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O L U C Í T R A

aceptación solicitada. Este diálogo es necesario, pues sin él no se puede llegar a un acuerdo. Pero es un diálogo intercultural, en que el Gobierno o las empresas deben conocer la cultura y el pensamiento del nativo y éste debe conocer bien qué le propone el que consulta. Esto supone que el diálogo no termina en la primera entrevista, sino que debe prolongarse hasta que las partes se pongan de acuerdo. Y aunque el nativo no tiene derecho a Veto, sin embargo para llegar a buen fin el diálogo no debe terminar por la premura del tiempo o por inconvenientes de las partes. El Convenio 169 propone como objetivo que la consulta conduzca a la mutua comprensión y a la mutua aceptación de la propuesta, teniendo en cuenta que la consulta no es vinculante, por lo que el nativo no puede oponerse. Por eso es importante que la consulta sea tan correcta y exigente para que quede clara la aceptación por ambas partes. Creo que a este punto se podría llegar si se ponen en claro las respuestas a estas preguntas y si los interlocutores del diálogo actúan de buena fe y con responsabilidad. En el artículo 6, l inciso 2 de la misma disposición se dice: "Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias, con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas". Lo cual nos indica que, además de la buena fe y la sinceridad, se requiere, que exista una mutua confianza entre las partes y que se hagan todos los esfuerzos por entenderse aunque sean de diferente opinión. Por eso insistimos en que la consulta debe realizarse entre personas del gobierno o de las empresas que esté verdaderamente comprometidas con el tema de la consulta y que acepten la consulta como un proceso, el cual no se agota en un instante. La forma de la consulta es el diálogo, no la imposición de mayor a menor, de sabio a ignorante. En el diálogo hay que evitar marginar al indígena, ambas partes consultor y consultados- deben mirarse como iguales, como en un espejo. El diálogo debe ser sincero y prolongado, hasta que las dos partes se comprendan. Por eso es conveniente que los que consultan sean las personas que tengan la decisión en las empresas, no los intermediarios ni los empleados. Esta consulta debe ser de buena fe, es decir, respetando los valores y necesidades de la otra parte. De tal modo que una consulta a unos líderes sin que conozca la comunidad el resultado no puede considerarse como una buena consulta. La consulta debe ser útil a la comunidad, sincera y transparente. Una consulta en una reunión cerrada entre unos pocos no es una buena consulta. 5. ¿En dónde debe consultar? Las consultas deben realizarse dentro a las comunidades que directa o indirectamente van a ser afectadas por los proyectos a consultar. La consulta no debe realizarse en Lima ni en las capitales de provincia o distritos sino directamente en la comunidad,

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176 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 176 (2009)

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