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N°29 © Jiang Zhi

Jun/Jul 2017


SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS 2017 Acerca de la angustia y la medicalización La angustia, ese fenómeno tan íntimo a los sujetos, esa experiencia que desgarra los limites subjetividad, ¿qué decir de ella? Y esa pregunta no es mera retórica, porque si hay algo que nos muestra la angustia es precisamente aquello que no puede ponerse en palabras. La angustia confronta al sujeto ante un vacío de respuestas simbólicas que le permitan tramitarla. Y, es el cuidado que hay que tener en la dirección de una cura, si se confronta masivamente ante ella, las respuestas que advienen no son precisamente las más adecuadas: inhibiciones generalizadas o pasajes al acto peligrosos para uno mismo o para terceros. Esta imposibilidad de poner en palabras aquello que está en juego en la angustia, tiene sus efectos clínicos observables en diversos fenómenos en el cuerpo: los no tan novedosos “ ataques de pánicos ”, son su manifestación en extremo. (Cabe recordar que Sigmund Freud los describió, punto por punto, hace más de 100 años). Un problema contemporáneo con respecto al tratamiento de la angustia son las clasificaciones diagnósticas actuales que, por un lado, realizan una homogenización de las manifestaciones clínicas bajo los conceptos de ansiedad o depresión; por otro lado, apuntan a una terapéutica que queda subsumida a los ideales utilitarios y funcionales de la época: una eficacia que se traduce por la rapidez de sus efectos. Y a ese lugar de eficacia adviene la medicación psicofarmacológica, cuya finalidad, en su uso indiscriminado, es obturar inmediatamente toda manifestación de angustia. Es eliminar la angustia sin tener que pasar por un tratamiento simbólico a la misma, sin tramitarla por la palabra. Y, citando a Camen Cuñat, la experiencia clínica nos pone sobre la mesa que “ menos se tiene en cuenta que para salir de la angustia se necesita encontrar la manera de decirla, más angustia aparece ” (“ La queja actual: angustia y depresión ”, en “ Psicoanálisis con niños ”; Ed. Grama). Y es en este punto que la indicación de Jacques Lacan, sobre que hay que desangustiar pero no desculpablizar, puede orientarnos en la dirección de la cura. Para el psicoanálisis, la culpabilidad es un modo de subjetivizar el malestar. En la culpa, el sujeto capta que dicho malestar le concierne. Y ese concernimiento es la piedra angular, el punto pivote, a partir del cual puede delimitar y elaborar la causa de la angustia. “ Si la angustia se tapa con la medicación, sin hacer el trabajo de subjetivación de la causa es muy difícil de hacerse con la angustia y es muy fácil que reaparezca ” (Op. Cit.). Para el psicoanálisis, en el tratamiento de la angustia no se debería apuntar a su eliminación inmediata, sino más bien en atravesarla, sopesando los medios simbólicos de los que dispone el sujeto para hacerlo. Es por ello que más que evitar la angustia, en el tratamiento -como bien indica Lacan- hay que modularla, dosificarla. Ni impedir su emergencia ni confrontar al sujeto de manera abrupta y apresurada.


Freud indicaba que la brújula de un análisis es la angustia, que debemos guiarnos por ella para poder cernir los aspectos traumáticos, los escollos subjetivos que determinan el malestar del sujeto. Puntos que hacen a la particularidad de cada tratamiento; es decir, que lo que es angustiante para uno puede no serlo para otro. Y en esto último, un analista debe estar advertido -vía el análisis y la supervisión de su práctica - de sus propios prejuicios para así evitar consideraciones que desvían la atención de la indicación de Freud: lo relevante no es si está más o está menos angustiado (cuantificar la angustia), lo central es que hay la presencia de la angustia. Para el psicoanálisis, la presencia de la angustia responde a una pregunta central del sujeto para con su propia existencia o razón de ser. En otros términos, es la pregunta radical por la causa: ¿qué soy para el Otro? (el Otro escrito con mayúscula, es el Otro que me determina como sujeto hablante, son los Otros primordiales por medio del cual me constituí como sujeto y me hago representar como tal; dígase padres, madres, parejas, etc.). Y el analista sabe bien que lo mejor que puede hacer para dirigir la cura es “ interesarse en esa pregunta del sujeto, para poder tratar la angustia ” (Op. Cit.). Camino paradójico, porque el sujeto tiene que confrontar con lo que menos quiere saber: que él no es lo que cree o quiere creer que es para el Otro. Para decirlo rápido en términos psicoanalíticos, es confrontar con la castración. Con la imposibilidad estructural de ser seres completos, con la imposibilidad radical de no satisfacer absolutamente nuestros deseos, con la imposibilidad de no satisfacer cabalmente el deseo del Otro… El sujeto prefiere quedar en la impotencia eterna, echándole la culpa a los otros, a su destino, al mundo, al universo, de no poder cumplir con ello, a que caer en la cuenta que ello es imposible por estructura en tanto somos sujetos hablantes. Lo que nos enseña el psicoanálisis, entonces, es que en la dirección de la cura hay que sintomatizar la angustia. Ello es diametralmente opuesto a tratarla como un trastorno, como un disfuncionamiento que hay que eliminar vía la medicación o reeducar, o readaptar. Si es necesario el uso de la medicación, convendría utilizarla “ siempre que sirvan

como medio para obtener otra cosa, es decir, para encontrar la causa de la angustia, lo que la provoca ” (Op. Cit.). Si la medicación impide todo tipo de elaboración vía lo simbólico, vía lo que nos hace precisamente sujetos, la palabra, es condenar toda posibilidad de atravesamiento de la angustia al fracaso. Al sintomatizar la angustia, al apostar por la palabra como medio de tramitación y atravesamiento de la angustia, sin medicaciones que empujan al silencio, sin reeducaciones, la experiencia clínica “ nos puede enseñar sobre la condición humana, sobre cómo se las arregla un ser hablante precisamente frente a la angustia ” (Op. Cit.) Lic. Ariel San Román


Cronograma de actividades – Junio/Julio 2017 SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS CLÍNICA DE LA ANGUSTIA Módulo: “Entre deseo y goce, la angustia” – Sábado 10 de Junio – 10:00 a 13:00 hrs. A cargo de: José Luis Tuñón (Chubut). (Analista Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela de la Orientación Lacaniana; Responsable local y docente del la Delegación Comodoro Rivadavia del I.O.M.2; Docente de Salud Mental y Psicología General en la U.N.S.J.B.; Supervisor clínico en la Dirección de Género de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia; Ex - Subsecretario de Cultura en el período 2003/2007; Como artista expone desde 1981; Escribe y publica sobre psicoanálisis, arte y crítica de la cultura) Lugar: Campus Universitario – Sector A – Av. Gregores y Piloto “Lero” Rivera Auspicia: U.N.P.A. - U.A.R.G. - Colegio Profesional de Psicólogos de Santa Cruz – A.B.A.P. ATENEOS CLÍNICOS – Viernes 09 de Junio – 20.00 hrs. Presenta: Lic. Beatriz Cáceres. Interlocutor invitado: José Luis Tuñón (Chubut) (Actividad arancelada, al participar un interlocutor/docente invitado)

Actividad con cupo limitado, dirigido a profesionales de la Salud. Solicitar admisión: Lic. Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso GRUPO DE ESTUDIO Seminario X de Jacques Lacan: La Angustia – Jueves 15 de Junio – 20.00 hrs. Coordina: Lic. Cintya González (Capítulo II). Lugar: Bernardino Rivadavia 177 – 1er. Piso Informes e Inscripción a todas las actividades: (02966) 15466777 – 15307742 – 15690793 E-mail: bapriogallegos@gmail.com ASOCIACIÓN DE LA BIBLIOTECA AUSTRAL DE PSICOANÁLISIS

CINE DEBATE Capítulo de la serie Black Mirror: “Tu historia completa” (t01e03) – Sábado 01 de Julio – 18.00 hrs. Coordina: Lic. Ariel San Román. Actividad no arancelada con cupo limitado Lugar: Biblioteca “28 de Noviembre” de la Cámara de Diputados. Alcorta 431


RESEÑAS ¿Qué fue de... su majestad el bebé? El pasado 08 de abril del corriente año, se llevó a cabo la conferencia “ La desilusión de los padres – Impotencia y angustia ”, dictada por nuestra docente invitada Claudia Castillo (Bs. As) en el marco del proyecto de extensión y vinculación universitaria entre la U.N.P.A. y la Asociación de la Biblioteca Austral de Psicoanálisis. En el presente artículo se extraen algunas ideas de la disertación, expresadas a modo de reseña que dan lugar a interesantes reflexiones e interrogantes. El nombre de dicha conferencia, parte de la observación clínica más frecuente: padres de adolescentes que en determinada época del año solicitan intervención de un analista para tratar las dificultades académicas que presentan sus hijos en el colegio. En general consultan ante dicha observación: “ no está interesado en estudiar ”. Durante las entrevistas se escucha a padres que ponderan las cualidades de su hijo/a en la primera infancia en contraposición a lo que ocurre en la adolescencia, apareciendo la decepción en ellos. En la conferencia, se retoma a un texto de Freud, “ Introducción al narcisismo ” (1914), en el cual expresa que, en el discurso de los adultos, prevalece una sobrestimación de las cualidades del niño, alimentado por el antiguo narcisismo de los padres, al que han renunciado producto de la educación y otros procesos de socialización; esa añoranza resurge ahora depositada en el niño. Esta situación coloca al niño en una posición tan sobreestimada y alejado de toda crítica negativa, que Freud lo denominó: “ su majestad el bebé ”. Llegada la adolescencia, momento de declinación de este niño idealizado, al no cumplir con las expectativas de los padres, éstos, decepcionados, no saben qué hacer. La impotencia y la angustia de los adultos llevan a una demanda de intervención de un profesional. La queja que los lleva a consultar ronda en torno al desinterés en la lectura y el estudio, cuyo efecto recae en la posibilidad de repetir el año. Ante la intervención que señala que quizás ellos mismo tampoco estén interesados en la lectura, se reafirma que la falla es del joven. El adolescente, ya frente a un analista, se ve compelido a responder: ¿Qué lo trae a la consulta?. Ante esto, suelen decir que ya sus padres hablaron por ellos, situando la demanda en sus referentes adultos. Ya en sesión, se les ofrece que hablen de que lo quieran, dando a entender al joven que el analista no es un aliado a los padres, sino que está dispuesto a escucharlo. Jacques-Alain Miller (“ En dirección a la adolescencia ”, 2015) nos orienta a pensar a la adolescencia como una construcción. La nombra como un tiempo de comprender y a la pubertad como un real traumático, una metamorfosis en el cuerpo biológico que hay que poner en palabras, no sin dificultades y atolladeros. Señala tres cuestiones en este periodo: 1ero. - la salida de la infancia, es decir de la pubertad como momento de dar cuenta del cuerpo del Otro entre los objetos de deseo; 2do. - segundo respecto de la diferenciación sexual; y por último la intromisión del adulto en el niño. Esto último, puede observarse en algunos aspectos de la vida del sujeto, por ejemplo, ante


enfermedad de la madre asume un rol adulto cuidándola, a la vez que se comporta inmaduramente en el colegio. Miller, tomando aportes de un psicólogo americano, Robert Epstein, se pregunta: ¿qué hace que un adolescente se vincule con sus pares sin que tomen a los adultos como modelos? Claudia Castillo, comenta un artículo de su autoría que da cuenta de esto al tratar sobre el fanatismo de jóvenes hacia el famoso grupo ” One Direction ”, donde se pregonaban ideales horizontales, o sea entre los pares, avalados por los propios adultos que ya no resultan válidos como modelos a seguir. Ante esto, podemos preguntarnos: ¿los padres a su vez dejan desprotegidos a los jóvenes?, ¿los padres qué esperan de sus hijos? Preguntas interesantes, señalando que es un momento en que la propia sexualidad de los padres reaparece de modo abrumante, mostrándose amorosos con sus hijos durante la infancia y devenido ese niño en adolescente no saben cómo acercarse a ese nuevo cuerpo. Madres que compiten con sus hijas, padres que se idealizan pretendiendo que sus hijos realicen sus propias hazañas. German García (“ Recurrir a la infancia ”, 2010) se pregunta ¿Qué pasa con la infancia? En el lenguaje implacable de la economía se dirá que los hijos necesitan a los padres, pero los padres ya no necesitan a los hijos. No proyectan en ellos, ni con ellos ni para ellos. Ante la pregunta: ¿Qué espera Ud. de su hijo? Muchos padres no saben que contestar, o lo hacen con respuestas desorientadoras: “ quiero que sea feliz ”. En la pretensión de ser comprensivos, los padres no le piden nada, no se los obliga nada, no se espera nada de ellos. Se aspira a un grado de salud psíquica que ellos mismos no pretenden ni pueden alcanzar; por ejemplo, se les pide que lean cuando ellos no lo hacen, que sean deportistas cuando presentan problemas de obesidad. Padres que, abrumados por la cotidianeidad no encuentran lugar ni modos para estar con sus hijos. Juan Mitre (“ La adolescencia: esa edad decisiva ”, 2014) hace referencia a que los adolescentes, como todos los seres hablantes, son extranjeros de ellos mismos. En la pubertad la emergencia pulsional, con los cambios fisiológicos que implica, da vuelta todo el mundo en el que se sostenía el sujeto, produciéndose una caída de los ideales. De lo que se trata, entonces, es de acompañar al adolescente en la búsqueda de nuevas respuestas. German García hacía referencia a la adolescencia como un tiempo de tormenta, si uno se apura en aplacar esa tormenta se empuja a que no se conozca a quien se tiene en frente. Claudia Castillo afirma que, ante la fuerte apuesta narcisista de los padres hacia los niños pequeños, éstos decepcionados no operan sobre el hijo que tienen, sino sobre el que quisieran tener. Al final de la conferencia, nuestra invitada concluyó con una reflexión: la desilusión, la impotencia y la angustia pueden ser afectos que posibiliten el encuentro con ese “ extranjero ” de la familia que a través de sus síntomas demanda la presencia de un referente adulto que lo oriente, no sin límites y con amor, a inventarse a sí mismo.

Lic. Natalia Pelizzetti


MISCELÁNEAS “Imagina que caes. Pero no hay tierra. Muchos filósofos contemporáneos han señalado que el momento actual tiene como condición dominante la falta de fundamentos. No podemos presumir que haya una base estable sobre la que se sostendrían seguridades metafísicas o mitos políticos fundacionales. En el mejor de los casos, podemos acometer intentos de fundamentación contingentes y parciales. Si no disponemos de un fundamento estable para nuestras vidas sociales o aspiraciones filosóficas, la consecuencia debe ser un estado permanente o cuando menos intermitente de caída libre de los sujetos y los objeto por igual”. “Paradójicamente, mientras caes es probable que sientas que estás flotando, o incluso que no te estás moviendo en absoluto. El caer es relacional: si no hay nada hacia donde caer quizás ni seas consciente de estar cayendo”. “Mientras caes, tu sentido de la orientación podría empezar a engañarte. El horizonte se agita en un laberinto de líneas que se desploman y pierdes toda conciencia de qué es lo que está arriba y qué abajo, qué viene antes y qué después, pierdes conciencia de tu cuerpo y de tus contornos”. “Los modos tradicionales de mirar y percibir se hacen añicos. Se altera todo sentido del equilibrio. Se distorsionan y multiplican las perspectivas. Surgen nuevos tipos de visualidad. La desorientación se debe en parte a la pérdida de un horizonte fijo. Y con la pérdida del horizonte comienza también la retirada de un paradigma estable de orientación que ha establecido a lo largo de la modernidad los conceptos de sujeto y objeto, de tiempo y de espacio. Al caer, las líneas del horizonte estallas, giran y se superponen”. Fragmentos del libro “ Los condenados de la pantalla ”, de Hito Steyerl (Caja Negra, 2014) DELEGACIÓN RÍO GALLEGOS Responsables locales: Lics. Beatriz Cáceres, Cintya González Miembros Docentes: Lics. Mariana Filippo, Ariel San Román, Natalia Pelizzetti, Daniel Blanco, Rocío Cabrera, Sandra Guiguet Interlocutora: Lic. Claudia Castillo (Bs. As) E-mail: bapriogallegos@gmail.com Blog: http://iom-riogallegos.blogspot.com Facebook: /iom.riogallegos


Boletín Finisterre n°29  

Publicación de la Delegación Río Gallegos perteneciente al Instituto Oscar Masotta 2. En él se encontrarán diversos artículos de divulgación...

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