolítos, morteros, cerníes antropomorfos, etc. con la esperanza innegable, de algún día restaurar sus libertades y su vida paradisíaca. Muchas de esas piezas lucen hoy en el Museo de Río Piedras, en San Juan de Puerto Rico. Pero antes de ese tráfico de piezas, ya los caribes, cuya ideología era la guerra y el saqueo, robaban también las piezas de cerámica y tallado lítico de los taínos. Por eso, muchas piezas que aparecen hoy en museos de Europa y de América tienen por procedencia las islas menores del archipiélago antillano, luciendo las genuinas características del módulo estético taíno, igual a las piezas que proceden de la región costera del Mar Caribe de nuestra isla. A lo largo de la vida dominicana se ha venido sacando para el exterior nuestra arqueología indigenista taína. Sería prolijo citar los casos conocidos, ha de bastarnos hacer unas breves citaciones para testificar nuestra imperdonable abulia. Lo hacemos para comprobar el valor de nuestra arqueología y nuestra indiferencia nacionalista. -144--


Viene a nuestra memoria el hecho de que todo un arzobispo y Presidente de la República, quien en este siglo vendió su colección indigenista a una firma extranjera. En esta misma década, un ex embajador de un país peninsular de Europa en nuestro país, extrañó de nuestro suelo más de 500 piezas de nuestra arqueología indigenista. Un coronel norteamericano de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, voló en su avioneta 24 veces a Santo Domingo, !lor el año del Centenario de la Independencia, a cargar lo que sus contactos comerciales le tenían adquirido. Hace unos 20 años se inició la explotación de la inmensa cantera de travertínicas piedras talladas de Los Paredones, próximo al Aeropuerto Punta Caucedo. De esta "Mina" de piezas arqueológicas de una cultura anterior a la taína, se han extraído miles de piezas originales, sin que ninguna de las instituciones nacionales sobre las cuales recae la responsabilidad de la conservación del patrimonio nacional, sepan decir dónde están esas piezas; ni sepan por su honor y honestidad, pedirle al Gobierno Dominicano ponerle punto final al clandestino negocio que hace años vienen realizando unos 4 ó 5 europeos en nuestro medio social, extrañando de nuestro País la arqueología indigenista. Si el Gobierno Dominicano no toma las providencias de lugar para detener la fuga de nuestro acervo prehistórico, día llegará, en que tendremos que adquirir una pieza de arte taíno comprándola en el exterior. Los países eminentemente indigenistas de América, como México, Venezuela, Colombia, Perú y otros más, tienen talleres especializados en réplicas de obras de arte, con sentido comercial, para así evitar sean extraídas las obras originales, conservándose así, el exquisito patrimonio de esas antiguas civillizaciones. Aquí, iniciamos en una ocasión el referido comercio, pero no prosperó; lamentablemente parece que nuestro sentido nacionalista se centraliza al yo personal. Si este negocio hubiera prosperado, no tendríamos que lamentar hoy, que un precioso ídolo tallado en guayacán y perfectamente conservado, fuera vendido por $10,000.00 en los Estados Unidos. Deslustra nuestro prestigio el saber que las más interesantes piezas del arte Taíno pertenecen a los principales museos de Londres, Wáshington, La Habana, París, Copenhague, Roma y otras importantes capitales del mundo. Ante tales circunstancias, nos permitimos exponer un "Sublime Ideal" en favor de la mejor conservación de ese tesoro nacional, el cual hemos mantenido hasta hoy en abúlica indiferencia, cuando en realidad debía prestigiamos ante el mundo en forma singularmente original. -1015---


Tenemos un Museo Nacional, cuya ornamentación arquitectónica caracteriza un Museo Indigenista Taíno; en consecuencia, debía ser exclusivamente Museo de la Cultura Taína. Con substanciales reformas, este edificio albergaría junto a su notable exhibición, todas las colecciones privadas de conceptuosos dominicanos que han sabido salvaguardar parte del histórico tesoro. Estamos seguros que si el Gobierno invita a tales coleccionistas a aportar sus colecciones en honradoras condiciones, obtendríamos un museo arqueológico de insospechable atracción para el mundo entero. México inauguró hace dos años su imponente Museo Antropológico; representa una de las maravillas de la arquitectura moderna de América. La atracción del tesoro exhibido se aumenta por la escenografía ambiental de sus pabellones; pero su acervo arqueológico no es más valioso ni cuantioso que el que podríamos copilar aquí, si depusiéramos intereses egoístas, y juntásemos intenciones y voluntades, puestas al servicio de la Patria Dominicana. Indudablemente que el tesoro indigenista arqueológico es patrimonio nacional, aunque esté agrupado en colecciones particulares, nadie podrá en lo sucesivo extrañarlas del País. En consecuencia, nada más lógico y civilista que esas colecciones par. ticulares se exhiban en el referido Museo en pabellones clasificados con los nombres de sus propietarios, tal como vemos en los museos de los países de avanzada en la civilización del mundo. Así tendríamos entonces un centro de cultura didáctica y de palpitante atracción mundial, en un conjunto de pabellones que lucirían en la entrada, y en bronce inmortal, los nombres de los coleccionistas Samuel Pion, Andrés Gabriel socías, Emil Boyre Moya, José Antonio Caro, Mario Lluberes, Rafael Esteva, Alcides García Lluberes Sucesión Malagón, Sucesión Ortega Frier, Sucesión Bubú Limardo, Arístides Estrada, Morbán Laucer, Nadín Bezi y varios más. Que nos sirva de estímulo la obra mecénica qu e acaba de realizar un puertorriqueño, el industrial Luis A. Ferré: inaugura en Ponce un Museo de Arte Moderno, cuyo edificio y tesoro artístico le cuestan más de cinco millones de dólares, entregándolo luego al Municipio. No aspiramos a que sea emulada la acción de este filántropo de la cultura; simplemente lo citamos como acto estimulante entre nosotros. Toda la fuerza esencíalísta que inspira esta humilde obra que titulamos Cultura Taína, se basa en un esfuerzo consciente de su autor por cultivar conciencias en el conocimiento de nuestra raíz genésica, ya que nadie debe ignorar sus orígenes; por educar en la apreciación de tales valores nuestros y positivos; por enseñar a sa-1~


borearlos. a amarlos corno tesoro étnico, legado directo de nuestra autóctona prosapia; por un deber de sinceridad civilista; para jus· tificar un llamado urgente a todas las instituciones culturales y científicas de nuestra País a mancomunarse y latir unísonas en favor del "Sublime Ideal" de salvaguardar este patrimonio nacional o tesoro arqueológico indigenista de QuisQueya, deteniendo de manera drástica su clandestina filtración al exterior; para divulgar la Culo tura Taína ante el mundo, corno un capítulo honrador y brillante que ya espera abierta la Historia del Arte Universal: -por considerar que la civilización se impulsa ..imultáneamente en sus tres aspectos fundamentales, físico, moral e intelectual. y porque sólo así, con una conciencia renovada y adulta, podremos con decisión encarar el futuro, con un convencimiento pleno de nuestro gran Destino. Sobre todo ahora, que la hermandad de Repúblicas de América espera de la primogénita hermana las prímícias paradígmicas de orientación civilizadora; igual a hace más de cuatro siglos, cuando imprimió la hegemonía de la cultura americanista.

Cultura Taina - Mensaje a América Después de éste profuso estudio analítico sobre la variedad de temas desarrollados, constituyendo todos, lo que estamos llamando "Cultura Taína", me permito sintetizar su importancia temática, tocando aspectos ya tratados para establecer diferencias e imponer eminencias; y apoyados en sus cimas poder echar a vuelo las aves mensajeras que dejarán sus posturas idealistas sobre las cumbres y los llanos del continente, en un anhelo fecundo por despertar el espíritu estético indigenista dormido por siglos, a lo largo del contínente. y es hora de resucitar el gigante adulto para que sea copartícipe social de este ciclo triunfante de géminis, de astronautas y de fuerzas nucleares, para que inyecte su milenario empirismo a esta civilización vernesiana, de igual manera que España inyectara otrora su civilización cristiana en el inmenso corazón de América. El pueblo taíno procede del mismo génesis que originara los pueblos tribales del continente. Tienen todos la misma raíz genérica y casi perdida en la preshistoria, Hermanos fueron y los son en espíritu los indios de la Pampa, los de las crestas andinas, los lacustres de México y los pieles rojas de las Rocosas; hermanos en sangre, hermanos en ensueños y hermanos en desgracia. y como en esencia, una misma historia los enmarca, justo es ya que esa historia se compendie. Atisban en espíritu las tribus rodeadas de sus divinidades al pi6 del totem monolítico a la luz de las fogatas, esperando el llama. -147-


do que ha hacerle la conciencia de la blanca raza invasora, llegando el momento de las reinvindicaciones históricas y sociales. Aquí están los nuestros en espíritu; empinadas sus siluetas sobre las cordilleras proyectando sus sombras sobre las llanuras: cetubanamá rrompiendo las cadenas hinchando los pulmones con aliento de Hércules. Tamayo riendo como un loco de venganza, contando orejas disecadas de españoles. Anacaona camino a la horca recogiendo sus cabellos, como María Antonieta en Francia descubriendo su garganta. Y el estoico Enriquillo como un bronce florentino sobre el pedestal del Baoruco, -aquí están los nuestros, esperando el llamado simultáneo para la gran concordia con los hijos de los "orijunas" que son los híbridos indohispanos producto de ambas razas pioneras. El pueblo taíno muestra aspectos en común con todos los pueblos primitivos de ambos mundos; esos aspectos son los mismos que ineludiblemente encauza la misma fuerza evolutiva de 1.1 naturaleza. El cavernícola de todas las latitudes y de todas las épocas abandona la antropofagia y comienza a humanizarse, a civilizarse, a superarse, y en consecuencia llega el momento de cubrir las partes pudorosas del cuerpo, y el respecto mutuo inicia su razón natural. La agricultura luego se sistematiza y la influencia astral revela sus poderes iniciando los pueblos aborigenes la idea de los mitos y el respeto a dioses presentidos. Esas, son las graduaciones de las primeras etapas de la civilización de los pueblos prehistóricos; pero esas etapas las había vivido ya el pueblo taíno cuando el descubrimiento de Amerindia. Las había vivido sin pasar por procesos enunciadores de atavismos arcaicos cual reminiscencias cavernarias como son los cultos a las degeneraciones sexuales, el sadismo, 10 lúbrico y pornográfico; la ofrenda de corazones humanos en el ara de sus dioses, ni el sacrificio de vírgenes en el altar de himeneo en orgías bestiales. Por el contrario, el pueblo taíno tenía un grado de civilización tan aventajado que ni siquiera era de instinto guerrero; más bien defensivo y pacifista, con demostraciones fehacientes de moralista, romántico, progresista, bucólico y sentimentalista. El pueblo taina era religioso, creía en dioses y en un dios supremo, pero no fué en sus creencias lo suficiente fanático como para inmolarse sobre la piedra de sus místicas como sucedía en los Teocalís de los pueblos centroamericanos y andinos. Jamás el pueblo taíno mostró bestiales sentimientos con hechos de sangre y de venganza como las festividades de triunfo de las antiguas tribus chichimecas, toltecas y mayas, las cuales desollaban vivos a los prisioneros y en medio de danzas diabólicas se cubrían con esas pieles sangrantes en macabro espectáculo. Al ser descubierta Amerindia pasaba Quisqueya por notable etapa evolutiva de su cultura. Comprendemos que ningún pueblo ha

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pasado violentamente de un estado primitivo a un estado civilizado. La transmutación de ambos extremos requiere una serie de aspectos evolutivos progresistas que marcan por estratos el proceso civilizador, y que de acuerdo al impulso original se suceden lentos o precipitados. Prueba de esa lentitud son los 20,000 aborígenes de las vertientes de los andes ecuatoriales llamados los chuan, los cuales en pleno siglo veinte continúan primitivos y bárbaros. Suelen cortar las cabezas a sus enemigos, y tras original procedimiento las reducen al tamaño de un limón para colgarlas como trofeos. La arqueología es un códice histórico que habla en multitud de lenguas sobre la fisonomía, ideología, ideosincracia, sociología, costumbres, sentimientos, revelando el tiempo y el pr oceso civilizador de los pueblos y razas. La arqueología y antropología de Arnerindia denuncian los perfiles de una originalidad inconfundible; y ahora, dentro de ese originalismo se muestra la cultura taína con el auténtico atavío de una genuina orientación autóctona; cual demostración precisa de que ya el pueblo taíno había superado etapas independientes de su fuente genérica y se perfilaba con características loables en pos de una civilización paradígmica, porque surgía briosa como producto experienzado de civilizaciones decadentes como la igneri, tolteca, chichimeca, maya y arauca; así lo muestran reminiscentes puntos de contactos sobre todo en lo fisonómico, idiomático, geográfico; como también en el terreno de la fauna y de la flora. Pero ningún aspecto citado habla con más elocuencia Que el arte plástico. El arte es el verbo imperecedero que habla con claridades meridianas y pruebas tangibles sobre la cultura de los pueblos. La moralidad, la urbanidad, la organización social y política, las manifestaciones artísicas, forman la más evidente manifestación del elevedao sentido estétito y cultural del pueblo taina de Quisqueya,

Mientras las culturas indigenistas del continente realizaban obras monumentales; grandes templos y altares con dioses de gigantes monolitos; nuestro pueblo aborigen taíno cultivaba un arte plástico tan original que no guarda relación aparente con ningún arte plástico universal, porque ninguna otra manifestación artística de la prehistoria habla con más precisión de su originalidad, de su módulo y estética. El arte plástico taíno gira alrededor de un clacisismo antipreciosista y antidetallista; como si concibieran en grande y realizaran en miniatura. Su plástica muestra la experiencia de un tecnicismo tan depurado que su juego de proporciones y simetrías tridimencionales caracteriza inconfundiblemente la cultura indigenista taína.

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El arte taíno es trascendente; nace de expreSlOn vigorizante; partiendo de esta matriz se diversifica y polariza en tendencias evolutivas, mostrándose zoomorfo, antropomorfo, mítico, figurativo, estilístico, dramático, moralista y siempre dentro de una expresión modular integrante porque parte de estéticas esencias genéricas y en consecuencia resulta un arte trascendente. La cultura taína o antillana había arraigado tan notablemente en Quisqueya, que sólo aquí existía una organización política, social y geográfica definida. Aquí se tallaron los cemíes de tres puntas de una calidad tan superior, que constituyen notabilísimas obras de arte catalogadas por la ciencia como trigonolítos y como símbolos extraordinarios y característicos de la edad de la piedra pulimentada, ya que nada similar ostenta la prehistoria de Amerindia. Estas piezas arqueológicas fueron ampliamente tratadas en el capítulo Arte Pétreo Taíno, Trigonolitos y Duhos. Pero cabe decir que al observar estos monolitos hechos a golpes de piedras y de paciencia, debe darse por aceptada, respetada y divulgada la calidad definida de la cultura taina, de igual manera que son reconocidas las culturas mayas, quechúa, inca y azteca. Nuestra raza de singularizó modelando la arcicilla con caracteres genuinos que hoy nos patentizan el grado de su cultura. Su arte plástico es la demostración más singular de su sentido de la belleza, puesto que hay en él, equilibrio, estetismo, armonía dentro de su canon morfológico. Su arte denuncia la tendencia hacia un idealismo antropomorfo; arrastra reminiscencias humanas y es impresionante por expresionista. El arte taíno se manifiesta a veces sensualista, pero nunca pornográfico; encerrando un delineamiento sano y puro como la vida paradisíaca en que se desarrolló. La cultura azteca se destaca por sus pirámides y sus estatuas de piedra; la maya por su arquitectura formidable; la inca por sus textiles y cerámicas; la calima o colombiana por su orfebrería; y y nuestra cultura taína por su alfarería artísticamente ornamentada. No conocían la técnica del coloreado, pero lo suplían con armonías de dibujos y de volúmenes, cuyo valor se encarece por el vencimiento de las dificultades técnicas, lo que obliga al artista a hacer más patético 'Su mensaje espiritual al mundo real. La interpretación de estos motivos y sus valores artísticos pone de manifiesto que nuestra cultura taína prehispánica, se levanta de su pasado y solicita con derecho ineludible llenar algunas páginas de la Historia del Arte Universal. Su renacer dentro de las estilizaciones fieles a las formas generadoras, ha sido iniciada con tanteos pero se vistlumbra, se proyecta con éxitos notables. Lucen vistosos relieves reveladores de nuestro arte taíno en las fachadas de algunos edificios modernos de la ciudad de Santo Domingo; el edificio del museo nacío-150-


nal es el más significativo de todos. Es placentero ver decoraciones de interiores y exteriores de edificios con bien logradas interpretaciones taínas. Para saber interpretar y darle utilidad al arte taíno, manteniéndole su esencia, o sea, sin degenerarlo, es necesario conocer y estudiar su canon artístico y morfológico; porque la cosa no es hacer figuras antropomorfas de trascendencia indigenista, caeríamos en la degeneración lamentable de una riqueza autóctona y nuestra. Extraerle al pasado esta fuente temática de arte, sería un trabajo abrumador si se exagera el esfuerzo de lograrlo. El arte es expontáneo, es una potencia anímica inatascable, pero debemos alentarlo. Toda la América indigenista ha iniciado los pasos de la rehabilitación de sus culturas dormidas; su despertar se debe a las necesidades contemporáneas que inadvertidamente reclama el siglo en que vivimos. Dentro del perímetro terrenal de cada uno de los países americanos hay una parte de esa riqueza que espera desarrollarse; el el intercambio de ideas y conocimientos podría muy bien gestar el genio cultural y artístico del indio de Américo, ya que su espíritu representa una de las contribuciones más valiosas que pueda ofrecerse a la civilización del mundo. Es indudable que para un mejor acercamiento entre los hermanos pueblos de América, y para una más sólida estructuración de la cultura continental, es necesario cimentar1a sobre su raigambre genérica. Para ello se impone la celebración de un Congreso Indigenista Interamericano, formado por todas las instituciones indigenistas del continente y por todas las personas amantes ata· les investigaciones, y preocupadas por la supervivencia de la raza; su organización deberá iniciarla el Instituto Indigenista Interamericano asentado en la Ciudad de México y a su vez respaldada por la Unesco, organismo creado para el desarrollo de la educación y la cultura de las naciones unidas. Siendo éste mancomunamíento el naso a seguir en favor de la planteada empresa reivindicadora. Resulta .incoherente la historia contemporánea, carece de unidad genérica; de esos mismos vicios adolece la cultura de América. So polarización no se establece de una matriz creadora; su concreción es potencia de inminente creatividad, y será fuente y abrevadero de su propio palpitar. La gestión del referido congreso indigenista tenderá a la creación de Un Códice Enciclopédico Indigenista Americano; el cual habrá de recoger en sus volúmenes el alma y el sentir de la raza primigenia; sus orígenes, su música, su religión, sus artesanías, sus ciencias, sus modas, sus artes plásticas, sus sistemas agrarios ~151-


y sociales, y todo los órdenes que propendieron a su notabilísima civilización. Y así conoceremos, apreciaremos y encauzaremos su arte extraordinario a la civilización de la nueva raza americana; o sea, injertaremos en nuestra civilización el genio cultural del indio de América. Y quién sabe si este genio produzca o canalice o metodice el nuevo canon estético que presiente el arte, para refundir y orientar la disparidad de escuelas que desarticula el arte moderno o contemporáneo. Es encantador apreciar en la Ciudad de México cómo la arquitectura moderna ha recibido la eclosión del arte azteca. De su original serpiente emplumada ha logrado una diversidad de interpretaciones, y es notable verla artísticamente aplicada en frisos, frontales de edificios, pero más notable aún ,es un mosaico inmenso de cerámica en exteriores de la Universidad, habla por sí solo de su temática india. Su Museo Nacional de Antropología es una gigante arquitectura moderna con alma indigenista. Su Monumento a la Raza es una pirámide similar a la de Teotihuacán y las de las tribus Chichimecas hechas centenares de años antes de Cristo. Y nosotros aspiramos a la conjunción de ideas y de voluntades espontáneas de personas amantes del saber, y de instituciones culturales, para fomentar lo que ya ha germinado en forma expléndida y natural. No solo veremos pasar por el crisol de esas cantenras genéricas la plasticidad ornamental moderna, sino, veremos que un día formará parte de nuestro folklore antillano los famosos areytos primitivos, con la riqueza de sus maracas y gayumbas; y no creemos; que produzca un impacto mental esta idea, puesto que es salvaje la música afroide y hoy invade los elegantes salones del mundo.

La simiente 'está en el surco, su desarrollo es inminente por natural. El ambiente es propicio para las palpitaciones espirituales. La cultura es una corriente incontenible en la conciencia y en la civilización. Nuestros pueblos están en pié ante el sol radiante de un nuevo amanacer, y un jalón extraordinario de progreso y grandeza se inicia cada día con el beso de la aurora. Este es el mensaje que Quisqueya envía a sus hermanos pueblos del continente, en un vuelo de aves mensajeras que dejarán sus pusturas idealistas sobre las cumbres y los llanos del continente, en un anhelo fecundo por despertar el espíritu estético indigenista dormido por siglos a lo largo del continente, con el propósito de injertarlo con todo su empirismo a la civilización de este último tercio del siglo presente, para que el siglo XXI abra un escenario esplendoroso a la vida mancomunada de las XXI naciones indohispanoamericanas.

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AUTORES CONSULTADOS Principales autores consultados como documentación para la elaboración. ecuánime de este tratado sobre la cultura de la raza taina de Quisqueya. Fray Bartolomé de Las Casas, Obispo de Chiapa y de Guatemala, Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdéz, Fray Ramón Pane, Emiliano Tejera, Antonio de Herrera y Tordecillas, Martín Fernández de Navarrete, Wáshíngton Irving, Pedro Mártir de Anglería, Diego Alvarez Chanca, Fernando Colón Arana, José Gabriel García, Manuel Ubaldo Gómez, Heinrich Berlin, R. Herrera Fritot, Nemesio de Moya, Sven Loven, Herbert Krieyer, Irvin Rouse, José M. Cruxent, F. López Gómara, Rodolfo Gronau, Bautista le Pers y varios más.

La Empresa Editora La Nación, encargada de imprimir esta obra que aporta a la cultura dominicana un acopio de conocímíentos conceptuosos, tiene a bien biografiar en sin tesis la personalidad del autor de CULTURA TAINA. El profresor Joaquín R. Priego, es nativo de Santiago; a la edad de 18 años se inició en el magisterio vocacional. El 17 de Septiembre de 1937 fué nombrado profesor de Dibujo y Repujado en Pieles y Metales en la Escuela de Artes Manuales de su ciudad .natal, Desde esta fecha ha estado desempeñando cargos docentes y directivos en planteles de enseñanza artística. Fué Director de Escuelas de Artes Industriales en Santiago, en La Vega, en Santo Domingo y en San Cristóbal. Fué también Director de Institutos Preparatorios de Menores, Director de Reformatorios, Profesor en Escuelas Normales, Director de Rotulación Vial de Carreteras, Director del Alcázar de Colón, Director General de Coindarte, profesor de Escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en la actualidad es Director Técnico Artístico de Cenadarte. Ha representado al País en el exterior en congresos y seminarios. Estudió artes en escuelas de Bellas Artes en México y en New York; ha ganado premios en concursos artísticos; tiene obras de escultura particulares y públicas, tanto en el país como en el exterior. Es historiador, periodista y charlista. En la actualidad es Presidente de la Asociación Dominicana de Pintores y Escultores. Hoy nos muestra su primera obra literaria desarrollando temas interesantes sobre la prehistoria de QuisqueY!l, y siendo de carácter educativo, ha sido aceptada previamente como obra dídáctica por la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos. -153-


INDICE A manera de Prefacio..................................... Carta al Lector............................................ Resolución de la Secretaría de Estado de Educación y Bellas ArtelO :................... El Hombre Primitivo de América Origen de la Raza Aborigen de América . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Raza Aborigen Antillana.................................... Las Antillas................................................ Descubrimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Una Raza y dos Culturas................................ . ... Conjunción de las Dos Culturas.............................. Características de la Raza Caribe............................ Características de la Raza Taína............................ Morfología Craneal Indígena................................. Aspecto de la Cultura Caribe................................ Lenguaje Taino............................................. Toponimia Palabras del Idioma Taino.................................. Sistema de Escritura y de Aritmética . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Sistema de Justicia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Retorono de Colón a la Española. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Batalla del Santo Cerro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Población de Quisqueya - Sistema Geográfico y Politico . . . . .. Diviaión Política de la Isla.................................. Notables Residuarios Arqueológicos.......................... Por Qué se estinguió la Raza Indígena...................... Creencias Espirituales y Míticas............................. Religión del Pueblo Taino.................................. Música Taína de Quisqueya . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Instrumentos Musicales...................................... El Pan del Pueblo Taíno, Yuca y Maíz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Origen del Tabaco.......................................... Tipos de Viviendas Taínas.................................. Piezas Arqueológicas........................................ Cuatro Piezas Importantes de Cerámica...................... Indios Connotados de Quisqueya y otras Islas Taínas . . . . . . . . .. Femineidad de la Mujer Taína..............................

7 9 10 11 12 17 17 17 19 20 21 21 22 24 24 25 26 28 29 30 33 36 38 40 40 43 45 48 50 51 54 57 60 61 66 68


Aspecto Dental del Pueblo Taino............................ 70 Sistema de Estampado Artístico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 70 Caretas y Carátulas......................................... 71 Héroes de la' Raza Taina , 72 Cotubanamá 75 Hatuey 78 Muerte de Guaroa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 79 Muerte de Anacaona........................................ 79 Vida y Muerte del Primer Libertador de América, Enrique de Baoruco 80 '" 91 -Batalla por los Derechos de la Raza Taína Juego de Pelota............................................ 96 .. 97 Despoblación Armas e Instrumentos de Labranza.......................... 98 Flora de QuisQueya Indigenista.............................. 99 Plantas Madereras 100 Plantas Medicinales........................................ 100 Frutos de la Flora 101 Cemíes de la Raza Taína 102 Fauna Precolombina de Quisqueya 103 Fauna Canina 105 Negocio que Significó el Descubrimiento de América 107 Cavernas y Petruglicos de Quisqueya 111 El Arte Petro Taíno - Dujos o Duhos 116 Arquitectura Taína de Quisqueya 120 Legado del Indio al Blanco Invasor 125 Romance de la Bestia y de la Diosa 129 Patrimonio de la Raza Taína 134 ¿Cultura o Civilización Taína? 138 Mi Reconocimiento a España 142 Sublime Ideal 144 Cultura Taína - Mensaje .a América 147 Autores Consultados 153


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Cultura Taina: Compendio Didactico de La Prehistoria de Quisqueya  

por Joaquin Priego

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