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MANUEL BARBERO


Manuel Barbero Catálogo realizado con motivo de la exposición El camino

Galería Blanca Soto Madrid 2017


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“Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra “madre” era la palabra “madre” y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba”. Julio Cortázar

A

cercarnos a la obra de Manuel Barbero y todo lo que encierra, es descubrir que el proceso creativo de este artista plástico y multidisciplinar no se ajusta a dar por hecho conceptos como tales. El arte de nuestro autor va más allá. En este sentido, privilegia por igual la conceptualización y su representación material, es decir, la idea que se encuentra detrás es sumamente importante junto al objeto que utiliza para transmitirla. Porque para él los objetos no son solo eso. Son mucho más. Con esa capacidad innata de crear un universo imaginativo propio y esa gran curiosidad como rasgo definitorio de su personalidad, lo objetual es lo que más le atrae. Lo descontextualiza con un propósito tenaz de transformarlo, de convertirlo, de someterlo a sus propias leyes. Y lo lleva a donde él quiere llegar. Con delicadeza y minuciosidad. Y lo sitúa ante nuestros ojos. De ese modo, las piezas de esta exposición están ligadas a través de una temática principal que es El camino, y con este, todo lo que se anda y desanda a través de él. Recurre a una senda ortodoxa, al igual que surge en la fase creativa, y en general en los ciclos vitales, como secuencia de estados que se repiten. Es importante tener en cuenta que el nuevo proyecto de Barbero sugiere un sinfín de reflexiones auspiciadas por ese sentimiento de libertad y de alegre melancolía


tan destacadas en él. Es quizás su etapa más introspectiva. Me atrevería a decir filosófica. Junto a las obras, acompaña un texto como hilo conductor, sin una literalidad explícita, para orientar de manera simbólica y ecléctica. Para ser interpretado de forma abierta. Sin un propósito preconcebido. Según ese itinerario que marca la exhibición - con cinco ideas que subyacen: El incendio, El desarraigo, La huida, Las lecciones y El renacer-, y si nos fijamos en su línea profesional y personal, Barbero podría haber sido antropólogo, biólogo, aventurero o coleccionista de fósiles en otra vida. Y es que, como en muchas otras exposiciones -Naturaleza española, Der WunderKammer von K.Richart (fragmentos de un gabinete de curiosidades), Rarities & curiosités o Cien & cia-, evidencia su gran pasión por la naturaleza, y en especial por lo orgánico, donde para él todo fluye. En este aspecto, el elemento tierra y todo lo que nace de ella –lo animal sobre todo, no obstante en este último trabajo es lo vegetal lo que resuelve más– es algo que reitera en todas sus creaciones. Y con lo orgánico, texturas perfectamente definidas, donde la materia intervenida se funde con las sensaciones que produce al espectador. Y con lo orgánico y sus texturas se introduce la literatura, con la metáfora como recurso, para dar paso a la esencia de la obra más que a la figura precisa. Al mismo tiempo, es capaz de trasladar el presente proyecto con un sutil sentido del humor que lo envuelve prácticamente todo, como demostración de su autenticidad (valga de ejemplo la pieza: El desarraigo. El diálogo). Y en verdad, que algunos de los actuales trabajos del artista (como El parque de las atracciones. El anhelo del contacto o El encuentro) llegan no sólo a la simple mirada sino a plantearnos razonamientos al margen de la obviedad. En mi opinión, la propuesta expositiva de Manuel Barbero titulada El camino es íntima y madura. Refleja un enorme peso intelectual al margen de los convencionalismos que nos rodean. Firme, constante en sus convicciones y conceptos. Con el paso del tiempo más. Un progreso in crescendo. Sólo basta observar su trayectoria y, en concreto, esta nueva demostración de su Ingenio y Solidez.

María J. Pérez


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El camino Lo importante no es la hora de la llegada, ni tan siquiera la llegada. Lo importante es saber que se va. Porque, de una u otra forma, todos nos quedamos en el camino. El incendio Un buen día la casa se incendió. Se perdieron las ilusiones y los recuerdos. Los sueños ardieron y se tiznaron de negro. El desarraigo Sin nada que perder porque ya todo se había perdido. Las raíces se secaron y desterraron. Lo cotidiano dejó de serlo y, lo que a la tierra ataba, dejó de atar. La huida Sucedió que el camino empezó a andarse. El mapa se desdibujaba sobre sí mismo y su orografía, fronteras y territorios eran trazados al ser pisados. Trazamos y destrazamos como una tricotosa que entreteje veredas por las que no se vuelve a pasar. Sucedió que las heridas se cerraban al huir y que la huida dejó de serlo. Las lecciones Nos olvidamos de saber con la esperanza de recordar lo que sabíamos. Las grandes y pequeñas lecciones aparecieron; nuevas y viejas, sin uso o muy usadas. Las piedras que tiramos, las varas con que medimos, los ladrillos con que construimos. Los parques de las atracciones. También las piedras que nos tiraron, las varas con que nos midieron o los ladrillos que fueron derribados. Las atracciones que abandonaron los parques. La lección de cada día, cada día daba sentido a la lección. El renacer Todo llega. Comprenderás que era necesario. Siempre es así.


El camino y las mesas para un pensamiento lĂşcido 13 x 15 cm.


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El camino 192 x 163 cm. El camino de regreso se hizo largo y frĂ­o, lleno de incidencias que marcaron mi forma de ser. Ahora puedo decir que sĂ­ mereciĂł la pena haberme perdido.


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Un buen día la casa se incendió. Se perdieron las ilusiones y los recuerdos. Los sueños ardieron y se tiznaron de negro.

El incendio 60 x 30 x 30 cm.


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El desarraigo Sin nada que perder porque ya todo se había perdido. Las raíces se secaron y desterraron. Lo cotidiano dejó de serlo y, lo que a la tierra ataba, dejó de atar. (el desarraigo de lo cotidiano) 46 x 40 x 34,5 cm.


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El desarraigo (la herramienta) 40 x 34 x 34 cm.


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El desarraigo (el diรกlogo) 50 x 40 x 35 cm.


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Sucedió que el camino empezó a andarse. El mapa se desdibujaba sobre sí mismo y su orografía, fronteras y territorios eran trazados al ser pisados. Trazamos y destrazamos como una tricotosa que entreteje veredas por las que no se vuelve a pasar. Sucedió que las heridas se cerraban al huir y que la huida dejó de serlo. La huida 46 x 30 cm.


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La huida (el abandono de los sueĂąos) 141 x 101 cm.


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Las lecciones Nos olvidamos de saber con la esperanza de recordar lo que sabíamos. Las grandes y pequeñas lecciones aparecieron; nuevas y viejas, sin uso o muy usadas. Las piedras que tiramos, las varas con que medimos, los ladrillos con que construimos. Los parques de las atracciones. También las piedras que nos tiraron, las varas con que nos midieron o los ladrillos que fueron derribados. Las atracciones que abandonaron los parques. La lección de cada día, cada día daba sentido a la lección.

Las piedras 92 x 97 cm.


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Las varas de medir 92 x 97 cm.


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El parque de las atracciones (el anhelo del contacto) Medidas variables


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El parque de las atracciones (el encuentro) 30 x 60 x 8 cm.


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El parque de las atracciones (el suceso) Esta es la historia. Una mañana del 23 de abril sucedió lo que tenía que pasar. Y pasó lo que tenia que suceder una mañana del 23 de abril. La vida es incierta 25 x 25 x 8 cm.


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El ladrillo (el mundo en construcciรณn) 1/2 ladrillo de madera, 18 agujeros negros, 1 piedra pesada, 342 puntos de vista 80 x 80 cm. aprox.


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El renacer Todo llega. Comprenderás que era necesario. Siempre es así.

Sobre muerte vida (cráneo vegetal G) 20 x 30 cm.


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Sobre muerte vida (crรกneo vegetal p) 20 x 30 cm.


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Manuel Barbero presenta sus últimas obras en las que, recurriendo a su característico uso del simbolismo, el eclecticismo y lo literario, recrea un territorio íntimo y personal. El camino es un recorrido por las esquinas de nuestra propia historia; la real, la posible, la improbable o la inexistente. Una historia sin detalles, sin descripciones, abierta a poder ser protagonizada por cualquiera o a no tener protagonista. El camino es una vereda abierta a través del bosque de los acontecimientos en la que el caminante cada vez se va haciendo más consciente, dentro de la sabiduría que el propio polvo de la senda otorga, de que se va a quedar en ese camino; de que ese camino es principio y fin en sí mismo. Lo simbólico adquiere la forma de lo cotidiano, lo accidental, lo fugaz, lo aprendido, lo construido, lo abandonado... cimentando una escalera por la que se sube a los distintos niveles de conocimiento que vamos adquiriendo al andar. Lo ecléctico se apodera de sueños, paisajes y objetos y los hace bailar al ritmo de diferentes materiales y estilos en la gran verbena de lo imprevisible.

Catálogo de la exposición El camino Galería Blanca Soto Calle Almadén, 13. 28014. Madrid Del 25 de Octubre al 29 de Noviembre de 2017 ISBN: 978-84-697-6419-0 Edita: Galería Blanca Soto Textos: María J. Pérez, Manuel Barbero, La galería Fotografía: M. B. www.manuelbarbero.com.es www.galeriablancasoto.com www.artsy.net/artist/manuel-barbero Esta exposición está dedicada a los que me quieren, porque son el aliciente para seguir caminando.


El camino. Manuel Barbero  
El camino. Manuel Barbero  
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