BLASTER NO. 7 | ENERO 2021

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Número 7 - Enero 2021

CONTENIDO

Arte de portada de AlexJR

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ENTREVISTA

LIBERTAD DELGADO

CINE

-EL AÑO QUE TODO SE DETUVO, por Manuel Díaz Noda / 8 -TÓCALA OTRA VEZ, SAM, por Sagri Hernández / 14

LITERATURA

-EL LAMENTO DE LA SIRENA, reseña de Adrián Trujillo / 16 -¿Y SI FRODO LLEVARA CHOLAS?, por Cristina Regalado / 18

CÓMIC

-LECTURAS YOUNG ADULT Y HARLEY QUINN: CRISTALES ROTOS, por Juanjo Plasencia / 22 -MAD CHIMERA WORLD. LOCURA POST-CANIBALISTA, por Joel Gallego / 26

MÚSICA

-FANTASÍA Y CIENCIA FICCIÓN EN EL K-POP, por Nerea García / 30


ARTE

-LIBERTAD DELGADO / 36 -ALEXIS PLASENCIA / 40

VIDEOJUEGOS

-AMONG US. EL ACIERTO DE LOS COOPERATIVOS, por Luis Domínguez / 44 -GUERRA DE «MAQUINITAS», por Romina Morales / 46 -LITTLE NIGHTMARES, por Miriam Ocaña / 50

JUEGOS

-DE WARHAMMER FANTASY BATTLE A AGE OF SIGMAR, por Joel Gallego / 54

RELATOS

-El hostal, de Miguel Costa / 60 -La promesa, de Virginia Alba / 66 -Phainomenon, de David Herga / 71 -Susurros de la tierra sin nombre, de Víctor Conde / 76

BOLETÍN DE NOVEDADES / 80 blastermagazine.com Créditos de imágenes: Ilustración de portada de Alexis Plasencia. Imágenes promocionales propiedad de sus respectivos autores y editoriales. 1, 2. Libertad Delgado. 3. India Insight. 4. Lake Theater & Cafe. 5. CFTC 6. Hiring Crew. 7. Global Times. 8. Event Cinemas. 9. Libertad Delgado. 10. CACT Lanzarote. 11. Revista Binter. 12. Gobierno de Canarias. 13. Jesús M. Chamizo. 14, 15, 16, 17, 18. Mariko Tamaki & Steve Pugh. 19, 20, 21, 22. Seishi Kishimoto. 23. KAI. 24. BTS. 25. 2NE1. 26. WJSN. 27. GFriend. 28. BTS. 29. f(X). 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38. Libertad Delgado. 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47. Alexis Plasencia. 48. InnerSloth. 49. Sean Whelam. 50. Pixabay. 51. Sara Kurfess. 52. Spencer. 53. Romina Morales. 54. Pennis Cortes. 55, 56, 57, 58, 59, 60. Tarsier Studios. 61. Black Library. 62, 63. Lusanne Cités. 64. Black Library. 65. Game Workshop.

Codirectores y editores ADRIÁN TRUJILLO JOEL GALLEGO NEREA GARCÍA LUIS DOMÍNGUEZ Redacción ADRIÁN TRUJILLO MANUEL DÍAZ NODA SAGRI HERNÁNDEZ CRISTINA REGALADO JUANJO PLASENCIA JOEL GALLEGO NEREA GARCÍA LUIS DOMÍNGUEZ ROMINA MORALES MIRIAM OCAÑA Blaster no se hace necesariamente responsable de las opiniones vertidas por los colaboradores en sus artículos. ©Blaster 2021. Reservados todos los derechos. Prohibida su cita, reprodución, edición o transmisión total o parcial por cualquier medio y en cualquier soporte sin la autorización escrita de los titulares del copyright. Si quiere contactar o si necesita reproducir algún fragmento de esta obra diríjase a blastermagazine@gmail.com https://blastermagazine.com es la página oficial de la revista. Para cualquier cuestión, sugerencia o solicitud, diríjase a blastermagazine@gmail.com

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ENTREVISTA

LIBERTAD DELGADO

Libertad Delgado (Granada, 1991), alias LiberLibelula, es una creadora de contenido audiovisual, ilustradora licenciada en Bellas Artes, maestra en Ilustración Digital y Visual Development y escritora, responsable de obras como «La dama y el bandolero» (2015), «La visita del Selkie» (2017) y «El Lamento de la Sirena» (2019).

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ola, Libertad. Esta no va a ser una entrevista al uso. Ya que estamos, y sabiendo que te gusta experimentar, vamos a enfocarla desde múltiples puntos de vista para hacerla lo más interesante. Así que, si te parece, ¡vamos al lío! Eres escritora, ilustradora y además tienes un canal de YouTube. Dejando este último detalle para más adelante, vamos a centrarnos en los dos primeros por ahora. A trapo, ¿algunas ilustraciones nacen inspiradas por historias, son las historias las que te impulsan a ilustrar o un poco de todo? ¿Intervienen más factores? Apostamos que sí, ¿pero cuáles son?

ADRIÁN TRUJILLO @haliaxsyn ¡Hola! Como siempre, depende. Algunas de mis ilustraciones han nacido a partir de historias que leí o escribí, y en ocasiones me ha surgido una idea para una historia a raíz de ver una imagen. Pero, en la mayoría de los casos, mis ilustraciones se nutren de otras imágenes. A veces ves un elemento que te llama, o quieres probar la técnica de otro artista, o se pone de moda una temática que llevas tiempo queriendo adaptar a tu estilo. Todo influye, pero yo diría que, a menudo, la escritura inspira la escritura y la ilustración a la ilustración. Hemos leído algunas obras tuyas alguna vez y hemos tenido la oportunidad de intercambiar algunas palabras acerca de tus

libros. El Lamento de la Sirena, por poner un ejemplo, emplea una refrescante amalgama entre la prosa más cuidada y el coloquialismo más banal, todo ello en un cóctel explosivo que hará las delicias de aquellos que busquen una experiencia fresca. ¿Este recurso ha gustado a la gente? ¿Nunca te ha salido alguien de debajo de una piedra blandiendo la vara de lo puritano para darte una lección de conservadurismo lingüístico? Por norma general, a la gente le gusta mucho el estilo. Dicen que es como sentarse a tomar un café con una amiga que te está contando una movida loquísima. Otros se alegran de que me explique de forma sencilla, 5


porque, seamos sinceros… ¿para qué necesitas explicar en media página lo que puedes contar en dos líneas con el mismo efecto? Tu historia no va a ser mejor porque hables como si te hubieras escapado del siglo XVIII. En cuanto a los puristas… Tiene gracia, pero dos o tres personas me han acusado de tener un estilo recargado. Y nunca falta el que arruga la nariz ante mi humor, comentando que les parece grosero y hasta chabacano. Suelo preocuparme en estos últimos casos, ya que a mí tampoco me gusta la chabacanería. Luego veo que el crítico en cuestión tiene la Biblia marcada como su libro favorito en Goodreads y me quedo más tranquila al darme cuenta de que su juicio habla más sobre sus preferencias que sobre mi sentido del humor. Ahora bien, esto lo reconozco: humor y estilos aparte, en alguna ocasión me he pasado un pelín con los coloquialismos cuando no pegaba con el contexto fantástico/antiguo de la novela. Son resbalones pequeñitos que estoy corrigiendo y que probablemente no vuelva a hacer en el futuro. Una tiene que ir mejorando. ¿Cuál dirías que es la novela que cuenta con más descaro entre sus líneas? Tanto a nivel de personajes como en la voz de la narración. ¡Madre mía! La dama y el bandolero, sin duda. No sé qué bicho se apoderó de mí a la hora de escribirla. Para muestra, os dejo aquí la escena favorita de muchos lectores: (El bandolero acaba de encontrarse a la protagonista inconsciente al pie de un barranco y se la ha llevado por no dejarla ahí. Seguro de que ella no despertaría, no se le ocurre otra cosa que bañarse en un estanque mientras ella duerme. Lo que pasa a continuación os sorprenderá. Sí, la moza se despierta y ve… COSAS). 6

«¡Ay, madre! Eso no eran glúteos. Eso eran dos planetas en plena colisión, haciendo vibrar el universo entero con una fuerza devastadora, digna de la furia del Altísimo. La línea de lo prohibido se perfilaba, recta y oscura, entre las dos formas redondeadas. Con cada movimiento, un viril hoyuelo hundía los lados de las nalgas hasta que parecía que éstas estaban sonriendo, divertidas por la contemplación de Pepita, que ya no sentía las rodillas. Al estirar los muslos, los glúteos chocaron entre sí, dando dos lentas palmadas que enviaron las lujuriosas gotas a la orilla, igual que un cañón dispara perdigones. A la señorita Worthington se le escapó un chillido de rata, incapaz de soportar un solo segundo más tal experiencia en silencio. Rafael dio un respingo, repentinamente alerta, y se giró hacia la muchacha. No fue la mejor decisión. Con la inercia de la vuelta, Pepita contempló, en perfecta definición, cómo una tremenda boa castaña describía una

parábola horizontal, cada vez más visible en cuanto el hombre se volvía más hacia ella, la sorpresa pintada en su rostro adónico. Y no sólo era ese arma, ese mazo de guerra, lo que tanto impresionó a la muchacha. Volando tras el nardo titánico, siguieron dos cantimploras velludas que rebotaron a lado y lado cuando Rafael se quedó mirándola, medio encorvado y alerta. Los genitales aún se balanceaban, como diciéndole “Hola, ¿qué pasa, moza?” Pepita sufrió un nuevo mareo, y sólo alcanzó a balbucear algo en inglés antes de aterrizar de bruces en la manta, sin llegar a desmayarse del todo». Háblanos un poco ahora de la Libertad ilustradora. Ilustras tus propias portadas, también las de otros trabajos, y además dedicas tiempo a dibujar en tu canal de Twitch. Una gozada verte trabajar. ¿Qué puedes contarnos de tu obra artística y de cómo la has llevado al mundo del streaming?


Soy una de esas artistas a las que les gusta trabajar para los demás. No siempre, no cualquier cosa; pero, si me pagan y/o se me antoja, me encanta hacer dibujos que son para hacer feliz a otra persona. Soy muy social en ese aspecto. Tampoco me molesta que me miren mientras dibujo. Por eso varias personas me sugirieron que hiciera directos en Twitch y, tras pensarlo durante mucho tiempo, al final me pareció una opción más directa y orgánica que Youtube. Hoy día no puedes encerrarte a lo ermitaño bohemio; para bien o para mal, los artistas necesitamos las redes sociales para darnos a conocer. Conviene tener una relación más estrecha con la gente que apoya tu trabajo y enseñarles quién eres. El Twitch me permite matar dos pájaros de un tiro: no solo estoy haciendo mis encargos, sino que también puedo hablar en tiempo real con la gente. Me dan feedback, me cuentan sus cosas, yo puedo responder a sus dudas, nos contamos chistes… Los directos han sido una idea estupenda. Gracias a la compañía de los espectadores y a sus consejos, el tiempo de dibujo se me pasa volando y, además, mi estilo ha mejorado una barbaridad en menos de un año. Estoy muy agradecida por su apoyo. Son gente de lo más apañada. Has autopublicado algunas de tus obras, así que no debe resultarte ajeno el mundo de la edición. Actualmente eres editora de Literup Ediciones. ¿En qué consiste tu trabajo exactamente? Estamos al tanto de que hay una seria diferencia entre escribir novelas en un documento en blanco y darle forma a ese documento, con todo lo que ello conlleva. ¿Cuál es tu función en Literup? ¡Sí, soy editora de Romántica! ¡Yo! ¡Con lo que me gusta el género! Literup me ha dado una oportunidad

muy bonita con esto. Como editora de la nueva línea romántica, mi trabajo consiste en evaluar todas las propuestas que nos llegan y decidir cuáles pasan a la siguiente fase de revisión. A partir de ahí, el resto del equipo mira el manuscrito, lo evalúan y se hace una votación para ver si se publica o no. Labor editorial aparte, también seré yo la encargada de hacer esas portadas de romántica (ya hacía todas las demás también, así que no es de extrañar). Como ya soy parte del equipo, también colaboro en temas de diseño, ilustrando merchandising y ayudando en lo que pueda. Estoy contentísima y espero con ilusión las novedades que nos traerá el 2021. Y retomando al fin el cabo suelto de antes: también eres youtuber. Publicas reseñas, presentaciones, hablas sobre autores y autoras, sobre sus trabajos y también dibujas o hablas sobre arte. ¡Qué gozada de contenido! Lo que lleva a preguntarme, entre tanto que elegir, ¿con qué disfrutas más y con qué disfrutan más aquellos que te ven? Sin duda, las videorreseñas absurdas divertían a la gente. En especial las intros y los disfraces. Fue muy bonito mientras estuvo en su apogeo, pero el Youtube ha ido perdiendo fuerza desde hace ya medio año. Cada vídeo me requería cantidades tremendas de energía, además de día y medio de trabajo. Llegó un momento en que se volvió incompatible con mis otros deberes, así que he dejado el canal en hiato de momento para volcarme en otros proyectos. Muchos de los que me seguían ahí se han venido a Twitch, donde puedo recomendarles libros en tiempo real mientras dibujo, de forma más relajada y natural.

Lo que nunca esperé fue que El Drama de Mari Pili tuviera tanto éxito. Quién me iba a decir que la gente se divertiría así con un teatrillo hecho con PollyPockets. Desde entonces no paran de pedirme una continuación. Debería ir planeándola o se me comerán un día de estos... Por último, y ya para acabar, algo con lo que dejar con los dientes largos a aquellos que nos leen. Sabemos que Literup Ediciones prepara una reedición de El Lamento de la Sirena. ¿Debemos esperar algo formidable? ¿Quizá una edición ilustrada o una maquetación en tapa dura? Y no contentos con sacarte algo acerca de las aventuras de Alura y Cordelius, ¿tienes en el horizonte algún nuevo proyecto? ¡Sí! La novela regresará más pulida, corregida, con portada nueva, y puede que hasta con láminas y merchandising. Sé que Literup hará un trabajo estupendo con ella. Eso es todo lo que puedo decir de momento. En cuanto al horizonte… ¡Uf, lo que asoma por ahí! Este año acabé una novela turbia e intensa, y ahora la tengo en la recámara esperando su momento. La siguiente será una romántica, eso lo tengo claro. Después de tanto drama, quiero escribir algo con salseo. El romance es bien, es salud. Y me da que en el 2021 voy a tener activado el «Modo romántica» a niveles estratosféricos. Gracias por dedicarnos tiempo de tu ajetreada agenda para hablar con nosotros. Ha sido un placer y desde la Blaster deseamos —y yo desde lo personal— que tu carrera creativa, vaya por donde vaya, siga su curso hacia el estrellato. Gracias a vosotros. Ha sido una entrevista muy entretenida y original. ¡Os mando un abrazo muy fuerte! 7


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ENTREVISTA CINE

EL AÑO QUE TODO SE DETUVO El cine tras la pandemia

MANUEL E. DÍAZ NODA @manueldiaznoda

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ecía hace algunos meses Stephen King que tras el impacto que ha sufrido la humanidad por la pandemia, todos los creadores iban a tener que reflexionar y modificar las obras que tenían en proceso, porque el mundo había cambiado y por lo tanto las historias que habían ideado ya habían quedado desactualizadas. Y es cierto, en estos meses que hemos consumido tanto producto audiovisual, una de las cosas que más nos afecta emocionalmente es ver aquellas imágenes de personas al aire libre o en interiores, relacionándose libremente, en grupos de más de 4 o de 6, sin mascarillas, sin distanciamiento social, tocándose, abrazándose, besándose, etc. Todavía es pronto, pero se nos avecina

una avalancha de novelas y películas que hablan del aislamiento, de la agorafobia, del contagio, de la falta de comunicación y de la alienación a través de la tecnología. Mientras las artes narrativas se preparan para contar todas estas historias, las respectivas industrias tienen que aclimatarse también a los nuevos condicionamientos sociales y los protocolos sanitarios. Seguiremos teniendo industria en la medida de que los profesionales sean capaces de ajustar sus formas de trabajo a la «nueva normalidad». En algunos casos no es sencillo, ya que algunos procesos requieren de la presencia de un amplio grupo de personas, cercanía y contacto entre ellas. Ésta no es la sociedad postapocalíptica que habíamos imaginado, pero la

humanidad tiene ante sí el reto de reconstruir nuestra sociedad tras la hecatombe. No es la primera vez que esto sucede. En 1918 tuvo lugar la pandemia de la llamada Gripe Española que también produjo contagios incontrolados, confinamiento, uso de mascarillas, distanciamiento social y una terrible crisis económica. Por aquella época, el cine era diferente al que conocemos hoy en día, pero, ya por aquel entonces, Hollywood era una industria potente y la maquinaria de producción actuaba de manera continua. Antes de la llegada de la pandemia, en 1918, se auspiciaba que la industria cinematográfica estaba a 9


punto de convertirse en la quinta más potente de Estados Unidos. Los primeros estudios cinematográficos estaban ya en marcha y una legión de artistas rodaba día y noche películas para ser distribuidas por todo el país. Cuando llegó la pandemia todo esto se paralizó. Es cierto que la bola económica no era tan abismal como ahora, no existía la televisión, ni las plataformas. Sin embargo, la paralización de rodajes y el cierre de los locales donde se exhibían las películas acabó sobre todo con las pequeñas productoras que no se podían permitir pasar meses sin facturar. Algunos quisieron continuar los rodajes, amparados en que eran en exteriores y la amenaza de contagio era menor. Estrellas como Mary Pickford o las hermanas Dorothy y Lilian Gish contrajeron la enfermedad y se dice que un joven Walt Disney también cayó presa del virus. Hollywood roció a sus trabajadores con desinfectante y les dio mascarillas. Un año más tarde, la crisis sanitaria había empezado a desaparecer, pero el mundo era distinto, no tanto por la pandemia, sino

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por el fin de la Primera Guerra Mundial. De repente todas aquellas producciones bélicas cuyo estreno se había paralizado ya no interesaban al público. Había que construir una nueva industria. Es en este contexto donde surgen los grandes estudios, que aprovecharon la situación (como hacen las plataformas hoy en día) para apropiarse de toda la cadena de producción y explotación. Para el inicio de los años 20, Hollywood se había convertido de nuevo en una mina de oro. Como sucediera en 1918, en la actualidad, el impacto económico del Covid-19 en la industria del cine se debe principalmente a que se trata de una cadena de producción con diferentes etapas y la pandemia obviamente ha afectado a todas ellas: películas que no han obtenido luz verde al no poder emprenderse su producción, títulos que se quedaron en mitad del rodaje, producciones que han desarrollado su postproducción durante el confinamiento y filmes que se quedaron a la espera de estreno

o congelados en la cartelera de los cines. Al mismo tiempo, otros sectores encontraron su oportunidad ante la tragedia. Si antes del Covid existía una lucha encarnizada entre las salas de cine y las plataformas por la supremacía del ocio audiovisual, las opciones de cine en streaming han sido de las pocas empresas que han visto su negocio aumentar durante la pandemia. Tener un público cautivo, sin posibilidad de salir a la calle y buscando evasión para paliar los efectos psicológicos del encierro les ponía en bandeja de plata las armas necesarias para darle el tiro final al circuito comercial tradicional. Es cierto que entre las primeras empresas en abrir tras el confinamiento se encontraban los cines, pero la confianza de que el consumo audiovisual desarrollado en aislamiento pudiera beneficiar la afluencia de público a las salas era una utopía. Lo cierto es que, como hemos podido comprobar, medidas como la limitación de aforos o la propia desconfianza del público a acercarse a las salas de cine (miedo que no les ha impedido aglomerarse en otros


espacios, todo sea dicho) han herido de gravedad (esperamos que no de muerte) al sector de la exhibición. El primer reto de la industria, por lo tanto, ha sido, qué hacer con todas aquellas películas ya acabadas, con fecha de estreno para 2020. Los más conservadores apostaron por retrasar sine die la llegada de estos títulos a carteleras, a la espera de estudiar la mejor campaña de promoción, aunque esto implicara no poder hacer frente a los costes de financiación que conlleva cada producción. Algunos alzaron la voz enarbolando la idea de que la única manera de reactivar lo más rápido posible la industria era coger al toro por los cuernos y devolver las películas a las salas. Christopher Nolan fue uno de ellos. Tenet era una de las películas evento esperadas para este año. Este regreso del cineasta al terreno del thriller de ciencia ficción al estilo de Origen estaba llamada a convertirse en el gran taquillazo de 2020. Su estreno fue aplaudido por lo que suponía de valentía, tanteando la situación

que podría servir de sendero para el resto de las superproducciones. Desgraciadamente, aunque se hizo una gran campaña y se transmitió la idea de que la película era el bote salvavidas de toda una industria, lo cierto es que los ingresos quedaron muy por debajo de lo esperado. Mientras, otro tipo de producciones, menos ambiciosas, sin un presupuesto tan alto, empezaron a colarse por la vía de las plataformas. Las grandes empresas de streaming estaban pagando por incorporar ese contenido a sus catálogos y saltarse así las ventanas de distribución en salas. Era dinero rápido y sobre la mesa. En este contexto sucedió lo impensable. Disney cambió su política y su gran apuesta para el verano, la versión en imagen real de Mulán (Mulán), el otro título que debía reflotar las salas, fue redirigido a su propia plataforma, Disney +, eso sí, con un precio de pago por visión añadido a la tarifa mensual de subscripción. La idea fue ampliamente criticada. Los propietarios de las salas comerciales se sintieron traicionados y los

abonados a Disney +, estafados. Aun así, muchos (aunque no los suficientes) optaron por pagar la tarifa de pago por visión. Si bien, a nivel económico, los resultados no fueron más provechosos que los obtenidos por Tenet en salas, los estudios vieron ahí no sólo una forma de engrosar los contenidos de sus respectivas plataformas (algunas de las cuales, aún incipientes, carecían de títulos de pegada en su catálogo) y una campaña mediática inestimable para captar nuevos subscriptores, sino también una forma de dar salida a ese catálogo de películas acumulado ante la inestabilidad del mercado de la distribución en salas. Tras Disney, ha sido Warner quien se ha apuntado a esta vertiente de manera más rotunda, anunciando que muchas de sus grandes superproducciones, tanto las que vieron su fecha de estreno congelada en 2020, como las ya previstas para 2021, pasarían a compartir estreno simultáneamente en las salas de cine y su recién creada plataforma HBO Max, empezando por Wonder Woman 1984 11


y siguiendo por Dune, Godzilla contra Kong, Expediente Warren 3: Obligado por el Demonio, la nueva entrega de Escuadrón Suicida, Space Jam: A New Legacy o Matrix 4. Como sucediera tras 1918 y coincidiendo con la abolición (¿casualidad?) el pasado 7 de agosto del llamado Decreto Paramount que desde 1948 impedía a los estudios controlar las tres ramas de producción, distribución y exhibición, esto ha dejado de nuevo a los estudios al cargo de todo el proceso de creación y explotación de sus películas, lo que no es necesariamente positivo para el espectador, que ahora tendrá que repartirse entre cada una de las plataformas, con los gastos de mensualidades que ello supone. Curiosamente, mientras las grandes superproducciones se encontraban ante esta disyuntiva, las salas de cine debían buscar la forma de mantener con vida su negocio, de la manera que fuera. Sin el aparato de promoción de Hollywood moviendo las ruedas del engranaje, se abrían dos 12

modalidades complementarias. Darle más protagonismo y un mejor posicionamiento en cartelera a estrenos de un perfil menos comercial (películas de menor presupuesto, cine de autor, obras de otras cinematografías distintas a la estadounidense) que hasta ahora habían quedado sepultados por aquellos blockbusters. Así, por ejemplo, en nuestro país, el cine español ha pasado a ocupar semana tras semana las mejores salas de los multiplex distribuidos por el territorio nacional. Es cierto que se enfrentan a las mismas limitaciones de aforo, pero están más cerca de llegar a su línea de objetivos que, por ejemplo, Tenet. Padre no hay más que uno 2 fue pionera y se saldó con un gran éxito ante la falta de competencia, siendo otros los títulos que le han seguido. Frente a este tipo de estrenos, la recuperación de clásicos ha aumentado tras la pandemia, películas como Cinema Paradiso, Apocalipse Now, Dersu Uzala, Con la muerte en los talones, Desafío total, El Padrino parte III o Akira han ampliado un proceso revisionista que se venía fraguan-

do estos últimos años, pero que ante la falta de grandes estrenos, han venido a demostrar cómo se las gastaban los blockbusters del pasado, creando un efecto nostalgia y de cinefilia en torno al acto de acudir a una sala de cine que con tanto megaestreno acumulado a lo largo del año habíamos perdido. Por supuesto, para esto hace falta un tipo de espectador muy concreto y en eso han salido también beneficiadas las salas independientes frente a las grandes cadenas de cine. Aquellos espacios que habían cultivado esta cinefilia, que alimentaban a sus clientes con otro tipo de producciones distintas a la gran maquinaria de Hollywood son las que han podido resistir mejor (sin llegar a ser boyante) la embestida que ha supuesto para la exhibición cinematográfica la postergación de las superproducciones o su paso directo a plataformas. El segundo reto era cómo reactivar la actividad de la industria con un país paralizado y una crisis sanitaria aun sin solucionar. Al igual que otros sectores empresariales,


el primer paso fue la aplicación de los modos de trabajo en remoto. La postproducción de muchas películas y series de televisión se ha llevado a cabo de esta manera, con los profesionales confinados en sus casas y trabajando con sus propios equipos al mismo tiempo que se coordinaban vía streaming. Los primeros rodajes han implementado toda una serie de medidas sanitarias y de seguridad que han supuesto una reducción del equipo presencial a lo más esencial y un aumento de los costes de producción. Todos los miembros del rodaje, especialmente los actores, al tener que trabajar sin distancia de seguridad ni mascarillas, deben someterse de manera continuada a pruebas sanitarias tipo PCR o similares, medición de temperatura, además de mantener el mínimo contacto social fuera de los rodajes para evitar contagios externos, así como la manipulación de equipos, atrezo o caterings dentro de los propios sets. Todo esto supervisado por personal sanitario específico (y no previsto en los presupuestos originales).

Una de las primeras superproducciones en completar su rodaje ha sido Jurassic World: Dominion. Se trata de una de las películas cuya filmación quedó en suspenso con la llegada de la pandemia y que contó con una extensión de 100 días de rodaje sobre el plan inicial, realizándose en este periodo unos 40.000 tests y aumentando entre 6 y 8 millones de dólares su presupuesto para afrontar las medidas establecidas. Entre ellas, el hecho de que el equipo convivió todo este tiempo. A pesar de estas medidas, varias son las producciones que se han visto obligadas a paralizar nuevamente su rodaje por algún positivo. La filmación de Misión Imposible 7 se detuvo en octubre cuando 12 personas en el set en Italia dieron positivo por COVID-19, mientras que The Batman se encontró con que su protagonista, Robert Pattinson, daba positivo el pasado mes de septiembre. No es de extrañar que esta situación tenga a la industria pendiente de un hilo y al borde de un ataque de nervios (como le sucedió a Tom

Cruise a principios de diciembre cuando, tras retomar la filmación, encontró a varias personas del equipo saltándose el protocolo). Del buen proceder de estas producciones depende que se puedan seguir realizando más mientras esperamos que se solucione la crisis sanitaria. Estamos en territorio inexplorado. Los acontecimientos históricos acaecidos tras la crisis de 1918 pueden darnos pistas de lo que está por llegar, pero, evidentemente, nos encontramos ante un perfil global distinto, con una situación geopolítica muy diferente, avances tecnológicos y de comunicación que nos acercan virtualmente allí donde hay distanciamiento social, pero el miedo a la enfermedad, las repercusiones económicas y la imposibilidad de quedarnos parados ante la realidad es común en ambas épocas. La sociedad y el cine prevalecerán, pero que nadie espere un retorno a su estado de hace un año, al menos no a corto plazo.

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CINE

TÓCALA OTRA VEZ, SAM SAGRI HERNÁNDEZ

E

l término remake es un concepto muy amplio que incluye películas y series de televisión basadas en una versión original anterior, secuelas que también actúan como remakes de las obras que les preceden, adaptaciones de otras expresiones artísticas (libros, cómics, obras de teatro, series de televisión) que han sido versionadas al cine de manera reiterada, y que implican volver a contar una historia comenzando de nuevo. En esta ocasión, y dada la amplitud de la materia, hemos escogido centrarnos en los remakes de películas basadas en versiones anteriores, si bien es verdad que en una industria tan creativa en la que se bebe de diferentes fuentes, muchas de las obras originales están basadas en libros y otras expresiones artísticas. Hace poco hemos podido ver en nuestras pantallas un nuevo remake, 14

en este caso me refiero a la versión en imagen real del clásico de Disney de 1998 «Mulan». Ya cuando tuve la información de que se estaba realizando dicha película pensé: ¿Realmente es necesario? Parece que, ante la falta de ideas originales, Hollywood tira de su videoteca y recupera películas anteriores para llegar a nuevas audiencias. Esa misma pregunta que ahora transmito aquí me la hice hace 15 años, en 2005, cuando Peter Jackson revisitó la Isla Calavera para darnos su versión del clásico de 1933. Para mi sorpresa, fue el mismo director neozelandés quien me dio la respuesta en una entrevista suya que leí. Según él, su intención era que las nuevas generaciones volvieran a sentir la emoción que vivió él al ver a Kong, eso sí, manteniendo la esencia del original. Confieso que disfruté mucho de su versión, pero el problema que le veo a la hora de

hacer remakes de películas, con el objeto de que los públicos actuales tengan la posibilidad de conocer dichas historias, es que pierden la oportunidad de ver las originales, siendo algunas de ellas verdaderas obras maestras. Pero, aunque lo parece, este no es un fenómeno actual, la industria americana del cine lleva haciendo remakes prácticamente desde sus orígenes y los espectadores no somos conscientes, en muchas ocasiones, de que lo que estamos viendo en la pantalla ya había sido realizado anteriormente. Solo los verdaderos expertos en la materia saben que hay una versión de 1925 del maravilloso musical de 1939 interpretado por la eterna Judy Garland, «El Mago de Oz». Son muchas las historias contadas con anterioridad y que pocas personas verán. También encontramos


grandes remakes de películas en las últimas décadas del siglo XX, entre las que cabe citar «La invasión de los ultracuerpos», de 1978, «La mosca», de 1986 y el «Cabo del miedo», estrenada en 1991, y que se encuentran «entre los pocos remakes de Hollywood que realmente superan a sus predecesoras» tal y como escribió el crítico Brian Eggert para Deep Focus Review (https://deepfocusreview.com/ definitives/invasion-of-the-bodysnatchers/). Si bien Hollywood no solo ha rodado de nuevo historias que pertenecen a su filmografía. También es algo muy usual por parte de los estudios estadounidenses comprar los derechos de películas de habla no inglesa para así acercar dichas historias a sus públicos. La industria hollywoodiense carece de la reconocida industria de doblaje española y a su audiencia, en general, no le gusta ver películas en versión original subtituladas, algo que, por otro lado, también tenemos en nuestro país. La diferencia entre ambos territorios es que nosotros doblamos las películas a nuestro idioma mientras que ellos, si realmente les interesa la historia, la hacen de nuevo. Creo que la primera vez que tuve conocimiento de que la película que estaba viendo era un remake de una película hecha en otro país fue con la cinta de 1987 protagonizada por las estrellas de los ochenta Tom Selleck, Ted Danson y Steve Guttenberg, «Tres hombres y un bebé», adaptación de la francesa estrenada tan solo dos años antes de «Tres hombres y un biberón». «Una jaula de grillos» (1996), con unos brillantes Robin Williams y Nathan Lane interpretando los papeles que Ugo Tognazzi y Michel Serrault representaron en la coproducción italo francesa de 1980, «La jaula de las locas», también es otro ejemplo

de producción europea adaptada a audiencias estadounidenses. A esto cabe también mencionar la española «Abre los ojos», de 1997, que fascinó tanto a Tom Cruise, que en 2001 protagonizó y produjo su versión americana, «Vanilla Sky», para posteriormente producir la aclamada «Los Otros», lo que abrió las puertas de la meca del cine al director español de origen chileno Alejandro Amenábar. Ya en este siglo XXI encontramos en la película «Infiltrados» (2006), dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Leonardo Dicaprio, un gran thriller basado en la cinta de 2002 rodada en Hong Kong, «Juego sucio». Aunque ambos films recibieron buenas críticas, no cabe duda de que el público en general prefiere el remake de Scorsese. Además de los estilos de remake anteriormente mencionados, y que vemos que existen desde el origen del celuloide, encontramos una tendencia actual que comenzó a finales del siglo pasado con la filmación en imagen real de clásicos de la animación, encabezados por el gigante Disney en un afán de revisitar y actualizar sus buques insignia. En 1996 la actriz que actualmente cuenta con siete nominaciones a los Oscar, Glenn Close, protagonizó una fallida versión (desde el punto de vista crítico, que no de espectadores) del clásico «101 Dálmatas» dos años después de la poco aclamada por la audiencia «El libro de la selva». Esta versión del clásico de 1967 sí fue mejor recibida por la crítica que por el público, pero habría que esperar a la cinta de 2016, dirigida por uno de los actuales reyes de Midas de Hollywood, Jon Favreau, para ver una revisión de la historia acorde a los nuevos tiempos gracias a los impresionantes efectos CGI y que, según muchos espectadores, superaba a la versión original animada.

En esta última década hemos vivido un revival de las adaptaciones en imagen real de clásicos de animación con mayor o menor aceptación. Cabe destacar la adaptación de «La Bella y la Bestia» (2017), protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens, que gustó tanto a la crítica como al público, pero que no superó la magia que supuso la versión animada de 1991. También hay que añadir las nuevas versiones de «El Rey León» y de «Aladdin», ambas estrenadas en 2019 y que sí contaron con el apoyo del público, aunque los especialistas en cine no quedaron satisfechos con los resultados. La última que ha llegado a nuestras pantallas, esta vez en streaming propiciado por la situación socio sanitaria actual, es la recién estrenada «Mulan», película que, si bien tiene un discurso adaptado a nuestro siglo XXI, ya podíamos ver esa lectura feminista del personaje en su versión original, por lo que poco ha añadido a la historia, aparte de unos magníficos efectos visuales y la interpretación en imagen real. Llegados a este punto, vuelvo a preguntarme si realmente es necesario volver a contar la misma historia de nuevo, eso sí, con los magistrales efectos visuales que proporciona el CGI, teniendo en cuenta que no siempre se cumple con el objetivo del que nos habla Peter Jackson de sentir una gran emoción al ver adaptaciones de grandes películas que conservan la esencia del original. Si el realizar estos clásicos del cine nos impulsa a averiguar de dónde vienen y a visionar las diferentes versiones de las mismas que se han realizado, sí merece la pena que se utilicen como una manera de acercar el gran cine a las nuevas generaciones y así no perder un gran legado artístico e histórico. 15


EL LAMENTO DE LA SIRENA Libertad Delgado, conocida por muchos como LiberLibelula, es una escritora e ilustradora andaluza hecha a sí misma, con varias obras literarias publicadas entre las que se cuentan «La dama y el bandolero», «La visita del selkie» y «El Lamento de la Sirena».

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ADRIÁN TRUJILLO @haliaxsyn

omo siempre, y antes de entrar a trapo con la reseña, vamos a exponer de qué estamos hablando. El Lamento de la Sirena de Libertad Delgado disfruta de una jugosa sinopsis que dice lo siguiente: «La misión de Alura parecía simple: ir a la superficie, capturar un buen ejemplar de macho humano y arrastrarlo a las profundidades para que su clan lo usara como sacrificio en los ritos de fertilidad, asegurando así una nueva generación de sirenas. Mientras tanto, Cordelius, capitán del Lamento de la Sirena, se adentraba en una parte muy peligrosa del Mar Embrujado en una última gran aventura, persiguiendo un tesoro mítico que podría sacarlos de problemas a él y a su tripulación. Cuando sus caminos se cruzan, todo se pone patas arriba; carni16

cería, muerte y destrucción de la propiedad privada son solo el principio. Alura acaba secuestrada en el camarote del capitán, y Cordelius, dividido entre la curiosidad y el sentido común, deberá ocultarle su existencia al resto de los piratas para evitar un motín. Las cosas no pintan mejor para Alura. Si las Sacerdotisas se enteran de que un humano está poniendo a prueba todas sus creencias, castigarán cruelmente a la familia que espera su triunfal regreso en el fondo marino. Ambos deben endurecer sus corazones, o las consecuencias podrían ser terribles. Las sirenas del clan no perdonan la deslealtad; los piratas ansían destripar a las doncellas que les arrebataron a sus compañeros. Pero, mientras el Lamento continúa su travesía hacia aguas cada vez más extrañas, sirena y capitán se darán cuenta de cuán difícil es

odiar a un monstruo cuando te ves reflejado en sus ojos». Interesantísimo cuanto menos, ¿verdad? Ahora, ¿de quién es obra esta maravilla de la que hablaremos a continuación? Su autora es nada más y nada menos que Libertad Delgado, una escritora —además de ilustradora— andaluza que actualmente se mueve bajo el pseudónimo de LiberLibelula, que también da nombre a su canal de YouTube. En un alarde de su propia prosa, es lo que comúnmente conocemos como «un culo inquieto». Y así es ella: una chica llena de proyectos por delante. Antes de concebir El Lamento de la Sirena, Libertad ya había escrito La dama y el bandolero (bajo el pseudónimo de Adelina Rodríguez) y La visita del selkie, así que no estamos, ni de lejos, ante un trabajo primerizo. Y ahora así, ¡al lío!


LITERATURA El Lamento de la Sirena es, a la vez que el título de la novela, el nombre del navío donde transcurren la gran mayoría de los acontecimientos de la historia. Una historia de amor, sí, pero un amor bruto, descarnado, sin las habituales florituras: esto no es una historia de amor entre una sirena y un gallardo capitán pirata, sino la historia de amor y supervivencia de un pescado con muy malas pulgas y un mutilado sin ganas de que lo jodan más de la cuenta. Sí, culpa mía simplificarlo tanto, pero es la verdad. Si venías buscando otra cosa distinta, mejor ve por otro lado. Sobre todo si eres de esos lectores puristas, de esos que aman la más exquisita de las prosas: aquí no la vas a encontrar.

«Esto no es una historia de amor entre una sirena y un gallardo capitán pirata, sino la historia de amor y supervivencia de un pescado con muy malas pulgas y un mutilado sin ganas de que lo jodan más de la cuenta». Por supuesto no estoy diciendo que no tenga un estilo cuidado. Todo lo contrario. Se nota que Libertad lleva años enfrentándose a la página en blanco, sabe cómo hacer lucir a sus personajes, también cómo hacerlos deslucir, y lo hace a través de una técnica que rara vez se ve en este mundillo: es directa como un puñetazo en el estómago, pero como un puñetazo de matón de barrio, no de luchador entrenado. Libertad propone una prosa decorada con palabras que escucha en su día a día, que poseen

esa fuerza coloquial que imprimimos en nuestra forma de hablar. Sí, ¡tiene coloquialismos en papel, y qué bien le sientan a la historia!

«Se nota que Libertad lleva años enfrentándose a la página en blanco, sabe cómo hacer lucir a sus personajes, también cómo hacerlos deslucir». El uso de palabras rimbombantes —como rimbombantes, je, je— a menudo resultan tediosas si van en serie, una tras otra, sin ofrecer piedad al lector. Rayos, algunos libros en ese sentido son tan aburridos… Pero no es el caso de El Lamento de la Sirena. Aquí hablamos de sirenas que apenas dominan el idioma de los protagonistas, y los protagonistas son gente de barrio que se han hecho a la mar. Pocos son los que dominan el exquisito arte de la descafeinada prosa académica para hablar, y Libertad, como divertida narradora que no hace sino de mostrar página a página que se lo pasó estupendamente escribiendo esta historia, se pone a sí misma aprovechando al máximo las virtudes más desternillantes de la lengua castellana. ¡Gallifante para la señorita! Estilo aparte, la historia la abordamos desde dos puntos: por una parte tenemos a Alura, una sirena dispuesta a todo con tal de proteger a su familia, alabada por su clan (con sus habituales excepciones) y a quien se le encomienda una misión que, por su propia personalidad, está condenada al fracaso; por la otra, tenemos a Cordelius, afamado capitán pirata conocido por su espíritu libre y su curiosidad insana. ¿Te imaginas lo que podría suceder si ambos se

conocieran? Antes de que saques conclusiones precipitadas te diré: ambos se odian a muerte. Pero había hablado sobre amor, ¿no? ¿Entonces…? Bueno, vas a tener que leerlo para descubrirlo, ¿no crees? La historia se presenta con capítulos narrados desde ambos puntos de vista, tanto del de Alura como del de Cordelius, y nos muestran las inquietudes y curiosidades de ambos, así como sus puntos de vista, y todo ello al tiempo que la trama avanza a un ritmo que no resulta ni aburrido ni vertiginoso y que, en todo caso, resulta intrigante. Hay frases remarcables y capítulos enteros que suponen una auténtica maravilla para la historia, pero especialmente una gozada para el lector. ¿Y lo mejor? Tuve esa sensación con al menos tres de ellos, a cada cual mejor, y si no hubiera sido porque mi necesidad de encontrar respuestas a las preguntas que planteaba la historia eran arrolladora, hubiera vuelto atrás a releer el mismo capítulo. ¡Diantres!

«Hay frases remarcables y capítulos enteros que suponen una auténtica maravilla para la historia, pero especialmente una gozada para el lector». Por último, y para no extendernos demasiado, me gustaría resaltar el detalle que fue al que a un servidor realmente le entró por los ojos al dar con este diamante en bruto: la portada. De un estilo colorido, vívido, y una potencia misteriosa e intrigante que también es fruto de la bienhallada Libertad Delgado. Maldición, ¡quién tuviera esas manos! 17


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LITERATURA

¿Y SI FRODO LLEVARA CHOLAS? CRISTINA REGALADO RAMOS @creoquesoycris

E

ste año he cumplido los 25 años. Aunque mi formación universitaria y mi vocación han sido desde que tengo uso de memoria la de Bellas Artes, este año he realizado el máster de Profesionalización del Profesorado, lo que me ha llevado a interesarme en la educación. Y, cuando echo la vista atrás ya son varios los años que llevo ejerciendo de profesora de refuerzo, ya sea en academias o a domicilio. Y aunque ahora mismo, debido a que por la seguridad tanto del alumnado como de mi misma, no doy clase, tengo tiempo para reflexionar.

Una de las primeras cosas que me sorprendieron cuando empecé a tratar con niños, fueron la palpable diferencia entre la manera en la que se expresan entre ellos y en el ámbito más académico. A la hora de realizar lecturas, la gran mayoría de menores forzaban una pronunciación de las «z» y las «c» de una manera irreal. Incluso haciendo pausas (un poco dramáticas desde mi punto de vista, que a veces incluso parecían cómicas) para poder poner la lengua entre los dientes y poder formar una «z», más propia del gato con botas de la película de Shrek 2 que de su propio lenguaje habi-

tual. Cuando les preguntaba por qué hacían esto, la respuesta solía ser la misma: Así es como se lee bien. En ocasiones me decían que esa pronunciación se la habían enseñado en el cole, y me pareció terriblemente preocupante. El seseo es algo propio de las gargantas de los canarios, arraigado a la lengua y que se arrulla con suavidad en las cuerdas vocales. Son los sonidos que guardamos dentro y que tristemente desde muchos centros escolares se intenta estandarizar de alguna 19


manera. Quizás esto va más allá y es una responsabilidad colectiva que no depende tan solo de las personas de a pie. En el caso de las series de televisión, podemos ver en otros doblajes o en versión original cómo se respetan los acentos y podemos oír variaciones en la pronunciación o el vocabulario usado. Un ejemplo de lo que quiero decir con todo esto se puede ver perfectamente en la serie de fantasía Outlander. Si la vieron en versión original, se habrán dado cuenta de que el acento de Jamie es completamente distinto al de Claire. Él es escocés, ella inglesa, y por lo tanto hay diferencia en la manera de hablar de cada uno (eso y un par de siglos de diferencia) y a nadie nos sorprende que sea así. En el doblaje generalmente se suele usar lo que denominan un «acento neutro». Aunque en las series españolas en versión original del género de comedia generalmente sí que se puede ver un cambio de acentos, a menudo esta variedad es usada para crear 20

pleitos entre los personajes con un cierto tufo a aquellos chistes antiquísimos de aquel de Lepe y el otro de La Gomera o «el español, el inglés y el alemán» que se encuentran en situaciones variopintas. Con respecto a las pocas series de ciencia ficción o fantasía, como territorio insular, nos ha quedado claro que solo puede haber orfanatos con misterios, personas con superpoderes, viajes en el tiempo y contactos con seres de otras galaxias si vives en Madrid centro. Quizás ese cuadradito que encajonaba a las islas cuando daban en el tiempo en la tele, en realidad estaba en la sierra de Guadarrama, prohibiendo la salida de todas esas historias fantásticas en bocas con otros acentos. Volviendo a la lectura, el problema ya no es solo esa obligación de cambiar la pronunciación prácticamente obligada desde la infancia y la falta de autoestima que pueda generar en los futuros adultos dejando de alguna manera grabada en la cabeza que hay

acentos que sí esta bien utilizarlos y otros que no, (¡Bendito colonialismo!, dirán) sino el uso del lenguaje. En otra de las apasionantes clases particulares, como cualquier miércoles del mes, estaba leyendo en voz alta uno de mis alumnos un cuento (con sus posteriores ejercicios de comprensión lectora) que les habían mandado a leer como tarea. La historia en sí era aburridísima. Una de estas historias por las que entiendes perfectamente por qué a muchas personas no les gusta leer. El caso es que tan solo en un texto de unas cinco páginas aparecieron palabras tales como peonzas, autobuses, glorietas y asfalto, entre otras. La mitad de ellas, el niño no las entendió y decidió omitirlas. Y las que si entendía las normalizó hasta tal punto que, a pesar de no usar la mayoría de ellas en su día a día, las forzó en el resumen que se le pedía en los ejercicios finales, quedando oraciones surrealistas como: «… entonces el niño le preguntó al guagüero que pa’ donde iba el autobús».


Esto es muy común en los colegios. De hecho, recuerdo que de niña —y me consta que a día de hoy se sigue haciendo— se dan los tiempos verbales con «vosotros» (¡hasta de los subjuntivos!) pero sin nombrar jamás el uso del «ustedes» o adaptarlos. Y aunque es cierto que los libros de lengua suelen poner con unas letras muy gordas y negras en portada: «Lengua Española» (y después el nivel al cual va dirigido), yo de niña quizás empecé a sospechar que estas editoriales eran independentistas (como mi mamá) y no consideraban el canario parte del español. Pero claro, eso entraba un poco en conflicto con las letritas de la parte inferior de la misma portada que ponían «Edición Islas Canarias». En mis libros lo único canario que había era una foto del Teide, y una explicación del seseo dentro de un cuadradito al final del tema con unas grandes interrogaciones que ponían «¿SABÍAS QUE…?» Por cierto, editorial de nombre Anónimo: soy canaria, no toleta. Pero bueno, dejando un poco a un lado el sarcasmo, creo que en este asunto es necesario desaprender muchas cosas que se han pegado desde hace mucho tiempo en el cerebro, para poder construir y aprender en canario, creando puentes, no barreras, creando

diversidades y voces corales que cuenten historias. Y no solo historias que hablen de nuestra tierra. Sino en nuestras historias de fantasía y ciencia ficción tanto en televisión como en literatura. Seguro que conocen la serie de Perdidos (Lost). Pues si la vieron entera, recordarán que Tenerife sale nombrada en varias ocasiones y es una parte importante del arco argumental de uno de los personajes. Además, fue rodada en Hawaii, unas islas volcánicas con ecosistemas muy parecidos a los de Canarias y paisajes en los cuales nos podemos reconocer.

Tal vez deberíamos dejar la falta de autoestima de nuestro lenguaje de lado y reivindicar más historias de este estilo. Con toda seguridad mejoraríamos como sociedad, pero yendo a lo que nos ocupa, también lo haría la cultura popular que nos rodea. Es así como funciona, ¿no? ¿Por qué sería raro hacer un producto de ciencia ficción basado en extraterrestres y con acento canario? A poco que uno investigue, encontrarán no solo una cultura llena de historias de visitantes del espacio, sino que también en la actualidad es uno de los lugares favoritos de los ufólogos de todo el mundo para observar el cielo, ya que se dice que la cantidad de avistamientos es impresionante. Y esta es tan solo una idea; el resto, lo dejo en la mano de escritores, directores, guionistas y demás seres maravillosos cuya vida transcurre entre los bosques de El Señor de los Anillos y el fuego de los demonios de los volcanes isleños. 21


CÓMIC/N. GRÁFICA

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LECTURAS YOUNG ADULT Y Harley Quinn: Cristales Rotos

JUANJO PLASENCIA @Juanjopp96

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abitualmente se utiliza la demografía «young adult» para enmarcar a los jóvenes con una edad comprendida entre la adolescencia y los veinte años, coincidiendo con la transición de la niñez a la edad adulta. Es un periodo acompañado de crecimiento, inseguridades y la búsqueda de nuestro lugar en la sociedad, donde nuestros gustos y aficiones se van modelando acorde a este proceso. En la literatura podemos encontrar muy fácilmente títulos orientados a jóvenes de estas edades, muchas de las cuales han recibido adaptaciones a medios audiovisuales como el cine o la televisión: Harry Potter, Percy Jackson, Crepúsculo, Cazadores de Sombras, Los Juegos del Hambre, etc. Son lecturas que comparten elementos presentes en obras dirigidas a un público más maduro pero que suelen tener características en común, como un ritmo ágil, elementos de fantasía, protagonistas con unas edades similares a la de sus lectores, descubrimiento del primer amor, diversidad de representaciones de género u orientaciones sexuales, o la búsqueda de la propia identidad. Además, puede fomentar los hábitos de lectura en jóvenes, mejorar su autoestima, desarrollo personal y motivación. ¿Pero es esta demografía igual de prolífica en el mundo del cómic?

Si quisiéramos analizar la importancia de lecturas dirigidas a un sector juvenil sería impensable no empezar por Archie, serie de cómics en publicación desde 1942. Tras el éxito cosechado entre los fans a partir de su primera aparición en Pep Comics #22 le fue asignada su propia serie cuyo primer volumen fue publicado de forma ininterrumpida hasta mediados del 2015. A lo largo de generaciones de lectores, las aventuras de Archie, Betty y Verónica supieron adaptarse a cada época logrando sobrevivir décadas en un mercado que fue colonizado por las publicaciones superheroicas. Este gran éxito se tradujo además en spin-offs surgidos a partir de este universo además de numerosas adaptaciones a medios audiovisuales. A su vez, estas adaptaciones a series de televisión o a cine logran una retroalimentación atrayendo nuevo público a los tebeos. Dentro del universo de Archie podemos encontrar dos ejemplos muy claros de estas tendencias: las series Riverdale (The CW) y Las escalofriantes aventuras de Sabrina (Netflix). Sin embargo, esta aproximación a los comics se vuelve mucho más notable dentro del género de los superhéroes, donde el Universo Cinematográfico Marvel y los títulos de DC han calado hondo en la cultura pop. A raíz de esta serie de estrenos, personajes como Thor, Aquaman, Viuda Negra o Harley

Quinn se han vuelto muy fácilmente reconocibles entre el público generalista y esto, a priori, favorece la aparición de nuevos lectores jóvenes. No obstante, la entrada en grandes universos del cómic puede resultar muy abrumadora. La enorme cantidad de material recopilado, tanto clásico como moderno, resulta confusa incluso para lectores con experiencia en el medio y, muchas veces, son historias que no reflejan las inquietudes o intereses de las nuevas generaciones. Tampoco ayuda el elevado precio de algunas colecciones, en su mayoría inasumible para una persona joven que depende del dinero de sus padres. Entonces, ¿cómo es posible acercar a un adolescente al cómic generalista superheroico con obras a precios asequibles y con la suficiente calidad literaria? DC Comics encontró su propia respuesta: una línea de cómics young adult escrita y dibujada por autores y autoras superventas que encabezan las listas del New York Times. Entre estos autores encontramos nombres de la talla de Leigh Bardugo (Wonder Woman: Warbringer), Kami García (Teen Titans: Raven), Marie Lu (Batman: Nightwalker) o Mariko Tamaki (Harley Quinn: Cristales Rotos). Estos títulos se caracterizarán por su carácter autoconclusivo, un formato cómodo y un precio muy asequible. 23


Pero una de ellas es especial, destacando enormemente tanto por la calidad de su guion como por sus trazos y coloreado. Se trata, sin duda, de Harley Quinn: Cristales Rotos con guion de Mariko Tamaki y arte de Steve Pugh. Tal fue su impacto en el medio que fue nominado a 2 premios Eisner, mejor obra juvenil y mejor dibujante, y ganadora en la categoría de mejor guionista. En España la licencia de Harley Quinn: Cristales Rotos, al igual que el resto de nuevos títulos infantiles-juveniles de DC, fue adquirida por la editorial Hidra. La buena acogida del público se tradujo en un gran volumen de ventas que agotó rápidamente su primera edición, cosechando además muy buenas críticas por parte de varios medios divulgadores del cómic. Es la demostración perfecta de lo que puede ofrecer la combinación de un arte y guion sobresalientes.

Cristales Rotos ofrece muchas de las características esenciales para lograr captar la atención de lectores jóvenes y fomentar su interés sin dejar de ser una historia madura. Su trama es actual y está narrada a través de unos persona24

jes tiernos que poseen, a su vez, la rebeldía propia del público al que va dirigido. Su premisa parte de una reinterpretación del origen de Harleen, haciendo borrón y cuenta nueva de los años de trayectoria que acompañan al personaje desde su origen en la serie animada de Batman emitida durante la década de los 90. Aquí Harleen es una chica más que se enfrenta al comienzo de una nueva vida en una ciudad e instituto diferentes, viviendo junto a Mamá, la drag queen que ilumina las noches de Gotham. Por el camino descubrirá amistades con las que compartirá su día a día en el instituto y se enfrentará al proceso de gentrificación que amenazará la existencia del cabaret de Mamá. Por el camino encontraremos numerosos personajes del universo DC observados a través del prisma de Tamaki y Pugh, algunos a modo de cameo y otros como secundarios con peso en la trama, como Hiedra Venenosa o el mismísimo Joker. Estas nuevas versiones se alejan de los vistosos y coloridos trajes con los que suelen aparecer y se acercan más al look que podrían tener unos adolescentes fuera de las viñetas. Y no solo la premisa es atrayente, sino que viene acompañada por un ritmo muy ágil donde no hay tiempo para el aburrimiento y que engancha completamente a la lectura, con numerosos gags que consiguen arrancarte más de una sonrisa.

A pesar de esta frescura en el guion, la historia se aleja radicalmente de las tramas más habituales abordadas por el cómic superheroico generalista, donde todo se enfoca a la derrota del malvado villano que quiere amenazar a la población. En esta ocasión, si tuviésemos que definir un antagonista no podría ser otro que la sociedad capitalista occidental, personificada por una codiciosa empresa que busca el total monopolio en la ciudad de Gotham. Aunque es cierto que este no es un tema novedoso en el cómic, pocas veces se había abordado antes con la soltura con la que Tamaki se dirige a los lectores, haciendo que queramos lanzarnos a las calles y combatir las injusticias al lado de la joven Harley.


En el apartado artístico solo tengo palabras de asombro y gratitud. Pocas veces encontramos un trabajo de tanta calidad condensado en las páginas de un título juvenil. En Cristales Rotos esto es palpable desde los nuevos diseños de personajes, donde no se conservan sus habituales aspectos gráficos pero siguen siendo fácilmente identificables. Los entornos están igualmente cuidados, encontrándonos escenas con gran cantidad de detalle en sus fondos sin llegar a ensom-

brecer el protagonismo de los personajes. El coloreado es otro de los elementos con gran importancia en el acabado visual del cómic. A lo largo de los números que conforman esta historia podemos palpar una evolución de la trama a través de los colores utilizados, donde estos varían desde las tonalidades de grises y azules predominantes en los inicios, a los coloridos y espectaculares acabados rojizos y anaranjados que acompañan a la

violencia que marca la evolución de Harley. De este modo, el color se convierte en un personaje más del elenco de Cristales Rotos, ayudando a contextualizar y narrar los eventos que transcurren en Gotham. En cuanto a la edición se podría decir que se limita a ser correcta y accesible. A pesar del razonable precio por este tomo (14,95€, precio PVP sin el ocasional descuento que a veces hace la propia editorial Hidra) nos encontramos un formato más pequeño que el comic-book clásico que, aunque no dificulta la lectura y en cierto modo lo hace más manejable, deja con ganas de apreciar el trabajo de Steve Pugh en un mayor tamaño. Por otro lado, tampoco cuenta con ningún contenido extra como bocetos, portadas alternativas o entrevistas, incluyendo única y exclusivamente la historia de Tamaki y Pugh.

Harley Quinn: Cristales Rotos es un fantástico y original ejercicio que utiliza a personajes reconocibles de la mitología de DC para hablarnos de realidades sociales que encontramos cada vez que nos asomamos por nuestro barrio o navegamos por redes sociales. Personajes de distintas orientaciones sexuales, movimiento feminista, inclusión racial, gentrificación o revolución adolescente son algunos de los elementos que abandera Mariko Tamaki en esta obra que, sin duda, no deja indiferente y resulta atractiva para jóvenes. Poco a poco comenzamos a encontrarnos estos títulos fuera de tiendas especializadas que demuestran que no se deben seguir escribiendo historias únicamente para adultos que crecieron con estos tebeos, sino que deben ser actualizados y reflejar la realidad de nuestra sociedad actual. 25


CÓMIC/N. GRÁFICA

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M

ad Chimera World es un manga de carácter seinen (es decir, para jóvenes adultos) de 21 capítulos recopilados en 4 tomos, escrito y dibujado por Seishi Kishimoto para la revista Morning Two de la editorial japonesa Kodansha y publicado en España de la mano de Panini Comics. El autor, natural de Japón, es un conocido mangaka especialmente por obras anteriores como 666 Satan o Blazer Drive. Además, cabe decir que es el hermano gemelo de Mashashi Kishimoto, autor de Naruto. La historia de Mad Chimera World nos traslada a un extraño y particular mundo post-apocalíptico que ha sido invadido por seres animales de carácter antropomorfo que son reconocidas como «quimeras». En este salvaje y especialmente desértico entorno puramente animal con algún atisbo de conciencia humana, la dualidad del sexo biológico está presente y se nos plantea como motivo divisorio entre machos y hembras. Por un lado, los machos solo se preocupan en su reproducción, aunque de forma temeraria la vida les vaya en ello; mientras que las hembras se dedican a consentir el acto sexual y dar caza a los machos para devorarlos. De este modo, son las relaciones vertica-

les las que impulsan este mundo y donde se vuelven cada vez más salvajes y grotescas. Así pues, la caza con el posterior canibalismo o al menos un pseudo-canibalismo está a la orden del día para sobrevivir. Con lo que tenemos una serie de relaciones verticales en las que las hembras dominan en relaciones parecidas a las de la mantis religiosa o la viuda negra. En el centro de toda esta cuestión nos encontramos con los protagonistas más humanizados de esta historia. Para empezar, tenemos a Usagi, que es una joven quimera que viste ligero y cuyos brazos y piernas son implantes robóticos articulados. Posee una espada que es su propio brazo izquierdo, que se quita para luchar y despedazar a sus enemigos, así como para trincharlos para la cena. Ella es la protectora de Mitsuki, que es su hermano menor, quien posee una curiosidad inabarcable por el mundo que había antes, dedicándose así a leer decenas de libros y apuntar curiosidades en su libreta personal en su escondite personal. La aventura empieza cuando el joven Mitsuki, lleno de curiosidad por el mundo exterior, sale de su escondite particular para hacer un trabajo de investigación de campo. Esta exposición hará que tanto Mitsuki como Usagi acaben entran-

do de lleno en una dinámica basada en la supervivencia constante en un mundo totalmente hostil, que se acentuará con una búsqueda superior por el conocimiento por saber cómo era todo cuando estaba dominado por los seres humanos, así como saber el sentido del mundo actual y de la vida tanto a nivel particular como en general. Lo que llama la atención de la obra, ya desde su primera página es la sexualidad y la brutalidad que rigen y se imponen sobre el escenario, donde el instinto prevalece ante cualquier otro tipo de lógicas y son precisamente los protagonistas. quienes se desvían de esta cuestión sin tener ningún tipo de interés, tal y como sí lo reflejan el resto de quimeras con las que se irán encontrando a lo largo de la aventura, aunque el manga acabe derivando un tanto en el trato de esta premisa, sin desviarse de la misma. Este imperativo sexual está de forma constante, pero se hace con la obra especialmente en su primer cuarto de historia para después ir poco a poco dejando ese tipo de imágenes como algo más secundario y empezar a contar una historia mucho más interesante y atractiva tanto a nivel narrativo como conceptual. Aun así, esta historia es desconcertante y al mismo tiempo atractiva en su conjunto. Y son varios los motivos de ello.

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El arte de Seishi Kishimoto es desgarrador, brutal y chocante, pero que resulta al mismo tiempo extrañamente atractivo y en sintonía con lo que plasma el guión. Una vez superemos los bofetones de los primeros capítulos, ya estaremos dentro de la obra, acostumbrados a ese universo como uno más dentro del mismo. Y esto no es precisamente fácil de hacer con la arriesgada apuesta que supone lo que el mangaka plantea tanto en la historia como en el dibujo.

Con unos trazos muy claros y bien marcados, posee uno de los diseños más atractivos y grotescos de su obra, todo realizado de una manera bien compacta y lógica para lo que quiere plantear. A veces llegan a ser realmente desagradables de ver, como no podía ser de otra forma. Como quien mira una película de terror con cierto rechazo pero no puede evitar mirar de reojo al momento en el que aparece el monstruo. Respecto a los protagonistas, puede resultar un tanto cuestionable el diseño hipersexua-

lizado de Usagi, pero precisamente no destaca dentro del contexto que nos movemos en la lectura, mientras que, por otro lado, Mitsuki está vestido de una forma bastante andrógina para nuestras percepciones de moda y contextos socioculturales, pero es que precisamente no atiende a cánones estéticos de «hombre» o «mujer» dentro de la obra, ya que esto obviamente carece de sentido en la misma. La acción en batalla a nivel general reside especialmente en el personaje de Usagi, que es quien se dedica a defender a Mitsuki, y nos deja varias páginas y viñetas enteras llenas de una vertiginosa, atractiva y explícita violencia. De resto, las capacidades de los personajes que aparecen son variopintas y distintas, planteadas de las maneras más adecuadas para cada uno de los mismos, así como las habilidades y trasfondos de cada cual. La historia en sí trata sobre las búsquedas y derivas hacia el sentido de la vida misma y lo que les rodea, mientras surgen cada vez más cuestiones que hacen que afloren planteamientos sobre la propia naturaleza humana dentro de un mundo en el que parece que ya no existe nada que se pueda considerar como «humano». Y es precisamente en estos instantes donde aparecen los contrastes más destacables y salvajes de la obra. Más allá incluso de la carga sexual, violenta y desagradable que envuelve a la misma. Tratándose de un manga, es normal que el ritmo narrativo sea más rápido del que existe en el comic americano o europeo, por ejemplo, pero lo cierto es que el ritmo en este manga especialmente es acelerado desde el primer momento, pero, al mismo, tiempo pausado. Si fuera un ritmo musical,

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La obra comparte referentes culturales y visuales muy similares a los de su propio hermano gemelo, Mashashi Kishimoto. Y esto es algo que se ha visto anteriormente tanto en el autor de este manga como con el de Naruto. Los lectores más observadores lo sabrán apreciar. Hay ciertos intereses comunes, ciertas particularidades que, de una forma u otra poseen ambos o incluso que mutuamente se han podido influenciar y que precisamente sabrán apreciar los fans tanto de uno como de otro. También hay que añadir que, dentro de estas alusiones y más allá de conceptos y estéticas compartidas por los hermanos Kishimoto, hay que mencionar las particulares similitudes e incluso referencias que hay al manga «Psyren», de Toshiaki Iwashiro y al que le habíamos dedicado un artículo en el número 4 de esta revista a manos de Adrián Trujillo.

probablemente sería una composición llena de staccatos, pero totalmente armónica, sin resultar anticlimática en ningún momento. Y es que ocurren muchos momentos de acción y parece que no para en ningún momento. Lo cual es algo que lo hace especialmente ameno y atractivo. En todo momento te están contando algo ameno y, cuando cada vez se pasa más hacia el marco teórico de la obra, tiene su espacio de reflexión y asimilación para el lector. Aunque no es esencialmente hasta el último tomo recopilatorio cuando

la historia se sitúa en una base con su premisa y su pretexto bien dirigido al lector. Por desgracia, es cuando la narración se empieza a acelerar demasiado, probablemente por una cancelación concertada o una necesidad del autor de cerrar la historia. Sea como sea, el acelerón se nota y es una lástima para el ritmo que llevaba la obra y que tan bien iba con el entorno y la historia que se contaba, donde muchos de sus personajes quedan desaprovechados o incluso en algún caso en concreto con falta de desarrollo.

Pero en definitiva y para finalizar, hay que decir que estamos ante una obra corta que no dejará a nadie indiferente, ya que con una apuesta arriesgada e inusual dentro del panorama actual, y que recuerda a veces a aquellas extrañas y grotescas historias de los 80 publicadas en las revistas de El Víbora o incluso Creepy, o incluso a los alocados recortes de fotogramas de los videoclubs de barrio es inevitable que nos haga reflexionar, más allá de cualquier dualidad sexual y cuestión de género que se pueda sacar de forma superficial, las relaciones interpersonales que se generan entre las mismas personas, así como la construcción propia de la familia y la inevitable deriva humana a un abismo infinito e incierto que, por mucho que intentemos capturar y aventurarnos a interceder, lo único que podemos hacer es, ante todo, ser mejores personas. 29


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MÚSICA

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i tienes Twitter (y lo usas), te sonará el término k-pop. Y si no te suena, tal vez sí te suenen esas respuestas en hilos (que no tienen nada que ver) con videos «de chinos» bailando. Pues sí, eso es el k-pop. Bueno, no exactamente eso. «K-pop» es la abreviación de «Korean popular music» (en castellano, «música popular coreana»). Básicamente es un género musical que abarca cualquier tipo de producción musical (comercial) en coreano o hecha en Corea del Sur.

NEREA GARCÍA @nera0605

Seguramente te preguntes, ¿por qué se ha vuelto tan famoso ese k-pop? Evidentemente son muchos los motivos (globales, sociales, económicos...) y no podemos abarcar todo, pero uno de los más importantes es la impecable producción audiovisual que tienen los videos musicales de los grupos. Los encontrarás con una estética cuidada, una historia meticulosamente pensada y, sobre todo, una inversión de dinero impresionante, provenientes tanto de las grandes empresas de la industria como de las más pequeñas. Esto, aunque no lo parezca, atrae muchísimo a futuros fans, y más hoy en día que en internet puedes ver videos de grupos de la otra punta del mundo. Además, cabe destacar que, en occidente, los artistas o grupos no invierten nada en sus videos musicales en comparación con los surcoreanos. Muchos en su mayoría suelen ser del artista haciendo playback de la canción y poco más, que no tiene nada de malo, pero se queda corto al lado de las producciones cinematográficas que se producen para los grupos de k-pop. Los music videos sumados a la interacción con los fans, el con-

tenido constante (actuaciones, fancams, variety shows, radios, redes sociales…), las coreografías atractivas y mucho más crean un entorno casi adictivo para el fan internacional, que con tan solo Youtube, Instagram y Twitter siente la cercanía y el contacto con sus ídolos favoritos. Pero sí es cierto que suele resultar confuso intentar empezar en este pequeño mundo, con tantos grupos y tantos videos por ver. Por eso vamos a lanzarnos a un pequeño viaje entre los mundos e historias que han creado estos grupos, entre los que hay un poco de todo, desde fantasía a ciencia ficción, pasando por distopías y suspense. BTS BTS es ahora mismo el grupo más famoso del mundo, sin exagerar. En España los han sacado en radio, anuncios, televisión y eso ya es muy destacable teniendo en cuenta que hasta hace nada eran desconocidos por los medios clásicos. Pero lo que el no-fan no sabe es que BTS tiene una tremenda historia detrás digna de una buena película. Mientras que el conjunto de obras de cine de Marvel ha acabado por llamarse «Universo Cinematográfico Marvel», BTS cuenta también con su propio término: el BTS Universe. Esta narrativa comenzó con la salida de su álbum The Most Beautiful Moment in Life, Pt. 1 y con el video para la canción I Need You, continuando en Run y en Young Forever, llamada posteriormente la Youth Trilogy. Este fue solo el comienzo, ya que la compañía (Big Hit Entertainment) comenzó a relacionar todos los videos posteriores, certificándolos con la seña de BU (abreviación de BTS Universe) y variando la estética y el estilo dependiendo de la 31


era en la que el grupo estaba. Así, pasaron por Wings, Love Yourself y Map of the Soul, generando contenido no solo de video —como los short films— sino también como posters, libros, etc. Tal vez el video que más chocó y generó millones de teorías por parte de los fans fue el LOVE YOURSELF Highlight Reel, donde se vio la pista directa de que la historia se basaba en «viajes en el tiempo». Posteriormente, Big Hit sacó un webtoon llamado SAVE ME, formado por 15 episodios, donde ya se confirmó definitivamente la historia. Como resumen: «Siete chicos. Mejores amigos. Sus destinos se entrelazaron a través de los buenos momentos juntos, pero también los difíciles, al separarse sus caminos y sufrir mucho como resultado. Cuando todo está casi perdido para estos chicos, uno tiene una oportunidad especial de retroceder en el tiempo y ayudar a sus amigos a corregir los errores que los llevaron por este camino. Hará cualquier cosa para salvarlos, pero ¿podrá? ¿O es demasiado tarde?».

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Sin duda toda esta historia está muy pensada y ha sido construida poco a poco desde 2015, lo que también tiene muchísimo mérito. Merece la pena que busquen videos, teorías o lean y vean directamente para crear sus propias conclusiones de lo que se cuenta. Lo más satisfactorio de todo este contenido es el hecho de poder interpretarlo y analizarlo al ser tan abierto, lo que ha generado también un enganche de los fans a través del debate. Otro gran acierto, sin duda. EXO Otro de los grupos más famosos de los últimos años también ha basado fuertemente su historia en la fantasía. En el caso de EXO es incluso más evidente, ya que su nombre comienza aportando a la narrativa. «EXO» proviene de «exoplaneta», con la idea de contar desde el principio que el grupo proviene de otro planeta, de fuera de la tierra. Puede sonar un poco a flipadera, pero verán lo interesante que se va convirtiendo según van construyendo su cronología.

En sus teasers pre-debut, un total de 23 —una cantidad bastante inusual—, se van viendo las capacidades de los miembros de baile, pero también se comienzan a apreciar ambientes de ensueño, símbolos extraños y, sobre todo, una imagen repetida de los 12 miembros en cada video contemplando eclipses en el cielo. Esto, ya construyendo la teoría, es una llamada para todos, como si hubieran sido separados, pero fuera el momento de reunirse. Su video debut, Mama, comienza con una narración (que parece sacada de una serie de animación) que explica (muy resumidamente) que 12 fuerzas formaban parte de la Tierra pero una «fuerza roja» produce una separación y a su vez los separa en dos Tierras paralelas. En el video ya se han encontrado (y bailan juntitos) y es donde se ven por primera vez los «superpoderes» que tiene cada uno, unos relacionados con la naturaleza: fuego, agua, hielo, luz, aire, tierra, rayo, y otros relacionados con capacidades sobrehumanas: teletransporte, control del tiempo, curación, telequine-


rrestre. El principio vuelve a tener el estilo de presentación grandilocuente de Mama pero, además, da la pista de que cada video de EXO ha sido un mundo distinto. ¿Será que los chicos han ido viajando entre mundos paralelos? Sin duda es un planteamiento muy interesante. Quitando los poderes, también han planteado otras historias de género fantástico, como en Wolf donde son hombres lobo (en la letra dicen literalmente «Sí, lobo, soy un lobo awoo». Sí). En Monster donde se muestra un mundo distópico lleno de violencia en el que se enfrentan a las fuerzas opresoras (y con un gran plot twist final, he de decir) y en Obsession, donde todos tienen un doble maligno a los que deben enfrentarse.

sis y vuelo. Con estos poderes deben vencer al mal, típico de historia de fantasía. También la estética es la típica o básica que esperas de un audiovisual con poderes, pero la idea resulta muy refrescante no esperada en un video de un grupo de pop. A pesar de que no continuaron con la historia en los videos consecutivos, estos poderes se vuelven a ver y experimentar visualmente con una estética más moderna en los teasers para el álbum Exodus, donde en cortos videos individuales se muestra a cada miembro en un lugar distinto del mundo (Londres, Barcelona, Arizona…). Parecen haberse vuelto a separar, pero tienen experiencias extraordinarias donde sus poderes ocurren sin ellos generarlos. Puede significar un nuevo motivo de reunión sin duda. La producción de los teasers supera con creces la del video debut de los chicos, aportando esta vez un plan-

teamiento de los poderes mucho más moderno y actual, casi realista (aun siendo fantasía, al fin y al cabo). Además, la enorme inversión se refleja en el viaje que realizaron alrededor del mundo para grabar estos videos, que no eran ni siquiera el video musical final. Solo ahí se ve la gran implicación que tienen las empresas y los grupos con la calidad de su contenido. La pena fue que el video de la canción principal quedase relegado a ser sencillo y básico, dejando de lado la historia tan atractiva que estaban creando, y a día de hoy nunca se ha completado ni explicado nada, quedando como si de una serie cancelada se tratase. En otros en los que se hizo referencia a los poderes fue en Miracles of December, donde se vuelve a ver el control del tiempo, y en Power, donde con un toque más humorístico y divertido mostraron de nuevo los talentos de cada miembro de una forma juguetona, enfrentándose simplemente a un robot que se descontrola en un planeta extrate-

Esta idea también se ve en Gunshot de KARD (grupo mixto de 4 miembros), lo que este video es algo más gore y creepy. Además, hacen referencia al daño que hace la fama, el control o vigilancia que sienten como idols y el odio que reciben, donde, como dice la letra, las palabras son como balas. Sin ser EXO exactamente, en Jopping de SUPER M (donde están los miembros Baekhyun y Kai) y en Mmmh de Kai (miembro de EXO) se pueden observar escenarios con aires cyberpunk. Además, en el debut solo de Kai se vuelve a hacer referencia a su poder de teletransportación, aunque no hay una historia detrás. GIRL GROUPS En general la fantasía está muy presente en los videos musicales de muchos grupos de chicas de k-pop. Los paisajes y mundos fantásticos son un recurso muy utilizados para sus videos y sin duda crean una atmósfera misteriosa y atractiva en torno a ellas. 33


realidad los deseos de las personas que los piden en la Tierra. Todas estas producciones audiovisuales aportan una estética muy diferente y especial a los videos musicales que son simplemente planos de cara y baile.

Gfriend en Fingertip introdujo la ficción por primera vez en su narrativa visual, con un entorno galáctico siempre presente, cada chica con un poder, como la posesión de cuerpos y peleas con pistolas láser. Posteriormente, con la compra de su empresa (Source Music), adquirida por Big Hit Entertainment (la empresa de BTS), crearon un video, A Tale of the Glass Bead, donde se relaciona toda la videografía del grupo con una trama fantástica. Más fantasía hallamos en varios videos de Cosmic Girls (también llamadas WJSN). En uno de los primeros, Secret, mezclan fantasía y ciencia ficción con viajes en el espacio, brujería, poderes… Un poco de todo. En otros continuaron con la estética, como en I Wish, donde se ve un mundo fantástico y de colores sobrenaturales en el que todas exploran y tienen aventuras.

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Aparte, en Save me, Save you se ve que están en una escuela de magia, donde parecen ser brujas que aprenden numerosos conjuros y hechizos. El concepto y la foto-

grafía recuerda mucho a la estética de Las escalofriantes aventuras de Sabrina, con un toque más cute. Y otro gran video es As you wish, donde presentan la idea de ser teleoperadoras en la luna que hacen

Otros grupos tiran más de distopías. Un ejemplo es f(x), que en su video Red Light presentan una historia de rebeldía, donde las cinco chicas se unen para combatir contra el poder y cuya estética recuerda a la historia de Fahrenheit 451, lo que podría ser una pista de por dónde va la historia. En otro de sus videos, 4 Walls, presentan un entorno más de cuento de hadas,

donde juegan con los sueños y la fina línea entre lo real y lo mental. Destacable es otro video musical que cuenta también una distopía, y a lo grande. Es la que nos cuenta AleXa en Revolution. En un mundo desconocido (que recuerda mucho al de Mad Max), parece salir de un barril en el que estaba metida, tal vez dando la idea de que no es totalmente humana. Pero por algún motivo parece tener sed de venganza y se enfrenta a lo que parece la empresa que la ha creado, con escenas de pelea épicas, bien producidas y editadas. Pero lo que más sorprende es el final. No voy a caer en spoilers: véanlo y juzguen ustedes mismos.


Lo más sorprendente es que esta está producido por una empresa pequeña y sin duda tiene un resultado increíble. Esto es solo otra demostración más de la implicación que tienen en el k-pop con la creación de contenido de excelente calidad, ya que hasta los más pequeños invierten en conseguir un resultado extraordinario. Más videos sobre distopías pueden ser Fantastic Baby de Big Bang o Comeback Home de 2NE1, ambos grupos de YG Entertainment, que muestran mundos de película donde los miembros del grupo se enfrentan

al sistema. En Comeback Home particularmente se experimenta con una idea que también hemos visto en Black Mirror o películas, de que hay un nuevo paraíso mediante realidad virtual y la gente en el mundo real se vuelve infeliz fuera. Así, las cuatro chicas entran en él para destruirlo. También destaco Day by day de T-ara, un corte de 15 minutos donde se cuenta toda una historia de un mundo devastado por los humanos en el que una chica tiene talentos especiales. Como es de suponer me dejo atrás cientos de grupos que tienen a sus

espaldas trabajos e historias de fantasía y ciencia ficción increíbles, demasiados para que quepan en un único artículo. Quizá una segunda parte, explorando algunos menos conocidos, o quizá de los orígenes de este género, pueda estar bien para una próxima vez. Por ahora me quedo con la idea de que hayan leído algo que les llame la atención, que avive el gusanillo de la curiosidad y vayan a por los videos mencionados, que indaguen en este vasto y sorprendente mundo de lo audiovisual. Yo al menos lo recomiendo encarecidamente. Cómo no, ¡con lo fan que soy!

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ARTISTAS

PORTAFOLIO

LIBERTAD DELGADO LIBERTAD DELGADO ES UNA ILUSTRADORA GRANADINA DE PRINCIPIOS DE LOS NOVENTA, INQUIETA HASTA LA EXTENUACIÓN (COMO ELLA MISMA SE DEFINE), LICENCIADA EN BELLAS ARTES Y MAESTRA EN ILUSTRACIÓN DIGITAL Y VISUAL DEVELOPMENT QUE TRABAJA PARA SÍ MISMA, PERO TAMBIÉN DÁNDOLE FORMA A CUBIERTAS DE DOCENAS DE TRABAJOS, ENTRE LAS QUE SE ENCUENTRAN OBRAS DE JOSÉ ANTONIO COTRINA, ADRIAN TCHAIKOVSKY Y KATHERINE ADDISON.

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ibertad Delgado (alias LiberLibelula) nació en Granada allá por el 91. La gente se refería a ella como «esa cosa tan chica que se mueve tanto y tiene cara de dibujo animado». Incapaz de decidir si su gran pasión era el arte o la escritura, eligió dedicarse a los dos como la agonías que es. Así pues, mientras escribía su primer tocho literario, se licenció en Bellas Artes y completó un máster de Ilustración Digital y Visual Development. Actualmente trabaja como artista freelancer especializada en portadas de libros y retratos de personajes. Ha diseñado las portadas de muchas novelas, entre ellas El emperador goblin de Katherine Addison, La Sociedad de la Libélula de Ana González Duque, Spiderlight de Adrian Tchaikovsky, El ciclo de la Luna Roja de José Antonio Cotrina y todo el catálogo de la editorial Literup. Ahora también forma parte del equipo Literup como editora de la nueva línea romántica.

selkie, un romance paranormal con hombres-foca y brujería; y El Lamento de la Sirena, una de aventuras, piratas y sirenas muy brutas.

Mientras tanto, como no se puede estar quieta, también escribe novelas. Hasta la fecha ha publicado tres: La dama y el bandolero, una romántica que es a la vez parodia de novela romántica; La visita del

Y, como de verdad que no sabe estarse quieta, Libertad también tiene un canal de Twitch donde dibuja en directo y habla con sus espectadores. En serio, habla mucho. Hasta por los codos.

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Cuando por fin se las apaña para conseguir algo de tiempo libre, le encanta jugar a videojuegos, leer (obviamente), ver pelis y series (los thrillers psicológicos le pirran) y, por supuesto, observar embelesada a su novio. www.liberlibelula.com @liberlibelula


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ARTISTAS

PORTAFOLIO

ALEXIS PLASENCIA ALEXIS PLASENCIA, DE NOMBRE ARTÍSTICO ALEXJR, NACIÓ EN VENEZUELA (1992), ES UN ARTISTA GRADUADO EN BELLAS ARTES, EN LA RAMA DE ILUSTRACIÓN Y ANIMACIÓN POR LA ULL. ACTUALMENTE TRABAJA COMO CONCEPT ARTIST, ANIMATIC Y STORYBOARD ARTIST EN LA CASA ANIMADA (TENERIFE), ESTUDIO DE ANIMACIÓN QUE ACTUALMENTE SE ENCUENTRA EN LA PRODUCCIÓN DE LA TERCERA TEMPORADA DE LA SERIE ANIMADA CLEO.

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n paralelo a su trabajo en La Casa Animada, está desarrollando un cómic. Realiza directos en la plataforma de streaming Twitch, donde se dedica a dibujar personajes, escenarios y demás elementos dirigidos a personas que quieran aprender más sobre el mundo de la creación artística o simplemente disfrutar de un rato agradable hablando de arte. También se desempeña como artista freelance, desarrollando: banners para canales, stickers, emblemas de canal, ilustraciones personalizadas, gifs animados, pixel art, entre otros trabajos. Se considera un artista versátil y que ha aprendido mucho trabajando en diversos campos. Desde muy temprana edad ha sido un apasionado del mundo del cómic, de los videojuegos, el arte, la animación, la ilustración, el cine, la música... actividades en las que la creación es el eje principal que da lugar a obras, guiones y diseños innovadores capaces de emocionar a muchas personas. Siendo su sueño poder crear algún personaje que sea conocido en el mundo de la animación. Su arte está muy relacionado con el gusto por el detalle. En sus ilustraciones podemos observar 40

la importancia que tiene la silueta, la composición y el acting de los personajes. Resultando así su arte una mezcla de referentes de cómic, animación y arte clásico que dan lugar a imágenes bastante personales y alocadas. Destacando también el gusto por dibujar manos. El uso del color en su obra es más relevante dependiendo del enfoque

que tenga la misma, muchas veces puede ser una tinta o algo más colorido que llene la vista al espectador.

alexjrworks@gmail.com YT/Twitch: OGCreisi @alexjrworks


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El acierto de los cooperativos LUIS DOMĂ?NGUEZ @luisgdr22

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VIDEOJUEGOS

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rrancaba este año 2020 y todo el mundo «gamer» ya se frotaba las manos con la llegada de videojuegos de la talla de The Last Of Us Parte II, Ghost Of Tsushima o el tan esperado y al final polémico Cyberpunk 2077, sin contar claro con la larga lista de títulos que se agolparon para su estreno, prometiendo llenar nuestras consolas y equipos de horas y horas de entretenimiento. Pero como todos ya sabemos, no todo salió como esperábamos. Así pues, no había transcurrido aún tres meses y llegó nada más y nada menos que una pandemia que nos obligaría a confinarnos en nuestras casas. Con este panorama, parecía que solo habría un «bicho» al que temer, pero lo cierto es que faltaba aún un «impostor» entre nosotros, uno que muchos no sabíamos que existía ya desde 2018 y que, en 2020, acuchillaría a traición a sus competidores. Este «impostor» de los videojuegos no es otro que el Among Us. Para ponernos en situación, Among Us (2018) es un videojuego de género party y multijugador online desarrollado por InnerSloth para Android, iOS, PC y más recientemente, para su versión de Nintendo Switch. Su trama trata sobre un grupo de tripulantes —de 4 a 10 jugadores por partida— a bordo de una nave espacial que deben supervisar y a la que deben realizar mantenimiento, mientras que aquellos tripulantes asignados con el rol de «impostor» tratarán de sabotearla y eliminar a los tripulantes sin ser descubiertos para ganar la partida. Cada tripulante —impostores incluidos— tiene la posibilidad de reportar un cadáver (jugador eliminado) al encontrárselo y de activar el botón de emergencia de la nave, lo que genera un tiempo muerto o «reunión de emergencia» (durabilidad a elección del anfitrión de la partida) para debatir entre los

jugadores —aquellos eliminados no podrán hablar ni comentar nada—. El juego cuenta con un chat integrado para que los estos debatan, pero lo cierto que los chats de voz se han adueñado de esta función, para así dinamizar más los debates y dotar de más intriga y emoción cada intervención. Algunos no se habrán dado cuenta aún, pero otro aspecto a destacar del Among Us es ese escenario y premisa sobre la que está construido, ya lo hemos visto antes y no precisamente en otros videojuegos. Un grupo de personas atrapadas en un lugar en el que empiezan a ocurrir sucesos extraños, de repente aparecen integrantes del grupo muertos y se empieza a sospechar que hay «infectados» entre ellos mismos... Si aún no les suena les hago spoiler, La cosa (1982) de John Carpenter. Este clásico de la década de los ochenta —basado en la novela Who Goes There (1938), de John W. Campbell— bien ha influido en el género fantástico y de terror en el cine y la literatura desde su estreno, pero en 2018 amplió su influencia hasta los videojuegos, ya que sirvió de base estructural, de ambientación y de desarrollo para Among Us. Este aspecto a priori puede parecer una mera curiosidad sin relevancia, pero lo cierto es que es un punto más a favor de su atractivo, ya que atrapa a todos aquellos amantes del cine fantástico y de terror y les brinda la posibilidad de ponerse en la piel de los personajes de La cosa. Una vez aclarado casi todo sobre los entresijos de este multijugador, aún hay ciertas preguntas latentes entre el público de este videojuego y de otros de su estilo, ¿por qué precisamente ahora esta explosión de videojuegos cooperativos y multijugador? ¿Qué factores han llevado a que juegos creados hace unos años triunfen justo ahora?

Pues bien, obviando el factor determinante —cof, cof, pandemia—, el pilar principal de este éxito ha sido que los streamers y youtubers de todo el mundo se han hecho eco de este videojuego desde el mes de agosto de este mismo año, colmando Youtube, Twitch y Facebook Gaming de gameplays del Among Us. Esto se ha traducido en un aumento desmedido de ventas y descargas que, a día de hoy, consta de más de 220 millones en plataformas móviles y donde a pesar de seguir siendo free to play, ya ha dejado más de 40 millones de dólares en microtransacciones. Todo esto sin contar con lo recaudado en PC y Nintendo Switch, donde hay que adquirir el juego para poder jugar. Sin embargo, hay más razones para que Among Us haya triunfado y aún se mantenga en la cresta de la ola, y es que factores como la durabilidad de las partidas —entre 10 y 15 minutos—, la aleatoriedad de la adjudicación de roles para cada jugador, o el hecho de poder comunicarte con el resto de la tripulación para debatir lo que ha sucedido, hacen que este videojuego party sea adictivo, entretenga y te dé ganas de jugar una partida tras otra. A lo largo de este extraño y duro año hemos visto ir y venir muchos otros videojuegos, y en el género de los multijugador cooperativos ha habido títulos que han llegado a llamar la atención como Phasmophobia, Dead by Daylight o Fall Guys, sin mencionar a los ya conocidos y asentados battle royale. Pero si bien es cierto que han logrado gustar y entretener, no han logrado mantenerse al nivel de expectación y consumo masivo como lo ha hecho Among Us, además de no aportar ese plus de constante entretenimiento que aporta el simple hecho de «pelear» con tus amigos. 45


GUERRA DE

«MAQUINITAS»

Una cancha de baloncesto con terrario al lado

ROMINA MORALES @RominaMoralesTW

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a industria actual del ocio digital es algo así como un partido entre los Celtics y los Lakers, mientras el campeón del mundo de petanca se dedica, impasible, a seguir sumando récords históricos a su trayectoria en la calle de al lado. Entretanto unos, Sony y Microsoft, se encuentran en una contienda diaria, aceleradísima al máximo, con puntos constantes de lado a lado para demostrar potencia, «músculo»; el tercero en discordia, Nintendo, apuesta por el «corazón», la precisión y el hermetismo de sus reglas impávidas. Así, como el archiconocido meme de los Simpson en donde un corrillo se junta viendo pelear a dos monos en un combate a muerte, Nintendo se sienta a verlas venir, mientras sus dos homólogos se encuentran en una descarnada lucha silenciosa por el establecimiento de un nuevo paradigma que sentará 46

las bases de cómo se consumirán, entenderán, y hasta pensarán los videojuegos en un futuro próximo. La culpa la tiene el «Tito Phil». Todo esto se sustenta en que Xbox llegó tarde a la fiesta del ocio digital. Cuando estaba pidiendo la sopa el resto iban por los postres, así que se cogió un cabreo fino que ahora se cobra. Mientras lanzaban la Xbox a secas en 2001, Sony y Nintendo llevaban 7 y 18 años en el sector, respectivamente. Eso no tendría que haber sido problema cuando los americanos ofrecían un producto de características similares, e incluso superior en potencia. No obstante, los seres humanos heredan complejos, religión, equipo de fútbol… además de, como no podría ser menos, lo que nos trae al caso: consola.

No es algo baladí que gran parte del consumo de este tipo de productos se hace por inercia: por conocer a la compañía antes, porque se genera un sentimiento de pertenencia, porque tu amigo ya la tiene, o tu primo, o quizás es la opción de moda en un círculo tautológico. Quedando como único margen libre el perfil de los descontentos, los aventureros, aquellos que aún no se habían decidido por ninguna, o los muy cafeteros que lo quieren todo. En un campo minado a lo Afganistán los americanos transitaron 19 largos años, en los que Nintendo no tardaría en bajarse de la guerra. Eran muchos diputándose una misma cama de matrimonio y se fue a hacer sus cosas (sean las que sean). Luego, durante casi dos décadas, 3 generaciones mediantes, Xbox intentó encararse de «tú a tú» a la compañía nipona restante. Spoiler: no pudo.


VIDEOJUEGOS Cansada de jugar con cartas marcadas, desde hace unos años ha estado reuniendo sus propias fichas para, sorpresa, con la nueva generación traer la consolidación de su nueva estrategia: cambiar de combate. Si el adversario busca vender hardware, ¿por qué no dejar la pugna por ellas, centrándose en otra cosa? Eso es lo que ha hecho. Y es que la llegada de Phil Spencer (el jefe supremo de Xbox, vamos) ha significado un cambio de arquetipo gradual, llegando al punto en el que las Xbox Series solo son una pieza más en la maquinaria polimorfa de Microsoft. A la que no le importa tanto en dónde juegues (tu ordenador, móvil o su máquina), sino que acabes adquiriendo sus servicios. Una visión que amenaza de facto a la percepción tradicional de la industria. Microsoft: cambiando de tercio bajo 3 pilares. Primero, su flamante caballo de batalla: Game Pass. El servicio online de suscripción mensual, por el que se tiene acceso automático a alrededor de 100 títulos que poder disfrutar en cualquier momento. Algo que persigue ser el Netflix de los videojuegos, que entra a colación con el tipo de consumo actual: rápido, masivo y caduco. Aunque también una oportunidad de recrearse con nuevas propuestas constantes a un precio mínimo. Una doble vertiente que los consumidores han aceptado con optimismo receloso, como una de las mejores noticias que le ha pasado a la industria en años. A la par de estar erosionando el concepto mismo de propiedad tradicional, puesto que, en efecto, si se deja de pagar se pierde todo de golpe.

En segundo lugar, una cuota de entrada menor a la nueva generación. Sí, es cierto que hemos dicho que no centran la contienda en la «maquinita». Pero eso no significa que la abandonen, ni mucho menos. De hecho, siguen rivalizando de forma directa con Playstation, con la inclusión de una opción «hermana pequeña», menos potente, sin lector de discos, 100€ por debajo de la homóloga de Sony (que también opta por dos versiones de Playstation 5). Una apelación al bolsillo que, dados los tiempos que corren, puede ser determinante para algunos al dar el salto. Por último, la cantidad de estudios propios que se ha agenciado. La nueva estrategia centrada en el juego en la nube y los servicios está bien. Ahora, hay que «darle de comer». Por eso, Microsoft se ha encargado en los últimos meses de adquirir la friolera de 22 estudios de desarrollo entre los que se encuentran colosos de la industria como: Obsidian (Fallout New Vegas), Ninja Theory (Hellblade: Senua’s Sacrifice), o ZeniMax al completo (Doom, The Elder Scroll…) por el que desembolsaron 7.500 millones de dólares. El doble de lo que Disney pagó por

la saga Star Wars. Un movimiento con el que se preparan de cara al medio-largo plazo. Sony, un vendeconsolas que ataca los flancos vacíos. Los nipones saben que ostentan el cinturón de «Reyes del mambo». Vienen de arrasar en números, no quieren dejar escapar a la vieja gallina de los huevos de oro. Su planteamiento se podría definir en un: «Los cambios suficientes con el objetivo de que nada cambie». Ergo, atacan con su buque insignia, a la par que principal defecto achacado de Microsoft, los exclusivos de nueva generación: Gran Turismo 7, Horizon 2: Forbbiden West, Deathloop, Ratchet & Clank: Rift Apart, Astro’s Playroom o Demon’s Souls son un ejemplo de títulos que solo se podrán disfrutar en Playstation 5. Así, mientras Xbox intenta difuminar las diferencias entre generaciones, Sony es tajante: «Si quieres exclusivos nuevos, súbete al carro de lo actual comprando nuestra última máquina, no hay otra». Visión que flexibilizan aportando propuestas de valor añadido como la retrocompatibilidad con la generación anterior. Opción no vista 47


fabricado un nicho propio en el que reinan en el campo familiar, portátil, casual, en adición de una larga lista de licencias exclusivas. Apostando por la accesibilidad y maneras alternativas de jugar, en vez de la potencia en bruto.

desde PS2 (si excluimos los escasos primeros modelos de PS3). Una versión de consola sin lector que abarata 100€ el precio. O Playstation Plus Collection, una selección de 18 grandes éxitos de PS4 que se incluye en la actual suscripción de su servicio online: PlayStation Plus (que pasa, también, a regalar mensualmente un título de PS5). Otra de sus bazas es el hardware, marcando la diferencia con los americanos (continuistas en este aspecto), con la inclusión de un nuevo mando, DualSense, que entre sus novedades destacadas incorpora tecnología háptica que adapta la experiencia del usuario. La dureza de los gatillos, por ejemplo, en función de lo que esté ocurriendo en la pantalla. Con la aspiración de poner la guinda, han corregido uno de los

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significativos focos de críticas (y memes) del pasado: el ruido. Mediante un diseño de dimensiones considerables que, al parecer, disipa mejor el calor. Nintendo: ¿Qué? Con esto podría estar todo explicado, porque Nintendo… es Nintendo. La compañía de la infancia de la mayoría, la avezada que mejores recuerdos atesora, el abuelo que por veterano puede hacer lo que le venga en gana sin perder el cariño de sus nietos. Con Gamecube abandonaron el combate directo para centrarse en ofrecer productos divertidos, sin ulterior aspiración, lo simple en conjunción de lo elegante. No cuentan con más polígonos, ni raytracing, tampoco son los más realistas, ni falta les hace. De esta forma, se han

La gran baza de Nintendo en la nueva generación, pues, es que no tiene que entrar en la nueva generación, aún al menos. La existencia de dos configuraciones de hardware (Nintendo Switch y Switch Lite; enfocada solo al modo portátil) sumado al repunte de las ventas hace que el ciclo de vida de su actual dispositivo se vea acrecentado. Aún así, los rumores de una posible revisión o versión «pro» de su máquina actual que debutaría en 2021 no han tardado en manifestarse. Entre las posibles novedades se encontraríann mayor calidad de imagen, con un salto a la resolución 4K que lucha por imponerse como estándar; una mejora de CPU y ampliación de la Ram de los 4 a los 8 GB; renovación de la ergonomía de los Joy-con e incrementación de la memoria interna, precisamente dos de los defectos denunciados de sobra en el sistema actual. La salsa resultante de todos estos ingredientes. Si algo ha traído este revuelo ha sido madurez a la hora de entender la industria. Hasta hace bien poco el ideario popular se sustentaba en una suerte mágica, emotiva, pueril incluso, en donde el ocio digital parecía emerger por generación espontánea. Una producción sacra en donde solo importa la belleza del resultado final: sentarte delante del televisor dispuesta a gozarlo. Sin embargo, el tiempo, los cambios, las últimas disputas públicas, amén del sentimiento crítico hacia


las principales empresas visibles, se han traducido en cierta caída de la «máscara», de idealismo que envolvía al octavo arte. Los videojuegos los hacen personas con sus doctrinas, formas de producción, intereses, sueños, anhelos… No son Papá Noel con sus duendes, sino una serie de entidades bajo relaciones complejas, en donde el jugador no solo consume, sino tiene un rol proactivo dentro del sistema. En la siguiente generación, pues, recae la responsabilidad de establecer qué significan y hacia dónde virarán temas candentes que se comienzan a poner sobre la mesa: El crunch, ¿se seguirá permitiendo? Una dinámica habitual en la industria por la que los desarrolladores se ven obligados a realizar una cantidad elevada de horas extras, con el objetivo de cumplir con plazos irreales. «La nube», servicios de alquiler masivo, parches, expansiones, dependencia del factor digital… ¿El modelo de propiedad ha cruzado una puerta sin retorno? ¿Si Sony, Microsoft, Nintendo, Steam o Epic cierran, los productos comprados se pierden?

Remakes, remasterizaciones, nostalgia que vuelve… Activision co-

mentaba hace unas semanas que la producción del «videojuego AAA» (al más alto nivel) se acrecentaba en un 300%. Para empresas en donde al final lo que importa es la rentabilidad, la apuesta es ir a lo que funciona: FIFA, Call Of Duty, rescatar las franquicias de siempre… Ahora, ¿dónde queda la creatividad, la rotura de moldes, aquí? Diversidad sexual, identitaria, de género… Los títulos crecen casi a la par en lo técnico y representación social. Son realistas en este aspecto porque «la divergencia vende». Se aplica a los personajes, pero, ¿igual a las personas? ¿Cuánta equidad existe en los equipos de desarrollo, productoras o altos cargos? La tendencia a la cancelación por motivos éticos, después de que salgan a luz escándalos, está también

a la orden del día. El último, el de JK Rowling debido a sus declaraciones transfobas. Cuando se boicotea el próximo Harry Potter de consola, ¿se la castiga a ella, o a Avalache Estudios, la desarrolladora de dicho producto? ¿Cómo protestar, entonces, ante casos análogos? Precariedad laboral en los puestos de abajo, de los curritos como programadores o redactores de prensa especializada, al nivel de no poder comer de su trabajo, mientras la industria como tal escala hacia la más rentable del mundo (del ámbito legal, claro). ¿Hasta cuándo se puede mantener una dinámica de poder en donde los conglomerados atesoran sobrada plusvalía, en detrimento del resto de actores? Los interrogantes son tan vastos como profundo se escarbe. Es cierto que se trata de una contienda asimétrica, en donde un ente consolidado de empresas se enfrenta a una masa difusa de consumidores disociados. Si bien, al contrario de lo que cabría pensar, la palabra final la tienen los jugadores, los usuarios, los consumidores, hablando desde el lenguaje de sacar, o no, la cartera frente a según qué productos. El consumo crítico y responsable, o la usencia de este, serán las claves nucleares de esta particular guerra de «maquinitas». 49


Donde inocencia y terror caminan de la mano MIRIAM OCAĂ‘A @glossypea

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VIDEOJUEGOS

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ittle Nightmares (2017) es el videojuego desarrollado por Tarsier Studios que hará las delicias de los fans de los puzles, las plataformas y aventuras, pues aúna estas tres categorías añadiéndole un toque siniestro. La atmósfera enigmática que nos acompaña durante todo el título hará que el jugador se mantenga en vilo, atento a los sonidos de pisadas, los susurros de compuertas abriéndose, o los inquietantes aullidos de los monstruos que nos aguardan ocultos en la oscuridad. En Little Nightmares encarnaremos a Six, una niña de unos nueve años que, por motivos desconocidos, despierta dentro de una maleta de viaje en un sótano oscuro. Pronto descubriremos que no estamos en ningún sótano polvoriento, si no que nos encontramos a bordo de un misterioso barco. Así comenzaremos a recorrer los tenebrosos pasillos de Las Fauces, un navío de proporciones titánicas lleno de monstruos, en el que deberemos sobrevivir a toda costa. El peligro nos acecha en cada esquina del camino, y si no andamos atentos acabaremos atrapados o siendo asesinados. Six contará con un mechero para iluminar las tinieblas que nos envuelve, y esto será todo, pues el ingenio del jugador será el factor clave que permitirá que nuestra protagonista pueda o no salir indemne de Las Fauces. Después de este breve preludio lo verás todo negro, pero no temas pues no todo es desolación. Six no está sola, no del todo al menos. Nuestra protagonista cuenta con la ayuda de unas simpáticas criaturas con gorros de papel, los Gnomos. Ellos, tras ser ayudados por Six, le prestarán auxilio para superar obstáculos que, de estar sola, no podría franquear.

Con su mechero Six podrá iluminar los escenarios en busca de pistas para superar los niveles. Podremos también empujar y agarrar objetos, para lanzarlos o encajarlos en sus correspondientes mecanismos y poder así continuar nuestro avance.

en Little Nightmares, Six no cuenta con ningún tipo de arma con la que defenderse, por lo que la necesidad de ser precavidos y usar el medio para confundir a los enemigos será un recurso que deberemos utilizar en momentos críticos.

Las mecánicas son sencillas y bastante intuitivas: Six podrá correr moderadamente rápido, agarrar todo tipo de objetos, incluyendo los gnomos (probad a darles un abrazo, son lo más), pudiendo también trepar y descolgarnos por ventanas y tuberías.

Para poder huir de los enemigos contamos con un arma «secreta». El latido del corazón de Six nos alertará de la presencia de estos monstruos, poniéndonos sobre aviso cuando se acerquen a nosotros, un mecanismo que pudimos ver también y posteriormente en el Death Stranding de Kojima.

Debemos contar con que Six es una niña pequeña no muy fuerte, y si no queremos morir, tendremos que calcular muy bien los saltos y las caídas. Las montañas de trapos y zapatos serán vuestras mejores amigas durante el juego. El sigilo es una parte vital en el juego, ser capaces de pasar desapercibidos en el medio hostil, utilizando a nuestro favor que somos pequeños y ligeros, es esencial. Estas mecánicas de sigilo las podemos encontrar en otros muchos juegos de diferentes géneros, como por ejemplo en The Last of Us (Naughty Dog), en Resident Evil (Capcom) o Evil Within (Bethesda) dónde un paso en falso podría llevarnos al desastre. A diferencia de estos otros juegos ya mencionados,

El contraste entre lo inocente y lo grotesco juega un papel clave en la estética en la que se forjan las bases de todos los personajes que aparecen en el juego, incluyendo las salas y los objetos con los que interactuaremos a lo largo de la aventura: Six, los niños y los gnomos son personajes entrañables, los únicos que vas a encontrar en Las Fauces, pues los antagonistas que pueblan los pasillos y salas de pesadilla, son el contrapunto que te hará saltar de la impresión. La ambientación, el entorno por el que nos movemos, va cambiando a medida que vamos ascendiendo por los diferentes pisos de Las Fauces. Cuando Six despierta, los escenarios son sucios, lúgubres, 51


con ropa e instrumentos de todo tipo desperdigados por el suelo, recordándonos mucho a ese «desorden ordenado» que también vemos en, por ejemplo, Resident Evil VII BIOHAZARD en la casa de los Baker. Sin embargo y si prestamos atención, esto va cambiando poco a poco. Tras pasar la cocina, entramos en un ambiente completamente diferente, las salas sucias y llenas de trastos se transforman en largos pasillos en los que predominan las maderas claras y las paredes de papel blanco. La escasa iluminación pasa a estar a cargo de farolillos de una clara orientación oriental, y los ornamentos en las paredes presentan un aspecto más pulcro. Observaremos que este tipo de decoración no es por azar, sino que, de hecho, los decorados y el conjunto de elementos del lugar recuerdan claramente a los pasillos y salas que vemos en la famosa película del estudio Ghibli, El viaje de Chihiro (2001) concretamente a la sala de baños en la que su protagonista también se encuentra rodeada de monstruos a los que tiene que evitar para poder rescatar a sus padres. Los monstruos que encontraremos en Las Fauces también presentan similitudes con algunos de los personajes de la película. El color es otro punto interesante a tener en cuenta. El mundo de Little Nightmares es oscuro y tenebroso, por lo que encontraremos pre52

dominantemente colores neutros y poco saturados. Esto contrasta ampliamente con la ropa de Six, un llamativo chubasquero de color amarillo. Nuestra protagonista resalta en el medio, haciendo que sea fácil que se localice dentro del gris desvaído por el que nos movemos a lo largo de los niveles. La neutralidad en la paleta empleada en Little Nightmares es muy similar a la que vemos en otros videojuegos de terror, siendo tal vez Limbo (PlayDead Studios, 2010) un buen ejemplo en este contexto. Six es pequeña y adorable, y los monstruos con los que nos encontraremos no son moco de pavo. Entre los aterradores moradores de Las Fauces encontraremos diferentes antagonistas, cada uno con sus particularidades, sus puntos débiles y sus habilidades características, y ya te aviso de que ninguno te va a dejar indiferente.

El Conserje, una criatura ciega de largos brazos y con un agudo oído, a los Cocineros, sensibles tanto al movimiento como al ruido, siempre atentos para cogernos a la mínima que nos descubran (si nos pillan, claro está) y echarnos en la sopa. Esta criatura se asemeja a Kamaji, personaje de El viaje de Chihiro, obviando que Kamaji es entrañable e intenta ayudar a Chihiro, el Conserje no es nada amigable e intentará atraparnos si se percata de nuestra presencia. La presencia de las sanguijuelas también es algo a tener en cuenta. Si bien no son grandes e intimidantes como pudiera ser el Conserje, estos bichos escurridizos caerán de cualquier lugar dispuestos a hincarte el diente. El característico sonido con el que se mueven desde luego son para dejarte bien frío, si habéis jugado o conocéis Limbo podemos compararlo al chasquido siniestro que producen sus arañas. Otros enemigos a tener en cuenta son los llamados Pasajeros, unos seres hinchados e insaciables que nos las harán pasar canutas, pues se arrastrarán hasta nosotros como gusanos atraídos por el hedor de los cadáveres para intentar hincarnos el diente. Las similitudes entre estos monstruos y la apariencia amorfa entre cerdos y humanos de los padres de Chihiro en la pelícu-


la, son más que evidentes, siendo el hambre voraz y demente la que los impulsa a perseguirnos a todas partes. Y por último y no por ello menos importante, tenemos a la Dama. Ella será la figura en la sombra que nos espera pacientemente en la parte final del juego para dejarnos helados. El misterio que rodea a esta figura envuelta en sedas se respira desde el principio del juego y durante los breves momentos en los que la vemos aparecer, lo hace para dejarnos sin aliento. Si bien su figura es la menos terrorífica estéticamente hablando, el misticismo y el no saber qué esperar de ella, junto a la sutil forma en la que se nos presenta a lo largo de los escenarios, son los factores que juegan el papel claro para helarnos la sangre en las venas. La Dama es la abeja reina de Las Fauces, y no por nada ostenta este título, como bien descubriremos al final del juego. Los ropajes de la Dama son de clara inspiración japonesa, ya que lleva un kimono largo y una máscara blanca similar a la que llevan los intérpretes del kabuki. Su banda sonora merece también una mención especial. Durante la mayor parte del juego, reinará un compacto silencio que propicia la sensación de abandono. El jugador podrá escuchar claramente los pasos de los pies descalzos de Six en el suelo, los crujidos de la madera, el gorgoteo del agua, las babosas arrastrándose… Si este ominoso silencio es el plato principal, ¿por qué la banda sonora entonces es tan destacable? Precisamente las escasas —pero bien cuidadas— tonadas que representan a dos de los personajes y que sonarán en momentos puntuales son, en esencia y junto al ruidoso silencio, lo que hace de este una elección tan acertada e inteligente. La escasez de la banda sonora

es una de las peculiaridades que comparte con otros juegos como Limbo o la saga Resident Evil, en la que dependeremos de nuestro oído para guiarnos por el entorno sin toparnos con los enemigos, pues los sonidos que emitirán las arañas o los engendros mutados serán casi exclusivamente todo lo que escuchemos.

Little Nightmares no es un juego largo, pero pronto te darás cuenta de que precisamente su breve duración es uno de sus puntos fuertes. El suspense y el misterio de no saber qué sucede exactamente, unido a la tensión de que en cualquier momento comiencen a cazarnos, harán que las 4 o 5 horas jugables te sepan a gloria. El juego cuenta además con un DLC llamado «Los secretos de las Fauces» que consta de tres episodios en los que manejaremos a otro

niño fugitivo a través de lugares diferentes del siniestro barco. Estos tres episodios nos desvelarán secretos de la historia principal, nuevos enemigos, y aparecerán de nuevo el Conserje y la Dama, cuyas gélidas manos también buscan atrapar a nuestro huidizo protagonista.

Little Nightmares es un título que no te dejará indiferente, con mucho por descubrir, por lo que, si quieres jugarlo con más minuciosidad, podrás encontrar salas y fragmentos del arte escondidos. Si aún después de rejugarlo te has quedado con ganas de más, estás de suerte, pues en febrero del 2021, está anunciado Little Nightmares 2, cuyo tráiler del gameplay está ya disponible. ¿Te atreves a descubrir qué aguarda más allá de Las Fauces? 53


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JUEGOS

DE WARHAMMER FANTASY BATTLE A AGE OF SIGMAR

O cuando las peanas se volvieron redondas JOEL GALLEGO @MediaSonrisa

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arhammer Fantasy Battle es un juego de estrategia de guerra con miniaturas por turnos ambientado en un mundo de fantasía medieval. Su origen data desde la creación de Games Workshop como empresa, que surgió en 1977, cuyo proyecto iba acompañado de la publicación de la revista White Dwarf, que ha tratado sobre modelismo y se dedica precisamente a los productos de la misma compañía. Así es como nace la idea de Warhammer Fantasy, teniendo su comienzo en un pequeño juego de escaramuzas que finalmente evolucionó hasta llegar al año 1983, cuando surgió la primera edición oficial de este juego. El éxito que ha cosechado este particular universo de miniaturas hizo que se expandiese rápidamente a otros productos derivados del mismo como el del rol, novelas escritas, videojuego... Además, en 1987 surgió una versión futurista

que ha acabado siendo más reconocida si cabe: Warhammer 40.000. Aunque de esto ya hablaremos en un futuro. Cabe mencionar también que, el juego de fútbol de fantasía Blood Bowl, al cual le habíamos dedicado un artículo en números anteriores y que ha estrenado a finales de 2020 una nueva edición, surge como un universo alternativo y cómico del Warhammer Fantasy original. Respecto al juego en sí, se trata de hacerse un ejército con sus unidades, sus propias características y puntos de reclutamientos. Las miniaturas las montas y las pintas a tu gusto, hay un reglamento general del juego y, además, cada ejército tiene su libro correspondiente. Tienes dados, plantillas y una cinta para medir distancias. Se juega en una superficie que oscila entre los 180x120 cm, según los puntos y con diversa escenografía para el campo de batalla. Y listo. A comandar.

Pero lejos de una retahíla sobre cómo jugar y lo necesario para ello, el enfoque del artículo estará más en el trasfondo e historia del juego que significó un antes y un después para la fantasía medieval moderna y los juegos de miniaturas. Para empezar, hay que mencionar que el mundo de Warhammer Fantasy está ambientado en nuestro propio mundo, mediante una fantasía medieval con algunos toques modernos y basada en obras literarias de la talla de Tolkien y diversa mitología, especialmente europea. Además, se sitúa en los mapas teniendo regiones análogas como Bretonia y Francia; Estalia y la Península Ibérica; Lustria y Latinoamérica; Sylvania y Rumanía; o Khemri y Egipto, entre muchas otras. Incluso las Islas Canarias tiene su lugar conocido como las Islas de los Hechiceros. Los ejércitos que se disponen a lo largo de este mundo se dividen por razas y facciones. De este modo 55


tenemos elfos (divididos en Altos Elfos, Elfos Silvanos y Elfos Oscuros), humanos (divididos en Imperio y Bretonia), no muertos (divididos en Condes Vampiros y Reyes Funerarios), Caos (divididos en Guerreros, Demonios, Enanos y Hombres Bestia), Reinos Ogros, Enanos, Hombres Lagarto, Orcos y Goblins y Skavens, que son Hombres Rata. A lo largo de su existencia, los ejércitos de Warhammer Fantasy tuvieron facciones dentro de los mismos que alguna vez se unieron, otras se separaron e incluso hubo ejércitos que dejaron de existir como tal. La cronología propia de Warhammer Fantasy se sitúa sobre el Calendario Imperial, que es el más usado y referencial para situarnos en hechos y acontecimientos históricos, así como las batallas y guerras más cruentas y trascendentales del propio mundo. Y es que claramente, en un juego que se enfoca en esto último previamente mencionado, los conflictos bélicos presentes, ya que las relaciones 56

entre las regiones suelen ser una cuestión de poder beligerante e imperialista, acrecentada y ensalzada con un conflicto entre el orden y el caos, donde la muerte y la destrucción también forman parte de la básica pero definitivamente variopinta ecuación. Esto se vio representado en la propia historia del juego de mesa, ya que, tras su primera edición en 1983, a finales de 1984 llegaría la segunda edición, donde los ejércitos, que crecían en número y representación, se dividían entre el orden y el caos. Cabe añadir que entre medias de cada edición se han ido siempre editando suplementos que acompañan y amplían, así como incluso corrigen cuestiones internas del juego o de la historia del mundo de Warhammer Fantasy, aportando variedad y diversas campañas y modos de juegos dentro de la deriva propia del mismo. Llegaría 1987 con una tercera edición que sentaría definitivamente las bases de lo que acabaría siendo Warhammer Fantasy Battle, am-

pliando el número de miniaturas aún más y empezando a sacar las miniaturas de plástico, ya que originalmente eran de plomo. En 1993 llegan las grandes batallas con la cuarta edición y aparecen por primera vez los «Libros de ejércitos». El juego cada vez se hace más completo y, por lo tanto, más complejo. Además, es con esta edición cuando la compañía del juego, Games Workshop, comienza su deliberada expansión en el mercado europeo, con vistas a dar el salto definitivo al americano. El camino ya estaba hecho y se trataba de seguir la misma estrofa, puente y estribillo. Así que a partir de aquí, todo iba de rodado. En 1996 salió la quinta edición, en el 2000 la sexta y en 2006 la séptima. Pero lo que ocurrió a continuación, te sorprenderá. O no... Y es que tras tanto tiempo en activo y sin descanso, el juego empezaba a sufrir un desgaste considerable. Se había convertido en lo que sus propios fans veían como un


sumidero de dinero que cada tanto cambiaba todo para volver a ser lo mismo. Las ventas bajaron, los precios subieron (aún más), el mercado de segunda mano estaba repleto de miniaturas de la sexta y séptima edición a precios irrisorios… hasta que llegó 2010. Y, sin saberlo, esta octava edición sería la despedida de este juego de mesa. El último adiós… De momento, claro. Ante tal descontento generalizado, la agonía duró 4 años. Warhammer Fantasy Battle se iría, sí, pero no sin luchar ni sacarte el dinero antes (tontos sí, pero no del todo). De este modo llegó el principio del fin con, precisamente, El Fin de los Tiempos. Una serie de 5 novelas y campañas de juego que empezaría con Nagash y finalizaría con

Archaon, en 2015. Resulta curioso que, precisamente el primero de los libros estuviera dedicado al máximo exponente y representación de la muerte en el universo de Warhammer Fantasy y finalizase con Archaon, quien lo era del caos y El Caos. Durante el tiempo que duró la octava edición y, especialmente con la llegada de El Fin de los Tiempos, todo se estaba preparando para el particular Apocalipsis, Ragnarok o 2020 de la fantasía en Warhammer. Así pues, tras una interminable batalla entre el bien y el mal, el orden y el caos, la luz y la oscuridad, con todas sus idas y venidas, espadas y hachas, cicatrices y pústulas, arcos y escudos, muerte y destrucción, san-

gre y sudor… llegaron las lágrimas para los seguidores y fans. Pues todo tiene un final. Y, en este final, El Caos venció. Todo el mundo se vio consumido, devorado, engullido en la oscuridad más absoluta y prácticamente nadie sobrevivió. Los Dioses del Caos disfrutaron de su victoria mientras se dispusieron a ir a otros mundos para así dar comienzo de nuevo a un eterno juego autodestructivo. Aunque, sin darse cuenta de que había una chispa de luz entre la oscuridad, que resultaba ser una persona forjada en la materia de las leyendas… Pese a esa mínima esperanza, resultó que todo quedó muy bien cerrado. Pero claro, como un símil

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entre la situación de la compañía con el juego y el mundo de Warhammer Fantasy, el ciclo volvería a empezar. Y es que Games Workshop no es precisamente una compañía ajena al mercado, con lo que se fijó en lo que precisamente más estaba generando dinero y que tenía más reconocimiento: Warhammer 40.000. Esto hizo que no solo pasasen de las peanas cuadradas a las redondas, sino que la significancia de ejército conjunto y compacto que había tenido Warhammer Fantasy se viese reducida a batallas más concretas, con unas reglas más sencillas y asequibles a un público iniciático y que, básicamente, vendieran menos miniaturas, pero a mayor precio. Y esto se lograría no solo con un avance considerable en la calidad del esculpido de las figuras, sino a la introducción cada vez mayor de miniaturas de mayor tamaño. Se trataba de hacer que el público objetivo se enfocase y no se disipase tanto, concentrando el mercado y el interés. De este modo la compañía ha ido recuperándose y ganando 58

más por menos, poniéndole el valor y el énfasis en lo concreto. Total, si ya le había funcionado durante mucho tiempo con Warhammer 40k, también le tendría que funcionar con el nuevo Fantasy. Y así, tras las resistencias que surgieron de los jugadores de toda la vida viendo el sistema de juego, peanas y miniaturas totalmente cambiadas y sin continuidad, y después de muchos rechazos y vídeos quemando ejércitos enteros por fans del caos cabreados, nació el sucesor natural de la fantasía en esta era moderna de Games Workshop con Warhammer: Age of Sigmar. Así, Age of Sigmar llegaría en 2015 para quedarse. Con este juego volvería el enfoque primigenio que una vez en los albores del Games Workshop tuvo Warhammer Fantasy Battle: las escaramuzas. Batallas menores que las de ejércitos, pero mayores que las de bandas, donde las miniaturas cobran una mayor individualidad y no están tan sujetas a una movilidad conjunta por unidades.

La historia comenzaría donde finalizó Fantasy, ya que, tras la destrucción total del mundo a manos del Caos, sería el mismísimo Sigmar —héroe humano de leyenda adorado como un dios— quien sería aquella luz de esperanza agarrado al núcleo del Viejo Mundo. De este modo y gracias a Dracothion, un dragón celestial, encontraría el camino a los distintos reinos en los que Sigmar trataría de entablar alianzas para acabar con el Caos. Las facciones principales que surgen de este nuevo mundo son cuatro y se dividen en Orden, Muerte, Destrucción y Caos. Todas ellas compuestas por razas que existieron en Warhammer Fantasy, con algunas innovaciones e independencias respecto a facciones de ejércitos conjuntos que se han ido ampliando. Para empezar, tenemos el Orden, cuya principal misión es erradicar al Caos. Aquí se encuentran los Aelfs, que son los antiguos elfos, divididos en tres grupos como ya ocurría anteriormente, teniendo de este modo a los Highborn


(antiguamente Altos Elfos), Exiles (como los Elfos Oscuros) y Wanderers (habiendo sido Elfos Silvanos). También están los Duardin, que eran los Enanos de Fantasy, de entre los que destacan los Fyreslayers (antiguos enanos matadragones pelirrojos y molones) y los Kharadron Overlords (enanos que rozan la estética steampunk). Los Hombres Lagarto pasaron a denominarse como Seraphon y surgieron los espíritus del bosque Sylvaneth, otras razas élficas, y los humanos tuvieron su mayor representación como los Stormcast Eternals, que son una raza de guerreros semidioses con armadura hecha de sigmarita (que es algo así como un adamantium mágico en Warhammer) y con parte del poder de Sigmar por sus venas. Esto les hace prácticamente inmortales. Por otro lado, tenemos a la facción de la Muerte, que eventual-

mente puede llegar a ser aliada del Orden (especialmente si es contra el Caos), pero cuyos intereses precisamente se oponen al resto de facciones, ya que quieren gobernar por sí solos, comandados por Nagash, el Dios de la Muerte. Es aquí donde nos encontramos con Vampiros, Esqueletos y Momias, además de nuevas formaciones y facciones como los Flesh-eater Courts (antiguos necrófagos que ahora están bajo un hechizo hipnótico desquiciado que los hacen creer que son nobles caballeros mientras devoran carroña y restos mortales). También están los Nighthaunt, que son espíritus atormentados y los Ossiarch Bonereapers, que son constructos de almas reforzadas por huesos mortales. En la facción de la Destrucción están aquellos que luchan por intereses más mundanos o, simplemente, por el hecho de luchar en sí, sin más. En este grupo de

buscadores de pelea se encuentran los Orruks y Grots (que son orcos y goblins), los Ogors (sí, ogros), Troggoths (trolls) y Gargants (gigantes que incluso pueden llegar a ser súper gigantes). Por último, tenemos al Caos, que son una facción que trata de expandir su influencia para destruir absolutamente todo. Aquí se encuentran las representaciones de los Dioses del Caos, que son Khorne (El Dios de la Sangre), Nurgle (El Señor de la Podredumbre), Tzeentch (El que cambia los Caminos) y Slaanesh (El Príncipe del Exceso). Además, está Archaon y sus elegidos, Demonios, Hombres Bestia y, como novedad, se incorporaron los Skaven como parte marginal del Caos. De este modo, el ciclo de violencia sin fin vuelve a la carga, con sus idas y venidas, cambios y ajustes. Y así se mantendrá… Al menos hasta que Sigmar, el Caos o Games Workshop lo permitan.

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RELATOS

EL HOSTAL MIGUEL COSTA

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a noche anterior a la gran tormenta dormí inquieto. Me acosté tarde, cerca de la una de la madrugada, cuando los estudiantes universitarios recorrían aún las callejuelas de la ciudad en busca de música, diversión, alcohol y sexo, y tal vez también de drogas. Como siempre, llegué al mundo onírico en apenas contados unos minutos y, en un principio, un sueño agradable abrigó mi cuerpo y mi alma eterna. Sin embargo, a continuación sentí cómo poco a poco se turbaba mi mente; y la inicial excitación terminaba en un auténtico horror a las sombras, a las tinieblas más sombrías de ese sutil plano de la existencia. Sentí ganas de gritar, de huir de lo que me acosaba, pero me fue imposible. Era como si me arrastrara un río de lodo y basura, y no pudiera ponerme a salvo. «¡Ayuda!», exclamaba en vano. Todo era oscuridad. ~~~ Me desperté con un tremendo dolor de cabeza y empapado completamente en sudor. Aunque estábamos en septiembre. Hacía bastante fresco, sobre todo por las mañanas y por las noches, al crepúsculo. El tiempo de tormenta había hecho que bajaran las temperaturas considerablemente. Temperaturas que, más tarde, cuando llegara la calma, lo más seguro subirían, por supuesto. —Qué sueño más extraño —susurré en el silencioso piso, mientras me miraba al espejo y comenzaba a lavarme los dientes. Escupí la pasta dentífrica y me enjuagué con agua. —Y asqueroso —seguí diciendo, moviendo la cabeza, como si me lamentara. Luego me afeité, me duché y, al final, me vestí. Por primera vez después del caluroso verano, me puse una rebeca de tela fina. Ahora tenía frío. ~~~ Desayuné un café con leche y una tostada con tomate y queso, y luego salí al balcón para fumarme un ciga60

rrillo. Aunque vivía solo, no me gustaba fumar dentro del piso, porque luego todo olía a tabaco. De hecho, fumaba muy poco: unos cinco cigarrillos al día; a veces, cuando salía de fiesta con los amigos, alguno más. Miré al cielo y observé unas nubes negras, inmensas como gigantes. Amenazantes y sombrías como la pesadilla que me había aterrado la noche anterior, y sentí un escalofrío. Permanecí pensativo durante unos momentos, mirando a las alturas hasta que moví la cabeza arriba y abajo. —¡Qué demonios¡ ¡No tiene por qué pasar nada! —sonreí, ya decidido. Desde el lunes había considerado que pasaría el fin de semana en mi piso de la playa, y eso mismo me proponía hacer. La tormenta no iba a aguarme los planes. ~~~ Bajé al parking del edificio sin cruzarme con nadie, en el más absoluto silencio. Llegué a la plaza de garaje y abrí las puertas de mi Seat con el mando a distancia. Entré, me acomodé en el asiento, encendí el motor y me puse en marcha haciendo varias maniobras. Cuando salí al exterior aún no llovía mucho. Sin embargo, al rato empezaba a caer una buena. El fuerte viento agitaba las ramas de los árboles de las calles. «Espero que aminore pronto», me dije, pero la lluvia no cesaba y cada vez caía con más intensidad. Si hubiera escuchado o visto las noticias de la televisión, quizás hubiera cambiado todo. Si bien he de decir que, por norma general, no veo mucho la televisión. O si, al menos, hubiera encendido la radio del coche, pero tampoco lo hice. Entonces saqué la memoria USB de mi mochila y la inserté en el radiocasete CD del Seat. «Conduciendo son las seis, la botella entre los pies, las penas viajan en coche…», bramó la inigualable voz desgarrada de Yosi. Cuando el cielo cada vez estaba más negro y triste, pensé que era buen día para escuchar a Los Suaves. ~~~


Había mucho tráfico. En la rotonda giré lentamente a la izquierda, dejé atrás el centro comercial y la ciudad del transporte y salí de la cálida ciudad del sol (ahora gris). Mi hermosa ciudad del sureste español. Circulé con rapidez por la carretera comarcal y al cabo de pocos minutos estaba ya en mi pueblo natal. Lo crucé y seguí mi camino. La lluvia era cada vez más fuerte y el viento de levante, amenazador. Atravesé también el siguiente pueblo y dejé atrás las últimas casas y la civilización humana, tan dañina para el paisaje y la naturaleza. Y, en general, para la vida. Cuando llegué a la autovía de San Javier, la música de Los Suaves inundaba cada recoveco del vehículo. Entonces, puse el intermitente en la primera salida, circulé despacio por la rotonda y, sin tráfico alguno, me dirigí en dirección al embalse por una estrecha carretera con abundantes curvas peligrosas. El cielo, cargado de estruendos, estaba totalmente negro, llovía con intensidad y los relámpagos iluminaban las desoladas tierras. ~~~ A causa de la poca visibilidad, no tuve más remedio que reducir la velocidad, pese a que en esos momentos circulaba a unos treinta kilómetros por hora. —¡No se ve nada, cojones! —exclamé, limpiando el vaho del cristal con un pañuelo de papel y abriendo un poco la ventanilla del vehículo, molesto. Se sucedieron varios relámpagos, seguidos de sonoros estruendos. Parecía tener la tormenta justo encima de mí. Sin embargo, eso no era cierto, pues en aquella misma situación se encontraba todo el medio y el bajo Segura. Me crucé solo con un par de vehículos que circulaban en dirección contraria, hasta que salí de una curva pronunciada y me encontré con un panorama tremendo que hizo que frenara de golpe el vehículo. ~~~ La carretera estaba cortada y justo en el centro había un vehículo de la Guardia Civil, con las luces azules de los prioritarios encendidas. Detrás, la rambla que cruzaba la carretera comarcal CV949 estaba por completo desbordada. ¡Aquello era un inmenso río de aguas turbias! —¡Madre mía! —exclamé—. Pero ¿qué ha pasado aquí…? De repente, una figura oscura se acercó hacia mi coche. Bajé el cristal de la ventanilla y empezó

a entrar abundante agua dentro del vehículo. Llovía como nunca. —¡Hola! —exclamó un guardia civil, uniformado, con un chubasquero y encapuchado—. ¡Debe dar la vuelta, la rambla se ha desbordado y la carretera permanecerá cerrada! —¿Y por dónde puedo ir a Orihuela Costa? —necesité preguntar. —¡No podrá ir! —respondió—. Hay más carreteras cortadas. ¿De dónde viene? —De Murcia. —Tampoco podrá llegar. Nos han comunicado que más abajo acaban de cortar la carretera, antes de llegar a la autovía. —¡Cómo! Entonces ¿qué hago? Por momentos me sentí inquieto. —Nosotros hemos venido de Orihuela por un camino, pero con su vehículo le será imposible circular. Ellos llevaban un todoterreno. —Claro —asentí, alarmado. El agente se calló por un instante, reflexionando. —Vuelva por donde ha venido —dijo al fin— . Y diríjase a San Lorenzo, allí hay un hostal. ¡Quédese hospedado hasta que pase la tormenta! —¡Gracias! —exclamé, estremecido. Y sin más me puse en marcha. ~~~ Poco después de retornar a mi camino, divisé el cartel del pueblo: San Lorenzo. Puse el intermitente, solo por hábito, porque no circulaba nadie detrás de mí. Giré a mi derecha y avancé despacio bajo la impetuosa tormenta. Diez minutos después estaba entrando en la población. San Lorenzo es un pueblo pequeño y sombrío. Para mí, tétrico. Aunque sus calles son estrechas y enmarañadas, las avenidas principales, en cambio, son grandes y rectas. Hay pocos edificios y la mayoría de las viviendas son casas de plantas bajas, y algunas de un solo piso. Para mi suerte, observé a un hombre que caminaba bajo un paraguas. Justo cuando le di alcance, paré el vehículo y me apeé. —Perdone, ¿me puede decir dónde está el hostal? —pregunté. El individuo se detuvo y giró la cabeza hacia mí. De repente, me alarmé y sentí un sofoco. Ni siquiera respondió, volvió a girar la cabeza y continuó su marcha como si nada. 61


~~~ Lo que me había alarmado de aquel vecino era su terrible aspecto físico: su redondeado rostro y sus ojos saltones de batracio. ¡Tan poco humanos! —Maleducado —mascullé en voz baja. «Y raro», pensé, trémulo. Volví al vehículo y me puse de nuevo en marcha. Apenas entré por la avenida principal observé, a mi izquierda, un edificio de dos plantas. Enseguida vi el rótulo: Hostal Estrella. —¡Estupendo! —exclamé. Paré casi enfrente del establecimiento. Cogí la mochila del maletero del Seat y momentos después estaba llamando al timbre del portal. ~~~ Por el cristal oscuro de la puerta de entrada, pude observar cómo se acercaba una mujer regordeta y, tras escrutarme lentamente con la mirada, me abrió la chirriante puerta. —¿Qué quiere? —me preguntó con voz chillona y desagradable. Físicamente me recordó al individuo que había visto antes. Me estremecí de nuevo. —Buenos días —saludé—. Una habitación, por favor. —Sígame —dijo cuando terminó de observarme con desfachatez. La luz del recibidor era tenue, pero vi dos cucarachas que correteaban por el suelo y sentí repugnancia. Avanzamos sumidos en sombras y llegamos al mostrador del hostal. Me pidió el documento de identidad. Se lo entregué y se puso a rellenar una ficha. —No es de la zona —indicó. —No —dije. —Y ha llegado en coche. —Sí. —¿Cómo se la ha ocurrido conducir con esta tormenta? —No sabía que había de llover con tanta intensidad. Me volvió a mirar a los ojos y me sentí intimidado. —¿Acaso no tiene usted televisor? —inquirió de nuevo, con el mismo tono áspero. —No la veo mucho, la verdad. Meneó la cabeza y siguió rellenando la ficha. Cuando terminó, levantó la cabeza. —Son treinta euros por noche. ¿Cuántos días va a quedarse? —De momento uno —dije—. Mañana intentaré volver a casa. 62

Le pagué el coste de la estancia en la habitación con tarjeta de crédito. —Habitación quince —me dio la llave—. Está en el piso de arriba. —Gracias. Cogí la llave y subí las escaleras, nervioso, pues sentí cómo su sucia mirada se clavaba en mí. ~~~ Nada más llegar al piso de arriba observé una sala de estar algo cutre, donde había un par de sillones y un televisor, y un largo pasillo oscuro. Encendí la luz de la planta y avancé fijándome en el número de cada habitación hasta que llegué al final, en donde me paré frente a la habitación quince. Introduje la llave, abrí la puerta y entré. Encima de la cama había una cucaracha grande, que de repente desapareció de mi vista con rapidez. La maldije. La cámara era pequeña y oscura. Tenía un armario empotrado, un televisor justo delante de la cama y, ya en el exterior, un balcón que comunicaba con otras habitaciones. Dejé la mochila en el suelo y me senté en la cama para probarla, con algo de asco. —Joder —susurré—. Es incómoda. Sin más, salí de nuevo al pasillo y llegué a la sala de estar. Una vez allí me dirigí hacia una puerta con corredera que había al fondo, protegida con una reja extensible, por la cual se accedía a un balcón de la parte trasera del edificio. Comprobé que la reja no estaba cerrada con llave y la aparté. Abrí también la puerta corredera y salí al balcón, con cuidado de no calarme. Aunque estaba techado, la fuerte lluvia empezaba a mojar el suelo. Me arrimé un poco hacia la calle y observé cómo el primer piso estaba a muy poca altura. De la calle delantera a la trasera había un considerable desnivel, ya que el pueblo iba expandiéndose hacia la ladera de una montaña en la que había muchos árboles. Cogí un cigarrillo del paquete de tabaco que llevaba en el bolsillo, lo encendí y empecé a fumar mirando al cielo oscuro. —Parece que no para —dije, contemplando la intensa lluvia—. Mal asunto. Comí un bocadillo en un bar próximo al hostal que, en ese momento, estaba vacío. Llegué a la carrera porque la lluvia no cesaba de caer con mucha intensidad. —¿Qué quiere? —me preguntó la camarera con brusquedad, sin ni siquiera saludarme.


Era una mujer joven, terriblemente fea, también con la cara redondeada y los nauseabundos ojos de sapo, similar a los de la maldita hospedera y a los del vecino. «¡Serán todos familiares!», pensé, horrorizado. Eso era típico de los pueblos pequeños: casi todo el mundo estaba emparentado. Hice la comanda y a los diez minutos estaba comiendo. El bocadillo estaba asqueroso: el pan duro, la pechuga cruda y el queso casi ni se veía. —¿Me lo puede hacer más? —le pedí a la camarera. —Lo podía haber dicho antes —me contestó en alto y de mala gana, llegando a la mesa con un extraño caminar saltarín. —Perdón —logré decir, mientras observaba a una cucaracha gigante que correteaba tranquilamente delante de mí, como si estuviera en una oscura alcantarilla. Más tarde entró un vecino de unos sesenta años, se sentó delante de la barra y pidió un café con voz chillona. Se giró hacia mí y en aquel momento sentí un escalofrío al contemplar su cara redondeada y sus ojos saltones de batracio. ~~~ Cuando terminé de comer aquella basura volví al hostal. No había nadie en la recepción, a excepción de varias cucarachas, y subí en el más absoluto silencio la escalera de sombras. Giré hacia el pasillo cuando observé como una figura oscura entraba en la habitación número dieciséis, la que estaba contigua a la mía. El hostal tenía solo seis habitaciones. En una parte estaban la once, doce y trece; y en la otra la catorce, quince y dieciséis. Entonces, sin saber bien el motivo, me estremecí. «Solo es otro viajero que, tal vez, se haya refugiado de la tormenta como yo», pensé, desconcertado. Sin embargo, hasta que no cerré la puerta y giré la llave dos veces no respiré tranquilo. ~~~ Como seguía lloviendo a cántaros, decidí no salir a cenar. Además, en el bar al que había ido antes se comía fatal. El servicio era pésimo y estaba sucio. —Con esto me bastará —me dije, cogiendo un par de bollos de chocolate que llevaba en mi mochila, y que había comprado en Murcia, y empecé a devorarlos al instante. Por fortuna, tenía también una botella de agua que había comprado en el mismo es-

tablecimiento. Me desnudé y me metí en la cama solo con ropa interior porque no llevaba pijama, ya que tenía uno en el piso de la playa. Las sábanas y las mantas olían fatal. —Mierda de hostal —susurré. Di vueltas y más vueltas en la cama hasta que, al fin, un sueño intranquilo fue apoderándose de mi ser. Y así llegué al mundo onírico. ~~~ En la inmensidad de la noche, me pareció escuchar unos lamentos. «¿Qué es eso, joder?», me pregunté, abriendo de súbito los ojos. Encendí la luz de la habitación y cerré los párpados hasta que me fui acostumbrando al dañino resplandor. Una cucaracha se ocultó en las sombras. —Pero ¿qué demonios pasa en este pueblo de mierda…? Permanecí inmóvil y escuché más atento. Luego, me vestí en un santiamén y me dirigí a la puerta del balcón. Giré despacio la llave, sin hacer el más mínimo ruido, y la abrí lentamente. Un viento helado me acarició la cara y sentí frío. Seguía lloviendo más y más, sin tregua. El balcón era largo y comunicaba con todas las habitaciones de aquella parte del hostal; es decir: la catorce, quince y dieciséis. Desde allí, la altura hacia la calle era considerable, al ser la parte delantera de la fonda. Aunque el ruido de la lluvia no me dejaba escuchar los lamentos, avancé como una sombra sin dudar. Me dirigía a la habitación dieciséis, donde por la tarde había visto entrar al extraño individuo envuelto en tinieblas. ~~~ Un pequeño muro, aproximadamente de un metro de altura, separaba los balcones de cada habitación. Lo salté sin problemas y pasé hacia el otro lado, con cuidado de no tropezar con unas macetas, con plantas muertas, que había allí. Miré a la calle y sentí algo de vértigo, y volví a preguntarme qué demonios hacía. Sin embargo, no di la vuelta y continué hacia adelante. Llegué a la altura de la puerta de la habitación y, para mi asombro, me encontré con las cortinas descorridas, dejando abierto un hueco de unos veinte centímetros en el centro. La luz de la habitación estaba encendida. Me asomé y lo que contemplé aquella oscura noche de 63


tormenta me impresionó de tal manera que, aún hoy en día, no consigo dormir con tranquilidad cuando me abrazan las sombras de la madrugada. —¡Dios mío! —susurré en un suspiro, horrorizado. ~~~ Lo que vi a través de la cortina de la ventana nunca se borrará de mi mente. Había dos personas desnudas, de uno y otro sexo, copulando encima de la cama: ella con las manos apoyadas en el colchón y él, detrás, realizando un continuo movimiento. Además, toda la habitación estaba llena de cucarachas grandes y rojas: las paredes, el suelo y la propia cama. Desde donde me encontraba no veía bien a la mujer. Sin embargo, podía observar con claridad el terrible cuerpo, escamado y rojizo, del hombre, o lo que realmente fuera aquello, pues más bien parecía un monstruo humanoide. Y me dio la sensación de que se parecía a un insecto gigante. Me quedé paralizado, con la sangre helada en las venas, mientras escuchaba los gemidos de la fémina y contemplaba extasiado el movimiento de la bestia, hasta que retrocedí por instinto y torpemente le di con la pierna un golpe a una maceta grande, donde se hallaba el tallo seco de una planta. Esta se precipitó al suelo, pero no pude sostenerla, cayó y se rompió en varios pedazos. —Mierda —susurré. Ante tal sonido, la bestia de la alcoba se paró en seco y miró hacia el balcón con un movimiento lento de cabeza. —Mierda —repetí—. ¡No puede ser! Ante mí tenía a una criatura horripilante, con facciones humanas, pero ojos de insecto, ¡de ávida cucaracha!; y con dos antenas de unos veinte centímetros que surgían de su frente, retorcidas en espiral, como una escalera de caracol. Pero ¿qué demonios era ese ser? ¡De nuestro mundo estaba seguro que no! —¡Dios mío! —me dije, despavorido. En aquel momento, la mujer se giró también hacia mí y pude observar con claridad su rostro sudoroso: era la propietaria del hostal. ~~~ Durante un instante no supe qué hacer, pero al momento una luz de alarma se encendió en mi mente aterrada. La bestia se separó de la mujer. Se volvió más hacia mí y me miró con ojos de odio. Sentí un escalo64

frío. Pareció pararse el tiempo y unas gotas de sudor frío me mojaron la cara y la espalda, y hasta las manos. —¡Atrápalo, joder! —gritó súbitamente la mujer, como loca. —¡Atrápalo, atrápalo…! Retrocedí en un impulso, mientras el ser agarraba tan fuerte el pomo de la cerradura, con sus terribles manos, que templó toda la puerta. Entonces, de un impulso, salté el muro que separaba los balcones y corrí como nunca. Estuve a punto de resbalar y caer, pero en un último momento recobré el equilibrio y continué. Entré en mi habitación apenas unos segundos antes de que la bestia llegara. Cerré con llave cuando se disponía a entrar. —¡Mierda! La bestia gritó, al tiempo que escupía una especie de bilis verdosa por su boca asquerosa; yo arrastré la cama para impedirle que entrara. Conseguí mi propósito, cogí mi mochila (el neceser quedó olvidado en el baño) y salí de la habitación como alma que lleva el diablo. ~~~ Cuando salía de la habitación y me encaminaba hacia el piso de abajo, me sobresalté al encontrarme con la propietaria del hostal. La mujer estaba completamente desnuda. Sus pechos eran grandes y caídos, y su piel, de cuello para abajo, extrañamente rojiza. —¿Dónde crees que vas? —inquirió con voz aguda, levantando la mano derecha y dejando ver un cuchillo de grandes dimensiones, y lanzándose hacia mí—. ¿Dónde…? —¡Vete al diablo, hija de puta! —exclamé, retrocediendo un poco y pegándole seguidamente una patada fuerte en el estómago, sin compasión alguna. El cuchillo se le cayó al suelo y aproveché para darle una patada. La mujer se retorció de dolor y empezó a maldecir, a insultarme y a amenazarme. —¡Cabrón, te voy a matar…! Cuando giraba el pasillo y bajaba las escaleras, la bestia —o lo que fuere— salía de su habitación muy irritada y furiosa. ~~~ Bajé los escalones de dos en dos (y hasta de tres en tres, aunque no lo recuerdo muy bien), corriendo como un perturbado. Tropecé y casi caí al suelo, pero seguí con mi loca huida, desesperado. Pasé el mostrador del hostal y me encaminé por el pasillo oscuro, cuando horrorizado contemplé


cómo miles de cucarachas empezaban a corretear por el suelo y las paredes. «Dios, ¿qué está pasando?», pensé. Escuché un ruido a mi espalda. Volví la cabeza y vi al monstruo que corría, a cuatro patas, tras de mí. Era sumamente espantoso. Las cucarachas empezaron a subir por mis pantalones (yo me las quitaba con violencia) y cuando al final abrí la puerta del hostal decenas de ellas volaban hacia mí. —¡No! —grité. Luego sentí la mano del monstruo sobre mi hombro. Me giré y le pegué un puñetazo en su espantosa cara. Chilló y me escupió el líquido verdoso que había expulsado antes, en el balcón de mi habitación; y aunque se derramó en la chaqueta, a la altura del pecho, una pequeña parte me salpicó al cuello y sentí que me quemaba. Antes de salir a la calle, me impulsé de nuevo hacia atrás y volví a golpearlo en su pecho acorazado. En aquel momento, cientos de cucarachas volaban excitadas por doquier. Luego cerré, con fuerza, la puerta detrás de mí y me perdí en las sombras de la noche.

Al llegar del trabajo he hecho la maleta mientras miles de blatodeos corretean por todo el piso, pero no me molestan en absoluto. De hecho, me gusta su presencia. Dos horas después, tras dejar atrás la autovía, me introduzco en una carretera solitaria plagada de curvas. Miro mi rostro en el espejo retrovisor y solo veo oscuridad: está cambiando y cada vez es más redondeado. La llamada es terrible, cada vez más fuerte. Ahora no hay vuelta atrás, me dirijo a San Lorenzo.

~~~ Han pasado dos meses desde que me ocurrió este extraño suceso. Cuando salí de aquel siniestro hostal, monté en mi coche y puse rumbo hacia Murcia, conduciendo con temeridad. Antes de salir de la población observé, absorto, a varias personas, hombres y mujeres, que permanecían inmóviles por varios puntos de la calle. Simplemente miraban al cielo de nubes y agua. Al enfocarlos con las luces de mi coche, contemplé sus rostros redondeados y sus ojos saltones de batracio. ¡Tan poco humanos! En un principio, pensé erradamente que el suceso me afectaría solo a la psique (empecé a tener pesadillas), pero después comprobé que el líquido que me había quemado parte del cuello me estaba debilitando, me abrasaba por dentro el pecho y las entrañas. Empecé a soñar, y aún sueño, con Arhamuk, Enarog, Arhakak y Tull-a Uj, y aunque no los conozco, sé que son grandes señores de las estrellas, arcanos dioses del cosmos desconocido; son los moradores de lo oscuro. ~~~ Hoy, después de pensarlo con detenimiento, me he decidido. 65


RELATOS

LA PROMESA

VIRGINIA ALBA PAGÁN

E

n la oscuridad de la noche mis ojos se abrieron suavemente. Nada se escuchaba, solo el silencio y de pronto mi corazón rápido. Algo me había despertado de mi sueño. Algo que se arrastraba por las paredes, seguro. Estaba totalmente convencida de ello. Era él, como siempre, el que me miraba con sus ojos diabólicos. El que quería comer mi alma. Noche tras noche se arrastraba hasta mi alcoba y me observaba mudo desde el techo, con la mirada de un loco. Pero era despertar y mirar, y nada, ya no estaba. La gente me evitaba, lo sabía. Creían que mi mente se había trastornado, pero no eran conscientes de que ese ser existía y que nadie se encontraba a salvo. Aquel pueblo en el que había acabado al final era un pueblo pequeño. Las personas que vivían en él eran gente humilde, gente de campo, práctica y nada dada a divagar ni a pensar en sandeces, según decían ellos de mis desvaríos. En aquel pueblo la familia Piñeiro siempre había sido muy querida. Mis antepasados habían vivido allí, que yo supiera, desde el primero de todos, Gustavo Piñeiro, allá por el siglo XVII. Mi abuelo me contó que fue un hombre de bien, muy cristiano, de misa diaria. Todos lo tenían casi por un santo, ya que había ayudado a muchos vecinos, llegando a ser una persona tan altruista que se quitaba él para dar a los demás. De hecho había sido tan querido por todos que un busto suyo permanecía en la iglesia del pueblo. Busto realizado en ónice negro, en aquellos tiempos, por un joven artista venido de muy lejos. Sin embargo, cuando quise indagar sobre el resto de la familia, sobre los hijos de Gustavo Piñeiro, mi abuelo cortó secamente la conversación y cambió de tema. Eso me dejó con ganas de saber más, pero nunca conseguí más información, nunca volvió a sacar el tema y lo rehuía de una forma un tanto extraña e incomprensible. Al final desistí y me olvidé de ello, pero siempre tuve la sensación de que en mi familia había algún extraño secreto, un secreto inconfesable que debía permanecer oculto. ~~~ No hacía mucho que vivía allí. La verdad es que no había vuelto desde mi infancia. Era muy pequeña cuando lo visité por primera vez, y fue así todos los veranos, 66

y, luego, cuando mis padres se fueron para no regresar, jamás, lo visitaba a menudo con mis abuelos. Un accidente, me dijeron, de coche, por un acantilado, de noche. Palabras sueltas me llegaban como lluvia suave, yo era muy pequeña y me enteraba de poco. Me acostumbré a no llamarlos por las noches. Me acostumbré rápido, ya que al llamarlos venía él, siempre él, y me miraba con ansias, con hambre, y el miedo hacía que me tapara con la manta y así finalmente viniera el sueño y me comiera los ojos y la conciencia. Con doce años dejé de ir al pueblo. Mi abuelo falleció y la abuela no quiso regresar. Me dijo que algo malo rondaba en aquella casa maldita, que jamás volviera. —Nena —me susurró una noche mientras tejía una bufanda morada que se había empeñado en hacerme, ya que según ella siempre llevaba la garganta demasiado expuesta —, en aquella casa hay algo, lo sé, lo he notado, algo oscuro y antiguo. Jamás regreses, prométemelo. Enseguida me vino a la mente aquel ser que me miraba desde el techo, pero mi boca permaneció silenciosa. Mi abuela entendió aquella falta de respuesta como una aceptación y me revolvió el pelo con cariño. Aún recuerdo su olor dulzón y sus manos de manzana. Cuando cierro los ojos, aún creo que sigue a mi lado, acariciándome. ~~~ Pero heme aquí, faltando a aquella promesa. Sí, allí estaba de nuevo, en aquella casa. No tuve más remedio, volví por necesidad. Todo me fue mal y perdí hasta el último centavo. Lo único que me quedó fue aquella mansión a las afueras del pueblo: una casa antigua, llena de recuerdos. Era un edificio de estilo victoriano, tirando a neogótico. Varias torretas se alzaba desafiando al cielo, y en cada una de ellas, minúsculas ventanas, como ojos vigilantes descansaban negras y aparentemente dormidas, como esperando. Lo que más me gustaba eran las gárgolas que decoraban los diferentes tejados. Había de todo tipo: perros de largos colmillos, poseedores de siniestras garras; pájaros de enormes alas y picos entreabiertos; y las peores, aquellas que poblaban mis pesadillas, figuras deformes y encorvadas,


retorcidas sobre sí mismas. Respecto a esas últimas, siempre tuve la sensación de que me vigilaban desde las alturas y de que en cualquier momento se abalanzarían sobre mí para devorarme. Tuve que limpiar el polvo acumulado de veinte años, y tratar las termitas que se habían instalado en todos los muebles de la casa. Y regresé a la Edad Media, sin agua, sin luz, sin comodidades de ningún tipo. Con pocos recursos, empecé a subsistir del antiguo huerto. La gente, acordándose de mis abuelos, se compadecía de mí y me traían regalos, generalmente comida. Siempre con mucho tacto, aunque yo leía en sus ojos la pena. Pensaban que había perdido la razón, que estaba loca. Igual así era. Había en el jardín un pozo. Aún tenía agua, y por suerte esta era potable. Mis abuelos nunca me habían dejado acercarme cuando era niña, igual por miedo a que se produjera un accidente y me cayera dentro. Ahora no tuve más remedio si quería beber y lavarme. La primera vez me acerqué con algo de miedo. El corazón me latía con fuerza en el pecho y resonaba terrible en mis oídos. Pero tras sacar el agua y ver que nada había ocurrido, me tranquilicé. La segunda vez, ya más sosegada, pude apreciar los detalles. Era un pozo pequeño, bonito, con un hierro decorado con filigranas, como hojas cayendo suavemente de pequeñas ramas. Había unas palabras grabadas en el borde de la boca del pozo, dándole toda la vuelta. Eran palabras inteligibles, sin sentido alguno: «1661. adeuQ odabarg arap al dadinrete: al aremirp etneidnecsed ed al ailimaf, áres aím. O sotidlam siératse sodot rop erpmeis: al asemorp ebed res adilpmuc». Igual era algún galimatías que pusieron allí los constructores del pozo o sus antiguos dueños, y la fecha, pues la verdad, me desconcertó bastante. Podía ser la fecha de la construcción del pozo, pero no, el pozo era mucho más antiguo, más que la casa, creí recordar que comentó la abuela en alguna ocasión. Me encogí de hombros y no le di más importancia, y me olvidé de ello. Al menos hasta el terrible hecho que tuvo lugar dos días después, y que lo trastocaría todo por completo. Bueno, realmente, aquella noche ya hubo algo que cambió mis rutinas y me trastornó y me obsesionó de tal forma que apenas comí ni dormí. ~~~ En el silencio de la madrugada me desperté como siempre, como todas las noches. Aquel ser ya no estaría en el techo, pero estaba segura de que instantes antes sus ojos amarillos me habían observado hambrientos.

Por si acaso, para asegurarme y tranquilizar mi corazón desbocado, encendí nerviosa la vela que siempre tenía al alcance de mi mano, en la mesilla de noche y la estancia se iluminó tenuemente. Y, como había sospechado, nada. En la habitación solo me miraban aburridas las cortinas grises y las paredes vacías y tristes. Nerviosa, y ya desvelada, salí de debajo de la manta y mis pies descalzos tocaron el suelo. Este estaba frío. Aún no era invierno, pero ya el helor de la estación fría se iba acostumbrando a aquella casa silenciosa. Decidí bajar a la cocina y calentarme en las brasas, que seguro que aún seguían calientes, un poco de té negro. Sabía que no me ayudaría a dormir, pero es que no quería dormir más, algo en mi interior me advertía de que esa noche no debía cerrar los ojos. Algo diferente me había despertado. Toqué mi pelo aún estremecida. ¿Podría haber sido? No noté nada extraño en mis cabellos, pero la sensación de su mano allí, no me la podía quitar de la cabeza. El té me reconfortó. Estaba caliente y olía a mi abuelo. A él le apasionaba el té, y fue gracias a él por lo que me aficioné a aquel brebaje oscuro y amargo, aunque a diferencia de mi abuelo, yo le añadía, para endulzarlo un poco, una cucharadita de miel. En cuanto me acabé la taza, decidí echar más leña y quedarme allí, acurrucada en el balancín envuelta en la manta de mi abuela. No sé cuando el sueño volvió a apoderarse de mí, pero un aire frío me sacó de mi inconsciencia, como una espada terrible e inhumana. Aquella mano había tocado mi cara y me había recorrido el cuello. Lo supe. Un horror más allá de toda cordura se apoderó de mi cabeza y salí corriendo fuera de aquellas paredes que caían como ojos carnívoros sobre mi cuerpo. Un viento helado me abrazó cuando abrí la puerta, pero pese a ello no paré. Mis pies descalzos, hiriéndose y llenándose de sangre de las piedras que llenaban el jardín, me llevaron inconscientemente hasta el pozo. Allí, sin saber por qué, me sentí a salvo. Me dejé caer en la hierba, a sus pies y apoyé mi espalda en sus paredes redondas. Las estrellas brillaban en el cielo. No había luna. Era una noche pura, pura y oscura. Hacía frío, era consciente de ello, pero por alguna extraña razón no podía sentirlo. Mi suave camisón de seda fue lo único que me abrigó hasta el alba. ~~~ Desperté temblando. El rocío de la mañana me había cubierto por entero. Era una estrella más en aquella madrugada gélida. El invierno había llegado. Me alcé y solo entonces fui consciente de las terribles heridas que la noche anterior me había hecho en los pies. Como pude, llegué hasta la casa y entré. El fuego la ha67


bía caldeado, y así, poco a poco, mientras me curaba las heridas, pude entrar en calor y ser de nuevo humana. Pasé el día intranquila, sin muchas ganas de nada, dándole vueltas a lo que había pasado la noche anterior. Mañana sería mi cumpleaños, pero como siempre no lo celebraría. Iba a cumplir treinta y tres años, la misma edad que tenía mi madre cuando murió. Una edad difícil para mí, ya que me traía aquellos recuerdos tan dolorosos. Quería que pasara cuanto antes aquel día y continuar con mi vida. Intenté no pensar en cómo pasaría aquella noche. Cogí un libro de la biblioteca, mis abuelos tenían muchos, y me pasé toda la mañana leyendo. Solo descansé brevemente para comer algo. Aquel día, extrañamente, ningún vecino asomó su nariz por mi puerta. Fue un día solitario y tranquilo. Aún así, mi mente a veces divagaba y marchaba a la noche anterior y me llenaba de angustia. La silencié muchas veces. No quería pensar ya que debía pasar la noche allí y no tenía ningún otro lugar al que ir. Ese tipo de pensamientos no ayudaba mucho. El libro que estaba leyendo, para más inri, era de terror. Era un libro de relatos de Lovecraft, uno de mis autores favoritos. Sí, lo sabía, era un tanto masoquista, pero a veces, la única forma de quitarse los miedos era enfrentándose a ellos. En ese relato, el protagonista sufría como yo de terribles visiones. Esto hacía que me sintiera de alguna forma menos sola, sentimiento que me había acompañado desde que mi abuela murió. Exactamente estaba leyendo El ser del umbral, nada menos apropiado para el momento actual, pero era como una catarsis, como una forma de superar el terror a través de algo que me lo provocara también. Ciertas palabras de ese relato llegaban a mí a través de las hojas del libro y me envolvían estremeciendo hasta la fibra más profunda de mi ser: «Por la noche —la noche que siguió a esa segunda noche—, un absoluto horror estalló sobre mí, anegándome el espíritu en un pánico negro y opresivo del que nunca conseguiré librarme». Al leer aquellas palabras, me sentía por unos momentos como si fuera un personaje literario, como el pobre Dan, el protagonista de aquel relato lovecraftiano. Eso me ayudaba a sentirme menos sola y más perteneciente a algún sitio, por muy descabellado que aquello pareciese. La tarde llegó y con ella las sombras y la oscuridad. Encendí todas las velas de la casa. Cené una sopa caliente y una manzana, y decidí no acostarme en la cama. Encendí el fuego y permanecí en el balancín. Cuando el sueño comenzó a apoderarse de mí, me hice un té y otro y otro. Así pasé aquella noche, leyendo y mirando el fuego. Por suerte, el sueño no me invadió 68

y el primer rayo de sol llegó a mis ojos abiertos. Y ni rastro de aquel diabólico ser que me atormentaba en mis peores pesadillas. ~~~ Aquella mañana de mi treinta y tres cumpleaños, salí al jardín y sin saber por qué, mis pasos me llevaron al pozo. Al observarlo, noté algo extraño. En un principio no supe de qué se trataba, pero enseguida mi corazón dejó de latir. Reconocí aquellos signos, aquellas palabras. Me restregué los ojos una y otra vez, pero no, allí estaban, claras y grabadas en la piedra. Mis dedos perfilaron cada letra, cada surco, y supe que aunque sabía que no era posible, era así, diferente, terriblemente diferente. «1661. Queda grabado para la eternidad: la primera descendiente de la familia, será mía, o malditos estaréis todos por siempre. La promesa debe ser cumplida». A mis recuerdos llegaron aquellas palabras tiernas de mi abuelo, hacía ya tantos años: «Tú eres nuestro tesoro, y eres muy especial, ya que eres la primera Piñeiro de la familia. Nunca dejaré que te ocurra nada». Yo en aquel momento no lo entendí, era entonces muy pequeña, pero con el tiempo aquellas palabras perdieron el velo de la incomprensión de la infancia y se tiñeron de significado. Un escalofrío me surcó la espalda como una serpiente de hielo, y tuve miedo, como jamás antes lo había sentido. ~~~ Un sonido que venía del fondo del pozo hizo que mis piernas temblaran. Supe que debía huir, correr, lejos de aquel lugar maldito. Fui consciente en aquel momento de las palabras de mi abuela, de su terrible verdad. Las uñas arañaban las paredes y mi alma. Algo subía de aquellas profundidades atraído por mí. Había llegado hasta mí a través de mis sueños, de mis pesadillas. Mi mente, paralizada, solo escuchaba el incesante sonido de aquel ser trepando imparable hacia la boca del pozo. Y fui consciente de que mi miserable vida había llegado a su fin. Cuando la cabeza de aquel ser asomó por la boca negra del pozo y me miró con una sonrisa hambrienta, supe que mi pesadilla se había hecho real, y quise despertar. ¿Y si estaba soñando? ¿Y si realmente no había despertado? ¿Y si dormía aún? Era extraño que no pudiera moverme, que mis piernas se negaran a avanzar. Aquello no podía pertenecer al mundo real. Aquel ser de


pesadilla no podía estar caminando hacia mí. Con un esfuerzo sobrehumano alcé los ojos al cielo, y solo entonces fui consciente de que aquel mundo en el que estaba no podía ser el mío, aquel cielo no se parecía nada al cielo real: dos planetas destacaban allí, en lo alto, como dos enormes insectos negros. Un grito horrendo salió de la boca de aquella criatura en cuanto se dio cuenta de que yo había descubierto la verdad. Rápidamente recordé las palabras que me leía mi abuela todas las noches, y sin saber muy bien por qué, pero impulsada por una voluntad extraña, las dije en voz alta. Supe que eso me sacaría de allí, de aquel lugar de pesadilla donde aquella criatura podía llegar hasta mí. ~~~ Mis ojos se abrieron en la oscuridad. Un enorme y terrible grito, que había contenido en aquel horrible mundo, acudió a mi boca y salió como una tormenta de pesadilla. Al instante la puerta de la habitación se abrió y una cara familiar se asomó tranquilizadora. —¿Qué pasa cariño? Es solo un mal sueño, no te preocupes, nada podrá hacerte daño, estoy aquí. —Mamá, he soñado algo horrible. Mi madre me acarició el pelo suavemente intentando tranquilizarme, mientras miraba asustada a mi padre que se había asomado también a la habitación. —No pasa nada, es solo un sueño. Duerme, pequeña. Sintiéndome a salvo en los brazos calientes y amorosos de mi madre, cerré los ojos y me relajé profundamente. Todo lo vivido, todos aquellos recuerdos, pasaron a ser confusas imágenes pertenecientes más a un mundo de pesadilla que al mundo real. Hasta olvidé aquellas palabras que había pronunciado: palabras mágicas de salvación Palabras que siempre había recordado claramente, ya que mi abuela me las recitaba antes de acostarme con la Biblia en la mano, como una letanía: «Someteos, pues, a Dios y resistid al diablo, que no tendrá más remedio que huir». (Santiago 4-5) Nunca, ninguna noche se olvidó de leerlas suavemente mientras me miraba, con ternura, en cada pausa, en cada silencio. Aquella Biblia siempre había estado en mi mesilla de noche, como un objeto indispensable, como un talismán protector. Sin saber cómo, la inconsciencia se fue apoderando de mí y finalmente el sueño pudo más que el horror, eso y el olor de mi madre, a flores y a lavanda,

que jamás había olvidado y que siempre había estado presente en todos mis sueños. ~~~ En cuanto comprobaron que la niña dormía, la madre la depositó con cuidado sobre la cama y la tapó con dulzura con los ojos inundados en lágrimas, intentando contener el llanto. Mientras, el padre se acercó hasta la ventana y descorrió la cortina. El jardín estaba oscuro, pero la luna lo iluminaba suavemente. Era una noche de luna llena. Hoy celebrarían el cumpleaños de la pequeña, cinco años. Pero sobre ellos pesaba una terrible maldición. Lo sabían, eran conscientes, y era culpa suya. En el jardín una sombra informe se giró y miró al padre a los ojos. Dos pupilas amarillas y hambrientas lo observaron mientras una sonrisa se perfilaba en aquellos finos y crueles labios. —«Es mía, lo sabes» —le dijo aquel ser con la mirada— . «Esa fue la promesa». El padre vio como el monstruo desaparecía en el fondo del pozo. Con un pesar terrible, como una enorme losa, dejó caer las cortinas y miró a su mujer. Las lágrimas, terribles y culpables, corrían sin control por las mejillas de su esposa, dejando en su recorrido surcos como heridas horrendas. Y ya no pudo más. Decidido a acabar con aquella situación salió de la habitación con una fría determinación. Su mujer, asustada, corrió tras él. El viento ululaba terrible en el exterior como un espíritu erizado sabedor de lo que acontecería, de los terribles sucesos que tendrían lugar esa noche. Los gritos se los tragó la oscuridad, las miradas aterradas, los estertores, los crujidos… Todo, absolutamente todo desapareció en aquel pozo maldito. ~~~ La abuela se despertó nerviosa e intranquila, cogió la pequeña manta de lana de la silla, se envolvió en ella, y se acercó a la habitación de la pequeña. La miró mientras dormía, tan tierna, tan inocente, tan ajena a los peligros que la acechaban. Sus cabellos ensortijados, negros como el ala de un cuervo, caían como madejas de noche sobre la almohada. Su cara pálida, en forma de corazón, era hermosa y delicada. Sus pestañas largas y negras formaban sombras alargadas sobre sus mejillas. La abuela apartó la mirada de su nieta y se acercó a la ventana. Cuando, inquieta, se asomó al jardín, la recibió, acariciándole las mejillas, una noche tranquila, silenciosa, como si realmente nada hubiera pasado. Aun así ella se estremeció y se abrazó envolviéndose aún más en la manta, y un mal presentimiento se ancló 69


en sus entrañas como un puñal de hielo que le estrujó y le retorció el corazón. Y supo que algo terrible había pasado. Dos ojos amarillos la observaron desde el jardín, terriblemente humanos pese a todo, en silencio, pacientes, esperando el momento, con la tranquilidad del que sabe que al final la caza tendría éxito. Gustavo Piñeiro abrió la boca en una sonrisa cruel, la promesa para la vida eterna tenía sus sacrificios. La abuela miró a aquel ser con miedo y repulsión. Su boca se movió en silencio, apenas un leve susurro salió de entre aquellos labios ajados por la edad; pero, como todas las noches, aquellas palabras, transformadas en un manto protector, rodearon la casa y la protegieron de la oscuridad: «Someteos, pues, a Dios y resistid al diablo, que no tendrá más remedio que huir». Aquel engendro que algún día fue un ser humano, contrajo la cara en un gesto de repulsión y miró con odio a la anciana: «No siempre podrás protegerla». Y desapareció en la boca del pozo. El jardín respiró y brilló en la noche. Las estrellas titilaban suaves en el cielo, pero la oscuridad se agazapaba en cada recodo de aquella tierra maldita, agarrándose maloliente y putrefacta al aire, esperando el momento de cobrarse aquella terrible y horrenda promesa vertida sobre la familia Piñeiro tantos siglos atrás. Gustavo Piñeiro, el primero de la familia, había sido en apariencia un vecino ejemplar, amado por todos, volcado en ayudar a los más desfavorecidos; pero, en el fondo, ocultaba un horrible secreto: su corazón estaba podrido, era oscuro, negro. Y cuando la muerte llegó inexorable a reclamar lo que era suyo, no había dudado en comprometer a su descendencia y su propia alma, todo a cambio de la vida eterna.

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RELATOS

PHAINOMENON DAVID HERGA

P

ronaos. Del fango y el hedor

Despertó una vez más. Un alarido cercano lo sacó de la noche y lentamente abrió, después de tantos años, sus ojos aún pegados por las costras que los cubrían. Dentro de aquella estancia, un olor nauseabundo de tripas y excrementos perforaban constantemente su sentido del olfato, provocándole fuertes arcadas. A medida que pestañeaba, la niebla que obstaculizaba su visión se fue disipando. A su lado, un ser humano atrapado a la altura del abdomen por una tela visceral, se agitaba violentamente y gemía, empapado de grumosos fluidos. —¡Eh! ¡Tú! —No hubo respuesta—. ¡Eh! ¿Me oyes? De la boca de este ser salía una baba sanguinolenta que ahogaba sus palabras, transformándolas en sonidos guturales. Tosía y se atragantaba una y otra vez mientras sobre su cabeza caía un esputo negro. A un metro por encima de él otro ser humano en las mismas condiciones le vomitaba encima de forma intermitente y lloraba con fuerza. Al minuto, comprendió que no se encontraba precisamente solo. Le bastó alzar la vista un poco para darse cuenta de que había cientos de personas como él, atrapadas en un bucle de sufrimiento infinito formando un colosal tubo ascendente, como vellos de un gigantesco intestino caliente. Se desmayó, incapaz de soportar el impacto emocional que causaba aquel lugar. Imposible de analizar, imposible de comprender. No tuvo la más remota idea de cuánto tiempo había permanecido inconsciente. Esperaba que la realidad fuera distinta a su regreso, pero nuevamente el olor pringoso y ácido penetró nariz y le llegó a la cabeza, arrebatándole cualquier expectativa. Gritó. Gritó con fuerza durante minutos, y luego durante horas hasta quedarse casi sin voz, pero nada cambiaba, ni nadie de su alrededor parecía escucharlo. Exploró aquella cavidad macabra y adondequiera que mirara solo veía cuerpos convulsionándose de forma violenta, descompasada. Bajó la vista para intentar hacerse una idea de la altura de aquel cilindro

orgánico, pero un enorme abismo de un negro insondable se abría por abajo. Intuyó una muerte segura tras una larga caída, por lo que miró hacia arriba de nuevo y esta vez acertó a ver por completo el techo pese a que la imagen de la singular arquitectura atravesó de lleno su cordura. Un enorme esfínter untuoso, que se abría y se cerraba a intervalos de segundos, marcaba el final del camino ascendente, como un gran iris enfermo, observando y bombeando aire en grandes bocanadas, suministrando oxígeno a sus agonizantes crías. Abrumado por la repugnancia, comenzó a moverse de forma instintiva sobre su parcela de pared viscosa. Cada vez con más fuerza. Al momento, varios de los cuerpos que le rodeaban empezaron a gemir de forma desgarrada y amenazante, como encarándose al hereje que abandonaba la abadía. Insistió y notó cómo la fina tela que lo unía empezaba a desgarrarse. Una pequeña rotura al principio, un gran desgarre a continuación. Un fluido negro acuoso y caliente corrió por su cintura a causa de la rotura y gracias a la lubricación que este le proporcionaba logró girarse sobre sí mismo y rasgar del todo el manto que lo atrapaba, desatando un clamor violento en la comunidad. Contento de volver a sentir sus piernas, las sacó del agujero y se dispuso a moverlas para activar la circulación. No se había percatado de que un cordón umbilical lo unía con aquel ecosistema caliente, y sin dudarlo, tiró de él con fuerza, pero no se rompió. Optó de forma desesperada por morderlo, dejando la mitad colgando de su abdomen y la otra mitad vaciando una suerte de leche amarillenta que se suponía algún tipo de alimento. Casi al instante, comenzó a recibir vómitos de sus congéneres. Primero de sus aledaños, y luego, se contagió la histeria, extendiéndose a todo el receptáculo, comenzando así un gran espectáculo de líquidos que caían sobre él como reproches, como gritos de la inconsciencia intentando acallar al apátrida rebelde. Una vez fuera de su saco no dudó ni un instante en buscar una salida. Como un gesto de reproche, se dispuso a escalar hacia arriba apoyándose en los cuerpos de los sumisos. Durante sus primeros metros cuidó de no hacer más daño a los demás, si es que era posible sufrir más aún de lo que aquellas criaturas pa71


recían sufrir, pero la lluvia de humores que recibía despertó en él un sentimiento de desapego y de aversión que lo llevó a apoyar los pies en sus caras desfiguradas por el dolor, en un intento de acallar esas voces que le hacían aún más difícil el ascenso. Su empatía se desvanecía a medida que escalaba y múltiples manos intentaban agarrarlo para evitar su escape, y lo que comenzó como un simple deslizamiento acabó en una lucha sin tregua pateando indiscriminadamente sus desfiguradas expresiones con ira. Algunos de los cuerpos que lo agarraban, incluso, parecían sonreír. La huida se alargó. A medida que se acercaba a la parte superior notaba más la presión del aire que el esfínter insuflaba en el habitáculo, y notó también cómo, cada vez que se abría, una luz anaranjada se dejaba ver a través de él, como pequeños amaneceres intermitentes, pequeños intervalos de esperanza, fugaces, inciertos. Según avanzaba, a medida que el ángulo de ascenso se empezaba a curvar, la fuerza de la gravedad se hacía más patente. Miraba hacia abajo, y el negro profundo le provocaba un miedo atroz. Tragó saliva, que le supo como una bocanada de polvo garganta abajo. Y por fin, llegó el momento. Tras apoyarse en el último cuerpo gimoteante dudó cómo podría sujetarse al esfínter y vencer la gravedad para no caer al vacío más absoluto, pero para su sorpresa, el manto grasiento que cubría el músculo tenía una viscosidad muchísimo mayor de lo que esperaba. Lanzó su brazo con fuerza y al instante se quedó pegado. Luego apoyó un pie e igualmente quedó fijado con la firmeza suficiente como para continuar su ascensión. Poco a poco los gritos de la muchedumbre iban quedando atrás, y continuaba, pegando y despegando sus miembros, tirando una y otra vez de ellos. Pronto, el agotamiento hizo acto de presencia. Paró unos minutos a recuperar el aliento, el tiempo suficiente para darse cuenta de que había recibido algunas mordidas y arañazos de los violentos guardianes de la podredumbre. Casi sin fuerzas logró llegar al borde del círculo, donde su cuerpo se movía con el vaivén de la apertura y el cierre. Inseguridad, vértigo. Pánico. De repente, sus pies se despegaron y su propio peso hizo que sus manos adheridas fueran insuficientes. Resbaló, quedando sus piernas colgando a merced del vacío. Gritó de impotencia. Veía cómo después de tanto esfuerzo, todo iba a terminar de forma súbita. Se negó. En un último impulso, ya casi vencido por el cansancio, usó sólo sus brazos para ascender, logrando atravesar el umbral y pudiéndose apoyar por fin en la parte superior del círculo. Se encontraba, de una vez 72

por todas, en lo más alto. Klato y Klepsidra. Cayó, y una vez caído, descansó durante un buen rato. Sintió cierta somnolencia, pero un sonido acuoso hizo que volviera rápidamente en sí. Ante él se presentaba una especie de cámara, iluminada en su totalidad por una tenue luz anaranjada. Volvió a percibir el mismo sonido, esta vez con más claridad, pero no acertaba a adivinar de dónde provenía. Por un momento creyó distinguir algo. Dos gigantes bultos permanecían adheridos a la pared del frente. Tenían brazos alargados y acertó a ver que se encontraban abrazados, formando casi de forma indistinguible, una figura circular simétrica, casi bella. Guiado por la sospecha de vida en aquellos cuerpos, sintió temor ante la posible hostilidad de aquellas criaturas, por lo que se desplazó a la zona más oscura del habitáculo, adelantando un escondite. Hubo un movimiento en los cuerpos. Los dos bultos que formaban un todo indisoluble se separaron de su abrazo eterno y se convirtieron en dos entidades. Se dirigieron una mirada cómplice. Klato tenía el cuero cabelludo en llaga viva, con poco pelo y la piel arrugada y húmeda, anaranjada, llena de imperfecciones, de granos y pústulas. Su cuello igualmente arrugado formaba ondas, como collares de grasa que se amontonaban desde su pecho hasta su cabeza. Su caja torácica hundida le daba un aspecto tétrico a la par que debilucho. Klepsidra, por su parte, tenía una larga pero escasa cabellera blanca, una nariz alargada y caída que le llegaba a la barbilla, y su piel era igual a la de Klato. Dos trozos de carne maltrecha hacían de senos en su pecho y un absceso en su abdomen pretendía ser un ombligo. Ambos eran de figura raquítica y estaban unidos a la pared por la cintura. Formaban una extraña composición pictórica que rezumaba repugnancia a la par que incomodidad en su simetría repulsiva. Klepsidra habló: —Hola, visitante numérico. Su voz sonaba como si al hablar estuviera haciendo gárgaras. Klato empezó a reír, al tiempo que se ahogaba y tosía. Luego dijo: —Sí, eres numérico ¡ja, ja, ja! Klespidra alzó su voz burbujeante de nuevo: —Estás perdido, no te enteras de nada, ¿verdad? —No sé dónde estoy, no sé qué está pasando. ¿Quiénes sois? —Somos dos en uno, dualidad, unidad, es lo mismo. Tú, sin embargo, eres un número cualquiera. —Una sonrisa sarcástica se dibujó en su desfigurado rostro.


—No entiendo nada. Klato rio nuevamente. —No entiende nada, je, je, je. —Klepsidra continuó con su discurso pedante—. ¿Se te dan mal los cálculos, verdad? Seguro que no supiste contar ni cuántos como tú había ahí abajo. —Quizá no era el momento más adecuado para ponerme a contar —respondió él. —Pues nosotros contamos, todo el rato. Además, se nos dan bastante bien los números, por eso estamos aquí. Somos libres. Tú eres un sirviente más, por eso estabas ahí abajo, porque los que están ahí abajo sólo sirven para recibir desechos. Klato estalló de risa: —¡Ja, ja, ja, ja! ¡Eres un desecho! ¡Eso es! —¿Vas a limitarte a repetir lo que dice ella todo el rato? —preguntó él, hastiado de tanta burla—. Porque parece que el más inútil de todos aquí eres tú. Mientras decía esto, notó algo raro en su interior. Sintió cómo las células de su cuerpo se movían hacia su brazo derecho. Sus dedos comenzaron a alargarse poco a poco, a la vez que su consistencia empezaba a endurecerse. Klato, visiblemente molesto, dijo: —Como vigilante de este lugar, me veo en la obligación de decirte que, si continúas con esa actitud, me veré obligado a expulsarte al vacío. —¿Y qué me pasará entonces? —Serás un número cero. Nada. Con todo lo que eso conlleva. Klepsidra mostraba una tremenda impaciencia. —Este engendro feo ya me tiene harta. ¿Quién te crees para venir aquí, siendo un mísero vello, y dirigirnos siquiera la palabra? Deberías estar agradecido de que puedas existir y de que recibas alimento constantemente. ¿Qué más quieres? —Quiero liberarme de esta cárcel. Quiero salir de aquí para siempre y dejar atrás esta pesadilla. —Pues no puedes. Eso supondría una rebeldía ante el sustento universal, y créeme que no lo vamos a permitir. El castigo contra esto es claro: el aislamiento severo. —Ya he visto el funcionamiento de este organismo, he abierto los ojos porque quería ver. No se trata de algo fortuito. —¡Vaya! Encima este gusano se cree un iluminado. Maldito hereje. ¡Klato! ¡Acaba con este parásito! Klato extendió su cuerpo hacia el humano dejando ver un abdomen alargado, como el de una oruga. En las puntas de sus dedos brillaban unas largas garras llenas de pegotes de suciedad. Se abalanzó sobre él, pero, adelantándose a su movimiento, el humano clavó su brazo en su pecho marchito. Sin haberse dado cuenta,

la dureza que había comenzado a sentir minutos atrás en su mano había evolucionado a una especie de cuchillo duro como la piedra. Klato se retorcía de dolor mientras el líquido que salía de su pecho humedecía toda la estancia. Klepsidra acudió en su ayuda. Sus pechos escurridos se contonearon descompasados ante el repentino parón que le provocó su corto abdomen. Su propio cuerpo actuaba como freno a la llamada de auxilio de su compañero. Viendo la inutilidad del ataque, el humano aprovechó para clavar aún más hondo su brazo en los órganos de Klato. Klepsidra lloraba desconsolada. —¡Maldito insecto, pagarás por esto! ¿Qué esperas de ahí fuera? ¿Libertad? ¿Independencia? Eres un inútil en un rebaño de inútiles y así perecerás. Nunca un individuo ha sobrevivido fuera de su ecosistema. Adelante. ¡Vete! En el corto espacio que había entre los dos engendros se abrió lentamente una apertura con forma de vulva, dejando pasar una luz cegadora. Aprovechó entonces y corrió hasta ella dejando atrás los alaridos de él y los gemidos de ella.

Cella. El ataque de los múltiples. La luz era tan potente que era incapaz de abrir los ojos. Venía de todas partes, como si se encontrara dentro de una esfera. Una voz que parecía venir de su cabeza habló con él. —¿Qué esperas de este lugar? —Solo quiero libertad. Salir de aquí, de esta prisión. —Los que aquí habitan no tienen la percepción de estar atrapados. ¿Por qué crees que lo estás? —Los que aquí habitan parece que no quieren salir. Pese al sufrimiento que les ocasiona esta cárcel de células, prefieren ser alimentados por ella. —Bueno, quizá no sufren tanto pese a lo que parece. Quizá no están tan mal después de todo. —No pueden saberlo si ni siquiera son capaces de mirar hacia arriba. Hacia la luz. ¿Cómo saber el tamaño de tu celda sin apenas asomarte al borde? —¿Y qué crees que va a pasar ahora contigo? —No lo sé. Solo sé que prefiero estar aquí que allí abajo. No puedes excusarte eternamente en que recibes alimento y calor para permanecer encerrado en un habitáculo de tripas y pus. Quiero construir mi propia salida. —Tendrás lo que deseas. Pero ese camino no será fácil —suspiró la voz. —No me importa. Estoy dispuesto a correr los 73


riesgos que haga falta. —No es normal que alguien decida irse de aquí. Es admirable tu valentía. Has observado con claridad, y dentro de ti crees saber que en el fondo estás haciendo lo correcto, aunque aún hay varios lastres que dificultan tu avance. No se trata solo de una decisión o de un impulso aislado. Se trata de un trabajo arduo y constante, que, como ya sospechas, tendrá su recompensa. O quizá el propio trabajo es la recompensa. Quizá el secreto está en percibir el trabajo como confortable. Quizá cuando uno hace un esfuerzo sobre algo muy profundo y relativo a su universo, el esfuerzo pasa a transformarse en un dolor placentero. Puede que, al fin y al cabo, nuestra existencia se base en un esfuerzo continuo, uno sin tregua. —Puede que a eso le llamen evolución. Una fuerza intrínseca que impulsa el cambio. Un agente causal que, si obviamos, sufriremos las consecuencias. El resultado de desconectarnos de nosotros mismos. Me pregunto si no formamos acaso parte de algún tipo de intención más grande que nosotros mismos. Algo grandioso y complejo, como una red neuronal, donde somos pequeñas chispas que prenden a un gran organismo. —Creo que eso nunca lo sabremos. No tendría sentido que una célula supiese de su existencia dentro de un organismo, ya que no podría hacer nada al respecto. Sería un poder inútil. Un desgaste innecesario. —¿Y si ese fuera precisamente el objetivo? Que las células que se conforman en lo micro se dieran cuenta de su participación en lo macro. Tal vez se produzca algún tipo de sincronía que ayude al Todo a alcanzar su siguiente peldaño. Objetivo que por supuesto escapa a nuestro alcance... —Sí… La voz calló entonces y la luz bajó de intensidad. Lentamente abrió los ojos y acertó a entrever lo que parecía una pared de espejos. Al lado, otra exactamente igual, y así sucesivamente. Un laberinto de espejos. Caminó dentro de él durante horas. Se acercaba a sus propios reflejos y luego se alejaba. Chocaba con ellos, caía y se volvía a levantar, cuando de repente se percató de que las imágenes que se proyectaban en ellos eran diferentes. En uno de ellos parecía que él mismo trataba de esconderse. Huía avergonzado de su mirada y por momentos desaparecía de la escena. En otro, parecía mirar amenazante a su igual. En otro, su reflejo parecía querer decir algo, pero se contenía. Experimentó un rato hasta que estos independizaron sus movimientos, cobrando vida propia al otro lado de los reflejos. Los simples movimientos a destiempo se convirtieron pronto en gestos de burla. Comenzaron entonces a reír al unísono. 74

—¿Qué os parece tan gracioso? Las risas aumentaron de volumen hasta que sus oídos estuvieron a punto de reventar. Usó sin pensarlo su mano aún dura como el acero y con un certero golpe rompió el cristal del reflejo tímido. El reflejo iracundo sacó sus brazos de él y logró agarrarlo por el cuello, pero con otro certero golpe le cercenó las manos. A continuación, lo rompió también. El reflejo contenido calló entonces. Parecía esta su especialidad. Intentó desaparecer del marco, pero nuevamente, el habitante del mundo real apresuró un nuevo golpe, haciendo añicos todo el cristal. Tras todo esto se sintió muy bien. Con mucho poder. Quizá había avanzado un paso más en ese camino que anhelaba construir.

Opistodomos. La rebelión de la sangre. Tras la euforia inicial se oyó un estruendo y todo quedó a oscuras. Divisó ahora un pasillo extenso y estrecho con forma elíptica. Al final de este, un grueso músculo hacía de puerta, y al atravesarlo, se cerró con fuerza y rapidez. Se encontraba en una sala con forma de cebolla y un enorme agujero en el centro del suelo. Al caminar unos pasos, surgió del abismo central un cuerpo de unos cinco metros de altura. Para su asombro, se trataba de él mismo. Una macabra versión envejecida y cubierta de una capa viscosa, como los otros seres de este mundo, aunque esta tenía total libertad de movimientos. En lo más profundo de su ser, reconoció a este monstruo. Tras unos segundos de gruñidos indescifrables, el engendro se alzó y dijo: —He venido para evitar que te vayas. Llevas mucho tiempo esperando este momento, el momento de tu emancipación, pero no eres libre, eres un reflejo de mí, y con ese reflejo has de morir. Te he criado bajo mis preceptos. No entiendo por qué quieres abandonarme. —Engendrador. Siento un gran rencor por ti. No me ayudaste cuando te necesitaba ahí abajo, cuando estaba envuelto en hedor y muerte. Tu título te queda grande. Engendrar es algo más que parir. Existe un vínculo que tú has preferido ignorar, por temor, por cobardía. Has decidido dejarme al margen de los peligros de este mundo, como un niño indefenso a las adversidades. Yo maldigo tu acobardamiento, porque de él proceden todas mis taras y limitaciones, mis náuseas por este lugar y por sus habitantes. ¿Cómo puedes exponerme a tales peligros, y venir ahora a reclamar que permanezca aquí? La criatura observaba.


—Yo te he dado la vida —dijo—, no eres digno de mí si vienes a interpelarme. Te crie como me criaron a mí, y aquí estoy yo, como un claro ejemplo de que el método funciona, nuestro método. Como un chorro de corriente que se activa y se desactiva, y que queda grabado en nuestros genes, a fuego, como un código divino. Has recibido el bastión sagrado de nuestra raza. Poderosa y fuerte. Elegante y refinada. Bella en sí misma. —Engendrador, si estoy aquí, es precisamente para destruir ese bastión. En mis carnes he experimentado el fracaso del método. El método me ha hundido en lo más profundo de los excrementos. Brilla en lo aparente, falla en lo esencial. Si alguna vez yo me convierto en engendrador, tendré que crear el mío propio. Las lágrimas brotaron por los surcos de los ojos del Engendrador. —¡Maldito blasfemo, no me dejas otra alternativa que acabar contigo! En dos zancadas se colocó encima y le asestó un golpe en el pecho que lo hizo volar varios metros. Sin aire, intentaba tomar bocanadas en vano abriendo la boca todo lo que podía. Logró recomponerse, pero seguidamente otro golpe lo desestabilizó y lo volvió a lanzar lejos. Sangraba por la boca y por los oídos. Se intentó incorporar nuevamente cuando el enorme pie del monstruo cayó sobre su cabeza. —Te aplastaré como a un gusano, hijo. Lamentarás el solo haber pensado en abandonar este lugar. Recordó entonces cómo su mano afilada le había servido en ocasiones anteriores, y se preguntaba si aún seguía en ese estado. Lo averiguó al clavar el duro pico en el tobillo de su adversario. —¡Aaaaaaaaarrrgghhh! Un chorro de humor oscuro le bañó la cara, haciéndolo vomitar instantáneamente, lo que le hizo sacar su arma de la herida que había provocado. La entidad se apartó entonces, quedando postrada y vulnerable en el suelo. Aprovechó así para lanzarse hacia él y usar de nuevo su letal estoque. Subió rápidamente a su rodilla y cuando estuvo a la altura del pecho, hundió su filo en el corazón, abriendo una brecha de una luz cegadora que inundó toda la sala. —¡Engendrador! Hay luz en tu interior. Creo que me he equivocado contigo. —Engendrado. Nunca tuve una sola mala intención para ti. Es cierto que evadí responsabilidades, pero no te lleves ese recuerdo de mí. Mi engendrador así lo hizo conmigo, y aunque a mí nunca me afectó de esa manera, veo que no todos tenemos por qué ser iguales. Son nuevos tiempos, es hora de dejar ir la costumbre, de crear nuevos mundos, de moldear nuevos arquetipos, de dejar podrir lo inservible y de podar las

ramas secas. Eres un punto y aparte. Es tu deber cortar de raíz este árbol caduco. Ve y crea, crea y que el mundo lo vea. En tus manos está ser el hacedor de belleza, el que ha de dejar que las tinieblas se difuminen en el pasado. —Te perdono… Al escuchar esto, postrado ya en el suelo, cerró los ojos para siempre. Del cadáver del engendrador extrajo entonces el corazón, que irradiaba luz en todas direcciones. El suelo se abrió y notó que flotaba. Ascendía lentamente desde el gran vacío negro del intestino primigenio, con aquella bola de luz hermosa. La prisión entonces empezó a mutar. La tela visceral que oprimía a los cuerpos aflojó su tensión, dejando libres a sus inquilinos eternos, que empezaron a caer rápidamente hacia la luz del suelo. Sus cuerpos quedaban limpios y etéreos, ya sin costras ni pringues. Klepsidra se metamorfoseó en una blanca mariposa y volaba por el habitáculo. Había perdido la capacidad para hablar, pero su aleteo jovial delataba su estado y su expresión facial denotaba alivio; de haberse deshecho de una pesada máscara, de una llama dañina avivada por Klato, que a su vez se consumía dentro de ella. El cadáver del Engendrador se había unido a un lateral del conducto. Allí, los cuerpos que bajaban podían observarlo por un instante antes de continuar su viaje. Como un recuerdo, como un mito que sería narrado como advertencia de lo que puede suceder cuando uno no sigue sus designios.

La Cúpula. El nuevo amanecer. Despertó. Lo primero que vio fue a un igual a su lado, libre, impoluto. Alzó la vista y comprobó cómo en aquella cámara habitaban cientos como él, desnudos. Todos entonaban una melodía al unísono. Todos se encontraban flotando junto a las paredes, ordenados perfectamente en filas y columnas. La melodía le transmitía calma y serenidad, y en ese ambiente tan propicio decidió que era hora de engendrar a su primogénito. Ya no sería un parto con dolor, ni el engendrado caería en el olvido en un mundo despiadado, lleno de gritos y de odio. Se prometió a sí mismo que haría lo posible por insuflar bocanadas de amor a la nueva criatura, así que decidió instalar en el techo lo que él llamó «diafragma». Por encima, Klepsidra, la mariposa blanca, proveía de ropajes a los valientes que se atrevían a iniciar su propio viaje fuera de la cúpula. Ya nunca más se cuestionó la iniciativa, ni se tomó como inamovible una ley o propósito, así viniera de los engendradores. Comenzaba aquí la nueva dinastía. La nueva era. 75


RELATOS

SUSURROS DE LA TIERRA SIN NOMBRE VÍCTOR CONDE

E

l sacerdote se aproximó al acólito encargado de soplar la ocarina. En realidad, el instrumento no estaba preparado para expulsar los sonidos de timbre tan dulce a los que estaban acostumbrados, sino que había sido rellenado con polvo de oro, de modo que de sus ocho orificios lo que saldría no sería música, sino una nube del color del sol que bañaría el cuerpo del sacerdote. Y lo pintaría como a un hijo del sol, con el color sagrado de la vida. Se desnudó completamente, despojándose de sus ropas ceremoniales, y cerró los ojos, permaneciendo muy quieto sobre la rueda de piedra tallada. Los grabados que representaban a Apu Qun Tiksi Wiraqucha, el Esplendor Originario del mundo, esperaban la lluvia de polvo dorado que flotaría en manos del Inti, el pájaro sagrado que conocía el futuro y que por lo tanto no podía ser engañado. Esas presencias acompañaban al espíritu del sacerdote en aquel día especial en que los astros se habían alineado para señalar un gran cambio. Cuando el súbdito sopló la ocarina y el polvo cayó sobre el pequeño hombre, pintándolo de sol y fuego, parecieron exhalar un suspiro que había nacido en lo más hondo de la piedra. Él, Willaq Umu, «El que tiene la palabra», sepultaba su cuerpo mortal debajo de aquella capa de oro espolvoreado, y mientras su yo físico desaparecía, su alma se iba diluyendo en la colectividad de los dioses. Si él entraba en trance, toda la tribu se curaría. Si se perdía en la inmensidad de la noche, el imperio gritaría pidiendo auxilio, pues había dejado de ser un hombre para convertirse en algo más, en una plegaria hecha carne. Se dio la vuelta para que el soplador le recubriera también la espalda y las nalgas, y se quedó mirando a la pintura que se elevaba más de dos metros —casi el triple de altura que un inca— en la pared de la cueva. La forma que le devolvió la mirada podía congelar de terror el corazón de un hombre, pero al mismo tiempo también lo llenaría de alegría, pues 76

demostraba que los dioses sí existían. Y que moraban en guaridas enterradas en lo más profundo del mundo, a las que solo se podía acceder a través de los lagos. El ser retratado era Ariocha, hermano mellizo de Copacati, la diosa de los lagos y los ríos. La presencia de alabastro que moraba en las profundidades. Y no era un espectáculo apto para corazones débiles. Los siete agujeros de la ocarina soplaron el último gramo de oro en polvo, y el sacerdote asintió satisfecho. Permanecería así, desnudo y pintado de sol, durante nueve días y nueve noches, con solo un tocado de metal en la cabeza para indicar que no era una estatua parlante, sino un ser vivo que por un tiempo había decidido sacrificar su carnalidad en honor a los dioses. Alzó los brazos y dio una orden, y un grupo de hombres, todos muy menudos y fibrosos, hicieron coincidir sus rodillas en la tierra, y partieron a su misión tras hacerle la reverencia. Les había sido encargada una tarea, quizás la más importante en la historia de las Cuatro Regiones. Si fallaban, un destino horrible les esperaría no solo a ellos sino también a todo el imperio incaico. Por eso mismo, fracasar no era una opción. La comitiva recorrió los caminos que habían sido entrenados para reconocer desde su niñez. Ni el extranjero con la vista más aguzada podría haberlos visto moverse en aquella noche tan oscura, sin estrellas ni luna que hicieran de confidentes. Eran sombras en la oscuridad, retazos de sueños perdidos en la noche. Subieron hasta el lugar que sus antepasados habían considerado sagrado, pero que ahora había sido mancillado por la presencia y los violentos actos de aquellos extranjeros, de aquellos demonios con piel de metal a los que un mal día trajo la marea. Era la montaña donde las nubes salían de la tierra, calientes, acariciadoras… unas fuentes termales que llevaban milenios ardiendo bajo la piel de roca del mundo, y que calentaban el agua para sumir aquella


cima en una niebla distinta a cualquier otra. Unas vaharadas de gas denso que respiraba el propio suelo. Allí, abrazados por el gas, se levantaban unos edificios. El lugar de Cajamarca ya no estaba limpio, los espíritus no se bañaban ya en las aguas termales, ni elevaban sus cánticos a los lejanos cirios del firmamento. Ahora, tanto la tierra como el aire hablaban de muerte. El líder de la comitiva, al que los suyos llamaban Katari, la Serpiente, se arrastró entre los matorrales en un silencio tan absoluto que ni siquiera las plantas se dieron cuenta. Los ojos de sus compatriotas se fueron diluyendo en la negrura hasta que desaparecieron. El viento, amigo suyo, empujó hacia ellos unas cortinas del gas-que-surgía-de-la-tierra para ayudar en su ocultación. Los dioses estaban con ellos esa noche. Katari reptó hasta situarse detrás de uno de los edificios. En tiempos había sido un almacén para guardar los pertrechos de los mensajeros que corrían por los cielos, el eficaz servicio de mensajería que mantenía unidos los distritos del gigantesco reino inca. Eran hombres veloces como gacelas y ágiles como pumas, que atravesaban los barrancos y los picachos como quien camina por un sendero bien trazado en la hierba. Ahora, unos sonidos extraños, acompañados por estallidos de brillo ígneo, surgían de las ventanas. Katari, con la velocidad de las sombras a las que arrastra la luna cuando aparta su velo de nubes, se aproximó a una ventana y echó un fugaz vistazo en su interior: el edificio había sido reconvertido en una fragua por aquellos demonios extranjeros. Tres de ellos estaban afanados haciendo caer martillos y arrancándole gemidos de dolor al yunque, alimentando su furia con viento y llama. Y todo para fundir… oro. En efecto, el edificio estaba lleno hasta los topes de oro y plata, hasta más allá de la altura de un inca, incluso más que la de un europeo. Era una montaña de metal precioso que había servido para alimentar un engaño, el más terrible de la historia de las Cuatro Regiones: era el supuesto precio del rescate del gran emperador del norte, Atahualpa, el Ave de la Fortuna, el Gallo Feliz, al que aquellos soldados habían derrotado en combate y hecho prisionero. Solo la falta de unidad en un imperio hecho trizas por las guerras había impedido que una buena cantidad de soldados hubiese venido para rescatarlo antes de que aquellos extranjeros lo mataran. Ahora, sus súbditos solo podían llorar. Ahora, solo les quedaba la pena. Los martillos caían sobre los yunques a medida que los europeos cogían aquel metal valioso y

lo derretían para arrebatarle toda su belleza. ¡Lo estaban licuando! ¿Qué sentido tenía aquello? Les habían sido entregadas mil alhajas, mil obras de arte de la orfebrería más fina traídas de los cuatro puntos cardinales, pero a ellos nada les importaba aquella belleza: estaban haciendo desaparecer el arte, borrando los relieves, eliminando los significados, quitándose de en medio las filigranas, destrozando los signos. Eliminaban todo rastro de belleza para quedarse solo con el peso, con la densidad, con el material bruto. ¿Por qué? La Serpiente se deslizó por debajo del alféizar hasta el siguiente edificio. Era una casucha separada del resto, alargada y rectangular, con las ventanas tapiadas. De ella surgía un hedor a carne en putrefacción que delataba la presencia no de uno, sino de múltiples cuerpos muertos. Cadáveres. Estaba vigilada por dos hombres vestidos con aquellas pieles de metal duro. Pero estaban medio dormidos, y se apoyaban en sus lanzas más como viejos buscando el consuelo de una muleta que como guerreros atentos. Katari se llevó las manos a la boca y formó un complicado embudo de dedos. Sopló, y el cloqueo exacto de una pava aliblanca cruzó la noche. Otros gorjeos similares le contestaron. Luego, destrabó el largo macuahuiti de su espalda y lo empuñó con ambas manos: era una espada con forma de porra con dientes afilados recorriéndola en dos hileras. Se preparó. Entonces se dio cuenta de una cosa: más allá de las cortinas de vapor caliente, al borde del acantilado que daba a la gran llanura de su país y a la eterna selva verde, había dos hombres. Eran muy graciosos, o así se le antojaron al inca, pues de cintura para arriba estaban vestidos con sus armaduras, pero de resto estaban en calzoncillos. Se notaba que aquellos extraños estaban hechos para climas más fríos, y no soportaban nada bien el calor que abrazaba con su manto protector aquellas tierras. Sus cuerpos, bañados en sudor, no hallaban respiro ni siquiera al caer el sol, y seguían deshidratándose igual. Pero había algo en aquellos hombres, sobre todo en el de la larga barba cuadrada y negra… que llamó su atención. A pesar de su aspecto ridículo, conservaba una pose que solo podía calificarse de señorial: altiva, desafiante, filosófica. Como solo los grandes sacerdotes o los vástagos de sangre real podían emular. Katari supo entonces que estaba mirando a un rey, aunque no hubiera círculo de oro en su cabeza que así lo atestiguase. Y que ese rey, sin duda, era el responsable de la ruina del gran soberano Atahualpa. Por un segundo, sintió la imperiosa necesidad de salir corriendo de su escondite y hundirle el 77


cráneo con un certero golpe de macuahuiti. Seguro que podría haberlo conseguido con facilidad, pero se contuvo. Habría llamado la atención del resto de los demonios, y él fracasaría en su misión sagrada: recuperar el cuerpo de su monarca. Devolver a la selva infinita, a la que siempre pertenecieron, los restos del Ave de la Fortuna. La misión más importante jamás emprendida por un soldado inca. Más trinos de pájaros recorrieron de un extremo a otro la noche, y las sombras adquirieron cuerpo y densidad, y la peligrosa forma de unos asesinos. Katari esperó a que uno de sus compañeros se situara al otro extremo de la casa del secuestro, que todavía hedía a muerte, y como no sabía contar en números, esperó a que la señal convenida cayese sobre ellos: una nube fue arrastrada por el viento hasta el pico aserrado que tenían a su espalda, y cuando lo tocó, los dos hombres actuaron al unísono. Doblaron la esquina y dieron un solo golpe, uno con cada espada; los cráneos de los dos españoles se hundieron con un gemido ahogado, con un estampido sordo que, sin embargo, fue casi tan silencioso como la caída de una gota en la hojarasca. La expresión de terror de los soldados apenas tuvo tiempo de traducirse en una contracción de los músculos de sus caras, pues los incas arrastraron el borde dentado de sus espadas por sus pieles y les cortaron los ojos, abriéndoles en dos el rostro. Se miraron en silencio, diciéndose cosas en el lenguaje que solo los asesinos pueden entender, y miraron a su alrededor: nada se había movido en el campamento. Todo conservaba la quietud de antes. Las dos figuras nobles hispanas seguían con su conversación filosófica al borde del acantilado. Katari arrastró el cadáver del soldado y lo depositó con cuidado tras unos arbustos. Le quitó unas llaves y probó la cerradura. Esta se abrió a la primera, dejándole ver lo que había dentro de la habitación. Lo que vio le estremeció el corazón, y eso que había estado en muchas guerras y salido ileso de sangrientos combates. Los extranjeros no solo habían asesinado a Atahualpa, sino también a un grupo de mujeres formado por hermanas, esposas y criadas del soberano que, incapaces de soportar el dolor de su pérdida, habían suplicado ser enterradas con él. Los españoles las habían violado primero, antes de acceder a sus deseos. Los ojos de Katari se estremecieron al ver la montaña de cuerpos mutilados que había en el centro de la estancia, todo mujeres desnudas cortadas a pedazos, y un solo hombre. Uno. El único testimonio de que el cuerpo del rey estaba allí abajo, 78

sepultado bajo toda aquella muerte, era un brazo que surgía por un lado del montón, los dedos crispados como si quisieran arañar el cielo. Dio un silbido que recordó a una lechuza de pico pardo, y el resto del grupo corrió hacia él. Tenían mucho trabajo por hacer, y poco tiempo. Willaq Umu, «El que tiene la palabra», supo que la misión había sido un éxito cuando se tragó los frutos prohibidos del árbol de los sueños y se dejó caer en un profundo estado de trance. Las garras invisibles del Inti, el pájaro sagrado que conocía el futuro, aferraron su alma y la elevaron hasta más allá de las nubes, de los soles siempre ardientes, de las raíces invertidas del mundo que se clavaban hondamente en el firmamento. Desde allí pudo ver la comitiva de soldados y al tesoro que traían con ella: el cuerpo de Atahualpa, sentado en una pose ceremonial encima de su silla gestatoria. Improvisada con ramas y hojas, en lugar de con oro y plata, pero igualmente digna del soberano. La comitiva se internaba en la selva por caminos que solo ellos conocían, y que los conducirían al templo sagrado de la montaña. Allí donde moraban los dioses, y donde ningún mortal era bienvenido. Pero la visión también le mostró otra cosa, y era que los estúpidos extranjeros, tercos como ellos solos, no se habían conformado con que la selva se tragara los restos del monarca, sino que habían montado una expedición para recuperarlos. Aquel líder de la barba cortada en cuadro, Francisco Pizarro, era listo, y sabía lo peligrosos que eran los símbolos para los pueblos sometidos. Para que los pueblos recuperaran la esperanza. Así que había entrado en la selva en persecución de Atahualpa, para recuperarlo y, esta vez, quemarlo hasta las cenizas en una hoguera. El sacerdote sonrió, pues sabía lo que le esperaba al líder enemigo. Se giró hacia la pared de la cueva, donde estaba pintado Ariocha, el mellizo de Copacati, y empezó a entonar un viejo cántico… Uno que no se oía en aquella tierra desde hacía quizá siglos, pero cuyas notas escuchaban todos los sacerdotes que volaban en alas del trance sagrado. Era la canción de la llamada, la balada del despertar de la Bestia. Bastaba con que un hombre santo pronunciase sus cabalísticos versos para que el sonido atravesara tierras y mares, lagos y ríos, y llegara allí donde estaba el que No Podía Ser Invocado. El dios de los incas. Muy lejos, en una gruta en las profundidades del mundo, la oscuridad se movió. Y un ojo no humano descorrió sus párpados. Las notas de la vieja canción estaban en el aire.


El sacerdote sonrió. Se aproximaba una masacre, puede que tanto de sus propios hermanos de sangre como de sus enemigos. Pero no había opción, no se podía hacer otra cosa. Una ocarina se cayó al suelo desde su pedestal y se hizo añicos. En las aguas, muy lejos de allí, un dios despertó de su sueño. Y tenía hambre.

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NOVEDADES DE LITERATURA

El beso de Copacati

El precio de la magia

Lugares prohibidos

Autor: Víctor Conde Editorial: Dolmen Género: Terror Número de páginas: 264

Autor: Jesús Casaucao Editorial: Editorial Titanium Género: Fantasía Número de páginas: 386

Autor: Leandro Pinto Editorial: Bilenio Género: Misterio Número de páginas: 218

Dormir en un mar de estrellas

Bajo las aguas

EADLT IV El ritmo de la guerra

Autor: Christopher Paolini Editorial: Umbriel Género: Ciencia ficción Número de páginas: 888

Autor: VV.AA. Editorial: Ediciones Dorna Género: Fantasía, sci-fi y terror Número de páginas: 194

Autor: Brandon Sanderson Editorial: Nova Género: Fantasía épica Número de páginas: 1408

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NOVEDADES CÓMIC Y MANGA

Cuphead: Lances cómicos y desatinados

Sentient

Rumble 6: Último caballero

Autor/es: Zack Keller, Shawn Dickinson Editorial: Norma Editorial Género: Aventuras, fantasía Número de páginas: 72

Autor/es: Jeff Lemire, Gabriel Hernandez Walta Editorial: Panini Cómics Género: Ciencia ficción Número de páginas: 168

Autor: John Arcudi, David Rubín, Dave Stewart Editorial: Astiberri Género: Fantasía, acción Número de páginas: 192

Las Tortugas Ninja: La serie original 1

Yu Yu Hakusho vol. 1

Dororon Emra-Kun vol. 1

Autor/es: Kevin Eastman, Peter Laird Editorial: ECC Cómics Género: Superhéroes, sci-fi Número de páginas: 328

Autor: Toshihiro Togashi Editorial: Ponent Mon Género: Thriller, surrealismo Número de páginas: 296

Autor: Go Nagai Editorial: OOSO Género: Fantasía, humor Número de páginas: 272 81


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¡GRACIAS! Hemos superado 2020. Seguimos en pie y con ganas de seguir mejorando otro año más junto a ustedes. Lo cierto es que el último año ha sido, sin lugar a dudas, uno para el recuerdo, por todas sus rarezas y complicaciones. No se ha podido determinar si el año se ha acercado más a la ciencia ficción más alocada o a una fantasía oscura y retorcida, pero lo que sí sabemos es que nosotros los hemos tenido a ustedes como compañeros de viaje, y eso ha sumado muchos puntos a favor para que siguiésemos remando hacia delante. En este año que dejamos detrás hemos superado nuestro primer aniversario, nuestro primer concurso oficial de relatos y cómo no, hemos logrado agrandar nuestra familia de lectores y seguidores, algo que desde una iniciativa sin ánimo de lucro y totalmente por y para los lectores, creadores y amantes de la fantasía y la ciencia ficción, no es tan fácil, pero que ustedes hacen posible día a día y número tras número. Esperamos y trabajamos para que esto no se quede aquí y podamos seguir brindándoles este espacio con la mejor calidad y cercanía posible. Este es uno de nuestros objetivos más claros, además de intentar desdibujar la distancia y las fronteras que nos separan. En definitiva, acercarnos más a ustedes sin importar los tiempos que corran ni el lugar en el que estén, ser un espacio online que sirva como puerto espacial donde convergen todos los mundos de este cosmos tan particular. El contenido de este número, al igual que el de todos los anteriores, ha sido creado con la mayor delicadeza, minuciosidad y «brutalidad» posibles a partes iguales. Creemos que el Dr. Hannibal Lecter estaría orgulloso de nosotros en este aspecto literario, sin duda nos encantan los contrastes. ¿A quién no? Pero, ante todo, lo hemos realizado con cariño y esmero. Así pues, una vez más y con todo el gusto del universo, gracias a todas las personas que han conseguido hacer de este número algo posible —criaturas y seres mitológicos incluidos—. Pero, sobre todo, gracias por lograr que este proyecto siga creciendo. Atentamente, El equipo de la revista Blaster.

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