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habla de mala información dada por el representante de la Misión: “Al llamado de una versión mal informada por parte de un representante de la Misión dominicana sobre la existencia de un problema de salud (casos de EDAS) en la Comunidad Nativa de Montetoni-poblaciones en aislamiento voluntario”. (el subrayado es mío). Al final, en las recomendaciones, el doctor David Huaypar, supongo que molesto por las informaciones dadas por la Misión y la evidencia de su mala actuación se desmarca con lo siguiente recomendación: “Protocolizar y controlar la entrada de personas advenedizas (Misión, ONG, Turistas y otros)” Controlar a la Misión para que nadie se entere de lo que está pasando en el Bajo Urubamba, en concreto en el tema de salud. Después de estos casos, sólo he recibido una llamada de aviso de Montetoni, en concreto del caso de Catarina Koveni Yoki de unos 56 años de edad, quien tras tomar la medicación adecuada mejoró. No he vuelto a tener más noticias, salvo que están todos bien y más tranquilos. Me contaron que el día 22 ha estado el helicóptero en Montetoni y que han ido doctores de Quillabamba y también personal de salud de Camisea. Su último reporte el día 23 ha sido que están todos bien. Nadie fue a visitar a Montetoni esos días, con lo cual, no cabe decir que las enfermedades que hay allá arriba son debidas a las visitas de extraños. No cabe pensar que Montetoni es un paraíso donde el mal llega por culpa de los “contactos” que tienen con la Misión, y otros agentes. Es una falacia, y sólo la mantiene quien no conoce o quien tiene interés en que no se conozca la verdad (que también los hay). En el mes de julio, Tecori bajó a capacitarse a un curso de promotores de salud. En esa época agarró una gripe a toda la zona. Los comuneros de Montetoni creen que su promotor de salud Tekori, es quien les contagió en el mes de julio de gripe. Avisaron como siempre al Puesto de Salud de Camisea, pero se quejan de que nunca les responden o no les resuelven los problemas. En julio los ríos están muy bajos, y desde la boca del Camisea se tarda 3 días enteros en llegar en bote, y con mucho esfuerzo. Tuvimos la mala suerte de que se tardó 4 días porque falló el motor. El resultado fue que murieron 4 bebes menores de un año en Montetoni y 2 bebes menores de un año en Marankiato. Los adultos se pudieron salvar todos, más de 20 casos, y algunos de ellos muy graves, gracias a Tomás Vargas, el promotor de salud machiguenga enviado por la Misión y su cajita de medicinas. Con la avioneta se habría intervenido en el mes de julio (buen tiempo) en 40 minutos desde Kirigueti, no habría muerto ningún niño. Cuando visité la comunidad en setiembre del 2006 estaban muy agradecidos y afirmaban que de no haber sido por Tomás habrían muerto. En noviembre del 2005, en torno al día 19, el joven LIzardo Koveni murió en tres días aquejado de diarrea, vómitos y calambres, y a pesar de los llamados desesperados del profesor Willy Prialé (todavía no estaba capacitado en primeros auxilios) al Centro de Camisea, vio morirse deshidratado a un joven de unos 27 años (él era el promotor de salud en aquellos entonces, y el que mejor manejaba las medicinas). Entonces todavía no habíamos regalado el motor peque peque a Montetoni. El jefe Migtzero, entonces afirmó que de haber estado operativo el aeropuerto, Lizardo no habría muerto. Montetoni ha hecho un aeropuerto motivado por el jefe Migtzero, quien ha conocido la labor que la Misión hace en Tangoshiari, Kotsiri, etc. Él también quiere desayuno escolar, emergencias de salud, educación para sus hijos, ayuda de todo tipo. Por eso han hecho el aeropuerto. Ahora necesitamos que el Estado, “propietario de los terrenos que habitan” (Reserva del estado para los Nahuas, Kugapakoris) dé el permiso para operar, lo mismo INRENA y el INC. Con eso, ya está todo. Ah! Los paisanos de Montetoni se autodefinen como Matsiguengas. Es cierto que tienen variedades lingüísticas con los matsiguengas de orillas del Urubamba, pero se entienden en pocos días. Nunca escuché que se autodenominen a sí mismos como nantis. Ellos proceden de las Cabeceras del Timpía, y con anterioridad de la boca del Timpía. Todavía hoy recuerdan las correrías y los nombres de quienes hicieron huir a sus abuelos.

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160 2006  

Boletín Misioneros Dominicos, 160 (2006)

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