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N I S T E R R E

N°33 © Harmut Norenberg

Nov / Dic 2017


SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS 2017 Tener un cuerpo, una aproximación psicoanalítica Antecedentes: Con los avances producidos a partir de 1800, con el descubrimiento de la anatomía, la fisiología y la práctica de las autopsias, se constituye una clínica anatomo patologica donde el hallazgo de lesiones y su correlación con fenómenos clínicos dieron por resultado la clínica moderna. Aparece el paradigma del cuerpo -máquina, donde se cristaliza la concepción del cuerpo como una suma de órganos y aparatos, que se explica desde la óptica, particularmente de su reparación. Este cambio de paradigma, tiene como antecedente directo el dualismo establecido por René Descartes (Meditaciones metafísicas), al producir la división entre res cogitans (el pensamiento) y res extensa (el cuerpo), lo que permite y autoriza a tomar el cuerpo como un objeto independiente de investigación. Pero este movimiento de las ciencias médicas no es sin un resto: el sujeto. Que es precisamente aquello que escapa y no puede ser absorbido por los protocolos de medición, las representaciones en fórmulas científicas ni la cartografía anatómica del cuerpo. Este resto, la subjetividad en sí misma, excluido del sueño cientificista es retomado por el Psicoanálisis desde sus orígenes. De allí la razón por la cual el Psicoanálisis surge en el momento en que la medicina es tomada por los ideales cientificista de fines del siglo XIX. El cuerpo en el psicoanálisis freudiano: Freud intentó dar un carácter científico a sus postulados, intentando establecer una base material a lo psíquico. Establece el psicoanálisis bajo un modelo donde lo somático y lo psíquico están integrados, y no como la neurología y psiquiatría imperante de la época los presentaban: lo psíquico como un reflejo de lo somático. Desde el inicio de sus elaboraciones, constata en la experiencia clínica que la categoría de cuerpo no se reduce al organismo biológico. Más bien, concibe al cuerpo como un entramado de representaciones que se construye y constituye a partir de procesos y mecanismos psíquicos. Al comparar las manifestaciones sintomáticas observables en diversas parálisis motoras -cabe recordar que Freud se especializó en Neurología -, delimita semiológicamente los cuadros que responden a una causa orgánica (una crisis epiléptica) de aquellos que tienen una causa psíquica (crisis epileptiforme). De allí que plantee que éstas últimas, del orden de la sintomatología histérica, operan según la representación vulgar del cuerpo y no de acuerdo a las inervaciones nerviosas de los miembros afectados. Es decir, según cómo la cultura nombra al cuerpo y no cómo lo concibe la ciencia médica. El cuerpo, entonces, depende de cómo el organismo es atravesado y organizado por el lenguaje. En sus elaboraciones sobre el narcisismo, Freud comprende que la inscripción psíquica de la imagen corporal se produce mediante un “nuevo acto psíquico”, que le permite al sujeto establecer el cuerpo como objeto de sus impulsos libidinales. Momento crucial, ya que es la base de la constitución del Yo, una de las instancias del aparato psíquico tal cual él lo concibe. Es por ello que el cuerpo, dentro de la teoría freudiana, es una producción a realizar; es decir, el mismo no es dado de entrada por la entidad orgánica con la que se


dispone al nacer. Desde las elaboraciones freudianas no se nace con un cuerpo ni se es un cuerpo, sino que se tiene un cuerpo. De allí la necesidad de diferenciar la categoría de cuerpo con la de organismo. Esta hiancia entre cuerpo y organismo, que Freud ya advierte a finales de 1880, es lo que el paradigma cientificista intenta eliminar, reduciendo el cuerpo al organismo. Esta actitud, es lo que Jacques Lacan denomina la falla epistemosomática: el efecto que tiene el progreso de los ideales cientificistas sobre la relación de la medicina con el cuerpo. Con Lacan: Una de las primeras elaboraciones en la enseñanza de Jacques Lacan, gira en torno al “nuevo acto psíquico” que Freud enunció pero no estableció. Sus elaboraciones sobre el denominado “estadio del espejo”, que permite pensar cómo el sujeto logra construir una imagen unificada de su propio cuerpo, esclarecieron el proceso de formación del Yo y de la representación psíquica corporal. Pone en primer lugar la característica de todo infans: la prematuración del nacimiento, donde hay la experiencia del cuerpo fragmentado, de un cuerpo que no puede gobernar a su voluntad. Ante esta situación, adviene el estadio del espejo, donde el niño o la niña va a identificarse con una imagen especular (sea su propia imagen devuelta por un espejo o la imagen que le presta otro niño o niña), una imagen total de cuerpo como unidad. Este cuerpo, que es del orden imaginario, se establece en tanto hay una matriz simbólica, es decir, un Otro simbólico que promueva y propicie dicha identificación. A partir de Función y Campo de la Palabra, Lacan produce un viraje y comienza a considerar que es el Significante el que introduce el discurso en el organismo, donde el cuerpo se convierte en un conjunto de significantes, insignias, signos, letras. Propone que el cuerpo es un organismo transformado por el lenguaje, atravesado por él. En este encuentro, en este “baño del lenguaje”, se nombra el cuerpo y se inscriben las huellas que van a determinar los destinos del sujeto. En esa incorporación de lenguaje, se instituye al cuerpo como una superficie de inscripción donde el estatuto erógeno del mismo va a estar determinado por cómo las palabras son encarnadas, contingentemente, en el cuerpo de cada sujeto. Esto abre el campo del goce, entendiendo al goce como el concepto lacaniano donde se articulan los conceptos freudianos de libido, satisfacción pulsional y compulsión a la repetición (Jacques -Alain Miller). Un campo del goce marcado con una perdida inaugural y primordial que da acceso a una posible recuperación (regulada o no.). Este andamiaje puede ser desestructurado en determinados avatares de la vida, produciendo desorden y desequilibrio lilbidinales que hacen a las diversas formas de presentación del cuerpo sintomático freudiano. A lo largo de su enseñanza, a la dimensión imaginaria del cuerpo, se le agrega la dimensión simbólica (el soporte del lenguaje) y, finalmente, la dimensión real (el aspecto pulsional). Para Lacan, el cuerpo, en la constitución subjetiva, se construye en la articulación de dichos tres registros de lo psíquico. Lic. Ariel San Román


CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES Noviembre / Diciembre de 2017 SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS CLÍNICA DE LA ANGUSTIA Módulo: “Los bordes del cuerpo” – Sábado 11 de Noviembre – 10:00 a 13:00 hrs. A cargo de nuestra docente invitada: Beatriz Udenio (Bs. As.) (Analista de la Escuela (A.E. 2014-2017) y actual Analista Miembro de la E.O.L. y la A.M.P.; Médica, especialista en Psiquiatría; Docente e integrante de la Dirección Ejecutiva del I.O.M.2; Docente del ICdeBA y de la Maestría en Clínica Psicoanalítica de la IDAES UNSAM; Asesora del C.I.E.N.) Módulo: “Formas actuales de la angustia” – Sábado 02 de Diciembre – 10:00 a 13:00 hrs. A cargo de: Lic. Beatriz Cáceres.

Lugar: Campus Universitario – Sector A – Aula 13 – Av. Gregores y Piloto “Lero” Rivera Auspicia: U.N.P.A. - U.A.R.G. - Colegio Profesional de Psicólogos de Santa Cruz – A.B.A.P. ATENEOS CLÍNICOS

– Viernes 10 de Noviembre – 20.30 hrs. Presenta: Lic. Cintya González Interlocutora invitada: Beatriz Udenio (Bs. As.) (Actividad ARANCELADA con cupo limitado, dirigido a profesionales de la Salud) – Jueves 30 de Noviembre – 20.00 hrs. Presenta: Lic. Ariel San Román . (Actividad NO ARANCELADA con cupo limitado, dirigido a profesionales de la Salud) Solicitar admisión al número: 02966-15445976 Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso

GRUPO DE ESTUDIO Seminario X de Jacques Lacan: La Angustia – Jueves 16 de Noviembre – 20.00 hrs. Coordina: Lic. Rocío Cabrera (Capítulo VII). – Jueves 07 de Diciembre – 20.00 hrs. Coordina: Lic. Ariel San Román (Capítulo VIII). Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso


DEBATES ACTUALES Cuidados paliativos en la institución hospitalaria ¿Qué lugar para el Psicoanálisis? Una de las nociones básicas de los dispositivos en Cuidados Paliativos, consiste en generar, a partir de distintos saberes, un espacio de atención y acompañamiento para sujetos que padecen enfermedades de difícil tratamiento y riesgo de vida. Muchas veces, los cuidados paliativos se instrumentan en combinación con tratamientos médicos curativos y, en otras ocasiones, son convocados cuando los tratamientos curativos resultan ineficaces y hasta peligrosos para los sujetos en el devenir de la enfermedad. Este trabajo, que la mayoría de las veces se realiza en ámbitos hospitalarios, no se limita solo a la búsqueda de alivio y tratamiento del dolor y otros síntomas físicos; sino que, además, se propone intervenir en torno al impacto subjetivo que puede acompañar esta instancia; tanto a los pacientes como a su entorno inmediato. Algo importante a considerar en este contexto: ¿Qué lugar para temas relativos a la enfermedad y a la muerte en nuestra época? ¿Qué razones podrían justificar la presencia de un analista en este contexto?; en tal caso, ¿Es la práctica del psicoanálisis una respuesta al ideal de las instituciones?, ¿Qué lugar para el sujeto que atraviesa estos acontecimientos? En primer lugar, pensar en la época implica considerar al Otro social a partir de ideales de normalidad, que buscan regular lo “viviente”. En este sentido, si pensamos desde una continuidad teleológica, ciertos ideales, bajo la lógica del “para todos”, parecerían mantener cierta regularidad en cuanto al tiempo y las condiciones de lo viviente. Pero, ¿qué ocurre cuando un cuerpo, por diversas contingencias, comienza a ser un cuerpo que va a morir? Estos acontecimientos parecen ser un gris para los ideales de la normalidad, justamente allí, donde los opuestos, lo distinto y lo “no todo”, irrumpen en la continuidad de estos Ideales. Particularmente, en el devenir de una enfermedad y frente a la necesidad de los tratamientos médicos, el cuerpo es “abordado” por las tecnologías de la ciencia y la medicina. Diversos instrumentos de medición se ponen en marcha para establecer, en forma precisa, el daño que la enfermedad ocasiona y las medidas a implementar, para preservar y continuar -a toda costa y costo- la vida de los sujetos. La presencia de respuestas que acompañan este proceso, muchas veces inevitables


-tales como el miedo, dolor, tristeza, otras veces rechazo -, aparecen como aquello a lo que es empujado el sujeto. En ocasiones, por raro que parezca, se proponen como alternativa diversos instrumentos que intentan medir, comparar y estandarizar, estableciendo valores de normalidad sobre dichas respuestas. Sin embargo, hay algo fundamental que escapa a estas mediciones: la dimensión temporal del sujeto de la palabra y la dimensión gozante de lo Real, en tanto aquello que escapa al esquema corporal pero que no se reduce al organismo. Ese Real que escapa a las palabras, mediciones y protocolos. Ese Real tan íntimo como ajeno al sujeto y que determina tanto sus placeres, displaceres como su angustia. En ocasiones, el sujeto que transita estas instancias puede permanecer en una posición caracterizada por un desborde de angustia. Principalmente, cuando las repuestas exigidas a cada singularidad, frente a la finitud de la vida y el tiempo, parecen no funcionar para limitar tal exceso. ¿Hay alguna forma de habitar este tiempo? Por el momento, pensar la posición del sujeto en esta dimensión temporal, implicará conmover el axioma del “ya no queda más tiempo”, el cual está siempre presente en la urgencia. Pensar en la dignidad del sujeto sufriente, es abrir la posibilidad del “tiempo que cuenta…”. En el sujeto sufriente, lo real del inconsciente obedece a sus propias leyes, leyes que no son físicas ni químicas, ni biológicas. En este sentido, la presencia del analista deberá alojar el decir del sujeto en su posición más singular. En cuanto a la práctica del psicoanálisis en estos dispositivos; al decir de Daniel Millas “la presencia de los analistas en los hospitales ha tenido siempre un carácter sintomático. En principio debido a sus razones discursivas, ya que el psicoanálisis mismo es una manifestación sintomática del discurso médico, es preciso recordar entonces, que no hay lugar preestablecido para los psicoanalistas en los hospitales, de manera que lo que va a poner en juego es el modo en que cada practicante construye e inventa con otros, como practica en el hospital, el lugar que allí no hay”. (Daniel Millas, 2002).

Eduardo Blanco (Miembro de la Unidad de Cuidados Paliativos del H.R.R.G.) Bibliografía: -Manual de cuidados paliativos (Instituto nacional del cáncer, 2014). -“El duelo en época del empuje a la felicidad”; Cazenave, Liliana. (Revista Virtualia, 2010). -“Psicoanálisis aplicado en las instituciones asistenciales”; Millas, Daniel (Publicación virtual de las XI Jornadas Anuales de la E.O.L., 2002).


MISCELÁNEAS “Extraigamos de estas descripciones de la naturaleza del trabajo moderno, algunas observaciones acerca de los artistas en formación: a estas alturas los estudiantes de arte ya han aprendido a no enfocar tanto en la producción de un estilo distintivo centrado en el objeto como en un estilo distintivo centrado en la personalidad. Algunos administradores ansiosos de escuelas ven que los estudios críticos entorpecen, con toda evidencia, el cultivo de la personalidad”. “Puede asumirse que nosotros, habitantes del mundo del arte, también nos hemos convertido en neoliberales al encontrar solo una validación dentro del sistema de las galerías, los museos, las fundaciones y las revistas –lugares donde prima la mercancía-, y al competir más allá de las fronteras, en una posición evocada al comienzo de este ensayo cuando un artista transitaba la veintena planteaba si buscar venderse a sí mismos a los ricos en espacios internacionales era una práctica estándar para los artistas ambiciosos”. “El mundo internacional del arte (que estoy tratando aquí como una sistema) está entrando en el momento globalizador de la “acumulación flexible”, un término que algunos, desde izquierda, prefieren al de “posmodernismo (económico)” como periodización histórica. Tras vacilar frente al nuevo juego global de las imágenes (en el cual la competencia principal es la cultura de masas), el mundo del arte ha respondido desarrollando varios sistemas de regulación de estándares y de mercados.” “Una última característica común de este nuevo arte global es un multiculturalismo comprensible sin problemas que crea una especie de Naciones Unidas de las voces globales en el menú de la producción artística. El multiculturalismo, nacido como un esfuerzo por sacar a la diferencia de la columna de lo negativo y pasarla a la de lo positivo en lo concerniente a las cualidades de los ciudadanos, devino también hace largo rato una herramienta burocrática de control social que intenta convertir a la diferencia en algo cosmético. Hace ya tiempo la diferencia fue tomada como una herramienta de mercado para construir clases de gustos”. Fragmentos del libro “Clase Cultural - Arte y gentrificación” , de Martha Rosler (Caja Negra, 2017). DELEGACIÓN RÍO GALLEGOS Responsables locales: Lics. Beatriz Cáceres, Cintya González Miembros Docentes: Lics. Mariana Filippo, Ariel San Román, Natalia Pelizzetti, Daniel Blanco, Rocío Cabrera, Erica Boglione y Sandra Guiguet Interlocutora: Lic. Claudia Castillo (Bs. As) E-mail: bapriogallegos@gmail.com Blog: http://iom-riogallegos.blogspot.com Facebook: /iom.riogallegos


Boletín Finisterre n°33  

Publicación de la Delegación Río Gallegos perteneciente al Instituto Oscar Masotta 2. En él se encontrarán diversos artículos de divulgación...

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