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hemos observado un trato normal, de confianza y respeto, como corresponde a colectivos social y económicamente semejantes. Nuestra comunidad expresó, dentro del funeral por los muertos de Bagua, su agradecimiento porque su sacrificio es una seguridad para sus tierras y sus vidas. La CN de Timpía, tan aislada del resto del país, con el río como única vía de comunicación normal, abandonada por las autoridades, puede concluir:

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1º. Que el paro ha tenido como fruto principal crear una unión más fuerte entre todos los comuneros, superando viejas rencillas y divisiones.

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2º. Crear un sentimiento fortísimo de su amor al territorio como base necesaria para su supervivencia.

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3º. Reconocer que el paro ha realizado acciones de excesivo y desproporcionado sacrificio en relación a la poca conexión que han tenido con su finalidad: la derogación de los citados Decretos legislativos. 4º. Constatar que las autoridades regionales y provinciales de Cuzco y Quillabamba no han prestado la menor atención ni apoyo a las comunidades nativas en la lucha por sus justos derechos. Parece que somos de Ucayali. 5º. Declarar que la Institución estatal Indepa ha demostrado, una vez más, su inutilidad para proteger a las CC. Nativas y crear formas de diálogo con el ejecutivo. Debe desaparecer. 6º. Aceptar que en los momentos de mayor tensión en el desarrollo del paro se han cometido faltas de respeto contra aquellas personas que sin ser machiguengas trabajan con gran entrega e interés por el bien de los comuneros, especialmente en el campo de la salud y educación. Pasados los sucesos de Bagua, derogados los Decretos Legislativos, creada la mesa de diálogo, viene la pregunta sobre la nueva situación de los pueblos nativos. Tengo el presentimiento de que todo va seguir según los interese de los poderosos. Cuando se promulgaron los Decretos Legislativos del conflicto, inmediatamente las grandes empresas con el inmediato permiso del gobierno entraron en los territorios a trazar nuevas rutas para preparar gaseoductos. Vimos helicópteros sobre las cabezas de los comuneros en paro estudiando terrenos propicios para su paso económicamente cómodo. Ya no tenían que pedir permiso a las comunidades, ni hacer convenios previos, ni preocuparse en pagar servidumbres. Si malograban chacras o pastizales sin aviso ninguno al dueño esperaban las protestas que trataban de callar con unas gaseosas y galletas. Derogados los Decretos todo siguió exactamente igual como que la matanza de Bagua era una simple rabieta de nativos. Llegó una cuadrilla de trabajadores de la TGP a los límites de nuestro territorio comunitario en los primeros días de julio y avanzaron haciendo trocha un kilómetro y medio, más un helipuerto sin el permiso de nuestra Asamblea comunitaria. Los mismos trabajadores protestaron por este

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176 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 176 (2009)

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