Page 38

Destino internacional. Cabo Verde. Santo Antão

Por Salvador Aznar

ENTRE VERDE Y CAÑA Santo Antão es la isla más verde y frondosa de todo el archipiélago de Cabo Verde. Paisajes casi desérticos en la vertiente sur, tramos costeros salpicados de acantilados y profundos valles entre altas montañas en las que asoman escalonadas terrazas de cultivo le dan a la isla un paisaje pleno de contrastes y una gran belleza escénica. Con una superficie de 779 kilómetros cuadrados, es la segunda isla del archipiélago en tamaño, después de Santiago. Situada en el grupo de islas de Barlovento, Santo Antão posee una geografía de las más accidentadas, debido a la gran cordillera que la atraviesa de nordeste a suroeste. Estas formaciones montañosas, que en ciertos puntos llegan hasta la misma orilla del mar, le dan una intrincada orografía llena de precipicios y profundos valles.

de operaciones, en un hotel cercano a la playa, pero con el deseo de partir lo más pronto posible hacia los valles de la zona norte, donde, según mis informaciones, me encontraría con parajes de extraordinaria belleza en los que abundaban las plantaciones de bananos y caña de azúcar. Así que, dispuesto el equipo y tras algunas horas de ruta, finalmente pude disfrutar del verde espectáculo. Un auténtico vergel, nacido de la condensación de nubes y nieblas en los altos de las montañas, ha favorecido, junto con su permeabilidad, la creación de nacientes y afluentes de agua, tan necesarios para el regadío de las zonas agrícolas de esta región. Una elaborada red de levadas (canales) y estanques –donde los más jóvenes del lugar aprovechan para retozar y refrescarse– permite la distribución y almacenamiento del agua de manera eficaz para el cultivo de productos esenciales como ñames, bananas, mangos, mandiocas, maíz y caña de azúcar.

Estas condiciones topográficas han dado como resultado directo el aislamiento y escaso poblamiento que siempre ha sufrido la isla. Pero a la vez estas mismas condiciones han propiciado que cuente con uno de los entornos más exuberantes y verdes de todo el archipiélago, especialmente en la vertiente norte. Las siluetas de estas altas montañas se hacían visibles a medida que el ferri en el que viajaba se iba acercando a la costa de Porto Novo, capital actual. Allí establecería mi base

38

NT 189  
NT 189  
Advertisement