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acuerdo a las leyes y tratados internacionales permitiendo con libertad a los nativos entrar en el proceso, como entres interesados, garantizando la igualdad de oportunidades para integrarse al proceso propuesto. La consulta debe realizarse de buena fe, con transparencia, con diálogo permanente y sin discriminación. Pero en el momento actual, si el gobierno desea solucionar el problema de la marginación de los nativos debe, antes, tomar una doble medida: a) Cambiar de mentalidad, es decir, desterrar de su forma de trabajo, la marginación del nativo; b) Realizar la consulta en forma intercultural, en orden a obtener un acuerdo. . La consulta tiene varios apartados: a. El que consulta debe comenzar por adquirir un conocimiento de la etnia, de su cultura, de su idioma, de su organización, de su territorio y de su historia. b. El que consulta debe manifestar claramente sus intenciones y los objetivos de su consulta, las condiciones de su trabajo y de las compensaciones que está dispuesto a hacer, juntamente con el compromiso de no dañar el medio ambiente ni la ecología. Para que la consulta surta los efectos previstos por el Convenio 169, es decir, que se llegue a una comprensión entre los que van a los pueblos nativos y éstos, no debe realizarse con intermediarios sino directamente entre los responsables del gobierno, de la empresa, de la organización y el pueblo nativo. Si el que dialoga con los pueblos nativos es el responsable de los ministerios o de la empresa, se podrá llegar a un acuerdo fácilmente, y se podrá seguir dialogando cuando surjan dificultades o se necesiten correcciones, mientras que si el diálogo se hace mediante un empleado o emisario de "relaciones comunitarias" de segundo o tercer rango, nunca podrá ser un diálogo sincero y de buena fe. La experiencia lo corrobora. Los intermediarios, los empleados y las relaciones comunitarias, no son bien venidos en las comunidades porque son educados en la marginación del nativo y no hay confianza en ellos. El hecho de que surjan problemas respecto al derecho de consulta se debe a que ésta no se realiza directamente con los responsables sino con intermediarios. Cualquiera que vaya a tierra de nativos, sea a investigar, a enseñar, a trabajar, en una compañía o a consultar a los pueblos, debe pasar antes por unos meses de reciclaje, capacitándose en el conocimiento de las sociedades nativas y su cultura, idioma y organización. El hecho de no considerar esta medida necesaria es signo de marginación, de racismo y de etnocentrismo de parte de los foráneos y de muchas desavenencias entre los foráneos y los pueblos nativos.

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176 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 176 (2009)

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