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SOBRE "EPIDEMIA" DE MONTETONI P. David Martínez O.P. Misión Kirigueti

Hacia el 23 de noviembre, el profesor Willy Prialé, empieza a dar tratamiento a personas aquejadas de diarrea, vómitos y calambres. Ha recibido capacitación en el curso de promotores de salud que organiza la Misión en colaboración con el MINSA, y sin darle mayor importancia, dio tratamiento a unas 7 personas entre adultos y niños. Cuando Willy Prialé sale de Montetoni el 6 de diciembre, en apariencia estaban todos sanos. El día 7 el doctor David Huaypar sube de visita médica a Montetoni. Allí le avisan que el joven Jorese Koveni de 29 años está grave. Y el doctor evalúa el caso recetando la medicación y continua su visita a la comunidad de Marankiato, en esta época del año, a 30 minutos río abajo en canoa. Esa noche del día 7 avisan por radio a la Misión de Kirigueti de la gravedad de Jorese (diarrea, vómitos y calambres) y les indico que temprano se bajen en el motor que la Misión les ha puesto para estos casos. La mañana del día 8 por radio avisan a Kirigueti de la muerte de Jorese y de la existencia de más personas en dicho estado. Me puse en contacto con el doctor David Huaypar (pensando que estaba en Camisea) y recién descubro que él estaba en la zona, y que había visto el día anterior al paciente y que “estaba bien”. Coordiné con Montetoni para que bajaran al resto de pacientes a Marankiato para ser evaluados por el doctor. Así lo hicieron y fueron medicados. El doctor se regresó a Camisea sin subir a Montetoni a ver qué pasaba. Los días posteriores siguen reportando preocupación por más pacientes. Cabe decir que Montetoni no acostumbra a salir a la radio más que muy puntualmente a saludar, y no tengo la experiencia con ellos de que den falsas alarmas. Dado que el día 11 me reportaron los nombres de 7 personas en estado grave (según ellos) decidí ponerme de nuevo en contacto con el doctor David Huaypar, quien no dio mucha importancia al dato, diciendo que él había estado allá y que eran muy alarmistas. Aseguraba que a él no tenía conocimiento del caso. Yo le dije que ya había habido un muerto, y que el caso podía ser serio, pero no doblegó. Informé de inmediato por internet a un contacto que tengo de la DIRESA-CUSCO (Marita Aponte, a quien sólo conozco por internet) y a INDEPA (Yndira Aguirre y doctor Dante Culqui). Ellos respondieron de inmediato haciéndose cargo del caso. Al día siguiente, el día 12, un helicóptero de la compañía Pluspetrol ingresó en la zona con el doctor David Huaypar, y doctor Dante Culqui y personal de salud e INDEPA. Visitaron Montetoni y Marankiato. Unos días después fallece la Sra. Bertha Kasanto Aroro, de unos 66 años de edad, según me avisan los paisanos de Montetoni, pero me indican por radio “onti antarini” (es viejita), y ellos mismos daban a entender que su muerte cabía esperar, y no le daban la importancia de los otros casos. El día 18 por la noche me llama de nuevo la comunidad de Montetoni por radio en la mañana avisándome de que Santiago está muy grave, con diarrea y vómitos. Les digo que avisen al doctor David de Camisea y me dicen que ya lo han hecho. En la tarde vuelven a llamarme insistiendo en la gravedad y diciéndome que ya han avisado al Puesto de Salud de Camisea (Microrred). Les digo que bajen al día siguiente temprano y urgente con el bote a Camisea. La mañana del día 19 me avisan de la muerte de Santiago. De nuevo envié correos a la DIRESA-CUSCO e INDEPA, y esta vez, ya ni hablé con el doctor David Huaypar. Una hora después me llega el informe que el doctor David Huaypar había hecho de la visita días anteriores a Montetoni, donde no detalla bien las condiciones en las que murió Jorese Koveni (en ningún momento habla de la evaluación que él hizo al paciente la tarde anterior, ¿cómo es posible una sepsis generalizada en una noche sin que él mismo la haya detectado con anterioridad?) y en las conclusiones al final, nada dice de la muerte de Jorese. Por otro lado

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160 2006  

Boletín Misioneros Dominicos, 160 (2006)

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