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Sé bienvenido a Blaster, tu revista de fantasía y ciencia ficción, esa que abarca todo el contenido que por unas o por otras se suele quedar en el tintero. Blaster es una revista de género fantástico y ciencia ficción —así como todos los subgéneros que abarca— con sede en Canarias. Surgimos como un proyecto para dar voz a todos aquellos artistas, escritores, cineastas, diseñadores… que quieren hacerse un hueco en el mundo. Un oasis cultural de género para los que sientan en la fantasía y la ciencia ficción su segunda casa. Además de novedades de escritores y artistas noveles, también hablamos de los trabajos de gente consagrada para difundir su nombre, y siempre en la medida de lo posible con contenido exclusivo e inédito. Nuestro segundo número, este que estás leyendo ahora mismo, es el producto de la constancia, del querer hacer, y todos los que hemos participado hemos puesto un pedazo de nosotros mismos en ella, exactamente como en el número anterior, para poder traerte un contenido fiable y de primera mano. Léanla, analícenla y, sobre todo, disfrútenla. La Blaster ha vuelto.

blastermagazine.com 2


CONTENIDO

Número 2 - Octubre 2019 Arte de portada de Adrián Trujillo

Entrevista

PEDRO JORGE ROMERO / 4

Cine y televisión

EL CINE JAPONÉS. EL ANIME COMO LIVE ACTION, por Adrián Trujillo / 8 LA INFLUENCIA DE «BATTLE ROYALE», por David Dunkel / 12 «LA ANGUSTIA DEL MIEDO»: EN COMPAÑÍA DE UN ASESINO SÁDICO Y ENAJENADO, por Juan Antonio Castro / 14 «THE HEAD HUNTER», por Adrián Trujillo / 18 LA ERA DE LA RESISTENCIA, por David Herga / 22

Literatura

«SEIS DE CUERVOS», reseña de Nadia Bello Báez / 24 «EL ÚLTIMO MAGO», reseña de Nadia Bello Báez / 26

Codirectores y editores ADRIÁN TRUJILLO JOEL GALLEGO LUIS DOMÍNGUEZ Redacción DAVID HERGA ADRIÁN TRUJILLO DAVID DUNKEL JUAN ANTONIO CASTRO JOEL GALLEGO NADIA BELLO BÁEZ EL ÁRBOL BLANCO LUIS DOMÍNGUEZ Agradecimientos especiales ADRIÁN TRUJILLO PEDRO JORGE ROMERO

Novela gráfica y cómic

Blaster no se hace necesariamente responsable de las opiniones vertidas por los colaboradores en sus artículos.

Arte

©Blaster 2019. Reservados todos los derechos. Prohibida su cita, reprodución, edición o transmisión total o parcial por cualquier medio y en cualquier soporte sin la autorización escrita de los titulares del copyright.

«DR. STONE», por Joel Gallego / 28 «BLACKSAD», por El Árbol Blanco / 30

VAGABOND JOE / 32 AYTHAMI CRUZ / 36 GUILLE RANCEL / 40

Eventos

CICLO DE CIENCIA FICCIÓN. AULA DE CINE ULL, por Luis D. / 44 FESTIVAL DE CINE FANTÁSTICO ISLA CALAVERA, por Luis D. / 46 XVI SALÓN DEL CÓMIC DE TENERIFE 2019, por Joel Gallego / 48

Videojuegos

ISLAND GAME JAM VI, por Adrián Trujillo / 52

Relatos

LOS HIJOS DE USSGAR, de Adrián Trujillo / 54 SECUENCIA PRINCIPAL, de Gamenai / 59 GLAUCUS, de David Herga / 64

Boletín de novedades / 70 Créditos de imágenes: 1. P. Jorge Romero. 2. Chris3290. 3. Nippon Animation. 4, 5, 6. Studio Ghibli. 7. Akira Committee. 8. Battle Royal Production Committee. 9. Tencent Games. 10, 11, 12, 13. Gerald Kargl. 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20. Detention Films. 21, 22, 23. Netflix. 24, 25. Editorial Hidra. 26, 27. Ediciones Urano. 28, 29, 30. R. Inagaki y Boichi. 31, 32. J. D. Canales y J. Guarnido. 33. Aula de Cine ULL. 34. Festival de Cine Isla Calavera. 35, 36. Salón del Cómic. 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46, 47. Joel Gallego. 48. ACADEVI. 49. Material promocional de sus respectivas editoriales.

Si quiere contactar, diríjase a blastermagazine@gmail.com si necesita reproducir algún fragmento de esta obra. https://blastermagazine.com es la página oficial de la revista. Para cualquier cuestión, sugerencia o solicitud, diríjase a blastermagazine@gmail.com

Facebook: facebook.com/revistablaster Web: blastermagazine.com Instagram: @blastermag Blaster, revista de fantasía y ciencia ficción de carácter trimestral de carácter gratuito. ISSN: 2659-9694 Editado en Santa Cruz de Tenerife por Blaster Ilustración de portada: ADRIÁN TRUJILLO

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ROMERO

PEDRO JORGE


ENTREVISTA

PEDRO JORGE ROMERO ENTREVISTA A

Hablamos con Pedro Jorge Romero, oriundo de Lanzarote y afincado en Galicia. Traductor y escritor de ciencia ficción española, es el responsable de las traducciones de las obras de Neal Stehpenson y de sus propias obras, entre las que destacan las coescritas con Miquel Barceló.

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edro. Lo que más llama la atención te tu carrera es tu personalidad polifacética. Físico, escritor, traductor, youtuber, profesor de ciencias... ¿Nos dejamos algo en el tintero? Si soy sincero, eso es más que nada un defecto de personalidad. Nada me gustaría más que tener una vocación y encontrar algo que hacer que me gustase más que nada. Pero mi cabeza no funciona así. Prefiere ir saltando de flor en flor sin orden ni concierto de ningún tipo. ⁣ ⁣⁣ ⁣Por eso me gusta tanto leer. Leer me permite saltar de un tema a otro sin tener que justificarme, dejándome guiar únicamente por la curiosidad. Era lo que hacía de niño y lo que hago de adulto ahora. Es más, hacer vídeos sobre libros duplica el efecto. No solo leo lo que quiero y me apetece en ese momento, sino que los vídeos me permiten explorar cosas nuevas y otras formas de hacer lo mismo.⁣ ⁣⁣ ⁣Ahora mismo, por ejemplo, estoy con un curso de Blender simplemente para poder insertar algún elemento 3D en algún vídeo. Es una excusa más que evidente, pero así soy…

DAVID HERGA @HergaDavid En plena era de la información, ¿hasta qué punto crees que se ha democratizado la cultura? ¿Crees que esto acabará algún día con el sistema educativo tal y como lo conocemos? Un sistema que tiende a polarizar las materias. «Yo soy de letras». «Yo de ciencias»... Qué pregunta más complicada. A ver, efectivamente el sistema educativo tiende a dividir las materias en pequeños paquetes que pueden ofrecer al estudiante y, lo más importante, fáciles de valorar. Curiosamente, poner nota es el fin último del sistema educativo. Más allá de eso, nadie sabe qué hacer con la educación, para qué sirve o qué sentido tiene hacerlo sí. En teoría, es para formar ciudadanos, pero rara vez se explica qué significa tal cosa. La cultura, como desde hace mucho tiempo, es tremendamente democrática en algunos aspectos y no democrática en otros. Por ejemplo, leer es muy fácil, porque hay muchas bibliotecas y ediciones baratas. Escuchar música, ya depende del tipo de música. Hay conciertos carísimos y ya ni hablemos de la ópera. Tener cultura cinematográfica es relativamente sencillo. Pero el teatro se vuelve más complicado.

La cultura es democrática en el sentido de que es relativamente accesible, pero en muchos casos solo si tienes el dinero para pagarla. Pero sí que se ha democratizado mucho la producción de cultura. El vídeo es muy fácil, porque los sistemas de producción han bajado mucho (cualquier móvil graba vídeo decente) y la distribución se ha simplificado enormemente (no tienes que pagar para colgar tu vídeo en YouTube), porque lo que en ciertos campos se ha producido un estallido enorme. Hoy, por ejemplo, hoy podcasts de todos los tipos inimaginables y de todos los temas que puedas querer. Compartir es más fácil que nunca y espero que vaya a más. Esa es la democratización que me gusta. Producirá mucha basura, pero también permite que voces diferentes accedan a la creación cultural y esa diversidad será positiva a la larga, dejándonos puntos de vista diferentes y reflexiones diferentes. Háblanos de tu experiencia en YouTube. Personalmente, creo que tu canal sobre libros ha alcanzado una calidad sobresaliente. ¿Qué te aporta este medio como creador? ¿Cómo valorarías 5


la experiencia en general? ¿Has tenido que expandir tus conocimientos? ¿Cuáles son los planes a corto plazo sobre contenido? Ah y una más. ¿Cómo ha sido la recepción del público? Muchas gracias. Mi canal es como muy solitario y la gente no comenta. Ven los vídeos, a veces mucho, pero no dicen nada. YouTube para mí ha sido increíblemente positivo. Digo para mí personalmente, como ser humano. Hacer vídeos es salirse completamente de la zona de confort esa tan famosa. Ponerte delante de una cámara, grabarte, ver tus orejas extendidas como alas… cosas así. Luego editarte, cortarte, valorarte, cambiarte… Lo primero que aprendí con YouTube es a separar los papeles. Es decir, el que habla a la cámara es una persona. Luego otra persona diferente edita los vídeos y no siente nada en especial porque la persona que está viendo en la pantalla es otra completamente diferente. Tratar mi imagen y mi voz como algo ajeno a mí es todo un aprendizaje que vale la pena. Tienes que estar dispuesto a que todo salga fatal para que algo pueda salir bien. Luego está la parte puramente de hacer vídeos. ¿Qué me aporta? Pues que es muy total. Me permite centrarme en detalles de todo tipo, muy diferentes entre sí, ocupando zonas distintas del cerebro. Me planteo si puedo meter estos sonidos o no, o si podría dibujar un conejo para sacarlo de una chistera. El vídeo es como muy total, y exige hacer muchas cosas diferentes simultáneamente. Y, además, me da una excusa para leer y escribir. Me permite hacer de todo y eso le gusta a mi cerebro. Por supuesto, eso te lleva a expandir conocimientos, a toda velocidad. Veo un vídeo de otro y pienso «esto 6

me gustaría hacerlo» y tienes que buscar la forma de hacerlo. Aprendes técnicas y te planteas retos de todo tipo. Además, yo no puedo aprender a menos que esté usando lo que aprendo para algo, la teoría para mí no es suficiente. Y eso es otra cosa a la que te obligan los vídeos. Además, me aburro con mucha facilidad, así que continuamente estoy cambiando esto o aquello. Mis planes a corto plazo es hacer vídeos más ambiciosos. Más en plan documentales con cambios de escenario y distintos tipos de elementos, tratando un tema general más que un libro en concreto. También planeo una serie de vídeos de opinión, para hacerlos periódicamente, puntuando la semana. En todo eso estoy trabajando. La recepción del canal ha sido muy positiva. Por supuesto, soy consciente de que hablo de un tipo de libros

muy específico que no interesa a todo el mundo. Me gusta mucho el ensayo y la divulgación, así que de eso hablo. Pero teniendo eso en cuenta, lo limitado que es, el canal va francamente bien. Todavía no he logrado conectar del todo con el público, pero tiempo al tiempo. Hablemos ahora de tu faceta de escritor. Has coescrito una novela y varios relatos de ficción junto a Miquel Barceló. Cuéntanos cómo fue el proceso de colaboración y las dificultades de escribir ciencia ficción respecto a otros géneros literarios. No creo que sea muy diferente, francamente. Depende del tipo de ciencia ficción que hagas y de lo que pretendas con lo que escribes. En teoría tienes que documentarte mucho. Pero con la misma facilidad puedes inventártelo todo y listo. Por ejemplo, estoy seguro de que escribir novela


histórica es muchísimo más complicado. O esas aventuras navales. Seguro que los lectores te escriben cartas airadas si te equivocas con el nombre de un palo o algo. En ese aspecto, no hay mucha diferencia. Te documentas lo que sea preciso y nada más. En el caso de El tríptico de Dios, la documentación consistió básicamente en «buscar obras de arte que el demonio de protagonista». La parte física estaba decidida desde mucho antes (considerando que deviene su argumento de La ira de Dios). Pero El otoño de las estrellas sí que exigió leer más cosas, porque las ideas eran nuevas. Pero repito. Nos lo podríamos haber inventado todo. La física de mi cuento El día que hicimos la Transición está estirada todo lo posible, pero el hecho histórico que se cuenta sucedió realmente. El proceso de colaboración fue muy simple en nuestro caso. Tanto Miquel como yo somos muy flexibles y nos llevábamos bastante bien. Además de escritor, eres el traductor de las novelas de Neal Stephenson. ¿Cómo fue la experiencia de conocerlo en persona? ¿Que opinión te merece su obra? Es, como muchos escritores, una persona muy interesante. Estaba presente cuando los periodistas le entrevistaban y me llamó mucho la atención que tras la pregunta reflexionaba durante un rato antes de contestar. Me pareció algo que deberíamos aprender. En cuanto a su obra. Me encanta la parte que tiene de sistema. Es lo que me fascinó de La era del diamante, Criptonomicón o El sistema del mundo. No se limitaba a crear la historia de unos pocos personajes, sino que cada poco, la novela se amplía y te deja claro que hay un enorme

mundo funcionando más allá de lo que les sucede a los personajes. Por ejemplo, en Criptonomicón está el momento en que habla de cómo el ejército de Estados Unidos lleva material de un parte del mundo a otro. O en El sistema del mundo, cualquier explicación sobre el funcionamiento de algún fenómeno internacional, como la caída de Batavia. Es decir, lo que me parece más interesante de sus novelas es que es un hombre claramente consciente de que en todo momento hay millones de procesos en marcha, que el mundo está muy atareado ahí de fondo. Y eso es justo lo que destaca una y otra vez. Nos comentabas que te gusta mucho la divulgación. La ciencia ficción siempre ha tenido un carácter de especulación científica muy marcado y en algunos casos algunas predicciones han sido muy acertadas. ¿Cómo te imaginas la sociedad del futuro? Yo no soy muy optimista con respecto al futuro inmediato. Aunque intento mantener la esperanza. A 20 o 30 años veo progresivos desastres con la exageración de la presente Crisis Climática. Mucho sufrimiento, sobre todo entre los más desfavorecidos. De seguir las tendencias actuales de la sociedad, veo mucho resentimiento y cerrazón de países. Conflictos por todas partes, por comida, territorio y agua. Por otra parte, veo que los jóvenes (gente de menos de 30 años) están muy concienciados y saben perfectamente que en 2019 está en juego su futuro. Los veo ganando poder durante los próximos 10 años y así logrando ejecutar cambios sociales que a la larga permitan mitigar los peores efectos de la crisis climática. Tengo 52 años y confío mucho en los jóvenes, porque tengo claro que

mi generación (que pudo actuar) no hará nada. Así que a 100 años soy ¿tibiamente optimista? Para entonces de una forma u otra nuestros problemas actuales se habrán resuelto construyendo una sociedad que sepa mitigar los problemas del siglo anterior y a la vez garantizar un mínimo de felicidad para sus ciudadanos. Es eso, o la humanidad existiendo como grupos dispersos por ahí… ¿Qué consejos le darías a un joven creador, con inquietudes, con ganas de compartir conocimientos? ¿Qué valor tiene para ti el compartir de forma altruista? ¿Crees que esto nos transforma en mejores seres humanos a nivel global? Creo que compartir es lo mejor que podemos hacer. Hay muchas ideas nuevas, ingeniosas o simplemente diferentes y lo ideal es compartirlas. Hoy en día hay muchas formas de usar internet para difundir tu trabajo y es muy importante aprovecharlas. Si no, internet se nos va a llenar de ruido y odio. Además, los jóvenes tienen mucho que decir. Viven en un mundo nuevo, tienen ideas diferentes y ver las cosas de otra forma. Todo eso es valioso y merece difusión. Compartir nos enriquece a todos. Eso es un valor en sí mismo. En cuanto a mejorarnos… Pues no sé. Creo que la alternativa es mucho peor. Tengo a pensar que la diversidad de voces es lo mejor para la especie. Pues Pedro, muchas gracias. Ha sido un placer hacerte esta entrevista. Te deseo mucha suerte en todos tus futuros proyectos. Estaremos al tento de ellos. 7


CINE

EL CINE JAPONÉS EL ANIME COMO LIVE ACTION ADRIÁN TRUJILLO @haliaxsyn

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s innegable que alguna vez en nuestra vida, especialmente siendo jóvenes —e incluso ya no tan jóvenes— hemos escuchado esa terrible frase de «los dibujos animados son para niños» y toda su similar nomenclatura, ¿me equivoco? Ojalá que sí, pero me temo que no soy el único que ha tenido que criarse rodeado por ese error. ¿De dónde sale esta concepción? ¿Quién firmó que todo «dibujo animado» es para niños? Seguramente alguien que nunca ha tenido el valor de adentrarse en otros mundos más allá del western televisivo, el cine de acción más conservador, cualquier mundo que no sea el animado… Quién sabe. Lo único que ha de tenerse claro es una verdad tan irrefutable como la siguiente: al igual que existe películas «live action» para un público juvenil también lo existen para uno adulto, y lo mismo sucede con la animación. Sí: existe animación enfocada a un público adulto. Para poder entrar en materia sin dar demasiados rodeos planteo la siguiente serie: Haha o Tazunete Sanzenri (1976) o como puede que te suene todavía más, Marco1. La serie basada en el relato Marco, de los Apeninos a los Andes, del escritor italiano 8

Edmondo de Amicis, es posiblemente el ejemplo más reconocible de esto mismo: sí, había gracias que a los niños —y los no tan niños— podían hacer sonreír, un disparatado mono que se aleja bastante del costumbrismo que estaba intentando plasmar, pero poniéndolo en perspectiva, Marco es un drama mayúsculo, una auténtica tragedia de época, donde el factor de la emigración es un pilar fundamental, la soledad, la necesidad que tiene el protagonista por lanzarse al mundo prácticamente a ciegas en busca de una madre cuya localización desconoce. Es una aventura, sí. Es una aventura hecha con dibujos animados, sí, no lo vamos a negar. Y es disfrutable para todas las edades. Pero también es una obra inicialmente concebida para un público adulto, para ahondar en la reflexión y no en un simple entretenimiento para niños. Marco es un drama, y como tal hay que valorarlo. Disney, por su parte, lleva la práctica totalidad de su existencia haciendo cine centrado para un público infantil y juvenil, a excepción de algunas obras más oscuras (como la incomprendida Taron y el Caldero Mágico (1985)2 de Ted Berman y Richard Rich). Otras productoras también han hecho lo propio, pero si podemos poner un ejemplo

de dónde se puede observar con evidente claridad la diferencia que hay entre un tipo de animación y otro ese es sin duda el mundo del anime japonés. La cultura del manga (esta palabra que utilizan los japoneses para referirse a cualquier historieta gráfica) empezaría a ganar fuerza y nacería como tal tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Después de la rendición de Japón ante el poder estadounidense, la población japonesa había quedado mermada. Los ánimos de la sociedad habían quedado por los suelos tras haber perdido familias enteras y sus hogares debido a los continuos bombardeos. Ello provocó que la población japonesa requiriera nuevos entretenimientos con el fin de superar la difícil posguerra3. Así empiezan a aparecer las primeras historietas de corte manga, viendo su verdadero nacimiento con los «libros rojos»4, unos tomos de aproximadamente doscientas páginas en blanco y negro y fabricados con papel de mala calidad, ideales para comercializarlos en una sociedad azotada por la pobreza. Dos años más tarde después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1947, aparece La nueva


Isla del Tesoro, de Osamu Tezuka, conocido en el País del Sol Naciente como «el Dios del Manga». Esta nueva obra, encargada de sembrar los primeros cimientos del manga tal y como lo conocemos hoy en día, mezcló las técnicas de animación concebidas por Fleischer y Disney en viñetas cargadas de dinamismo y efectos sonoros, dotándolos de una continuidad nunca antes vista, eliminando esa rigidez y ese estatismo de las imágenes comiqueras concebidas hasta entonces. Pese a que el origen del anime se podría remontar a los cortometrajes japoneses similares a los americanos hacia el año 1917, no es hasta 1963 que el anime consigue el fuelle necesario para establecerse como tal gracias a la ayuda y al trabajo del propio Osamu Tezuka, quien previamente había sentado las bases del manga. Este mismo autor llevó al mundo de la animación su propia obra5: Astro Boy (Tetsuwan Atomu), publicada entre 1952 y 1968, y que vio la luz como anime regular en 1963 con un total de 52 capítulos, lanzando por primera vez al mercado occidental una obra de animación de larga duración íntegra-

mente japonesa. Pese al triunfo de Astro Boy, y a que sirvió para acercar el mundo de la animación al mercado occidental, el anime japonés seguía sin verse con demasiada popularidad fuera del país, hecho que cambió el nacimiento del archiconocido estudio de animación Studio Ghibli, con un jovencísimo Hayao Miyazaki y su amigo y mentor Isao Takahata dispuestos a comerse el mundo, y que lanzaron a los brazos de oriente y occidente su primer largometraje de animación, Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no Tani no Naushika, 1984). Como todos sabremos, esta es también una película de animación, pero... ¿es para niños? A menos que tengan un temple digno o se les quiera

crear un pequeño trauma, esta clase de «película de dibujitos» está bien lejos de estar dirigida a un público infantil. Nausicaä del Valle del Viento habla de temas demasiado complejos, como el horror de una guerra pasada, de una supervivencia de la que depende el futuro de la humanidad, de una batalla constante contra otros seres a ojos vista horrendos —y por ende, malvados, cómo no—, de gases tóxicos que han contaminado todo... No hablamos de animación infantil ni por asomo. Lo mismo nos puede suceder con otras películas de Studio Ghibli, como La Princesa Mononoke (Mononoke Hime, 1997), que trata temas similares, la guerra y la destrucción de nuestra especie, de nuestros entornos, de nuestro mundo. También podemos ver este caso en la película de culto La Tumba de las Luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988), también producida por Studio Ghibli pero dirigida —a diferencia de las otras dos anteriores, ambas dirigidas por Hayao Miyazaki— por Isao Takahata, que habla sobre los horrores del hambre en tiempos de belicismo, 9


concretamente en los vividos por al país nipón durante la Segunda Guerra Mundial. Y también podemos encontrar otros ejemplos fuera de este estudio, como el caso de la todavía más conocida Akira (ibídem, 1988), de Katsuhiro Otomo, la que fue la película más cara de la historia de la animación japonesa a finales de los ochenta6, una obra cruda de ciencia ficción cyberpunk sobre una nueva sociedad construida sobre las ruinas del antiguo Japón tras una Tercera Guerra Mundial, sobre experimentos científicos del gobierno, carreras ilegales, peleas y delincuencia… No vemos esto únicamente en largometrajes, sino también en series de televisión. Con el evidente auge del manga desde finales de los ochenta y los noventa, con la aparición de

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grandes series animadas, también aparece esta seriedad en el anime japonés, destinadas a un público adulto —aunque evidentemente no todas las obras lo son—, como podría ser uno de los casos más sonados de un éxito de crítica y comercial como lo fue Death Note (Desu Nōto, 2006)

de Tetsuro Araki (basada en el manga homónimo de Takeshi Obata y Tsugumi Oba), una historia que sigue los sucesos paranormales que le ocurren a Light Yagami tras encontrar un cuaderno que es capaz de arrebatar la vida a aquel cuyo nombre quede escrito en él y cómo su enemigo, un detective estrafalario llamado simplemente L, busca la mane-

ra de dar con el sujeto que está tras tantas muertes, o el caso de Fullmetal Alchemist: Brotherhood (Hagane no Renkinjutsushi, 2009)7 basado en el manga de Hiromu Arakawa, que narra la historia de dos hermanos que pierden su cuerpo uno y dos extremidades el otro tras romper el máximo tabú de la alquimia que rige el mundo: la resurrección. Como estos se podría hacer una amplia lista de títulos y trabajos que tratan la animación muy lejos de ese espectro «infantil» en el que muchos, a día de hoy, se empeñan en encasillar a la animación. Y en ningunear el concepto de «los dibujos animados son para niños» no hay nadie como los japoneses. Japón ha hecho del manga la industria que la distingue del resto del mundo, y la animación que proviene de ella, exportándose a multitud de formatos (cine, tele-


visión, videojuegos…) está lejos de ser algo tan insulso. Si bien en el mundo occidental la tendencia es recurrir a un cine con actores de carne y hueso para dotar de «seriedad» a un filme, y en definitiva hacer que sea un trabajo «apto para adultos», en el País del Sol Naciente no. Japón lleva años de estudio, comprendiendo que una historia, se dirija al público que se dirija, puede ser tratada por medio de la animación al igual que existen trabajos con actores reales que pueden enfocarse en cualquier público.

Ese cambio de mentalidad ha hecho que el anime japonés sea un trabajo absolutamente inabarcable. Para los japoneses es tan legítimo un trabajo live action como uno de animación, pues el cine como tal se concibe por lo que se cuenta, por el cómo se cuenta, y no tanto por quién lo cuenta, por quién o qué interprete a los personajes.

En España, la adaptación recibió simplemente el nombre de Marco. 1

2 Catalogada como una de las obras más convulsas dentro del catálogo de Disney, Taron y el Caldero Mágico (The Black Cauldron, 1985), basado en la obra de Lloyd Alexander, se diferenció bastante de los títulos de su momento por su corte tenebrista.

El manga moderno nace como industria precisamente tras el final de la Segunda Guerra Mundial. 3

El «libro rojo» es el antecesor del actual tankōbon.

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Osamu Tezuka no solo hizo el guion de la serie, sino que él mismo fue quien dirigió su propia adaptación. 5

Su producción es considerada todo un hito de la historia del cine de animación, pues requirió la colaboración de varias empresas de animación del país en lo que se conoció como el Akira Committe, conformada por las empresas de entretenimiento Kodansha, Mainichi Broadcasting System, Bandai Visual, Hakuhodo, Toho, Laserdisc Corporation, Sumitomo Corporation y TMS Entertainment. 6

El anime es, por tanto, una de las herramientas más eficaces para contar todo aquello que se quiera contar, sin restricciones. Y es, también, el mecanismo absoluto para narrar cualquier historia.

También tuvo una adaptación en 2003, menos fiable respecto a la historia original, titulada simplemente Fullmetal Alchemist. 7

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CINE

EL IMPACTO DE BATTLE ROYALE Battle Royale, de Koshun Takami, la distópica historia que se convirtió en nuestro futuro

DAVID DUNKEL @therealdunkel

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xistió una vez, hace ya algún tiempo, un señor que imaginó un Estado dictatorial represivo. en el que el control de las masas a través de las mentiras y un aparato policialmilitar fuerte y absoluto mermaba la psique humana del individuo, convirtiéndolo en siervo invidente del colectivo amaestrado. En esta distopía, el individuo era sometido a procesos de conversión psicológicos brutales, acompañados de palizas y torturas si era necesario, para así conseguir una sumisión contraria a la naturaleza humana que permitiera al Estado gobernar con total impunidad sin necesidad de contrariarse por culpa de mentes escurridizas que intentaran derrocarlo. Pero no fue nuestro amigo George Orwell el único que tuvo esta idea. Stephen King concibió una realidad en la que el aparato gubernamental era más militar que político, y aun así, más receptivo a ojos de 12

sus habitantes. Un Estado preocupado por la propaganda, igual que en 1984, salvo que se imprime mucho más simple y atractivo. Curiosa cuanto menos, La Larga Marcha (The Long Walk), nos presenta un «juego» al que se apuntan jóvenes dispuestos a darlo todo para ganar. Y deben hacerlo si no quieren morir. La premisa está clara: si dejas de caminar, mueres.

En ambos casos tenemos dos clásicos de la literatura distópica que todos deberíamos leer al menos una vez en nuestra vida, y analizarlas y compararlas con nuestra realidad, cada vez más similar a ellas, tristemente… No obstante, este artículo no discurre

sobre estas dos obras. Hoy vamos a hablar sobre un producto creado —a mi humilde juicio— a raíz de estas. Una novela que ha sido posteriormente convertida en película y manga, dada su aceptación. Hablamos de Battle Royale (Batoru Rowaiaru). Este texto escrito por el japonés Koushun Takami es un claro híbrido entre 1984 y La Larga Marcha, aunando el más terrorífico control de masas desde el gobierno, hasta la peor de las represiones violentas. Esta historia trata sobre cómo varios grupos de estudiantes (menores de edad, como ya hiciera Stephen King) son secuestrados y abandonados en una isla donde deben sobrevivir. Hasta aquí diríamos que es una historia parecida a El Señor de Las Moscas (The Lord of the Flies, William Golding), pero difiere por completo de esta, ya que estos jóvenes son provistos de comida, agua y armamento. Sí, armas blancas y


armas de fuego, repartidas de una forma totalmente aleatoria, y no con los mismos resultados para todos; algunos son obsequiados con una percha, otros con un chaleco antibalas, e incluso con un GPS cuya única función es detectar a los enemigos. Aquellos que hayan sido obsequiados con pistolas, o fusiles obtienen una clara ventaja frente al resto. Pero no es solo la potencia de fuego lo que importa en este juego. La supervivencia no es el único motivo de este «experimento». Solo puede haber un ganador, lo que significa que se debe eliminar al resto de contrincantes, pero existen reglas que van eliminando a algunos de estos jóvenes por razones a veces justificadas, y otras veces no. Todos llevan un collar que explota hiriéndoles de muerte si se lo extraen. Cada cierto tiempo se exige que muera alguien, o se penaliza con muertes aleatorias. Y si nadie ha muerto en veinticuatro horas, todos los collares restantes explotan finalizando el juego sin supervivientes. En la novela de King hay un pequeño atisbo de esperanza, que se ve brutalmente apaleado por el realismo mágico japonés, maestro de sembrar en nuestras mentes un desasosiego poco logrado por autores occidentales. En el caso de La Larga Marcha sí debe haber un ganador, porque representa lo que la sociedad de Estados Unidos se ha autoimpuesto como nor-

mas morales y éticas: el sacrificio individual lleva a la gloria. Esta individualización desaparece por completo en el Estado que crea Takami, donde la presión social japonesa, tras perder la Segunda Guerra Mundial, les lleva a componer una sociedad donde la colectivización y la cooperación imperan ante cualquier moral única y subjetiva. En este juego se pueden dar las circunstancias para que mueran todos los participantes, pero en sus «normas básicas» se establece que haya un ganador. Este último superviviente gozará

de una subvención gubernamental por el resto de su vida, y será elogiado como un ciudadano modelo que antepone el criterio del Estado a sus propios pensamientos. Es por esto que Battle Royale le puede parecer a muchos lectores una imitación casi completa de La Larga Marcha, pero entre sus páginas podemos encontrar muchas referencias y conceptos mucho más oscuros con los que el «maestro del terror occidental» solo puede llegar a soñar. Como todo en la vida, la retroalimentación y referencias a obras anteriores es un continuo. Así como Takami imitó a Orwell y King, multitud de escritos, como Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, Suzane Collins)

o El Corredor del Laberinto (The Maze Runner, James Dashner), que fueron llevados al cine, así como videojuegos modernos y terriblemente adictivos como Fortnite, han sacado parte, o casi todo su argumento de esta obra nipona. Sin embargo, una obra en concreto, un videojuego, calca la idea original de Battle Royale, e incluso parte de su nombre. Hablamos del precursor de Fortnite: PlayerUnknown’s Battlegrounds, o PUBG como se lo suele denominar. Este juego contiene referencias extremadamente fieles a la novela, tales como la zona de exclusión que deben abandonar antes de un tiempo determinado o morirás en ella. Las armas son aleatorias, y los mapas cambian, dando al jugador la percepción de que a pesar de lo bueno que sea jugando, siempre habrá algún detalle nuevo que pueda hacerle perder.

Battle Royale, en definitiva, es una novela que recomiendo personalmente, pero también su adaptación al manga y cine. La película, a pesar de tener diferencias marcadas con la novela, se ha convertido en un metraje de culto, quizá gracias al empuje que sufrieron las obras de esta temática tras la famosa trilogía cinematográfica Los Juegos del Hambre. Así, invito a cualquiera a adentrarse en las oscuras historias sobre cómo el ser humano se transforma en un monstruo cuando de sobrevivir se trata. No te arrepentirás. 13


CINE

LA ANGUSTIA DEL MIEDO En compañía de un asesino sádico y enajenado

JUAN ANTONIO CASTRO @zinefagia

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atorce años antes de que Michael Haneke acometiera su primer Funny Games (ibidem, 1997)1, y nos aterrorizara de un modo insólito con las prácticas homicidas de aquella pareja de jóvenes tan aparentemente formales y afables, apareció en escena otra home invasion, también de nacionalidad austríaca, que muy posiblemente sirvió de inspiración al laureado cineasta.

La angustia del miedo (Angst, Gerald Kargl, 1983), convertida hoy día en película de culto por parte sobre todo del fandom del cine de terror, tuvo una vida comercial desastrosa, no consiguiendo una

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distribución internacional decente que al menos permitiera recuperar la inversión realizada por su director y principal artífice: Gerald Kargl, quien se estrenó con este arriesgado proyecto en el formato largometraje. Según cuenta él mismo en una entrevista publicada por la revista alemana Ikonen2, el contenido violento del film obstaculizó prácticamente todo intento de que la película pudiera ser vista por un público más amplio, llegando incluso a prohibirse en varios países europeos, como Alemania y Reino Unido, y ser calificada como película «X» en Estados Unidos. Todo esto se concretó en una distribución comercial muy limitada3 que,

como suele ser habitual, acabaría favoreciendo su muy posterior consideración de oscura cult movie. Con motivo de tan desolador panorama, Kargl, asfixiado por las deudas contraídas como consecuencia de dicha inversión, terminó abandonando el ámbito de la ficción, siendo este su único largometraje argumental, para dedicarse, esta vez con gran éxito profesional, a otros géneros audiovisuales como son el publicitario y el documental. La película que nos ocupa, cuyo visionado indeleble despierta de inmediato en el espectador una inevitable y conflictiva mezcolanza de sentimientos encontrados, los


cuales basculan entre la más intensa repulsión y la más irresistible atracción, supone una propuesta verdaderamente audaz, proponiendo en ella su autor una experiencia cinemática extrema e inmersiva, fundamentada en el interés que entonces le suscitaba la figura de un asesino múltiple real, cuyos sangrientos crímenes, perpetrados el 16 de enero de 1980, conmocionaron a la sociedad austríaca del momento. Ese fatídico día, el susodicho homicida, un individuo abyecto llamado Werner Kniesek, masacró de manera atroz a los tres integrantes de una familia y al gato con el que las víctimas convivían. Lo cierto es que la cinta, realizada desde la más absoluta libertad creativa y con un presupuesto que permitió su filmación en 35 mm, resulta ser una obra magnífica que por desgracia sigue siendo hoy día poco conocida y desde luego no suficientemente reivindicada. Quien sí lo ha hecho, es decir, quien sí ha reconocido las virtudes y los hallazgos que esta sin duda posee, ha sido el siempre controvertido Gaspar Noé, director de origen argentino, cuya obra se sitúa dentro de los parámetros del cine artístico, que muy a comienzos del siglo actual sacudió al mundo con su brutal Irreversible (Irréversible, 2002), habiendo llegado este a manifestar en más de una ocasión, la influencia que La angustia del miedo ha ejercido sobre su particular concepción acerca del propio medio cinematográfico y su modo de abordar la filmación. El guion de la película viene firmado por el propio director y también por el cineasta polaco Zbigniew Rybczyński, profesional de gran reputación dentro del ámbito de la investigación tecnológica y la experimentación cinematográfica y audiovisual, que en la 55.ª ceremonia de los premios Óscar, celebrada

en 1983, luego en el mismo año en que se estrenó La angustia del miedo, fue galardonado con el Óscar al mejor cortometraje animado por su fabuloso Tango (1981); una pieza rebosante de inteligencia, en cuyo único espacio fílmico (la habitación de una vivienda convencional) se exhibe una perfecta síntesis de la mecanicidad propia de la vida moderna. En cualquier caso, la participación de Rybczyński en la producción no se limitó a la coescritura del guion, encargándose este también de la fotografía, la cámara y el montaje, siendo su implicación, por tanto, verdaderamente crucial para la configuración final del producto. Aunque no resulta nada fácil saber hasta qué punto Kargl pudo haber estado influido en mayor o menor grado por la energía vanguardista que tanta presencia tiene en el panorama artístico austríaco, y que en cierto modo forma parte de la idiosincrasia de la producción de dicho país, es evidente que la película se benefició considerablemente de las innovaciones creativas y técnicas de tan valioso colaborador4. Es importante señalar a este respecto, que en el momento en el que se hizo la misma, Rybczyński había realizado ya un número considerable de films, en los que quedaba perfectamente evidenciado su interés por la innovación narrativa, estética, formal y técnica. Sea como fue-

re, parece lógico que una película como esta, que sin ser en rigor una obra experimental sí que desvela a lo largo de su metraje un cierto anhelo por explorar nuevas vías y formas, se haya gestado precisamente en Austria y no en otro país; nación que en la actualidad representa la cabeza visible de la vanguardia cinematográfica europea. La historia que Kargl plantea, inspirada en el triple asesinato cometido por Werner Kniesek, es de lo más sencilla y escueta: un sádico asesino recién salido de prisión tras cumplir condena por matar a una anciana, no puede evitar acallar el impulso homicida que en su interior alberga. Tras el intento fallido de estrangular a una joven taxista, el hombre, en todo momento visiblemente perturbado, llega casualmente a una aislada residencia para terminar masacrando sin misericordia a sus habitantes, esto es, una familia compuesta por una madre de edad avanzada y sus dos hijos: una atractiva adolescente y el hermano mayor de esta, que para sorpresa del espectador resulta ser un indefenso discapacitado mental postrado en una silla de ruedas. Intensa, asfixiante y nihilista, como ninguna otra cinta hasta entonces realizada, La angustia del miedo se presenta ante el público como una singular película de arte y ensayo, 15


bien todo lo contrario, dado que en este otro caso el peligro procede de un hombre extraño y taciturno, que al comportarse siempre de un modo poco racional y convencional, parece emitir vibraciones muy negativas que una vez son por otros recibidas nos hablan de la necesidad de ser prudentes y de evitar cualquier contacto con él.

luego con una clara vocación artística, que ni oculta su condición de exploitation film, ni acepta concesiones de ninguna clase, ni ofrece respiro alguno al espectador durante el tiempo que esta dura5. Una de las razones por las cuales la obra funciona tan asombrosamente bien, teniendo en cuenta que todo en ella es extremadamente desagradable, es sin duda la valiosísima contribución que a esta hace su actor principal, el austríaco Erwin Leder, quien al encarnar al sádico protagonista nos ofrece una actuación tan desquiciada como soberbia. Su inquietante mirada y particular fisionomía resultan ideales para el personaje, quien se encuentra en continúo estado de alerta, al acecho siempre de presas merecedoras de ser por él aniquiladas y olfateando con gran deleite el miedo que se apodera de sus víctimas. Pese a la torpeza que caracteriza al protagonista, que actúa de forma impulsiva y no metódicamente, se produce la paradoja de que este consigue con éxito materializar sus fantasías perversas. La composición de Leder, que resulta ser tremendamente física, incluye también un muy variado repertorio de registros expresivos e interpretativos, que oscilan entre el más alto grado de furia asesina y la más sórdida excitación sexual, tal y como puede verse en la que 16

a todas luces es la secuencia más perturbadora de la película. En dicho momento, nuestro trastornado protagonista, en la plenitud de su monstruosidad humana y tras acuchillar frenética e insistentemente a la joven, termina abalanzándose sobre su ahora cuerpo sin vida para, a continuación, masturbarse y vomitar asquerosamente encima suya. Pocas veces el cine ha logrado llegar tan lejos a la hora de mostrar de una manera tan cruda un acto humano tan terrible. Y no será porque no ha habido quien a lo largo de los 124 años de existencia del medio fílmico lo ha intentado… Así pues, el espectador se ve obligado a acompañar durante todo el metraje a este despreciable despojo humano, convirtiéndose, por tanto, en testigo de sus crímenes atroces, sin poder siquiera aferrarse al alivio que sin duda supondría la existencia de algún personaje positivo. Hay una observación particular que ahora quisiéramos compartir. Si bien en Funny Games (en cualquiera de sus versiones) su director nos muestra el horror y la amenaza humana bajo una apariencia amable y mediante personas que sin duda han recibido una educación que no difiere sustancialmente de la que puede haber recibido la audiencia, lo que por su parte se nos muestra en La angustia del miedo es más

El trabajo de cámara, a cargo como dijimos de Rybczyński, resulta especialmente llamativo y original, adquiriendo esta un estatus singular al ofrecer encuadres insólitos y atrevidos, que continuamente permanecen en movimiento y que no hacen sino dotar al conjunto de una energía arrolladora que sintoniza a la perfección con el propósito último de la cinta. La dimensión estética y el estilo visual de La angustia del miedo, por su parte, recuerda por su amateurismo y crudeza feísta a la obra fílmica del cineasta alemán Jörg Buttgereit, que si bien es posterior al film de Kargl, parte de planteamientos similares al tratar de documentar bajo cierta objetividad y realismo la vida de los excéntricos personajes que habitan su cine malsano. La acción se ve reforzada en ocasiones por una música realizada con sintetizador, obra del peculiar y prolífico compositor alemán Klaus Schulze, que se nos ofrece tan maravillosamente repetitiva e hipnótica como desconcertantemente extenuante. Schulze logra crear con ella una atmósfera de desasosiego que cubre el relato y acompaña al protagonista durante todo su infame periplo, en un film en el que apenas hay diálogos, aunque sí una voz en off, a través de la cual el asesino comparte con la audiencia algún que otro dato biográfico, que sirve para tratar de entender el origen de su monstruosa personalidad, y algunos de sus aterradores proyectos,


como aquel que consiste en encerrar a sus futuras víctimas con los cadáveres aún calientes de aquellos que acaba de asesinar, para de ese modo poder disfrutar del miedo que dicha situación puede provocar en ellas. Planes malévolos que, sin embargo, terminan siendo rápidamente frustrados cuando al final de la cinta, en una suerte de estructura circular, dos agentes de policía que encuentran sospechoso el modo de actuar del protagonista, solicitan a este que abra el maletero del vehículo en el que se halla, que no es sino el lugar en donde ha ocultado los cuerpos de quienes acaba de matar. Sin embargo, en un acertado giro dramático, cuando resulta ya obvio que el protagonista será arrestado y de nuevo encarcelado, el espectador es una vez más sacudido al escuchar otra demoledora intervención en off, en la que el criminal, en lugar de mostrarse preocupado por estar a punto de ser descubierto in fraganti, manifiesta la enorme excitación que le provoca imaginar el indescriptible pavor que los agentes de la ley y los curiosos allí congregados están a punto de experimentar, una vez abra el maletero y se produzca por fin el inminente y macabro hallazgo.

La angustia del miedo es, en definitiva, resultado de la unión del enorme talento creativo de sus principales responsables, siendo esta una circunstancia que convierte a la misma en una película realmente única y por ello merecedora de una mayor atención. Lástima que con ella, y por las razones antes expuestas, Kargl diera por terminada su carrera como cineasta de ficción, habiendo con ello quedado truncado el deseo de poder disfrutar de otras creaciones suyas. A juzgar por la insólita habilidad con la que aquí se maneja, resulta sensato pen-

sar que cuanto hemos perdido ha sido un talento harto notable. Por suerte, siempre podremos volver a acompañar a nuestro enajenado «colega», pese a que para ello sea menester encontrarse en un estado anímico propicio. Porque al contrario que otros muchos títulos que lo pretenden, aunque sin lograrlo, La angustia del miedo verdaderamente produce angustia, mucha angustia, y miedo, mucho miedo. Y precisamente por eso es una película que nos entusiasma especialmente. Señalar para concluir que La angustia del miedo resulta idónea para formar parte de una maratoniana sesión triple centrada en la magnética figura del serial killer, junto a dos títulos altamente estimulantes y análogos a esta, en lo que respecta a ciertos aspectos que tienen que ver con la intencionalidad y las dimensiones narrativa, estética, formal y técnica, como sin duda son: Henry, retrato de un asesino (Henry: Portrait of a Serial Killer, John McNaughton, 1986) y Schramm (ibidem, Jörg Buttgereit, 1993); tres de los más logrados y sugestivos intentos de explorar con cierto rigor, aunque mediante una visión estilizada y punk, la psicopatía más cruenta, aquella que habita en las páginas de sucesos, que el cine más rabiosamente moderno, no solo en su vertiente undeground, ha ofrecido hasta la fecha. Dos de ellas, por cierto, inspiradas libremente en las

salvajes fechorías de asesinos reales: Werner Kniesek, como ya se ha apuntado en relación a la película aquí tratada, y Henry Lee Lucas, en el caso del film de McNaughton. Una década más tarde, Haneke realizaría Funny Games (ibidem, 2007): un remake que comparte con la cinta original un guion y una planificación casi idénticos, a través del cual el director austríaco trató de adaptar este relato de pesadilla al público fundamentalmente estadounidense, contando para ello en su reparto con Naomi Watts como estrella principal. Para tratar de entender las razones que motivaron dicho remake, véase: Juan A. HERNÁNDEZ LES: “Sonata para los hombres buenos”, en: Michael Haneke. La disparidad de lo trágico, Madrid, 2009, pp. 95-118. 1

http://www.ikonen-magazin.de/interview/Kargl.htm [01/09/2019]. 2

En su día, fueron muy pocas las compañías videográficas que se atrevieron a comercializar la película para su uso doméstico, siendo dos de ellas la francesa Carrere Vidéo y la belga VDS Vidéo. En ambos casos, la cinta fue lanzada bajo el título de Schizophrenia. 3

La figura de Zbigniew Rybczyński es francamente interesante, siendo su contribución al medio cinematográfico y audiovisual de gran importancia. Rybczyński no solo es un pionero en los ámbitos de la televisión de alta definición, del cine electrónico y de los efectos visuales, sino que también ha desarrollado con el paso del tiempo una trayectoria muy sólida como director de videoclips para músicos y bandas tan populares como The Alan Parsons Project, Simple Minds, Pet Shop Boys o Lou Reed. 4

La angustia del miedo ha contado con dos versiones, hoy conocidas como: director’s cut (79 min) e international cut (87 min). La diferencia que existe entre ambas versiones radica en que en la segunda, concebida con motivo de su comercialización doméstica, se añadieron un prólogo y una voz en off, a través de los cuales se pretendía facilitar al espectador una información adicional que pudiera servirle a la hora de entender un poco mejor la psicología del personaje protagonista. 5

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CINE

LUIS DOMÍNGUEZ @luisgdr22

THE HEAD HUNTER La obra sutil de un orfebre del minimalismo cinematográfico de la fantasía, la brutalidad y el horror más turbulento

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he Head Hunter es la obra exquisita de un orfebre del minimalismo, la creación de Jordan Downey. Pero empecemos por el principio: ¿quién es Jordan Downey? El director (y co-escritor de este filme de fantasía oscura) nació en Granville, Ohio, y es un fantático de la ciencia ficción, lo fantástico y el horror. Con tan solo veinte años, y

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ADRIÁN TRUJILLO @haliaxsyn

en colaboración de su amigo y director de fotografía Kevin Stewart, dirigieron ThanksKilling (2009), una película de comedia de horror de serie B que fue seguida de una secuela, ThanksKilling 3 (2012), financiada a través de la plataforma de crowdfunding llamada Kickstarter, donde llegaron a recaudar más de 100.000 dólares, la campaña de mecenazgo más existosa de la plataforma para

un proyecto cinematográfico de su país. Y siete años más tarde aparece The Head Hunter , el largometraje que tenemos entre manos, presentándose por primera vez en el Festival de Cine de Sitges donde cosechó una muy buena acogida de parte del público y de la crítica especializada. Pero, ¿realmente es para tanto? Basta ver algunas de sus imágenes


para afirmar que sí, pero profundicemos como se merece y yendo por partes.

The Head Hunter nos cuenta la historia de un hombre solitario, habitante de una pequeña choza en medio de un bosque rodeado por un mundo repleto de criaturas fantásticas provistas de la máxima crudeza, la mayor de las brutalidades. Recluido en su silencio perenne, este hombre cargado de una rabia insonsable y una ira incontenible abandona su hogar al toque del cuerno que se oye más allá de las montañas, se pertrecha con su armadura, su yelmo y su espada, marcha de día y regresa de noche, recubierto de heridas y con una cabeza cortada dentro de un saco de arpillera, cabezas

de seres que colecciona como un terrible pasatiempo. Todo para tomar venganza, bálsamo por el dolor que resulta de ver a una hija asesinada a manos de alguno de aquellos engendros. No hay cabida en él para la paz, para la calma: en él solo existe un móvil, y ese es el ajuste de cuentas que siempre parece tener a medias. Con esta premisa arranca The Head Hunter , un filme de terror fantástico que nos muestra el horror de vivir en un mundo así, todo ello enmarcado por un toque místico y misterioso que todo lo envuelve, que hace que la película trascienda mucho más allá de lo que es. Contadada en pocas palabras

—solo hay un personaje en toda la película, el formidable papel de Christopher Rryg, además del momento puntual en el que aparece, a modo de flashbacks , la imagen de su hija, interpretada por Cora Kaufman— en la que apenas el protagonista tiene un puñado de palabras para consigo mismo, la historia transcurre entre planos vacíos de paisajes de extrema belleza, excepcionalmente acertados y, aunque en ocasiones resultan algo repetitivos, dan la continuidad que el relato que se nos presenta necesita. Los planos de exteriores e interiores, oscuros, nevados o cubiertos de polvo están a la par. El juego de luces que Kevin Stewart hace bajo la eficaz

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dirección de Jordan Downey, haciendo que las luces titilantes de las llamas dancen arrancando centímetros a la oscuridad con los escasos recursos de los que disponen, sea tan eficaz, es lo que otorga a The Head Hunter ese toque del trabajo bien hecho, de las cosas pensadas, hechas con verdadera devoción. También hay un espacio para comentar la asfixiante banda sonora del australiano Nick Soole, un ejercicio musical que se cohesiona con los planos de forma magistral, que por sí sola transmite lo que los planos y la narrativa podrían transmitir por sí mismos, pero que en su conjunto se refuerzan, se apoyan y se mejoran hasta cotas del más alto nivel. Hay que tener en cuenta, especialmente para el público ávido de consumir productos grandes — ¡blockbusters para todos!—, que The Head Hunter no es una película grande, así que si buscas algo así, esta no es tu cinta. Es una película independiente, con un trabajo muy elaborado detrás que ha echado mano del escaso presupuesto que destila el filme, presupuesto que, no

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obstante, ha sido aprovechado al máximo. Sin embargo, pese a no contar con ese recurso tan absoluto como las ingentes cantidades de dinero que se suelen destinar a las películas de esta clase de géneros, la obra de Jordan Downey se respira amplia, creíble, sin caer en tópicos ni eufemismos. Es cruda en más de un sentido, pero incluso esta crudeza está pulida con cada centavo invertido en ella. Ese bajo presupuesto que exuda The Head Hunter es también su punto a favor: la sutileza con la que está fabricada esta cinta es lo que la califica de soberbia. El extraño minimalismo de sus planos es lo que la caracteriza y la distingue del resto, ese toque que la señala como un diamante en bruto y una de las mejores propuestas del género en mucho tiempo. También tiene sus fallas, como cabría esperarse, y es que bajo una duración de 70 minutos que no se hace pesada (y mucho menos ahora acostumbrados a que cualquier película sobrepase con facilidad las dos horas de metraje) sí que da fugaces destellos de que The Head Hunter

podría haber sido concebida originalmente como cortometraje —o mediometraje— y no como largometraje. Aunque en ningún momento de la película hay lagunas o puntos muertos, sí que hay varios planos de ambiente que podrían haber sido recortados a la mitad, restándole bastante duración a una película que podría haber sido contada con menos. Esto, sin embargo, no empaña esta fantástica joya del horror medieval. The Head Hunter , resulta al final, una obra de acción pura y dura, de fantasmas que atemorizan los corazones más gallardos dentro de un mundo que aterra por su simple planteamiento, y posiblemente lo más importante, que atrapa al espectador en un mundo que aunque huele a viejo y a manido, resulta nuevo y fresco, algo bien hecho y diferente al cine que llega a las salas, a las plataformas digitales. The Head Hunter es, en definitiva, la obra sutil de un orfebre del minimalismo cinematográfico, todo ello englobado en la maravillosa categoría de la fantasía, la brutalidad y el horror más turbulento.


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CINE

LA ERA DE LA RESISTENCIA

Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia, o lo que Hollywood no ha sido capaz de darnos DAVID HERGA @HergaDavid

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scepticismo. Escepticismo y más escepticismo rondaba por mi cabeza, y no soy yo el culpable. En esta era de reboots descalcificados, precuelas y secuelas que se estiran hasta la eternidad sin razón ni destino claro, de guiones vacíos y de consumo rápido, es hasta natural que uno peque de escepticismo. Y, aun así, después de muchas decepciones, siempre queda algo de esperanza ante la nueva serie, reboot, precuela o secuela de turno. No es de extrañar que, ante semejante panorama, cuando uno le da al play y comienza La Era de la Resistencia, una experiencia casi mágica te empieza a embriagar tras los primeros planos. La incredulidad poco a poco se va transformando en regocijo, y este, poco a poco,

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en euforia. Uno no puede más que frotarse las manos y exclamar: «¡Lo han hecho!» y dejarse llevar por esta aventura fantástica, por sus personajes, por sus mundos. ¿Otra precuela insípida más? ¡No! Pero hagamos un poco de retrospectiva. Remontémonos al año 1982. Un tal Jim Henson decide, junto con Brian Froud, crear algo jamás visto. Una película donde únicamente aparecerían marionetas y escenarios móviles. Y no sólo eso. El argumento se apartaría totalmente de los famosos Muppets o Fragel Rock, dulcificados y dedicados al público infantil. Hablamos de Cristal Oscuro (The Dark Crystal). Aquí nos encontramos con Thra, un mundo oscuro y tétrico desan-

grado por los malvados skekses, cegados por su avaricia y sus ansias de vivir eternamente. Una historia de lucha de intereses entre razas, que nada tiene que envidiar a los clásicos de la literatura fantástica. Si bien ha pasado a la historia como película de culto, es cierto que, vista en perspectiva, quizás adoleciera de unos personajes poco profundos, y de una mitología de la que se podía haber sacado mucho más provecho. Pues es aquí, en pleno 2019, donde The Jim Henson Company toma la batuta y nos trae junto a Netflix esta maravilla en su primera temporada. Y es aquí, donde por mucho que le duela a los más acérrimos defensores del film ochentero, tenemos que poner los puntos sobre las íes: La


Era de la Resistencia, es superior a la original. Sí. Lo es. Y gracias a esto, un rayo de optimismo se alberga en nuestros corazones respecto a las producciones actuales. Cuando uno se adentra en el mágico mundo de Thra, se da cuenta de que Thra te posee a ti, te transporta, te mece y te canta al oído cuentos donde la imaginación fluye por cada uno de sus rincones. Volvemos a ese primer momento. A esos primeros minutos donde caes en la cuenta de que estas ante algo grande, muy grande. Empiezas a fijarte en detalles que pueden ir desde la fotografía y los colores hasta la

vestimenta de los personajes. Todo, absolutamente todo está tratado con un mimo que solo podría calificarse de paternal. Los escenarios son inmensos, los personajes tienen miles de detalles y los efectos por ordenador, merecen una mención aparte. Y es que mientras que en la mayoría de lanzamientos de nuestra era el CGI (Computer Generated Imagery) es usado de forma abusiva, sin mesura y con unos resultados que en muchas ocasiones rozan el ridículo incluso en superproducciones de Hollywood, aquí es utilizado como un complemento eficaz junto al montaje de los hermosos escenarios y a los planos de paisajes que solo se pueden describir como cautivadores.

Y no todo es atrezo y florituras. A medida que avanza la trama, nos encontramos con unos personajes profundos, especialmente los gelflings, carismáticos a rabiar y con unas motivaciones y ansias de superación personal que por momentos

nos hace olvidar que nos encontramos ante una serie de marionetas, que nos harán vibrar con alguna que otra escena de reunión. Uno se siente parte de sus aventuras, de sus destinos, de sus vidas. La música es otro punto a tener en cuenta. Si bien este puede que sea el aspecto donde más flaquea respecto a la original, no nos dejará indiferentes, y nos encontraremos pasajes que van desde los sintetizadores más ambientales hasta unas melodías de corte medieval que empastan a la perfección, todo ello a cargo de los geniales Daniel Pemberton y Samuel Sim.

La serie transcurre a lo largo de diez capítulos, y aquí nos podríamos encontrar con otro punto no tan positivo. Da la sensación de que el guion ha sido adaptado para ceñirse a esta duración, por lo que encontraremos partes que, si bien no son de relleno, sí que pueden parecer que han sido alargadas intencionadamente, aunque no de manera flagrante en ningún caso, por lo que no notaremos una pérdida del ritmo demasiado escandalosa.

Cristal Oscuro: La Era de la Resistencia se postula como una nueva forma de creación. Como un movimiento contracultural ante la avalancha de ideas mediocres y vacuas que invaden el cine. Como un estandarte de lo artesano, de la nostalgia justificada, del tratamiento de las obras de arte como lo que son: arte, y no negocio. Ante el éxito de crítica y público, solo queda esperar que se sienten unos precedentes que mucha gente, al igual que yo, llevamos demasiados años esperando. Confiar en que aunque estemos en un ciclo de rebrotes de antiguas glorias, por lo menos, los estudios se dignen a regalarnos joyas como esta, que van más allá del entretenimiento puro, donde el principal atractivo es la distracción constante a base de escenas de acción con planos imposibles. Que, aun tomando una idea ya existente, esta se expanda y se lleve a un nuevo nivel. Que la industria, en definitiva, tome conciencia y que nazca una nueva era. Una era de creatividad, de magia, de sensaciones. Una nueva Era de la Resistencia. 23


LITERATURA

SEIS DE CUERVOS

Seis de Cuervos, la novela fantástica de Leigh Bardugo, superventas del New York Times durante más de treinta semanas, es el primer tomo de una duología vibrante que nos transporta al elaborado Grishaverse con una calidad encomiable.

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ara contextualizar un poco la reseña que haré un poco más abajo de estas líneas, empezaré hablando un poco sobre su autora. Leigh Bardugo es una autora superventas del New York Times, creadora del universo Grisha, que componen su trilogía debut: Sombra y Hueso, Asedio y Tormenta, y Ruina y Ascenso, así como la duología de Seis de Cuervos ( Six of Crows ), considerada su obra cumbre hasta la fecha. Bardugo es escritora, y cantante en su grupo Captain Automatic, nacida en Jerusalem y graduada en la Universidad de Yale, ha trabajado en el mundo del periodismo, publicidad, y recientemente en efectos especiales y maquillaje. Leigh Bardugo es una importante figura en el mundo de la literatura juvenil-adulto, destacando por su increíble potencial para la creación y cocción de aventuras y hazañas con las que nos deleita en sus libros. Gracias a su enigmática prosa se descubre que la oscuridad de un relato puede ser la parte más hermosa, donde la moraleja no siempre debe ser motivo de aprendizaje, o descubrir que la tristeza también puede ser belleza. 24

NADIA BELLO BÁEZ @bookscuore

Netflix ha comprado los derechos para la realización de una serie inspirada en sus libros, donde se podrá disfrutar de la fantasía en el terreno audiovisual. Ella ha participado en la selección del cast de actores

para la misma y en el guion de la primera temporada. Antes de empezar me gustaría partir de la sinopsis de Seis de Cuervos , de Leigh Bardugo. La historia sigue la senda del prodigio criminal Kaz. Por primera vez en su vida a Kaz le ofertan la oportunidad de dar el golpe de su vida, un gran robo tan arriesgado como complicado, pero uno que será capaz de hacerlo rico, conver-

tirlo en la persona adinerada que ni siquiera en sus mejores sueños podría esperar. Y para lograr darlo con éxito no podrá valerse de su pericia: necesitará contar con aliados. Formará entonces un variopinto grupo conformado por un convicto, un espía, un pistolero, una Grisha, un ladrón y un fugitivo. Y mientras están inmersos en ese gran plan, las diversas circunstancias que los rodean hará que el grupo de Kaz sean los únicos capaces de salvar, de una aniquilación total, todo el mundo que conocen. Siempre y cuando, claro, no acaben matándose entre ellos antes de eso. Partiendo de esta premisa interesante, empiezo mi reseña afirmando... ¡No sé cómo he podido vivir sin leer este libro antes! Está claro que Bardugo ha vuelto a colarse dentro de mí como una silenciosa sombra, y yo encantada.

«Este libro está plagado de fantasía. Un viaje lleno de secretos y sombras que complacen hasta saciarte».


En Ketterdam todo tiene un precio, y Kaz Brekker lo sabe bien; siendo un genio criminal con tan sólo diecisiete años, acude a sus oídos una oferta que difícilmente puede rechazar. Treinta millones de kruge a cambio de colarse en el lugar más seguro e impenetrable de Fjerda y sacar con vida al científico Bo Yul-Bayur. Kaz sabe que se enfrenta al mayor reto que su mente criminal haya podido ejecutar antes, y lo toma como un desafío, pero sabe que no puede hacerlo sólo. Su sombra, Inej Ghafa, el Espectro, la espía y la araña, será el imprescindible para Kaz en esta misión, y juntos tratarán de recolectar el mejor equipo. Jesper, un pistolero zemeni con más deudas que pestañas, y Nina, una poderosa grisha mortificadora, son los primeros en unirse al encargo, aunque ambos por inquietudes distintas...; Matthias es la condición de Nina, y es el siguiente en formar parte del grupo, siendo reacio y convicto, antiguo sacerdote y firme creyente en el honor. Kaz sorprende a los demás cuando cierra el equipo con Wylan, un muchacho demasiado joven y aparentemente inexperto, que asegura ser un demoledor de primera, demostrándolo con creces. Pronto forman un grupo de seis, con mentes audaces, almas de honor, resquicios de venganza... un cóctel molotov. Sin embargo, consiguen entenderse y adecuarse, trabajar codo con codo pese a sus diferencias y odios. Cada uno con un pasado lleno de sombras y violencia, de sórdida desesperanza, tiñendo el corazón de oscuridad.

«Cuando todos creen que eres un

monstruo, no tienes que perder el tiempo haciendo monstruosidades»

maquinadas, ocupan su posición, su registro, su disfraz, como los buenos ladrones en busca de la mayor recompensa. Lo que ellos no intuían era que no serían los únicos locos bastardos capaces de sentenciarse a una muerte segura entrando en la Corte de Hielo.

«Todos somos el monstruo de alguien».

El viaje hasta la infranqueable Corte de Hielo, palacio sagrado e inescalable en el corazón de Fjerda, se convierte en un pasaje para conocer a los personajes y sus recuerdos. El frío de Fjerda y sus montañas abrazan los pensamientos de cada uno de ellos, eclipsados por la nieve y el viento, hasta localizar el punto de partida; el tren de prisioneros, donde pretenden colarse y así penetrar en la fortaleza como lo que realmente son: criminales. El plan resulta ser un concentrado de misterio y simetría, donde Jesper, Nina, Inej, Wylan, Matthias y Kaz dependen únicamente de la confianza en ellos mismos y de la suerte. Pero como buen jugador de cartas, Kaz sabe que cuando el azar no es generoso, hay que hacer trampas. Con las instrucciones perfectamente

Este libro está plagado de fantasía. Un viaje lleno de secretos y sombras que complacen hasta saciarte. El universo grisha bien podría ser catalogado como un mundo oscuro y mágico, y no puede enamorarme más. La ambientación de este universo creado por la autora no se parece a nada que haya leído antes y eso me resulta fascinante y extraño. Con tintes rusos e imperiales, costumbres y razas novedosas y peculiares, la aventura está asegurada. La historia está dividida en seis partes, y los capítulos están escritos desde diferentes puntos de vista de los personajes, casi rozando sus pensamientos, sus recuerdos... y difícilmente puedo dejar de pensar en ellos. Una historia de ladrones que ha hecho un excelente trabajo: robar un pedacito de mí.

«Sin llantos. Sin funerales».

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LITERATURA

EL ÚLTIMO MAGO

Lisa Maxwell se las ha arreglado para traernos una obra fascinante. El Último Mago es lo que todo amante de la fantasía lleva esperando. El Último Mago es todo lo que se podría soñar, todo lo que podría hacer de Nueva York un lugar todavía más mágico.

A

ntes de empezar esta reseña vamos a hablar un poco sobre su autora. Lisa Maxwell se convirtió en una de las autoras más vendidas del New York Times gracias a su libro El Último Mago . El libro se ha traducido a diez idiomas y actualmente se han vendido sus derechos en once territorios. En su haber también se halla la galardonada novela Unhooked en la categoría de joven adulto (o young adult), así como el aclamado por la crítica Sweet Unrest y Gathering Deep . Tiene un doctorado en inglés y es profesora en la comunidad de universidades de las afueras de Washington D.C. También ha trabajado como investigadora, librera y editora. Madre de dos hijos y esposa, actualmente vive cerca del lugar donde ejerce como docente. La historia de El Último Mago nos transporta al Nueva York actual, donde la magia del mundo prácticamente se ha extinguido. Y reservando esa pequeña vela, conservando los resquicios de los últimos poderes, están los mageus, gente con afinidad mágica que vive en las sombras, ocultando aquello que son. Así, todo mageus que entra en Manhattan queda atrapado por el Umbral, 26

NADIA BELLO BÁEZ @bookscuore

una barrera de energía oscura que los fuerza a permanecer en la isla. Atravesar el Umbral no solo significa perder sus poderes, sino que, en ocasiones, implica también perder la vida.

En medio de este paisaje está Estrella, una ladrona a la que han adiestrado desde niña para robar artefactos mágicos en manos de los tenebrosos responsables de la creación del Umbral: la Orden. Con ayuda de su habilidad innata para manipular el tiempo es capaz de viajar al pasado para hurtar dichos artefactos antes de que la Orden se dé cuenta siquiera de su presencia. Sin embargo, Estrella tendrá que recurrir a

todos sus años de entrenamiento para llevar a cabo su última misión: saltar al pasado, hasta 1902, y robar el antiguo libro donde se hallan los secretos de la Orden —y del Umbral— antes de que el mago pueda destruirlo y condenar a los mageus a un desesperanzador futuro. Pero la vieja Nueva York es una ciudad hostil en manos de bandas criminales y sociedades secretas, un mundo en el que el propio aire está cargado de la magia que en su presente escasea. Allí nada es lo que parece, incluido el mago. Y todo ello pondrá a Estrella en una difícil situación: si pretende salvar su futuro, quizá tenga que traicionar a todos en su pasado.

«A pesar de su grosor intimidante, he disfrutado muchísimo de las aventuras de Estrella a través del tiempo». Es aquí donde empieza mi reseña. Me arrepiento mucho de haber tardado tanto en leer este libro. ¡Es una maravilla de historia! A pesar de su grosor intimidante, he disfrutado muchísimo de las aventuras de Estrella a través del tiempo, de


la acción y de la expectación creada por la autora con la magia, los secretos y el romance. Desde pequeña, Estrella siempre ha tenido la capacidad de controlar el tiempo, además de su innegable talento para el robo... Por ello ha dedicado su vida a encontrar y robar a través de las épocas las gemas que destruirán el Umbral que rodea la ciudad de Nueva York, sitiando a los mageus, y aislando y debilitando sus poderes. Pero tras un terrible error ocasionado en un viaje al pasado, Estrella debe regresar al presente con su amigo Logan malherido de muerte, y abandonar la misión que les había encomendado el profesor Lachlan, su mentor desde tierna edad.

«La historia de Estrella es un torbellino de acción y expectación. La magia está presente en cada página, con una increíble variedad de talentos en los diferentes personajes». La magia es cada vez más escasa en la actualidad, y todo podría haber sido diferente si en 1902 el Libro de los Misterios no hubiera desaparecido junto al Mago, y así poder destruir el Umbral y dar libertad a la magia en Manhattan. El profesor Lachlan encomienda a Estrella la misión más importante que jamás haya realizado: detener al Mago, conseguir el Libro, y regresar con vida.

La Orden del pasado es sanguinaria y elitista, y Estrella se cuida bien de no toparse demasiado con ningún miembro de la misma en su visita a 1902, sabiendo que los mageus

nuevo rumbo. Para conseguir el Libro, Estrella y Harte deben trabajar juntos, desafiando la seguridad de la Orden, burlando el tiempo y acallando las emociones que sienten el uno por el otro, pero el Mago esconde secretos que ni siquiera Estrella puede robar.

A medida que la trama se condensa, se descubren nuevos secretos, nuevas piezas de un puzle que, sin saberlo, lo construyes al revés.

son escoria para ellos. Siguiendo las indicaciones que le había dado el profesor Lachlan, se infiltra en la banda de Dolph Saunders, sabiendo que está en la dirección correcta para encontrar al Mago y robarle el Libro. Pero la calidez de la época y la familiaridad que la inundan durante su estancia en el pasado, la aturden hasta el punto de descentrarse de su misión. A pesar de su conocimiento del futuro, pertenecer a la banda de Dolph Saunders y compartir misiones con su equipo de mageus, consiguen abrazarla y hacerla sentir como en casa. Cuando Harte Darrigan —el mago ilusionista más codiciado de Manhattan— entra en su vida de una manera vívida y arrolladora, haciendo tambalear sus sentimientos y su seguridad, la misión toma un

La historia de Estrella es un torbellino de acción y expectación. La magia está presente en cada página, con una increíble variedad de talentos en los diferentes personajes; cada mageus posee una afinidad particular, una magia única que destila a su manera. La magia es amenazada tanto en el pasado como en el presente, siendo el Umbral una cárcel de energía capaz de arrebatar el poder a cualquier mageus que lo cruce. La ambición, la venganza, la traición. A medida que la trama se condensa, se descubren nuevos secretos, nuevas piezas de un puzle que, sin saberlo, lo construyes al revés. Giros inesperados, personajes valientes y carismáticos, y un amor que desafiará al tiempo.

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DR. STONE

CÓMIC/N. GRÁFICA

El triunfo de la ciencia en el manga

JOEL GALLEGO @MediaSonrisa

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lgo está pasando en la Shonen JUMP, pero... ¿qué?

La revista nipona de la editorial Shueisha, famosa por sus mangas juveniles shonen de gran fama y reconocimiento internacional como han sido Dragon Ball o Naruto, y cuyo actual y fundamental pilar es One Piece, ha estado padeciendo una serie de cambios sustanciales mediante sus lectores,

quienes, a fin de cuentas, son los que popularizan un manga u otro dependiendo de lo que les guste y situándolos en las listas que se hacen semanalmente. En los últimos tiempos, la Shonen JUMP ha rescatado viejas fórmulas con nuevos enfoques y, de este modo, han surgido productos que desafían las estructuras marcadas, como podría ser el caso de The Promise Neverland o incluso My Hero Academia. Cabe destacar además, la reciente entrada de otros mangas como Chainsaw Man, que están apuntando maneras desde su escaso recorrido. Pero en este caso, nos centraremos en la ciencia y la supervivencia ante el apocalipsis. Hablaremos, por tanto, de Dr. Stone. Los autores de esta obra se dividen en un binomio constituido por Riichiro Inagaki, guio-

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nista que destaca en su recorrido por Eyeshield 21 y el dibujante Boichi, conocido por obras como Hotel y Origin. Han sido autores de talla media que han logrado formar un equipo ganador con este particular proyecto, juntando el guión juvenil de Inagaki y el arte más adulto de Boichi. Para situarnos y hacer un breve resumen del comienzo del manga, este nos sitúa en el preámbulo de una declaración de amor de un joven adolescente... Pero esto es interrumpido por una luz cegadora que transforma a toda la humanidad en piedra. Así pasan 3.689 años y 158 días cuando, dicho joven, logra deshacerse del material para encontrarse en un escenario salvaje donde, la naturaleza ha seguido su curso sin la humanidad… Pero no será el único que ha logrado salir de su coraza pétrea. Con un inicio tan impactante y tan solo a comienzos del primer capítulo, desde luego que su premisa llama la atención, siendo uno de los mangas más prometedores de la revista Shonen JUMP, con una adaptación al anime que ha comenzado en este julio de 2019 de la mano de TMS Enterteiment, adaptando considerablemente bien la acción y el estilo de Boichi a la pantalla. La esencia de la historia es un canto al progreso mediante el uso de la ciencia y la tecnología, donde se


hasta algunos momentos donde, incluso cuando la acción está en calma, el propio avance de la ciencia hace que avance el manga. Todo este proceso va de menos a más y, aunque se guarda algún punto de exageración por parte del autor a la hora de desarrollar algún objeto o elemento, lo cierto es que acaba guardando el factor base y esencial del proceso. premia la inteligencia y el ingenio frente a la fuerza bruta y la violencia. Todo esto se desenvuelve en un contexto post-apocalíptico de carácter pesimista, donde la supervivencia es lo esencial y la violencia la vía rápida para ello. Esto a su vez pone de manifiesto algunos temas importantes y de actualidad respecto a la deriva insostenible que llevamos como especie predominante para nuestro planeta e incluso el consiguiente cambio climático y la inminente desolación y extinción de la raza humana. Aunque, por supuesto, el protagonista de esta historia sigue siendo el ser humano, destacando el papel científico en nuestra sociedad, que a veces tanto despreciamos por creencias populares y erróneas sobre nuestra propia situación y existencia. Pero lo curioso de la obra de Inagaki y Boichi radica en la base de la lectura de la misma.

Dr. Stone es una búsqueda de la redención de la humanidad, aprovechando una catástrofe de la que no se puede escapar y está ajena a todo control, donde lo único que se puede hacer al respecto es aceptarlo y anteponerse a ello. En la obra, con su discurso científico, prima el avance humano frente al avance científico

de mercado en el que nuestra sociedad está sumergida, donde se plantean cuestiones morales bastante profundas y serias para lo que cabría esperar, bajo una óptica que, lejos de ser pesimista como lo suelen ser este tipo de contextos, logra brillar con un optimismo que busca una segunda oportunidad para la raza humana. En la historia nos encontramos con una doble trama bastante clara: Por un lado, las aventuras de los protagonistas y, por otro lado (que es donde precisamente radica el atractivo del manga), el avance de la ciencia. He aquí lo curioso de Dr. Stone.

Por supuesto, no estamos ante un manga educativo al uso. No es un manual ni mucho menos pretende serlo. Sin embargo, cabe mencionar la dedicación del guionista en materia formativa y de estudio respecto a lo que se encuentra en la obra, que está presente a lo largo de la misma. De este modo, el resultado que consigue es cumplir una doble función: Pasas entretenido un buen rato leyendo y, además, aprendes las maravillas de la ciencia desde el origen. De la primera chispa del ser humano hasta el mundo moderno, con todo lo que hemos podido y podremos crear.

En la lectura de la obra nos encontramos con lo que sería un estudio pormenorizado y resumido del avance de la ciencia desde la edad de piedra hasta nuestros días. Todo ello bajo la narrativa de un manga shonen. Por supuesto, el reconocimiento de la propia ciencia hace que el lector aprenda mientras lee lo que sería algo que, en teoría, está destinado únicamente al entretenimiento. Pero Dr. Stone no cae en la pesadez de lo que estamos acostumbrados a entender como «educar», ya que es una lectura ligera y entretenida, manteniendo un equilibrio entre los personajes y la representación descriptiva de la ciencia, llegando 29


BLACKSAD

CÓMIC/N. GRÁFICA

Nuevas líneas de investigación

EL ÁRBOL BLANCO @El_Arbol_Blanco

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iempre se ha solido catalogar a los aficionados de los cómics en dos grandes categorías: Aquellos que son más visuales y prefieren el dibujo, deleitándose con unas buenas ilustraciones secuenciales, y aquellos que lo que buscan es una historia que les cautive desde su premisa y guion.

hablamos de un cómic que contenta a todo tipo de lector y aficionado al medio. Un clásico moderno del cómic europeo que reinventa el género policiaco y detectivescos bajo una perspectiva noir sin hacerlo con esas pretensiones. Los autores de esta obra son Juan Díaz Canales al guion y Juanjo Guarnido en el dibujo, y ha sido publicada en España por Norma Editorial en cinco volúmenes independientes que ha tenido incluso una versión integral recopilatorio. La principal característica del cómic a nivel formal es la antropomorfización de sus personajes, que son híbridos entre humanos y animales andando a dos patas.

Crear cómics no es tarea fácil y, si para un autor completo, tener un equilibro entre lo que se quiere contar y cómo se cuenta es difícil, cuando se forman equipos creativos de dos o más personas, el consenso puede ser más complicado para llevar la obra a buen puerto y que todos los integrantes queden satisfechos. Cuando hablamos de Blacksad, 30

Y es que en un primer vistazo lo primero que nos llama la atención son precisamente ese tratamiento que tienen los personajes. Esto no es una mera formalidad estética, sino que se lleva a las cotas más altas de esta premisa, donde los animales adquieren roles totalmente humanos, desenvolviéndose con total naturalidad como seres antropomorfos pero, a su vez, se resaltan las características animales de los mismos, como un recurso causal de la propia personalidad de cada uno de esos personajes. Ejemplos como un exguardaespaldas gorila, una zarigüeya que trabaja como segundona de un

gran mafioso o, incluso a un nivel grupal, un garito lleno de delincuentes que son todos reptiles, son una pequeña muestra de ello. Pero uno de esos personajes es el que destaca por encima de todos: John Blacksad. El protagonista de estos cómics es un detective que a lo largo de los diferentes capítulos va investigando y tratando de resolver casos para los que ha sido contratado. Sigue el esquema básico del género al que honra, como una buena novela o película de serie negra. Su aspecto es el de un felino negro, tan imponente como elegante, que se junta con toda clase de calaña. En los cómics, además, se nos muestra una versión de los Estados Unidos de un período de entreguerras que nos sumerge en ese extraño realismo noir, increíblemente conseguido con el dibujo a acuarela, que resulta ser realista pero, a su vez un tanto onírico. La técnica que se utiliza en el dibujo de estas historias se basa en tinta y acuarela sobre lápiz, todo realizado con sumo cuidado y certeza, teniendo un conjunto perfectamente cohesionado. De este modo, se consigue crear profundidades, suavidad y sensaciones herméticas, dependiendo de lo que cada escena requiera a manos del artista. Cuando Blacksad fue publicado


causó una gran sensación entre el público y la crítica especializada de cómics, llegando a ganar numerosos premios. La profundidad conseguida por Juanjo Guarnido llegó a ser tan impresionante que le sirvió para ganar en el año 2011 el máximo reconocimiento con el premio Eisner a mejor Dibujo y Color. Además, tanto Juan Díaz Canales como Juanjo Guarnido se llevaron también en 2013 el premio Eisner a Mejor edición USA de material internacional. Estos prestigiosos premios, que se entregan anualmente en la Comic Con de San Diego, son considerados como el mayor galardón que pueda haber en el mundo de los cómics. Respecto a los autores, por un lado, Juan Díaz Canales, madrileño nacido en 1972, es el guionista de Blacksad, que entre sus obras caben destacar la participación también en tres historias de Corto Maltese. Comenzó a interesarse por el mundo del guion y el cine a temprana edad, ingresando a los 18 años en una escuela de animación y fundando en 1996 la compañía Tridente Animation junto con otros artistas. Esto hizo que llegase a colaborar con otras compañías ofreciendo argumentos y guiones para series y películas de animación. Durante esta época coincide con Juanjo Guarnido y es aquí donde deciden comenzar a elaborar Blacksad, siendo publicado por primera vez en el año 2000. Por otro lado, Juanjo Guarnido

nació en Granada en 1967. Estudió en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada y estuvo trabajando para la editorial Cómics Forum, que fue una división de la Editorial Planeta que en esa época eran quienes publicaban en España los cómics de Marvel, donde precisamente intentó entrar, pero no lo aceptaron en la editorial americana. En 1993 se mudó a París y comenzó a trabajar como animador para Walt Disney Studios, trabajando para películas como Tarzán. Fue allí donde depuró su técnica y cuya influencia es notable en el cómic.

también complementa a la serie de cómics y que, finalmente, llegará el 5 noviembre de este año y se titulará Blacksad: Under The Skin. Videojuego muy esperado por los fans, ha sido denominado por los portales especializados en videojuegos como uno de los juegos más prometedores de este año. Además, cabe mencionar que se prepara una nueva aventura en el medio del cómic. En mayo de este mismo año Juan Díaz-Canales filtraba a través de su Twitter personal unas imágenes de un boceto en el que estaba trabajando Juanjo Guarnido. En esa imagen se podían apreciar tres storyboards de lo que será el sexto volumen de Blacksad. Aún no se sabe la fecha de salida, aunque se espera a lo largo del próximo año 2020. Al parecer los autores tienen más ideas e historias que contar y se habla de que hay en mente hasta dos volúmenes más.

Blacksad se ha ido expandiendo y asentando con paso lento pero firme. No sólo en los volúmenes y los países donde se puede disfrutar de esta obra, sino en otros medios y formas. Ejemplo de ello es el juego de rol que Nosolorol sacó ambientado en el particular universo creado por Díaz-Canales y Guarnido.

En definitiva, nos encontramos con un cómic imprescindible para los amantes del medio, con una historia que en su conjunto es original, jugosa y efectista, perfecta incluso para cualquier tipo de lector, ya sea experimentado, casual o para aquellos que nunca se han leído nada anteriormente dentro de este arte secuencial.

Pero, además hace unos años salía para sorpresa de los fans la noticia de la creación de un videojuego basado en los personajes y el mundo que crearon los dos autores españoles. El juego nos contará una historia independiente pero que

Un cómic que se expande más allá del medio y que aún tiene mucho que contar. Y es que, al parecer, John Blacksad ha vuelto sacando las garras. 31


ARTISTAS

PORTAFOLIO

VAGABOND JOE JOEL PÉREZ, MÁS CONOCIDO ARTÍSTICAMENTE COMO VAGABOND JOE, ES UN ILUSTRADOR Y ARTISTA POLIFACÉTICO NACIDO EN SANTA CRUZ DE LA PALMA EN 1984. SU ESTILO DE DIBUJO TIENE CLARAS INFLUENCIAS DEL CÓMIC MÁS NOIR, CON UNA TÉCNICA DE «TINTA SALVAJE, EXTRAÑA Y EXPRESIVA» COMO EL PROPIO VAGABOND JOE SE JACTA DE DEFINIR.

cómics dio el salto a México y al resto de España, colaborando como invitado junto a otros autores en pequeñas tiras cómicas haciendo crítica al panorama musical de España. Como portadista destacan la portada e interior de Tinguaro de la escritora Sandra Lorenzo, El Murphy Palmero de Ramón Araujo, entre otros.

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Fue dibujante de viñetas cómicas sobre política palmera en el periódico digital El Time realizando más de 340 viñetas.

Tras un tiempo trabajando en proyectos menores nace Breves desamores, historias enlazadas por sus personajes, partiendo de canciones del músico Catalán Carlos Ann. Con estos

Ilustró los entreactos de la obra de teatro Don Juan Tenorio: El burlador de Sevilla, versión de los tres Don Juan a manos del director de teatro, actor y escritor Carlos De León, consistiendo estos en un cómic animado y doblado por los actores. Más tarde el cómic y el guion de la obra se unieron en una novela gráfica que se puso en venta con la editorial Ediciones Alternativas.

ibujante de cómics, de tiras cómicas, ilustrador, diseñador gráfico, poeta y «escritor en desarrollo», Vagabond Joe ha tenido una pequeña aventura en el mundo del cómic underground, de autor y en prensa digital, destacando su propio sello editorial Awara Cómics, con obras como la trilogía basada e inspirada en cuentos de Edgar Allan Poe.

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Su reconocido fan-art ha dado la vuelta a España con una característica que lo hace único frente a otros: el estilo del autor tiene un sello propio que deja caer en estos retratos comiqueros realistas y con «una tinta salvaje, extraña y expresiva», como su propio autor dice ser. No se limita a dibujar un personaje de una serie o película, lo dota con su energía y lo lleva a su terreno. Como poeta y escritor, podemos encontrar Samsara: Sombra y Luz (Ediciones Alternativas), en el que también ha intervenido como ilustrador. Muy pronto podremos disfrutar de Crónicas de un Vagabundo: Los 87, su primer libro y relato poético y narrativo, con el cual lleva trabajando y discutiendo tres años. En él no solo veremos una historia romántica y siniestra, también tendrá una parte animada en 2D, con su propia banda sonora. También ha colaborado en pequeños videoclips, créditos animados para cortometrajes, portadas de discos de música (Malavita, Ovejas Negras, etc…) y realizado cartelería varia de eventos y asociaciones y un elaborado trabajo como pintor de murales en la empresa Rolenart.


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ARTISTAS

PORTAFOLIO

AYTHAMI CRUZ AYTHAMI CRUZ, NACIDO EN SANTA CRUZ DE TENERIFE EN 1992, ES UN ARTISTA CANARIO ORIUNDO DE LA ISLA DE TENERIFE, GRADUADO EN BELLAS ARTES POR LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA Y FORMADO EN ART GRÀFIC EN LA ESCOLÁ JOSO DE BARCELONA.

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u afán por el arte data desde su juventud más temprana, cuando veía a su madre, también artista, desarrollar su trabajo. De manera inconsciente aprendió a dibujar por su cuenta, rodeado de erizos, peces, tortugas, perros, iguanas… Fue ahí donde nació una de sus primeras series, «Animales», que a día sigue expandiendo. Dentro del mundo de la ilustración en el que se mueve destaca su habilidad con la acuarela, aplicando toques de chorreo que le dan carácter a su propia obra. Entre sus trabajos más destacados podemos encontrar ilustraciones basadas en las series de Juego de Tronos, Vikings, The Walking Dead y la filmografía de Studio Ghibli. Durante su paso por Bellas Artes, trabajó con distintas técnicas de ilustración, desde la técnica de bolígrafo hasta la tinta china con lejía, decantándose al final —aunque no inicialmente— por la acuarela. Actualmente ha hecho de la técnica del chorreo con la acuarela su habilidad insignia, una que, en sus propias palabras «nos transmite un conjunto de emociones que nosotros mismos creamos a partir de 36

las sensaciones que nos proporcionan las obras de este tipo». Como todo artista, inquieto hasta la médula, Aythami Cruz actualmente se encuentra trabajando para cumplir una de sus grandes metas, aquella que le permitirá crecer como el artista que quiere llegar a ser: trabajar como dibujante de cómic en alguna editorial. Después de que descubrió el mundo del cómic, desbordó mentalmente. Se le abrieron entonces las posibilidades que siempre, en su fuero interno, había deseado tener. Allí encontró un mundo en el que podría dar vida a sus personajes, dotarlos de dinamismo, de personalidad, de relación, de contar historias. Este hecho fue también el que acabó dándole el empujón que lo ha llevado actualmente a aceptar encargos bajo la más estricta profesionalidad, siempre con la pasión verdadera por bandera, y también lo que lo llevó a recorrer eventos dentro del mun-

do friki para ampliar al máximo su experiencia. Pueden encontrar todo el trabajo de este artista en las redes sociales de Instagram y Facebook por el nombre de Aythami Cruz Darias, y a petición de él mismo, afirma que le «encanta interactuar activamente con sus seguidores, crear contenido con frecuencia, muchas veces en clave de humor, mostrar el proceso de trabajo, los nuevos proyectos…».


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ARTISTAS

PORTAFOLIO

GUILLE RANCEL GUILLE RANCEL NACIÓ EN TENERIFE EN 1985. ESTUDIÓ BELLAS ARTES Y ANIMACIÓN 2D Y DESDE ENTONCES TRABAJA COMO ILUSTRADOR, ANIMADOR Y DISEÑADOR DE PERSONAJES. HA TRABAJADO EN HONG KONG EN UN PROYECTO DE CÓMICS INFANTILES, ASÍ COMO TAMBIÉN HACIENDO ANIMACIÓN PARA PUBLICIDAD, DISEÑANDO VIDEOJUEGOS E ILUSTRANDO EN DIVERSOS PROYECTOS, ENTRE LOS QUE DESTACA EL SEGUNDO NÚMERO DE MASTERS OF ANATOMY VOL. 2.

quería ser de mayor siempre respondía lo mismo: dibujante de cómics. Tras varios cientos de folios que ahora solo le provocan ternura, dejó un poco de lado el dibujo hasta que entró en la carrera de Bellas Artes. De alguna forma, algo en el tercer año cambió en su forma de entender este mundo, y se propuso dedicarse a ello.

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esde pequeño le encantó refugiarse en sus dibujos y personajes, muy inspirado por los dinosaurios, los dibujos animados y los cómics. Llenaba folios y folios de monstruos y criaturas hechas a lápiz y cuando llegó a la preadolescencia empezó a dibujar sus primeras viñetas. Entre sus inspiraciones pueden contarse Súper López y Astérix. Cuando le preguntaban qué 40

Fue entonces cuando estudió animación 2D, lo que le abrió varias puertas de trabajo y le valió para aprender y mejorar mucho las técnicas de dibujo. Desde entonces, empezó a hilar encargos, trabajos y proyectos durante diez años. Ha ido centrándose cada vez más en el diseño de personajes y la ilustración, que es donde se siente más cómodo. Ha participado en revistas como Imagine FX, Character Design Quarterly, 3DTotal y Storytime, y en libros como Masters of Ana-

tomy Vol. 2. y ha trabajado para Animation Mentor y otros proyectos de cine y publicidad. Viajó a Hong Kong para un proyecto de cómics y animación (Emi, the dream catcher) durante dos años en el cual sigue trabajando ahora desde Tenerife. Le inspira el arte primitivo, lo ancestral y lo mitológico. Le fascinan el reino animal y vegetal, así como el mundo del cómic y la animación. Todo lo que le inspira se traduce de algún modo en los bocetos que habitan su bloc. Guille Rancel es también el artista encargado de llevar su arte a las páginas del cómic Sorunne, un proyecto personal que actualmente se halla realizando junto con el guionista Diego G. Reinfeld, y que narrará las aventuras de Nadie a través de un maravilloso mundo fantástico. Gracias a la ayuda de sus patrocinadores, el proyecto de Sorunne, inicialmente patrocinado por crowfunding a través de Spaceman, ha logrado su financiación por encima del mínimo preestablecido y será una realidad en febrero del año que viene.


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EVENTOS

LOS MIÉRCOLES DE OCTUBRE SE TIÑEN DE CIENCIA FICCIÓN

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a llegado octubre y como es costumbre en el Aula de Cine de la ULL, hay nuevo ciclo de cine y en esta ocasión el tema protagonista es la ciencia ficción. Con la dinámica habitual de este evento, se ha determinado que todos los miércoles de octubre (exceptuando una de las proyecciones) haya una proyección de una película relacionada a la temática de ciencia ficción, así nos encontramos con cinco proyecciones a lo largo de este mes, todas ellas en versión original subtitulada al español. Cinco películas que recorrerán lo mejor del género, con debates en los que se contará con profesores de ciencias, matemáticas e ingenieros además de críticos y expertos en cine. Una combinación perfecta para los debates posteriores abiertos al público. Abriendo el evento el miércoles 9 de octubre, estuvo la proyección de la famosa cinta de Steven Spielberg Minority Report (2002). Una película con ADN de ciencia ficción y cyberpunk en la que, la policía utiliza tecnología psíquica para arrestar y enjuiciar a los asesinos antes de que cometan un crimen. El futuro se puede predecir y los culpables son detenidos por la unidad de élite llamada Precrime, antes de que puedan delinquir. Protagonizada por nada menos que Tom Cruise, Colin Farrell, Samantha Morton y Max von Sydow, entre otros, esta cinta está basada en un relato corto de 1956 de Philip K. Dick titulado El informe de la minoría. 44

LUIS DOMÍNGUEZ @luisgdr22 El miércoles 16 de octubre nos encontraremos con Moon película británica de 2009 con la que debutó acertadamente como director Duncan Jones. En la cinta se nos muestra a un astronauta (Sam Rockwell) que vive aislado durante tres años en una excavación minera de la Luna. Cuando su contrato está a punto de expirar, descubre un terrible secreto que le concierne. La siguiente fecha es el viernes 18 de octubre, compartiendo evento con Charlas de Cine y parte como Evento Destacado. Este día se proyectará nada más y nada menos que Gattaca, la película de 1997 escrita y dirigida por Andrew Niccol, protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law, y producida por Danny DeVito, Michael Shamberg y Stacey Sher. Una cinta que en su año hizo mucho ruido y obtuvo varias e importantes nominaciones, entre ellas la de mejor dirección artística y mejor banda sonora. Considerada ya como una película de culto, cuenta una historia que se ha etiquetado como una distopía transhumanista. El miércoles 23 de octubre traerá consigo la proyección de Contact, obra de ciencia ficción y drama del reconocido director Robert Zemeckis, protagonizada por Jodie Foster y Matthew McConaughey. Esta es una adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre escrita por Carl Sagan en 1985. En su argumento nos encontramos con que, tras

la prematura muerte de sus padres siendo una niña, Eleanor Arroway (Jodie Foster) perdió la fe en Dios. Como contrapartida, concentró toda su fe en la investigación, trabajando con un grupo de científicos que analizan ondas de radio procedentes del espacio exterior con el fin de encontrar señales de inteligencia extraterrestre. Se verá recompensada en este aspecto, pero vivirá una experiencia que le hará dudar de sus creencias y estudios. Como cierre para este ciclo, el Aula de Cine ULL ha escogido la película The Man from Earth (2007). La película escrita por Jerome Bixby —desde los años setenta hasta su muerte— y dirigida por Richard Schenkman, que se convirtió absolutamente en cine de culto para los amantes del género y que, aún a día de hoy, sigue recibiendo elogios por grandes críticos. Protagonizada por David Lee Smith, John Billingsley, Ellen Crawford, Tony Todd y Annika Peterson, esta cinta nos plantea una historia en la que un día, un hombre se despide de sus amigos y les revela un secreto increíble y estremecedor. En definitiva, un Ciclo de Cine que no pueden dejar pasar si son amantes de la ciencia ficción y a la cual recomendamos asistir, ya que sus charlas posteriores estarán colmadas de información de calidad y datos que, aunque hayamos visto estas películas, puede que se nos hayan pasado. Nos vemos allí, sin duda.


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EVENTOS

LUIS DOMÍNGUEZ @luisgdr22

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e va acercando la fecha para poder vislumbrar y ver brillar con todo su esplendor por tercera vez, a la Isla fantástica de cine que cobra vida en Tenerife… a la Isla Calavera. El pasado 3 de octubre Blaster estuvo en el Cabildo de Tenerife para la presentación de la III Edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, un suceso que sirvió para arrojar nueva información del evento que tendrá lugar próximamente, en concreto desde el 23 al 30 de noviembre de este mismo año. Además, tuvimos el placer de entrevistar a Ramón González Trujillo, director del festival, fundador y miembro activo de Charlas de Cine y codirector del Aula de Cine ULL, que nos reveló y explicó de buena mano los entresijos de este festival. Comenzando por los orígenes de este evento, Ramón comenta que no hubiese sido posible sin la existencia y el notable crecimiento de Charlas de Cine, ya que este proyecto fue el precursor y detonante de la idea para la realización del festival. Todo esto viene dado a que, antes de la primera edición del Festival Isla Calavera, Charlas de Cine ya llevaba más de un año trayendo clásicos (y sus respectivos coloquios posteriores) a las 46

salas de Multicines Tenerife y su acogida había superado las expectativas. A esto hay que añadir la posterior y determinante incorporación de Daniel Fumero, que por aquel entonces era cofundador de TumbaAbierta.com, portal de entretenimiento en el género fantástico. «Daniel trajo consigo toda su experiencia, sabiduría y recursos, además de un montón de contactos», comenta entre risas al final Ramón. Con todos estos ingredientes, el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera comenzaba a gestarse. Los años de experiencia de todos los miembros del equipo, las actividades realizadas en Charlas de Cine y el Aula de Cine ULL, además de las ganas insaciables de querer situar en Canarias un festival de calidad y de cine con actividades que fomenten más la implicación del público en el cine, son algunos de los alicientes y motivos de peso que llevaron a la creación de este festival. Con estos cimientos claros, se plantearon objetivos a cumplir en cada una de las ediciones, objetivos tales como el traer películas y cortometrajes de absoluta primicia, charlas posteriores a las proyecciones con invitados especiales y especialistas, brindando así más dinamismo en el visionado de cada película, mejorar la cantidad y la

calidad del contenido del festival, mejor ambientación del espacio, etc. Objetivos que por experiencia propia en Blaster, les aseguramos que se han cumplido con creces y parecen agrandarse y mejorar con el paso de las ediciones. Con respecto a esto último, Ramón comenta que las expectativas y el planteamiento del evento para la primera edición fueron muy dudosos y poco arriesgados en cuanto a medios y recursos, pero que la acogida que tuvo sobrepasó lo esperado. El festival para ese entonces hizo acto de presencia en el Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna Madrid. Sin embargo, para su pasada edición (la segunda) se optó por dar un paso más en cuanto a riesgos, despliegue y en proyección, presentándose en el mismísimo Festival de Cine de Sitges, además de contar con más días de festival (6 en total) y con invitados especiales de talla mundial y trayectorias reconocidísimas como lo son Mick Garris, Caroline Munro y Enzo G. Castellari, los tres galardonados con el Premio Isla Calavera de Honor. Además, la difusión del fantástico fue galardonada por Diego López, fundador del fanzine El buque maldito, documentalista y programador de festivales como Sitges o Nocturna Madrid.


A tan solo un mes —aproximadamente— del estreno de esta tercera edición del Isla Calavera, Ramón me comenta que sin duda será una entrega en la que el equipo ha tomado más riesgos, pero que han contado con un mejor presupuesto, más plantilla y una mejor difusión de medios y redes sociales. A esto hay que sumarle que el festival ha ampliado su programación a un día más por lo que, esta edición se convierte en la más extensa y ambiciosa de las celebradas hasta ahora. El festival se celebrará, una vez más y como en sus dos anteriores ediciones, en las instalaciones de Multicines Tenerife, ubicado en el centro comercial de La Laguna, contando con nuevas actividades y un amplio abanico de proyecciones y sorpresas, en esto último nos detendremos a hablar a continuación, porque lo que se viene en esta nueva entrega del Isla Calavera es de locos. En la presentación del festival en el Cabildo de Tenerife, se reveló que además de proyectar el clásico Un hombre lobo americano en Londres (Anthony Waller), se contará con la presencia de nada más y nada menos que Rick Baker y David Naughton, reuniéndose así después de muchos años. Rick Baker, uno de los artistas especialistas en maquillaje de cine más afamados del mundo, responsable de la caracterización de varias de las criaturas más famosas de la historia del cine, iniciando su andadura en 1971. Entre sus logros se hallan trabajos en King Kong (1976), Star Wars (1977), Un hombre lobo americano en Londres (1981), Ed Wood (1994), Men In Black (1997), entre otros grandes títulos. Actualmente es ganador de siete estatuillas de los Premios Óscar a Mejor Maquillaje y suma once

nominaciones. En cuanto a David Naughton, se trata del mismísimo protagonista de la cinta, además de ser un actor y cantante con una trayectoria muy interesante en el cine fantástico. Con esta grandiosa reunión, la película cobrará especial importancia en el festival y se buscará homenajearla por todo lo alto. Sin embargo, aquí no acaban las sorpresas en cuanto a lo que invitados se refiere, ya que recientemente a través de sus redes sociales, el festival ha anunciado que Belén Rueda, la reconocida actriz y presentadora de televisión madrileña, recibirá en persona el Premio Isla Calavera de Honor. Pero no solo hará acto de presencia para la recogida del galardón, sino que estará presente en la proyección de El orfanato, la ópera prima de Juan Antonio Bayona, con la que consiguió su primera nominación como mejor actriz protagonista. Otra de las novedades anunciadas es que Isla Calavera prepara dos exposiciones (fechas aún por anunciar). La primera de ellas tendrá lugar en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), en Santa Cruz de Tenerife, y recogerá una colección de autógrafos del fantástico, entre ellos elementos firmados por Mary Shelly, Bram Stoker, Christopher Lee, Alfred Hitchcock... La otra exposición se ubicará en el propio Multicines Tenerife, y abarcará una colección de imágenes inéditas del álbum personal de Rick Baker a lo largo de su trayectoria. También se ha desvelado que del concurso de cortometrajes, al que se han presentado más de 5000 propuestas desde todos los rincones del mundo, se seleccionarán aproximadamente 20 que optarán a los premios de Mejor Corto-

metraje (elegido por el jurado) y Mejor Cortometraje (elegido por el público). El concurso de largometrajes también ha contado con una amplia participación. De las propuestas llegadas se hará una selección de entre 12 y 15 según el tiempo de programación del festival, y podrán optar, entre otros premios, a Mejor Largometraje, Mejor Dirección y Mejor Actor. También se ha confirmado la proyección de dos largometrajes de origen español: Amigo (2019) del director Óscar Martín, una comedia negra con toques de thriller; y Cuerdas (2019) de José Luis Montesinos, así como otros dos internacionales, como son el caso de Little Monsters (Abe Forsythe) proveniente de Australia, y Starfish (Al White), de EEUU. Por último, Ramón me ha comentado que la organización aún se guardará una sorpresa, atesorándola hasta momentos previos al estreno del festival. Sin embargo, a pesar de que fue algo receloso de revelar a penas información, se le ha escapado de que esta se encontrará el viernes 29 de noviembre con lo que, se sumaría al éxtasis de la jornada, que ya contaba con la presencia de Rick Baker, David Naughton y la proyección de Un hombre lobo americano en Londres. No cabe duda que no se pueden perder no solo esta jornada, sino el festival entero, porque promete ser uno de los mejores eventos de cine nunca vistos en Canarias. El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera cuenta con la participación de Multicines Tenerife y el Aula de Cine de la Universidad de La Laguna, así como del Cabildo de Tenerife. 47


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EVENTOS

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anta Cruz Cómic lo ha vuelto a hacer en este año 2019 y nos han traído el XVI Salón Internacional de Cómic y la Ilustración de Tenerife.

Situado en el Centro de Arte La Recova de los días 3 hasta el 6 de octubre, en esta edición se han superado las previsiones y el número de entradas vendidas respecto a la anterior edición. Con una organización del espacio y del evento muy acertada, una vez más, se promueve la visibilidad de los jóvenes artistas canarios mediante espacios como el Artist Alley o las diversas exposiciones interiores de artistas reconocidos como Ángel Her-

JOEL GALLEGO @MediaSonrisa nández o Rayco Pulido. Además, cabe destacar la apuesta por los estudiantes de diversas escuelas en visitas extraescolares que llenaron el lugar las mañanas del evento entre la semana. Este año, el autor estrella del Salón fue Dave McKean, artista multidisciplinar conocido por obras como Batman: Arkham Asylum y sus reconocibles portadas en series como The Sandman, contando de este modo con dos exposiciones donde se mostraban las obras del autor y diversas piezas, de forma muy bien unida y compacta, extendida con una sección en la que se expande la parte de Batman mediante Arkham y sus internos y reconocidos villanos. También nos encontramos con una exposición oriental enfocada en la figura del samurái y su repercusión en el arte secuencial mediante artistas como Osamu Tezuka, Stan Sakai, Frank Miller y Cristina Mormile, entre otros. Sanjulián tiene su particular espacio, con

muestras de su icónico arte en míticas cabeceras como Vampirella, Creepy o Heavy Metal. Otros artistas también son expuestos, como son los casos de Eduardo González y una selección personal de su propia obra para el evento, que contrastan desde el blanco y negro al color de Burgazzoli. En un aspecto futurista más satírico nos encontramos un espacio con la particular visión de Michaela Konrad. En otro aspecto más fantástico y medieval, Enrique Corominas con su arte para Juego de Tronos.

Existen además espacios para la composición más insular, como la dedicada a César Manrique mediante el cómic Mirando a César. Y no se pasan por alto el impacto de un clásico del cómic europeo y su influencia como es Tintín.

Star Wars tiene un sitio particular en el que se utiliza un enfoque 49


obras más reconocibles y trascendentes que, además, dan paso de forma bien unificada a otra exposición que rinde homenaje a una serie de comics carácter militar: Hazañas Bélicas. Siguiendo con la trayectoria nacional, destaca el espacio de Karras Comics, editorial fundada por El Torres y que está apostando y desarrollando buenas obras. Ángel Hernández, autor tinerfeño que ha trabajado tanto en los comics de Stark Trek, así como desarrollado otros títulos como The Westwood Witches o Ghost Wolf, tiene su lugar destacado en el evento. Rayco Pulido, autor grancanario ganador del Premio Nacional del Comic debido a su obra Lamia, nos ofrece una exposición en la que se muestra su particular proceso creativo mediante dicha obra, teniendo de este modo la ocasión de poder acercarnos a las partes más enmarañadas de un cómic. en Canarias mediante las relaciones del producto y las islas, entre anécdotas, mitos y realidades. Marvel, como no podía ser de otra forma, celebra sus 80 años en el Salón, mediante un análisis pormenorizado y selecto desde su origen hasta la actualidad,

contando la historia del origen y desarrollo de La Casa de la Ideas mediante sus personajes y autores más destacados. El pasado y presente del cómic español se unen en las figuras de Kim, Keko y Altarriba mediante sus proyectos más recientes y

Y así tenemos hasta un total de 18 exposiciones extendidas a lo largo de todo el espacio del evento. Pero, además, en las jornadas que ha durado el Salón, se conciben diversos talleres, exhibiciones, actividades, charlas, proyecciones de películas y firmas de autores que completan la programación. Las fuentes de interés son diversas y no dejan ni un momento libre para el amante del cómic, logrando atraer además la atención del espectador casual. Por otro lado, en el ya mencionado Artist Alley, nos encontramos con una selección muy acertada de una serie de artistas residentes de gran talento, compartiendo un espacio adecuado y bien estructurado con los stands de las tiendas que participan en el evento. Situado en el

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exterior, hace que no sea necesario entrar al evento para que se pueda visitar este espacio, pero que, en cambio, si entras en el Salón, a la salida pasarás por allí (con sello incluído por si quisieras volver a entrar), lo cual hace que la disposición resulte bastante acertada para todos los integrantes. En el cierre del evento, se entregaron los Premios del Salón del Cómic y la Ilustración de Tenerife. Este año el Premio Internacional se le otorgó a Dave McKean, el Premio Cthulhu se lo llevó Ángel Hernández, el Premio Revelación fue para Julia Madrigal y, por último, el Premio Fan Cómic lo obtuvo Rafael Rodríguez. La Fundación Cine + Cómic y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, principales organizadores de este evento, nos han dejado un espacio de diálogo y aprendizaje en el mundo del arte y del comic que se ha transmitido con bastante certeza a quienes han asistido a esta cita, ya sean solos, acompañados, en familia y/o disfrazados. Cabe mencionar que se ha rescatado el contenido didáctico sin necesariamente caer en la infantilización del evento, lo cual es digno de reseñar, pues es una pauta muy marcada, logrando un equilibro entre las edades del público y una

cohesión muy lograda en un espacio donde ya de por sí su organización y disposición resultó bastante certera y orgánica. Para finalizar, siempre es de agradecer y mencionar el trabajo de las personas que han estado durante el evento como voluntariado, organizando y gestionando la parte no tan visible de una gran estructura que modestamente se ha vuelto a empezar a reconstruir mediante sus cimientos, aportando a los aficionados y curiosos del cómic un espacio donde estar y desenvolverse de manera agradable, un espacio con el que se sientan como en casa. Porque precisamente de eso va el Salón del Cómic de Santa Cruz.

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VIDEOJUEGOS

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a ACADEVI (Asociación Canaria de Desarrolladores de Videojuegos) nos trae la sexta edición de la Island Game Jam, un evento que desde hace unos años lleva pisando fuerte en el panorama canario con esta propuesta. La Island Game Jam, que este octubre acoge su sexta edición, tuvo formato online en el que los participantes tuvieron que poner a prueba sus habilidades para crear un videojuego en menos de 48 horas. Para la creación del mismo podías participar tanto de forma individual como en equipo, siempre bajo las banderas de unos objetivos claros que la Asociación siempre ha querido llevar a buen puerto: divertirse, aprender y conocer a la gente que comparte una afición común, una que no es otra que el desarrollo de videojuegos. El pistoletazo de salida resonó el 4 de octubre a las cinco de la tarde (GMT+0) hasta la misma hora del día seis. Una de las premisas de la participación es que el tema de la Island Game Jam es un completo secreto hasta la misma hora de inicio, para evitar que los proyectos presentados sean anteriores al evento. Esta vez la temática del mismo ha sido «Color is everything», y por supuesto, los videojuegos presentados debían cumplir una serie de requisitos, entre los que se encuen52

ADRIÁN TRUJILLO @haliaxsyn tran la originalidad de los mismos, que funcionen sin crasheos y que se suban a la plataforma habilitada para tal fin antes de la hora de fin del evento. Desde la Blaster hemos tenido la oportunidad de hablar con Laura del Pino, presidenta de ACADEVI, que ha decidido contarnos de primera mano sus impresiones respecto a esta Island Game Jam. ¿Cómo surgió la iniciativa original de Island Game Jam, tanto la primera edición presencial como la online? Brrr... Tendría que contarte prácticamente toda la historia de ACADEVI para ello. Pero toma asiento, que vamos a usar la máquina del tiempo. Las gamejams son un evento en el que en un periodo reducido de tiempo, —como por ejemplo un fin de semana— tienes que desarrollar un videojuego. Este tipo de eventos lleva más de una década implantada en el sector, llegando en la actualidad a jams internacionales como son por ejemplo la Global Game Jam o la Ludum Dare. El antiguo presidente de ACADEVI, Adrián Rivero, antes de que la asociación existiera, quería participar en una edición de la Ludum Dare y consiguió que su jefe y un par de compañeros se unieran a hacer un videojuego en un fin de semana. Esta fue la primera gamejam en las Islas, o al menos de la que yo tengo cons-

tancia. A partir de ella se dieron cuenta que este tipo de eventos tenía potencial y se lo presentaron al Cabildo de Gran Canaria, más concretamente a la SPEGC, que accedió a promocionar este tipo de eventos con sus instalaciones y poco a poco fue añadiendo recursos como los mentores, la comida, etc. Llegado a cierto punto habíamos crecido lo suficiente como para plantearnos hacer una asociación. Ahí nace ACADEVI y las Island Jam. Tras un par de años de funcionamiento ACADEVI ha renovado la junta directiva, la cual ya incluye miembros en Tenerife, y el primer evento que se ha organizado con esta nueva directiva ha sido la VI edición de la Island Jam con modalidad online para que se pudiera participar en todo el archipiélago. ¿Cómo suele ser el modus operandi de las ediciones? Por lo general las gamejams transcurren en un fin de semana, empezando el viernes por la tarde y terminando el domingo, 48 horas después. El viernes suele consistir en un par de charlas sobre desarrollo de videojuegos tanto por la parte de desarrollo como arte y game-design como por la parte de manejo del tiempo para gestionar las tareas y las ideas durante el fin de semana. El sábado suele dedicarse todo el día al desarrollo del prototipo y la


primera mitad del domingo también. Los participantes están guiados por el equipo de mentores que resuelven dudas y les guían por el buen camino para llegar a tiempo a la entrega. El domingo por la tarde, sobre las 5, ya están los juegos subidos a la plataforma y se procede a realizar la presentación de todos los juegos ante los demás equipos. Una vez terminadas las presentaciones, devoramos unas pizzas. ¿Qué tal ha sido la experiencia de esta primera Jam online? He oído que, al ser online ha carecido de mentores y pizzas, y que «una Jam sin pizzas…». No, no ha sido lo mismo sin las pizzas, la verdad; y sin las Tirmas ni las Cocacolas. Pero en términos generales ha estado bien, se han entregado diez juegos, un número similar a otros años en los que ha sido de forma presencial, así que estoy contenta por los resultados. Desde siempre, las Island Game Jam se han hecho en Gran Canaria. ¿Para cuándo en otras islas? Quizá Tenerife podría ser el siguiente salto… Aunque la Island Jam ha sido en formato online, precisamente este año hemos podido contar con la ayudar de Escuelas Artísticas de Los Realejos en Tenerife, que nos ha cedido un pequeño espacio de forma totalmente desinteresada para alojar a los equipos tinerfeños que han participado. Esto ha sido posible gracias nuestro nuevo vicepresidente en ACADEVI, David Carmona, que reside actualmente en Tenerife, y que es actualmente el director de la iniciativa TenerifeJuega, con la que lleva ya varios años promoviendo valores similares a los de ACADEVI. Con

esto queremos decir que estamos en pleno crecimiento, intentando llegar a todos los rincones del territorio canario y sumando a nuestro equipo a todos aquellos que quieran participar en la promoción del desarrollo de videojuegos en las islas. ¿Qué tal ha estado esta última edición? ¿Se ha apuntado bastante gente? En esta edición se han apuntado 30 personas, lo que ha dado para que se publiquen diez juegos. Una cifra nada despreciable. Así que sí, ¡ha estado genial! ¿Cómo ha sido la aceptación que ha tenido el evento en esta sexta edición? ¿Dirías que impera el «buenrollismo» entre los participantes o hay una competitividad evidente? Desde ACADEVI siempre hemos promovido un ambiente saludable. Si queremos crecer como industria, es imperativo que nos apoyemos entre todos. Por supuesto que siempre hay un punto de competitividad, pero desde luego que desde una perspectiva de compañerismo y totalmente buenrollista. Sin ir más lejos, nosotros disfrutamos de estos eventos precisamente porque en ellos se gestan relaciones profesionales que, en muchos casos, perduran años, dando lugar a excelentes videojuegos. ¿Cómo has visto el nivel general? ¿Era lo que esperabas o por el contrario los resultados de los videojuegos propuestos han superado tus expectativas? El vencedor por puntuación en este último evento ha sido el videojuego Chromafly, un resultado basado en votaciones que solo los participantes tienen derecho a realizar.

¿Estás de acuerdo con el resultado? ¿Hay alguno que te llame especialmente la atención y que pueda tener a posteriori un desarrollo menos precipitado y que acabe convirtiéndose en un proyecto bastante más redondo? Realmente creemos que todos los participantes han hecho un trabajo excepcional. Como se trata de una competición, es inevitable que alguien gane. Pero que no quepa ni la menor duda de que ha habido bastante nivel. De hecho, este año hemos tenido hasta un juego de Realidad Virtual. Felicitamos a todos los equipos por el gran esfuerzo y los resultados que han tenido. Por último, y dando un pequeño salto atrás, ¿ves un posible crecimiento de las Jam de cara al futuro, quizá ampliable a llamar la atención del territorio peninsular, e incluso a nivel internacional? ¿O de momento es preferible ir paso a paso conquistando isla por isla? Hay un espacio para todo. Esta es, por decirlo de forma cariñosa, nuestra pequeña Jam. Es nuestro origen y queremos seguir precisamente aglutinando a la gente de las islas, ya que es un punto de encuentro para desarrolladores locales. Como dices, poco a poco iremos abarcando todo el territorio insular. No obstante, por supuesto que tenemos nuestra vista puesta en el resto del territorio nacional. Próximamente compartiremos varias sorpresas al respecto, ¡así que estad atentos! Para ir acabando, ¿cuándo será la próxima edición de la Jam Game? Estamos trabajando para que la próxima jam sea la Global Game Jam en enero, ¡con alguna que otra sorpresa! 53


RELATOS

LOS HIJOS DE USSGAR

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ADRIÁN TRUJILLO MARRERO

i nunca has oído hablar de los Hijos de Ussgar, deberías dar gracias a las deidades del Tetraedron, a Iventres o a los Antiguos Dioses por haber tenido esa fortuna. Antes del Quiebre, el devastador cataclismo que asoló el continente de Windamun, las madres contaban a sus hijos historias de seres mágicos terribles, brutales, que acechaban a los niños desde la oscuridad y que solo actuaban si obraban tan mal como para molestarlos. Después del Quiebre, la magia, y por ende los seres mágicos, desaparecieron. Y fueron los Hijos de Ussgar los que poblaron entonces los relatos para atormentar a los niños más traviesos. En el norte del continente, bañadas por las aguas del Mar del Silencio, se encontraba la región de Ussgar, y en las profundidades del Bosque de Ussgar, Elweyser se alzaba como la ciudad más antigua y orgullosa del mundo. Era el hogar de los feilan, seres de piel extremadamente pálida y ojos grandes y fríos, con orejas alargadas rematadas por una punta afilada y un porte que transpiraba nobleza. En esencia, los feilan solo confían en ellos mismos. No tienen amigos de ninguna raza, ni humanos, eletas o argul, y aunque la región que gobiernan está plagada de todas las razas, no confraternizan con ninguna. Y la única relación que tienen los feilan con el mundo exterior son el selecto grupo que vive, se entrena y se prepara para sus misiones en el Bosque: los Hijos de Ussgar. Como toda gran nación, Ussgar tiene su ejército, y como toda nación orgullosa, también sus oscuros entresijos, hilos que se mueven al son del poder de Elweyser, invisibles, peligrosos. Pero si quieres hacer algo al margen de la repercusión mediática, algo que requiera sutileza, sombras con recados… no puedes enviar a un ejército. Pero sí puedes utilizar las herramientas que tienes a mano, y para eso están los Hijos. Una vez cada cinco años se escoge a los jóvenes con más talento de Elweyser, pertenezcan o no a la nobleza o a la clase más burguesa, y son enviados con los Hijos de Ussgar. Entre las penumbras de la espesura que rodea Elweyser, los Hijos someten a estos feilan de gran talento a un duro entrenamiento que no todos superan: algunos mueren, otros enlo54

quecen, en el peor de los casos pierden la cordura y acaban muriendo. Un entrenamiento tan brutal que acaba por hacer de jóvenes feilan un sutil batallón de asesinos. Un entrenamiento tan salvaje que doblega el alma, el espíritu, y todo sentimiento compasivo o empático es arrancado de raíz. Los Hijos de Ussgar tienen misiones, y las misiones hay que cumplirlas. No hay espacio para aquellos que conocen la piedad. La piedad significaba no cumplir tu misión, y los Hijos deben ser eficaces en todo. No había espacio parar errar. Va’thalion fue uno de esos feilan, de esos plegados a la voluntad de un herrero inclemente. Aunque afirmar eso sería un error, pues Va’thalion no era «de esos» feilan: era el feilan. Los Hijos de Ussgar jamás habían visto a nadie tan talentoso como él. Sus proezas se contaban por decenas. Era implacable como la más fiera de las bestias. Y no hubo que extirparle la compasión cuando ingresó entre los asesinos, ya que ni siquiera la conocía. O eso parecía. Estaba acuclillado justo sobre una rama gruesa, a un par de varales del suelo. Desde allí, en posición de reposo, con los brazos descansando sobre sus rodillas, contemplaba su alrededor como siempre: con interés, ese con el que se analiza algo para saber por dónde correr, cómo atacar, dónde ocultarse. Era una de esas costumbres que los instructores habían tenido a bien inculcarles. Conocer tu entorno te da ventaja sobre tu enemigo, decían siempre. Él lo creía. Más de una vez eso le había salvado la vida. —Tenemos una nueva misión —se oyó una voz suave, justo detrás de él. No se sobresaltó, pues aunque su compañera había sido extremadamente sigilosa al acercarse, Va’thalion pudo escuchar el sonido de su corazón. Nada escapaba a su vigilia. —Otra misión de mierda. —Suspiró, cansado, tendiéndole la mano a su compañera. Esta le dio la carta que atesoraba con cuidado—. ¿De qué hay que encargarse esta vez? ¿Otro traficante de armas? Al ver que su compañera no respondía, Va’thalion abrió el sobre. El sello estaba roto, así que no le costó trabajo. Extrajo la carta con cuidado y la leyó con ojos suspicaces. Luego, tal y como debía hacerse, la rompió en mil pedazos y la espació desde lo alto de la rama en la que estaba sentado. Se lanzó


al suelo y cayó antes de que lo hicieran las virutas del papiro. Su compañera cayó justo detrás, sin levantar ruido. —¿Un motín en Viélete? —preguntó al fin. —No solo en Viélete. Todos los pueblos esclavos pertenecientes a Elweyser están planeando una rebelión. El rey está convaleciente. Su mano se ha ablandado. Los esclavos se están haciendo osados. —La voz de Gliana era tan fría como siempre lo había sido. —¿Y quién es nuestro objetivo? —El instigador. Los esclavos no piensan, solo obedecen, ya sea porque no conocen otra cosa o por temor al látigo. Pero ese hombre es distinto. Tiene madera de líder. Es normal que nuestra gente se esté poniendo nerviosa. Los revolucionarios no tienen cabida en Ussgar, pero este se está haciendo un hueco. En Elweyser temen una batalla. —¿Dónde está ahora? —Va’thalion había deducido todo a medida que Gliana hablaba. Ya sabía lo que tenía que saber, ahora solo necesitaba saber dónde encontrarlo. —Según el último informe, en Yastai. Tenemos suerte de estar ahora en el lado este del Bosque. Estamos a tres días si nos ponemos en marcha ahora mismo. No hubo que añadir nada más. No había caído el último de los trozos de papel, como una nevada fuera de época, cuando echaron a correr entre los árboles. La velocidad con la que se movían era frenética, la agilidad, felina, los reflejos, imposibles. La resistencia de movimiento de un feilan era muy superior a la media de un humano, y aunque su cuerpo era más débil en términos de fuerza, los Hijos de Ussgar estaban entrenados como los argul más recios. En más de cinco horas de carrera continua, ninguno de los dos ralentizó el paso ni vio su respiración entrecortarse. El Bosque de Ussgar pasaba a toda prisa frente a sus ojos. Las ramas quedaban atrás, arriba, abajo y en todas direcciones. El crujido de las hojas secas al ser pisadas arrancaba el desconcierto de los animales más curiosos, que salían despavoridos ante la visión de las sombras que pasaban de largo a una velocidad vertiginosa. El silbido del viento, suave, que dejan tras de sí muchas de las tormentas de Windamun, le confería una paz oscura al entorno, y el fugaz torbellino de polvo revuelto que dejaban a su paso indicaba que habían sacrificado cubrir su rastro en pos de ganar velocidad. Va’thalion odiaba las misiones en compañía. No trabajaba ni la mitad de bien teniendo que estar

pendiente de alguien. Era consciente del aprecio que tenían todos por él en Elweyser, pero dentro de los Hijos no era tan querido: las envidias estaban a flor de piel, y aunque no temía una traición por parte de sus hermanos, sabía que no le caía en gracia a ninguno. Y posiblemente la que menos simpatía tenía por él era Gliana. Demasiadas veces había intervenido en sus misiones arrebatándole la gloria. En demasiadas ocasiones había tenido que salvarle la vida por despistes de novata. Ya no cometía esos errores, pero el odio permanecía inmarcesible. Miró de soslayo a su compañera y se dio cuenta de que esta también lo miraba. Aflojó el paso y se detuvo de pronto. Gliana paró al mismo tiempo y se reencontraron en un claro al borde del bosque. —¿Qué sucede? —quiso saber él. —¿Cumplirás tu misión? —¿Qué pregunta es esa? —Una que no has respondido. —Cumpliré mi misión. Ahora responde tú la mía. —He oído que casi no cumples tus últimos encargos. Dudaste en varias ocasiones. Si hubieras estado solo, habrías fracasado. ¿Es cierto? Va’thalion no respondió. Le sostuvo la mirada. La de ella estaba cargada de desafío; la de él, de rabia aderezada con una pizca de duda. —Continuemos. No perdamos el tiempo. Gliana salió disparada. Va’thalion, por su parte, la vio alejarse durante un momento y reanudó la marcha. Apretó los dientes con rabia: Gliana tenía razón. Sus últimas dos misiones habían sido desastrosas. Los feilan de Elweyser habían visto en un pequeño grupo de jóvenes humanos compuesto por hijos de esclavos un conato de rebelión. Cuando sus compañeros y él llegaron a los jóvenes, estaban dándole patadas a una pelota, ajenos. Los Hijos no tuvieron piedad, ni clemencia. Ninguno dudó, salvo él. La última misión había requerido acabar con la vida de un comerciante feilan que se dedicaba a pasar armas de contrabando a algunos esclavos de Viélete. Esa misión no hubiera sido tan complicada si ese feilan no hubiera estado acompañado de sus hijos pequeños y su mujer. «Sin testigos» requerían muchas veces las misiones. Esa vez, fue incapaz de sacudir su arma contra nadie más salvo el objetivo. Pese a todo, la misión fue cumplida. Sin testigos. Ahora estaba seguro de que esta última misión era una prueba además de una misión. Gliana era implacable, letal. Si la habían enviado con él, era porque esperaban que ella cumpliera el trabajo que Va’thalion dejaría a medias. Ahora él era quien no 55


cumplía las misiones, el despistado, al que debían salvar. Todo volvía. Eso lo llenó de rabia, pero no dejó que sus sentimientos agitaran su corazón. Debía estar centrado. Yastai era una ciudad repugnante. Nunca le había gustado. Estaba llena de la peor calaña de todo Ussgar, la peor de las pestes de todas las razas, incluyendo la suya propia. El Gremio de Cazarrecompensas, una versión barata de los Hijos de Ussgar al servicio del mejor postor, estaba ubicado en el centro de la pestilente urbe. Hedía a heces y orín, a sexo barato y a sudor rancio. Pero no había llegado allí para disfrutar de Yastai. Esta vez tocaba ser eficaz. —Separémonos —le dijo Gliana—. Si localizas a nuestro objetivo llévalo donde no haya nadie y cumple el trabajo. Sin errores. —Sin errores —repitió Va’thalion, apretando los dientes. Antes de que pudiera darse cuenta, Gliana desapareció de su campo de visión. Bajo la oscuridad de la noche a los Hijos les era fácil moverse. Va’thalion dio la vuelta a su ropa, negra como el azabache. En el lado interno había cosido telas blancas, confiriéndole un aspecto alejado del uniforme habitual de los Hijos de Ussgar. Cogió un puñado de tierra húmeda y se la pasó por la tela, manchándola. Se sacudió la mayor parte hasta que quedó bien empolvado. Entonces se adentró en la urbe. Yastai siempre le había parecido una ciudad horrible: la distribución de sus elementos era lamentable, y estos en sí mismo lo eran todavía más. Las calles pasaban de ser estrechas a anchas al doblar cualquier esquina, y en cada una de ellas había suficiente gente desagradable como para no querer permanecer allí más de lo necesario. Sin embargo siempre le había parecido que si debía pertenecer a algún lugar, Yastai estaba más cerca de ser su hogar que Elweyser. «Este lugar se parece más a mí de lo que me gustaría reconocer —reflexionó interiormente, arrojándose por lo que parecía una avenida principal». Entró en la taberna más bulliciosa que encontró, la que poseía el aspecto más lamentable y por tanto, la más repleta de clientela. La batalla campal que había en su interior no lo impresionó, aunque tuvo que hacer acopio de sus reflejos para evitar una silla que iba a estrellarse —por error o no— contra su cabeza. No le dio importancia y se sentó en una silla entera, junto a una mesa entera y un individuo con el pelo largo, de complexión delgada, y más sombrío que él mismo. También entero. Durante un instante que pareció prolongarse una eternidad ninguno se miró. Va’thalion apro56

vechó para estudiar su entorno, las vías de escape, las curvas que trazaban en el aire los objetos que se lanzaban los energúmenos de la entrada. Y notó el ambiente cargado. No de gente, no de disparates o violencia. Era otro tipo de carga, más firme y más autoritaria. El peso que puedes sentir en presencia de un rey. El hombre alzó la vista y para su sorpresa descubrió que era una mujer humana. Tenía un aspecto agradable a la vista, enmarcados por unos ojos azules que destacaban en su piel pálida, rebosante de pecas. Pero sus ojos advertían que con ella no se jugaba. Estaba seguro de que era de ella de quien manaba esa vibración que le sacudía los instintos. —¿Qué hace un feilan aquí? ¿No ves que estamos de fiesta? —Quería unirme. —¿Y acaso sabes qué celebramos? —No lo ponía en mi invitación. —¡Qué avispado! ¿Quieres que te lo diga? —Solo si quieres. —¿Por qué no? Me gustaría ver qué cara pone uno de los tuyos cuando se entere. —Hizo una pausa y apuró todo el contenido de la jarra de un trago. Se limpió el giste de los labios con todo el antebrazo—. Se acabó el yugo feilan. Va’thalion la miró un momento, sin dar crédito a lo que él estaba entendiendo. Estaba seguro de que había encontrado a su objetivo. Sin embargo, su rostro se mantuvo solemne, imperturbable. Una parte de él mismo ansiaba conocer por qué era un objetivo, qué motivaciones había detrás para despertar la inquietud de sus superiores. —Ah, ¿sí? —Sí. Tu gente ha sometido a la mía demasiado tiempo. Se acabó la esclavitud. Se acabaron las gilipolleces, los caprichos y la estupidez de Elweyser. —Muy interesante. ¿Y cómo piensas lograrlo? —¿Por qué iba a decírtelo? Eres un feilan. —Uno de fiar. —Alguien que dice ser de fiar nunca es de fiar. Pero, ¿qué sabrás tú? Solo eres un niño rico. Pero ya que estás aquí, dime, ¿sabes qué le hace tu gente a la mía? —No esperó a que él respondiera. Puso los codos sobre la mesa, las manos cruzadas bajo la barbilla, y lo miró sin vacilación—. Nos matan. Nos matan a trabajar por pedruscos en el fondo de una montaña vieja. Nos matan de hambre si no trabajamos como quieren que trabajemos. Nos matan de sed en los calurosos días de verano. Nos matan las tormentas de Windamun de las que no nos dejan refugiarnos. Nos hacen salir tan tarde y entrar tan tem-


prano que a veces me he encontrado conmigo misma por el camino. Nuestros hijos son criados como ganado hasta tener la edad de trabajar, y ellos mismos sufren el mismo destino. Y así desde hace generaciones. ¿Tenías idea de todo esto? La verdad era que no. Sabía que había esclavos, que trabajaban para ellos, que obedecían por temor al látigo. Todos cuentos de oídas, todos de bocas de su gente, maquillados a su favor. Ahora, por primera vez, escuchaba de primera mano la verdad. Y al oír hablar a aquella mujer, algo se movió en su interior, provocándole una gran duda, una que llevaba tiempo luchando por salir. ¿Por qué? ¿Qué habían hecho los humanos para merecer ese tormento perpetuo? ¿De verdad eran tan diferentes a ellos? «Si a mí me hicieran eso, yo también me sublevaría —concluyó mentalmente». Va’thalian la miró, esta vez con una mirada más compasiva, eso que los Hijos de Ussgar no deben tener. Los humanos no eran tan diferentes de los feilan. Lo entendía. Tragó saliva y supo que su vida estaba condenada. —Debo irme. —Se levantó de pronto y salió a la calle empujando a todo el que se cruzó en su camino. —¡Espera, feilan! —le gritó la mujer, poniéndose en pie y corriendo detrás de él. En el momento en el que puso un pie en el exterior sintió el instinto asesino de alguien más. La mujer salió al exterior y, en el último segundo, Va’thalian sacó uno de sus cuchillos arrojadizos y lo lanzó a lo alto del tejado de la taberna. El arma encontró piel y músculo, y Gliana cayó como un fardo sobre la grava. Se puso en pie a toda velocidad, arrancando de su costado el cuchillo de Va’thalian, arrojándolo a un lado. Lo miró, estupefacta, y la humana hizo lo mismo. —¿Qué coño estás haciendo, Va’thalian? —¿Va’thalian? ¿El Hijo de Ussgar? —preguntó con repentino miedo la humana. Se llevó la mano a la espalda y sacó de su cinturón una larga daga oxidada, pero filosa e igual de peligrosa. Por cómo la movía sabía cómo usarla. Gliana miró a la mujer y luego a su compañero, irreconocible. Un brillo maligno destelló sus ojos. —Ahora lo entiendo… Este es tu fin, Va’thalian. Los Hijos no te lo perdonarán. —Regresa, Gliana. Iré detrás de ti. —Trae su cabeza —le advirtió—. O de lo contrario yo misma iré a por la tuya. Como una rápida sombra, Gliana se esfumó, dejándolos solos. La mujer miró al feilan, todavía presta para el combate. Él la miró un instante antes

de hablar. —Al parecer, eres mi objetivo. Mi misión. —Inténtalo. —No lo haré. —¿Por qué? Lo único que sé de los Hijos de Ussgar es que no tenéis compasión. Me basta con ver lo que le has hecho a tu compañera para comprobarlo. —Se nos priva de esa capacidad durante nuestro adiestramiento. En mi caso no hizo falta, pues nunca tuve. O eso es lo que siempre he oído. Pero ahora… Tengo ciertas dudas sobre lo que mi gente hace. —Los Hijos de Ussgar sois todos unos asesinos a sueldo. Ni siquiera lo hacéis por vosotros. Me dais asco. —Sé perfectamente lo que somos. Y siempre he tenido claro quién soy y qué debo hacer. Pero ya no. —¿Y qué planeas hacer ahora? —Había desafío en su mirada—. ¿Matarme? —Eso depende. ¿Lo mereces? —¿Merece mi gente ser tratada como lo está siendo? ¿Y sus hijos, culpables por el mero hecho de nacer? ¿También lo merecen? Si piensas que sí de verdad, solo uno de los dos vivirá esta noche. —¿Y si pienso que no? —Entonces te irás y me dejarás como estaba: bebiendo tranquilamente antes de desatar el caos en Ussgar. —Si hiciera eso, traicionaría a mi gente. —Pero le darás una oportunidad a la mía. —¿Y tu gente la merece? —Creo que todos merecemos vivir libres de elegir qué queremos hacer y cómo queremos morir. ¿No lo crees? Va’thalian lo meditó un momento. ¿Él había elegido ser un Hijo de Ussgar o se lo habían impuesto? Hacía ya tanto tiempo que no lo recordaba. ¿Merecía la pena todo lo que hacía? ¿Era justo? ¿Justo para quién? ¿Quién tenía la verdad? Esas dudas llevaban tiempo agolpándose en él. Ahora creía vislumbrar la respuesta. Y esa respuesta lo iba a condenar. —Vigila tus espaldas. No seré yo quien venga a por ti, pero no te prometo que vivas al margen del peligro. —¿Te marchas? ¿Sin más? —No nos volveremos a ver. Ha sido un placer conocerte. —Me llamo Sairfa. Recuérdalo, para cuando mi gente entre en Elweyser clamando mi nombre, el nombre de la rebelión. —Para entonces no creo que esté entre los 57


míos. Pero está bien, Sairfa. Cumple con tu misión. Yo cumpliré con la mía. Va’thalian giró sobre sus talones y, exactamente como Gliana, se volvió una sombra y desapareció en un parpadeo. Va’thalian estaba sentado sobre un tronco caído, partido por un rayo de tormenta. Tenía los codos apoyados sobre las rodillas y los dedos de las manos cruzados entre sí. A un lado, apoyado en el madero, había una larga espada de hoja curva. Su filo era de hierro común y no del viélete que extraían los humanos esclavos de las Minas de Viélete, metal con el que estaban hechas todas las armas de los Hijos de Ussgar y todas aquellas forjadas por los pocos que recordasen cómo se trabajaba el acero que utilizaban los herreros arcanos antes del Quiebre. Sentía la presencia de al menos tres individuos, y por el ritmo de su corazón, a uno de ellos le debía una disculpa. Se dejó rodear por estos, sin ofrecer resistencia y sin variar un ápice su expresión corporal. Había pasado un ciclo desde lo sucedido en Yastai. Sabía que los Hijos de Ussgar no se quedarían de brazos cruzados tras el último fracaso. Sabía que Gliana volvería a por él, pues él no había llevado la cabeza que había prometido. —Os esperaba —dijo Va’thalian con voz calma—. Especialmente a ti, Gliana. Los tres Hijos se dejaron ver, entrando al pequeño claro con el árbol tumbado en el centro. Gliana se acercó con cuidado, sin sacar las armas. Su semblante imperturbable. —Esperé a que trajeras su cabeza, pero finalmente nos traicionaste. La misión no fue cumplida. O fracasaste y sigues con vida, lo podría ser incluso peor. Al final nos traicionaste de verdad. —Eso me temo. —¿Por qué? —preguntó el hombre calvo a su derecha. Se llamaba Rodlan. No se podía creer que el más brillante Hijo de Ussgar los hubiera dado de lado, y eso se adivinaba por el titubeo en sus ojos y el ligero tiemble de su pulso. —Porque soy un asesino incompleto. Porque tengo lo que a vosotros os falta. Y eso me ha llevado a la muerte. —Estamos en medio de una misión ahora mismo, Va’thalian. —Gliana no titubeó. —Lo sé. Por eso estoy aquí, sentado. Contemplo mi entorno una última vez. —¿Sabías que nuestra misión actual… eras tú? —preguntó el tercero, Balae. —Sabía que este momento llegaría en cuanto traicioné a los Hijos. He traicionado los votos de 58

nuestra gente, y aunque sea una misión, vosotros también los traicionaréis en cuanto me matéis. Matar a un hermano es violar lo que somos. No estoy dispuesto a permitirlo. —Va’thalian estiró el brazo, sujetó la espada y la sacó de su funda. Miró su filo con tristeza—. Yo mismo me daré muerte. Por mis fracasos. Porque los Hijos sigan enteros, leales a sí mismos. —¿Por qué? —Gliana dio un paso al frente. Él la miró a los ojos. Había tristeza en ellos—. ¿Por qué proteger nuestros votos, a sabiendas de que tú ya has roto los tuyos? ¿Por qué estar tan dispuesto a morir? —Por el cambio —asintió, solemne—. Los Hijos recibimos una orden y la cumplimos. Pero, ¿y si la orden no es acertada? ¿Y si quien la emite se equivoca? Creo que hemos obrado mal. No siempre, pero eso no nos ha detenido. Tenemos que empezar a pensar por nosotros mismos. Sin embargo, eso ya no me corresponde a mí. —Alzó la espada y colocó la punta a la altura de su corazón. —¿A quién, entonces? —Gliana parecía gritar. —A vosotros. Tiró de la espada hacia sí y la hoja se enterró con tanta rapidez y facilidad que no tardó nada en atravesarlo. Va’thalian escupió sangre sin dejar de esbozar una sonrisa, una verdadera y sincera. Sus ojos se sostuvieron en alto mientras la vida se le escapaba. Solo se acercaron a él cuando el brillo de sus ojos desapareció. Tres cosas sucedieron justo tres días después: Tres Hijos de Ussgar desertaron. Abandonaron lo que eran, lo que significaban y la esencia misma que los definía. Tres conatos de rebelión en el sur del Bosque de Ussgar dieron inicio a lo que posteriormente se conocería como la Batalla de los Sumisos, liderados por una mujer implacable de convicciones férreas. Tres días duró el conflicto, y durante el tercero se engendró un niño, el mayor enemigo que Ussgar y todos los feilan de Elweyser han conocido jamás: uno de ellos que, no obstante, no lo era del todo. Un mestizo que ayudaría a cambiar el futuro de Windamun. Todos tenemos derecho a morir libres, a elegir cómo morir. Va’thalian lo había entendido. Y con su muerte la gente había conseguido el valor de seguir sus pasos. Eso también era cambiar el mundo.


RELATOS

SECUENCIA PRINCIPAL

M

GAMENAI

iro hacia los lados. —Vamos a ver… —susurro, aún a sabiendas de que no hay nadie conmigo— ¿Qué me falta? Levanto la vista para contemplar toda la maquinaria que tengo delante, con mucho orgullo, evidentemente. Repaso en mi cabeza todos los pasos que debía seguir y, en un principio, no tendría por qué olvidarme de nada. En el techo, he instalado un depósito gigantesco con forma de cúpula, que se divide a su vez en dos secciones. Una con una mezcla de materiales y gases, y otra con energía compactada, que ilumina toda la habitación. Lleva acoplado en la parte más baja un compresor metálico, que consiste en cilindros y otros mecanismos que se encargarán de mezclar y canalizar todo, y que lleva incorporada una batería perfectamente cargada y lista para utilizarse. Por debajo, construí una pequeña piscina con polvo estelar, que debería ser una cuna y un catalizador perfecto para el proceso… No, no me he olvidado nada. Me froto las manos, ansioso (en el mejor sentido en el que se puede utilizar la palabra), más que dispuesto a empezar el proceso. Agito las alas. Estoy nervioso, eso no lo puedo negar. Si todo sale como lo tengo planeado, conseguiré algo que ninguna Estrella Viviente habrá hecho antes. Una mano me toca justo el centro de la espalda, entre las alas, y me da un susto. Salto, y me doy la vuelta, faltando poco para astestarle un golpe al Capitán General, que se retira hacia atrás con una zancada. —¡Eh! —Ruxia alza ambas manos en un gesto de rendición, con una sonrisa amplia— Calma, Excelencia. —Oh… Perdóname —me excuso, rascándome la cabeza—. No te esperaba aquí dentro. —Nunca me lo hubiera imaginado —ironiza él, abriendo mucho los ojos, luego, mira toda la máquina. Pliega sus alas, alargadas y estrechas, y se lleva las manos a la espalda, acercándose a ver mi proyecto. Las estrellas repartidas por todo su cuerpo parecen refulgir un poco más durante un segundo. Gira un poco más la cabeza hacia mí, permitiéndome ver solamente su ojo dorado tras una mata de mechones blancos,

largos y ondulados. El ojo izquierdo, el verde, queda escondido. —¿Se supone que de aquí va a salir una Estrella Viviente como nosotros? —cuestiona. —Si todo está bien, debería, vaya. —Mm… —Ruxia no parece del todo convencido—. ¿No hay riesgo de causar ninguna explosión? Quizá creas una Estrella Normal sin darte cuenta, en vez de una Estrella Viviente. Quiero ver la cara del Consejo, y la tuya, cuando intentes explicarles —enfatiza moviendo los brazos simulando una gran explosión, y haciendo tintinear las pequeñas joyas del brazalete que lleva puesto— por qué todo el Palacio ha reventado por los aires y tendremos que mover una esfera gigantesca de fuego y gas hasta vete tú a saber dónde. —Gracias por los ánimos, Capitán —suspiro, con los brazos en jarras. —Zalek —Ruxia se encoge de hombros—. Tranquilízate, sabes que estoy bromeando. Me rasco la cabeza, nervioso, y emocionado a la vez. En mi cabeza tengo una sopa de sentimientos que no soy capaz de describir. Por un lado, quiero reventar de lo inquieto que me encuentro, pero por otro, estoy pletórico y no veo la hora de concluir mi proyecto. —De todas formas, ya había pensado en la posibilidad —explico—. No hay tanta masa para crear una estrella, y la energía se repartiría por ahí… Como mucho, se crearía alguna especie de roca extraña —admito—. Ojalá que no lleguemos a eso, por favor. Sería decepcionante. Ruxia se acerca a la pequeña piscina y revuelve el polvo con su índice. Como si fuera líquido, se mece por pequeñas ondas. Toma un poco y lo frota, observándolo mientras cae de nuevo sobre la matriz. Con un aleteo, Ruxia se eleva sobre el suelo, y da una vuelta sobre el dispositivo. La luz generada por toda la energía y materia acumuladas apenas se refleja sobre el negro azulado y las estrellas de su cuerpo. Coloca una mano sobre el metal, en un gesto solemne, y me dirige una mirada expectante, como si quisiera mi consentimiento para algo en cuestión. A mí solo me hace falta asentir con la cabeza para darle permiso a hacer.... En fin, lo que sea que pretenda hacer. Ruxia acaba colocando ambas manos en el aparato y cierra los ojos. Puedo escuchar cómo musita algo, en 59


un volumen tan bajito que no puedo entender con exactitud lo que dice, pero sí oír el tono que emplea, la velocidad con la que habla y la intención que le pone. No puedo evitar arquear las cejas y boquear, sorprendido. —¿Le estás jurando protección? —pregunto— Todavía… —Se me quedan las palabras en la garganta durante un momento, antes de seguir hablando—. Aún no es nada, ni nadie. —Pero la intención es que lo sea, ¿o no? Valga la redundancia. —Mantiene los párpados cerrados mientras me contesta—. Además, no sé qué otra cosa puedo hacer con tal de ayudarte. Así que… En fin, ¡campeón! Al fin, relaja la expresión y abre los ojos, dándole un toque a los depósitos. —Mucho ánimo, y sal bien. —Luego me mira, con una sonrisa pícara—. No quiero aguantar a su Excelencia lamentarse por un par de eones. —Respete a su Emperador, Capitán. —Vale, pero comienza ya con esto, ¿no? —me dice, apartándose, y aterrizando cerca de la entrada. Suspiro, y asiento con la cabeza, acercándome al pequeño panel que tengo junto a la batería con un aleteo. La inseguridad me puede durante un momento, y tengo que contener un ataque de nervios. No sé por qué tengo tanto miedo. Llevo construyendo esto demasiado tiempo, buscando demasiados errores y asegurándome de que no cometeré ningún fallo. ¡Qué diantres! He estado, incluso, viajando por mundos diferentes, tomando notas de la tecnología de cada uno, analizando qué puedo necesitar, y qué no… No hay motivos para que salga mal. Venga, Zalek, cuenta hasta tres. Una… Dos… Y tres. Acciono el mecanismo, y todo empieza a moverse. Yo me alejo y me quedo junto a Ruxia, que mantiene los brazos cruzados, vigilante. Todos los depósitos, cables y baterías hacen fluir la energía, mientras comienza el proceso de fusión. A través de un conducto que hace de embudo, tanto la energía como la materia se comprimen y condensan, mezclándose en una… llamémosle sustancia, extremadamente densa. El sistema vibra por un momento, y temo de verdad que se vaya a romper y se estropee mi experimento. No obstante, y para mi alegría, todo el contenido del depósito mayor se condensa en el diminuto compartimento sin ningún percance. Parece que hay una Estrella Normal muy pequeña debajo de una cú60

pula de vacía. Del embudo desciende una aguja de cristal cuya punta se hunde en el polvo estelar de la piscina. Los nervios afloran en mi pecho. Este es el momento decisivo. Empezando a caer a cuentagotas, la materia prima es expulsada y, genera en la matriz pequeñas ondas. Después, estas se convierten en una marea reluciente que comienza a agitar el polvo estelar en círculos, como una pequeña galaxia. Me llevo las manos a la boca, eufórico, y sin terminar de creerme del todo lo que está sucediendo. —Está pasando… —Me giro hacia Ruxia—. ¡Está pasando, Ruxia! Él, sin embargo, permanece con el ceño fruncido, perturbando la armonía de su rostro y mi alegría. Se ha dado cuenta de un detalle que a mí se me escapó. Se acerca con cautela a la piscina, observando el flujo de luz. Se retira el pelo hacia atrás, en un gesto pensativo. —¿Y su…? —Al final, niega con la cabeza—. Nada —dice después—. No debe tener demasiada importancia, ¿no? —¿De qué…? Un sonido siseante llama mi atención y me olvido enseguida del comentario de Ruxia, poniendo mis ojos en la Estrella Viviente en desarrollo que tengo delante. La materia está cogiendo forma tan rápido que impresiona. Ya puedo distinguir bien el torso delgado, la cabeza con una melena larga, unos brazos y unas piernas proporcionadas y encogidas en posición fetal, mientras todo él da vueltas lentamente. Ruxia abre muchos los ojos, tan estupefacto como yo, supongo. Pestañea, con cierto escepticismo. Yo me arrodillo al borde, contemplando cómo es creado, por primera vez en la Historia de las Estrellas Vivientes, alguien fuera del vacío del espacio, a un ritmo totalmente diferente, y a voluntad, aunque sea la de otra Estrella Viviente. Si esto sale bien, podríamos crear nosotros mismos más Estrellas Vivientes. Las posibilidades para llegar a cada rincón del Universo se duplicarían, sería muchísimo más sencillo ayudar a todos los mundos que hay, y mantener la armonía entre ellos. Una mano en mi hombro por parte del Capitán me devuelve a la realidad, y pongo mi vista en la piscina. La imagen me ataca como una bofetada al alma, y una presión en mi pecho comienza a crecer exponencialmente. No entiendo qué está sucediendo. La superficie de su cuerpo debería estar llena de estrellas, él en conjunto debería ser un pequeño


foco de luz cálida y acogedora. Aún así, y a pesar de mis expectativas, el material se solidifica en un contorno negro vidrioso, totalmente opaco y oscuro. —No… —sacudo la cabeza, mientras me tengo en pie— ¡No! Me voy a lanzar a detener el proceso, pero Ruxia me agarra de un brazo con fuerza. Me sacudo pero, para ser más pequeño que yo, la fuerza de Ruxia es superior a la mía, y no puedo hacer nada. —¡Detente, Zalek! —me dice— Deja que termine. —No está bien —la voz me tiembla—. Tengo que ver dónde hay un fallo, ¡suéltame! —Zalek, escucha primero. Le miro a los ojos para encontrarme en ellos una emoción completamente indescriptible. Determinación por un lado, y tristeza por el otro. No encuentro fuerzas para liberarme de su agarre. —Todavía no sabemos qué está pasando, y aunque lo sepamos... —Guarda silencio un momento—. Por frío que suene, ¿crees realmente que parar el proceso va a servir de algo? La dura afirmación de Ruxia me sienta como una patada en el vientre, pero no por eso tiene menos razón. Aunque me duela en lo más profundo admitirlo. Me arrodillo en el suelo, notando cómo todo el ánimo se me escapa mientras observo un cuerpo oscuro dar vueltas y más vueltas en su matriz. Le crecen unas alas blancas, pero que no se diferencian demasiado con el resto de su cuerpo. Los últimos resquicios de materia y energía caen en el polvo estelar, y la máquina se queda vacía al completo. Todo se mezcla y el sonido sibilante termina, dando por concluida la creación de la Estrella Viviente. O el intento, por lo menos. Ruxia y yo nos quedamos en silencio. Despacio, me pongo de pie otra vez, asomándome a la piscina. Se me instala en el pecho una carga tan grande que apenas puedo mantener la espalda erguida. Ruxia tampoco esconde su preocupación. Sumergida, hay una silueta muy similar a la mía, aunque su tamaño y envergadura es algo menor. Sus alas están plegadas de manera totalmente antinatural, con cinco o seis dobleces, y estoy totalmente seguro que, de estar vivo, se retorcería de dolor si las tuviera así. Me meto entre el polvo estelar, que me llega hasta la rodilla, y la distancia con el cuerpo no es apenas un metro. Está encogido todavía, con una mano más cerca de donde debería estar su rostro respecto a la otra, y con ambas piernas flexionadas de distinta manera,

como si estuviera dormido después de acomodarse. El cabello, también blanco, se reparte de manera desordenada alrededor de su cabecita y sus hombros. Pero no tiene rostro. Donde debería estar sus ojos, su nariz, o su boca, no hay nada. Solo vacío. Con las manos temblorosas, me agacho para cogerlo en brazos. No siento el peso de un ser vivo, sino la carga de algo totalmente inerte, y me siento horrible conmigo mismo, en primer lugar. Cuando lo saco, el polvo estelar cae de su cuerpo como cascadas fugaces. Sus articulaciones se mueven sin ninguna clase de fuerza o control, únicamente llevadas por la gravedad. Salgo de la piscina con un nudo en la garganta, y bajo la vigilancia de Ruxia, que se acerca con cautela. —¿Es él? —pregunta, en un hilillo de voz. Yo asiento. —No sé qué ha podido pasar —explico—. Su organismo está aquí, tiene brazos, piernas, alas, no le falta nada, pero… ¿por qué no se mueve? Ruxia le aparta la melena de la cara, observándolo con muchísima atención. —Podría ser —concluye— que has creado la carcasa, pero le falta un alma que la llene. —¿Tú crees? —dudo. —Bueno, es lo principal que nos diferencia de las Estrellas Normales, ¿no? —plantea—. Que tenemos conciencia, un alma, llámalo como quieras. Estrecho el cuerpo inerte entre mis brazos. —Pensé que la energía haría esa función. ¿Y de dónde saco yo un alma? Ni Ruxia ni yo parecemos tener una idea clara de qué hacer ahora mismo. Lo que no llegó a ser una Estrella Viviente está frío. —Tendrías que esperar a recoger alguna suelta… O dividir alguna que no tenga dónde ir. —¿Dividir? —Arqueo una ceja. —Sí, así nacimos mis hermanos y yo, ¿recuerdas? —me dice—. Un alma se partió en otras tres almas diferentes. —¿Es así? —dudo—. Pero no tengo nada similar que darle... Apoyo mejor el cuerpo sin vida en el suelo, con muchísimo cuidado de no romper sus alas en el proceso. Su cabeza cae hacia mí, fruto de la inercia Estoy a punto de hacer lo más esperable y poco original que se puede intentar en esta situación. —¿Puedo pasar un momento a solas con él, Ruxia? —pregunto, tratando de realzar la tristeza en mi voz para que resulte mucho más convincente. Me siento un poco culpable cuando Ruxia esboza una sonrisa comprensiva y asiente. —Tranquilo, te espero fuera. 61


Con paso regular, Ruxia no tarda nada en desaparecer de la habitación. Suspiro. Solo espero que no se enfade mucho conmigo. Devuelvo el cuerpo a la matriz de polvo estelar, sumergiéndolo hasta donde se puede. Tengo que probar varias posiciones hasta que consigo que esté completamente cubierto. Después, me arrodillo a su lado, echándome yo mismo algo de polvo estelar por encima. Me puede llegar a hacer mucha falta. Una vez los dos estamos listos, me mentalizo ya por quincuagésima vez para lo que voy a hacer. Espero que esto valga la pena, aunque no estoy del todo seguro de si me gustaría repetir la experiencia. Hago un esfuerzo por tranquilizarme. Cerrando los ojos, hago una cuenta atrás desde diez, y rezo para que Ruxia no me escuche desde el pasillo. Nada más llegar al número uno, hundo los dedos en mi pecho. Aprieto la mandíbula. El dolor es insoportable. Desde donde se meten mis cinco dedos, como ondas en el agua, una sensación similar a pequeños tornados de agujas afiladas y calientes se reparte por todo mi torso, hasta el punto de tener que hacer yo un esfuerzo titánico para no apartar la mano o gritar. Aprieto los párpados intentando enfocar mi impulso de quejarme en otro sitio. Tiene que estar por aquí. Con las puntas de mis dedos, en mi interior, consigo percibir una superficie lisa, como una especie de cinta de cristal que dibuja una curva suave. Vale, ha sido mucho más fácil encontrarla de lo que tenía entendido. Siguiendo el mismo procedimiento, introduzco la otra mano y, no voy a mentir, veo las estrellas. La agonía física se esparce por cada centímetro de mi cuerpo, abarcando desde la coronilla de mi cabeza hasta la planta de mis pies, y de allí, a los extremos de mis alas. Y no solo es dolor. También comienzo a experimentar un frío insoportable que lo acentúa más todavía. Pongo toda mi concentración en estar en silencio, a la vez que hundo las manos hasta mis muñecas, decidido. Esto lo tengo que acabar como que me llamo Zalek. Escucho, como un susurro lejano, la voz de Ruxia hablando con alguien, lo más probable es que sea con alguno de sus hermanos, que pasa por allí de casualidad, ignorante del fingido duelo que estoy pasando. Decido ignorar todo lo del exterior y me concentro en buscar desde dónde puedo partir mi alma para darle un trozo al cuerpo vacío. El polvo de estrella 62

con el que estoy embadurnado canaliza la energía y me la devuelve, impidiendo alguna fuga, pero también dificultándome meterme en mi propio interior. Cierro los ojos a la vez que comienzo a indagar en mis propias entrañas, concentrándome en construirme una imagen física de mi propia alma, y saber qué parte es más prescindible. Lo primero que logro visualizar es la parte alta de mi alma, una diminuta bóveda compuesta por cuatro arcos planos. Sé que es la alta porque el extremo superior de la bóveda, a juzgar por el grado de inclinación, debe terminar en la base de mi garganta. Que nadie me pregunte cómo lo sé, pero soy consciente de que esa sección en concreto no debo tocarla bajo ningún concepto. Hundo todavía más las manos, y encuentro algo en el interior de la bóveda. Una esfera perfecta que cabría en mi mano sin ningún problema. La agarro, y un escalofrío brutal recorre todo mi cuerpo, sacudiéndome al completo. Vuelvo a contar otra vez y, sujetando la bóveda con una mano para evitar arrancarme todo el alma sin querer, reuniendo toda mi fuerza de voluntad y con un único movimiento de mano, arranco la esfera de mi cuerpo. Es una de las sensaciones más extrañas que he vivido nunca. Mi interior parece solidificarse y necesito mucho más esfuerzo físico para extraer esa parte de mi alma. Pero es rápido. Y no duele. Siento cómo toda la agonía que estaba experimentando se desvanece, mientras abro los ojos y contemplo lo que tengo entre mis dedos. Tal y como pensaba, tengo una pequeña esfera brillante, de un color turquesa muy bonito, y que irradia algo de calor sobre la palma de mi mano. Es raro… Pensé que arrancarme un pedazo de alma, aunque fuera así de pequeñito, me afectaría de alguna manera. Perdiendo recuerdos, o emociones, cosas así. Sin embargo, y para mi regocijo, además, ignorando lo entumecido que estoy por el dolor, me siento exactamente igual. Es más, creo que me siento mejor que antes. Con el pedazo de alma en la mano, observo el cuerpo inerte. Y con el corazón en un puño, llevo la esfera a donde se supone que debería estar la suya, rezando para que esto funcione. La coloco justo en el centro de su pecho, expectante ante cualquier reacción. La luz que emite ilumina la superficie oscura con languidez. Tan pronto como se tocan, suena un tintineo. Mi pedazo de alma se hunde como si cayera en un estanque, y veo su luz bajo la piel negra. Cae lentamente, hasta llegar a un punto en el que permanece quieta. El polvo estelar, movido por alguna clase de


energía, se desplaza de manera irregular sobre el cuerpo. Intensifica su fulgor, que pasa de ser turquesa a blanco. De la misma manera en la que lo haría una pastilla, la esfera se disuelve en una infinitud de estrellitas que se esparcen por su cuerpo, en diferentes direcciones y velocidades. El negro, poco a poco, se convierte en un azul nocturno conforme pasan los segundos, llenándose de cúmulos, incluso de pequeñas nubes estelares, que transforman a este individuo en un firmamento andante de lo más peculiar. Igualmente, el pelo y las alas también adquieren, poco a poco, su propio brillo blanco, señal de que después de todo está bien. Vivo. A la vez, su rostro, en un principio vacío de todo rasgo de identidad, se empieza a moldear. Aparece una nariz recta, unos labios medianos, unas cejas que estarán escondidas en la mata de pelo, y dos líneas de pestañas blancas, dónde supongo que estarán los ojos. Yo me quedo boquiabierto, conteniendo un grito de júbilo. Cuando todo el cuerpo está lleno de estrellas, el rostro completamente formado, y toda la luz repartida, el foco donde estaba el pedazo de mi alma desaparece, asumiendo que se ha fusionado con él. El polvo estelar vuelve a la calma. Y, como resultado, tengo ante mí a una Estrella Viviente completa. Se mueve por sí solo, desperezándose, y sin abrir los ojos. Frunce el ceño y entreabre un poco la boca, adquiriendo poco a poco el control de su cuerpo. El pelo se amontona delante de su cara, dificultando un poco la visión. Flexiona brazos y piernas de manera irregular. En silencio, contemplo la imagen como si me fuera la vida en ello, sin terminar de creérmelo. Lo he conseguido… He conseguido crear a una Estrella Viviente. Y no solo eso, sino que tiene parte de mí. ¿Esto es lo que los seres hechos de agua llaman «paternidad»? La Estrella Viviente ya ha controlado sus extremidades y las alas, que permanecen algo plegadas. Finalmente, se concentra en la adquisición del control de sus ojos. Cuando los abre, la euforia me sobrecoge. Son preciosos, enormes y brillantes, de un color turquesa tan intenso que resalta sobre todo lo demás. No soy capaz de hablar en ese momento. El recién nacido mira primero al techo, algo desorientado. Despacio, va moviendo la cabeza hacia mi dirección, y es cuando hacemos contacto visual.

A mí no me sale otra cosa que esbozar una sonrisa, mientras él saca la cabeza del polvo estelar, apoyándose en los codos. —Hola… —susurro. Ante su rostro de confusión, en vista de que no me ha terminado de comprender, repito, mostrando más entusiasmo— ¡Hola! —Gesticulo con una mano. Él parpadea, mientras hace el esfuerzo de imitar mi gesto. —Hola —su voz es suave y melodiosa, un poco similar a la mía. Sin mi ayuda, se las apaña para sentarse en el suelo, de manera un poco tosca, he de decir. Todavía no controla del todo su movilidad, es normal. —¿Entiendes lo que digo? —Me planteo la posibilidad de que el saludo no haya sido más que una imitación, y que todavía haya algo que falle. Una puerta a nuestras espaldas se abre. Cuando giro la cabeza, el Capitán Ruxia está entrando en la estancia, con un gesto de puro estupor. Ojiplático, me mira a la cara, sin creerse lo que acaba de pasar. La Estrella Viviente ladea la cabeza, y hace el amago de ponerse de pie. Yo, alerta, lo rodeo con mis brazos enseguida pero, a pesar del temblor constante de su cuerpo, es capaz de sostenerse por sí mismo. Me observa con esos ojazos enormes, luego a Ruxia, y vuelve a mí. —Es igualito a ti —comenta Ruxia. Escucho cómo se aproxima hacia nosotros, aunque manteniendo siempre una distancia prudencial. La nueva Estrella Viviente pasea la vista por todos lados, con mucha más energía. Levanta la cara hacia arriba, y da una vuelta sobre sí mismo. Después, clava sus pupilas en mí, y una sensación extraña se apodera de mí… aunque tampoco estoy dispuesto a quejarme por ello. Su cuerpo deja de temblar y agita las alas, pero no pronuncia más palabras. Jugando, agita el polvo estelar con los pies, profiriendo un suspiro de admiración. Después, se planta ante mí, extiende las alas un segundo, las vuelve a plegar al segundo siguiente. Es casi de mi tamaño. El niño, apenas levantando la cabeza para verme, se agarra ambas manos en un gesto de gentileza, y esboza la sonrisa más grande, sincera y amable que he visto jamás. Es una sonrisa que llega hasta su mirada, curiosa, dispuesta a explorarlo todo. —¡Ya estoy aquí! —exclama, agitando las alas, con tanta jovialidad y alegría que cualquiera podría pensar que estaba esperando para que lo trajeran a este mundo. Y yo, lo único que soy capaz de hacer, es darle un abrazo de bienvenida. 63


RELATOS

GLAUCUS

P

DAVID HERGA

arte 1. Bajo Tierra. «Y vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano» Apocalipsis, 20:1. Lo miré a los ojos. —Robie, ¡sienta! Obedeció, y fue entonces cuando me di cuenta de lo rápido que había aprendido este viejo truco. Pese a que llevaba conmigo más de siete años, no había sido hasta las últimas semanas cuando me había decidido a enseñarle estas técnicas básicas. Y me arrepiento. Esto podría habernos traído horas de diversión en esta época de días iguales, de horas eternas, y de paso, hacer la espera un poco más llevadera. —Robie, ¡ladra! Un ladrido corto me arrancó una sonrisa. Es increíble como uno llega a amar a estos seres, tan diferentes y tan iguales. En el fondo somos lo mismo. Es curioso; si se dan unas condiciones de extrema urgencia, donde lo único importante es la alimentación, el agua potable y disponer de los medicamentos básicos los privilegios son cosa del pasado, y seres tan diferentes como Robie y yo de repente no lo somos tanto. Las horas aquí dentro motivan el que uno se ponga a divagar sobre asuntos sobre los que no suele pensarse normalmente. Mientras saltaba de un pensamiento a otro, una pequeña vibración se sintió en el suelo. «Bah, nada grave», pensé. Por si acaso, me acerqué rápidamente al periscopio y eché un ojo. Oteé el horizonte y a simple vista no había sucedido nada. Todo como siempre, sin un alma alrededor. El mismo paisaje árido y estéril que observaba cada día con decepción. Subí el visor y me restregué los ojos con mis manos; últimamente tengo la vista cansada. Hace mucho que no veo mis gafas; uno de estos días tengo que buscarlas a conciencia si quiero ver claramente lo que ocurre ahí fuera, y ya lo creo que quiero. Sentí la cabeza un poco embotada, hacía unas horas que me había levantado. Para contrarrestarlo, me dirigí hacia la cocina; coloqué una cápsula de arábiga suave en la máquina de café y le di 64

al botón de encendido. En apenas unos minutos un aroma delicioso y dulce inundó hasta la última esquina de toda la estancia; me paré a disfrutar de este momento con intensidad y cuando le di el primer sorbo, lo saboreé como si fuera el último café de mi vida; y quién sabía si lo era. Para animarme un poco, fui al reproductor y metí una de mis viejas cintas. Esta estaba rotulada como documentales y aunque no recordaba haberla visto, me apresuré a llamar a mi perro para verla juntos. Robie se pasaba horas delante de la pantalla viendo pasar las imágenes, y yo juraría que comprendía perfectamente los argumentos de las películas y programas. Los rótulos aparecieron. Tras la huella; extrañamente esta cinta por alguna razón se me había pasado por alto, pese a que soy un amante de la naturaleza. Comienzan las primeras imágenes y me invade un gran sentimiento de melancolía; verdes arboledas, primeros planos de hojas bañadas por el rocío, el amanecer... una música relajante y sugerente. Ya ni recuerdo el tiempo que hace que no veo un hermoso amanecer. A continuación, unos primeros planos de unos leones avistando una manada de cebras. Involuntariamente, me vino un pensamiento a la cabeza: cómo han cambiado las tornas. Recuerdo ver este tipo de documentales hace años como algo ajeno. «Pobres cebras», pensaba entonces. Desde un punto de vista humano, me sentía protegido del sentimiento de ser una presa. Una especie de arrogancia que se negaba automáticamente a pasar de ser dominante a ser dominado. En las siguientes escenas comenzaba la cacería, despiadada como siempre, perfectamente orquestada por la manada de depredadores, matemática... Un sonido grave y seco retumbó en las paredes. «Mierda», pensé. Corrí al periscopio de nuevo y en la lejanía pude observar una nube de polvo amarillo muy densa, que crecía lentamente. «La manada está hambrienta. Tarde o temprano nos darán caza». Me dirigí a la sala del generador con prisa por el pasillo iluminado. Estuve a punto de caerme al dar un traspié. Pulsé rápidamente el interruptor general y un sonido electrónico descendente, anun-


ciaba el cese de toda energía eléctrica en mi casa. Y ahora, a esperar en silencio... —¡Robie, ven aquí! —le grité desde la puerta. Tardó unos tres minutos que se me hicieron eternos. Apareció moviendo su rabo alegremente, totalmente inconsciente de lo que sucedía. —Maldito perro, ¡qué susto! —Lo agazapé entre mis piernas y lo acaricié hasta que dejó de jadear. Mi pulso ya comenzaba a descender y la presencia de mi amigo me confortaba. Permanecimos inmóviles durante horas, hasta el punto que nos dejamos dormir. Unos gemidos lastimeros me despertaron; mi compañero tenía hambre. Encendí una vela que tenía estratégicamente guardada en unos cajones y lentamente me dirigí hacia la cocina seguido por Robie; era muy importante hacer el menor ruido posible. Una vez allí abrí el mueble de la comida y cogí una de sus latas preferidas. Nunca me interesé por el contenido de estas latas. En todas las revistas especializadas las recomendaban y yo simplemente me fiaba; la abrí y la esparcí en su cuenco de metal y sin más, Robie empezó a comer con desesperación. Caí en la cuenta de que llevaba casi un día sin comer. Esto me afligió sobremanera, pero no podía atender a todos los frentes como me gustaría; estábamos en una situación donde mis cinco sentidos debían estar enfocados a lo que sucedía en el exterior. ¡Nuestras vidas dependían de ello! «El exterior», vino a mi mente. Me dirigí con prisa al periscopio y rápidamente puse mis ojos en el visor. Había oscurecido. Enfoqué donde hacía unas horas había visto la polvareda y esta se había transformado en una nube fosforescente de color azul muy intenso, casi deslumbrante. Esta a su vez se movía ahora a una velocidad pasmosa, como si el polvo hubiera cobrado vida. Sentí un escalofrío que me subía por las piernas y la espina dorsal. —Robie, esto no me gusta nada. —Me miró con tristeza y lo acaricié con todo el cariño que pude. Llegados a este punto, empecé a pensar que habíamos llegado a un límite. Que quizá, ocultarnos de manera indefinida no era la gran idea que parecía en un principio. Sin embargo, era muy poco lo que sabía del mundo exterior y no podía subastar la vida de Robie de esa manera; demasiados años juntos. Y, aun así, la razón me decía que por muy fuertes que fueran los muros, y por muchos metros que hubiera entre nosotros y la superficie, tarde o temprano nuestros cazadores nos encontrarían y no habría pared de hormigón lo suficientemente grue-

sa que detuviese su apetito voraz. Ya lo había visto muchas veces; hombres fuertes, niños, ancianos, animales, devorados rápidamente por la niebla cegadora. Quién sabe cuál fue su destino; si murieron al instante o fueron desapareciendo aun conscientes de todo lentamente; si no murieron y formaron parte de un ente en contra de sus voluntades. Quien sabe… Un fuerte estampido acompañado de un temblor sacudió todas las paredes del habitáculo, hasta tal punto que cayó polvo del techo en varias zonas. La luz parpadeó rápidamente, luego se apagó y finalmente se volvió a encender titubeante. No cabía la menor duda; fuera lo que fuese lo que estaba ahí fuera, nos había encontrado y era hora de marcharse de allí cuanto antes. Cogí la correa de Robie y se la puse a toda prisa. Cogí mi mochila preparada desde hacía meses para el gran día, que finalmente había llegado. En su interior, provisiones deshidratadas, agua para unos días, linterna, pilas, servilletas de papel, y mi pequeña pistola de nueve milímetros con una caja de munición. Ya no había vuelta atrás. Corrí como una bala hacia el periscopio y la imagen que vi me paralizó del terror. La mancha azul estaba aquí, en todas partes. Da igual a donde girara el visor; no se distinguía nada; solo aquella luz azul que lo invadía todo. Me detuve a inspeccionarla unos segundos, cautivado por su singular belleza inquietante y no sé si fue producto del miedo o de la sugestión, pero me pareció que en aquella masa azul se formaban caras que luego se deformaban rápidamente una y otra vez; unas caras que parecían sufrir, con las cuencas de los ojos vacías. —¡Ya está bien! —grité con fuerza—. ¡Robie, vámonos! Corrimos como locos por el largo pasillo que llevaba al túnel secreto. De repente, un nuevo estampido, pero ahora, con el doble de fuerza. Parecía que las paredes se iban a quebrar. La luz se apagó súbitamente, pero esta vez no volvió. Tiré la mochila al suelo y abrí la cremallera para sacar la linterna. La encendí, pero una fuerte nueva sacudida hizo que se escapara de mis manos mientras caía al suelo. Robie ladraba incesantemente. Mal asunto para dos presas cuyo único anhelo en estos momentos era escapar de las fauces de su cazador. Cogí la linterna de nuevo y mientras enfocaba corrí con mi perro hacia el pasillo de salida una vez más. Fueron minutos llenos de angustia y asfixia. Poco se podía entrenar la resistencia en un habitáculo de cincuenta metros cuadrados y eso empezaba a pasar factura. Por fin, la puerta que daba al pasillo exterior. 65


Intenté recordar lo más rápido que pude la clave de salida. «Uno, uno, cinco... ¡mierda!». «Uno, uno, cinco, siete...» Clic… El aire se notaba más denso en esta zona final. Aquí no hacían efecto los purificadores de aire y esto convertía el ambiente en pura claustrofobia. De repente, fuego. Vi como una llamarada roja salía por la puerta que dejábamos a nuestras espaldas. Ahí quedaba el que fue nuestro hogar durante tanto tiempo, siendo pasto de las llamas. No había tiempo para la duda. Atravesamos el angosto pasillo sofocante para llegar a la escotilla exterior. Enfoqué con la linterna hacia arriba y allí se encontraba el mecanismo giratorio de apertura. Cogí a Robie con un brazo y subí por la escalera, giré la escotilla y en cuestión de segundos estábamos fuera. Parte 2. El exterior. «Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos». Salmos, 139:2. Era la noche más negra de cuantas se recordaban. Un frío intenso se aferró a mis mejillas y nariz. Sobre nuestra antigua morada, en la lejanía se apreciaban destellos de color azul que eran lanzados por la niebla que amenazaba con girarse e ir a por nosotros en cualquier momento. Mientras le dábamos la espalda visualicé el pequeño supermercado Upmart que se encontraba haciendo esquina en la misma carretera. Al llegar a la puerta y girar el pomo, me di cuenta de que estaba abierta. Sin embargo, un sonido de pisoteo de hojas secas me alertó y al mirar a mi izquierda, lo vi. Jamás había visto nada parecido; un perro, con síntomas de descomposición avanzada se dirigía hacia nosotros a toda velocidad. Sus ojos brillaban en un azul fulgurante. Era una imagen dantesca y espantosa. Sin pensarlo tiré la mochila al suelo para hacerme con la pistola, pero Robie se adelantó a mi ataque. —¡Robie, no! Demasiado tarde. Había empezado el combate y tanto el perro espantoso como mi Robie se daban dentelladas de ida y vuelta, una y otra vez. Una y otra vez. En la quinta embestida del perro horrible sobre mi amada mascota, yo ya tenía mi arma cargada y preparada para efectuar el primer disparo. Y no vacilé. Y no di solo un disparo, ni dos; aquel perro del averno parecía un demonio recién llegado al mundo con sed de carne. 66

Vacié mi cargador sobre su cabeza y tórax y sólo en el último impacto logré que empezara a tambalearse. Por si acaso, saqué otro cargador y lo coloqué en el arma. Tras unos pasos, cayó desplomado al suelo y la luz de sus ojos se escapó, como evaporándose a través de sus cuencas. El olor a podrido que desprendió entonces fue tan fuerte que casi vomité. Mientras me rehacía, busqué a Robie con la mirada y lo vi tendido sobre la hierba a unos metros del otro ser. Con el corazón en un puño, me acerqué a él y me agaché a su lado. Jadeó débilmente durante unos minutos para finalmente dar su último aliento y cerrar sus ojos para siempre. «Adiós, hermano mío. —Las lágrimas brotaron solas por mis mejillas y le di un último abrazo fuerte». Una explosión en la zona del búnker me sacó de mi duelo. La niebla azul parecía haberse percatado de mi presencia con los disparos y se dirigía hacia mí a toda velocidad. Corrí como pude hacia el centro del pueblo para quizás así, encontrar lugares más recónditos donde esconderme. Lo primero que me sirvió fueron unos contenedores de basura a los que me abalancé y me introduje a toda velocidad. Por las pequeñas orillas del cierre pude ver como la maldita luz se colaba hasta mis ojos. Estaba muy muy cerca, rodeándolo todo. También por primera vez me di cuenta de que despedía un fuerte olor: azufrado, agrio y pestilente. Eternos fueron los momentos de espera, pero milagrosamente, al cabo de un rato, el demonio azul fue abandonando el lugar poco a poco. —¡Eh tú! —se oyó una voz en la distancia—. Eh, ¡ya puedes salir! Abrí temerosamente la tapa del contenedor y vi una luz de linternas; dos luces para ser más exactos. —¿Quiénes sois? —pregunté. —Amigos, calma. —Se aproximaron a un metro. —Ya no puedo más. Me ayudaron a salir y ya al límite de mis fuerzas, con la visión borrosa, caí desmayado al suelo... Era una hermosa mañana de septiembre. El olor a café me despertó y fui a la cocina a degustar semejante delicia. Diana estaba ya sentada en la mesa y Robie esperaba moviendo el rabo a por su porción de nuestro desayuno. Por la radio, una noticia sobre algo así como una erupción solar que había dañado unos medidores en la estación espacial. Se me


echaba el tiempo encima para ir a trabajar, así que después de apresurarme el desayuno, me ajusté la corbata dispuesto a salir… —Bebe…Bebe un poco más. Lentamente abrí los ojos. A mi alrededor, vi a tres personas; una de ellas me estaba dando agua a sorbos y las otras dos simplemente observaban. Llevaban unas raídas capuchas negras —¿Quiénes sois? —pregunté. —Somos tus hermanos —respondió uno de ellos. —¿Mis hermanos? ¿De qué estáis hablando? —Esto no puede ser casualidad —contestó otro —Llevamos mucho tiempo esperándote — agregó el tercero. Intenté incorporarme, pero me di cuenta de que tenía las manos atadas. Intenté soltarme con todas mis fuerzas; las cuerdas cedieron un poco pero no lo suficiente. De repente, uno de ellos se quitó la capucha, y me estremecí de terror. Una cara putrefacta con los ojos azul brillante me miraba sin vida. Luego el segundo hizo lo mismo, y luego el tercero. Todos compartían la cara desencajada por la descomposición y la mirada ardiente azulada. Uno llevó sus manos desde su espalda hacia adelante, descubriendo entre sus manos un extraño artefacto parecido a un punzón, pero labrado con finas formas, con relieves, algo que no había visto jamás y cuyas líneas no parecían seguir un patrón. Lo acercó a mi cara y luego se dirigió directamente a mi ojo derecho. Su punta afilada dejaba caer unas gotas de un líquido también azul. Como pude, forcejeé para soltarme. Imposible; mis piernas estaban sueltas, así que contraje los abdominales y le propiné una patada en el vientre que le hizo salir disparado. Volví a forcejear y una de las cuerdas por fin dejó hueco para sacar mi mano. Los otros dos se me echaron encima y volteé mi cuerpo hacia las cuerdas de mi otra mano. La liberé y con ella le propiné un puñetazo a uno de los dos restantes, que cayó al suelo. Ante la sorpresa del último que quedaba en pie, salí corriendo de aquella sala por una puerta de madera que alcancé a visualizar unos segundos antes. Por el camino, vi mi mochila en el suelo y la cogí sin pensarlo mientras continuaba mi carrera. Comenzó la persecución. Salí de aquella casa y mientras, metí mi mano en la mochila… Miré hacia atrás y vi cómo se acercaban a una velocidad endiablada. Los tenía casi encima cuando tropecé en una piedra que estaba justo al

borde de la acera de aquella calle y cuando miré hacia arriba y se iban a lanzar sobre mí, saqué por fin la pistola de la mochila y empecé a disparar a diestro y siniestro. Por fin me había librado de ellos. Al igual que el perro, sus ojos dejaron escapar el fluido azul denso y quedaron inmóviles en el suelo. Parte 3. Eósforo «Les digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por un pecador que se arrepiente». Lucas, 15:10. Empezaba a clarear el día —Ey —dijo una voz a mi espalda. Apunté a su cabeza. —Tranquilo, no dispares, no soy uno de ellos. Sus ojos no presentaban la diabólica luminiscencia, pero aun así me mantuve, cauto. —¿Quién eres? —pregunté —Mi nombre es Joel. Soy de aquí, del pueblo. Baja el arma, tranquilo, no voy a hacerte nada, no soy uno de ellos. —¿Cómo puedo fiarme de ti? —Tendrás que hacerlo… Lentamente bajé el caño. —Llevo un año bajo tierra desde el primer impacto. No sé muy bien qué ha pasado desde entonces. —Verás, por lo que se sabe, se trata de algo que vino desde el espacio. Primero fueron los impactos. Luego, todo sistema electrónico dejó de funcionar. Después, la gente empezó a hablar de familiares que cambiaban drásticamente su forma de ser, luego de muertos que andaban y, por último, de unas manchas de luz que iban caminando por ahí parasitando seres humanos. Es todo lo que se sabe, o, al menos, lo que yo sé. Como ves, no es mucho. Muchos compañeros han perecido en el camino. No se sabe hasta qué punto esas cosas siguen vivas o muertas. He tenido que acabar con unos cuantos, por propia supervivencia. —¿Y cómo has sobrevivido? —Al igual que tú, tengo un arma. Busco provisiones en algún supermercado abandonado y agua. Y por supuesto intentando esconderme de las putas manchas azules. —¿Y estás solo? —No, estoy con un grupo de gente en un refugio. Perdí de vista a mi familia durante los primeros meses; en una excursión a por comida, nos atacaron unos de esos energúmenos con ojos de luz, huimos en direcciones opuestas y no pude en67


contrarlos. —Vaya, lo siento. Yo también ando buscando a mi mujer. La última vez que la vi salió sola de casa a pasear a Robie, mi perro. Aún no se sabía nada de lo que estaba ocurriendo. Robie volvió solo a casa. Por cierto, Robie murió también a manos de otro perro poseído por esa luz. —Lo siento, tío, ya verás que encontramos a tu mujer: somos muchos los que hemos conseguido refugio. Seguro que ha conseguido ocultarse en algún sitio seguro. ¿Por qué no te vienes al nuestro? Puedes permanecer allí el tiempo que quieras. Luego decides si te vas o te quedas a formar parte de nuestro grupo. Sinceramente, creo que no es buena idea vagar por ahí solo tal y como está la cosa. —De acuerdo, iré contigo. ¿Está muy lejos? —A tres kilómetros de aquí. Ya casi es de día. Somos más visibles a todos esos engendros transformados. Démonos prisa. Parte 4. Pronaos «Entonces le apareció un ángel del cielo para fortalecerle». Lucas, 22:43. Durante el camino, pude comprobar cómo había cambiado todo. Mi pueblo se había transformado en un pueblo fantasma. Cristales rotos en las casas, comercios saqueados, coches abandonados; ¿sería este el fin de la humanidad? No podía dejar de darle vueltas a todo este asunto. Pensaba sobre el origen de esas cosas, sobre su finalidad aquí en la Tierra. Sobre la crueldad animal que mostraban. Sobre su forma de parasitar. Siempre que la humanidad soñaba con un contacto con seres de otros planetas, se solían imaginar a seres inteligentes, con naves espaciales que nos enseñarían los secretos de la tecnología más avanzada y nos darían la clave para finalizar con la guerra en el mundo. Nos enseñarían además el porqué de nuestra existencia; a dónde vamos y de dónde venimos. Mientras caminábamos, los primeros rayos de sol acariciaban nuestras caras. Unos rayos que llegaban como la esperanza; esperanza de que todo volviera algún día a la normalidad, de volver a encontrar a mi mujer y que todos estos sucesos quedaran en la memoria como un mal sueño de una noche febril. Los rayos de sol fueron cambiando de color a medida que avanzábamos; de rojos pasaron a anaranjados, luego a morados y por último, me pareció que todo tornaba a un azul celeste. —¡Cuidado! —un grito me sacó del embelesamiento. Cuando me di cuenta, estaba flotando a 68

unos metros del suelo completamente rodeado por una nube azul. Mis ojos comenzaron a arder, sentí como me explotaron en la cabeza y dejé de ver el mundo terrenal. En su lugar, una visión de un mundo completamente azul alcanzó cada uno de los rincones de mi cerebro. Y luego, el silencio… Parte 5. Elaion «Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos». Hechos de los Apóstoles, 1:9. «Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre». Juan, 16:28. Subí. Subí y una vez arriba, subí aún más. Floté más allá de la atmósfera. Mi alma se llenó de euforia y sobrevolé por encima de todos vosotros, mortales. Fui Dios, creador de todas las cosas. Fui Big Bang, y fui expansión y contracción del universo. Fui átomos y fui estrellas. Viajé hasta los confines del cosmos en busca de la inmortalidad y ahora que la tengo, solo puedo lamentar haber sido parte de esta plaga inmunda llamada humanidad. Os maldigo humanos, os maldigo y apoyo la causa de esta invasión de dioses, porque estos dioses no son bondadosos, y he aquí el secreto de su pureza. Cuanto más subía, más pleno me sentía. Todo aquí brillaba de un azul intenso, inmaculado. Podía estar en un solo lugar y en todos al mismo tiempo. Quise notar mi cuerpo, mis miembros, pero todo lo que sentí fue la vacuidad más absoluta, era solo una neblina flotando en el infinito, omnipotente. Vi cómo más como yo flotaban a mi alrededor; me acerqué a ellos. No hicieron falta palabras. Un chorro de energía telepática era nuestro canal de comunicación. Todos nos hallábamos en la plenitud más absoluta, todos estábamos por encima de vosotros, mortales insignificantes. Nuestras mentes llenas de odio estaban en conjunción y listas para desatar la furia sobre vuestra especie. Estábamos ya a punto de llegar al clímax máximo. El momento donde todos somos uno cuando escuché una detonación. Y después de esto sentí un rápido descenso hacia la depresión más absoluta. Un viaje directo al suelo más mundano. Al declive. Al ocaso. Parte 6. El descenso «El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado». Apocalipsis, 21:4


Toqué mi pecho. Volvía a tener manos y piernas. Y a través de mis dedos corrió un líquido caliente que se escapaba de mí como se escapa un suspiro. —Lo siento. Te atrapó y te convertiste en uno de ellos —dijo Joel entre lágrimas amargas. Lo hizo, había sacado su arma y me había disparado. Me ardían las cuencas de los; notaba como la luz azul que me hizo alcanzar lo más alto de los cielos se perdía en el aire a través de ellas. Luego escuché como Joel recogía mi mochila, y se iba andando, abandonándome a mi inevitable final. A lo lejos, unos pájaros trinaban recibiendo el nuevo día. El volumen de sus cantos se fue apaciguando, hasta que solo hubo silencio.

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NOVEDADES LITERATURA

Dune Autor: Frank Herbert Editorial: Nova Género: Ciencia ficción Número de páginas: 784

La tempestad del segador. Malaz - VII Autor: Steven Erikson Editorial: Nova Género: Fantasía épica Número de páginas: 1168 70

Acero y ceniza Autor: Laura Campo Editorial: Fanes Editorial Género: Fantasía Número de páginas: 386

El incienso de los espíritus Autor: Victoria Álvarez Editorial: Nocturna Ediciones Género: Literatura mágica Número de páginas: 656

La noche del tiempo Autor: Sandra L. Moreno Editorial: Editorial Titanium Género: Fantasía Número de páginas: 544

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía Autor: Philip K. Dick Editorial: Minotauro Género: Ciencia ficción Número de páginas: 272


NOVEDADES CÓMIC Y MANGA

Cardcaptor Sakura 1 Autor/es: CLAMP Editorial: Norma Editorial Género: Shôjo de Magical Girl Número de páginas: 252 Edición original: Kādokyaputā Sakura Vol 1 Collector’s Edition

Daredevil 1 Autor: Chip Zdarsky, Marco Checchetto Editorial: Panini Comics Género: Vigilantes, superhéroes Número de páginas: 40 Edición original: Daredevil 1 USA

Biblioteca Grant Morrison: Flex Mentallo

Autor/es: Grant Morrison, Frank Quitely Editorial: ECC Comics Género: Metaficción, superhéroes Número de páginas: 128 Edición original: Flex Mentallo: A Man on Muscle Mystery núms. 1-4 USA

Historia del Universo Marvel 1

Autor: Mark Waid, Javier Rodríguez Editorial: Panini Comics Género: Superhéroes Número de páginas: 40 Edición original: History of the Marvel Universe 1

El integral de lo nuevo de Tank Girl

Autor/es: Varios Editorial: Norma Editorial Género: Humor, ciencia ficción Número de páginas: 312 Edición original: -

Mad Chimera World 1 Autor: Seishi Kishimoto Editorial: Panini Manga Género: Shonen de fantasía oscura Número de páginas: 192 Edición original: Mad Chimera World (マッドキメラワールド) 71


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¡GRACIAS! Como no podía ser de otra forma, el equipo de Blaster tiene mucho que agradecer a quienes de manera directa o indirectamente han hecho este segundo número posible. Nuevamente, queremos dar las gracias a los amigos, parejas y mascotas por el apoyo que nos han dado en la lucha constante que es poder continuar un proyecto así. Muchas gracias también a los vibrantes colaboradores y a toda maravillosa persona que, con su alma caritativa y sin ánimo de lucro, han ayudado a sacar adelante este proyecto y conseguido rellenar las páginas de este segundo número. Muchísimas gracias, además, a nosotros mismos por un trabajo del que sentirnos orgullosos y en el que seguiremos dando guerra. Intentaremos mejorar número a número para estar a la altura. ¡Prometido! También, agradecer a todo aquel que se ha tomado su tiempo para conocernos, para hojear estas páginas y para hacer que esta revista tenga sentido. Por último, nos gustaría dar un agradecimiento especial, un agradecimiento deluxe a ti, nuestro querido lector, que ahora mismo estás leyendo estas palabras de agradecimiento, en este preciso instante y que has llegado hasta la última página. Esperamos que llegues hasta el último punto de este número y de los siguientes. ¡Te esperamos en el próximo de la Blaster! Una vez más, ¡gracias!

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Blaster No. 2 | Octubre 2019  

Primer número de Blaster, revista de fantasía y ciencia ficción.

Blaster No. 2 | Octubre 2019  

Primer número de Blaster, revista de fantasía y ciencia ficción.

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