Page 22

C O M E N T A R I O

contacto con los indígenas me sentía más pobre que ellos. Uno me dijo: ¿Por qué dicen mis paisanos que tu eres más rico que nosotros? Yo voy al monte y no me pierdo, y tu sí. Yo naufrago en el río y no me ahogo, y tu sí. Yo puedo andar descalzo y tu no. Yo me mojo con la lluvia y no me enfermo, y tu te enfermas. Yo se andar en canoa, y tu no. Yo puedo comer muchas cosas y tu no puedes. Yo me voy al Tambo y hablo ashaninga, voy al Sepahua y hablo amahuaca; voy al Alto Urubamba y hablo matsiguengas, estoy en Sepahua y hablo piro y castellano; me entiendo con todos. Sin duda alguna que este indígena era más rico que yo; y más inteligente y más sabio que yo. Pero más tarde entraron al Bajo Urubamba los madereros, los comerciantes, los invasores, desposeyendo a los indígenas de sus bienes, y muchos indígenas se convirtieron en pobres y en mendigos. Aunque otros se superaron. La pobreza que sufren estas poblaciones indígenas, no es una casualidad, sino una situación que la economía regional fabrica. No es una fatalidad que haya personas y grupos indígenas que no logran ganarse la vida, porque no tienen empleo, porque no tienen la cultura de los mestizos o de los inmigrantes, y a los cuales se les rechaza porque, como se dice, no sirven para nada. La sociedad nacional y regional, los inmigrantes al Bajo Urubamba, fabrican personas y grupos marginales. Se dice, y todos lo aprueban, que el nativo no tiene, no puede, no sabe, no quiere, no vale. La peor pobreza que pueden padecer los seres humanos es el declarar marginales a los demás y sentirse uno mismo marginado. Así piensan los indígenas del Bajo Urubamba, porque se sienten excluidos. Y la misma sociedad que fabrica personas marginales, hace que éstas sean mendigas. Esta situación ha promovido la caridad de la gente de buena voluntad, dispuesta a dar parte de su esfuerzo por solucionar los conflictos, antes de que se produzca la extinción cultural y física de las etnias. Esto explica la proliferación de instituciones que van al Bajo Urubamba llevando, como dicen, apoyo y auxilios a las sociedades indígenas. El temor a la extinción de los indígenas es la razón de muchos que hoy trabajan con las sociedades nativas. Se trae como ejemplo el hecho de que algunos pueblos y lenguas de la Amazonía han desaparecido por la presión externa y por el contacto con el mundo exterior; y se pone mucho énfasis en el peligro que corren las poblaciones indígenas actuales. Pero los nativos aún no llegan a adquirir su propia identidad, continúan marginados y excluidos, con la ilusión y la esperanza de ver convertirse algún día

22

Profile for Boletin Misioneros Dominicos

174 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 174 (2009)

174 2009  

Boletín Misioneros Dominicos, 174 (2009)

Advertisement