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De muy cerca del Nervi贸n: poemas, acuarelas, dibujos...

Rafael Ortiz Alfau: Viejos remolcadores, 75 x 56 cm.

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Blanca Sarasua Envíame una carta Envíame una carta, aunque se pierda. Envíame unas velas encendidas, no sé, un monte, por ejemplo, que me mire desde arriba. Envíame sonatas, pergaminos, capiteles corintios que apuntalen esta luz de la tarde que resbala. Algo de Brahms, el mar y su epicentro. Banderas, sin mancharse de colores, ninguno, que se puedan pintar como se quiera. Y sobre todo aire, sin cauces, aire suelto. De momento, la carta. Aunque se pierda.

BLANCA SARASUA nace en Bilbao (1939) y es graduado social. Ha publicado los siguientes libros: Cuando las horas son fuego (1984). El cerco de los pájaros (1986) Ático para dos (1989). Ballestas contra el miedo (Diputación Foral de Alava 1990). ¿Quién ha visto un ambleo? (ed.Torremozas 1994). Rótulo para unos pasos (ed.Torremozas 1997). La mirada del maniquí (de. Desclée de Brouwer 2000). Es premio “Ernestina de Champourcin”1990, de la Diputación Foral de Alava, “Raimundo Ramírez de Antón” de Terrassa (Barcelona), “Sarmiento” de Valladolid y “Francisco Javier Martín Abril” de Valladolid. Participa en las antologías de Poesía en Bilbao (Ed. Gerión, 1985), Poesía en Bilbao (Ed. Laida, 1991), Mujeres y café (Ed. Torremozas, 1995) y Bilbao Verso a verso (Ayuntamiento de Bilbao, 2001). Y ha colaborado en diversas revistas literarias, como Zurgai, Amilamia etc.

Inventario Miré si me quedaba alguna víspera, un claustro a quien gritarle su silencio, un retablo con fugas, aire, aire, un rastro de jardín en mis sentidos, un oboe llamándome, algo de yesca. ¡Por vida de, había, acontecía!. Así que ¿con qué gesto derrocarme?. Hube de continuar. No tuve excusa. De Ballestas contra el miedo

Seudónimo imprevisto ¿Quién pudo ametrallar la luz del día?. Domingo, los aperos colgados, ofician las ovejas su bordado de estío, sentado está el paisaje ante su puerta. Quién pudo ametrallar, qué ruin noticia. Sabemos que la vida ya no habla ante notario pero, cómo te has ido sin dejar una nota, qué te hubiera costado, un corto codicilo que mejore tu ausencia. El sol escribe en mí su ardiente manuscrito y firma con seudónimo, ¿no será cosa tuya?.

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Lo mejor del retablo Ése que está escorado al borde del retablo, tan al borde, tan póstumo, que se agarra a la bóveda como punto de apoyo. Ése que nadie filma, demasiado orillado, si cayera al vacío nadie reclamaría su presencia. Por eso, desde abajo le hago una contraseña, porque ese puesto es suyo y muy suyo, lo trabajó a destajo: currículo en mano y vuelva usted mañana. Lo mejor del retablo. De La mirada del maniquí

El tiro de gracia ¿Y cómo cerciorarme de que el cielo está bien cimentado en sus alturas?. Si se mueven las cosas necesarias, las que el deseo traza con su firma. Si no llega esa carta, si el silencio cancela las entradas y salidas. Si anochece y yo grito de júbilo aunque el aire está serio y no me llama. Si la vida se empecina y brega contra mi corazón y ya no es mía, puede valerme un gesto, una palabra y mis ojos certifican su existencia porque doy paso libre a su mirada. ¿Mas quién podrá cursarme aquella carta como un tiro de gracia a mi silencio?. De Rótulo para unos pasos

Semáforo inútil Semáforo en rojo. En la otra orilla, peatones sin nombre como yo. Esperamos. Sólo queda medir el territorio hermético y lacrado. Pruebo a mirar a quien está a mi lado y se escuda en su piel, quemando documentos por si acaso. Luego un roce de ropas y de prisas y nos vamos con el nombre puesto a salvo. Lástima de semáforo. De ¿Quién ha visto un ambleo?

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Eusebio Abásolo De la rosa única Homenaje a Eugenio de Andrade

No es el sitio de la rosa el rosal sino el impávido aire del amanecer. No es primavera el cielo de la rosa sino cualquier viento en que se pueda estremecer. Porque ¿existe la rosa o es un engaño, un ficticio mensaje de la fe? EUSEBIO ABÁSOLO. Nacido en Santander (agosto, 1923) de padres bilbaínos, su infancia, adolescencia y juventud transcurrieron en Bilbao, escuchando el ritmo de su ría y de sus montes. Ausente de la villa, por motivos profesionales, desde 1951 hasta 1975, en ningún momento estuvo sordo a su latido. Amigo de Blas de Otero, cuyo ángel fieramente humano le acompañó y le acompaña, y de Javier de Bengoechea, aprendió de ellos más de un secreto poético. Cree que el placer que produce la lectura de los grandes poetas, esos poetas príncipes que han logrado mejorar el silencio, no puede compararse a cualquier otro. Se han recogido algunos de sus poemas en revistas y antologías y tiene publicado un libro: Este mundo, república de viento (Bilbao, 1997). Se conforma con que entre sus muchas palabras brote alguna verdadera.

Repitiendo su nombre una y otra vez, la creo para siempre. Amén.

Petrarca en Mont Ventoux Hoy se sube a la cumbre en bicicleta. Pero en 1.336, sin teleféricos ni funiculares, solo algún pastor perdido pudo llegar tan cerca del cielo. Francesco Petrarca, Alpinista sin saberlo, amigo mío, sube y sube y sube y sube, con su hermano pequeño, hasta la más alta arista, hasta la roca que nadie alcanzó, a sus pies las nubes. Como buen humanista lee las “Confesiones” de San Agustín una obra que cabe en una mano, de reducido volumen, son sus palabras, mas de infinita dulzura. Nupcias de la Naturaleza y el Espíritu celebran sus ojos. Mallory avant la lettre ignora su victoria. Pero ¿dónde está Laura?

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Después de ver y oir “Khovanschina” ¿Acaso no vuelas, Rusia,.... como una troika veloz e inalcanzable? Bajo tus ruedas el camino humea, los puentes crujen, todo queda atras de ti. Nicolai Gogol

¿Asia comienza en el Vistula? ¿Rusia sin problema, Rusia como problema? El bizantino oro de Kiev no ha lavado la sangre de Iván el Terrible y aún merodean los hijos de Tartaria sobre la nieve durísima. Raskol es el nombre de la fe que apaga el fuego, pero la troika arrastra a los iluminados como un panzer de azufre. En su habitación, un joven, casi un niño, que mañana será Grande y tiene por nombre Pedro, juega con planos y compases de Occidente, mientras acaricia un pequeño cetro, que crecerá y será alzado en sus rudas manos de contramaestre.

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Amaia Iturbide Neuk aukeratuko ditut neure zerua goibelduko duten hodeiak, neuk aukeratuko euria eta negarra, ahotsa eta erreka txirikordatua, itzal-mota eta argi-puntua, eramango eta pentsa eraziko nauten ur lasterra eta ur geldia, helburua marraztuko didan ortzemuga, argituko eta gidatuko nauten eguzkia eta bidea, ur bila joango naizen iturria, bustiko eta ibiliko naizen ibaia eta ibai-ertza eta barre eragingo didan umorea AMAIA ITURBIDE MENDINUETA. Bilbao, 1961. Licenciada en Filología Vasca por la Universidad de Deusto. Ha publicado los siguientes poemarios: Eskaileraren bi aldeetan (“A los dos lados de la escalera”, 1986), Itzulbidea (“El regreso”, 1992, Premio de la Crítica), Gelak eta zelaiak (“Habitaciones y prados”, 1994, Premio Xabier Lizardi) y el ensayo: B Gandiaga, J.A. Artze eta X. Leteren poemagintza (“La poesía de B. Gandiaga, J.A. Artze y X. Lete”, 2000). Ha recibido el premio de ensayo Becerro de Bengoa 2001 por “Mimodramak eta ikonoak” gidari, estetikan barrena (“Reflexiones estéticas a partir del libro Mimodramak eta ikonoak”).

(Gelak eta zelaiak)

Ez dakite izarrek lau behatzetatik esnea darienik gure aho lokartuetaraino erroek lurra sostengatzen dutenik bere atzaparrez Ez dakigu gauzek ezpainak ia mugitzeke lore-hitz sotilak zuzentzen dizkigutenik argia iraungiezina denik arraroaren ederra naturaleza errebidatze zirkular-etengabearen zergaiti ezkutua poesiaren mezu gordea inozentziaren zoriona Ez daki ilargiak harilkoa denik eta denborapasan goruaz hontzak gau-jagole denik Ez dakik bihar elkar aurkituko dugunik (Eskaileraren bi aldeetan)

Elegiré, reclamaré/ las nubes que cubran mi cielo,/ la lluvia y el llanto,/ la voz y el riachuelo trenzados,/ el tono de sombra y el punto de luz,/ el agua corriente que me lleve/ y el agua estancada que me reflexione,/ el horizonte, el objetivo cincelados/ elegiré, reclamaré el sol que me ilumine/ y el camino guía,/ la fuente que me suministre agua,/ el río comprometido,/ la orilla accesible/ y el estilo de humor Las estrellas ignoran que de sus cuatros dedos/ mana leche hasta nuestras bocas soñolientas/ y las raíces que con sus garras sustentan la tierra./ Ignoramos que las cosas nos remiten/ palabras sutiles de flor sin necesidad de pronunciarse/ y que la luz es inextinguible,/ desconocemos la belleza de lo raro/ el misterio que yace en la renovación/ circular e incesante de la naturaleza/ el mensaje secreto de la poesía/ la felicidad de la inocencia./ La luna no sabe que es ovillo ni el buho / que con la rueca-pasatiempo se convierte en sereno./ No sabes que mañana nos encontraremos en algún lugar

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Berraurkitua eta berreskuratua dut ibai bat laino-geruzetan sedimentatua eta estratoz estrato esnatua, interpretazio eta entseiu-lanetan lizenziatua eta bakardadean baieztutakoa, argi matez estalia eta gabezia dena larru onduzkoa eta estigma bularra eta kezka eztarria eta arima, kaio-hegalaldia behe-beratuaren pausokoa eta uso grisaren tristurazkoa (Gelak eta zelaiak)

Pintzel zail bat eman zidaten indartsua eta barkatzeko joerakoa egiatan egia pintatzekoa aurpegiratzean arima su zurbilezkoa isladatzen zaiona isladatuz eta haragituz bizirik bizi nahi duena, bizikizunez bizitua, bizitza honetan eta bizitza hau pintatzeko betebeharraz epe luzeko barne borroketan murgildu eta paletako alkimian blaitu ondoren bere kemenak besoak bailiran pinturaren intentsitatean hedatzen dituena, gartzelatutako argi itsuaren barnemina kanporatzen diharduena eta bete betean sortzen, mamiz teinkatua eta azalez iñarrosia, zerbait salbatzeko xedeaz zerbait aldatzekotan, gertu gertutik eta mural presentziaz (Gelak eta zelaiak) He redescubierto y recuperado/ un río/ sedimentado y anunciado/ en nítidas capas de niebla,/ licenciado en trabajos de interpretación y ensayos/ un río que se reafirma en su soledad,/ protegido por la luz mate este río es carencia/ piel curtida y estigma/ pecho y desasosiego/ garganta y alma,/ es vuelo de gaviota/ rasante / y tristeza de paloma gris Me concedieron un pincel/ implacable e indulgente/ para pintar la verdad de verdad/ es un pincel que al dar la cara/ se le refleja el pálido fuego del alma/ un pincel que desea vivir vivo con experiencias/ reflejándose y encarnándose,/ un pincel que con la imperiosa necesidad/ de pintar esta vida y en esta vida/ tras sumergirse en luchas interiores a largo plazo/ e impregnarse de alquimia/ explaya sus energías como si fueran brazos/ en la intensidad de la pintura,/ un pincel que exterioriza/ la angustia de la encarcelada luz ciega/ y se recrea plenamente,/ de tuétano perenne y / superficie estremecida,/ con el objetivo de salvar algo/ con la intención de modificar algo,/ es un pincel próximo y con presencia de mural.

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Oroimena Udazken-atarian akuarelazko lorategi bat bezala ilargiaren presentzia ahanzkorraren erritmoan loratzen eta desloratzen (Itzulbidea)

Ez baitago beste zeru goirik zure kopetakoa ez bada beste euri txikirik zure begietakoa ez bada beste izar disdiratsurik zure senekoa ez bada, beste bide pena merezi duenik zure galtzerdi Ăąabarretakoa ez bada, beste eguzki abegikorrik zure esku artekoa ez bada (Gelak eta zelaiak)

Recuerdo// En el umbral del otoĂąo/ el recuerdo florece y se desvanece/ como un jardĂ­n de acuarela al ritmo/ de la presencia olvidadiza de la luna.

No existe otro cielo altivo/ que el de tu frente,/ otra lluvia menuda/ que la de tus ojos,/ otra estrella brillante/ que la de tu instinto,/ otro sendero que merezca la pena/ sino el labrado por tus pasos,/ otro sol hospitalario/ que el que se mece entre tus manos.

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Amalia Iglesias Serna Expulsados del paraíso Era necesario explorar los límites para sobrevivir. Nadie dijo que la noche cotidiana no permitiera emboscados en su orilla. En sus labios nunca se deshizo la escarcha porque tenía la espesura de los arroyos extranjeros. El tiempo respira en mis frases cortas, todo pasa por mí sin armadura. La lengua hundida en los batiscafos, hundida sin argumento, codiciosa de luciérnagas y de cartografías interiores. La lengua no saciada de otros ojos extraños se desposa con el miedo para ascender, se disfraza para salir de la ficción en otra parte. Remotas islas nos reciben todavía, guardan nuestros deseos residuales. El día feliz se desvanece en todas direcciones. Volvemos a comer las manzanas más amargas del paraíso. Nuestro pecado es una predisposición genética.

Tierra de nadie Después de todo ni tú ni yo somos de aquí. Nadie puede medir el espacio que desaloja nuestros pasos ni dictar a qué patria pertenecen. No hay puertas ni fronteras en la complicidad del aire que te abraza, el aire que respiras made in tierra entra y sale de todos los pulmones. No puedes levantar barricadas en los labios ni poner alambradas en las voces. (Del libro inédito La sed del río)

AMALIA IGLESIAS SERNA. Nacida en 1962 en Menaza (Palencia). En los años setenta se trasladó con su familia a Bilbao, donde estudió en Filología Hispánica en la Universidad de Deusto. Actualmente vive en Madrid. Ha publicado los siguientes libros de poemas: Un lugar para el fuego. Rialp, Madrid, 1985 (Premio Adonais 1984) Memorial de Amauta. Endymion, Madrid, 1988 (Premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco 1987) Dados y dudas. PreTextos, Valencia, 1996 (Accésit del Premio Jaime Gil de Biedma, 1995). Además ha sido incluida en varias antologías como Las diosas blancas, Ellas tienen la palabra (Hiperión), Poetas de los ochenta (Mestral), Antología de la poesía Española 19771995 (Castalia), Canción de Canciones (Muchnik), etc… y algunos de sus poemas han sido traducidos a diferentes lenguas. Preparó también la edición del libro Algunos lugares de la pintura, de María Zambrano (Espasa Calpe). Actualmente es coordinadora, desde su creación, en 1996, de Revista de Libros, de la Fundación Caja Madrid. También codirige, junto con César Antonio Molina, la revista de poesía La alegría de los naufragios, y coordina la página de poesía “Contemporáneos”, del suplemento cultural de ABC. Anteriormente trabajó, durante diez años, como coordinadora del suplemento “Culturas” de Diario 16. También en los últimos años ha colaborado como crítica literaria en diversos medios de comunicación (El Correo Español- El Pueblo Vasco, ABC, COPE, Artículo 20, etc…) Algunos de sus poemas recientes pueden leerse en los últimos números de las revistas Sibila, Sileno, Zurgai… Tiene inéditos los libros de poemas, de próxima publicación: Tótem espantapájaros, La sed del río y Lázaro se sacude las ortigas.

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Ley de vida Porque las enredaderas crecen más deprisa que mis versos y acaso no he aprendido a decirte la palabra que consuela o que acompaña. Decirte, por ejemplo, que ni siquiera importa la duración del pájaro en la herida, que el azar dispone sus luces de colores para vernos girar en su cielo insaciable, que las estrellas muertas volverán a brillar en otros ojos. Decirte, acaso, que la luz ya es bastante, y su euforia fugaz eterniza en nosotros. Porque nada sublime se puede habitar sin desgarro y alguna vez debemos contener la respiración para coger después el aire con más fuerza. Decirte que no hay baliza ni estrategia, que todo lo que tienes eres tú en la espesura y eres la diana donde habrá de volver la flecha que lanzaste. (Del libro inédito Lázaro se sacude las ortigas)

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Marina sin mar Cae la tarde al vértigo del día inacabado. He venido hasta el centro de la presa sin agua. En el limo del fondo puedo escribir tu nombre de Marina sin mar. Nunca sabrán las olas cómo baja la niebla por los pastizales y se posa en la arcilla de la luz de anteayer más despacio en sus grietas. El viento juega con los posos del pasado la dulce letanía de aquella tierra intacta. Por el rastro de la sangre… los mismos brezos al borde del camino recuerdan que mis brazos eran niños entonces. Otra vez se hace tarde. En las encrucijadas del corazón huele a bosque mojado para que nunca olvide mi cuna de madera y tus manos perfumadas de orégano, de arándano, de camomila en flor. Hoy camino contigo por las linderas de Somonte. Todavía el viento desata tu pañuelo antes de bajar a posarse en vuestras tumbas. (Del libro inédito La sed del río)

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José Blanco El hombre que escribe es un hombre que recuerda Porque el frío establece su derrota y no existe el consuelo más allá de tus labios conjurados dime, amor, ¿para quién eres tormenta? porque hemos perdido la inocencia antes de que pudiéramos soñar con tu estigma legendario dime, amor, ¿para quién eres tormenta? porque el dolor nos ha inducido al crimen y en medio del jardín que cultivamos se mece una rosa ígnea dime, amor, ¿para quién eres tormenta?

JOSÉ BLANCO, nace en Barakaldo (Bizkaia) en febrero de 1965. Con relación a su actividad creativa considera crucial su paso por el Taller Literario de la Galleta del Norte, de Barakaldo, si bien cuando inicia esa colaboración, a los veintipocos años, ya habia realizado algunas lecturas determinantes de su desviación literaria. En dicho Taller se ampliaron sus horizontes debido al intercambio de ideas, lecturas, registros y juegos. El juego, sí, de la literatura, porque a todos les interesaba sobre todo explotar el aspecto lúdico de la creación y compartirlo, alejándose así de la imagen tópica del escritor que sufre a solas su producción, desterrado del común de los mortales. De esa forma se sucedieron revistas, libros, recitales y exposiciones marcados por el sello del placer. Es autor de tres libros Las obras de la mar. Las obras del amor (Ayto. de Alcalá la Real, 1992) (título tomado de un verso del poeta griego Yorgos Seferis) XIII Premio Internacional Arcipreste de Hita, de Alcalá la Real. (Jaén, 1991), Canción triste de Europa (Barakaldo, 1997) autoedición de un sólo ejemplar en el que reúne, además de poemas, canciones y obras plásticas originales, que son sus , otras facetas creativas, y Cuaderno de Bitácora, X Premio Nacional de Poesía “Mariano Roldán” de Rute (Córdoba, 1999), (Ed. Anfora Nova, 2000). Colabora en revistas especializadas como Zurgai, Texturas, Veneno, La última canana de Pancho Villa, Píntalo de Verde, y en el más reciente proyecto El Tejedor de Palabras.

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porque el hombre que escribe reconstruye el alfabeto para cobijar su corazón lastimado dime, amor, ¿para quién eres tormenta? porque la leve transfiguración de la escritura finge la verdad con fulgor de permanencia dime, amor, ¿para quién eres tormenta? porque existe un lugar al cual retorno en sueños donde encuentro las palabras pero dichas no es igual dime, amor, ¿para quién eres tormenta? porque una vez mi vida se detuvo mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos y dime, amor, si me liberarás. (Inédito)


Strictly rhythm (Para una teoría de las relaciones) De todos los objetos que conservo sin duda el que prefiero es un vinilo quebrado por la furia, que enmarqué como fetiche póstumo del tiempo entre tú y yo. También es un retrato, donde una sombra trunca las sonrisas con anticipación al desenlace. Bien mirado, dibuja un mapa en torno al preciso lugar del desencuentro, esquema de una ruta desgastada. Si a este espejo picado que refleja lo que somos velando lo que fuimos le incorporamos sendas manecillas, marcarán un vacío temporal, como una herida abierta entre las dos y las seis. El final de nuestra historia no estaba escrito, no, sino grabado. El retrato, reloj, espejo o mapa aún suena a treinta y tres revoluciones con la crepitación de la memoria, hasta que cae la aguja en la fatídica franja horaria, y restalla el desacuerdo. Esto me hace pensar en cuántas veces no se acompasan nuestros corazones, y cómo armonizar en contrapunto es verdaderamente extraordinario. Todo termina siendo una cuestión de ritmo, y compartir es completar todas las vueltas por los mismos surcos en las caras A y B de nuestra vida. Sabemos lo que puede dar de sí cada tema. Si hay algo que salvar, tendremos que grabar un nuevo disco. (Inédito)

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Miguel Ángel Manjón El metro También esto es poesía. Épica augusta que recorre la urbe embarazándola de sangre dinámica, de electrizada luz bajo su vientre. Brazos, cola y cabeza, suburbanal serpiente -unidades que trepanan el espacio acortando los puntos divergentes entre férreas rimas de métrica enrilada, de monocorde estrofa impenitente-.

MIGUEL ÁNGEL MANJÓN CALVO Nacido en Barakaldo en 1959, actualmente reside en Bilbao. Licenciado en Derecho en la Universidad de Deusto. Técnico de Administración General de carrera. Fue nombrado Magistrado suplente de la Audiencia Provincial de Bizkaia. Actualmente ejerce su profesión en el Ayuntamiento de Basauri. Galardonado en varios certámenes poéticos, ha obtenido, entre otros, la Rosa de Castilla y León en Sestao (1986) y el I Premio de Poesía Taurina de Barakaldo (1988). Autor del libro “Poemas, cantos y elegías”(1991). Ha participado, entre otras antologías de autores y temáticas, en los libros “300 poetas cantan a Bilbao”(2000) y “Bilbao verso a verso”(2001). Y publicado poemas en revistas nacionales e internacionales de poesía, entre ellas en la vizcaína “Zurgai”. Ha publicado columnas y artículos de opinión y crítica literaria en varios medios periodísticos, entre ellos los diarios Alerta, El Correo Español-El Pueblo Vasco, Deia y El Mundo. Fue miembro de la Asociación Artística Vizcaína. Y, recientemente, cofundador de Ibai Literario con el poeta y articulista Juan Camacho.

Hay un silencio de rumores hecho, un runrún hervidor como latente, una nana durmiente del sentido, un afilado oído en el oyente. ¡Qué dádiva moderna no se entraña cuando a ras terrenal torna luciente cual un empergeñado parturiento autopropulsado e insurgente! El hombre sepultado que circula por el ril molar, terso y rugiente. Modernidad, caverna, sepultura… Velocidad, espuma de torrente. ¿Hacia dónde? Hacia el espacio puro a golpe de trictrac y de relente. Teoría del crac y el difumino, fuego y agua fundidos en agente. No es locura, es progreso encadenado al logos de la lógica potente… Platón planta semillas en las vías… La megaplanta florece consecuente. También esto es poesía…Garcilaso tiene el senso perdido en los andenes. Son las formas que tras del contenido suspiran por los sueños que contienen.

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A Ángel, escayolado

Volvíamos de aquel negocio de la Comunidad de Propietarios al calor de la conversación y de la tarde, el sol rutilante, las sierpes del asfalto y tu sorpresa y la nuestra en tu caída -no te quejabas, apenas te decíamos algo en esa corta pero tensa espera de la ambulancia-. La pequeña historia de un esguince nos cambia el plan de vida, de repente envara la pierna y el quehacer. Mal salieron las cuentas ese día, demasiado caras y costosas, para ti impagables. ¡Maldita sea la gracia de un traspiés!

Hombre / Toro / Español Hombre toro español, toro de hombre. Y toritos de un niño torito. Cascabeles de un son: un sonito. Redoblar de tambor: todo un hombre. Hombre toro español, nombre de honra. Dulce pan –mazapán- tan chiquito que jugaste a toril pañolito. Hombre hondo que en toros se honra. Dios te guarde, español, Dios te salve de los toros, de ti y de toritos. Dios del negro, del negro te salve. Dios conserve tu toro en la sangre y el torito que brinca chiquito. De vivir, de morir, Dios te salve.

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Luigi Anselmi

LUIGI ANSELMI (Luis Gutiérrez Larrea). Nació en Bilbao en 1954, donde reside actualmente. Vivió algún tiempo en Inglaterra. Ha trabajado dando clases de inglés y euskera. También ha hecho algunas traducciones. Ha publicado siete libros de poemas, tres en castellano: Cuando arde el agua, 1988, Una botella al mar, 1995, A la orilla del tiempo, 1998; y cuatro en euskera: Zoo ilogikoa, 1985, Desiriko alegiak, 1988, Bacchabunda, 1ª edic. 1992; 2ª edic. 1994, Gure ametsen gerizan, 2000], todos ellos con la editorial Pamiela de Pamplona.

BOXEOLARI beltz, haundi, garaitezina dugu gaua, bi oskorritako soka odolduen artean... Zohardian argizagien irribarrez behatzen dizu; betilun lainopean, baina beti goitik beherantza, beharbada etsaia inoiz ere bentzutuko ez duzula adierazi beharrez... Borrokaldiak zenbat iraungo duen inork ez daki; baina honetan ere ez dudarik egin: finitzean zu beste galtzailerik ez da izango. Goizalde hozkirri amaitezineko edozein unetan azpiratuko zaitu, agian K.O.z, edo puntuetan, bestela, hodeiertzeko bekain harrituetan egunsentia zauri larri bat lez zabaldu eta kartsuki gutiziatu ezkila-hotsa (lehen txori-txintak bezain gozoa) bazterrean azkenik aditzen denean...

LA NOCHE es un atlético/ Boxeador negro,/ Un púgil invencible/ Entre las cuerdas ensangrentadas/ De dos crepúsculos./ Nos contempla/ Con su sonrisa de astros/ O su ceño fruncido por la niebla,/ Pero siempre de arriba abajo,/ Como queriendo dar a entender/ Que en esta lucha/ Jamás podremos ganar...// Nadie sabe/ Cuánto durará la pelea,/ Pero no cabe duda/ De que los derrotados/ Seremos siempre nosotros.../ Tal vez por K.O. en cualquier instante/ De la gélida madrugada,/ O a los puntos, si no,/ Cuando en las cejas sorprendidas/ Del horizonte/ Se abra el alba como una mala herida/ Y suene (dulce como el canto / Primero de los pájaros)/ La campana que anuncia/ El final del combate.

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Soles occidere et redire possunt, Nobis cum semel occidit brevis lux Nox est perpetua una dormienda Catullus

ARRATSAK eta egunsentiak metatuz doaz, oroimenaren erhi dardartiek debaldetan apailatu nahi luketen xorta zimel bat osatu arte. Lili hosto iharrak, kolorga kasik, euri mantsoa legez jausten dira lur lehorraren gainera. Supituki iragana parabisu distiratsua bilakatu da eta erlojuek, aingeruen ezpatak bezain garaitezinak, gupidarik gabe erakusten digute deserrirako bide lazgarria. Urteak baino erresuma goibelagorik ote dea? Erbeste horretatik itzultzerik ez dago.

CREPÚSCULOS y amaneceres/ se amontonan/ en un ramo marchito/ que los dedos temblorosos/ de la memoria/ tratan en vano de ordenar.// Descoloridos caen los pétalos,/ lenta lluvia,/ sobre el suelo seco.// El pasado se vuelve / un paraíso luminoso/ y el reloj señala inmisericorde,/ invencible,/ como la espada de un ángel,/ el terrible camino del destierro.// Los años son un reino tenebroso/ de cuyo exilio jamás regresamos.

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Papogorria Neguko guda-oldeak iparreko bortatik oldartu ziren abenduan, furia bizian. Zuhaitzen dorreak deboilatu aitzin, haize-erauntsiek ezpata gardenez bete zuten airea. Saldo eskergak osaturik, hegaztiak ihesi abiatu ziren … Egun zenbaitetan zeruko orrialdea bertso irakurgaitzez betatuz joan zen: nahitaezko exodoari jarraiki ohi zaion tristura adierazi nahi zuten, edota supituki hustu beharreko kafiak zein aberri urdinek eragin nostalgiaren berri eman, menturaz. Eta, tupustean, negua, katazurizko longaina soinean eta buruan haizeak biluztu abarren koroa jantzirik, garaitiar errege baten gisarat, handios eta harroxko aitzinatu zenean, gerlari tipi bat azaldu zen. Erhi ñimiñoen artean sare beldurgarriaren partez sastraka baten hostorik gabeko mataza nahasi arantzaduna atxikirik zuen gladiatore ausartak. Bularrean, dirdirka, -su eta urre gorrizkoaEfestok Akilerendako moldatu zuen halakreta… Eta anartean ahaltsua izana zen neguak, izuturik, gibelerat jo zuen poxpolu baten ustekabeko lamaren aitzinean itzal armada batek eginen lukeen bezala, errege-koroa, longain urratua eta aginte-makila hautsia lupetzaren gainean ahantzita… Petirrojo// En diciembre/ las hordas del invierno/ irrumpieron furiosas/ por la puerta del norte.// El viento llenó el aire/ de espadas transparentes/ y demolió las torres de los árboles.// Los pájaros huyeron en bandadas enormes...// Durante varios días/ las páginas del cielo se llenaron/ de versos ilegibles,/ de largos borradores/ que narraban tal vez/ la infinita tristeza del éxodo forzado,/ la nostalgia de nidos y de patrias azules.// Y cuando ya el invierno/ avanzaba arrogante/ como un rey victorioso/ con su manto de armiño y su corona/ de copas asoladas/ apareció de pronto/ un pequeño guerrero,/ gladiador valeroso/ que asía entre sus dedos diminutos,/ como una red temible,/ la espinosa maraña/ de un arbusto sin hojas./ En su pecho brillaba la coraza/ -oro y fuego- que Hefestos/ forjara para Aquiles...// Y el invierno, otrora poderoso,/ retrocedió asustado,/ como armada de sombras/ ante la llama súbita de un fósforo,/ dejando sobre el barro la corona,/ la capa desgarrada, el cetro roto.../

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José Félix Martínez Aristín Suposición de un decorado No sé los colores que te rodean. Los pienso en la distancia rolando envueltos alrededor de ese círculo que eres. Yo busco en ti una estancia donde las flores se reúnen en espigas y los pájaros cantan en las ventanas. Una voz galopa sobre el gozne de una puerta que se cierra. Entra y se recoge, olvidando que existe el tiempo como un gato se ovilla sobre el calor de los fuegos.

JOSÉ FÉLIX MARTÍNEZ ARISTÍN, (Portugalete, 1954). Ha publicado los siguientes libros de poemas: Soliloquios, 1990, Bajamar, 1993 y La soledad de la mirada (1997, Edcs. Beitia). Sus poemas han visto la luz en revistas literarias tales como Publicar y Escribir, Tertulias, etc

Escrito queda en la gramola de la noche. Por decirlo así, en el vacío. En la idea

Repleto de silencio brama el reto de nombrarte. Que el signo haga su nido en la rama que te reclama. La distancia y sus enseres, versos, nostalgia, inútiles son porque la estancia te busca como fénix que renace de las cenizas. Útil nombrarte. Ave que nace de la boca.

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Andolin Eguzkitza Urte bi gurasoen heriotzaren ondotik Dagoeneko urte bi joan dira gurasoak, bata bestearen ondotik, hil zirenetik, isiltasunean, iheska balihoa bezala joan diren urte bien denbora, luze, ahanzkor, norbera ezerezean uzten duena haize-zurrunbilo bortitz baten moduan.

ANDOLIN EGUZKITZA BILBAO, 6 de diciembre de 1953, Santurtzi (Bizkaia). Profesor Titular de Lingüística General en la Universidad del País Vasco Miembro de Número de La Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia. Obra literaria: Lehen Orenean (“En la primera hora”, novela corta). 1979. Donostia/San Sebastián: Elkar. Orhiko mendirantz urratsez urrats (“Paso a paso hacia el monte Orhi”, poemario). 1986. Iruñea/Pamplona: Pamiela. Urkidian zehar (“A través del bosque de abedules”, novela). 1987. Iruñea/Pamplona: Pamiela. Mila urte igaro eta, ura bere bidean (“Han pasado mil años, el agua sigue su camino”, poemario). 1993. Zarautz: Susa. Herioaren itzalpeetan (“Bajo las sombras de la muerte”, novela). 1998. Tafalla: Txalaparta. Quan plou en les entranyes/Erraietan barrena euria egiten digunean (“Cuando nos llueve en las entrañas”, poemario). 2001. Valencia: Brosquil. En colaboración con Olga Omatos: Kostandinos Kavafis: antologia bat (“Kostandinos Kavafis: una antología”, edición bilingüe de 40 poemas). 1995. Iruñea/Pamplona: Pamiela. Ha traducido, también, la novela de Günter Gras Das Treffen in Telgte como Batzarra Telgten. 2002. Irún: Alberdania.

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Dagoeneko urte bi joan dira eta zenbat joanen diren ez dakit, nire bizitzaren luzea bezainbeste, eta gure arreba nagusiaren eta anaia gaztearen, haiek baitira gure denboraren alfa eta omega. Dagoeneko urte bi joan dira gure inguruko harresiak jausi eta gurasoak hil zirenetik, astiro, mazaltasunez, ohi zuten moduan, eta Jainkoari esker lar minik gabe, udazkeneko orbela doan bezala, eta lagunek agur egiten arratsalde gogoangarri bat elkarrekin eman eta gero. Dagoeneko urte bi joan dira gurasoak hil zirenetik eta bizitzari eusten diogunetik heriotzaren kemenaz. Los Angeles-en, 2001-8-24an. Dos años tras la muerte de nuestros padres// Ya han pasado dos años/ desde que murieron, el uno tras el otro,/ nuestros padres,/ en silencio,/ como si el tiempo de esos dos años se fuera escapando,/ largo, olvidadizo,/ y lo dejara a uno anonadado/ igual que un fuerte golpe de viento.// Ya han pasado dos años/ y cuántos pasarán no lo sé,/ tantos como los de mi vida,/ y los de nuestra hermana mayor/ y nuestro hermano pequeño,/ pues ellos son el alfa y omega/ de nuestro tiempo.// Ya han pasado dos años/ desde que se cayeron los muros que nos rodeaban/ y murieron nuestros padres/ lentamente, con amabilidad/ como acostumbraban,/ y gracias a Dios/ sin demasiado dolor,/ al modo en que se va la hojarasca en otoño,/ o los amigos se despiden/ tras haber pasado juntos/ una tarde memorable.// Ya han pasado dos años/ desde que se murieron nuestros padres/ y desde que continuamos viviendo/ con la energía de la muerte.// En Los Angeles, a 4 de agosto de 2001.


3. esperantza Karibean sortzeagatik ere Bilboko kalekantoietako bebarru satsu baten aurkitu du, gorputza berotzen duen plazer anker horren bila hurreratu denean iluntzearen erdian.

Goizalderik goizalde, gauez gau ateratzen eta sartzen den argia esperantza bezala doa lagunekin tabernetan ematen duten denboran eta gorputzak hazka egiten dienean arimaren erdian.

Zure gorputz beltzaran hori dut maite itsasoa laño arrantzale zangarrek beste.

3ª esperanza// No obstante haber nacido en el Caribe/ lo ha encontrado/ en un sucio garito/ de una esquina de Bilbao,/ cuando se acercaba en busca/ de ese desalmado placer/ que espolea el cuerpo/ en medio de la noche.

La luz que sale de aurora en aurora/ y se pone noche a noche/ se va como la esperanza/ mientras están con los amigos en la taberna/ y/ cuando les araña el cuerpo/ en el medio del alma.

Me gusta tu moreno cuerpo/ tanto/ como la mar calma/ a los marinos audaces.

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Ohera joateko ordua heldu zaio, ozta-ozta da gauza begiak lot ez dakizkion egun oso bat lanean eman eta gero, eta haatik saiatzen da beti ere irudi horiek paperean jartzeko fama eta izena emanen edo dizkiotenak. Hala uste du berak bederen. Baina ez du segurtasunik lortzen. Ez daki bere lankideek maite duten. Ez daki estimatzen ote duten eta beraren lana balioztatzen, eta horregatik ekin eta ekin ari da azkenez erdietsiko duelakoan. Ohera joateko ordua heldu zaio, baina seguru asko ez du bakerik lortuko, ezta atsedenik ere begiak nekearen nekeaz lotu arren, hainbeste kezkatzen du eta besteek maitatzea eta beraren lana ontzat jotzea. Ohera joateko ordua heldu zaio, eta halaz ere ezin dezake eguneroko zalantza hori itzal, hobe izanen ez ote litzatekeen behin betiko agur esatea eta izpi distiratsurik gabe alde egitea.

Le ha llegado la hora de irse a la cama,/ Casi no es capaz de mantener los ojos abiertos/ después de haber pasado todo el día trabajando,/ y, sin embargo, se esfuerza una vez más/ en plasmar sobre papel esas imágenes/ que le proporcionarán fama y nombre./ Eso cree al menos.// Pero no logra seguridad./ No sabe si lo quieren sus compañeros./ No sabe si lo estiman y si valoran su trabajo,/ y por ello se esfuerza denodadamente/ esperando lograrlo por fin.// Le ha llegado la hora de irse a la cama,/ pero seguramente no logrará la paz,/ ni el descanso, no obstante cerrársele los ojos de cansancio,/ tanto le preocupa/ si los demás lo quieren y consideran su trabajo.// Le ha llegado la hora de irse a la cama,/ y, sin embargo, no puede apagar esa duda diaria/ de que quizás fuera mejor/ despedirse de una vez por todas/ y marcharse sin destellos fulgurantes.

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José Fernández de la Sota Pequeño pueblo en armas contra la soledad Pequeño pueblo en pie, bandera blanca contra la soledad de cada día, Egea. Contra la soledad la poesía rompe su lanza cada noche y lucha. Escucha: la gota lenta del dolor es fría, pero el papel es ancho como el campo. Atiende: oye el rumor caliente que levanta la poesía cada noche; nombra tus caballeros contra la negrura; jura tus ideales frente a los cabales; vela toda la noche una sonrisa pura; brinda contra el ocaso con tu vaso; enciende con tu verso la llama, Egea, prende con tu dolor el mundo.

Biblioteconomía Cuarenta inviernos con algunos tantos años perdidos entre los papeles. Cuarenta libros menos unos cuantos que aún no has escrito pero que te hueles. Cuarenta estampas de cuarenta santos que no te crees y cuarenta crueles historias tristes y cuarenta cantos nada pisanos en los anaqueles. Cuarenta letras de cuarenta tangos de Mastronardi y en la mente tanto Jorge Luis Borges memorioso y cuánto Cortázar en un día gravitando. Y qué enorme el eterno dinosaurio de Monterroso y cuánto cuento hermoso.

JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA SOTA nació en Bilbao en noviembre de 1960. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y diplomado en Estudios Europeos por la Universidad de Deusto. Desde principios de los años ochenta se ha dedicado al periodismo cultural en diferentes medios, colaborando en diarios como La voz de Euskadi o El Mundo del País Vasco. Ha sido guionista de Radio Euskadi y crítico literario de Radio Nacional de España-Radio 4. Actualmente es crítico literario del diario El Correo y columnista de la edición vasca de El País. Asimismo es colaborador asiduo del periódico municipal Bilbao y de su suplemento literario Pérgola. Codirige la colección de poesía Los Pliegos del Norte y pertenece, desde 1989, al consejo editor de la revista Zurgai. Su firma ha aparecido en numerosas revistas literarias vascas, como Arbola, Pérgola, Paréntesis, Cuadernos de Alzate, Laberintos, y de ámbito estatal, como Revistatlántica, Caleta, La Expedición, A punto, Fábula o Nueva Revista. Ha publicado los libros de poesía Te tomo la palabra [Laida, Bilbao, 1989. Premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco y finalista del Premio Nacional de la Crítica], La gracia del enano [Renacimiento, Sevilla, 1994], Esto no es un soneto [Rafael Inglada Editor, Málaga, 1996], Todos los santos [Hiperión, Madrid, 1997. I Premio Internacional de poesía Antonio Machado en Baeza y Premio Euskadi de Literatura en 1998] y Lugar de paso [Olerti Etxea, Zarautz, 2001]. Como narrador ha publicado la novela Informe Goliat [Laida, Bilbao, 1989. Accésit del Premio Pío Baroja] y los libros de relatos Elefantes blancos [Papeles de Zabalanda, Vitoria-Gasteiz, 1997] y Negrita con diamantes [Pre-textos, Valencia, 1998. Premio Internacional Max Aub]. Ha sido incluido en la antologías de narrativa Los que más cuentan [Papeles de Zabalanda, Vitoria-Gasteiz, 1995], After hours [Mondadori, 1999] y Bilbao, almacén de Ficciones [Alberdania, Irún, 2000].

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Javier Aguirre Gandarias Amarillo Había dejado de llover; y al mover el paraguas vi hombres y perros alumbrados por un sol rubio, que asomaba; y me quedé inmóvil bajo la luz, inmóvil mi alma entera, al ver que era todo amarillo como el oro, pero sin el oro, amarillo.

JAVIER AGUIRRE GANDARIAS (Bilbao, 1941) es autor de los libros: “Del bosque y del olvido” (Edición del autor, 1977), “Sal despacio” (Hordago, Donostia, 1980), “Otra edad” (Edición del autor, 1982), “El día y la noche” (Edición del autor, 1984), “Música del río” (Pamiela, Iruña, 1985), “Como los loros, como las nubes” (Edición del autor, 1989), “Soles” (Edición de la UPV/EHU, 1991), “Las Piedras” (La Galleta del Norte, 1993), “Una calle blanca” (Astrolabio, Palencia, 1994), “Arena” (Pamiela, Iruña, 1998).

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Primavera Está ahí, presente, la noto, siento que viene, pasa por las hojas del magnolio, blanca, una mariposa, lo anuncia; sé que ha de ser inevitable la derrota, entra por la ventana, su luz, no estoy solo, su luz como el comienzo y el fin; viene con su vaso iluminado, viene, con su bello rostro, a vencer, y su corona de hierba, a poner sobre mi pecho su pie alado, a gozar con su victoria.


El hilo y la aguja Apareció muy despacio mi madre, entre la sombra, y se puso a mi lado y me dijo: Mete en esta aguja este hilo. Yo apenas me moví; pero de pronto noté que estaba muy cansado y me senté en un banco, bajo la luz amarilla de la habitación; y mientras ella volvía, sin hacer ruido, su sombra hacia la sombra, llamé a mi hija, y girando la cabeza para que no viera mis lágrimas, le dije: Mete en esta aguja este hilo.

Pez No quiero escribir ningún poema, sólo haría un poema que no fuera un poema, que fuera como un pez, como un pez en el mar, un pez sin respuestas, que goza con el agua y salta con los otros peces, un verdel, o una simple anchoa, un pez que se agita y refleja un poco la luz de Noviembre, un pez-pájaro del Otoño, dentro del mar, del inmenso mar, un pez que recibe a la muerte entre filigranas y cabriolas, un pequeño pez brillante.

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Miren Agur Meabe Kodea Bestelako kodea aldarrikatu nahi dut: hitzarena ez bezalako kodea, hizkera ez-hitzezkoa, oroimenean kondenatu ezineko lengoaia, zinak gezurta ditzakeen berbakera, erreklamazio-libururik eta tarifa-zerrendarik gabeko mintzo mutua, mezu anbiguoz itxuraturiko jario askea, adierazi gura ez denaren adierazpidea.

MIREN AGUR MEABE. (Lekeitio, 1962). Vive en Bilbao. Realizó estudios de Magisterio y, posteriormente, Filología Vasca. Trabajó en la enseñanza durante algunos años, pero hoy en día se dedica a la edición de libros de texto (editorial Giltza). Ha publicado las siguientes obras: Uneka… gaba (Labayru, 1986). Narraciones: Oi, hondarrezko emakaitz! (Labayru, 1999). Poemas. Separata del nº 29 de la revista Idatz & Mintz. Azalaren kodea (Susa, 2000). Poemas. Premio de la Crítíca 2000. Itsaslabarreko etxea (Aizkorri, 2001). Novela juvenil: Bisita (Gara, 2001). Cuento infantil. Aparece junto a otros autores en estos trabajos: Gutiziak (Txalaparta, 2000). Volumen de 29 relatos escritos por mujeres. A ponte das palabras/Hitzezko zubia (Letras de cal, 2000). Antología poética gallego-euskera. Once poetas para trescientos lectores (La Palma, 2001). Antología sobre mujeres poetas en Euskadi.

El código// Reivindico otro código:/ un código distinto al de la palabra/ un idioma no verbal,/ un lenguaje imposible de condenar en la memoria,/ un decir que desmienta juramentos,/ un hablar mudo/ sin libro de reclamaciones ni listado de tarifas,/ un fluir libre constituido por mensajes ambiguos,/ la expresión de aquello que se no se quiere expresar.

Memoria ez galtzeko oharrak (1) Ezin zaitzaket giltzapetu, txolarrez eta eroz beteriko kalea zarelako. Ezin zaitzaket ordenatu, umeltasun lizunezko trumila zarelako. Ezin zaitzaket harrapatu, paturik gabeko zaldiaren galopa zarelako. Ezin zaitzaket maitatu, gogo oneko jendearen beldurren zakua zarelako. Ezin zaitzaket pentsatu, lo-gabezian ernai naukan ideia burugabea zarelako. Ezagut zaitzaket, ordea: neu lakoa zara, beste azal batekin.

Notas para conservar la memoria (1)// No puedo encerrarte:/ eres la calle llena de gorriones y de locos./ No puedo ordenarte:/ eres un amasijo oscuro de humedades lascivas./ No puedo alcanzarte:/ eres el caballo que galopa sin destino./ No puedo amarte:/ eres el saco de los miedos de la gente de bien./ No puedo pensarte:/ eres la idea que me tiraniza en el insomnio./ Sin embargo, te puedo conocer:/ eres como yo, con otra piel.

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Memoria ez galtzeko oharrak (2) Zabalik utzi nuen bart logelako leihoa eta piztia bat sartu zen. Aireari usnaka zebilen: uste dut igarri ninduela izara artean kuzkurtuta. Ez zekien biluzik nengoena, bere zain, ezta bere izena nekienik ere. Animalia ugaztuna zen, burusoildua, bularrean bilo gutxikoa, ipurdi irtenekoa, begiak kilometroz eta loguraz beterik eta tabako, kresal eta ogitarteko hotzen nahastea ahoan. Adurra erori zitzaion alfonbra gainera, eta infernuko itsasoen moduan hasi zen zorua txinpartaka. Alboetara behatu zuen, eta lokatzezko hilobi baten moduan desitxuratu ziren hormak. Bizkarrean egin zuen hazka, eta nire bularrak puztu egin ziren mundua udaberrian ohi den legez. Egia diot.

Notas para conservar la memoria (2)// Anoche dejé abierta la ventana/ y entró una fiera./ Olisqueaba el aire:/ creo me adivinó acurrucada entre las sábanas./ No sabía que yo estaba desnuda, esperándole/ ni que sabía su nombre./ Era un animal mamífero,/ algo calvo,/ de poco pelo en pecho,/ más bien culón,/ con lo ojos cuajados de kilómetros y sueño,/ y un regusto a tabaco, salitre y bocadillos/ en la boca.// Se le cayó una baba sobre la alfombra,/ y el suelo chisporroteó/ como los mares del infierno./ Miró a los lados,/ y las paredes se deshicieron/ como una tumba de barro./ Se rascó la espalda,/ y mis pechos se hincharon/ como el mundo en primavera.// Es verdad.

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Antsien oharrak (2) Haragiak eta haragiak daude. Nik haragi berri batekin egiten dut amets. Haragi horren atomoek elkar maite dute ez dutelako ezagutzen ez jogurt desnatatuen iragarkirik ezta jantzi-dendetako tailen koderik ere. Haragi horretako zeluletara ez da sekula iritsi konparazio hitzaren oihartzunik. Haragi horrek onetsi egiten ditu bere pitzadurak, fetuen bolumenak utzitako labirintoak, gernuaren erantzun anonimoak, koipe-soberakinak. Haragi horretan ez dago birus maltzurrik sorgor, ez baita sentikorra ispiluekiko. Eta bikain burutuko lituzke sintesi-erreakzioak nire burmuinaren eta hezur-mami-azalen artean.

Ohar laburrak (1) Atzo izara bat erre zitzaidan. Erre egin nuen lisaburdinaz. Ogi xigortuaren koloreko triangelua estanpatu nion telebistaren erruz. Beti izaten dut piztuta sukaldeko telebista txikia arropa lisatu behar dudanean: gerrako haurtxo beltz bat ama hilaren titia miazkatzen ari zen. Ilezko korapiloa egin zitzaidan eztarrian. Ez zait ahaztuko, esneak sujetadorea umeldu zidan eta.

Notas de la ansiedad (2)// Hay carnes y carnes./ Yo sueño con una carne nueva./ Los átomos de esa carne se adoran/ porque no saben/ de anuncios de yogur desnatado,/ ni de códigos de tallas a la moda./ A las células de esa carne nunca ha llegado/ el eco de la palabra comparación./ Esa carne aprueba sus grietas,/ los laberintos dejados por los fetos,/ las respuestas anónimas de la orina,/ los excesos de grasa./ En esa carne no hay latente ningún virus,/ porque es insensible ante los espejos./ Y, además, cumpliría a la perfección/ las necesarias reacciones de síntesis/ entre cerebro y huesos, carne y piel. Notas breves (1)// Ayer se me quemó una sábana./ La quemé yo, con la plancha./ Le estampé un triángulo color pan tostado/ por culpa de la tele./ Siempre tengo encendida la tele pequeña de la cocina/ cuando toca plancha:/ un niño negro de la guerra chupaba el pecho de su madre muerta./ Se me hizo un nudo de pelo en la garganta.// No se me olvidará,/ pues la leche me mojó el sujetador. Todos los poemas pertenecen al libro Azalaren kodea , (El código de la piel), Susa 2000

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Mikel Jauregui Una hora Una hora de sombra en un mantel es igual que una hora de lluvia sobre una cesta de mimbre. Tiempo, la nada y el recuerdo quizás.

Misterio Tirar de la cuerda hasta perder el equilibrio y caer al suelo. Así es la ciencia, y aún nos queda todo por saber.

MIKEL JAUREGUI (Bilbao-1948) “Grupo de Poesía 4” (BILBAO). Participa en las antologías poéticas “Veintitrés voces para un poema” y “ Entre amigos”, “ Para muestra un botón” . Alterna la creación poética con la plástica. Publica poemas en la revista A.A.V., “Nuevas tertulias”, “Periódico Bilbao”, “Diálogos”, ”Zurgai”. Alterna la creación literaria con la plástica. Colabora en el programa de radio “El encantador de palabras”. Se introduce en campo de la poesía visual y publica en la revista , “Veneno” y “ Píntalo de Verde” , participa en el I Encuentro de Poesía Visual en Euzkadi. Publica el libro de poemas visuales “Códigos Poéticos” Recibe el premio “Farolillo de papel 2001”, de la Asociación de libreros de Bizkaia.

Angustia La angustia es el lenguaje seductor de los abismos. Una flor sin color en un invierno en primavera. Apretar los dientes o abrazar la nada son remedios caseros.

Previsión metereológica Lo que no ocurrió, pudo ser un hermoso día, una sorpresa o un amor desperdiciado. Pero sabías por el hombre del tiempo que podía llover y anulaste la cita.

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Pedro Ugarte Primer poema El nombre que no tengo. Mi nombre. El que me hubiera dado para siempre. El que reuniera en sus sonidos todo lo que respiro por las noches. El nombre que no tengo. Mi nombre.

PEDRO UGARTE (Bilbao, 1963) es abogado-economista, pero se ha dedicado siempre al periodismo. Ha publicado dos poemarios, Incendios y amenazas (1989, Premio Nervión) y El falso fugitivo (1991). Su obra narrativa se compone de libros como Los traficantes de palabras (1990), Noticia de tierras improbables (1992), Manual para extranjeros (1993), La isla de Komodo (1996), Los cuerpos de las nadadoras (1996, Finalista del Premio Herralde, Premio Euskadi de Literatura y Premio Papeles de Zabalanda), Una ciudad del norte (1999) y Pactos secretos (1999). También es autor de una Historia de Bilbao (1999). Es columnista habitual en la prensa vasca y recientemente ha obtenido con el libro Guerras privadas el Premio NH de Relatos.

Si hubiera conocido los rincones del planeta. Si hubiera descubierto la trama del lenguaje. El nombre que bastara para abandonar esta caverna de palabras impotentes. El nombre que esperó en algún lugar el asombro de mis párpados errantes. El nombre que ya no me es posible. El nombre que no tengo. Mi propio nombre. Del libro Incendios y amenazas (1989)

Impostura No puedes evitar a veces hozar en las entrañas de la noche, resolver cada rasguño en un odio poroso por la vida. Y a la vez regresas con torpeza al encharcado cieno en que los seres humanos sobreviven aunque allí transcurra todo seguro. Consumado remero en la difícil corriente de las medias aguas convienes que basta seguir a salvo. Ahí reside tu sórdida coherencia: preservar tu vida, tan perfecta, como una perfecta moneda falsa. Del libro El falso fugitivo (1991)

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El rito de la decepción La política es el arte de lo posible. Todo en la vida es política. Cesare Pavese

Esta que lleva visos de ser la última noche exige una solemne despedida. Vagamente recuerdo que tú me conociste de poeta. Me abordaste al amparo de una copa nocturna, pronunciando mi nombre. Te he visto en el periódico y escribes. No sé si interpreté muy bien mi personaje, pero lo cierto es que decidiste perder tu tiempo con el mío. Los poetas no gozan de muchas ocasiones pero, como son hombres, quieren aprovecharlas. Cada rufián trabaja su mercado, cada mochuelo encuentra algún olivo. Y ahora que has conocido la decepción ritual, yaces sobre las sábanas, con la mirada falsa de quien ya lo tiene todo pensado. Quizás también en esto la escritura lleve años exigiéndome curiosos sacrificios. La fuerza de tu pluma, dijiste tantas veces con boba admiración. Acaso ahora lamentas que natura no me haya bendecido de la misma manera en miembros mucho más imprescindibles.

El capital Hay hombres disfrazados de sí mismos que juegan a ser hombres cada día. Registran sus carteras en los bares e invitan, sin pensárselo dos veces, a amigos indecisos. Es entonces cuando casi parecen inmortales. Del libro inédito Crónica (1991-2001)

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Igor Estankona Altzariak Hegazkina herensuge bat da. Kafe baterako astia dauka oraindik, hala ere, plazako taberna txikian. Iluntzean eraikinei begiratzen zaien ordezko begiekin honezkero zerbait ulertzen hasia den zerbitzariari begiratzen dio. Azken hamar egunetan goizero errepikatu den antzerkia da. Lehenengo gaztaroak, egia esan, jadanik ez dizkie masailak bere lorearekin betetzen. Elkarri deika ari direla dirudi. Elkarri deika berandutzazko uhinen bidez. IGOR ESTANKONA BILBAO (ARTEA, 1977) Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Estancia de un año -entre el 99 y el 2000- en Aberdeen, Escocia, desde donde remitía sus crónicas a los lectores de “Barkatu Ama”, suplemento juvenil de Euskaldunon Egunkaria. Trabajos de colaboración en distintos medios –Euskadi Irratia, Euskaldunon Egunkaria, Hika,…- Críticas literarias en Gara y Deia. Vicepresidente del Consejo de la Asociación de Escritores Vascos (EIE). Publicaciones: “Anemometroa”, poesía, editorial Susa, Zarautz,1998.

Guztia azkar doan garaian bizi gara baina gaua erdi aroan bezalatsu erortzen da euspen-horma baten lana egiten duten farolen gainean pausatuz. Ordaintzeko unean lau zutabetan jarritako erreseldun ohe bat erori da zerutik. Etxera itzuli behar du. Txakurra ahausika dauka, emaztea zain, eta gainera hegazkina itxaroten ez dakien herensuge bat da. Aulkiaren bizkarretik jaka jasotzean inork ez daki atzerantz begiratuko ote duen bizitzak ezarri dion bidegurutzera, inork ez daki arazo guztiak konpontzen dituen edertasun hori ikusiko ote duen kronometroa berriro zeroan jartzeko gai den gorputz horretara soldaturik. Muebles// El avión es un dragón./ Aún así tiene tiempo para un café/ en el pequeño bar de la plaza./ Mira con los ojos de repuesto/ con los que se mira a los edificios en el atardecer/ a la camarera/ que ya ha empezado comprender./ Es la misma obra teatral/ que ha venido repitiéndose/ en los últimos diez días.// La flor de la primera juventud, a decir verdad,/ ya no colma sus mejillas./ Parece que se están llamando./ Se están llamando con tardías ondas.// Nuestra época es trepidante/ pero la noche cae igual que en la edad media/ posándose sobre las farolas/ que hacen las veces de un muro de contención./ Justo cuando se dirige a pagar/ Cae del cielo una cama/ con doseles sostenidos por cuatro columnas./ Tiene que volver a casa. El perro ladra,/ su mujer aguarda/ y además el avión es un dragón que no sabe esperar./ Nadie sabe si al recoger la chaqueta del respaldo/ ha de mirar hacia atrás/ al cruce que le ha dispuesto la vida,/ nadie sabe/ si verá la belleza que resuelve cualquier problema/ belleza soldada a un cuerpo que es capaz/ de volver a poner el cronómetro a cero.

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2 OZEN BARRURANTZA Behar bada ez orain behar bada ez aurten behar bada zati batean ez baina egunen batean belauniko jarriko zarete ni nagoen bezala eta ez duzue inoren bildurrik izango ez zarete inork derrigorturik egongo eta gardena izango da zuon bihotza behar bada ez orain behar bada ez aurten behar bada zati batean ez baina egunen batean negar egingo duzue nik bezala zoriontsuak izango zarete barka gaitzazue! oihukatzen duzuen bitartean nik egiten dudan bezain ozen barrurantza behar bada ez orain behar bada ez aurten baina bai: egunen batean barka gaitzazue! oihukatuko duzue eta agian ez zaituzte barkatuko.

Grito hacia dentro// Quizás no ahora/ quizás no este año/ puede que pase un tiempo/ pero un día/ os pondréis de rodillas/ tal y como estoy yo ahora/ y no tendréis miedo de nadie/ no estaréis así obligados por nadie/ y vuestro corazón será inocente/ quizás no ahora/ quizás no este año/ puede que pase un tiempo/ pero algún día lloraréis/ como yo/ seréis felices mientras gritáis/ perdonarnos!/ igual que yo gritando hacia dentro/ quizás no ahora/ quizás no este año/ pero sí:/ algún día gritaréis perdonarnos!/ y quizá no seréis perdonados.

3 GAUR EZ DAGO LAINORIK Gaur ez dago lainorik eta gaua dator garbi gutxitan ikusten da horrela bildurra ematen du ia zerbaitek eztanda egitea izan daiteke irtenbide bat bake honetan gereizpeak altxatzen dira eta aurpegia ukitzen didate inoiz gulakorik ikusi gabeak balira bezala eta ez zenuke lorik egingo zertan pentsatzen ari naizen jakingo bazenu astiro noa zugana hankabakar noa zugana denboran atzera egin nahi dut esku fosil batzuekin ukitzeko zure jaio gabeko azala gure oraina ukatuko nuke zelan hiltzen zaren ikustearren zelai bat bezain zabal daukat eskua aurrera jotzen dute handik zure ametsek nireak hemen daude talka itxaroten esaidazu ze asmorekin datorren zure barre urduria esaidazu egingo didazun zulo horretan geratzeko asmorik duzun.

Hoy no hay nubes// Hoy no hay nubes/ y la noche avanza clara/ como en pocas ocasiones/ casi da miedo verla/ que algo estalle puede ser una suerte de solución/ esta paz yergue sombras/ que me tocan la cara/ como si nunca hubieran visto algo así/ y no conciliarías el sueño/ si supieras en qué estoy pensando/ me acerco despacio y cojo hacia ti/ quiero retroceder en el tiempo/ para tocar con mis manos fósiles/ tu piel no nacida/ negaría nuestro presente por ver tu muerte/ tengo la mano tendida como un campo/ tus sueños lo atraviesan/ los míos están aquí esperando el choque/ dime que intención trae tu risa inquieta/ dime si quieres quedarte/ en el agujero que harás en mí.

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4 TARTALOREN ESKUMAKO BEGIA Batzutan ohean lo gaudela erle gautiar batek eztia egiten du guretzat bihotza urratzen diguten oteak eurak aprobetxatuz. Izan ere bizitza ez da dena askotan ez da garratzitsuena ere izaten, begira zenbat gauzak erabaki duten ez izatea eta kito.

El ojo derecho de Polifemo// Algunas veces/ mientras dormimos/ una abeja nocturna/ produce miel para nosotros/ aprovechando el propio tojo/ que nos rasga el coraz贸n./ La vida no lo es todo/ muchas veces no es/ ni siquiera lo m谩s importante,/ mira cuantas cosas han decidido/ no ser y punto./

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Seve Calleja Torpes palabras pájaro I Cándidas pajaritas de papel, intento de dar forma a las palabras doblándolas así y así y así y echadas a volar caerán sobre el asfalto de un parque y pasarán de largo el niño y el viejo vigilante. Si acaso, un trotamundos, cuando ya se hayan ido el niño con su madre y el viejo vigilante, las desdoble y se envuelva con ellas para espantarse el frío. Después, un viento suave las llevará otra vez rodando por el parque, y vendrá el barrendero, y alargará su pala displicente.

II Acostumbrados a dormitar en el tupido nido de mis manos, tienen miedo a ponerse de pie, miedo al calambre del alambre mis pájaros.

SEVE CALLEJA nació en Zamora en 1953, pero siendo niño se trasladó a vivir con su familia al País Vasco, donde reside y trabaja como profesor de Literatura en un instituto de Bilbao. Sus inicios literarios fueron en la poesía y el cuento para adultos, con los que comenzó a formar parte del colectivo poético “Zurgai” y obtuvo el “Ignacio Aldecoa” de cuentos en el 81. Y, aunque nunca ha dejado de escribir obras “para mayores”, con las que ha obteniendo algunos reconocimientos como el accésit del “Pío Baroja” de novela o el “Gabriel Aresti” de cuentos, hoy su devoción son los libros para jóvenes, que son, por otra parte, el lado de la literatura al que más tiempo y esfuerzos dedica como lector y crítico, o como investigador y profesor, realizando estudios y artículos e impartiendo cursillos y ponencias, además de como autor. También con ellos ha cosechado algunos premios: el “Lizardi” de literatura infantil en euskera en 1985 y el “Leer es vivir” en 1997.Es colaborador en revistas como Reseña, Diálogos, CLIJ y Peonza, y miembro del consejo de redacción de Zurgai.

Los cojo y a menudo los pongo así, a un beso de distancia, y los castigo a aprender nuevos trinos presos en el papel. Entonces me entristece tenerlos enjaulados, pongo otra vez la boca cerca de la suya y los echo a volar...

III Que flores de papel hagan de flores mientras dura el invierno, porque en abril vendrán las mariposas.

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Juanra Madariaga Ez zara sekula egon Hantxe zeunden hirietako eraikinak bezala jarrita zeuden liburu herabeti haien artean, nire ezpainak itzultzen, nor bere espazioan eta biok literatur-kaleetan besarkatzen. Hantxe zeunden artean bere buruaz beste egiteko balio duen zubi zatarraren azpian beste jainko baten gatzezko eskulan berria, atzera begiratzen ez zuena, desio baten zain. Hantxe zeunden gela haietan galdurik, koadroetako kontrapuntu isila, marra gehiegiren euri, lauki, esku, bihotz. JUAN RAMÓN MADARIAGA ABAITUA (Bilbao, 1962). Estudió Filología Vasca en la Universidad de Deusto en Bilbao donde posteriormente se licenció. Hoy en día trabaja como profesor en Euskal Irakaslegoa (Departamento de Euskera) de dicha Universidad. En 1988 gana el premio de poesía de la Diputación Foral de Bizkaia con su obra Imentzioaren Pergamuak, (Los pergaminos de la invención) que posteriormente verá la luz en 1989. Más tarde publica Galera Errepikatuak (Pérdidas repetidas) en la editorial Susa (1992) y un año después Elaien Ausardia (La valentía de las golondrinas) in Neguko Antzarrak, Deustuko Unibertsitatea, obra premiada en el certamen “Imagina Euskadi” del Banco Hispanoamericano. En 1997 recibe el premio de la crítica por Argia sortzen den izartegia (El firmamento del que la luz proviene) publicado en Alberdania en 1996. En 1999 aparecen una serie de poemas suyos vertidos al castellano en Milenio, ultimísima poesía española en la editorial Sial.. En diciembre del 2000 recibide el premio de poesía “Felipe Arrese-Beitia” convocado por la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia por la obra Amodioa Batzuetan (A veces el amor) que a lo largo del 2001 ve la luz. Ha aparecido una pequeña antología de su obra cuyo título es Orbanak (Manchas) publicada en “Olerti Etxea” de Zarauz. Ha finales del año pasado publica con la editorial gasteiztarra Bassarai su única obra en castellano bajo el titulo Física. En estas mismas fechas aparecen sus poemas vertidos al castellano en una nueva antología denominada Quinta Del 63 publicada por el Centro de Estudios Literarios y de Arte de Castilla y León. Ha realizado colaboraciones en diversas revistas literarias del País Vasco y fuera de él en numerosas ocasiones.

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Hantxe zeunden zuhaitz askoren behakopean, belar gainean kiribilduta, igogailuetako zero hura bezala, behar izan aditzaren esanahia azaltzen. Hantxe zeunden hantxe zeunden hantxe zeunden Eta agian horrela errepikatuz ohartuko naiz ez zarela sekula egon.

Nunca has estado.// Estabas allí/ entre aquellos avergonzados libros ordenados/ como construcciones de ciudad,/ traduciendo mis labios, cada uno en su espacio/ y los dos abrazándonos en las calles de la literatura.// Estabas allí/ bajo aquél puente que aún servía para suicidarse,/ el nuevo trabajo de sal de otro dios, el que no mira/ hacia atrás, en espera de un deseo.// Estabas allí/ perdido en aquellas habitaciones,/ silencioso contrapunto en los cuadros,/ la lluvia, el cuadrado, la mano, el corazón/ de tanta línea.// Estabas allí/ bajo la mirada de los árboles, encogido sobre la hierba/ como el cero de un ascensor, explicándome el significado del/ verbo necesitar.// Estabas allí/ estabas allí/ estabas allí/ Y quizás repitiéndolo así me daré cuenta/de que jamás has estado.


Alarma gure arteko amodioak kanpai batek baino gehiago iraun zuen alarma batek baino gehiago gero bazterretako isiltasuna berriz etorri zen eta oraindik dirau

Alarma.// el amor que hubo entre nosotros dos/ duró más que una campanada/ más aún/ que una alarma// luego el silencio apartado/ regresó de nuevo/ y aún permanece

Bertikalki urrundu zara betiko bertikalki itsasoaren ezpata luzearen erabakia bezain sendoki eta zure bihotzetik migratu ezin izan duten txori zahar horietariko bat bezalakoa naiz.

Verticalmente.// te alejaste verticalmente para siempre/ tan decidida como la espada extendida en el mar// ahora soy como uno de esos viejos pájaros/ que no pueden emigrar de tu corazón.

Amodioa amodioa estua da ahanztura ahaltsua hira ahuldura kronikoa zait distantzia animalia fidela zure hutsunea anpulu konkaboa

Amor// el amor es estrecho/ el olvido poderoso/ es el odio mi debilidad crónica/ la distancia un fiel animal/ tu vacío toda la concavidad de una lágrima.

Zauriak atzamarrean dut zauri txikia idazten dudanean min egiten didana soilik eta idazten dudanean beti daude idaztean zabaltzen diren zauriak

Heridas.// tengo una pequeña herida en el dedo/ me hace daño cuando escribo/ pero solo cuando escribo// siempre hay heridas que se abren al escribir

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Joan zaitez berriro Itzuli. Zer esan nahi du aditz honek. Beti galdetu behar da nondik. Itzultzeak ere ekartzea esan nahi du. Zer itzuli, zer ekarri, zer dakarzu. Hemendik iragaitean itzuli zara edo noraezean zindoazen. Oso urrun joan zinelako itzuli zara. Zein eremutara, zein esparrutara, zein lekutara itzuli zara. Itzulita zaude edo itzultzeak etengabeko prozesua, amaierarik gabeko ekintza adierazten du. Itzultzen zarenean hurbiltzen zara. Ez zegoen zerbait itzuli da edota zerbait joan da itzulera hori gertatzeko. Zurekin batera beste zerbait itzuli da. Bazaude, amaitu duzu itzultzen. Eta deusik gabe itzuli bazara, zer esan nahi du aditz oker horrek.

Vete.// Volver./ Que querrá decir este verbo./ Siempre hay que preguntar donde./ El volver también quiere decir traer./ Qué volver, qué traer, qué traes./ Al pasar por aquí has vuelto o/ ibas sin dirección./ Vuelves porque has ido muy lejos./ A qué lugar, a qué zona/ A qué lugar has vuelto// Has vuelto o el volver es un proceso/ que no tiene fin./ Cuando vuelves te acercas./ Ha vuelto algo que no había o/ algo se ha ido para suceder esa llegada./ Contigo ha llegado algo más./ Estas, has terminado de volver./ Y si has vuelto sin nada, qué/ quiere decir este equivocado verbo..

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María Maizkurrena El mundo La ciudad, con sus días, hace el mundo. Su nombre da lo mismo, tú lo sabes. Por la ría la noche trae sus naves y el alba está naciendo en lo profundo. Este es el cementerio en que me hundo, el álbum de tristeza en el que cabes: el cielo de metal suelta sus aves, la gente va al trabajo. Esto es el mundo: El reverso de todo lo que vemos; lo que no supe a tiempo, aquella vida que murió sin vivir, porque sabemos que la ciudad contiene la dolida sombra de otra ciudad que no tenemos donde la vida pudo ser la vida.

El mundo Días de sombra, días sigilosos reptando por las calles de mi vida: calles con nombre tras la desasida luz que emerge de cielos procelosos

MARÍA MAIZKURRENA nació en Londres en 1962. A los ocho años, regresó con su familia al País Vasco, donde realizó sus estudios, licenciándose en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto. Sus primeros poemas aparecieron en revistas como Zurgai y Literatura. Con su primer libro de poesía, Los otros reinos [1987], obtuvo una mención especial en el premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco. Al año siguiente, resultó finalista del mismo premio con Los cantos del Dios oscuro y otros poemas [1989]. En 1991 aparece en la colección Adonais Una temporada en el invierno. En 1992 se le otorga el Hispano de Plata (obra de Néstor Basterretxea) por Viento del Norte, poemario con el que había logrado anteriormente el premio Imaginate Euskadi. Con los poemas de su libro Tiempo [Hiperión, 2000] consigue el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado en Baeza. Como narradora, ha publicado la novela corta Adiós a doña Laura [Planeta-Agostini, 2000]. Actualmente dirige y diseña la revista de literatura Ipar Atea y es columnista del diario El Correo.

Días de lluvia azul, lenta guarida para el dolor, terrenos pantanosos de memoria y asfalto, y en los fosos invisibles, el nido de la herida. Tiendas, portales, rostros y jardines, escaleras y puentes, geografía. Gente en los autobuses y en los cines. Mapa del tiempo de la vida mía y la tuya, hollado de trajines. La muerte va subiendo por la ría.

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Fernando Zamora Paisaje para un olvido Estás inamovible ante mis ojos desnuda entre la luz de mi recuerdo el tacto de tu cuerpo me hizo libre para viajar sin prisas por el tiempo. Y olvido otros paisajes más estériles con la inercia encendida beso a beso. Es tiempo del abrazo y la caricia, de navegar sin olas mar adentro.

FERNANDO ZAMORA es el seudónimo de Fernando Lorenzo Gómez, nacido en La Hiniesta (Zamora) el 3 de junio de 1940. Desde los 17 años reside en Vizcaya adonde vino para estudiar delineación, que es su profesión. Como poeta ha publicado seis libros: Sembrando versos, Luna y mar, A golpe de poema, Cárcel de espuma, La vida en broma y Tiempo de amor. Ha colaborado en unas veinte antologías poéticas y tiene más de veinte libros inéditos. Por su faceta de rapsoda ha participado en numerosos recitales. Escribe poesía desde los diez y seis años y una pequeña parte de ella está escrita en clave de humor. Es uno de los fundadores de la Sociedad Poético-Literaria Aralar en 1973. Pertenece entre otras a la Asociación de Amigos de Unamuno y Artística Vizcaína. En esta asociación está integrado desde 1975 donde ha ejercido diferentes cargos, es uno de los principales impulsores de las tertulias poéticas de los martes en el Café Boulevard de Bilbao.

Es hora de vencer cualquier murmullo todo sirve en el marco del silencio en este palpitar que nos confunde aun queriendo morir vamos viviendo. Cuando la soledad nos amenace cuando se extinga el morbo del deseo volveré a descubrir la paz y el éxtasis en la orilla encendida de tu cuerpo.

En los márgenes del sueño Es tu dolor mi auténtica moneda por no sé qué veredas de la suerte a un lado está la vida a otro la muerte. Jugar es el recurso que me queda. Si lanzo la moneda esa vereda se abrirá y ahora sí, ya puedo verte, y quiero aprovechar que soy más fuerte para alegrar tu vida mientras pueda. Pero mi fortaleza es aparente y por más que persisto en el empeño todo sigue su rumbo, su corriente. Por eso es que me siento tan pequeño que muero y vivo simultáneamente quedándome en los márgenes del sueño.

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Tarde de lluvia A través del ventanal de mi estancia desde un desacostumbrado silencio observo el beso de ternura que los hilillos de agua depositan en los cristales. Por un momento se me ha ido la imagen de las plantas henchidas de color en esta ya iniciada primavera. El agua dulce de esta lluvia llena la tarde gris de suave transparencia y me deleita en callada armonía, lo que no consiguió aquel atardecer de ayer espléndido de sol y amable música. Tuvo que ser la lluvia quien me brindara en su callada luz, sutil tersura, la grata sensación la mágica quietud que hoy recordando juraría haber percibido en alguna que otra ya lejana primavera.

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Carmen Bereciartua Paréntesis ¡Detente, instante! No eres maravilloso sino irrepetible. Joseph Brodsky

Lejos ya el temporal que arrasó presencias, llantos, sonrisas, temores... conocedor del probable regreso de otras aguas y otros vientos, te centras ahora en

CARMEN BERECIARTUA nació en Bilbao. Ciudad en la que cursó sus estudios de Historia y de Música, posteriormente completados en Italia. Es autora de los poemarios Viajero del aire (1988), Sombra (1989), Arquitectura azul prefabricada (1990), Bocetos de una acrópolis sitiada (1991), Realidad oblicua (1998), Líneas de fuerza y fuga (2001). Ha compaginado durante años la docencia con la actividad teatral y la realización de recitales poéticos. De este modo, ha colaborado como actriz en producciones del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (Ministerio de Cultura), de Radio Clásica (Radio Nacional de España), del Festival Internacional de Alicante. En 1998, tras una larga trayectoria como recitadora, funda Orphenica Lyra, agrupación con la que viene realizando numerosos recitales poético-musicales en diferentes escenarios del País Vasco. Colabora habitualmente en publicaciones poéticas.

la única vida: Este momento

apacible en el que das vueltas a la idea de la idoneidad o no de tu pluma; el tópico que si “después de Auschwitz”; que si la amenaza constante del Gran Enemigo a través de sus máscaras de seducción; el para qué, si a pesar de la brecha abierta por nuestro común admirado amigo Brodsky, apenas llegas al umbral de ese “blindaje del común no ser”, distante por igual de quienes ni siquiera intentan abismarse... pero el lápiz incide en este tiempo de vislumbrar –próximo y lejano– el Jardín junto a esa fuente Castalia que puede estar en cualquier lugar, aquí en este lugar que invita a deshabitarse poco a poco, a la desposesión, incluso de uno mismo fundiéndose con los trigales y los álamos; a venerar la piedra; a congelar la imagen, fuera de la historia. Esta intuición de eternidad labrada de pequeños gestos cotidianos –a dos voces–, y de palabras que aguardan en el sótano del hogar... (aunque sólo se trate de

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un paréntesis).


Moneda de cambio Difícil tarea la de erguirte sabiéndote escindida. Segadas tus raíces, habituarte a una savia nueva, custodiando cortejando al viento.

ausencias,

Conocedora del –y la complicidad sospechosa de las sutiles y prolíficas máscaras del poder– me embarco ahora en la eternidad de un

límite

instante pleno.

Hoy me bastan dos caricias: tu mano, junto a la de esta brisa marina, mientras las pupilas se anegan en el velero que está a punto de franquear la línea que separa y une a un las dos caras del

tiempo azul.

Seducción de los orígenes Tomo el nombre de las piedras que resucitan. J. Claude Renard

De la compulsiva embriaguez de saldos, fotos, citas, recuerdos... a la paciente búsqueda de la piedra milenaria. Nos debatimos así en ese torbellino de desasosiego, quizá por la terrible certeza de que nuestra mirada se apagará en el polvo, polvo sobre el camino en que ese canto sea el único testigo, callado, del transcurso implacable del tiempo. Nos dolemos del imposible retorno mientras nuestras manos acarician la concha que el mar abandonó habitando ahora algún claro del bosque.

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Kirmen Uribe Ibaia Garai batean ibaia zen hemen baldosak eta bankuak dauden tokian. Dozena bat ibai baino gehiago daude hiriaren azpian, zaharrenei kasu eginez gero. Orain langile auzo bateko plaza besterik ez da. Eta hiru makal dira ibaiak hor azpian jarraitzen duen seinale bakar. Denok dugu barruan uhola dakarren ibai estali bat. Ez badira beldurrak, damuak dira. Ez badira zalantzak, ezinak.

KIRMEN URIBE nació en Ondarroa (Bizkaia) en 1970. Licenciado en Filología Vasca, ha cursado estudios de postgrado de literatura comparada en Italia. Ha sido profesor, traductor, intérprete y guionista. Ha publicado ensayos literarios, cuentos, poemas y cómics y escrito letras para grupos musicales vascos. Tiene una columna semanal en el diario “Euskaldunon egunkaria”. Entre sus últimos trabajos destacan tres: un espectáculo multimedia titulado Bar Puerto que une literatura, música, vídeo y testimonios reales (publicado en formato disco-libro); una obra de teatro, Ekidazu. Lehoiek ez dakite biolina jotzen, representada por los grupos Oskorri y Kukubiltxo y un libro de poemas, Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano), libro que ha tenido una muy buena acogida por parte de los lectores y la crítica. La primera edición se agotó en un mes

Mendebaleko haizeak astintzen ditu makalak. Nekez egiten du oinez jendeak. Laugarren pisuan emakume nagusi bat leihotik arropak botatzen ari da: alkandora beltza bota du eta gona kuadroduna eta zetazko zapi horia eta galtzerdiak eta herritik iritsi zen neguko egun hartan soinean zeramatzan txarolezko zapata zuribeltzak. Hegabera izoztuak ematen zuten bere oinek elurretan. Haurrak arropen atzetik joan dira arineketan. Ezkontzako soinekoa atera du azkenik, makal batean pausatu da baldar, txori pisuegi bat balitz bezala. Zarata handi bat entzun da. Izutu egin dira oinezkoak. Haizeak errotik atera du makaletako bat. Zuhaitzaren erroek emakume nagusi baten eskua dirudite, beste esku batek noiz laztanduko zain. El río.// En otro tiempo hubo un río aquí,/ donde ahora no hay más que bancos y baldosas./ Hay más de una docena de ríos bajo la ciudad,/ si hacemos caso a lo que dicen los más viejos./ Ahora es sólo una plaza en un barrio obrero./ Y esos tres chopos son la única señal/ de que el río sigue ahí debajo.// Todos llevamos dentro un río oculto a punto de desbordarse./ Cuando no son los miedos, es el arrepentimiento./ Si no son las dudas, la impotencia.// Un viento del Oeste azota los chopos./ La gente camina a duras penas./ Desde el cuarto piso una señora mayor/ arroja ropa por la ventana:/ tira una camisa negra y una falda de cuadros/ y un pañuelo amarillo de seda y unas medias/ y aquellos zapatos blancos y negros de charol/ que llevaba puestos el día de invierno que llegó del pueblo./ Eran como avefrías heladas sus pies sobre la nieve./ Los niños han salido corriendo tras la ropa./ Ha tirado, por fin, su vestido de boda,/ que se ha posado torpemente sobre un chopo,/ como si fuera un pájaro demasiado pesado.// Se oye un gran ruido. Se asustan los transeúntes./ El viento ha arrancado de cuajo uno de los chopos./ Las raíces del árbol parecen la mano de una mujer mayor,/ que espera que cuanto antes otra mano la acaricie.

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Bisita Heroina larrua jotzea bezain gozoa zela esaten zuen garai batean. Medikuek esaten dute okerrera ez duela egin, eguna joan eguna etorri, eta lasai hartzeko. Hilabetea da berriro esnatu ez dela azken ebakuntzaz geroztik. Hala ere egunero egiten diogu bisita Arreta Intentsiboko Unitateko seigarren kutxara. Aurreko oheko gaisoa negar batean aurkitu dugu gaur, inor ez zaiola bisitara agertu diotso erizainari. Hilabetea arrebaren hitzik entzun ez dugula. Ez dut lehen bezala bizitza osoa aurretik ikusten, esaten zigun, ez dut promesarik nahi, ez dut damurik nahi, maitasun keinu bat besterik ez. Amak eta biok soilik hitz egiten diogu. Anaiak lehen ez zion gauza handirik esaten, orain ez da agertu ere egiten. Aita atean geratzen da, isilik. Ez dut gauez lorik egiten, esaten zigun arrebak, beldur diot loak hartzeari, beldur amesgaiztoei. Orratzek min egiten didate eta hotz naiz, hotza zabaltzen dit sueroak zainetan zehar. Gorputz ustel honi ihes egingo banio. Bitartean heldu eskutik, eskatzen zigun, ez dut promesarik nahi, ez dut damurik nahi, maitasun keinu bat besterik ez. Visita// La heroína era tan dulce como hacer el amor/decía ella en otro tiempo.// Los médicos dicen que no ha ido a peor,/ día va día viene, y que nos lo tomemos con calma./ Pero hace ya un mes que no ha vuelto a despertar,/ desde la última operación.// Sin embargo seguimos visitándola todos los días/ en el sexto box de la Unidad de Cuidados Intensivos./ Al entrar, el enfermo de la cama de enfrente lloraba,/ no ha venido nadie a visitarme, le decía a la enfermera.// Hace ya un mes que no oímos la voz de mi hermana./ No veo como antes toda la vida por delante,/ nos decía,/ no quiero promesas, no quiero disculpas,/ tan sólo un gesto de amor.// Ahora sólo le hablamos mi madre y yo./ Mi hermano, antes, no decía gran cosa;/ ahora ni siquiera aparece./ Mi padre se queda en la puerta, callado.// No duermo por las noches, nos decía nuestra hermana,/ tengo miedo a dormirme, miedo a las pesadillas./ Las agujas me hacen daño y tengo frío,/ el suero enfría mis venas.// Si pudiera huir de este cuerpo podrido.// Mientras tanto, cógeme la mano, me pedía,/ no quiero promesas, no quiero disculpas,/ tan sólo un gesto de amor.

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Bidaia kaiera: Bhutan Cuaderno de viaje: Bhutan// Los turistas llegan agotados al refugio./ Ha sido escarpado el largo camino entre montañas./ El señor de la casa les prepara una cena caliente./ En la ventana, la luna y las blancas cumbres del Himalaya.// Uno de los turistas dice a otro:/ “Quizá todavía no sepan/ ni que el hombre ha estado en la Luna”./ Y cuenta la conquista al señor de la casa.// Se queda pensativo el buthanés. Pero/ su gesto no expresa sorpresa ni admiración ninguna.// Y replica, humilde, frunciendo el entrecejo:/ “¿Y cuántos sherpas necesitaron/ para llevar el agua hasta allá arriba?”

Ahiturik iritsi dira turistak bordara. Malkartsua izan da mendi arteko bide luzea. Afari beroa paratu die etxeko nagusiak. Leihoan ilargi betea, Himalaiako gailur zuriak. Turistetako batek besteari: “Oraindik ez dute jakingo menturaz gizakia ilargian egon denik ere”. Etxeko nagusiari kontatu dio konkista. Pentsakor jarri da bhutandarra. Ez du, ordea, harridura eta miresmen keinurik adierazi. Apal ihardetsi die begibitartea zimurtuz: “Eta zenbat sherpa behar izan zituzten ura hara goraino eramateko?”.

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Pablo Glez. de Langarika Viaje aplazado Aquí estuvo la voz y, muy cercana, la sangre adulta que abrazaste un día. Ligeras sensaciones de agonía proyectan el perfil de tu desgana. Es de noche y lo sabes. Cada cana encubre un sexto de caballería, (cruza john wayne con flecos de otra hombría; se escucha una trompeta muy lejana). Baja la luz, su luz. Está obsoleta lo mismo que la puerta del garaje que cierra la salida y no respeta ni el ánimo pueril ni el equipaje del hombre que se va, del que se queda leyendo este soneto que le traje.

La red Tenía en su pecé, un reino a cargo, la web de su gastado corazón; posó su lengua adulta en el pezón virtual de la razón, paso de largo.

PABLO GONZÁLEZ DE LANGARIKA FERNÁNDEZ nace en Bilbao el 9 de febrero de 1947. Es miembro del Colectivo Poetas por su pueblo, y dirige desde 1981 la revista ZURGAI que edita este mismo grupo. Ha colaborado en revistas literarias y ha sido antologado en varias ocasiones. “The Journal of Basque Estudies” de Indiana (USA), recogió en sus páginas una amplia muestra antológica de este poeta. Tiene publicados nueve libros de poemas: “Canto terrenal” (Premio Bahía, 1975), “Contra el rito de las sombras” (1976), “Del corazón y otras ruinas” (Premio Alonso de Ercilla, 1985), “Los ojos de la igüana y otros poemas”, (Accésit del Premio Alonso de Ercilla, 1987, “Los ónices de Onán” (Premio del II Certamen de Poesía Erótica de los Talleres Literarios de la galleta del Norte, 1989), ���Cálices de Octubre” (Accésit del Premio Alonso de Ercilla, 1989), “La rueda oscura” (Premio Imagínate Euskadi, 1992), “Endecha de la huella oscura” (Premio Imagínate Euskadi, 1994), “27 sonetos de amor y una canción enajenada” (Premio Imagínate Euskadi, 1996) Con uno de sus libros inéditos “De ríos, tardes, musgos, arrecifes...” obtuvo el Premio Nacional de Yecla en 1984. En la actualidad trabaja en la confección de dos nuevos poemarios.

Un link le remitía a un poso amargo, a un triste teclear, a un comezón antiguo, (terco dios aquel pezón con la razón girando en su letargo). Compuso a la sazón lo que sentía sumársele a la red... un sueño largo. (La música virtual sin alegría caía lentamente en el embargo amargo de la luz que lo envolvía). Quiso salir del word y sin embargo retuvo al corazón... y aún es de día

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Enrique Elorduy 2. Mahler lieder (De una serie de poemas sobre lieder de Mahler)

1.) A menudo pienso...

ENRIQUE ELORDUY nace en Bilbao. Licenciado en Ciencias Sociales y de la Información, ha publicado los siguientes poemarios: ”Impromptus” , “Cabalgata nocturna y Amanecer” (Bilbao 1984), “Imágenes” (San Sebastián 1986) y “La noche transfigurada” (Bilbao 1988). En 1991, es incluída parte de su obra en “Antología de la poesía actual en bilbao”, publicada por la Editorial Laida. En marzo de 1994, presenta en Madrid su poemario, “Entre la música y el aire” (Ediciones Libertarias, Madrid 1994), de la mano de la que fue compañera del inolvidable poeta vasco, Blas de Otero; la profesora Sabina de la Cruz. Ese mismo año con “Voces íntimas” obtiene por unanimidad el premio Nervión de poesía 1994, patrocinado por la Sociedad “El Sitio” de Bilbao.(Ediciones “EL SITIO”, 1994). En 1999, presenta en Madrid bajo el escenario del Ateneo, el libro de poemas “Esperando la luz” (Ediciones Devenir, Madrid 1999), con la colaboración de la profesora de la Complutense, Lucía Montejo y el crítico Carlos Álvarez Ude. Finalmente, parte de su obra ha sido recogida en “La voz y la escritura” (Madrid 2001), publicada bajo los auspicios de la Comunidad de Madrid y la ONCE, donde se recoge una extensa muestra de la lírica actual en soporte impreso y CD. “Bilbao, verso a verso” (Bilbao Udala 2001). Como periodista mantiene una intensa actividad en medios impresos y radiofónicos, crítica de musica, entrevistas...para diferentes medios. Así mismo, escribe para revistas literarias de ámbito nacional y local, como “Turia”, perteneciente al Instituto de Estudios Turolenses (Gobierno de Aragón), “Zurgai”, “Paréntesis”, entre otras de menor entidad.

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Tiembla la luz en el cielo, y a menudo pienso en volver desde las lejanas llanuras. Después de haber ascendido cumbres o desolados paisajes respirar, donde sólo escuchaba mi voz; o los ecos que multiplica el silencio. Donde nadie perturbaba el descanso entre azules anhelos difuminado, lejos, muy lejos, ascendiendo ensimismado... volviendo los ojos hacia la esencia de las cosas. En esos momentos, a menudo pienso en el angustioso desamparo del hombre. (Inédito)

2.) Kindertotenlieder ¡Oh canciones para niños que se fueron, para dulces criaturas que hoy no habitan! Sus alegres canciones enmudecieron, se congelaron las notas en los patios desiertos, en los columpios hipnotizados. Caracolas marinas nos preguntan desde atalayas de mar; ¿dónde habitarán aquellos sueños?. Si escondidos en parques solariegos, en carámbanos, paisajes de plata iluminados por la luna. (Inédito)


Últimas palabras de R.Schumann A Eusebio Abásolo

El destino esperaba un cruel designio, y el dolor se iba haciendo más hondo. Las voces, las luces, los cuidados, flotaron sobre él, en arpegios de luna y delicados adagios de luz. Una vez más el destino y las voces de Ludwig y Félix le dictaban celestiales melodías, sublimes ecos del más allá. Ahora, siente un cansancio infinito, un ansia inextinguible de belleza... (Clara vela insomne sus sueños). El aire cada vez más denso golpea las sienes, oprime el corazón. Florestán parece derrotar a Eusebius. “Estoy cansado -dicesólo dormir deseo para siempre en etéreas armonías, mecido en la dulce marea del amor...” Roberto, en el postrero adiós hace exclamar a Clara: “No cambiaría este abrazo, por todos los tesoros del mundo”. Al final, las últimas palabras de Schumann fueron las de Clara Wieck. (Inédito)

Cuando la nieve encumbra las sienes y la luz atraviesa las canoas, es entonces el instante en que comenzamos a comprender. Cuando los colores se desvanecen y un agudo dolor nos anuncia la penúltima renuncia. Instante en que se humillan las hileras de tamarindos y la dulce espiga invade la luz, como exánime liturgia del olvido. (Inédito)

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Rafael Martínez de Zurgai La ineludible labor de la sombra A Antonio Gamoneda

I Lo único que nos queda es disfrutar de la agonía, del asombro a ras de piel que reconoce el frío.

II Todas las derrotas permanecen en el camino y en él brillan con intensidad. La decadencia es un proceso sin errores. RAFAEL MARTÍNEZ DE ZURGAI. Nace en Bilbao el 15 de diciembre de 1953. Se inicia poéticamente en la Sociedad Poético Literaria Aralar, 1970. Miembro fundador del colectivo Poetas por su pueblo, 1974, participa en los tres números de Yambo, revista precursora de Zurgai (1977-1978), en la revista mural y en los recitales visuales que el colectivo llevó a cabo en la década de los 70. Es miembro del Consejo de redacción de Zurgai, en la que participa desde su inicio en 1979, tanto con sus artículos y poemas cuanto más en su labor oscura. Autor con otros del libro 7 x 7 Antología. Ha colaborado con otras revistas y quizás algún día se decida a publicar un libro.

III Nada cierra el horizonte, ya lo ves. La muerte no tiene cualidades ni mérito... firma como quien no supiera escribir, pierde sílabas hasta convertirse en un símbolo de dos rayas cruzadas

IV Color que refleja la luz de un cuerpo que no es nuestro, planeta que permite tocar soles sin quemarse, palabra que concreta la música en un objeto: Manchas de mi pensamiento que ríen sobre el papel en blanco. El mar... tan lejos de la orilla.

V Me describieron una rosa del desierto y la he visto. Desconoce la nube que planta germinará con sus lágrimas.

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Ejercicio de libertad Se desborda la esencia de la mañana e invade con niebla rasa la verde inocencia de los prados deshabitados. Llevo el insomnio de la noche en el bolsillo y la premura de mis pasos siembra la hierba. No consigo entender el mismo imposible que repite su versión de lo pasado, la ansiedad que desea abandonar la soledad conocida. Llevo años oculto tras el espectáculo de la muerte, temiendo la resurrección del horror como el vidente teme la aparición corpórea, como si el sueño desplegara escaleras para bajar a buscarme y yo huyera culpable de no dominar la libertad ajena, de no prevenir el azar que obliga a la espiga a besar el suelo que le ata y que le nutre. Avanzo rebuscando en el miedo, intentando recuperar la voluntad que decide el movimiento de las olas. Bloqueado por la emergencia, cerca del asombro de la muerte anunciada, me siento maduro como la fuerza, como tormenta de invierno que se cierne sobre la nieve. Y entro y reposo sobre el laberinto del tiempo, aferro a la luz mi corazón desnudo para habitar la libertad en el silencio.

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Josu Montero Vendaval I

JOSU MONTERO, (Barakaldo, 1962), ha publicado el libro Sendas del camino antiguo (Alcalá la Real, 1989 -Premio Arcipreste de Hita 1988-) y las “plaquettes” Nubes (1992) y Un lugar extraño (1997). Ha publicado también las piezas teatrales Pedazos de Sara (Ayto. de Santurtzi, 1989 -Premio Concejo de Santurtzi-) y, Vendaval, accesit del Premio Serantes de teatro. Ayuntamiento de Santurtzi, 2002. Incluido en las antologías: Poesía Vasca Contemporánea (Litoral, 1995) y Vasca y Joven. Poesía y Futuro (Diputación de Gipuzkoa, 2000). Ha publicado poemas, crítica, trabajos de investigación, artículos y traducciones en revistas como La Galleta del Norte, Zurgai, Pérgola, Artez, Aullido, La factoría valenciana, Veneno, Cuadernos del matemático, Palimpsestos, Ínsula, Menú... o la mejicana Alforja. Pertenece desde su fundación en 1983 al Taller Literario La Galleta del Norte, colectivo que ha realizado innumerables actividades relacionadas con la literatura, además de editar una revista y una colección de minilibros. Asimismo este taller ha elaborado un buen número de obras colectivas, algunas de ellas editadas; la última, la colección de piezas teatrales Surtido y crujir de comedietas (Hiru, 2000). Desde 1987 viene impartiendo múltiples talleres de escritura en escuelas, institutos, centros de educación de adultos, gaztetxes, casas de cultura... Ha sido crítico literario en el diario Egin desde 1988 hasta su cierre. En la actualidad es colaborador de Mugalari, suplemento cultural del diario Gara. Es profesor de Escritura Dramática en la Escuela de Teatro de Barakaldo. Ha regentado la librería “La Karaba” durante varios años. Edita los pliegos poéticos Papeles de Mierdra.

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Sucede en la costa, en un lugar apartado y solitario, quizá una isla. Lo primero que se escucha son las gaviotas, arriba, en el cielo azul, y a continuación el viento acariciando los maizales que llegan casi hasta el mar. Silencio. La intensidad del calor del mediodía borra por unos instantes cualquier sonido. Después, las chicharras. De repente llega hasta la pequeña playa el olor de los pinos, la resina, un olor fuerte y delicado al mismo tiempo. Como el del sudor que empapa ahora su cuerpo. Siente las pequeñas piedras clavándose en sus pies descalzos. Ella se quita el vestido y corre hacia el mar, cuando llega hasta la orilla sigue corriendo, levantando un estruendo de agua, ahora se lanza y nada hasta que el mar la cubre por entero. Se sumerge. Y de repente todo lo que escuchamos es el silencio. El silencio de las profundidades. Ella sabe que va a necesitar toda la fuerza de sus pulmones pero le fascina esa paz tan absoluta, tan ajena, tan inhumana. Allí es otro el color de la carne en las manos acuáticas de la luz. De repente se inquieta, cree escuchar una voz allá arriba, al otro lado de la superficie del agua, en la playa quizá, una voz, sí, una voz que la llama, grita su nombre, una vez, dos veces. Ella asciende, sube hacia la luz dispuesta a quebrar la frontera, pero de repente su cabeza golpea con algo, se aturde, desciende, quiere mirar hacia arriba y allí ve una inmensa sombra negra que bloquea la salida, se queda sin aire, lo vuelve a intentar, desplazarse hacia adelante y volver a ascender, el golpe es ahora más angustioso, le duele mucho la cabeza, ¿sangra?, vuelve a caer, cae, cae, siente la ingravidez del dolor, no puede pensar, no sabe qué sucede, quiere despertar de esa pesadilla y entonces vuelve a escuchar la misma voz que la llama, grita su nombre, desde la playa, escucha incluso cómo le responden las gaviotas, el eco de la voz, pero ella siente cómo le abandonan las fuerzas, cómo le acaricia ya esa corriente que quiere llevarla hasta donde nadie te puede alcanzar. La muerte en el agua es una muerte dulce, recuerda, y ella piensa ahora que es cierto, es dulce este silencio, dejarse arrastrar. No sentir. Vuelve a escuchar de nuevo la voz que la llama, esta vez la oye como en un sueño lejano, y esa voz la impulsa a hacer un último esfuerzo por despertar, se agita, intenta ascender por última vez, desesperadamente. II Los pliegues de la sábana, pequeñas cordilleras de deseo en la enfebrecida penumbra del alba. Nada se mueve más allá de dos respiraciones que se anudan. Los cuerpos inmóviles son poco a poco desnudados por la luz que entra a través de la persiana entreabierta. Echado sobre su costado izquierdo, con la espalda arqueada, él extiende su brazo derecho en diagonal con la mano abierta, y los dedos alcanzan, rozan el tobillo izquierdo de ella, sus piernas abiertas, el silencio del sexo. Más allá ahora del principio del placer, se diría que los cuerpos no pesan, desasidos de sí, a la deriva del sueño y de la sangre. Junto a las caderas de ella, la sábana levantada deja al descubierto los apagados colores de un viejo colchón. El deseo no puede sino hacer añicos los objetos del reino de la paz. Y es imposible hacer oídos sor-


dos, imposible protegerse tras una muralla de niebla. ¿De qué es de lo que formamos parte? Decir: mañana, nosotros: un abuso. Sólo respirar con violencia alienta la vida. La ira en los pulmones. Condenados a la mudez, sangrar. Pagar en palabras, en palabras y en sangre. Él ahora se ha despertado inquieto, pero al comprobar que ella está a su lado se tranquiliza. Con la trémula luz del amanecer observa el cuerpo de ella, las manchas moradas en su costado, en su pecho, en sus muslos. Desliza suavemente su mano sobre uno de los cardenales en un gesto que es mitad caricia, mitad constatación, y el dolor de la presión la despierta, se incorpora de repente, súbitamente angustiada, ahogando un grito que rompe el silencio de la habitación. Cuando le ve a él a su lado la respiración desbocada va volviendo poco a poco a su cauce. Se vuelve a tumbar. En su cuerpo se dibuja el ritmo profundo de la respiración. Con el sobresalto de ella él ha retirado la mano del cardenal, pero ahora es ella quien, en silencio, toma su mano y la lleva lentamente hasta la mancha oscura que tiene en la parte superior de uno de sus pechos, la coloca sobre ella y la guía en una caricia que hace que su rostro se crispe de dolor. Pero no cesa, al contrario, hace que la mano de él presione cada vez un poco más fuerte sobre la herida. El dolor vuelve a quebrar su respiración, pero ella no se detiene a pesar de la resistencia de la mano de él. Ahora es él el que se incorpora; colocándose de rodillas junto a ella hace que suavemente se dé la vuelta, y permanece unos segundos contemplando las manchas moradas sobre la piel blanca de su espalda. Agachándose sobre ella, dibuja primero con la lengua y luego con los labios el contorno de los hematomas. Ella no puede acallar de vez en cuando unos concentrados gemidos de dolor y de placer que nacen de algún lugar muy profundo y muy oscuro. Aún de espaldas a él, ella lleva sus brazos hacia atrás y busca con las manos su pene. Cuando la tiene entre ellas comprueba que está dura, abre entonces las piernas y la conduce despacio hasta la entrada de su vagina. El sólo tiene que realizar un movimiento leve, mínimo, un movimiento que lleva a cabo lentamente mientras su boca y sus manos acarician ya sin miedo las heridas marcadas en el cuerpo de ella. La sensibilidad sintonizada con la fuente del daño. III Soltar amarras. Hundirse. Dejarse llevar. Todo de repente desaparece, se desvanece, ya nada tiene importancia. En el fondo del mar no existe el sonido, y todo se desarrolla despacio, muy lentamente. Caer hasta hacerse insoportable a quienes más queremos. A veces me reconocía en las lunas de los escaparates, caminando por calles desconocidas en medio de la madrugada o acudiendo cada anochecer a plazas que ni siquiera recuerdo dónde están. Cuando está cayendo el sol, los animales salvajes bajan a abrevar al río vigilándose los unos a los otros. Necesidad y miedo. De las palomas sí, me acuerdo de las palomas, cientos de palomas, tullidas muchas de ellas, arremolinándose a beber en torno a la fuente cada vez que algún yonki iba a lavar la chuta. Me acuerdo también de la mujer que todas las tardes les bajaba una bolsa de plástico llena de pan duro. Se sentaba en un banco y lo desmigaba con parsimonia antes de lanzárselo. En

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todas las plazas de todo el mundo hay una mujer así. Una mujer que sólo sale de su casa, cada día, para echarle pan a las palomas. Una se quiere imaginar la vida de esas mujeres por pensar en algo, por tener la mente ocupada, y no sabe qué demonios podrán hacer durante el resto del día, solas, en sus casas, repartidas por todo el mundo. Faltó una tarde, y la siguiente, y ya no volvió a aparecer, y durante unos días las palomas estuvieron despistadas, agresivas, como enloquecidas. La calle es un gran supermercado. Puedes encontrar cualquier cosa; si tienes con qué pagarlo sólo hay que chasquear los dedos, legal o ilegal, tangible o inmaterial, real o virtual. Todos somos compradores y vendedores. Somos, sólo, compradores y vendedores. Nos acercamos a alguien si posee algo que nos interesa, o bien para comprobar si lo posee. Y todos somos dueños de pequeñas cosas sin importancia que para otros pueden ser auténticos tesoros. Con unos el intercambio de mercancías dura más, con otros menos, y la mayoría no tiene nada que nos interese. Hay quien vocea su mercancía y quien la oculta celosamente de la mirada de los demás. Hay quien aguarda pacientemente la llegada del comprador y quien cae sobre él con su mercancía cuando menos se lo espera. Una yonki se apiadó de las palomas, y cada día, a la hora de cerrar, entraba en la destartalada tienda de ultramarinos de la plaza y salía con un par de barras de pan sobrante. A veces pasaban los días y las noches sin que tuviera fuerzas o ganas de levantarme de la cama, alimentando a los monstruos que habitan los sueños; otras veces me resistía a volver a casa por miedo a encontrarme sola entre cuatro paredes, entonces bares grises y desconocidos, plazas o estaciones se convertían en mi hogar de pocos días. Frutos del desamparo. Sentir arder la piel, como una herida sin cicatrizar, en medio del silencio. Devolver cada amanecer un poco de locura a los pájaros. Olvidar palabras para tener menos miedo. Y esa sensación de despertarme bebida, borracha de alguien que no era yo pero que se estaba convirtiendo en yo. Luego, apenas ya recuerdo nada.

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De muy cerca del Nervión