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Mujer del Año en Carreño 2010: Gene Fernández


Gene Fernández: Mujer del Año en Carreño 2010 En el año 2002, en marco del I Plan de Igualdad del Ayuntamiento de Carreño el Ayuntamiento instauró una distinción “Mujer del año en Carreño”. Un galardón que se entrega anualmente en un acto público en el que acude siempre representación del IAM. El premio nace con el fin de visibilizar historias de vida femeninas del concejo que permitan, a su vez, visibilizar las condiciones de vida de las mujeres trabajadoras del municipio, que hayan trabajado activamente por la igualdad de oportunidades, y/o a favor del empoderamiento femenino, y/o que hayan contribuido a mejorar las condiciones de vida de su entorno, o de los grupos de personas más desfavorecidas, o bien, que hayan destacado como “motor” de la vida sociocultural de Carreño, como trasmisoras de valores y tradiciones. Desde mi responsabilidad de concejala de dicho área, os voy a ir glosando, con carácter retroactivo las figuras de las mujeres homenajeadas. Aquí va la última premiada, distinguida en la novena edición del premio. Es una persona muy discreta, siempre volcada en los demás, que ha permanecido todos estos años en un segundo plano y que este año, la Comisión de Igualdad quiso rescatar su figura para la esfera pública. Una es una profesora a la que su alumnado clasifica “de excepción”, y comprobarán, al leer esta su historia de vida, que tiene un marcado carácter educador. Y es que siempre asumió que su función iba más allá de los temarios, considerando que era también su misión la de tutelar el desarrollo y maduración de su alumnado en todas sus facetas, siempre con una fuerte dedicación a las demás personas y con un amplio bagaje en pro del bienestar y la participación sociocultural en Carreño. Ella ha sido y es una gran “activista social” promotora de muchas iniciativas en pro de la ciudadanía del concejo. Su nombre es Gene Fernández García, es natural de Logrezana, la parroquia más extensa de la zona rural de Carreño, y con mayor dispersión geográfica. Tiene 68 años y es hija de ”Victorina de la Barrera” y “Ramonín de Martínez”, ya fallecidos. En la actualidad sigue viviendo, en familia, en su parroquia natal, en el barrio de La Barrera. En la casa, conviven su marido, Alberto, uno de sus dos hijos, ya que su hija Elena está afincada en Londres, su hermana Marga y su esposo Benigno, su querido sobrino Javi y su amiga Carmina. Comenzó sus estudios en la Escuela de Logrezana, a los 5 años.

Gene con lacitos delante de la escuela de Logrezana, a la derecha su maestra, a la izquierda el maestro de niños.


Allí había dos unidades, de niñas y de niños, a ella le correspondió para dar clase su inolvidable y querida maestra Avelina. De esta primera etapa estudiantil también recuerda con especial cariño al que era, por aquel entonces, maestro de los niños en Logrezana. Ángel, natural de Avilés, que significó mucho para ella porque le adelantó las declinaciones de latín, se esmeró en enseñárselas bien en dicha escuela, para que al llegar a primero de bachillerato en el Instituto no se sintiera extraña. Recuerda Gene, como su maestra Avelina rápidamente llamó a su familia para animarles a que ella estudiara Bachiller. Ramón, su padre, se entrevistó con la maestra y vio muy favorable la propuesta. Era un hombre con muchas inquietudes, recuerdan siempre sus hijas, por aquel entonces, ya las llevaba, cada verano, a Madrid para despertar en ellas inquietudes culturales. Un año iba Gene, otro año iba, Marga, su querida hermana. Las llevaba a conocer museos, y las chiquillas iban en algunas ocasiones a regañadientes a ver los cuadros. También las animaba a preparase en taquigrafía, con él vieron las primeras escaleras mecánicas, la tele, y el reloj de la Puerta del Sol “ ¡ qué impactos, al ver aquellas cosas, para unas chiquillas de un pueblo!” – recuerdan las hermanas Fernández. No fue hasta años más tarde, cuando valoraron, en su justa medida, los esfuerzos que hicieron sus padres por incentivar su educación y los sacrificios para que se prepararan. Gene, muy bien instruida por Avelina, supera satisfactoriamente la prueba de acceso, preuniversitario inclusive y cursa el Bachillerato en el Jovellanos de Gijón, guarda gratos recuerdos de esta época: del profesorado, de los compañeros y las compañeras, con los que aún sigue viéndose anualmente, en una cena de ex alumnos y alumnas, en torno al 6 de Agosto, fecha que guarda relación con la vuelta de Jovellanos a Gijón.

Foto tomada en el Instituto Jovellanos de Gijón, Gene, a la derecha, con sus compañeras, eran el único grupo de mujeres en el curso preuniversitario.


Seguidamente estudió Magisterio en el colegio Santo Ángel, eran una promoción que no llegaba a quince personas. Al finalizar magisterio hizo oposiciones, las preparó en la Academia Don Germán de Oviedo, recuerda la homenajeada que merced de su vocación por ser maestra, no se planteó estudiar otra carrera porque, por aquellos años, no había muchas opciones de estudios a elegir en Asturias, como a ella le costaba mucho separase de su familia, no venir a casa de dormir, jamás se planteó salir fuera a estudiar otra carrera. Superadas las oposiciones comienza a dar clase. En la época que Gene empieza a ejercer como maestra, lo normal era que los primeros años, y aún más las maestras, tuvieran que impartir clase en los pueblos apartados, pequeños y mal comunicados, con unos edificios escolares y unas casas – escuela que no solían estar bien acondicionados. Por aquel entonces, existían las “Escuelas Unitarias”, con maestro y maestra, para los niños y para las niñas respectivamente, y en los pueblos con poca población escolar había “Escuelas Mixtas”, con niños y niñas juntos en la misma unidad. Dicha tipología de escuelas mixtas, por ley, necesariamente tenían que ser atendidas por maestras. Así fue como Gene, en sus primeros años de ejercicio profesional como docente, al igual que muchos maestros y maestras de esa época, anduvo "saltando” de una escuela a otra, en condiciones, en general, no muy fáciles. Comenzó en Tineo en el año 64, luego en Bierces ( Piloña) en el año 65, seguidamente en Lozana también de Piloña en el 66, y en el año 67 en Gamonedo (Cangas de Onís). En este pueblo comenzó a dar clase en una escuela muy deteriorada, anteriormente había sido una cuadra.

A la izquierda, primera escuela de Gamonedo, más tarde se hizo otra. Era un pueblo en el que no había carretera y para desplazarse al mismo, había que caminar a buen paso y aproximadamente una hora, en una interminable cuesta. Gene llega a él en burro, se encuentra con este edificio, sin agua, ni comodidades, y allí se enfrenta a sola a los ratones correteaban por el altillo y a las pulgas, que a menudo, se cebaban con Gene produciéndole erupciones cutáneas.


Llindando ovejas

Mirador de El Fito

En el Piles (Gijón), de nuevo con alumnos, alumnas y familiares.

Dicha escuela estaba clasificada como “Mixta y Rural”, puntuaba el doble la docencia en ella por su aislamiento incentivaban así a la maestra. En este pueblo, que se ve en la falda del mirador de la Reina, en la carretera de Los Lagos, Gene desarrolla ampliamente su faceta como “activista social” que tanto la caracteriza, se implica en el día a día del pueblo: en el pastoreo, promueve actividades culturales y vistas fuera con todo el vecindario y la nombran presidenta del “Teleclub” y junto con otros miembros de la directiva, organizan la inauguración y llegada al pueblo del primer aparato de televisión y otros materiales cedidos por la Delegación Provincial de Oviedo a Gamonedo. Más tarde, gestionarán las actividades del mismo. La llegada de la tele a los Picos de Europa no pasó desapercibida para la prensa de la época, Gene conserva con cariño dicha noticia.


Durante su estancia allí, echará de menos mucho a su familia, su único vínculo con ellos era el cartero, al que recuerda con afecto. Él le traía las noticias de Carreño. Gene se implica en el día a día del pueblo, a solas llora recordando a los suyos, pero tiene que ser fuerte ante el pueblo que la acoge con cariño y no quiere ver a la maestra llorar, por su destino. Es en este municipio dónde conocerá a Mundo Santos Santos, que se convertirá más tarde en su esposo.

Contrajo matrimonio en el año 1970 en la iglesia de su querida Santa María La Real de Logrezana, su sobrino Javier llevó las arras y los alumnos y las alumnas quisieron acompañarla en este emotivo día. Desde Gamonedo, al puntuar doble los años allí dados, accede a la Escuela Nacional Unitaria de Tamón, Gene regresa a Carreño. Vuelve y retoma las actividades del concejo, abajo, a la izquierda, la vemos de madreñes y con pandereta, delante de la iglesia de Logrezana con amistades del pueblo.

Las aulas de la zona rural de este municipio estaban repletas de rapacinos y rapacinas, solían ser alrededor de 40 por aula, quizás más, en algunos cursos escolares. Comienza aquí su labor como docente en el concejo de Carreño en Tamón (Carreño) dando clase a niñas desde el 70 al 76, el maestro de niños, en dicha parroquia, en estos años fue Eugenio Bueno García, quien la recuerda con mucha estima.


La escolarización de la parroquia de Tamón se vio fuertemente zarandeada por un cúmulo de circunstancias adversas a la ciudadanía que arrancaron previo a la llegada de Gene y que se mantuvieron durante su etapa como maestra de Tamón (del 70 al 76). Lo cierto es que con el establecimiento de la factoría siderúrgica ENSIDESA en Avilés la cuál abrió en la citada parroquia varias canteras. Una de ellas próxima a la escuela, en la que detonaban gran número de potentes barrenos, ofrecía enorme peligro para la seguridad del alumnado y del propio edificio. Aquí empezó el calvario de “hacer y deshacer” las escuelas de Tamón, antes de su llegada, ya en el año 1961, la Corporación Municipal, de aquel entonces, como más eficaz y pronta solución halló aquella que habían usado ya nuestros antepasados; volver la escuela al cabildo de la iglesia del pueblo. Se hizo así, después de haber realizado algunas obras dirigidas a resguardar a los niños y las niñas. Antes de su incorporación las niñas y la anterior maestra, habían sido trasladadas a la Casa Rectoral, recientemente edificada, emplazándose la escuela en la planta baja. Mientras tanto, en sustitución de la que habían desalojado, fue edificada otra Escuela Nacional Unitaria con casa de maestros, en el lugar conocido como La Vega, la cual fue abierta en 1970.

Año 1970, Gene, maestra de la unidad de las niñas, y Eugenio, el maestro de los niños, en las comuniones de Tamón acompañan a los/as alumnos/as el día de su comunión en la iglesia de San Juan. En el centro el fallecido y recordado sacerdote Alejandro Pérez Alonso.

A esta escuela se incorporó Gene. Más de ahí, que hubo de ser cerrada, y a continuación destruida, para dar paso a un tramo de autopista. Otra vez la caravana escolar se pone en marcha y en 1972 establecen la escuela en una edificación con trazas de nave, sin viviendas, que se denominó “escuela de la Vía”, debido a que ocupaba antiguos terrenos del Ferrocarril Estratégico Gijón Ferrol. Apenas dos cursos pudieron impartirse en “La Vía”, puesto que, de nuevo por obras, hubo de evacuarse. La maestra, Gene, y maestro se convirtieron en constantes huidos del asedio industrial, ello no era obstáculo para que en dicha escuela


se diese una enseñanza de calidad, a pesar de los cambios y de atender cada profesor o profesora a un alumnado con edades muy heterogéneas, que iban desde los 6 a los 14 años. Este continuo movimiento, de aquí para allá, de las escuelas de Tamón hizo que durante años el vecindario de Tamón ironizasen, hasta en la prensa local con afirmaciones tales como “que la próxima escuela la harían sobre una plataforma con ruedas, para trasladarla más fácilmente”. Los distintos cambios de emplazamiento finalizaron, cuando en 1976 se inició la concentración escolar y el alumnado y los/as maestros/as hubieron forzosamente de integrase más allá de su distrito escolar en el Colegio de EGB “ Francisco Fernández”, de Cancienes, del vecino concejo de Corvera. Al quedar sin actividad escolar, este último local en La Fontanina de las Escuelas de Tamón, comienza a deteriorarse por el desuso y algunos actos vandálicos. El vecindario inquieto por los daños del edificio y el abandono, contacta con Gene, al ser la última maestra que tenían como referencia cercana para ellos, van a su casa, se interesan por saber de quien depende dicho inmueble y cómo pueden moverse para que se repararen los daños.Contactan con el Ayuntamiento, titular del edificio, a instancias de Gene, que en todo momento, les orienta y apoya, hacen las gestiones pertinentes y se recupera satisfactoriamente el local. En estos contactos para recuperar la escuela, ella les anima y ayuda a fundar una asociación vecinal en la parroquia de Tamón, de la que formará parte. Una asociación que dinamizará mucho la parroquia, con actividades lúdicas que incluían carrozas el día de la fiesta, y que se preocupará mucho por el bienestar del vecindario.

Como decíamos, en el 76 tocó “desbandada general”: la población escolar abandona las escuelas de sus pueblos y se van a “colegios grandes”. Por aquel entonces, Carreño contaba sólo con un centro educativo, el colegio San Félix, no había sitio para todos/as. Esta es la razón por la que los/as niños/as de las parroquias de Ambás, El Valle, Guimarán, Logrezana y Tamón se van al colegio de Cancienes, y tras ellos, sus maestros y maestras. A este centro escolar se fue Gene a dar clase, allí estuvo dos décadas.

Gene en la carroza que todos los años preparaban en su casa para las fiestas de Tamón. Aquí la vemos con la denominada “ Puerto – Rico y la Barrera”, en ella iba, a la derecha Flor Elena, a la izquierda, vestida de asturiana, Nidia, su prima de Puerto Rico, delante sus hijos Elena, a la izquierda, y Alberto, a la derecha, y las amistades de éstos, Luis y David. Salían de La Barrera, e iban con el resto de las carrozas por todo Tamón.


En una comida con los compañeros y compañeras del colegio coincidiendo con un homenaje al por aquel entonces Director, Flórez ( 1980).

En el polideportivo del colegio. Curso 82/83.

Exposición de trabajos del año 1982


También colaboraba en muchas otras actividades del centro: por ejemplo, impartiendo clases de labores y manualidades, que se realizaban al mediodía, fuera del horario escolar, al finalizar cada curso se hacían exposiciones con los trabajos. Eran unas muestras muy visitadas y que llamaban la atención en la comunidad escolar y entre las familias por la alta calidad de lo expuesto en los míticos y sonados festivales de fin de curso, que se celebraban en el gimnasio y eran punto de unión de las generaciones y generaciones de escolares que pasaron por Cancienes. Aún cuando habían finalizado su andadura por el colegio, muchos/as volvían, año tras año, al festival,

Año 90 en el bosque de Muniellos (Cangas del Narcea) con su compañera Trini y con D. Custodio, el por aquel entonces cura de Cancienes, que colaboraba y participaba mucho con el colegio.

En el parque Isabel la Católica de Gijón, junto con Maite, otra maestra, y los/as pupilos/as de ambas.


Viajes de Estudio, que duraban una semana y era una de las actividades más emblemáticas del colegio.

Año 1994. La gente se va de marcha ….

Año 1985, con un grupo en la puerta de entrada del Museo de la Ciencia en Barcelona.

Aquí cerca de la Sagrada Familia, 1985, ¿ estaría Gene pidiendo un taxi?

Año 1991, en un paseo en barco por Sevilla

Año 92 en Lloret de Mar


Cursos de cocina, que impartía junto con Trini

Año 93 Gene dando un curso de cocina.

Año 94, después de unas sesiones teórico prácticas la tutora y su alumnado degustan, en el laboratorio, el buen hacer del taller culinario.

En faena las maestras haciendo una demostración en el comedor y la expectación, patente, de los chiquillos y las chiquillas …¿ Qué saldrá de todo esto?

¡ Qué buena pinta tiene todo!

Huerto escolar, comedor y un sinfín de actividades en las que siempre arrimaba el hombro. Diríase que esta larga etapa profesional en Cancienes fue muy enriquecedora para alumnos/as y profesores. En la imagen Gene con un grupo del que fue tutora, de las personas que salen en la imagen, al menos, diez, vivían en Carreño: Rosana, Marcos Ibañez, Reyes, Eva, Cova, Roberto, Ángel, Evaristo, Nuria y Marcos


Cuando hubo de abandonar el colegio Francisco Fernández, debido a la normativa existente en aquel momento, en el año 96 se incorporo a dar clase a personas adultas en Avilés y terminó su trayectoria profesional como docente en el IES de los Campos también en Corvera, dónde se jubiló en el año 2002. Además de su labor como maestra fue una de las impulsoras de la creación de la asociación vecinal de Tamón y una pieza clave en el funcionamiento y dinamización de la asociación vecinal de Logrezana, su parroquia natal.

Año 2004 excursión a Luarca

Excursión a Cantabria, año 2006, compartiendo mesa con “Angelina Llope”, estrecha colaboradora e infatigable como ella, así como con Geli, Marisa y otros vecinos/as.

Año 2006 excursión a Segovia y Madrid, al fondo del autobús, de pie. Gene pendiente, en todo momento, de que las cosas marchen según lo previsto.


Fiesta infantil, Navidades del 2009 con la Visita del “Príncipe Aliatar” un clásico de Logrezana

Con Pepe, el actual maestro de Logrezana, juntos supervisan y coordinan la marcha de los talleres infantile y que no falte detalle. Atrás quedaron los desvelos para programarlo todo, convocar a la gente y preparar los dulces caseros.

Fue la promotora de los conciertos de música clásica en Logrezana, junto con Jesús Miranda y el conservatorio de música Julián Orbón de Avilés. Arrancaron siendo un día al año, y con el tiempo se fueron consolidando, pasando a ser dos días e incluyéndose en la programación la activa colaboración de la Escuela de Música Miguel Barrosa de Carreño, en la actualidad, dichos conciertos son conocidos como la “ PRIMAVERA MUSICAL EN LOGREZANA” y son un referente en la actividad cultural de Carreño al que acude numeroso público.


Es una mujer que destaca por su alta implicación en la vida sociocultural comenzó gestionando las actividades del “ Teleclub” en Gamonedo, colaboró con el vecindario de Tamón,

Con la juventud de Tamón en las fiestas de los Remedios en Guimarán, hacían hermanamientos, eran recibidos por el vecindario de Guimarán. En la imagen Emilio García, “ Milio Pepemilio”, tío de Gene ya fallecido, les da la bienvenida.

y sigue en la actualidad promoviendo y animando a la gente a que participe en Carreño: informa de los cursos de la Aldea Digital ( telecentro rural), de las funciones teatrales, etc. es artífice, a lo largo de toda su vida, de muchas y calladas colaboraciones tanto a título individual, como a nivel grupal, o a entidades sociales. Una de las muchas personas que Gene ayudó fue Carmina Menéndez García, popularmente conocida como “Carmina la peluquera”, la cual por razones familiares tuvo que dejar de estudiar a los once años para dedicarse al cuidado de su tía. Al dejar la escuela no obtuvo, en su momento, el certificado de estudios primarios. Cuando se casó y su situación familiar fue más estable, con el apoyo de su marido se planteó hacer realidad su sueño: estudiar peluquería. Pronto el sueño se desvaneció por momentos porque al ir a matricularse le indicaron que sin el certificado de estudios primarios no podía estudiarlo. Carmina contó con la ayuda de Gene, ésta comienza a darle clase a las once de la noche en su propia casa, la prepara a fondo para el examen, la acompaña a un centro oficial a examinarse y obtiene el certificado, más tarde el título de peluquería, su amistad se mantiene a lo largo de los años, Gene es clienta habitual de su peluquería y en ella Carmina ve algo mucho más que una vecina o amiga y confidente:

La labor de Gene no se circunscribe sólo a las parroquias del concejo mencionadas hasta el momento, sino que también está presente en entidades sin ánimo de lucro, y otras acciones sociales, como por ejemplo, ayudas ante situaciones de emergencia, visitas periódicas a personas mayores que viven solas y/o están enfermas, y ayudas a personas sin recursos, etc. Las acciones de ella y su toda familia, son ampliamente conocidas en el municipio de Carreño, lo son no sólo por su trayectoria individual como maestra (muy involucrada con el alumnado con algún tipo de problemas), y por su amplia implicación en la dinamización vecinal, sino también por su reconocida labor social, siempre en silencio y en compañía de su inseparable hermana “ Marga”.


Gene tiene por delante, un importante papel en la vida del municipio de Carreño, así lo esperan quienes la rodean y comparten, a menudo, quehaceres con ella. Es una persona que huye de los protagonismos, es sumamente emprendedora, una trabajadora incansable, que en estos momentos, entre otras cosas, trabaja en la organización de un viaje vecinal a Santiago, y por la puesta en marcha de una biblioteca rural y unos talleres de ajedrez en Logrezana. Con su buen “don de gentes” es capaz de lograr armonía y cohesión social en su entorno. Es tan activa que fomenta, allá dónde va, el entusiasmo y la participación popular, y es que, a menudo, genera dinámicas y buenas sinergias que sin duda construyen los pilares del futuro del concejo, en la medida que sirven de gran ayuda para consolidar los signos de identidad carreñense.

Gene Fernández: Mujer del Año en Carreño 2010  

Biografía de Gene Fernández

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