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Descubra la voluntad de Dios para su vida

por Daniel Kolenda

Parte 1

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca. Juan 15:16 ¿Están buscando la voluntad de Dios para sus vidas? Si lo están haciendo, no están solos. Las preguntas acerca de la voluntad de Dios son las que más oigo cuando ministro en todo el mundo. Parece que personas en todas partes, sin importar el país, continente, raza, cultura, género o edad, están buscando y anhelando cumplir la voluntad de Dios para sus vidas. Me he dado cuenta de que, generalmente, se puede dividir a estos buscadores en dos categorías y me gustaría dedicarme a cada una por separado. La primera categoría se compone de por los que no tienen idea alguna de lo que es la voluntad de Dios para sus vidas. La segunda categoría se compone de por los que tienen alguna idea de lo que Dios les ha llamado a hacer pero no saben cómo llegar de donde están en el momento a donde saben que deberían estar. En primer lugar quisiera preguntarles: ¿A qué categoría pertenecen ustedes?

Para los que no tienen idea alguna de lo que es la voluntad de Dios para sus vidas: Hace algunos meses, conocí a un joven estudiante de un seminario teológico que estaba a punto de graduarse. Había estado buscando la voluntad de Dios por muchos años pero aún no tenía una meta concreta. Me dijo: “¿Cómo puedo averiguar lo que Dios quiere hacer con mi vida?” Me di cuenta de que había una lámpara al lado que no estaba enchufada. Apuntando al enchufe en el suelo le dije: “¿Cómo sabes para qué sirve esta cosa? ¿Debería metermela en la nariz o usarla para peinarme?” “No, claro que no...se mete en la toma de corriente en la pared”, me contestó. ¿Cómo lo sabía? Por su forma. Este enchufe encaja tan perfectamente en la toma que no hay ninguna duda para qué fue hecho. Hasta un niño que no ha visto nunca ninguno de los dos enchufes sabría que están hechos el uno para el otro. Esta es una forma de averiguar lo que Dios quiere de ustedes. ¿Donde encajan? ¿Qué les gusta hacer? ¿Qué les trae satisfacción? He oído a personas predicar que la voluntad de Dios siempre será difícil y dura. Siempre será un sacrificio y tendrán que morir a sí mismos para ser obedientes. Sin embargo, he visto que las personas más efectivas en el ministerio y en la vida no son aquellas que se obligan a realizar una tarea terrible porque sienten que es la voluntad del Señor. Son más bien aquellos que hacen algo que disfrutan tanto que hasta se sienten mal por ser pagados por hacerlo. Cuando encuentran algo que les hace querer saltar de la cama por las mañanas impacientes por poder empezar, cuando encuentran algo que les reta y fascina, cuando encuentran algo que sienten que fueron hechos para hacerlo, entonces es muy probable que estén muy cerca de descubrir la voluntad de Dios para sus vidas.


Otro pensamiento. En 2 Reyes 3:11 se describe a Eliseo como la persona que “echaba agua en manos de Elías”. Cuando pensamos en Eliseo, generalmente pensamos en un gran profeta, poderoso hombre de Dios, un gigante de fe. Es fácil olvidar que Eliseo empezó siendo nada más que el sirviente de Elías, el que echaba agua en manos de Elías y le servía en las pequeñas cosas diarias. Sin embargo, esta actitud de servir le puso en la posición de recibir un manto. Cuando empecé a trabajar con el evangelista Reinhard Bonnke, no fue como su co-evangelista, fue como asistente personal. No tenía otra tarea que servir a ese hombre de Dios. Pero fue sirviendo su visión que vi por primera vez miles de personas entregar sus vidas a Cristo, ser sanadas y llenas del Espíritu Santo. Fue en momentos aparentemente triviales que empecé a ser cautivado por una pasión por el evangelismo, un hambre por ver personas salvas y el deseo de predicar el evangelio. Fue entonces que vi mis posibilidades en Dios. Mi actitud de sirviente me posicionó para recibir un manto. Si no saben cual es la voluntad de Dios para sus vidas, les quiero retar a que encuentren a alguien del que perciben que está haciendo la voluntad de Dios para su vida y servir a esa persona y a su visión como si fuera la suya. Sembrando en su llamado, cosecharán su propio llamado. Descubrirán que, al ponerse en posición de sirviente, se pusieron en posición de recibir un manto, el llamado de Dios para su vida.

Otro joven vino después de un culto con lágrimas en sus ojos. “Tengo el llamado de ser un evangelista como usted“, me dijo. “Predicaré a multitudes y ganaré a millones de personas para Cristo.” Pero siguió explicándome que ningún pastor le invitaba a predicar a su iglesia ... en otras palabras, no tenía plataforma para su ministerio. Mi consejo fue empezar ganando a su familia para Cristo y después sus compañeros de trabajo y amigos. Después podría salir a la calle y predicar a cualquiera que le escuchara. Lo importante era no quedarse parado esperando una invitación porque nunca llegaría. ¡Levántense y hagan algo! Empiezen a moverse hacia su llamado. Hay un proverbio chino que dice: “El viaje de mil millas empieza con un solo paso.” No necesitan saber cómo llegar de la A a la Z. Todo lo que tienen que hacer es ir de la A a la B. Y ya saben cómo ir de la A a la B porque está a un solo paso. Dios preguntó a Moisés: “¿Qué tienes en tu mano?” Muchas veces nos pregunta lo mismo: ¿Qué tienes justo delante de tí? Tal vez no puedan tener un centro de oración las 24 horas ahora, pero ¿qué pueden hacer? Tal vez no puedan predicar a multitudes ahora, pero ¿qué pueden hacer? Tal vez no puedan dar millones de dólares a las misiones ahora, pero ¿qué pueden hacer? Tengan el enfoque sobre lo que tienen en mandos y sean fieles con ello.

Continuará …

Empiecen a moverse hacia su llamado Ahora me gustaría hablar de la segunda categoría, de aquellos que tienen una idea de lo que Dios les ha llamado a hacer pero que no saben cómo llegar de donde están en el momento a donde saben que deberían estar. Un joven me dijo alguna vez, “Anhelo empezar un ministerio de oración las 24 horas del día, siete días a la semana y 365 días al año.” Estaba lleno de sueños pero no tenía la más mínima idea de cómo llegar ahí. Mi consejo fue muy simple: empieza con una noche por semana. Si esto es demasiado, haz una noche al mes. La clave es hacer lo que se puede hacer en este momento de vida ... empezar a moverse en dirección del propio llamado.

Abril 2010 Español

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