Page 1

F

ΦM2

I N I S

T E R R

E

N°31 © Laura Zalenga

Septiembre 2017


SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS 2017 La escucha en la urgencia subjetiva Hacer mención a la escucha y a la subjetividad en relación a la urgencia subjetiva, implica considerar ciertos elementos que configuran diversas modalidades discursivas que habitan el lenguaje. Aspectos epistémicos, que sostienen una práctica ética. Precisamente es el campo del lenguaje en donde habitamos y construimos, a partir de las palabras, significaciones de cómo son y cómo deberían ser diferentes dimensiones de lo humano. Sentidos particulares, que orientan nuestras existencia. Como diría Jacques Lacan: “Si lo que Freud descubrió y redescubre de manera cada vez más abierta tiene un sentido, es que el desplazamiento del significante determina a los sujetos en sus actos, en su destino, en sus rechazos, en sus cegueras, en sus éxitos y en su suerte, a despecho de sus dotes innatas y de su logro social, sin consideración del carácter o el sexo...” (“El seminario sobre La Carta Robada”, Escritos 1, Ed. Siglo XXI, 1999). Entendamos al “significante”, por el momento, como aquellas palabras, mandatos, frases que marcan a los sujetos en su constitución y a partir de las cuales organizan su realidad psíquica, dándole un sentido estable a su existencia en el mundo. De este modo, estas significaciones particulares caracterizan las diferentes posiciones subjetivas que los sujetos tienen frente a los objetos, presentes en la realidad o no, como ante los otros que hacen a su entorno. Ahora bien, ¿qué determina una urgencia en el sujeto?. Podemos pensar en una interrupción del sentido construido y la realidad del sujeto, que viene a desestablizar lo que hasta ese momento se mantenía como una constante en el funcionamiento psíquico. Contingencia donde la noción de “urgencia” delata una exigencia temporal: “no hay tiempo para…”. Por el lado del sujeto, se presenta una exigencia a la acción en lo inmediato, a la resolución sin ningún tiempo de elaboración. De allí el peligro, en estas circunstancias, de que se puedan a llegar a producir pasajes al acto peligrosos para el sujeto o su entorno. De allí que, por el lado de aquellos que están encargados de atender las “urgencias”, suele predominar la prisa y el “no hay tiempo que perder…”. Al decir de Freud: algo ha alterado la homeostasis del aparato psíquico, generando sufrimiento a partir de tal exceso. Exceso que enfrenta al sujeto a di-


versos fenómenos en el cuerpo, a la angustia, a la muerte. A partir de tal interrupción de sentido, tal vez -en el mejor de los casos- el sujeto pueda dirigirse a un otro que le permita encontrar alguna significación que haga referencia a su malestar. En la experiencia clínica, distintos discursos y lecturas caracterizan y clasifican las distintas modalidades de presentación de la urgencia: “puede tratarse de un ataque de pánico”, “desestabilización de una psicosis”, “una alucinación histérica”; “un acting-out”, “un pasaje al acto” o “la aparición de ideaciones suicidas”, etc. Distintos fenómenos que pueden presentarse en diferentes estructuras subjetivas, por lo cual al establecerse los criterios clínicos acerca de la urgencia se debe estar advertido de no generalizar ni universalizar la práctica en un “para todos lo mismo”. En este sentido podemos preguntarnos sobre las posibilidades que puede tener la escucha psicoanalítica sobre tales fenómenos que delatan la disarmonía del sujeto con la realidad, ya que pone el acento en lo particular sobre aquello que sufre el sujeto. Siguiendo a Jean-Claude Maleval, podemos advertir que cuando hablamos de otros (pares, semejantes, pacientes, etc.), se tiende a realizar una oposición de representaciones que nos hacen entrar en categorías clasificatorias. Aun los antipsiquiatras no pueden emanciparse del lenguaje categorial y nominalista, donde tales clasificaciones salpican sus discursos y sus escritos demostrando que no basta con oponerse a un sistema de pensamiento para romper con la alienación que allí se engendra (Jean-Claude Maleval, “Locuras histéricas y psicosis pisociativas, Ed. Paidos, 1981). Pero lo que necesariamente no debe olvidarse, es la condición estructural de disarmonía del sujeto con la realidad. Disarmonía que no se buscará silenciar sino que, por el contrario, se buscará que el sujeto pueda implicarse en ella a partir de su decir. La orientación de la escucha se encuentra precisamente en el camino de las continuidades y las discontinuidades generadas en el decir del sujeto, a partir del modo particular en el que el sujeto habita su espacio y su tiempo. La escucha permitirá un espacio de alojamiento subjetivo, y la posibilidad de introducir el tiempo de comprender, de elaborar sobre aquello que nos urge, allí donde la urgencia y el apresuramiento del sujeto exigen concluir inmediatamente. Lic. Daniel Eduardo Blanco


CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES Septiembre de 2017 SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS CLÍNICA DE LA ANGUSTIA Módulo: “Clínica de la urgencia” – Sábado 09 de Septiembre – 10:00 a 13:00 hrs. A cargo de: Lic. Cintya González. Lugar: Campus Universitario – Sector A – Av. Gregores y Piloto “Lero” Rivera Auspicia: U.N.P.A. - U.A.R.G. - Colegio Profesional de Psicólogos de Santa Cruz – A.B.A.P. ATENEOS CLÍNICOS – Jueves 07 de Septiembre – 20.00 hrs. Presenta: Lic. Natalia Pelizzetti. (Actividad no arancelada, con cupo limitado, dirigido a profesionales de la Salud) Solicitar admisión al número: 02966-15445976 Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso

GRUPO DE ESTUDIO Seminario X de Jacques Lacan: La Angustia – Jueves 21 de Septiembre – 20.00 hrs. Coordina: Lic. Daniel Blanco (Capítulo V). Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso REUNIÓN DE COMISIÓN – Jueves 14 de Septiembre – 20.00 hrs. – Jueves 28 de Septiembre – 20.00 hrs. Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso

Informes e Inscripción a todas las actividades: (02966) 15466777 – 15307742 – 15690793 E-mail: bapriogallegos@gmail.com

DELEGACIÓN RÍO GALLEGOS Responsables locales: Lics. Beatriz Cáceres, Cintya González Miembros Docentes: Lics. Mariana Filippo, Ariel San Román, Natalia Pelizzetti, Daniel Blanco, Rocío Cabrera, Erica Boglione y Sandra Guiguet Interlocutora: Lic. Claudia Castillo (Bs. As) E-mail: bapriogallegos@gmail.com Blog: http://iom-riogallegos.blogspot.com


DEBATES CONTEMPORÁNEOS La relación médico—paciente Un tema esencial que nos ocupa es la práctica del psicoanálisis en el ámbito de las instituciones, en particular en los servicios de salud mental de un hospital. ¿Qué efecto tiene una intervención psicoanalítica en el ámbito de las instituciones? Cuando nos referimos a intervención “psicoanalítica” ponemos el énfasis en que es el psicoanálisis el que orienta la intervención: intervenir es tomar parte en un asunto y esto indica que el psicoanalista allí está implicado, no queda por fuera de su acto a diferencia del médico de la tecnociencia expropiado hoy de su propia práctica, en tanto responde a protocolos ya establecidos. El campo de intervención en el ámbito hospitalario presenta una estructura donde se despliegan distintos problemas y tensiones entre las distintas éticas que habitan la institución. Por ejemplo, en las urgencias el tiempo es un factor esencial: la pausa, la espera hacen contrapunto con el campo médico donde en la urgencia “el tiempo es oro”. Las intervenciones analíticas en la urgencia tienen otra dimensión del tiempo, no como algo cronológico sino como lo que puede posibilitar a partir de un intervalo, una pausa, el tiempo necesario para que un sujeto pueda empezar a comprender lo que le pasa, pueda pedir un tratamiento, es decir, que tome parte en la urgencia misma. El psicoanálisis en el hospital es un tema ampliamente discutido. Tiene que ver con su carácter extraterritorial a la medicina, la cual cada vez se encuentra hoy amenazada por la industria del juicio (mala praxis), por su entrada en la tecnociencia, el mercado, la difusión de la información médica, factores todos que resintieron un lazo fundamental que hace al campo médico: la relación médico paciente. Sin embargo, el hospital es como institución el lugar de la asistencia de los enfermos, el lugar desde el que se espera la curación, el alivio. Sigmund Freud en sus primeros Estudios sobre la histeria en 1895 dice que es posible que en el tratamiento de sus enfermos se presente un obstáculo cuando se encuentra perturbada la relación con el médico. Muchas veces el interés terapéutico y la paciente amabilidad del médico disipa y matiza la relación que puede verse perturbada por la transferencia que es a la vez la palanca que motoriza la relación con el médico. Cuando esta relación entre el enfermo y el medico sufre alguna perturbación, desparecen también, las buenas disposiciones del enfermo. Al intentar el médico


investigar sobre la enfermedad del paciente se interpone en el enfermo la conciencia de sus diferencias con el médico. Freud lo señala en tres casos principales: -cuando el paciente se siente descuidado por el médico. -cuando siente una dependencia excesiva con la persona del médico -cuando se atemoriza al ver que transfiere a la persona del médico ideas negativas. Freud explica que la transferencia al médico se lleva a cabo por medio de una falsa conexión. Ya que se dirigen al médico los sentimientos que estarían dirigidos a su padre o su madre u otro, como parte de una engañosa imaginación. En el hospital se trata siempre del psicoanálisis aplicado a la terapéutica, donde la apuesta es utilizar la palabra como recurso consistente para llevar adelante la dirección de la cura; que no excluye una serie importante de recursos: los fármacos, la interconsulta, las intervenciones judiciales. ¿A que nos referimos con la palabra como recurso para la cura? Lo que interesa es que las personas puedan tomar parte de lo que traen a las sesiones, de lo que los aqueja, de lo que sufren, que se responsabilicen de sus síntomas en el sentido de que es necesario que se implique cada uno con lo que le pasa para motorizar la cura y obtener un alivio. Este proceso terapéutico tiene un tiempo que es particular en cada caso y el dispositivo se pone en marcha con los dichos del paciente, también con sus silencios, sus lapsus, sus sueños… producción que lleva a preguntarnos: ¿Qué sucede cuando una persona, hablando a su analista, se escucha?; A partir de esa “resonancia” surgen preguntas, deseos, aparecen dudas, temores asomando lo más propio y singular de cada uno. En esa relación particular se trata de obtener un saldo de saber sobre lo que nos ocurre en un momento determinado de nuestras vidas y también saber hacer algo con eso. Este proceso descripto no podría realizarse sin el consentimiento del paciente que es convocado a ocupar un lugar activo. Es diferente lo que ocurre con las intervenciones cuando en éstas se configuran teniendo en cuenta que la relación médico-paciente que se suscita no es sin consecuencias y de ningún modo pueden negarse los efectos de un tratamiento totalmente impuesto. Si bien, el consentimiento del paciente a realizar determinado tratamiento es fundamental, es necesario el esfuerzo de quien lleva adelante tal tratamiento –el lugar del médico, en este caso- para promover la posición activa del paciente respecto de su malestar.

Lics. Cintya González y Natalia Pelizzetti Bibliografía: Sotelo, Inés. “Los tiempos de la urgencia”.


CONEXIONES Apertura a un decir “Ojos abiertos no son todo vigilia ni toda la vigilia. A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños. Pero hay de esta también un despertar que la hace ensueño: la critica del yo, la Mística. (…) Despierta el alma, vigente en dormido cuerpo, son los ensueños. Y a veces rige sobre la vigilia; hace esperar en el umbral a la Realidad. Sin fantasía es mucho el Dolor; se hace, más de lo que es, fantástico” Comienzo este escrito citando algunos fragmentos del inicio de la obra “No toda es vigilia la de los ojos abiertos” de Macedonio Fernández (1928). Apelando a destacar el modo estético de su escritura, podemos apreciar como el autor, nos hace trastabillar en lo que conservamos como seguro en nuestro decir, en nuestra cotidianeidad, introduciendo de un modo artístico una critica a la razón, a la lógica en que el ser humano se embarca en su día a día, inserto en su red lingüística. Lacan plantea, en el seminario “El reverso del psicoanálisis” , que la verdad es siempre un medio decir. Afirmando que un paso dado por el análisis es hacernos plantear que el sujeto no es un sujeto univoco. En este punto, resulta fundamental pensar en la concepción de sujeto desde la cual parte el Psicoanálisis: el sujeto del lenguaje. “Forma de medio decir al que se ciñe la verdad, otra

cosa es esta división del sujeto que se aprovecha de ello para disfrazarse. Si donde no es piensa, y donde no piensa es, es precisamente porque está en los dos lugares” (Jacques Lacan. El seminario. Libro 17. 1969-1970). Siguiendo al autor, en la estructura llamada del discurso del analista este le dice al sujeto: “venga,

diga todo lo que se le ocurra, por muy dividido que esté, por mucho que demuestre que usted no piensa o que usted no es nada en absoluto, la cosa puede funcionar, lo que produzca siempre será recibido” (Lacan op cit). En esta estructura, el saber hace función de verdad. A su vez estamos condenados a no denunciar nada si no es con un medio decir. Por el mismo decir, quedara un parte por fuera, oscura. Por lo que puede hacerse una elección sobre lo que se trata de esclarecer. El espacio analítico invita al sujeto a saber lo que no sabe, sabiéndolo. En este sentido, vemos como el espacio analítico intenta alojar el sufrimiento del sujeto de un modo particular; implicándolo en su decir. Se puede pensar, que se intenta arrojar luz sobre la elección del decir. Elección no casual, que representa al sujeto en el lenguaje. Recorte de verdad sobre la que el sujeto puede sentir que tiene un saber, un saber sobre eso que lo marca en su subjetividad y le otorga un modo particular de pensarse y posicionarse en relación a su deseo y a su sufrimiento. Esta invitación a la palabra, diferencia al Psicoanálisis de otros discursos donde, de ante mano se marca al sujeto y se impone un modo de gozar y de sufrir que le es ajeno. Ante lo cual me encuentro con el siguiente interrogante: ¿Como alojar algo que no es propio? Macedonio Fernández ya nos advertía en 1928: “Hay que consumar la crítica de la contingencia o

Mundo por Psicologías y Astronomías constructivas. En tren de recomendar, recomiéndese también una Psiquiatría Constructiva que procure a cada uno el grado y tipo de locura que ayude a vivir ilusionado; un 10 por ciento de demencialidad, euforia y analgesia por mitades, que nos deshorrorice algo el vivir, que nos desperfile la fiereza del encarnamiento que nos pone la vida, en lugar de perder el tiempo en inútiles clasificaciones forzadas…” . Lic. Rocío Cabrera


Boletín Finisterre n°31  

Publicación de la Delegación Río Gallegos perteneciente al Instituto Oscar Masotta 2. En él se encontrarán diversos artículos de divulgación...

Advertisement