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“Mi nombre se queda con mi alma afuera en libertad absoluta Donde la lluvia y el viento las encuentre les faltará el cobijo de este cuerpo engrillado a la tortura…”

Entre Lunas Neónicas

Marta Trecaman Cohas


El preludio del llanto señala llamados entre tonos luminosos La melodía transparente Y la frescura de las aguas llaman El kultrun echa raíces en mi alma y toda soy colores transparencia frescura nítida vegetación y trino cuando llama con su silencio de flores la machi que habita en la sangre y en mis lágrimas.

Ülü Tun

Los remedios verdes orillean el camino Silban las pifilkas amadas junto al cuerpo me elevan entre flores brotantes del kultrun que nombra desde el antes de nacer Al foye encuentro en su caricia perfumada y me colma de consuelo.


Me preocupan esas voces las que nombran y murmuran tus acciones Bajo el girar de hélices te confundes cobijado entre el agua y los helechos Palpita el corazón de los coligües El vuelo de las balas no te alcanza existe un halo protector en esta tarde como en otras que se viene desde el este y que te calza Me preocupan las angelicales voces eclesiales que disfrutan el sadismo de la muerte.

Agradezco por los viajes ñaña por mostrarme esas cosas los signos que escalonan mi xapelakucha los remedios verdes y el camino las flores ancestrales blancas, azules y amarillas el mar que se abre en su salar de espumas el canto susurrante de la brisa los colores luminosos el dialogar de banderas y el silbar de las pifilka Háblame en los viajes ñaña explícame más cosas las tristezas que me inundan tantas veces la claridad del agua que desde el alto envías a mi cuerpo la tierra que sale del entierro y tu presencia.


Epew Se va incrustando el humo en su vkvlla* envolviendo narraciones de animales que hacen trampas para llegar al Wenumapu* en escaleras de boki* subiendo livianos y azules por la búsqueda de más historias para la ñaña.

Epew: narración vkvlla: reboso Wenumapu: espacio de arriba / lugar intangible boki: liana

Hoy vuelvo como tantas tardes a caminar por Llamuco esta poesía entristecida los pies descalzos el polvo o el barro del camino me llevan bajo pinos y eucaliptos a la vertiente que agoniza.


Viento Porque eres canto que trae anuncio de buenos días te recibo abro para ti ventanas y puertas de mi casa Entra ponte cómodo puedes hojear si quieres los borradores de esta poesía No quiebres por favor la loza china ni menos el valioso metawe recuerdo de mis ancestros pues me recriminarían Viento te escucho... cuéntame las nuevas noticias que me traes de otros pueblos Háblame de la soleada orilla del bosque allí donde germinó sin previo aviso coloreándose de sangre sus mejillas la amapola que abandonó por ti su cuna en la siembra del trigo Viajero tráeme por favor para otra vuelta aunque sólo sea un poco del perfume de las silvestres flores que te salgan al camino.

Encontrándome

Soy aquello que tuve y no he perdido legado azul de mis ancestros Soy pincelada de hojarascas que subyacen en este amargo poema ceniciento Sus consejos permanecen con las penas aferradas a mi conocimiento. El nativo helecho y sus latidos en el agua tinturada lo reflejan dicen que para sentirse vivos entre llagas mis sentidos invaden la humedad del musgo y su silencio.


De infancias Vigía En la casa del techo oxidado anidan gorriones y escarabajos Por las rendijas que abre el sol las arañas inventan puntos nuevos Ya en la tarde las zarzamoras florecidas extrañan el beso de los moscardones en despedida El viento trae desde lejos el eco de un helicóptero policial que graba su estridencia en el tambor luminoso de la luna.

Viajo insertando los ojos ventana espaciosa entre las nubes y esta poesía edito con el alfabeto del agua que en palabras cae del techo hacia la cama de infancias Sábanas de tocuyo blancas hojas, dispuestas a mis huesos entumecidos hablan de los primeros sueños ancestrales que febriles llamaban traspasando los pontros coloridos Visité espacios cálidos perfumados Bebí del agua vertiente mientras escuchaba la voz de la trascendencia Intento ahora editar poesías con el alfabeto que entregó la lluvia mientras vigilabas mi comportamiento.


Háblame más bajo esta tarde el sol apresura a la noche callan su alocución las ranas pliega sus alas el viento y escudriña qué acordaste decirle a tu memoria antes de caer en la embriaguez del recuerdo.

Las sillas blancas sobre el piso negro descansan El hombre se ha ido Corre tras sus quimeras regresa tarde a los ojos del espejo Busca al guía de gafas y sombrero blanco Pero ese recuerdo no llega a su memoria Coge la manilla de la puerta verde Sobre dos sillas blancas dos cuerpos se tocan Sobre la mesa las gafas Un sombrero blanco yace sobre el piso negro.


Importa el retazo violáceo que se recorta entre relámpagos importan las goteras que caen sin llamar antes Cuánto hace que me marcho sin llorar y a quién le importa Espero lo tuyo una vez más, tardío en el silencio La acidez de las nubes censura el bordado colorido de las flores y a quién le importa sino al poeta que desmigaja sus pasos entre matorrales oscuros ebrio de canciones apagadas Ven acaso las lágrimas su caída cuando las canas amarillas indican el umbral del laberinto A veces el río conversa sobre el páramo de la misericordia y quién le entiende Siguen hermanándose en su remanso las aguas claroscuras mientras te nombro y la lluvia de truenos trae luz a mis ojeras mientras duermo El aullar del bozal gime en la noche los barrotes carcelarios se hacen fuego desmedido escudriño la existencia de luciérnagas en los troncos podridos y me interrumpe la voz coloquial de tu silencio.

Viento de las nieves Fiebre de las nieves por tantas lunas dormida tu primer aliento lo percibo niño como si manotearas en busca de regazo te amamantas de nevisca en beso cristalino agudizas la mirada y alientas el paso sorprendido ante la cumbre que enternece un nido.


Cuántas lunas observaron las sombras de los hualles mientras otoñaba el augurio de la lluvia Los lagartos recordaban el reverdecer de sus escamas de platino sobre la rugosidad de una piedra sus miradas como las tuyas miraban sin verme Aprisionada yo inscribía tus silencios en una caracola con el alfabeto de plumas caídas a la playa Recuerdo muy bien todo aquello recuerdo también aquella rabia que te llevó a corregir las autoformas de mi melancolía Nunca pude entender porqué no llegaste a cerciorar que el sol cambió el camino y ensanchó el cuerpo de los hualles.

El nuboso abecedario de la lluvia hoy envía tu nombre deletreado juguetea en murallas sin pintar desliza vocales en la perfumada redondez de las ciruelas, que se adhieren a tu mano generosa de ternura Se llueve ahora la lluvia sobre el árbol mientras la melancolía inunda los campos te alejas.


Voy bailando en el kultrun de la tierra a mi lado mis lamngen como yo ruegan escucho las pifilka que hacen danzar al aire el maki se colma de vigor fluye el agua pura en la vertiente dicen va bien todo vibra todo es vida las piedras reúnen su fuerza mis pies tocan el suelo anhelantes recibo la tibieza frente al rewe escucho sus voces y me alegro como antes lo sintieron mis abuelas.

El bosque perfumado de lluvia observando al volcán en su blancura devolvió a la tierra los piñones primogénitos eternos que susurran y lo acogen las hojas ya caídas entre piedras y raíces maternales abriéndoles espacio en la espesura.


Tenemos los mensajes van y vienen con el viento dicen palabras narran historias encabritan actitudes En los sueños enviados la abuelas susurran lamentos.

Parecía nacida de arcoíris el agua, que besando las raíces repartía pinceladas de caricias a helechos meditabundos de espesura.


Estrellas azules se inscriben en la aurora Las piedras desde la sangre palpitan el mensaje de la fuerza y del silencio Porque platican las ancianas su sabiduría en derredor del fuego las llamas enardecen el encuentro De madrugada sobre el lago la niebla extendida abraza esos recuerdos.

Entre lunas Neónicas viajamos apurados la transgénica cena nos espera miro mis manos amarillas anhelantes de sacar de la memoria las promesas Entre melodías difusas traídas por el viento discrimino la metamorfosis del recuerdo el crepúsculo tiene síntomas de parto los dolores del día se traspasan a mi alma ya marchita Bañada de llamadas ancestrales me incorporo y te abandono en tu viaje que rueda por la carretera de asfalto y de cemento.


Marta Trecaman Cohas. Todos los derechos reservados. Registro de la Propiedad Intelectual No: 196577

Primera Edici贸n: enero de 2012


Lunas neónicas