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A Ñ E S E R

Entrando al Jardín-Huerto de sus padres contemplamos la Ermita de adobe que ella construyó con sus manos, donde pasaba largas horas de oración dialogando con el Niño Jesús y gustando otros regalos místicos. En el Jardín cultivaba hortalizas y flores, con predilección rosas, que llevaba para adornar el altar de la Virgen del Rosario en el templo de Santo Domingo y otros templos de la ciudad. Al fondo del Jardín está el Pozo de los Deseos, lo primero que suelen visitar niños, jóvenes y adultos para depositar una cartita con una petición o manifestar gratitud por un favor recibido. ¡Con qué fe sencilla lanzan los niños su cartita al interior del Pozo pidiendo por sus papás y familiares, por sus estudios y algún regalo que forja su fantasía…! ¡Y con qué confianza y fe profunda suplican los adultos al borde del Pozo…, a veces con los ojos llenos de lágrimas! Pasan lo siglos y se sigue visitando el Pozo que surtía de agua el hogar de Santa Rosa, el Huerto y el Jardín. El Pozo que guarda como una reliquia la llave del candado de su cilicio; Rosa la tiró al Pozo para seguir mortificándose siempre con las púas que rozaban o se clavaban en su cuerpo. El Pozo no tiene agua, pero sigue derramando gracias sobre los devotos que acuden llenos de fe. La Basílica, Templo o Santuario, es también un lugar sagrado; guarda importantes reliquias de nuestra Patrona. Los dominicos, en 1672 ampliaron el Santuario primitivo y fundaron un Convento contiguo al Santuario. Varios terremotos resquebrajaron y alguno echó por tierra el edificio. Sucesivas restauraciones, con el esfuerzo de los religiosos y aportaciones de los devotos, levantaron de nuevo lugar tan querido por los fieles. Por último, al ampliar la Avenida Tacna se derribaron las torres y fue necesario levantar un nuevo templo; es la Basílica Santuario actual, de estructura moderna, inaugurado y consagrado el 23 de agosto de 1992. Santa Rosa es conocida y venerada en todo el mundo. Al Santuario vienen todos los días devotos, peregrinos y turistas. Vienen a conocer y a encomendarse a Santa Rosa de todos los rincones del Perú, los limeños especialmente en el mes de agosto, "el mes de Santa Rosita"; de Chile, Argentina, México, Puerto Rico.., de toda América Latina y Filipinas. También acuden de los Estado Unidos de Norteamérica, Europa, Asia, África…, de todo el mundo. Es un privilegio saludar y conversar con gentes de lugares tan distantes y comprobar la fe que tienen en Santa Rosa. Santa Rosa acoge y bendice a todos los que se acercan al Santuario a visitarla.

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176 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 176 (2009)

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