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que vienen a barrer las garantías que entre avances y retrocesos habían dado como fruto cierta estabilidad y esperanza a la comunidades nativas. Surgen varias preguntas: ¿por qué aparecen en estos momentos esos decretos y qué finalidad persiguen? ¿Qué consecuencias han tenido?

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La prensa extranjera, sin mayor afán de ganancias políticas, ha apuntado siempre al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y USA como primer detonante de los sucesos violentos de la Amazonía. Había llegado el momento de firmar el tratado, paso muy importante para afianzar el modelo económico que desde tiempo atrás trabaja el Gobierno. Es posible que el proyecto del Ministerio de Comercio Exterior para preparar la firma del TLC sea perfecto, pero al parecer tenía el virus que lo malogró todo: suprimir los derechos nativos a poseer sus tierras, sin la menor intención de hacer la consulta legal correspondiente. El desprecio a los humildes ha sido el fósforo que prendió la mecha de la explosión de Bagua. Ni nativos ni policías han buscado su muerte, se la han ofrecido en bandeja. Reforzando el contenido de los Decretos Legislativos mencionados aparece la disertación de "El perro del hortelano". Pero resulta que el nativo que aquí aparece como perro es el dueño del huerto y por eso se tienen que anular los decretos. Además, a este perro le gustan las hortalizas: la pesca, la caza, los árboles, los ríos y quebradas, la yuca, los plátanos, y le encanta que toda la humanidad disfrute de su huerto, del oxígeno que da vida y brota de los inmensos bosque que él cuida y no depreda. Pero también se pone bravo cuando los salteadores pretenden patear el sembrado. Desde la experiencia de mi comunidad afiliada a la federación central de Aidesep y a la regional Comaru, puedo destacar algunos hechos que han sido un tanto distorsionados por autoridades, periodistas y políticos. Hay un desconocimiento de la organización legal de la comunidades nativas. Toda comunidad es autónoma y su autoridad máxima es la Asamblea Comunal. Esto lo cuidan con sumo celo las CCNN. Las federaciones Aidesep y Comaru no tienen autoridad sobre las comunidades. En los momentos de mayor radicalidad del paro, Comaru presentaba planes y estrategias para lograr mejores resultados, pero siempre advertían que solamente la Asamblea podía tomar decisiones. En mi comunidad casi nadie conoce a Pizango y no aceptan de él mandatos directos, no tiene autoridad vertical como el Ministro del Interior o los jefes policiales sobre la tropa. Incluso se pidió en la Asamblea aclaración sobre las posibles estafas o desarreglos en la gestión económica de Pizango. Se habla y escribe sobre la influencia de los partidos políticos, especialmente el de Humala, en las tendencias de los pueblos indígenas. Y la verdad es que las CCNN no muestran interés por los partidos, no los rechazan ni aprueban; es una realidad que aún no ha llegado a su cultura. Es probable que algunos dirigentes de las federaciones se acerquen a los partidos políticos, pero no los comuneros de las bases.

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176 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 176 (2009)

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