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CUADERNILLOS DE HISTORIA LOCAL La Puebla de Cazalla,1996

La crisis obrera en La Puebla de Cazalla Abril-Julio de 1931 JOSÉ REINA ROMERO


La crisis obrera en La Puebla de Cazalla Abril-julio de 1931

JOSÉ REINA ROMERO

1151.2 C

Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla

EDICIONES MUNICIPALES


PRESENTACIÓN

Atrás quedó el primer número de los Cuadernillos de Historia Local con el propósito de que la serie continuara. Presentamos el segundo con enorme satisfacción por lo que supone de cumplimiento del objetivo previsto y de aportación al conocimiento de nuestra historia. Este segundo número se lo debernos a la pluma de Pepe Reina, quien pertenece a ese grupo de jóvenes que además de su trabajo en posibilitar el desarrollo económico de nuestro pueblo a través de Prodepuebla, tarea árida e importante donde las haya, guarda también un espacio de su tiempo para la investigación histórica, dando sentido, por tanto, á la frase "no sólo de pan vive el hombre" Con un trabajo sencillo pero documentado se adentra en un período cercano de nuestra historia, pero apasionante: la instauración de la II República y su manifestación en La Puebla de Cazalla, en un aspecto que determina la vida de nuestro pueblo en esos momentos, la crisis económica que padecen fundamentalmente los obreras. Para muchos Será la oportunidad, por primera vez, de conocer elementos que han configurado la vida de La Puebla y que tienen una expresión viva aún, aunque aparezcan como fondo de los hechos fundamentales relatados: la división política de las izquierdas, la reforma agraria y el jornalero como problema nuclear, las políticas asistenciales iniciadas con la II República, la insuficiente financiación de los. Ayuntanzientos, el caciquismo o los problemas derivados de nuestra relación con el término municipal de Marchena. Para otros, dada la relativa cercanía de los acontecimientos y la longevidad de la que disfrutan, será la oportunidad de reconocer y reconstruir tiempos vividos. Todo esto que aquí decimos nos da razón suficiente para seguir en esta línea de trabajo, apoyando a nuestras estimados investigadores y recuperando nuestro pasado: Los lectores, estamos convencido de ello, sabrán apreciar el esfuerzo de quien investiga y de quien publica. Área de Cultura del Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla.


EL DOCUMENTO QUE AQUI PRESENTAMOS SE OCUPA DE UNA DE LAS ÉPOCAS MAS CONFLICTIVAS POR LAS QUE PASÓ LA CLASE OBRERA ESPAÑOLA, AUNQUE SÓLO HEMOS PRETENDIDO DAR A CONOCER LOS ACONTECIMIENTOS ACAECIDOS EN LA LOCALIDAD SEVILLANA DE LA PUEBLA DE CAZALLA DURANTE LOS MESES POSTERIORES A LA INSTAURACIÓN DE LA II REPÚBLICA. ACONTECIMIENTOS QUE HAN SIDO EXTRAIDOS DE LOS DOCUMENTOS EXISTENTES EN LOS ARCHIVOS MUNICIPALES, SOBRE TODO EN LOS LIBROS DE ACTAS DE LA COMISIÓN PERMANENTE Y DEL PLENO DE LA CORPORACIÓN, DONDE SE RELATABAN AQUELLOS QUE REQUEMAN LA ATENCIÓN Y EL ACUERDO DE LOS MUNICIPES DE LA ÉPOCA. NO PODEMOS OLVIDARNOS DE AQUELLOS VECINOS DE LA PUEBLA QUE, POR SUS VIVENCIAS PERSONALES DEL MOMENTO, HAN COLABORADO EN LA RECOPILACIÓN DE DATOS.

A

TODOS

ELLOS NUESTRO AGRADECIMIENTO.

I. INTRODUCCIÓN

En los años veinte La Puebla de Cazalla aumentó su población considerablemente, pasando de 7.474 habitantes en 1920 a 9.027 en 1930, lo que significó un cambio estructural de la población que influyó de forma decisiva en asuntos como la enseñanza y la sanidad, y tal vez, por qué no, en la forma de concebir la existencia que tenía la clase asalariada del momento. En 1931 esta localidad sevillana contaba con una única fuente de trabajo, el campo, a través de sus dos vertientes económicas más importantes: la agricultura y la ganadería. La veintena de grandes y medianos propietarios del campo acaparaban casi la totalidad de las tierras y ganados, aunque existían otros muchos pequeños propietarios cuya única fuente de ingresos dependía, a duras penas, del año agrícola. La Dictadura de Primo de Rivera se caracterizó, entre otras muchas cosas, por las grandes obras e infraestructuras que se realizaron a costa del Estado para aliviar la terrible situación obrera, lo que provocó una fuerte inflación nacional. Muchos moriscos participaron en aquellas grandes obras de la provincia, sobre todo en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, y la construcción de carreteras y vías de tren. Pero una vez concluídas aquellas, retornaron al municipio a las tareas del campo, que en definitiva era en lo que siempre habían trabajado.


En La Puebla de Cazalla destacaron tres obras en la recta final de la Dictadura de Primo de Rivera: las obras de las Escuelas Nacionales en la Plaza Nueva (en aquella época existían dos escuelas más, las de la calle Victoria y la calle Fábrica, que resultaron insuficientes), las obras de la carretera de La Puebla a Morón y el camino vecinal desde la Fuente Vieja al Puente Nuevo, obras que, al parecer, no quedaron concluídas al instaurarse la República, y por ello debieron de ser terminadas en esta etapa de la historia de España. El 12 de Abril de 1931 se celebraron en toda la nación las elecciones municipales, que más parecieron una primera vuelta de las elecciones al Parlamento, celebradas meses más tarde, por lo que significaban para los partidos políticos antimonárquicos y socialistas, que aglutinaban a toda la izquierda española. La incertidumbre se apoderó de la población, no sólo después de las elecciones sino incluso antes de celebrarse los comicios, al poner estos partidos toda la carne en el asador por considerarlos de suma importancia. Obreros, campesinos y toda la clase antimonárquica se movilizaron en una misma dirección, la caída de la Dictadura y con ella la de la monarquía. Según algunos historiadores como Tuñón de Lara, lo que cayó realmente fue el Rey y la cúpula de Gobierno, pero no los altos cargos de los ministerios, los gobernadores civiles, los secretarios de los ayuntamientos..., que eran los mismos que propiciaban las normas del finiquitado régimen dictatorial, lo que provocó un verdadero bloqueo en los primeros momentos de la República, sobre todo en algunas zonas donde los caciques aún seguían ejerciendo su presión.

II. LAS ELECCIONES DEL 12 DE ABRIL DE 1931

Hasta la llegada de la República el Ayuntamiento de La Puebla de Cazalla estuvo presidido por D. José Muñoz León, de índole conservadora. Tras los comicios del día 12 de Abril de 1931, en la Sesión del Ayuntamiento del 18 del mismo mes, por Orden del Gobernador Civil de Sevilla, se nombra a D. Antonio Vargas Pazos como Alcalde electo y se crea la Comisión Provisional de Gobierno que estaba compuesta por D. Juan Hidalgo, como primer Teniente de Alcalde, D. Manuel Rodríguez, D. Manuel Sanz y D. Juan Correa. Continuaba como Secretario D. Manuel Borrego y como Interventor D. Antonio Núñez. El Gobierno Provisional de la República lo presidía Alcalá Zamora y como Ministro de Trabajo fue nombrado Largo Caballero. Posteriormente, por Orden del Ministerio de Gobernación, el día 5 de Junio de 1931 se constituyó el Ayuntamiento, mayoritariamente de izquierda, que quedó de la siguiente manera: Alcalde, D. Antonio Vargas Pazos. Primer teniente de Alcalde, D. Juan Hidalgo Galán. Segundo teniente de Alcalde, D. Manuel Rodríguez Andrade. Tercer teniente de Alcalde, D. José Reina Bermudo. Regido, D. Juan Gómez Espada. Regidor Interventor, D. Diego Reina Romero. Y otros Regidores. En dicha sesión el Secretario Sr. Borrego, en su nombre y en el de los empleados municipales, manifestó su adhesión tanto al municipio como al Gobierno de la República, haciendo alusión al cumplimiento de sus deberes con lealtad y entusiasmo. Así quedó compuesto el Ayuntamiento durante los meses que nos ocupan; no obstante se constituyeron una serie de comisiones para temas de urgente interés, como fueron la Comisión Municipal de Préstamos y la Comisión Municipal de Trabajo, entre otras de las que posteriormente hablaremos.


III. LA SITUACIÓN GENERAL DEL MUNICIPIO

Durante esos meses de 1931 el municipio de La Puebla de Cazalla contaba con más de nueve mil habitantes. Los jornaleros del campo, en su gran mayoría padres de familia, tenían un sueldo de 4 6 5 pesetas el jornal ordinario, excepto en época de siega en la que cobraban hasta 2 pesetas más quienes tuvieran suerte de encontrar un patrono que se adaptara al mercado de trabajo. La jornada de trabajo normalmente era de sol a sol, aunque será el Gobierno de la República quien dé un giro en este sentido, implantando en el campo lo que ya habían conseguido los trabajadores industriales de las ciudades, la jornada de ocho horas. En este ario el Alcalde, D. Antonio Vargas Pazos, cobraba 6 pesetas al día que provenían del capítulo de Imprevistos del Presupuesto Municipal, ya que no había una partida destinada para pagar a los responsables políticos. El guarda provisional de la Plaza Nueva cobraba 2,5 pesetas al día (3 pesetas en el verano, ya que tenía que encargarse de las tareas de riego de las plantaciones de la plaza y de los aledaños). El sereno del pueblo y el guarda de la Fuente cobraban 4 pesetas. La limpiadora de la plaza, 2. A punto de proclamarse la República, el kilo de pan tenía un precio promedio de 62 céntimos (0,62 pesetas), la carne de vaca de segunda 3,40 pesetas, y la de cerdo 4,80. La leche valía 0,64 pesetas el litro, el vino 0,61 y el aceite 1,95. El salario de un obrero industrial era de 10 pesetas al día, 5 pesetas más que un jornal del campo. Las únicas industrias que existían en La Puebla de Cazalla eran las tradicionales (panadería, carpintería...), que en casi todas las ocasiones eran llevadas por los propios familiares de los propietarios, sin estar reconocidos como trabajadores a efectos salariales. En lo referente a las contrataciones agrarias cabe destacar la función que tenía la plaza del municipio donde los jornaleros se agolpaban a la espera de que llegaran los patronos en busca de mano de obra, lo que provocaba en época de escasez de trabajos un verdadero bullicio durante la mañana y el atardecer. En el municipio existía una clase acomodada que aglutinaba a los pequeños y medianos empresarios y comerciantes que componían el sector servicios que, por lo común, contaban con un nivel de vida algo más elevado pero que sufrían la crisis generalizada, toda vez que la gran masa

de trabajadores asalariados del campo era la gran consumidora por naturaleza. La escasez de trabajos provocaba la caída del consumo interno en productos que no eran de primera necesidad, pero en poca medida repercutía en otros que sí lo eran como el pan, el aceite y la ropa. No podemos olvidar la existencia de varias familias pobres de solemnidad que en palabras de escritores de la época "pasaban hambre, siendo la supervivencia un problema diario". En las Actas Municipales aparecen los pagos que se libraban en algunas ocasiones, por dar asistencia a estos pobres que eran prácticamente desterrados de los municipios por los que aparecían. En lo que respecta al paisaje urbano y social de la época cabe destacar que en aquellos meses se acuerda ejecutar las obras de la caseta de la Banda de Música y dos retretes en el paseo, se le conceden terrenos del paseo al Casino de Artesanos para construir una caseta, se derriba la caseta que servía de gasolinera en el lugar denominado Los cuatro vientos y, por orden del Ayuntamiento, los establecimientos de bebidas (tascas y bares) debían forzosamente cerrar sus puertas en el verano a las dos de la madrugada; a partir de esa hora serían multados por la autoridad competente.


IV. LA CRISIS OBRERA

Hasta la tarde del 14 de abril, cuando el hasta entonces clandestino e ilegal Gobierno republicano se hizo cargo del poder en el Ministerio de la Gobernación, no había un solo día que no se dictaran medidas sociales de urgencia para regular las relaciones laborales en el campo. Las normas dictadas por el Gobierno pronto tenían su plasmación a nivel municipal. Pero lo que más preocupaba a los responsables municipales era la crisis económica que padecían los jornaleros del pueblo, por la falta de trabajo y por los elevados precios de los alimentos en comparación con los salarios que se cobraban. Un Decreto de 28 de Abril prohibía contratar mano de obra de fuera del término municipal, mientras hubiese trabajadores parados dentro de éste. Esta disposición conocida después como Ley de Términos Municipales y hoy recordada por algunos de nuestros vecinos, tal vez la más combatida por la derecha, estaba encaminada tanto a impedir el esquirolaje como la presión sobre los salarios. Indirectamente era una forma de arrebatar también medios de presión política a los antiguos caciques. De este modo, en la Sesión extraordinaria del Pleno del Ayuntamiento de fecha 11 de Mayo, el acta de aquella fecha recoge "...el Sr Alcalde... hace saber, que... solicitó del Sr Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Sevilla en vista de las grandes dificultades que el municipio tiene para el reparto entre los propietarios de los obreros un trabajo, debido a que este término es muy reducido pues el de Marchena llega hasta las primeras casas de la población, a pesar de pertenecer a propietarios de esta localidad, siendo ello un problema fácil de resolver una vez que le sea agregado a este término siquiera cinco kilómetros de terreno del muy dilatado que posee Marchena, y dos del de Morán de la Frontera. Bien enterados del particular los Sres. de la Comisión, se acordó por unanimidad ver con agrado la petición hecha por el Sr Alcalde en favor de la agregación a este término de la parte del de Marchena antes referida, pues con ello, de conseguirse, se resolverá el importante problema del reparto de obreros sin trabajo que tanta molestia está ocasionando a este municipio".

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Con esto se ponía en evidencia el grave problema que se les estaba ocasionando, no ya a los obreros de La Puebla, sino a los moriscos propietarios de fincas en el término municipal de Marchena que tenían que acudir a esta localidad vecina por jornaleros, lo que provocaba verdaderos enfrentamientos locales. Ante lo cual los responsables políticos del momento tenían que salir al paso con acuerdos como éste que, como todos sabemos, hasta el día de hoy no se ha resuelto. La solución pasajera radicaba en que los propietarios de estas fincas, de forma clandestina, se hicieran con los servicios de los jornaleros de La Puebla a sabiendas de que estaban expuestos a los controles que ejercía la policía rural. En esa misma sesión se solicitaron al Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla 175.000 pesetas "para continuar con el arreglo del camino de los Santos, tanto como beneficio para los agricultores como para resolver el grave problema de los obreros en paro forzoso por falta de trabajo". En la Sesión anterior del 4 de Mayo los concejales aprobaron contratar a todos los obreros parados posibles, para la realización de obras urgentes con fondos del municipio, del Gobierno civil y los enviados desde Madrid. Las obras serían: Camino vecinal desde el Puente Nuevo a la Fuente Vieja, pavimento de la Plaza Nueva, reparaciones y blanqueos de las escuelas y las casas de maestros y obras en el matadero público, entre otras. Este acuerdo se tomó con la mejor intención y suponemos que para apaciguar los ánimos de los obreros que constantemente se agolpaban en la Plaza del Cabildo, pues los fondos a que hace referencia no llegarían hasta varios meses después. En aquellos días el Alcalde y el Secretario 'municipal fueron convocados a una reunión que se celebró en Morón de la Frontera relacionada con la crisis obrera, a la que acudieron alcaldes de toda la zona para ver que medidas se debían de tomar. Por este motivo un taxista del pueblo cobró 20,60 pesetas por dicho viaje, pago que fue aprobado en la Sesión del Pleno celebrada el día 15 de Mayo, donde también se aprobó "...con los fondos del municipio y los fondos donados por el Gobierno de la República ejecutar las obras de varias calles (San Arcadio, Puerta Ronda, Plaza Nueva...) con el propósito de dar trabajo a los obreros parados". De este modo las peonadas se pagarían con el dinero del Gobierno Central y los materiales con dinero del Ayuntamiento.

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Un Decreto de 7 de Mayo del Gobierno de la República creaba los Jurados Mixtos del Trabajo, cuyo funcionamiento va a determinar las bases salariales del verano de 1931. De ahí saldrían los salarios de la siega, que oscilaban entre 7,80 y 10 pesetas, y los jornales ordinarios de 5 pesetas en lugar de los de 3,50 pesetas, vigentes en 1929 y 1930. Por ello, en la Sesión Extraordinaria del Ayuntamiento de fecha de 7 de Junio de 1931, se le requiere a los patronos del pueblo para que constituyendo una asociación "designaran los vocales que debían de formar parte del Jurado Mixto Rural con arreglo al Decreto del Ministerio de Trabajo". Por otro lado, el 7 de Mayo también se publica el Decreto de laboreo forzoso por el que se obligaba a los propietarios a seguir realizando las faenas "según uso y costumbre del lugar" en sus tierras, a falta de lo cual podían ser cedidas en explotación a las asociaciones obreras. Esta cesión sería por un ario, suponiendo que se tratara de fincas ya roturadas, pero sin cultivar; a los propietarios se les dejaba el rastrojeo o barbecho. El Decreto fue convertido en Ley el 23 de Septiembre de 1931, la cual fue seguida de un Decreto aclaratorio de 28 de Marzo de 1932. El Ayuntamiento enterado de dicha normativa, la desea aplicar tajantemente y en la Sesión Ordinaria del 4 de Julio se crea la Comisión Municipal de Policía Rural, compuesta por Juan Gómez y Antonio Angorrilla, en cumplimiento del Decreto del 7 de Mayo "para la investigación de fincas rústicas que no se labren según a cada época y cultivo corresponda a uso y costumbre de buen labrador:" La crisis obrera era cada día más grave e incluso se llegan a plantear los munícipes de la época, dado que no llegaban los fondos de otras administraciones, que se gastasen los del municipio en pagar a jornaleros. Así se recogía en la Sesión Ordinaria del Ayuntamiento del día 11 del Julio de 1931: "El Concejal Antonio Moreno, hace saber que como a los obreros parados es preciso darles trabajoy C01170 del gobierno ni la Diputación, no se reciben fondos para ello, propone que el Ayuntamiento de los fondos que tenga, acuerde gastarlos en las obras públicas que por falta de dinero se encuentran paralizadas". El Secretario de la Corporación le contestó " que el municipio tiene gastados todos sus recursos y carece de

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fondos disponibles para las obras públicas que el Concejal Moreno pretende continuar...". En aquel momento en las arcas municipales se disponía de 6.108,65 pesetas que iban destinadas a pagar una de las certificaciones del constructor de las Escuelas Nacionales, D. Juan Contreras Pizarro, que se estaban construyendo en la Plaza Nueva. Asimismo el Ayuntamiento disponía de 12.309,86 pesetas que tenía en depósito de fianzas-puestas por los arrendatarios de los arbitrios y del contratista de las escuelas. Así, el acta continuaba diciendo: "... El Sr. secretario recomienda no se toquen...", pero el Sr. Moreno insiste y se aprueba por el Pleno del Ayuntamiento que, "en vista de que sin remedio alguno se precisan fondos para dar trabajo a los obreros parados...",se destinen 5.000 pesetas de las que existen en los depósitos para con ellas continuar las obras en el camino municipal de la Fuente Vieja al Puente Nuevo. Cuando. se recibieran los fondos ofrecidos para esas obras por el Gobierno de entonces se ingresarían "dichas 5.000 pesetas en la Caja Municipal a fin de que los depósitos no sufran perjuicio". En casi todas las sesiones plenarias se hacía alguna alusión a la crisis obrera del momento y así se tomaron acuerdos como los siguientes: Sesión Ordinaria del 22 de Mayo Se le abonaron al Alcalde las dietas por desplazamiento a Sevilla a la reunión que mantuvo con Organismos Oficiales relacionados con la crisis obrera. Se hizo lectura en el Pleno del Decreto del Ministerio de Trabajo y Previsión de fecha 19-05-31 sobre Celebrar contratos de arriendo colectivo de terrenos por las Asociaciones Obreras. Sesión Ordinaria del 29 de Mayo Se acuerda remitir al Gobernador Civil relación de obreros parados para que se tomen las medidas oportunas. Se solicita un crédito de 10.000 pesetas para remediar la crisis obrera.

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Sesión Extraordinaria del 7 de Junio Se crea la Comisión de Trabajo que es presidida por el Concejal D. Juan Hidalgo Galán, asimismo se acuerda que viaje a Sevilla una Comisión municipal compuesta por el Alcalde y dos Concejales, D. José Pliego y D. Juan Gómez, para gestionar fondos para la colocación de obreros parados en obras públicas. Sesión Extraordinaria del 13 de Junio Se da cuenta en el Pleno de los donativos hechos por varias personas del pueblo (Anselmo Barrero, Andrés Raya y Pedro Sánchez) para que se repartieran entre los obreros más necesitados. Sesión Extraordinaria del 30 de Junio Se solicitan fondos a la Diputación de Sevilla para las obras del camino de La Puebla de Cazalla por los Santos basándose en el decreto de 29 de Abril. Se solicita de huevo la ampliacióndel término municipal a expensas del de Marchena por petición de muchos vecinos de la Villa "porqué ello es causa de carenciade traba/os agrícolas y da lugar al problema del paroforzoSo". Sesión Ordinaria del 11 de julio Se da cuenta al pleno "de que por los empleados de Secretaría se están formando y ejecutando todos los trabajos para la organización de la bolsa de trabajo". Asimismo se decide solicitar de la Diputación Provincial que acuerde la continuación del camino vecinal desde la carretera de Morón al Fontanar por Morcillo para dar ocupación a los obreros parados.Así como se acuerda recargar en una décima las contribuciones rústicas y urbanas e industriales del año 193], para con esos fondos ejecutar obras públicas y dar trabajo a los obreros sin ocupación. Sesión Ordinaria del 18 de Julio Se aprueba pagar 144 pesetas por los jornales de una comisión

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rural visitando las fincas rústicas de este término para ocupación de los obreros sin trabajo. Sesión Ordinaria del 27 de Julio El Ministerio de Gobernación remite una comunicación, firmada por el Sr. Subsecretario, concediendo 10.000 pesetas con cargo a la Tesorería de la Delegación de Hacienda de Sevilla para socorro de obreros parados con motivo de la crisis de trabajo. Dicha cantidad debería ser en su mayor parte para jornales y el resto destinado a materiales para realizar las obras del camino municipal de la Fuente Vieja al Puente Nuevo. Pero los munícipes también fueron conscientes de que no sólo los obreros tenían problemas de subsistencia, sino que también estaban los pequeños propietarios agrícolas que no contaban con riqueza como para afrontar la recolección de las cosechas de aquel verano y, por tanto, no podían contratar a jornaleros en paro. De ahí que en la Sesión Extraordinaria del 7 de Julio se crease una comisión municipal, presidida por D. Juan Hidalgo, con el propósito de conceder préstamos a los pequeños labradores para que pudieran llevar a cabo la recolección. Dichos préstamos saldrían de los fondos que el Ayuntamiento iba a tornar de la Caja Colaboradora del Instituto Nacional de Previsión con arreglo al decreto de fecha 28 de Mayo de 1931 del Ministerio de Trabajo. De este modo en la Sesión del 8 de Julio se conceden 25 préstamos a pequeños labradores y colonos por un importe total de 22.350 pesetas. El préstamo más elevado fue concedido a D. Manuel Andrade Moreno, por 2.500 pesetas, y el de menos cantidad a D. Francisco Ruiz Arcedo, por 200 pesetas. Estos préstamos eran concedidos para pagar los jornales a los trabajadores obreros del campo que se contratasen. Las cantidades prestadas se devolverían una vez hecha la recolección, con el interés fijado. En esa misma sesión se acordó formalmente y por unanimidad (porque así lo exigía el Decreto de 28 de Mayo) "solicitar el préstamo de 22.350 pesetas a la Caja de Seguros Sociales de Ahorro de Andalucía Occidental y del Instituto Nacional de Previsión". Préstamo que se devolvería el 31 de Marzo de 1932 con un interés del 5% anual.

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Del mismo modo, en la Sesión Extraordinaria del 22 de Junio se conceden 14 préstamos más a pequeños labradores que acrediten, como los anteriores, que pagan menos de 500 pesetas anuales de cuota por sus terrenos al Tesoro Público. El Ayuntamiento para ello solicita 12.000 pesetas a la Caja de Seguros Sociales. Con todas estas medidas no se pudieron colocar ni mucho menos a todos los obreros en paro, pero sí se consiguió que la grave crisis del momento no fuera una catástrofe.

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IMPRESO No podemos olvidar la cantidad de conflictos laborales que surgieron por aquellos meses en toda España. La Puebla de Cazalla no quedó al margen.

POR

GRÁFICAS ROSSO SEVILLA

Desde finales de Junio empiezan a producirse huelgas en Andalucía y Extremadura, para exigir la aplicación del Decreto de Términos Municipales, por cuestiones relativas al paro y a los alojamientos. En la delicada situación incidió la huelga general de Sevilla del 20 al 24 de Julio, por reivindicaciones de los obreros de la capital y también por reclamaciones de orden político (libertad de presos políticos y sociales, petición de destitución del gobernador...), viéndose agravada por las medidas del nuevo gobernador enviado por D. Miguel Maura, Sr. Bastos; así, clausuró los locales sindicales, detuvo a los miembros de los comités de huelgas y militantes obreros, y organizó unos comandos paralelos con el nombre de Guardia cívica mandados por un excapitán de la Legión, que llegaron a aplicar la ley de fugas. En la Puebla de Cazalla la Guardia cívica se creó por la Comisión Municipal compuesta por el Alcalde Vargas Pazos y los Concejales Moreno Andrade y Pliego Martínez en la Sesión Ordinaria de 11 de Julio. A la huelga de Julio se sumaron los trabajadores del campo de casi toda la Sierra Sur de Sevilla, excepto La Puebla de Cazalla. Pasada la siega del verano de 1931,e1 paro obrero aumentó en todas las poblaciones andaluzas y por ende en La Puebla de Cazalla. La crisis obrera continuaba.

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OTOÑO 1996


TÍTULOS PUBLICADOS -Un Maestro universitario de La Puebla en la Osuna del XVI: Alonso Vidal. -La Crisis Obrera en La Puebla de Cazalla. Abril-Julio de 1931.

EN PREPARACIÓN - Consideraciones básicas sobre la historia de La Puebla de Cazalla.


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CUADERNILLO DE HISTORIA LOCAL Nº2. LA CRISIS OBRERA EN LA PUEBLA DE CAZALLA EN 1931