Page 70

Playas. La Graciosa. Las Cocinas

Por Álvaro Morales Fotografías por Rocío Eslava

PLACER SENSITIVO Y VIRGINAL A FUEGO LENTO No hay construcciones, ni carreteras asfaltadas; los ruidos son escasos y naturales. La sensación de soledad, bienestar y paraíso es inevitable. La conclusión para muchos: que llevaban tiempo buscando un rincón así. ¿Y dónde está ese sitio? Muy cerca, al norte de Lanzarote. En el municipio de Haría, aunque, en realidad, en el maravilloso Archipiélago Chinijo y, en concreto, en el sureste de la inolvidable isla de La Graciosa. Un islote con varias playas celestiales, como la de Las Conchas o la de Los Franceses, pero que tiene en la de Las Cocinas, quizás, la guinda de su desbordado placer virginal y sensitivo. Un culmen que se disfruta a fuego lento, tras una caminata de una media hora o tres cuartos desde Caleta de Sebo.

remate, bañar el sudor del camino en un lugar así, simplemente, le da sentido a la vida. Al menos, durante ese rato. Llegar a La Graciosa no es muy complicado. Basta con alcanzar el pueblo pesquero de Órzola, en el municipio norteño de Haría, y tomar alguno de los diversos barcos que hacen el trayecto (de unos 25 minutos) hasta Caleta de Sebo. Atravesaremos el delicioso Río, franja de mar entre Lanzarote y el islote caracterizada por sus aguas serenas, casi dormidas, y su pesca protegida, pues solo se puede realizar con artes tradicionales y por los pescadores con permiso. Ya en la Isla, y si queremos ir directamente a Las Cocinas, tenemos tres

Claro que se puede alquilar una bici o un 4x4, pero no tiene precio la recompensa de contemplar desde arriba esta pequeña bahía protegida por la Montaña Amarilla tras el esfuerzo a pie; un enclave escondido con mar más que en calma, de delicados tonos turquesas, fina arena dorada y agua reponedora. Como

70

NT 186  
NT 186  
Advertisement