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La pasante

Pablo Izmirlian

Trabajo en un diario, en la sección de espectáculos, pero en los últimos meses me ha tocado escribir de cualquier cosa. Cubrí Parlamento un día que el periodista que cubre Parlamento se enfermó, estuve en una final de básquetbol (durante la crisis despidieron al que entendía del tema) y también hice varias notas de sociales, además de escribir cartas del lector bajo nombres falsos y el relato minuto a minuto de un clásico para nuestra página en Internet. Entre los despidos de la crisis y la gente que se ha ido yendo y que no ha sido reemplazada, la redacción es ya hace tiempo un lugar semivacío y silencioso, casi agradable. Los que hace más tiempo que trabajan acá dicen que es un milagro que el diario siga saliendo. Quizá para acallar esos rumores es que el jefe de mi jefa nos vino a comentar que se está planeando una reestructura importante, que se van a traer nuevas computadoras, que en el mediano plazo se va a contratar más gente, y que ahora, para darnos una mano en el día a día y aliviarnos un poco el trabajo, van a contratar a un pasante. La semana siguiente mi jefa pasó horas encerrada en la oficina de los editores mirando papeles que, supongo, eran currículums de los candidatos, hasta que el viernes, cuando me estaba despidiendo después del cierre, se puso seria para decirme que el lunes llegara temprano porque ella no iba a estar y venía la pasante. Se llama Sonja. ¿Está buena?, le pregunté, pero no le hizo gracia. Como respuesta me entregó el currículum con su foto: lentes, cerquillo, sonrisa, tercer año de periodismo, “música, cine y televisión” en el apartado “intereses”. No estaba nada mal, pero la foto no dejaba ver del todo si estaba buena o no. Escribe muy bien y sí, es linda, IZMIRLIAN | BorderSenses vol. 17 17

BorderSenses Journal Vol 17  

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