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Abrí la puerta y estaba ahí

5º B


Abrí la puerta y estaba ahí Hola, me llamo Gabriel y tengo 10 años. ¿Sabéis que las puertas son una de las cosas más maravillosas? Os voy a contar una cosa que me pasó. Pues un día yo estaba viendo la televisión, llamaron al timbre mis padres y me dijeron: ”Vamos Gabriel, vamos ver a los reyes magos”. Y yo abrí la puerta donde estaban los reyes magos y... ¡qué sorpresa! Estaba ahí una compañera mía de infantil, que se había ido a Tudela y hacía siglos que no veía. En ese momento pensé: “Las puertas son mágicas”. ¿Nunca os ha pasado a vosotros, chicos? Gabriel Mansilla

Era una noche fría de invierno que subí al desván abrí la puerta y estaba ahí: ahí estaba el pequeño monstruo con el que había soñado. Era verde, tranquilo, regordete y tenía una camisa de color azulado. El monstruo hizo todo tal y como lo había soñado: Primero salió al jardín a devorarme las flores; luego fue a la cocina, se preparó un bocadillo y, por último, fue al garaje y destrozó todo lo que vio por el camino. Volvió a su mundo en una nave espacial de color grisácea. Y cuando me desperté, todo estaba igual. Andrea García


Abrí la puerta y estaba ahí No hace mucho, estaba buscando una cosa que era muy importante. Estuve dos semanas buscándola. Por un momento, pensé que no lo encontraría. Iba de camino a clase. Estaba a punto de entrar, abrí la puerta y...¡estaba ahí! ¡Sí, era eso! Era lo que había buscado durante casi medio mes. Era aquella cosa plateada, con un ancla de adorno y a la que tanto cariño tenía. Sí…¡la cadena que me había regalado mi padre!. Era importantísima para mí, porque mi papá, marinero, llevaba tres meses fuera de casa y lo echaba de menos. ¡Por suerte estaba ahí! Isabel Arrazola

Un día mi padre me contó una historia sobre “Ruptus”, un animal que solo se ve una vez cada cien años. Ese año aparecería una medianoche. El animal elegía a quien tuviese un corazón honrado. Yo me preguntaba cómo podría saberlo. Y mi padre me dijo que lo sentiría en mi corazón. No entendí su respuesta hasta que, un día, noté algo raro en mí. Una corazonada me hizo ir al desván de mi casa abrí la puerta y estaba allí: un destello azul me cegó. ¡Era Ruptus y me había elegido a mí! Javier Alba


Abrí la puerta y estaba ahí EL DUENDE DE LA PRIMAVERA Yo nunca había creído en los duendes ni en ninguna criatura mágica, hasta que, una tranquila noche de primavera, oí un ruido en el patio que me despertó. Abrí la puerta del patio y… ¡estaba ahí! Un duende con orejas largas, nariz puntiaguda, ojos saltones y cuerpo rechoncho. Un duende que hacía crecer la verde hierba, que pintaba las flores de luminosos colores y que las rociaba con maravillosos perfumes. Desde entonces, creo en la magia de la primavera, en la magia de la naturaleza. Diego Martínez Bécker

Mi madre me contó una historia sobre Zeus, quien a la gente de corazón limpio les hacía inmortales. Escuché atento. ¡Era alucinante! Se lo conté a amigos, pero riéndose, decían que todo era mentira. Una noche me desperté y oí una voz que me decía: - ¡Ven a la calle! - con voz muy suave. -¿Quién eres? ¿Dónde estás? - dijo asustado al oírla. - Ven y lo verás - contestó la voz. Abrí la puerta y...¡estaba ahí! Era Zeus con una extraña bola plateada que me lanzó y se esfumó. Sobresaltado, desperté y vi que era un sueño, como todos los demás. Darío Durán


Abrí la puerta y estaba ahí Una tarde de invierno, yo estaba sola en casa cuando llamaron a la puerta. A mí me daba miedo abrir porque igual me raptaban. Abrí la puerta y estaba ahí: era una especie de monstruo, con unos ojos gigantes, era de color rosa y muy raro. Se llamaba Mip y parecía triste. Me asusté un poco, pero parecía no hacer daño. Aunque era de otro mundo, yo jugaba con él y, al final, nos hicimos los mejores amigos del mundo. Mi familia, al verlo, se asustó mucho, pero al final le cogieron cariño. ¡Era el monstruo más chulo del mundo! Celia Banzo

Era una noche cuando Miranda estaba mirando un película de terror en su casa. Estaba tan concentrada en ello que, de pronto, alguien llamó al teléfono. Era su madre para avisarle de que iba a llegar pronto a casa. Se había asustado por la llamada y siguió con la película. De repente, escuchó un ruido en la cocina, fue andando despacio y asustada, abrió la puerta y... ¡estaba ahí! No reconoció a esa persona y gritaron las dos a la vez. Cuando encendió la luz y se dio cuenta de que era su madre.

Adriana Saravia


Abrí la puerta y estaba ahí Un día, que estaba en casa de mi abuela, cuando tocaron el timbre, abrí la puesta y allí: estaba la tía Rebeca, era mi única tía que había vivido y sentido muchas aventuras. Una de ellas era escalar montañas. Había venido para enseñarme su álbum que contenía todas las fotos donde salía ella junto con sus amigas en todas las aventuras. Mi tía me dijo que, este año, se había propuesto viajar por todo el mundo. Me contó que había ido por medio mundo pero todavía le faltaba mucho por ver. Pasadas las cinco, terminamos de ver el álbum. Al final, mi tía se ha puesto en marcha y mañana mismo se va al siguiente país. Carla Vásquez

Mi perro Rex Abrí la puerta y ahí estaba: esperándome mi perro Rex. Empezó a saltar y saltar. Es tan fuerte que me tiró al suelo. Empezó a chuparme la cara y, loco de contento, no paraba de saltar. Le dije:”¡¡Para,quieto!!”, porque, si no, no podía levantarme del suelo. Me obedeció y le di un trozo de pan. Se sentó y me miró todo el rato mientras comía. Cuando terminé de comer, me puse a jugar con él. Le pedí que me diera la patita y me la dio. Yo, de premio, le dí una galleta.

Daniel Rández


Abrí la puerta y estaba ahí Un día llegué a casa muy cansada, cené y me fui a la cama. Por la mañana noté que mi cama era diferente, mi habitación y mi ordenador no estaban y mi cama flotaba en el aire. Abrí la puerta para ir al colegio y...¡casi me desmayo! Coches volando, papeleras que hablaban... era como un sueño. Fui al parque de atracciones y...¡estaba en la luna! ¡Era fantástico!. Entonces oí que decían: “¡María ,María!” Abrí los ojos y...todo resultó ser un sueño . Pero, bueno, qué vamos a hacer, los sueños son sueños y la realidad es la realidad. María Rincón

Os voy a contar lo que me pasó el 25 de abril (día de mi cumpleaños). Cuando iba a la escuela, un poco tarde, entré rápidamente, antes de que cerraran la puerta. Subí a mi clase. Abrí la puerta y estaban ahí: ¡todos mis compañeros y mi profesor, con gorros de fiesta y guirnaldas! Me dieron muchos regalos, entre ellos, una camiseta, unos pantalones, un estuche y libros de Gerónimo y Tea Stilton. Los títulos de los libros eran: ”Mi nombre es Stilton, Gerónimo Stilton“, “Un ratón educado no se tira ratopedos” y “La montaña parlante”. ¡LO PASAMOS GENIAL! Paula Fernández


Abrí la puerta y estaba ahí Un día, una bruja entró en mi casa porque estaba sola y era de noche. Era horriblemente fea, con una nariz

gigante, dos verrugas en la cara, la boca

sucia y grande, y, aún encima, llevaba gafas. Me dijo: “Hola niña ¿Me puedes dar algo para comer y algo para beber que tengo mucha hambre y mucha sed , por favor?” Yo le di un café y galletas. Me asusté un poco al verla, pero luego nos hicimos muy amigas. Y, al final, mi familia se puso muy contenta y vivimos todos felices. María Chivite

Lucía, la abuela y el abuelo. Lucía pasaba el fin de semana con sus abuelos y se le ocurrió subir al desván. Había muchas cosas de sus abuelos. Lucía se quedó impresionada de tantas cosas que había. Luego bajó, y fue de habitación en habitación para ver qué había. En una había un montón de zapatos; en otra, vestidos de la abuela y trajes del abuelo. Entonces vino la abuela y Lucía ordenó todo y bajó al salón. Después de cenar, vieron la tele, charlaron un poco y luego a dormir. Lucía y los abuelos estaban muy contentos por haber pasado una tarde tan maravillosa. Anónimo

Abrí la puerta y estaba ahí  

Microrelatos para la revista Palabras de papel. Tema: Abrí la puerta y estaba ahí.

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