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DESCUBRIENDO TÓPICOS: LITERATURA Y PINTURA DEL SIGLO DE ORO Introducción Como sabes, se llama Siglo de Oro a la suma de dos de los más importantes movimientos culturales de todos los tiempos: el Renacimiento (siglo XVI) y el Barroco (siglo XVII). En esta época la cultura europea llegó a lo más alto y los artistas de los distintos países siguen estando hoy en día a la cabeza en sus respectivos campos. En España tenemos escritores como Garcilaso, Fray Luis, San Juan de la Cruz, Quevedo, Góngora, Lope o Calderón; y pintores como El Greco, Ribera, Zurbarán, Murillo o Velázquez. El nombre de Renacimiento viene de uno de los rasgos más característicos del movimiento: el renacer de la cultura clásica grecoromana que los artistas toman como modelo para realizar sus obras. Los temas utilizados por los clásicos pasan a los autores renacentistas y barrocos que los convierten en tópicos y los utilizan una y otra vez en sus obras, tanto literarias como pictóricas. Y precisamente es esto lo que vamos a trabajar en las actividades que te presentamos a continuación, con las que vas a descubrir que tanto en la pintura y como en la literatura del Siglo de Oro se plasman los mismos temas. Los artistas tienen idénticas preocupaciones e inquietudes y las ponen de manifiesto, unos con la palabra y los otros con las imágenes. Primero leeremos el poema, trataremos de descifrar qué nos quiere trasmitir el poeta, qué imágenes emplea, y cuáles son los tópicos que aparecen. La segunda parte de la actividad consiste en observar el cuadro que ilustra cada poema, además de describir los elementos que lo conforman, debes averiguar qué tópicos aparecen en él y relacionarlos con los que ya habíamos señalado en el poema.

DESCRIPTIO PUELLAE A continuación te presentamos tres sonetos en los que los poetas describen la belleza femenina de acuerdo con el tópico “descriptio puellae”.  Señala qué orden siguen los poetas en la descripción.  ¿Cómo son las mujeres descritas?  Identifica las metáforas y distingue el término real del figurado.  Localiza algún epíteto que sirva para resaltar la belleza.


Soneto XXIII de GARCILASO DE LA VEGA En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende al corazón y lo refrena; y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena: coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre. Marchitará la rosa el viento helado, todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.

Soneto XXXIII de FERNANDO DE HERRERA Ardientes hebras do se ilustra el oro, de celestial ambrosia rociado: tanto mi gloria sois y mi cuidado, cuanto sois del amor mayor tesoro. Luces que al estrellado y alto coro prestáis el bello resplandor sagrado: cuanto es Amor por vos más estimado, tanto humildemente os honro más y adoro. Purpúreas rosas, perlas de Oriente, marfil terso y angélica armonía, cuanto os contemplo tanto en vos me inflamo; y cuanta pena el alma por vos siente, tanto es mayor valor y gloria mía, y tanto os temo, cuanto más os amo.


Mientras por competir con tu cabello de LUIS DE GÓNGORA Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello; mientras a cada labio, por cogello. siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello: goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente, no sólo en plata o vïola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Ahora vas a ver unas pinturas del Renacimiento italiano. Obsérvalas bien, señala cómo se refleja el tópico del ideal femenino en ellas. Y en particular fíjate cómo este tipo de belleza plasma la armonía, el equilibrio interior que es uno de los rasgos más característicos de la época, ¿de qué elementos se vale el pintor para conseguirlo?




Detalle de la obra “Alegoría de la Primavera” de S. Botticelli


“Cabeza de Mujer” de Leonardo da Vinci

Detalle de la obra “El Nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli


CARPE DIEM Y TEMPUS FUGIT Relee los poemas que acabamos de analizar y di en cuáles aparecen, además del tópico “descriptio puellae”, los tópicos “carpe diem” y “tempus fugit”.  Señala exactamente los versos en los que se manifiesta y los recursos literarios de los que se sirven los poetas para expresarlos.

Los sonetos que ahora te proponemos presentan un tono totalmente distinto, se manifiesta el paso del tiempo pero desde una perspectiva más pesimista y desalentadora.

A una calavera de LOPE DE VEGA Esta cabeza, cuando viva, tuvo sobre la arquitectura de estos huesos carne y cabellos, por quien fueron presos los ojos que mirándola detuvo. Aquí la rosa de la boca estuvo, marchita ya con tan helados besos; aquí los ojos, de esmeralda impresos, color que tantas almas entretuvo; aquí la estimativa, en quien tenía el principio de todo movimiento; aquí de las potencias la armonía. ¡Oh hermosura mortal, cometa al viento! ¿En donde tanta presunción vivía desprecian los gusanos aposento?


Fue sueño ayer, mañana será tierra de FRANCISCO DE QUEVEDO Fue sueño ayer, mañana será tierra. ¡Poco antes nada, y poco después humo! ¡Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra! Breve combate de importuna guerra, en mi defensa, soy peligro sumo, y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo que me entierra. Ya no es ayer, mañana no ha llegado; hoy pasa y es y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeñado. Azadas son la hora y el momento que a jornal de mi pena y mi cuidado cavan en mi vivir mi monumento.









En estos poemas de Lope y Quevedo se ve claramente el tópico “tempus fugit”. Selecciona términos del campo semántico del tiempo. Quevedo habla de la vida y de la muerte como una lucha: ¿qué imágenes la reflejan? ¿Qué sensación te produce la lectura de estos poemas? ¿Por qué no han podido ser escritos por un autor renacentista? Fíjate en los poemas de Góngora y Lope: ¿cómo expresan estos poetas la transformación que sufre la belleza femenina con el paso del tiempo?


Contempla las pinturas que te proponemos. Permanece unos minutos observándolas, déjate embargar por las emociones que provocan. 





Haz un listado con las palabras que expresan las sensaciones que te han transmitido, verás que con los términos que has seleccionado se refleja el mismo contraste que hay en las pinturas. Divíde el listado en dos bloques: uno con palabras con connotaciones positivas y otro con negativas (Renacimiento frente al Barroco; optimismo frente a pesimismo). Con el análisis que has realizado, ya eres capaz de ver la relación tan estrecha que los cuadros establecen con los poemas que acabas de leer; ¿qué elementos temáticos clave se repiten?


“Las tres edades de la mujer y la muerte� de Hans Baldung


“Et in Arcadia Ego” de GUERCINO


LOCUS AMOENUS Fragmentos de la Égloga I y III de Garcilaso de la Vega ÉGLOGA I Salicio: Por ti el silencio de la selva umbrosa, por ti la esquividad y apartamiento del solitario monte me agradaba; por ti la verde hierba, el fresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primavera deseaba. ¡Ay, cuánto me engañaba! ¡Ay, cuán diferente era y cuán de otra manera lo que en tu falso pecho se escondía! Bien claro con su voz me lo decía la siniestra corneja, repitiendo la desventura mía. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta, (reputándolo yo por desvarío) vi mi mal entre sueños, desdichado! Soñaba que en el tiempo del estío llevaba, por pasar allí la sienta, a beber en el Tajo mi ganado; y después de llegado, sin saber de cuál arte, por desusada parte y por nuevo camino el agua se iba; ardiendo yo con la calor estiva, el curso enajenado iba siguiendo del agua fugitiva. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

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Nemoroso: Corrientes aguas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas,

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verde prado, de fresca sombra lleno, aves que aquí sembráis vuestras querellas, hiedra que por los árboles caminas, torciendo el paso por su verde seno: yo me vi tan ajeno del grave mal que siento, que de puro contento con vuestra soledad me recreaba, donde con dulce sueño reposaba, o con el pensamiento discurría por donde no hallaba sino memorias llenas de alegría. Y en este mismo valle, donde agora me entristezco y me canso, en el reposo estuve ya contento y descansado. ¡Oh bien caduco, vano y presuroso! Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora, que despertando, a Elisa vi a mi lado. ¡Oh miserable hado! ¡Oh tela delicada, antes de tiempo dada a los agudos filos de la muerte! Más convenible fuera aquesta suerte a los cansados años de mi vida, que es más que el hierro fuerte, pues no la ha quebrantado tu partida. ¿Dó están agora aquellos claros ojos que llevaban tras sí, como colgada, mi ánima doquier que ellos se volvían? ¿Dó está la blanca mano delicada, llena de vencimientos y despojos que de mí mis sentidos le ofrecían? Los cabellos que vían con gran desprecio al oro, como a menor tesoro, ¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho? ¿Dó la columna que el dorado techo con presunción graciosa sostenía? Aquesto todo agora ya se encierra,

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por desventura mía, en la fría, desierta y dura tierra.

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Fragmento de la ÉGLOGA III de Garcilaso de la Vega […] Cerca del Tajo, en soledad amena, de verdes sauces hay una espesura, toda de hiedra revestida y llena que por el tronco va hasta el altura y así la teje arriba y encadena que’l sol no halla paso a la verdura; el agua baña el prado con sonido, alegrando la hierba y el oído. Con tanta mansedumbre el cristalino Tajo en aquella parte caminaba que pudieran los ojos el camino determinar apenas que llevaba. Peinando sus cabellos d’oro fino, una ninfa del agua do moraba la cabeza sacó, y el prado ameno vido de flores y de sombra lleno. Movióla el sitio umbroso, el manso viento, el suave olor d’aquel florido suelo; las aves en el fresco apartamiento vio descansar del trabajoso vuelo; secaba entonces el terreno aliento el sol, subido en la mitad del cielo; en el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. […]

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En estos poemas el paisaje que se describe es especialmente grato, agradable y del que todos los sentidos pueden gozar - locus amoenus-. Fíjate en los siguientes aspectos:  





Subraya los elementos del paisaje que se describen. Señala los sustantivos con sus correspondientes adjetivos y clasifícalos según las percepciones que producen. Explica cómo se ponen de manifiesto en los textos las características de la época en que se escribieron. Epítetos, personificaciones, aliteraciones forman parte del poema; descúbrelos y trata de explicarlos.

A través de la pintura el autor trata de recrear unas escenas en las que muestra un mundo armonioso que infunde paz y sosiego.  Observa las pinturas y describe qué aparece en cada uno de los cuadros.  Explica por qué podemos vincular estos cuadros con el tópico “locus amoenus”.  Si te fijas bien en las escenas representadas ¿con qué otro tópico estudiado puedes relacionarlas?


“Escena pastoral o Concierto campestre� de Tiziano


“La Primavera” de Sandro Botticelli

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