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Índice Redacción: Armando Añel Idabell Rosales

Dossier: Del periodismo independiente al periodismo ciudadano

• Blogger Cubano № 11: Del perioColaboradores: dismo independiente al periodisManuel Cuesta Morúa mo ciudadano, 4 Luis de la Paz • El periodismo independiente en la Joan Antoni Guerrero Carlos Alberto Montaner Cuba totalitaria, 5

Diseño Gráfico: Alexandria Library Portada: NeoClub Ediciones Coordinación en La Habana: Ailer González

• Periodismo ciudadano fuera y dentro de Cuba: De la blogosfera a otras redes / Armando Añel, 12 • La Operación Verdad / Joan Antoni Guerrero, 17 • La Singularidad Tecnológica como agente del cambio, 21 • Internet y el periodismo ciudadano en la Primavera Árabe, 26 La polémica • El nuevo periodismo en Cuba: su

Contamos con la opinión de impacto democratizador / Manuel nuestros lectores. Envíanos tus preguntas, comentarios o Cuesta Morúa, 29 sugerencias a: • Del periodismo y los periódicos / bloggercubano@gmail.com Carlos Alberto Montaner, 39 http://bloggercubano.blogspot.com

Ficciones • Balseros / Luis de la Paz, 44

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Dossier: Del periodismo independiente al periodismo ciudadano

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Blogger Cubano № 11: Del periodismo independiente al periodismo ciudadano En el campo de la cultura y la información, el siglo XXI ha sido testigo de un hecho excepcional: La evolución del periodismo independiente en dirección al periodismo ciudadano —no vinculado a las empresas de comunicación tradicionales—, cuyo protagonismo en las redes sociales, incluso en periódicos y revistas con presencia en Internet, es cada vez más relevante. Es en base a esta realidad, y con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa, que se celebra anualmente el 3 de mayo, que concebimos este undécimo número de Blogger Cubano. En el caso de Cuba, el fuerte movimiento de periodistas independientes que se desarrolló a partir de la década de 1990 también ha derivado hacia un ejercicio efectivo del periodismo ciudadano en sus innumerables variantes, practicado por cubanos residentes o no en la Isla. Frente a este fenómeno, el gobierno de los hermanos Castro intenta por todos los medios dificultar y controlar el acceso de la ciudadanía a las nuevas tecnologías de la información. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que “una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”. En Cuba, ya lo sabemos, la democracia es todavía una aspiración, pero hacia ella viajan diariamente, convencidos de que su hora ya viene llegando, miles de ciudadanos para los cuales la información constituye un derecho irrenunciable. En este contexto el periodismo independiente, el periodismo ciudadano, crece y alimenta a la nación del futuro.

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El periodismo independiente en la Cuba totalitaria A partir de 1959, el régimen de los hermanos Fidel y Raúl Castro comenzó un proceso de radicalismo ideológico cuya consecuencia inevitable —una de las muchas— fue la extensión gradual de la intolerancia y la censura a todos los niveles. Pronto el extremismo oficialista hizo acto de presencia en los medios informativos, y comenzaron a cerrarse los primeros diarios, televisoras y estaciones de radio. Se estima que entonces existían en Cuba más de sesenta periódicos, más de veinte canales de televisión y 106 estaciones de radio independientes (http:// revistareplicante.com/como-destruyo-fidel-castro-a-la-prensalibre-en-cuba/), todos los cuales serían cerrados o intervenidos. Para el verano de 1960, de las publicaciones independientes de importancia en Cuba solo subsistían tres: los periódicos Prensa Libre y Diario de la Marina, y la revista Bohemia. Todas ellas fueron intervenidas por el nuevo régimen entre mayo y julio de ese año. Quedaba así abonado el terreno para la proliferación de la prensa oficial, mero apéndice del gobierno comunista. Durante décadas, se extendió por toda Cuba la opinión unánime y la información manipulada, con todos los medios de difusión masiva en manos del Estado totalitario. En este sentido, en el ámbito de la prensa plana, los periódicos Granma y Juventud Rebelde, de alcance nacional, llevaron y llevan la batuta. En la Plataforma Programática del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en 1975, puede leerse: “El Partido prestará una orientación y atención sistemática a los órganos de difusión masiva y promoverá la participación entusiasta y creadora de todos los trabajadores que laboran en ellos, apoyándose en los comunistas y en la actividad del movimiento sindical y de las uniones de periodistas y escritores, con la finalidad de lograr que la radio, la televisión, la prensa escrita y el cine cumplan su función en la educación política, ideológica, cultural, científico—técnica y estética de la población” (http://eddosrios.org/obras/politica/otro/prensa.htm).

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La prensa independiente en la década de los noventa “La prensa cubana es laudatoria y conmemorativa, más parece hecha para ocultar que para difundir”. La frase es de Gabriel García Márquez –escritor íntimo de Fidel Castro—, citada en el prólogo al libro Un encuentro con Fidel, del periodista italiano Gianni Miná, y por supuesto se refiere al periodismo oficialista, único difundido en Cuba por los medios en poder del Estado. De manera que el resurgimiento del periodismo independiente en la Isla, a principios de los años noventa, respondió a una profunda necesidad de expresión y difusión de la información que se justificaba por sí misma en el marco de una nación amordazada. A principios de la última década del siglo pasado surgen en el país, al calor del auge de la disidencia pacífica, las primeras agencias independientes de prensa bajo el totalitarismo, como la APIC, Habana Press y Cuba Press, y se dan a conocer nombres de periodistas independientes como Rafael Solano, Mercedes Moreno, Tania Quintero, Raúl Rivero o Indamiro Restano. Desde Miami, agencias como Cubanet y Cuba Free Press, o entidades como Radio Martí, dan cobertura y apoyo al movimiento, jugando un papel fundamental en la difusión, e indirectamente protección, del recién estrenado periodismo libre, y retroalimentando informativamente a la población cubana. En España, la Revista Hispano-Cubana difunde también esta incipiente labor periodística. Pero el régimen de los Castro no podía asistir indiferente a tamaña eclosión libertaria. Ante el crecimiento imparable de las agencias y los periodistas críticos —en la segunda mitad de los noventa se multiplican los grupos alternativos de prensa y surgen agencias como Nueva Prensa Cubana, Prensa Libre Oriental y el Grupo de Trabajo Decoro, entre otras—, decreta en 1999 la Ley 88 o Mordaza, utilizada en 2003 para encarcelar a varios de los más importantes periodistas alternativos en Cuba (http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/la-policia-amenaza-con-la-ley-mordaza-a-dos-miembros-de-convivencia-266788). Más de la tercera parte de los prisioneros de la llamada Primavera Negra de Cuba —denominada así cuando 75 disi6


dentes y activistas fueron detenidos y condenados a decenas de años de prisión entre marzo y abril de 2003, tras juicios sumarios carentes de garantías procesales— eran periodistas independientes. Apéndice: Acta de encausamiento A lo largo de sus 54 años de gobierno, el castrismo se ha caracterizado por llevar hasta las últimas consecuencias su implacable voluntad de poder. A los fusilamientos masivos, el hundimiento de embarcaciones civiles o la organización de los llamados “actos de repudio” ―durante los cuales turbas organizadas y comandadas por la policía política injurian y golpean a activistas y miembros de la oposición al régimen―, por citar solo algunos ejemplos de índole represiva, hay que agregar la implantación de un aparato mediático omnipresente, dedicado a tergiversar minuciosamente la realidad, así como la institucionalización de una serie de entidades y ministerios que permiten al régimen comparecer ante la opinión pública escudado en el eufemismo de lo “legal”. Paradójicamente, este barniz de legalidad ―su vertiente judicial resulta reveladora― se vuelve de cuando en cuando contra sus beneficiarios, denunciando al mundo la verdadera naturaleza del régimen cubano. El Acta de Encausamiento contra los periodistas independientes Raúl Rivero y Ricardo González, condenados junto a otros 73 disidentes a largas penas de cárcel en abril de 2003, durante la ya mencionada Primavera Negra, es un ejemplo de la paradoja anteriormente indicada. Estamos ante un documento que apunta, acusador, a sus redactores, y cuyas particularidades ―respetamos a continuación la ortografía del texto original, incluyendo sus erratas y disparates― ponen de manifiesto a qué extremos puede llegar un gobierno que no solo encarcela a quienes ejercen su derecho a recibir y transmitir información, sino que lo justifica chapuceramente. Los siguientes fragmentos del Acta se centran en ofrecer a los jueces “material inculpatorio”, pero en realidad constituyen un ejemplo prácticamente surrealista, a ratos hilarante, de los ridículos en los que cae el poder en Cuba en su afán represivo: 7


Acta de encausamiento contra los periodistas Raúl Rivero y Ricardo González (4 de abril de 2003) EFP No. 348/03 D.S.E. CONCLUSIONES PROVISIONALES ACUSATORIAS DEL FISCAL (Art. 278 L P.P) DELITO: ACTOS CONTRA LA INDEPENDENCIA O LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DEL ESTADO ACUSADOS: RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO. RAUL RAMON RIVERO CASTAÑEDA. A LA SALA DE LOS DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD DEL ESTADO: EL FISCAL DICE: Que estimándolas completas, presenta las actuaciones del expediente de referencia e interesa que se resuelva conforme a las peticiones que siguen: a) Tener por acusados a RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO y a RAUL RAMON RIVERO CASTAÑEDA asegurados con la medida cautelar de prisión provisional. b) Radicar Causa y abrir a juicio oral, a cuyo efecto formula las siguientes: CONCLUSIONES PROVISIONALES: Para la consecución de sus propósitos conspirativos han procurado la actuación de apátridas dispuestos a suministrarles informaciones y cumplir sus órdenes entre los que se encuentran los acusados asegurados RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO y RAUL RAMON RIVERO CASTAÑEDA, que realizan actividades subversivas encaminadas a afectar la independencia e integridad territorial cubana. Es así como a partir de la década de los 90 hasta la fecha, adoptaron la fachada de autotitularse periodistas independientes para desacreditar el sistema de gobierno cubano, sus instituciones, dirigentes, y sistema social (…) Ambos acusados propiciaron el surgimiento de una revista subversiva que titularon ‘’De Cuba’’, para suministrar informaciones falsas y facilitar las agresiones norteamericanas al sistema social cubano. Continuando el acusado GONZALEZ ALFONSO con sus deleznables actos, en el propio año 2000, creó y estableció en 8


su domicilio, una biblioteca que en consonancia con el enfoque ingerencista norteamericano llamaron ‘’independiente’’, repleta de libros con temáticas subversivas (…) De igual forma, el acusado GONZALEZ ALFONSO (…) en el mes de abril del año dos mil dos, a través del ciudadano nombre Manuel David Orrios, radicado en el exterior, establece contactos con una página Web de Internet denominada Cubanet, que es confeccionada con el objetivo de publicar documentos contrarrevolucionarios de la autotitulada Prensa Independiente en Cuba, en la cual situó artículos tergiversadores de la realidad cubana, recibiendo pagos por sus dañinas publicaciones, obteniendo además, de forma periódica, como fruto de sus vínculos con periodistas y agencias de el tipo ya referido, valijas con medicamentos, ropas y equipos para el aseguramiento de su actuar subversivo. Próximo al año dos mil comienza a colaborar como informante del conservador y anticubano periódico norteamericano ‘’El Nuevo Herald’’, cobrando más de trescientos dólares mensuales por las publicaciones deliberadamente falsas y agresivas que realizaba contra la nación cubana. (…) GONZALEZ ALFONSO realizó una reparación de su domicilio, colocando alfombras, un aire acondicionado, computadores, además de treinta sillas plásticas, sitio este donde se desarrollaban reuniones de varias personas puerta cerrada (…) Al acusado GONZALEZ ALFONSO, entre otros artículos, le fue ocupado, un fax con teléfono y contestador marca Panasonic, un teléfono Panasonic con contestador y memoria, una mini grabadora, máquinas de escribir, un radio tecsun r970, un radio marca grundig tr ii digital, una cámara de video, dos computadoras, de ellas una laptop, un scaner, una cámara fotográfica digital, una impresora de computadora, varios CD rom, y cassettes de audio y videos, libros y documentos conteniendo información que se propone subvertir el sistema económico, político y social cubano… El acusado RIVERO CASTAÑEDA a partir del año dos mil comienza a suministrar informaciones semanales para la página Web ‘’Encuentro en la Red’’ perteneciente a la Sociedad Interamericana de Prensa, cobrando por cada artículo, recibien9


do también ingresos por otras publicaciones, persiguiendo todos sus escritos un manifiesto propósito desestabilizador del Estado cubano. Laboró también junto al acusado RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO en la constitución de otra fachada para suministrar información al gobierno norteamericano, la que llamaron ‘’Sociedad Manuel Márquez Sterling’’, propiciando entre ambos el surgimiento de la revista subversiva que titularon ‘’De Cuba’’ con similares objetivos. Se ha desempeñado además como corresponsal a sueldo de la Agencia de Prensa francesa, de corte subversiva ‘’Reporteros sin Fronteras’’. También, con similares fines, realiza publicaciones subversivas para la revista ‘’Encuentro’’ y para el sitio Web ‘’Encuentro en la Red’’ que les pagan por cada colaboración suya (…) El acusado insistentemente ofrece declaraciones en vivo por la mal llamada ‘’Radio Martí’’, emisora radial terrorista radicada en Miami, todas en contra del proceso revolucionario cubano. (…) En el registro domiciliario efectuado al acusado RIVERO CASTAÑEDA, entre otros artículos, se le ocupó un radio marca Sony, una grabadora, un cargador digital de baterías, una máquina de escribir, una computadora personal laptop marca Samsung, con todos sus aditamentos, un adaptador de cámara video ocho, varios cassettes de audio y de video conteniendo información destinada a subvertir el sistema económico, político y social cubano, cinco libros titulados ‘’Ojo Pinta’’ de la autoría de RAUL RIVERO, dieciocho sobres conteniendo artículos periodísticos, recortes de artículos de prensa independiente pertenecientes a RAUL RIVERO, tres file conteniendo documentos de la llamada prensa independiente, entre otros materiales de carácter subversivo. El acusado asegurado RAUL RAMON RIVERO CASTAÑEDA, ciudadano cubano, natural de Camagüey, hijo de Esineo Tiburcio y Hortensia Edma, casado, de cincuenta y siete años de edad, nivel escolar universitario, desocupado, sin antecedentes penales, pero de pésima conducta por frecuentar la compañía de antisociales con quienes intercambia mutua influencia ne10


gativa, se manifiesta groseramente del proceso revolucionario, desobedece las advertencias oficiales que se le han hecho, es provocador e irrespetuoso de las normas de convivencia social. El acusado asegurado RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO, ciudadano cubano, natural de La Habana, hijo de Antonio y Graciela, de cincuenta y tres años de edad, duodécimo grado de escolaridad, desocupado, sin antecedentes penales, pero de pésima conducta social por sus persistentes instigaciones a las reuniones y manifestaciones ilícitas, alterar el orden con frecuencia, desobedece las advertencias oficiales que se le hacen por ser una persona provocadora, desestabilizadora, irrespetuosa de la colectividad y de los valores sociales (…) Las sanciones que deben imponerse a los acusados son las siguientes: Para el acusado asegurado RICARDO SEVERINO GONZALEZ ALFONSO, la sanción de PRIVACION PERPETUA DE LIBERTAD. Para el acusado asegurado RAUL RAMON RIVERO CASTAÑEDA, la sanción de VEINTE AÑOS DE PRIVACION DE LIBERTAD. Con las accesorias de los artículos 37, apartados 1 y 2; 43, apartados 1 y 2; y 44, apartados 1 y 2 del Código Penal, para ambos acusados. Firmado Fiscal Lic. Miguel Ángel Moreno Carpio. C. Habana a 31 de Marzo de 2003

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Periodismo ciudadano fuera y dentro de Cuba: De la blogosfera a otras redes Armando Añel La primera década del siglo XXI en la Isla es testigo del surgimiento del Movimiento Blogger, el cual, con raíces en el periodismo independiente ―blogueros como Reinaldo Escobar, Luis Cino e Iván García, entre otros, fueron previamente periodistas independientes, y en distinto grado aún lo son―, desemboca en un movimiento de periodismo ciudadano que a día de hoy vuelve poroso el muro de la censura. A los medios de difusión de los que tradicionalmente se servía el periodismo libre cubano para darse a conocer en el exterior, se suman ahora redes como Facebook, Youtube, Twitter y Blogger, que personalizan y distribuyen exponencialmente la información. Destacan figuras como Yoani Sánchez, Claudia Cadelo, Orlando Luis Pardo, Ángel Santiesteban y Luis Felipe Rojas, entre otras. Como apunta la investigadora española Beatriz Calvo, autora del libro Buena vista social blog: “Los cubanos no solo emplean su blog como medio de comunicación personal, sino como una herramienta para crear comunidad. Desde esa comunidad en la Red algunos dan a conocer su obra literaria, otros usan su blog como herramienta para la negociación de una identidad cubana que se les ha negado o se les ha impuesto, otros para el activismo político, etc. Lo que queda patente es que en el nuevo diálogo que se abre en la blogosfera cubana existe una voluntad por superar la tradicional dicotomía exilio—insilio y abandonar la retórica trasnochada de la revolución y la contrarrevolución” (http://www.abc.es/20101228/ medios-redes/abci-blogs-cuba-201012281050.html). Entre los años 2005 y 2010 puede decirse que la blogosfera cubana independiente vivió sus días de mayor auge. En Cuba, una eclosión de blogs de todas las clases y frecuencias, mayormente agrupada en la plataforma Desde Cuba (desdecuba.com) y con particular destaque del blog Generación Y, se puso de moda y tomó el bastón de relevo del periodismo independiente 12


tradicional, aun cuando éste continuó su labor imprescindible de recabar y distribuir información dentro de la Isla. También las plataformas Blogger.com, y en menor medida WordPress. com, acogieron esta labor. En cualquier caso, en la emergente era de las redes sociales el periodismo ciudadano de los nuevos blogueros se adaptó mejor a las particularidades de la revolución tecnológica en ebullición. Paralelamente, en esos años, a los blogueros de dentro de Cuba les sirvió de soporte, y actuó como agente de interacción informativa, un dinámico y variopinto movimiento de blogueros exiliados. Internet unía a las dos orillas con una eficacia y una inmediatez que no había logrado hasta ese momento ningún otro medio tecnológico. Un ejemplo de esta interacción fue la parada virtual del primero de junio de 2009, coordinada por blogueros exiliados y donde participaron miles de internautas de varios países. Se trató de una movilización general online convocada con el objetivo de concientizar a la opinión pública internacional sobre la realidad cubana, y presionar al régimen de La Habana, y pedía “a todos los blogs y webs de cubanos y no cubanos que se adhieran (…) abriendo sus páginas con un mismo post, o entrada, en esa fecha”, y manteniéndolo durante todo el día. El llamamiento al gobierno cubano y al mundo reclamaba: • Liberar a los presos políticos en Cuba • Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país • Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos (http://www.europapress.es/nacional/noticia-cuba-moragasanima-apoyar-movilizacion-internet-defensa-libertad-cubapromovida-disidentes-20090601180626.html) La blogosfera oficialista y el fenómeno de las redes sociales Fundamentalmente a partir de los años 2010-2011, la blogosfera cubana independiente cede protagonismo ante redes sociales como Facebook, Youtube y Twitter, convertida esta última en 13


la herramienta por antonomasia del periodismo ciudadano más directo y urgente. Periodismo en tiempo real que no se detiene ante tecnicismos ni regodeos y que no pocas veces ha puesto en jaque a grandes medios tradicionales. La paulatina emigración de Yoani Sánchez, la más popular periodista ciudadana de la Isla, hacia Twitter —aun cuando no ha abandonado del todo su trabajo como blogger— ejemplifica esta tendencia, ahora mismo en crecimiento. Como quiera que sea, la eclosión de las redes sociales, el periodismo ciudadano y la revolución tecnológica están llamados a llevarse por delante la rigidez ideológica con que ha fluido hasta ahora la información en Cuba, incluso la de los llamados “talibanes de las redes”, esto es, de los jóvenes entrenados y financiados por el castrismo para detener la marea de la libertad en Internet. Lo demuestra el caso del informático Eliecer Ávila, reseñado en este número por Joan Antoni Guerrero (artículo a continuación de éste), o el de la bloguera oficialista Elaine Díaz, quien en la primavera de 2012 se atrevió a criticar abiertamente la esclerosis de la blogosfera vinculada al régimen. Un Encuentro Nacional de Blogueros (oficialistas) desarrollado en la provincia cubana de Matanzas en abril de 2012 fue duramente criticado por la bloguera y periodista en su sitio La Polémica Digital, donde denunció los casos de estudiantes cubanos sancionados a seis meses sin acceso a sus correos electrónicos por atreverse a usar Facebook, Youtube, Twitter y otras redes sociales. Para Díaz, “el espacio plural, diverso, irreverente, altamente participativo, generoso y polémico que se ha creado a cuentagotas, ha sido cruelmente caricaturizado” (se refería a la blogosfera oficial, operada o supervisada por la policía política), quedando en su lugar “una blogosfera obediente y disciplinada” (http://espaciodeelaine.wordpress.com/2012/04/29/porquien-doblan-las-campanas/). Redes y espacios independientes a disposición de los ciudadanos residentes en Cuba Además de la plataforma de blogueros Desde Cuba, para los ciudadanos deseosos de brindar y recibir información independiente, sin censura, sobre la realidad cubana y sus experiencias, 14


existen ahora mismo varios espacios en la Isla. A continuación algunos ejemplos: • Primavera Digital (http://www.primaveradigital.org/), periódico digital fundado en noviembre de 2007 en La Habana, “es un servicio público dirigido a informar sobre la realidad de Cuba, pero no solo desde el punto de vista noticioso. También nos propusimos, con pluralidad y sin exclusiones, recoger las distintas voces, conocidas o desconocidas, del pensamiento alternativo político e intelectual de la sociedad civil cubana”. Para comunicarse con ellos están disponibles los siguientes correos: info@primaveradigital.org y primaveradigital@gmail.com • Posracialidad (http://www.cir-integracion-racial-cuba.org/). Página digital editada por el comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), institución que, fundada en 2008 sin filiación ideológica ni objetivos políticos, “agrupa a ciudadanos cubanos, cubanos residentes en el exterior y extranjeros residentes en Cuba que por propia y soberana voluntad, en condición de igualdad y sin distinción de ninguna especie, se coaligan con el propósito de promover, por medios pacíficos y lícitos, la más plena integración de todos los ciudadanos, sin distinción de raza o color de la piel, en todos los espacios sociales, económicos, culturales e institucionales, como corresponde a la composición social y los fundamentos culturales de la nación cubana”. Los interesados deben suscribirse en el propio portal para recibir respuesta vía correo electrónico. • Revista Vitral (http://www.vitral.org/). Un espacio de la Diócesis de Pinar del Río fundado en 1999, dirigido a “cuantos tengan sed de comunicación, reflexión y diálogo, sin distingos de colores ni empobrecedores filtros para la luz”. Para comunicarse: Obispado de Pinar del Río. Máximo Gómez 160 e/ Ave. Rafael Ferro y Cdte. Pinares. Pinar del Río 20 100. Cuba. Telfs. +53 (48) 752359, +53 (48) 753381, +53 (48) 753381. Fax: +53 (48) 778362. Correos: vitral@obipinar.co.cu y info@obipinar.co.cu • Revista Voces (http://vocescuba.com/). Fundada en 2011, constituye “una ventana para mirar dentro y fuera de Cuba. 15


Voces de cambio y continuidad, veloces al punto de lo inverosímil”. Para comunicarse con ellos está disponible el siguiente correo: vocesvocesvocesvoces@gmail.com El muro de la censura frente a la revolución de Internet Frente a la evolución de las redes y el periodismo ciudadano, frente a la incontestable evidencia de que Internet llegó para quedarse y no puede ser eludido sin más, al régimen cubano no le queda otra alternativa que censurar y controlar a la enésima potencia el tráfico online. Es por esto que el famoso cable de fibra óptica tendido desde Venezuela en el año 2011 no acaba de expandirse socialmente, porque la policía del pensamiento trabaja incansablemente por minimizar su alcance. La noticia, dada a conocer en febrero de 2013, de que un centro de control y censura de Internet se construye en el barrio capitalino de Miramar y podría entrar en funcionamiento antes de 2014 (http:// archivo.diariodecuba.com/cuba/15325-el-regimen-construyeen-miramar-un-centro-para-censurar-internet?page=1), revela la urgencia con que la cúpula gobernante, como una señal de “stop” en medio de la autopista informática, se apresta a mantenerlo todo “atado y bien atado” en el área que nos ocupa. Inútilmente, porque en Cuba todas las señales indican hacia el futuro. Y el futuro está a un clic.

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La operación verdad Joan Antoni Guerrero El informático cubano Eliécer Ávila ha hablado en una entrevista con la bloguera Yoani Sánchez, colgada en Youtube, acerca de su participación en la Operación Verdad como líder de una división dirigida al monitoreo de Internet con fines ideológicos. Explica que a principios del proyecto, hacia 2007, se empleó a unas 300 personas en este trabajo, haciendo seguimientos de 24 horas, con grupos de analistas encargados de elaborar respuestas para cada crítica vertida en Internet; estudiantes y funcionarios estatales participando en medidas de choque, atacando a personas críticas con el régimen para quitarles todo el crédito. El régimen castrista dispone de un plan para analizar los estados de opinión e incidir en ellos. Ávila asegura que no se arrepiente de lo que hizo y admite que, a raíz de lo que ha leído y vivido, tiene ahora otras opiniones. Ingeniero en Ciencias Informáticas, productor del programa alternativo en Youtube “1 Cubano Más”, Eliécer Ávila mantuvo en 2008 un intercambio en la UCI con Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Fue líder del proyecto de vigilancia tecnológica y política de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), una de las especialidades de la llamada Operación Verdad, dedicada al monitoreo de Internet, la emisión de reportes y el combate cibernético. Durante la entrevista, Ávila explica que se celebraban reuniones con militantes y cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de forma periódica en el Palacio de las Convenciones de La Habana. El ministro de Cultura Abel Prieto planteó en 2007 la puesta en marcha de un proyecto organizado en la UCI cuyo objetivo sería el de “transmitir al mundo la verdad que el gobierno planteaba de Cuba hacia el exterior”, así como la visión cubana sobre la cuestión de “los 5 héroes”1. Aunque este proyecto arrancó entre 2007 y 2008, “hacía tiempo que funcionaba”. Ávila se define en este proyecto como “el principal responsable” concretamente de una división de “vigilancia tecnológica” cuyo propósito era “saber en cada mo17


mento toda la información que se movía en torno a Cuba y a Fidel Castro”. El monitoreo podía cubrir las 24 horas del día. Otra línea de trabajo era la de “crear tecnología que pudiera posicionar webs del gobierno en los buscadores internacionales” o que en las búsquedas aparecieran webs oficiales y no otras. El proyecto de la Operación Verdad funcionaba, señala Ávila, “como un todo”, con equipos de estudiantes y analistas que “conciliaban la respuesta para cada caso, ya fuera un blog o un debate que se generara”. Uno de los objetivos principales no era tanto el de replicar ni contradecir las críticas que se lanzaban sino más bien “todo se basaba en atacar a la persona, quitándole todo el crédito”, subraya. El trabajo de las personas que participaban en el proyecto se medía con “metas productivas”, por lo que se debían elaborar reportes con la cantidad de comentarios y opiniones vertidas en blogs. Los componentes de la Operación Verdad eran “los más preparados y comprometidos ideológicamente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)”. En sus inicios el equipo estaba integrado por unas 300 personas, que garantizaban un control de la red durante las 24 horas del día. Se establecían turnos de trabajo, incluso en ocasiones especiales (elecciones en Venezuela, por ejemplo), noches y madrugadas para “seguir al detalle los estados de opinión o insertar matrices de opinión concretas”. La división liderada por Ávila tenía acceso amplio a Internet y sin censuras ya que “se suponía que nosotros estábamos vacunados ideológicamente”. El equipo recibía incluso visitas de miembros del Consejo de Estado, de donde llegaban indicaciones concretas respecto a contenidos en la red que “no eran acordes a la moral revolucionaria”. En cualquier caso, asegura Ávila, el régimen actuaba bajo el principio de “a cada cual, su dosis”. Ávila añade que todos los que participaban en el proyecto podían ser permeables a cierto “contagio” y, en su caso, se define ya entonces como “un rebelde dentro del sistema”. Dentro de su participación en el proyecto admite que fue suya la propuesta de formar un grupo de tres o cuatro personas que “profundizara” en tareas de hackeo, “para dejar fuera de combate 18


sitios” considerados enemigos. Entre los blancos “fundamentales”, asegura, estuvo el portal de noticias venezolano http:// www.ntn24.com. Lejos de menguar, el proyecto de la Operación Verdad “se ha extendido”. El régimen promueve la aparición de blogueros que, a pesar de radicarse en un mismo lugar –como la UCI—, aparentemente se proyectan como individuos distribuidos por todo el país que realizan su tarea bloguera de forma espontánea y en defensa del gobierno, sin indicaciones. Pero no es así. Ávila manifiesta que esos blogs no tienen un origen espontáneo, ya que se deciden temáticas y los autores deben reportar datos de su “trabajo”, número de entradas, actualización, así como medidas para aumentar el tráfico de visitas. Las actuaciones del régimen en Internet están perfectamente guiadas y pautadas, responden a necesidades ideológicas y su propósito es contestar las críticas y establecer filtros a la información. Ejemplo de ello es la plataforma Ecured, conocida como la Wikipedia cubana, a la que miembros de la Operación Verdad debían contribuir mediante la escritura de artículos, a pesar de que desconocieran la materia sobre la que trataban. “Había que escribir artículos mensuales para dar cuerpo a esa biblioteca”, afirma Ávila. El ahora opositor considera que el régimen debiera “dar Internet” para que el pueblo, en caso de considerarlo oportuno, defendiera lo que quisiera, pero “a título individual”. Ávila se preguntaba ya entonces por qué razones en Cuba “nada podía ser espontáneo”. La respuesta dada es que el régimen consideraba que ante la llegada de Internet el país debía estar “preparado” estableciendo filtros a la información, tanto la que llegaba del exterior como la que salía de Cuba hacia el exterior. “Todo tenía que ser depurado, tanto de entrada como de salida”. El disidente no se arrepiente hoy de su tarea en la Operación Verdad: “Yo lo primero que tengo que decir es que no tengo muchas cosas de las que arrepentirme porque, en aquel momento, hice lo que según mi conocimiento y mi formación debía hacer. Y estaba muy consciente de lo que estaba haciendo. Y ahora hago lo que, a la luz de los hechos, de la información, de los argumentos, de lo que he leído, de lo que he conocido, 19


me parece racional. Ahora, en mi caso pasó simplemente algo. En aquel momento yo estaba casi seguro de que el problema no era el sistema, el problema eran todas las personas que hacían las cosas mal”. Ávila fue apartado de sus tareas tras el encuentro con Alarcón, explica. Dejaron que se centrara en su tesis. Remarca que antes de eso él ya se había destacado como un “rebelde dentro del sistema” cuestionando incluso el liderazgo de Raúl y Fidel Castro. Ahora percibe que muchos blogueros del ámbito oficial están experimentando cambios y una evolución a medida que entran en contacto con otros pareceres y señala que a los guardianes del régimen no les agrada que estos jóvenes blogueros hagan amistad con círculos independientes. El disidente afirma que quiere ver en Cuba, en el futuro, que las opiniones respondan a la espontaneidad de sus emisores más que a planes organizados. “Quiero discutir con hombres libres e independientes. Eso sí que se va a imponer. Eso sí es Revolución”. http://joanantoniguerrero.wordpress.com/ Nota de la Redacción 1. “Cinco héroes” llama el régimen cubano a los cinco espías de la Red Avispa castrista juzgados y condenados en 1999, en Estados Unidos, por infiltrar el Comando Sur y la Estación Aeronaval de Key West, e involucrarse en el asesinato en aguas internacionales de cuatro pilotos civiles de la organización Hermanos al Rescate, entre otros delitos.

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La Singularidad Tecnológica como agente del cambio El concepto de Singularidad Tecnológica se refiere a la predicción de que el progreso tecnológico y los cambios sociales se acelerarán tanto (exponencialmente) que el ser humano perderá el control de su propio destino en un futuro controlado por poderosas computadoras con inteligencia artificial. Cuánto falta para llegar a este punto en la historia de la humanidad, y si llegaremos a él o no, es un candente tema de debate entre los grandes pensadores que se han dedicado a estudiar lo que nos depara el futuro. Sin embargo, tenemos a la vista otra singularidad tecnológica mucho más cercana: La Singularidad (o punto de no retorno) a la que se acercan los regímenes totalitarios que dependen del control total de la información mediante la censura, el terror y la propaganda masiva. En esta fase temprana de La Singularidad, son los regímenes totalitarios y represivos quienes pierden el control del destino de sus pueblos. Las nuevas tecnologías están cambiando el balance del poder y le están brindando al individuo las herramientas necesarias para regir su propio destino. En el mundo moderno el flujo de información se está duplicando cada dos años. En el año 2010, por ejemplo, se rompió por primera vez en la historia de la humanidad la barrera del zettabyte (un trillón de gigabytes) y en 2011 se trasmitieron en total 1.8 trillones de gigabytes. Para tener una idea de la magnitud de los datos transmitidos, un trillón es un uno seguido de 12 ceros (1000, 000, 000, 000) y un gigabyte puede contener aproximadamente unos 5000 libros. De acuerdo a la Ley de Moore (https://es.wikipedia.org/ wiki/Ley_de_Moore), los procesadores de computadora y los dispositivos de memoria digital también multiplican su poder y disminuyen su tamaño exponencialmente. Por ejemplo, cualquier teléfono móvil barato disponible hoy en el mercado tiene miles de veces la velocidad y la capacidad de memoria de la computadora que llevó a los humanos a la luna hace cuatro décadas.

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Tengamos en cuenta que lo que estamos viendo hoy es solo es el principio. Las computadoras y la Internet, desde un punto de vista histórico, están todavía en su más primitiva infancia. Aun así, en las pocas décadas que han estado funcionando ya han cambiado al mundo con creces. Como su evolución es exponencial, estos cambios serán cada vez más profundos y acelerados. Por ejemplo, en un futuro no muy lejano (de 3 a 5 años) los iPhones 5 de hoy serán completamente obsoletos. ¿Qué significa esto para los regímenes totalitarios?] El control de la información del que dependen estos regímenes para mantener subyugados a sus ciudadanos se está haciendo imposible en la práctica. El flujo de información sin censura resquebraja las bases ideológicas en las que se basa su poder. No solo deja de creer en ellos la población a la que subyugan, sino que sus propios funcionarios también se percatan que no hay porvenir en una ideología incompatible con el futuro y que solo podrán mantener sus estándares de vida si se adaptan a las nuevas reglas del juego democrático. Los dictadores, como antiguos guerreros samuráis o caballeros feudales enfrentados a las balas, pueden tratar de demorar el progreso y enlentecer su proceso de decadencia, pero no pueden evitarlo. Vemos algunos de los síntomas del advenimiento de la Singularidad del Totalitarismo: •Explosión de las redes sociales Los fenómenos Facebook, Twitter, los blogs, etc., han cambiado el panorama mundial. La velocidad con la que se transmiten las noticias y sus contenidos ya no están en manos de las grandes trasnacionales o los gobiernos. Hoy en día cada usuario es un potencial reportero con acceso instantáneo a la última noticia donde quiera que ésta se produzca. No hace mucho los represores podían actuar impunemente y cometer sus fechorías sin temor a ser expuestos. En la actualidad, hasta en los lugares más remotos, nunca escapan a la posibilidad que sus acciones queden grabadas desde teléfonos móviles y sus caras e infamias expuestas para siempre en la red de redes. •

Explosión de dispositivos móviles. 22


Los dispositivos móviles modernos se han convertido en las espadas y escudos de la democracia. Ponen al alcance de cada usuario potentes cámaras, poderosos procesadores, memorias y la capacidad de acceder a información censurada libremente (http://falcowebb.com/FreeEagleBlog/?p=540). Incluso en regímenes tan cerrados como el de Corea del Norte están penetrando estos aparatos desde sus fronteras con China y Corea del Sur. • Explosión de dispositivos de memoria digital La capacidad de las memorias USB Flash, SD y MicroSD se ha disparado y sus precios continúan bajando, haciendo que sean asequibles a ciudadanos de países pobres. En una memoria barata Flash USB o MicroSD moderna se pueden guardar datos que destapan décadas de mentiras y propaganda totalitaria, que costaron a un régimen dictatorial billones en gastos mediáticos para mantenerlas. Esto las hace armas asimétricas a favor de la democracia. • Primavera Árabe. Dictadores han sido removidos del poder en países del Medio Oriente como Túnez, Egipto, Libia y Yemen. Otros, como en Siria, están a punto de perder el poder. • Fugas masivas de datos Ejemplos: Wikileaks, Sony, CitiGroup… en el caso específico de Cuba, listas con nombres y direcciones de militares, dirigentes y delatores se han filtrado a Internet1. La Singularidad del castrismo Como podemos ver, cada vez quedan menos espacios para estos sistemas represivos, reliquias del siglo pasado. En el caso específico de Cuba, los síntomas se ven acelerados por factores como los siguientes: 1. Cercanía geopolítica a los Estados Unidos, país a la vanguardia en las nuevas tecnologías y cuna de la revolución de la Internet. 23


2. Activa comunidad de exiliados con poder económico y político en Estados Unidos, Europa y el mundo. 3. Activa generación de cubanos en la isla, que de forma abierta o subrepticia abrazan las nuevas tecnologías y anhelan la libertad. 4. Proliferación en el país de redes Wi-Fi de barrio y de redes de distribución “a pie” de información mediante dispositivos de memoria portátil y teléfonos móviles. Estas redes permiten la distribución sin censura de paquetes multimedia y web, juegos y software de todo tipo. 5. Proliferación de medios electrónicos baratos capaces de presentar contenido multimedia. Ejemplos: Teléfonos móviles, media players, music players, tablets, laptops y PCs. 6. Error fatal de cálculo de la dictadura, que ha abierto las puertas a huestes de “blogueros oficialistas” y formado a jóvenes informáticos como los de la UCI para luchar una “batalla de ideas” perdida de antemano. No han calculado que cada persona es un ser pensante e individual con aspiraciones e ideas propias. 7. Crisis económica e ineficiencia inherente al sistema han obligado al gobierno a abrir las puertas al turismo, a las visitas familiares y a la ayuda del exterior. 8. Factor biológico. La generación en el poder está muriendo debido a su envejecimiento natural y no está interesada seriamente en preparar a sus sucesores. Bajo el lema del rey Francés Louis XV, “después de mí, el diluvio”, esperan sus últimos días. 9. Los nuevos dirigentes son amantes de los lujos, la cultura occidental y las nuevas tecnologías. Sus familias, por lo general, ya han emigrado al exterior o están preparando sus retiradas. La guerra entre las fuerzas democráticas y la dictadura está pasado por una etapa donde las primeras buscan acelerar el 24


proceso y la última busca ralentizarlo lo más posible. El atraso indefinido del funcionamiento del famoso cable desde Venezuela se explica perfectamente desde este punto de vista. ¿Cuánto falta? Es difícil predecir pues, en realidad, depende de nosotros mismos. Cuanto hagamos o dejemos de hacer por acelerar el proceso influirá grandemente en la celeridad de la caída del régimen. Tampoco podemos pretender que el fin del totalitarismo llevará a la democracia automáticamente. Si permanecemos pasivos, es mucho más probable que el poder pase a manos de pequeños grupos de poder (mafias) en las primeras etapas de este proceso, que puede ser azaroso. Basado en el rápido y exponencial desarrollo de las tecnologías de la información y la penetración acelerada de las mismas dentro de Cuba, desde el exterior, el autor de este artículo ha calculado la fecha aproximada del fin del régimen totalitario en Cuba para el 31 de diciembre de 2020. Ya veremos si la predicción se cumple antes o después de esta fecha. Una cosa sí es segura, estamos presenciando los últimos estertores del régimen totalitario de los Castro, y ellos lo saben. Artículo original de la página http://lasingularidad.com Nota de la Redacción 1. En abril de 2011 la empresa multinacional Sony anunció una fuga de datos en sus sistemas de PlayStation Network que puso en órbita información de 77 millones de sus clientes. En noviembre del mismo año, el banco Citigroup sufrido dos grandes fugas de información que implicaron a 200 mil clientes en Estados Unidos y luego a 92 mil de origen japonés. Wikileaks, el portal fundado por el informático Julian Assange en 2006, es célebre por haber hecho públicos cientos de miles de cables diplomáticos y documentos clasificados. En el caso cubano, el sitio http://cubaaldescubierto.com/ publica desde hace tiempo información personal sobre la élite castrista y sus agentes, como forma de contribuir a que moderen sus actividades represivas

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Internet y el periodismo ciudadano en la Primavera Árabe Para nadie es un secreto que el periodismo ciudadano vinculado, fundamentalmente, a Internet, jugó un papel instrumental clave, de coordinación y difusión, en los movimientos sociales de la Primavera Árabe que dieron al traste con varios regímenes de la región. Una circunstancia que ha puesto todavía más en guardia a la clase política castrista contra el influjo liberador que podría ejercer la Red de Redes en el seno de la sociedad cubana. Todo comenzó en Túnez, donde las autoridades recurrieron al viejo expediente de silenciar a la televisión y otros medios tradicionales tras los sucesos de Sidi Bouzid, donde la inmolación del vendedor de frutas Mohamed Bouazizi desató encendidas protestas contra el régimen de Ben Ali (http://elpais.com/ diario/2011/01/23/domingo/1295758353_850215.html). Es entonces que surge Internet como fuente y vector de información, con Facebook jugando un papel protagónico en la difusión de comentarios, fotos, videos, etcétera. En el sitio Bambuser.com podían seguirse los acontecimientos en directo. Los llamados a manifestarse online se propagaron a países como Egipto, Libia, Yemen, Siria, Irán, Irak y Marruecos, entre otros. El egipcio Wael Ghonim, uno de los internautas más implicados en la organización de las protestas populares que dieron al traste con el régimen de Hosni Mubarak, lo resume diametralmente: “Si quieres liberar a una sociedad, dale Internet”. Y Lionel Jospin, primer ministro francés entre los años 1997 y 2002, habla de que el nuevo periodismo ciudadano, fundamentalmente a través de la cadena Al Jazeera y su reproducción y discusión a nivel cibernético, ha introducido “la cultura del debate en el mundo árabe”. El caso egipcio es altamente simbólico, pues fue la muerte de un bloguero de ese país a manos de la policía política, en junio de 2010, lo que desató los movimientos de denuncia en las redes sociales (en Facebook, “Todos somos Khaled Said”) que desembocaron en las protestas de la Plaza Tahrir. 26


El caso sirio, donde desde hace ya dos años se libra una cruenta guerra civil, también es sintomático. A través de las redes sociales, los vídeos e imágenes de los crímenes y actos vandálicos perpetrados por el régimen de Bashar al Assad insuflaron vitalidad a la primera manifestación pública opositora en la capital del país (15 de marzo de 2011). En esa ocasión, miles de personas respondieron a la convocatoria por Facebook de un “Día de la Ira”. La difusión cibernética de las marchas, fundamentalmente a través de Youtube y el propio Facebook, engendró a su vez nuevas manifestaciones. El 23 de marzo, en la ciudad de Deraa, unos 100 kilómetros al sur de Damasco, la represión de otra multitudinaria protesta causó más de una docena de civiles muertos. La marea del cambio ya era indetenible. Como apunta la periodista de origen libanés Octavia Nasr, los levantamientos de la Primavera Árabe no nacieron en 2010 o 2011, sino que fueron gestándose durante años. “Pero las redes sociales y el periodismo ciudadano los empujaron hacia el frente, y han hecho casi imposible que los grandes medios de comunicación los ignoren” (http://ijnet.org/es/blog/octavianasr-las-redes-sociales-fueron-un-megafono-para-la-primavera-arabe).

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La polĂŠmica


El nuevo periodismo en Cuba: su impacto democratizador Manuel Cuesta Morúa El surgimiento del periodismo independiente en Cuba data de finales de los años 80 del pasado siglo. Una eclosión de pequeñas agencias se abrió paso por toda la isla, estableciéndose como centros puntuales para, por primera vez después de 1959, construir la información desde los hechos sociales. Esto es ya democratización en el nivel de la opinión, independientemente de que su primer impacto se limite al espacio simbólico y al mundo exterior. A partir de aquí se rompe el monopolio estatal en la emisión informativa. Es bueno contrastar la narrativa del periodismo independiente con la narrativa del periodismo oficial para captar el significado del primero y su impacto en la realidad cubana. La prensa oficial es periodismo solo por su formato: producción diaria, respuestas de interrogación como base y estructura del estilo formal de los hechos narrados o informados, y cuerpo de corresponsales, periodistas y editores encargados de publicar, lo que asume como noticia, por los medios habituales de información. Hasta ahí. Porque en un sentido estricto, no se trata con la prensa oficial del concepto periodístico de publicar, que es el de ofrecer información sin conclusiones, sino del concepto ideoestético de publicidad, donde se intenta mostrar subliminalmente un hecho políticamente intencionado. La prensa oficial abandona el periodismo en su naturaleza originaria de informar lo noticiable en un rango jerarquizado de hechos sociales, y en el sentido de vigilancia institucionalizada de las instituciones y los sujetos del poder. Se convierte por ello en un medio de combate que arroja las herramientas y el espíritu crítico consustanciales al ejercicio de la información, para asumir una función apologética del Estado, asimilándose así al sentido y estructura de la heráldica informativa. Su misión no es pues emancipar al lector, su tarea es coaptarlo. De modo que el periodismo oficial no narra hechos sociales; narra hechos políticos del poder. Su problema, a pesar de las 29


críticas que se le han hecho y se le hacen, no es por tanto con la objetividad de la supuesta información que brinda. Su problema radica en su capacidad o incapacidad para interpretar y reflejar con más o menos imaginación la subjetividad cotidiana del poder político desde su interés de moldeo ideológico. Por eso me ha parecido siempre injusto juzgar a la prensa oficial cubana a partir de los criterios de objetividad, instantaneidad, contraste de visiones, imparcialidad y censura. No obstante, a su manera, y aunque resulte paradójico, ella participa de lo que será una característica pronunciada del nuevo periodismo: el valor de la subjetividad, propio de ese periodismo de opinión que se constituye como plataforma de lanzamiento del nuevo periodismo en Cuba. El nuevo periodismo empieza compartiendo con el periodismo oficial un punto básico: para ambos, todavía, el mensaje sigue siendo el mensaje. El famoso aserto del educador y filósofo canadiense Herbert Marshall McLuhan de que el medio es el mensaje no se cumple en ninguno de los dos casos. Combatir, a través del medio noticioso, concentra todos los esfuerzos en precisar el filo de los mensajes, sin preocuparse por la tecnología o la economía de los medios. Ahí, entre el intento de recuperar la naturaleza originaria del periodismo y la necesidad de abrirse paso y defenderse de la respuesta política del poder, se desarrolla ese nuevo periodismo de finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado. Él también es combativo, de denuncia y, en un sentido fundamental, es incluso ideológico. Como se ve, he utilizado hasta ahora el contraste entre nuevo periodismo y periodismo oficial, cuando la comparación lógica parecería ser entre nuevo y viejo periodismos. Pero mi lógica es la siguiente. Si hacemos un análisis, empezando por el tipo de medios hasta llegar a la estructura organizacional, no habría muchas diferencias entre el nuevo y el periodismo oficial. Ambos coinciden en el empleo de la máquina de escribir, ambos se organizan desde agencias centrales con una miríada de corresponsales y un editor que elige lo noticiable, y ambos establecen una estructura jerárquica muy tradicional. En esta perspectiva, no son ni viejo ni nuevo periodismo. Son 30


periodismo a secas, que se atiene a un modo más o menos eficaz de organizar la objetividad informativa y filtrar las fuentes. Lo que hace nuevo al periodismo independiente que surge es su carácter social, un tipo de periodismo cívico y ciudadano que intenta dar voz más que informar. Desde luego que pretende informar. Por este camino viene el sentido de recuperación del periodismo en su sentido lato. Buscar los hechos, definir sus fuentes, atenerse a lo acontecido, contrastar los discursos con la realidad, marcar sus distancias con la política y narrar lo que el poder esconde le devuelve al periodismo su función de informar a costa del poder y de los poderosos. El periodismo independiente pretende y de algún modo logra colocarse como un segundo poder. Se pone así de frente al periodismo como continuidad del poder y debe sufrir por supuesto las consecuencias. ¿Cuáles? Para empezar, el periodismo independiente es un periodismo de fuentes silenciosas o fuentes secas. Si la prensa oficial no tiene entrada a los departamentos de las empresas, en los ministerios, en los centros de producción y mucho menos a los centros estadísticos de la burocracia o a entrevistas con los responsables al mando; si ella no puede siquiera arrancar información de modo extra oficial protegiendo sus fuentes débiles; pero si además no concibe en su decálogo la posibilidad de hurgar y construir la información a pesar de las restricciones que impone el Estado, ¿cómo será entonces para la debutante prensa independiente el tratamiento posible de y con las fuentes? ¿De dónde podrá obtener su información y cuán objetiva podrá ser? ¿De qué modo construirá su credibilidad frente a reales y potenciales lectores, situados en su mayoría en países donde la medición y el escrutinio sobre la prensa son más o menos rigurosos? La prensa independiente tenía y tiene serias dificultades para construir su credibilidad basándose en un uso verosímil de las fuentes. Simplemente no ha tenido posibilidad de acceso, del mismo modo que no la tuvieron ni tienen la prensa oficial o la prensa extranjera acreditada en Cuba. La más inteligente y mejor situada de las agencias independientes podía y puede construir información veraz contrastando o explotando las contradicciones visibles a partir de la información ofrecida o los da31


tos ocultos —los datos que se obtienen desde la famosa lectura entre líneas— y creando una fuente especial por la acumulación de una serie informativa de datos y hechos oficiales que permita un periodismo investigativo de cierto rigor. A fin de cuentas, la realidad no se puede ocultar todo el tiempo con todo el éxito. Aquel tipo de periodismo independiente que usa bien ese tipo fuentes seriadas ha sido excelentemente hecho por el sector que se dedica a los temas económicos, más fáciles de tratar de esa manera. Por eso la prensa independiente logra su credibilidad e instalarse como institución social de importancia en Cuba por otras tres vías importantes. Por la vía de la presión al poder, a quien obligó y obliga a brindar más y mejor información al público, la que a su vez servía y sirve de fuente indirecta para crear información independiente más apegada a la realidad y sin necesidad de entrevistar a un ministro o de tener acceso a los archivos de la burocracia; por la vía de rasgar la imagen del poder, mediante la cual el periodismo independiente fue creando con tenacidad una matriz de opinión negativa del régimen desde la denuncia frente a la opinión pública internacional; y, finalmente, por la vía del periodismo social y cívico. Porque si el periodismo de opinión independiente ha sido clave para desnudar cotidianamente al Rey, mostrando a través de grandes agregados generales la creciente y pertinaz contradicción entre el discurso del triunfo y la miseria de la realidad, el periodismo social y cívico, también llamado periodismo ciudadano, ha sido el que le ha dado voz y rostro a las historias de vida, a los pequeños y no tan pequeños acontecimientos cotidianos que ocurren en pueblos distantes, en comunidades alejadas, y en lugares y desde hechos a los que jamás se ha acercado ni remotamente la prensa oficial cubana. Ha sido un periodismo cívico también de otra manera: contando el lado positivo de la historia de la sociedad civil; cómo esta construye sus espacios y proyectos, y cómo interactúa, donde ha sido y es posible, con el resto de la sociedad. En este sentido el periodismo independiente nacido a fines de la década de los 80 y principios de la década de los 90 del siglo pasado, anticipa el fenómeno blogger. ¿De qué manera? Por 32


sus contenidos. La limitación objetiva de construir un periodismo de fuentes, inmediato y con acceso al poder, le proporciona al periodismo independiente en Cuba las avenidas de lo social, del story telling en tiempo real, de las peripecias de la vida cotidiana como fuentes para narrar y mostrar la otra realidad que el mundo no imagina, que los cubanos que viven a una esquina de distancia de los desgarramientos ocultos desconocen, y que el poder ha decidido ignorar y prefiere tirar bajo la alfombra de su utopía vivida. Cuando la prensa oficial muestra rostros felices, proyectos terminados y obras sociales en construcción, la prensa independiente muestra el reverso, lo inacabado y los rostros con arrugas que han aguardado por años su bienestar o el fin de sus precariedades. Las primeras historias vivas de la marginalidad y de los mercados vacíos aparecen en los textos de la prensa independiente que solo puede llegar con su libreta de notas a pueblos, comunidades y barrios que le circundan para luego dictarlas por teléfono en mensajes de voz. Las primeras imágenes de hospitales deshechos fueron vistas tras la lente de foto—reporteros independientes que mostraban las grietas ensanchadas en el sistema de salud cubano. De modo que los primeros blogs en Cuba fueron de papel. Su rol ha sido importante como la primera fuerza que permite en Cuba, y para los cubanos que pueden seguirla, la democratización de la información. De tres formas diferentes y complementarias: por la posibilidad de otro punto de vista, por la visibilidad de otra versión hecha con datos fragmentarios y por la apertura y escucha de otras voces que vienen desde abajo. La represión a la prensa independiente de 2003 podría entenderse de otro modo como un intento, fallido a la larga, de impedir que el real o supuesto enemigo obtuviera una visión distinta y sistemática de la realidad cubana. Nunca debería verse como la necesidad de cortar un flujo de información sensible descodificada para uso del enemigo, tal como ha pretendido hacer ver la ridícula y cruel Ley 88, o Ley Mordaza como mediáticamente se le conoce. El impacto agregado más importante de la prensa independiente es, en consecuencia, el de la democratización. Las redes 33


sociales que toman impulso en el mundo a fines de los años 90 y a partir del 2004 y 2005 en Cuba solo potenciaron el efecto democratizador que la prensa independiente venía fraguando desde el siglo pasado. Tienen algo de razón por eso los periodistas independientes que se quejan de los efectos mediáticos de aquello que intuyó MacLuhan: la conversión del medio en el mensaje. Y este fue el caso con la aparición de las bitácoras digitalizadas y de otras redes sociales de comunicación instantánea. Las redes sociales Con la irrupción del blog dio la impresión de que irrumpía también la suerte de periodismo social y cívico que lo constituye como fenómeno fuerte dentro de los medios masivos de comunicación globalizados y dentro de la sequedad de la prensa en Cuba. Pero las bitácoras personales eran la realidad de la prensa independiente en la isla, no por elección sino por necesidad de ser y hacer algo diferente, perseverar y sobrevivir sacando a la luz el tipo de información que no demanda ni depende de fuentes ligadas al Estado, y que se puede conformar con una observación inteligente y perspicaz de la realidad social. Esta información es casi siempre mediata, contada en crónicas literarias y constituye noticia retardada. Lo que el periodismo independiente quizá perdió de vista fue el impacto exponencial e integrativo del blog como referente dentro de las redes sociales, y la capacidad de estas para potenciar la comunicación y darle una capacidad exponencial a la información, a la opinión y a las historias bien contadas. En las redes sociales no es necesario ni siquiera escribir correctamente o con estilo, basta saber contar una historia atractiva con un nuevo lenguaje virtual y tener la voluntad de hacerlo. Esto último es lo más importante, desde mi perspectiva, como efecto democratizador provocado por el nuevo periodismo dentro de las redes sociales. Basta la voluntad individual para la proyección del mensaje personalizado a través de una matriz de redes compactadas que al mismo tiempo ponen la mínima información y la pequeña opinión en un montón de salidas comunicacionales que pueden ser vistas, leídas y desechadas simultáneamente por cientos de miles de consumido34


res múltiples. Esta potencia informativa no mejora la calidad de la información de por sí, pero multiplica la voz, democratiza a los sujetos, presiona a los medios más establecidos y les obliga a un cambio de formato si quieren conservar a sus lectores. De hecho, tiene efecto sobre el tema de la veracidad informativa porque resulta más accesible, a partir de la existencia de la comunicación digital múltiple, la poderosa red de desmentidos públicos en medio de la aldea global. Esta cacofonía de voces que potencialmente pueden contar tanto sus propias historias como sus versiones sobre una historia, es lo más importante de las redes sociales: democratiza la voluntad de contar, y con relativo éxito. Y está claro que el tipo de bitácoras de agencia que caracterizó y caracteriza al periodismo independiente en Cuba tiene que asumir también la realidad de que el medio es soporte del mensaje. O perece. Ahora son las redes sociales o no hay prensa. Los grandes medios comienzan su traslación al mundo digital, y no abandonan el papel pero este se convierte cada vez más en una suerte de prensa de cámara leída por un cada vez más reducido segmento de lectores analíticos. Con la prensa en copia dura se desarrolla un nuevo tipo de lector: el aristocrático, quien gusta del tacto del papel, de la escritura oblicua y al margen, de recortar notas, artículos o reportajes para coleccionar y que conserva la tradición de envolver flores en papel periódico húmedo con el fin de transportarlas con vida. Este proceso mediático se desarrolla con más fuerza una vez que se desinfla el real o supuesto potencial de las redes sociales para traer la democracia a aquellos lugares dominados por dictaduras u autocracias. ¿Cuál es el papel de las redes sociales en la democratización? El mismo que el del periodismo tradicional pero esta vez multiplicado. Por eso lo entiendo como importante pero no crucial. A mi modo de ver ha habido una proyección mediática de los medios sobre su propia capacidad para instalar democracias. Si la libertad de expresión es condición y causa de que existan sociedades democráticas, creo que se ha producido una confusión entre aquella —la libertad de expresión— y los medios empleados para canalizarlos. Las redes son una herramienta, no son de 35


por sí la libertad misma. Como el hacha del cazador potenció la igualdad de los contendientes en la lucha por la liberación del yugo del más fuerte. E hizo más fuerte a la larga al tirano. Es cierto que la Internet, como matriz de las redes sociales, posibilita el acceso de un número mayor de personas a un número mayor de información en el menor tiempo posible, y permite, al mismo tiempo, lo más importante para la democracia: el ejercicio de la propia voz y la deslegitimación consiguiente de las coartadas tradicionales para negar el acceso de los ciudadanos a las fuentes de poder: sean las de los que los representan o las de los que gestionan sus servicios. Esto es de por sí democratización y se constituye en una condición suficiente para exigir la democracia. No es sin embargo una condición necesaria para que esta llegue a vías de hecho. Más que herramientas para la libertad de expresión, se necesita cultura de libertad de expresión. Y ésta precede a las herramientas. Razón por la que Internet se convierte en derecho exigible más que en recurso de poder para alcanzar la democracia. Las redes sociales democratizan más a sociedades democráticas que a sociedades autoritarias. ¿Por qué? Porque se convierten en instrumentos de ciudadanos activos que potencian por nuevos canales una predisposición a la democracia construida culturalmente al margen de la tecnología. No hay pruebas de una sociedad autoritaria que se haya democratizado una vez que modernizó sus redes de comunicación e interacción social. Me surge siempre la pregunta de si en la China actual hay más potencia democratizadora que en la China de 1989. Probablemente haya más condiciones y menos ímpetu, proporcionalmente hablando. La cuestión es que la democracia exige una voluntad común y las redes, que la posibilitan, tienden también a dispersarla a través de la bitacorización de los mensajes y de la voluntad. El individuo puede estar también tan solo cuando está conectado como cuando está en medio de la masa. ¿No es la masa la mayor concentración de energía por campo humano que existe? El tema de fondo es que, en tanto herramienta, la Internet y sus redes sociales pueden ser usadas también, y de hecho lo son, por las dictaduras y las autocracias y los enemigos sociales de 36


la libertad. Porque habría que asumir también que la sociedad civil puede constituirse en enemigo de la democracia. Me parece que el hecho de que las tecnologías de la comunicación sean un fenómeno creado y producido por sociedades libres, se entiende indebidamente como productor de libertad en cualquier tiempo y lugar. No se invierte la lógica para comprender entonces que ellas son más un producto de la libertad acumulada que creadoras de libertad per se. Las sociedades totalitarias se derribaron en un momento anterior a la explosión de la Internet y sus redes sociales. Por su parte, el mundo árabe no fue ni es más democrático a causa de las redes sociales. Estas propiciaron la rapidez y la conectividad de una voluntad democratizadora que ya existía en sociedades que por demás tenían, aunque fuera en ciernes, el germen de una sociedad civil institucionalizada. De Túnez a Egipto. De modo que las redes sociales aceleraron el encuentro de los ciudadanos en aquellos espacios cívicos que ya tenían, potenciándolos. En otro contexto, Venezuela, las redes sociales no han impedido el deterioro progresivo de la democracia, tanto en su calidad —entendida como el comportamiento de sus actores— como en sus instituciones, vistas en su dimensión independiente y de imparcialidad estructural. Y consta que los venezolanos se cuentan entre los ciudadanos latinoamericanos más activos en las redes sociales. Podríamos extender este análisis a otras naciones conectadas y high tech que sufren un deterioro similar de su cultura e instituciones democráticas. En Cuba asistimos a un reacomodo de las expectativas en relación con la capacidad de las redes para traer la democracia. Y no solo por la constatación obvia de que el acceso a las redes depende, hasta ahora, de la voluntad del gobierno, sino por el hecho de que Cuba es la prueba de la dispersión de la voluntad democrática precisamente por su posibilidad para expresarse como voz personalizada y activa en medio de la explosión cacofónica de la opinión. Esto es democratizador en sí mismo, insisto, pero no produce ni activa un proceso democrático que demanda un cruce creativo de premisas complejas e interdependientes. La primera lucha en Cuba es por el auto-reconocimiento de personas aplastadas por más de 50 años, cuya mayoría no 37


ha conocido la libertad. De modo que la lucha democrática se ha transformado en un debate por las libertades de tipo sicológico que fortalecen esta necesidad primaria de auto-reconocimiento. La explosión de los blogs favorece esta tendencia, pero no precisa ni necesariamente la democracia. Trabaja más a favor de la dispersión de las ideas y mensajes que del trabajo en equipo como garante del capital social que requiere la construcción democrática. Una cosa es usar los medios para la democracia, y otra es considerar el uso individualmente masivo de los medios como democracia. Esto último expresa la libertad pero no el poder institucionalizado de las mayorías, ni la protección de las minorías. Este reacomodo se produce además porque se reduce la brecha digital entre la dictadura y la sociedad civil. Esta gozó de una ventaja de partida producida por la lenta reacción del leviatán totalitario ante el fenómeno de la tecnología. Una lentitud consustancial al totalitarismo en todo tiempo y lugar. Pero una vez que el Estado cubano reaccionó, se encuentra en capacidad de adaptarse y hacer uso también de las mismas herramientas que se suponen emancipadoras, y para fines contrarios. Puede, además, desconectarnos porque al final es quien controla el switch central de la comunicación en redes. De modo que la ventaja de las redes sociales se reduce a la misma que ya tenía el periodismo independiente antes de la entrada de Internet: la credibilidad del mensaje, ahora exponencialmente proyectado, una vez que se neutraliza el medio como mensaje en sí mismo. De tal manera considero que las redes sociales tendrán un papel crucial en la consolidación de un nuevo peldaño y una nueva cualidad democrática, una vez y solo cuando la democracia llegue también por otros medios políticos y pacíficos. Las redes sociales pueden servir a estos; lo que no parece posible es que ellas puedan prescindir del escenario, sentido y herramientas de la política necesarios para llegar a la democracia.

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Del periodismo y los periódicos Carlos Alberto Montaner ¿De qué sirve un periódico? La interrogante puede dar lugar a las más variadas respuestas. Desde ponderadas justificaciones filosóficas hasta obvias trivialidades, pasando, claro, por razones de higiene tan modestas como urgentes. Lo interesante de esta multiplicidad de respuestas es que todas ellas son ciertas. Un periódico es —o “sirve para”, da lo mismo— lo que quiera su lector. A primera vista la observación puede resultar una perogrullada. Veamos cómo no lo es. Los periódicos son algo así como actas diarias del acontecer. En ellos se anotan y comentan los hechos más sobresalientes y se analizan algunas generalidades en los artículos de fondo. Cada diario, de acuerdo con la particular visión que sustenta, arrimará la brasa a su sardina. Si es de izquierdas, dirá que el diplomático secuestrado fue “ajusticiado”, si es de centro, afirmará que lo “ejecutaron”, si de derechas, clamará contra el “asesinato”. También los muertos son del color del cristal con que se miren. ¿En qué quedamos? —se preguntará el lector—. ¿Son los periódicos lo que quiera el que los obtiene, o son lo que le da la gana a la camarilla que los confecciona? Sin duda alguna, lo primero. Lo segundo es la coartada de los tiranos para silenciar la oposición. La prensa es más un reflejo de sectores de la opinión pública que su fabricante. Es una consecuencia y no una causa. Esto lo escribo no sin cierto rencor, pues como “articulista de fondo” —un señor absurdo que dice vaguedades— preferiría que mis trabajos hicieran adeptos, transformaran a los lectores y depositaran ideas, como gusanillos laboriosos, en sus conciencias. Pero estoy melancólicamente seguro de no haber convencido nunca a nadie, de nada. A los diarios se va a buscar coincidencia. El lector —vanidoso implacable— encontrará “excelente” el artículo que coincida con su criterio y “pésimo” —o “malévolo” o hasta “canallesco”— el que discrepe. De ahí que se suscriba al órgano que más fielmente interprete su modo de pensar. 39


O sea, el argumento —tan caro a las dictaduras —de que el pequeño—grupito—no—representa—la—opinión—pública—, primera providencia para enviar al censor o al esbirro, es una malvada distorsión de la realidad. Si el “pequeño grupito” no representara realmente a un sector sustancial de la opinión pública, el órgano hubiera desaparecido por consunción. No habría lectores, ni anunciantes, ni recursos. Y si la prensa —de derecha, de izquierda o de centro— cuenta con miles de lectores, es porque miles de lectores ven su pensamiento reflejado. En una sociedad multitudinaria y compleja —no podía ser de otro modo— se delega el derecho a expresar libremente las ideas, como se delega en los legisladores la facultad de hacer las leyes. No todos los izquierdistas opinan en los periódicos de ese signo, pero puede tomarse el pulso a la tendencia leyendo a sus voceros. No sería legítimo prohibir la aparición de periódicos izquierdistas con el pretexto de que una docena de hombres se abrogan la representación de las masas. Solo que el mismo argumento también es válido con relación al centro o a la derecha. La prensa es realmente el Cuarto Poder, pero a diferencia del ejecutivo, el legislativo o el judicial —poderes que se compulsan cada cierto número de años— su legalidad emana de un laborioso plebiscito diario, y su representatividad del número de coincidencias que suscite. Ese Cuarto Poder —”Poder Fiscal” debió llamarle Montesquieu si hubiera previsto su labor— es el más ancho y hondo recipiente de esa abstracción que genéricamente llaman “libertad”. De ese Cuarto Poder —de la prensa— depende que un sector de la ciudadanía pueda postular su libérrima interpretación de la realidad cotidiana. Esa, no hay dudas, es la más trascendente y humana de las libertades. La que más nos aleja de las bestias. El lenguaje de la prensa americana Hace unos años, en una crónica a propósito de nuestra anemia creativa —en Latinoamérica, claro— escribí que en “doscientos años nuestros pensadores no habían parido una idea original”. En un periódico nicaragüense apareció que los pensadores “no habían tenido...”; en otro de México “que no habían dado a luz”, en uno famoso, colombiano, que “no habían alumbrado”. El 40


caso es que lo de parido les sonaba mal, y lo sustituían por una perífrasis más o menos horrorosa. Porque eso de “dar a luz” es una de las cursilerías más grandes del idioma. Y el idioma del periodismo, lamentablemente, está lleno de bobadas, de alambicamientos, de palabras con pantuflas para no asustar a las viejitas decorosas. Todo eso es deprimente. El mensaje pierde vigor, el texto se aflauta, suena como un pito ñoño, y acaba por confundir al lector que a derechas no sabe dónde termina la elegancia y comienza la tontería. Eso debe terminarse. Entre las revoluciones pendientes en América, hay una inaplazable que debe realizarse en las redacciones de periódicos y revistas. No es posible que la cinematografía ande por “El último tango” y el periodismo por Rubén Darío. Nunca se le retorció el cuello al cisne, como solicitaba González Martínez. Hay que acogotar al pajarraco de una dichosa vez. Perseguirlo, matarlo a escobazos y luego destriparlo. El español se acicaló demasiado con el Neoclasicismo, se enredó con el Romanticismo y se graduó de idiota con el Modernismo. Confesémoslo: Rodó era muy cursi. Rubén y sus cisnes, genialmente detestables. En esto del idioma conviene ser radical. Ser radical es ser fiel a las raíces, y las raíces de la lengua están en la prosa picaresca de Quevedo y en las coplas descaradas de Mingo Revulgo. En el idioma de pan, pan y vino vino con que Cela escribió sus novelas. No creo que el periodismo debe ser un oficio de carretoneros, pero tampoco de madres ursulinas. En inglés, hace tiempo que le retorcieron el cuello al cisne victoriano. La revista Time, el New York Times o hasta el solemne Christian Science Monitor no rehúyen la palabrota cuando ésta viene al caso. Ni la sustituyen por puntos suspensivos, práctica arrogante que consiste en suponer que todos los lectores son malhablados y pueden dibujar en sus sucias cabecitas las letras escandalosas que el casto periódico no se atreve a imprimir. El lector de habla inglesa —de un tiempo a esta parte— nunca es abandonado en presencia de un “taco”. La prensa es su cómplice hasta el final. Así no hay sonrojo. Como no lo hay viendo el espectáculo “Hair” o comiendo en un restaurant “topless”. Esto es mucho más honesto. 41


Claro que todo tiene su explicación. Estados Unidos es una sociedad abierta en la que el pueblo participa de la elaboración de la cultura a través de sus anchísimos niveles medios. La cultura se aplebeya y el periodismo es parte principalísima de esa cultura. Nuestra lengua literaria, una de cuyas vertientes es el periodismo, refleja, en cambio, los valores de una burguesía infinitamente más escasa. Solo que sería terrible esperar a que cambie la estructura social para que se modifiquen los hábitos lingüísticos. No hay tiempo que perder: a encasquetarse el gorro frigio, prenderse la escarapela, y salir, guillotina en mano, a alborotar la prosa periodística. No hay derecho a las perífrasis pudibundas. Si nuestros pensadores no han parido una idea que valga la pena, ¡por Dios!, no escribamos que no han dado a luz. Incidentalmente: si no la han parido será porque nuestras universidades —nuestras indigentes universidades— no han sabido preñarlos. Nota: Espero que el señor editor no escriba “estimularlos”. Nota de la redacción: Una primera versión de este artículo apareció en el libro De la literatura considerada como una forma de urticaria, publicado en España en 1980.

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Ficciones


Balseros Luis de la Paz Teníamos que ponernos a trabajar en cuanto llegáramos, sin embargo no había un plan preparado con anticipación, lo cual nos ponía en desventaja frente a los otros medios de noticias en el lugar. Solo sabíamos que tras pasar por la rigurosa burocracia aduanera de la isla, debíamos partir a la playa de Cojímar, y sobre la marcha darle coherencia a la información que transmitiríamos hacia Miami esa misma tarde en vivo. La asignación requería, además, acumular material suficiente para realizar una miniserie o un programa especial sobre el tema de los balseros. La tarde transcurrió rápidamente. Hicimos el primer envío al satélite a las 6 de la tarde. La cobertura gráfica transmitida fue lo suficientemente abrumadora como para crear un impacto en la audiencia. También resultó bastante decorosa la entrevista que le hice a un hombre de poco hablar, pero de comportamiento muy enérgico, que se preparaba para lanzarse al mar con su familia en una balsa a todas luces incapaz de cruzar el Estrecho de la Florida. A título personal, y fuera de cámara, traté de persuadirlo, no porque no existieran poderosas razones para que se largara de Cuba, sino por el estado paupérrimo del artefacto, así le llaman a las balsas, en el cual arriesgaría su vida. Cuando se está cubriendo una noticia en desarrollo, las horas pasan vertiginosamente. Los materiales se acumulan, las entrevistas nunca parecen suficientes y mucho menos las adecuadas. En escasos minutos volvería al aire el noticiero de la noche y junto a mí un grupo de jóvenes aguardaba el momento para manifestar su descontento por el régimen y mostrarnos en cámara los neumáticos forrados con lona y sacos de yute, con los que emprenderían el viaje hacia la “yuma”, como le dicen en la isla a los Estados Unidos. Sin embargo, en medio del reportaje, Arturo, mi camarógrafo, me señaló hacia la orilla, donde comenzaban a desembarcar los balseros que había entrevistado a las 6. Corrí hacia ellos, los niños mostraban una expresión de miedo, la mujer solo sabía decir “eso es espantoso”, mientras el hombre afirmaba que en cuanto arreglara los problemas volve44


ría a intentar el viaje. La balsa se inclinaba mucho a la derecha, no había manera de estabilizarla, decía, mientras forcejeaba con la embarcación para sacarla del agua, que a esa hora de la noche, quizás porque ya había entrado la marea alta, se mostraba bastante inquieta. La noticia en vivo, con el detalle del balsero regresando, le dio a la información un carácter de inmediatez y exclusividad que diría mucho de mi reportaje. Como Arturo es cubano, lo conmovía la tragedia de sus compatriotas lanzándose al mar en cuanta cosa lograra flotar, y lo manifestaba sustituyendo la cordialidad y el buen humor que le he conocido durante los años que llevamos trabajando juntos por una expresión fría y un rostro contrariado y hasta en ocasiones triste. Desde luego, yo también me sentía impactado por aquel deprimente espectáculo de cientos de personas, que solo sabían, podían y querían hablar de irse de su propio país, arriesgándolo todo y dejándolo todo, por lograr la libertad, un futuro mejor y un poco de dignidad. Manejando desde Cojímar hacia el hotel Riviera, en La Habana, nos cruzamos en la carretera con prácticamente una caravana de vehículos llevando balsas en los techos y hasta nos detuvimos a filmar el momento en que un carro tirado por caballos, remolcaba con dificultad una rudimentaria, pero inmensa embarcación. Le dije a Art que podíamos documentar algunas de esas situaciones con vista a la serie especial. En el hotel comencé a preparar el reportaje del siguiente día, donde quería incluir, para balancear la información, una entrevista con algún funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, así como trasladarme hacia otros puntos de donde estaban partiendo en masa los cubanos. Sin embargo, todo cambió de un momento a otro. La familia de Arturo iba a comenzar la construcción de una balsa y me pareció que no había mejor reportaje que ese, pero no sabía cómo planteárselo a mi camarógrafo. Por suerte él mismo tomó la iniciativa, que yo secundé de inmediato. Partimos hacia su casa. Allí supe que esa era la casa de su infancia y adolescencia, hasta que salió hacia los Estados Unidos. Su hermana permaneció en la isla y la heredó. Durante el viaje me hizo un bosquejo de su vida, dándome detalles muy perso45


nales, que nunca antes habíamos abordado. Para mí, su familia estaba toda en Miami, pero no era así. Descubrí que el Arturo que yo conocía no era más que un pálido reflejo del verdadero, incluso me pregunto si al desnudarse ante mí lo hizo del todo, o tan solo dejó entrever aquella parte que se necesitaba para la noticia. Su hermana era una mujer hermosa, trigueña, algo tímida, que se paró delante de la cámara muy recta, solo encorvando los hombros ligeramente, como evadiendo un golpe, temerosa de ser agredida por el lente. Se daba un aire a Art. Su marido, algo mayor que ella, era el vivo retrato del oportunista, con el que, seguramente, no me sería fácil tratar para el reportaje. El barrio donde vivían tuvo que haber sido en su tiempo un lugar acogedor. De todas las casas en el área solo una estaba conservada y era precisamente la de Art, quiero decir, la de la familia de Art. No le faltaba pintura, y el único carro que había en la calle, además del nuestro alquilado, pertenecía también a esa casa. Los vecinos le tienen terror pánico a mi hermana y al marido, piensan que son informantes, me dijo Arturo casi en complicidad en un momento en que nos quedamos solos. Incluso creo que se sentía un poco abochornado por esa realidad, que por evidente se vio forzado a revelarme. A modo de excusa se apresuró a proteger a su hermana. Él ya vivía como un rey desde antes de conocer a mi hermana, dijo en voz baja y salió al portal. La belleza de una calle, por cuyas orillas corría una frondosa arboleda, la utilicé para sacar a Art de su apuro. Yo no había requerido en ningún momento intimidades familiares, pero todo indicaba que él necesitaba esclarecerme algunas. Filmamos los flamboyanes, que por ser casi verano estaban florecidos. La toma de Arturo, un profesional con muy buen gusto, la utilizaría para contrastar la belleza de una ciudad por momentos esplendorosa, y en otros, una ruina hasta en el detalle más insignificante, con el éxodo sin par que estaba aconteciendo. También captamos imágenes de una escuela todavía activa, al menos había muchos jóvenes en el interior, cuyas paredes estaban cubiertas de un moho negruzco, producto de la ausencia total de mantenimiento, y unas maderas apuntalaban los mu46


ros exteriores. El tiempo empleado en la filmación sirvió para concluir la conversación sobre su familia. Luego supe, por su sobrina, que asistía a esa escuela, que su tío también había sido alumno de ese centro. Quise recurrir a mi asistente como elemento fundamental del trabajo, sería algo impactante la participación del camarógrafo en la historia, pero se negó, empleando incluso, un tono cortante y agresivo, que llegó a enfadarme bastante. Yo soy un emigrante económico, se apresuró a decir el cuñado de Arturo, ante la cámara. Si esta filmación llega a manos de los compañeros del Ministerio del Interior y del Partido, quiero que sepan que yo apoyo la revolución cien por ciento... Aquel discurso, esa sarta de sandeces y cobardía, provocó una discusión que casi termina a golpes entre los dos hombres. No sé por qué la hermana de Arturo me veía como un mediador potencial, pues continuamente requería mi intervención para solucionar aquel problema doméstico. Tal vez el no ser cubano le hacía creer que podía asumir un criterio imparcial, sobre asuntos incluso tan inexplicables para mí, como el uso de una libreta de racionamiento. Luego supe que esa libreta, la cual me mostraron y grabé para el reportaje, era la que daba acceso a la poca comida que venden en los establecimientos. Arturo se excusó conmigo y no sabía qué hacer para halagarme. Estaba apenado. Creo, incluso, que temía que al regresar a Miami, yo desatara un chismorreo en el canal, sobre los pormenores de la vida privada de mi asistente. Desde luego que yo no haría cosa semejante, y me las ingenié para hacérselo saber, sin necesidad de volver al tema de la bronca. Después de todo, parece que el cuñado de Arturo, años atrás no solo aspiró a conquistar a la hermana, sino también la casa donde vivía la muchacha, y para lograrlo hizo alteraciones comprometedoras en documentos oficiales que llevaron a Arturo a la cárcel por varios años. Estas interioridades me las hizo saber la propia mujer, aunque siempre sembrando ciertas dudas. La actitud de mi compañero de trabajo denotaba un espíritu superior, capaz de echar a un lado traiciones oportunistas y mezquinas en beneficio de la reunión familiar. De lo único que disponían para comenzar la construcción, era de tres cámaras de tractor, lo suficientemente grandes como 47


para hacer una balsa, pero no existían otros medios necesarios, como tela, lona, hilo, maderas, clavos, remos, sobre todo una brújula para poderse orientar. Poco a poco el cuñado de Arturo fue dejando la cobardía a un lado, probablemente ayudado por una botella de ron, a la que llamaba chispa e’tren, y se entregó de lleno y con ingenio, a la construcción de la embarcación, aunque continuamente tomaba precauciones exageradas, como poner la radio muy alta a la hora de martillar, y vigilar a través de la ventana a los vecinos. Cualquiera te denuncia aquí, me dijo sonriente. Art y yo, tuvimos que alternar la filmación de la balsa, con la salida de otros balseros ya listos y lanzándose al mar. En el hotel, mientras me duchaba y cambiaba de ropas para ir al MINREX—había logrado una entrevista con un funcionario de menor rango, pero era algo—, Arturo compró en la tienda del hotel, un llavero del cual pendía como adorno una brújula. Ya les tengo la brújula, me dijo cuando salimos a realizar la entrevista. Se notaba contento, su rostro parecía haber recibido una dosis de energía, al poder resolverle algo fundamental a su familia. Salimos al aire en una cobertura de equipo. Miami, Washington y La Habana. La entrevista con el funcionario de relaciones exteriores no la transmití, solo me hice eco de ella, donde el funcionario afirmaba que era una falacia decir que los cubanos se estaban tirando al mar por millares. Una toma panorámica del malecón habanero, mostraba catorce embarcaciones rudimentarias adentrándose en las profundidades del mar. Además, el servicio de guardacostas norteamericano reportaba el rescate de casi dos mil personas ese día. La hermana de Arturo saltó de alegría al ver la brújula, que era prácticamente de juguete, así como botellas plásticas de agua y algo de comida, que servirían para la travesía y para subsistir los días previos. Con orgullo mostró una bomba de aire para bicicleta, que habían comprado con unos dólares que obtuvieron vendiendo un colchón y una puerta de la casa. Filmamos cuando vinieron a recoger la puerta. Pregunté por el interés que una puerta podía tener para sus compradores y me dijeron que la utilizarían para hacer una balsa. Quise entrevistar al comprador, pero se negó rotundamente. 48


El reportaje se estaba logrando a la perfección. Los preparativos de la familia de Art marchaban aceleradamente, aunque los problemas se precipitaban uno sobre otro. Desatornillaron y desencolaron el sofá para convertir los largueros en remos. En este sillón se quedó muertecita mi abuela, que en paz descanse, dijo la hermana de Art con cierto aire melancólico, pero sin remordimientos, mientras su marido lo despedazaba para utilizar la madera en la balsa. El mueble, verdaderamente una reliquia, de madera sólida, había sido de los abuelos maternos de Arturo. Con parsimonia lograron hacer unos remos fuertes y de calidad, aunque el mango no era redondo, sino plano. Las camas, que llevaban en esa casa al menos cuarenta años, fueron desbaratadas para reforzar la balsa, y la tela de los colchones, donde el propio Arturo dormía de niño, la emplearon en forrar los neumáticos. Por su parte los alambres de los bastidores también encontraron su utilidad en la confección del artefacto destinado a acomodar a una familia entera, y resistir los embates del mar. Las imágenes las tomaba yo. Mi camarógrafo se había entregado de lleno a la construcción de la balsa con su familia, incluso señalándome tomas específicas en las que él aparecía. Aquello lo asumí como su aceptación, para ser usado en la producción. Se mostraba inquieto, febril, demostrando unas habilidades que yo no le conocía. Partí a cubrir una conferencia de prensa donde no permitían tomar videos, dejando a Art trabajando con su familia, tratando de desmontar una viga de la casa, y desclavando el techo para utilizar los clavos en la balsa y el papel de techo como fondo impermeable. Por Cojímar seguía saliendo el mayor número de balseros, pero deseaba agregar a los reportajes otros sitios también importantes como Santa Fe y Jaimanitas. Además, me habían hablado de Guanabo. Allí llegué conducido por un muchacho de unos 25 años que por unos pocos dólares me sirvió de guía. Él no se iba a lanzar al mar, me dijo, no porque no tuviera también deseos de largarse de Cuba, sino por miedo. Tengo miedo a morir, y no me da pena decirlo, afirmó no sin cierta amargura. La misma frase me la ratificó, ya más animado, cuando le pedí que la repitiera frente a la cámara, para incluirlo en el reporte de esa noche. 49


Me llevó por oscuras calles, por verdaderas fábricas de balsas, donde cientos de personas discutían precios y exigían un trabajo de calidad, que pudiera resistir la dura travesía. Documenté el recorrido que cinco balseros realizaban hasta la orilla del mar, seguidos de una multitud que los acompañaba a la costa, dándoles ánimo y demostrando solidaridad. La embarcación de la familia de Arturo tomaba forma por minutos. Habían arrancado la plancha de plywood de un escaparate, para utilizarla como fondo. El motor de un antiguo refrigerador muy deteriorado, pero todavía en uso, lo utilizaron como elemento de la propela, ciertas placas de metal como quilla, y una soga que fungía como tendedera, la emplearon para fijar los neumáticos entre sí. De un librero de caoba, recuerdo de un abuelo ya fallecido, solo quedaba una montaña de madera, lo mismo ocurría con la mesa del comedor. Con paciencia, la hermana de mi compañero preparaba pequeños paquetes con fotos, inscripciones de nacimiento y otros documentos importantes, para llevarlos en la travesía. Los envolvía bien en plástico, y con una plancha caliente sellaba los bordes. Me mostró algunas fotos en blanco y negro de Arturo niño, así como del resto de la familia. En una aparecía Art recién llegado a Miami, muy delgado y con los pómulos marcados. Me mostró un papel amarillento, que extrajo de una cartera de piel de cocodrilo, fechado en abril de 1959, donde su madre solicitaba la instalación de una línea de teléfono. Han pasado los años y todavía esperamos por el teléfono, dijo moviendo el papel en el aire y sonriendo. Luego, con la misma parsimonia, rellenó varios pomos de medicinas, para mi sorpresa todos con etiquetas vencidas, que extrajo con cuidado de una caja, como si se tratara de una reliquia familiar, con monedas antiguas, sellos de correo y algunos dólares. Cubrimos el momento en que las autoridades cubanas sacaban del agua los cadáveres de tres personas, una de ellas, un hombre que había sido mordido por tiburones. Al poco rato una lancha guardacostas desembarcó una balsa despedazada. Un guardia me dijo que eran cerca de 20 los náufragos. Días después se supo que dos fueron rescatados por otra embarcación y contaron cómo se les volcó la balsa. Los muertos llegaron a 50


14. El rostro de Arturo se enrojeció cuando fuimos al pueblo de Regla a entrevistar a los familiares de los náufragos. Solo lo había visto antes en ese estado, cuando cubrimos el terremoto de México unos años atrás, que también a mí me afectó muchísimo. Editamos las entrevistas para el reportaje de esa tarde en el noticiero y para la asignación especial y filmamos un trasiego notable, sin que nadie tomara precauciones, de neumáticos y maderas por toda La Habana. Logramos que un adolescente nos dijera en cámara, que aguardaba en el muro del malecón la oportunidad de unirse a algún grupo que partiera por ese lado. Hoy sería el día ideal, mira que cielo más azul; no hay ni olas, dijo señalando el mar. Cuando le pregunté si no tenía miedo a morir, me enseñó unos collares de santería, y afirmó que Yemayá lo protegía. De regreso a la casa, en medio de una oscuridad total, encontré a Arturo trabajando en una pared, ayudado por su cuñado que trataba de alumbrarlo con una vela, pero no supe qué hacían. El lugar no se parecía al que yo había visitado escasamente dos días antes. Todo estaba en ruinas, montones de maderas y de escombros regados por todas partes. En el techo había un enorme boquete, por donde sacarían la balsa esa noche. No podemos usar la puerta de la calle, me dijo la sobrina de Art señalando las dimensiones de la embarcación. El artefacto lo sacaron por el techo entre todos, en medio de un apagón eléctrico generalizado, y que luego supe duraba 10 horas diarias. Caminando por peligrosas y oscuras azoteas llegaron hasta un camión donde depositaron y taparon la balsa. El que conducía el camión era el mismo hombre que había comprado la puerta. El precio de transportar la balsa incluía mil pesos cubanos, un antiquísimo televisor y dos sillones de hierro. Filmamos todo el recorrido hasta el puerto del Mariel. De allí partirían esa misma madrugada. Al llegar, una multitud comenzó a hacer proposiciones para comprar la balsa o para que los llevaran en el viaje a cambio de promesas de pago en el futuro. Con cuidados extremos colocaron la embarcación en el agua. Inmediatamente un bamboleo intenso comenzó a agitar la balsa, que no sé por qué, me parecía majestuosa y resistente. Varios desconocidos se lanzaron al mar y la sujetaron con 51


fuerza. La hermana de Art y su hija subieron con nerviosismo, luego de tomarse varias pastillas para el mareo y los vómitos. El cuñado hizo lo mismo, pero primero mostró frente a la cámara un carné rojo. Este era antes mi orgullo, se refería a su carné de militante del Partido Comunista de Cuba, pero ahora, agregó con tono burlón, es mi deshonra. Por su parte mi camarógrafo se acercó a mí, y dándome un inesperado abrazo me dijo que se iría con ellos. Arturo no necesitaba hacer eso. Tenía un boleto de avión para regresar a Miami al siguiente día. Además, era ciudadano norteamericano. Lo que estaba haciendo era una locura. Discutimos un buen rato, traté de disuadirlo, le dije que éramos un equipo de trabajo, pero nada resultó. Mi compañero estaba dispuesto a partir con su gente. Después de todo no me caben dudas de que poderosas razones lo impulsaban a compartir la misma suerte que su familia. La balsa fue alcanzando estabilidad y ritmo a medida que se adentraba en el mar. Utilicé lentes de largo alcance para seguir la trayectoria el mayor tiempo posible. Levantaron una rudimentaria vela y la embarcación desapareció en el horizonte unos instantes después.

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