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USUARIOS DEL SILENCIO

Cristian Cayupan


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Cristian Cayupan

USUARIOS DEL SILENCIO © Cristian Cayupan. Registro de propiedad intelectual Nº 202.304 1ª edición. Enero de 2012 © Comarca Ediciones Imprenta Merino, Carahue. Wiriley WallMapu mew / Impreso en el país Mapuche No se puede copiar ninguna parte de este material sin La autorización previa del autor.


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Cristian Cayupan

USUARIOS DEL SILENCIO Cristian Cayupan.

© Comarca Ediciones comarcas@hotmail.cl


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Cristian Cayupan

PRESENTACIÓN.

“CON EL CONSENTIMIENTO DE LA LUNA” ….escribo estas palabras para presentar el libro de poemas “Usuarios del silencio” de Cristian Cayupan. El hombre debe callar, el tráfago de su lengua mecanizada debe callar, la historia oficial debe callar. Para que se oiga el lenguaje de los vientos: Kuruf tañi zugun Para que se oiga el canto de la piedra: Kura tañi zugun Para que se oiga la voz de Cristian Cayupan. Voz que nos habla del “vínculo de fraternidad que existe entre la persona y los elementos naturales”1, de la historia silenciada de su pueblo Mapuche, de la experiencia de ser joven poeta en el encuentro de tradiciones artísticas tan divergentes y convergentes a la vez. La voz de Cristian Cayupan viene cantando incesante y prolíficamente, desde sus Poemas prohibidos (2007), siguiendo con Romancero Mapuche (2008); Reprimida Ausencia (2009); Por la senda de Juvencio, Antología (2010); Camino al Sur, Antología (2011). Fue miembro del Círculo de Escritores “Juvencio Valle” en Nueva Imperial, agrupación literaria donde fue director de la revista literaria “Letras del Sur”. Es colaborador de la mesa regional de escritores “Juan Pablo Ampuero”. La senda literaria en la que transita le ha hecho merecedor del reconocimiento de sus pares y en 2010 obtiene una Mención especial del Premio Nosside, Italia. Su que hacer como difusor de su arte es intenso y generoso, lo que lo lleva a participar permanentemente en lecturas poéticas y presentaciones artísticas en instancias muy diversas. Al leer “Usuarios del silencio”, no puedo dejar de leer la lengua de la tierra, aunque el libro está escrito en chileno, tras la forma y disposición de las palabras, emerge la sensibilidad propia de un sabedor de la cultura mapuche. Cada cultura posee una concepción propia de los valores del lenguaje, y esto se expresa en las particularidades de su gramática, en las figuras que dominan sus composiciones artísticas, en sus tópicos. La lengua de la tierra, el mapuzungun me trae el eco de los nombres que hay detrás de los nombres: Cayupan, cayu pangui: seis pumas. Pienso, siento: perseverancia, fuerza incomparable, linaje de sabiduría, astucia, máxima sensibilidad felina para percibir los procesos más sutiles de transformación de la naturaleza. La palabra usuarios nos remite a un lenguaje técnico, utilitarista. Uso de bienes o servicios; valor de uso o valor de cambio; lenguaje cibernético. Hay aquí un juego de contraste, un oxímonon: Los poetas usamos el silencio por derecho poético 1

En palabras del propio poeta, sobre las vertientes de la poesía mapuche: http://mesajuanpabloampuero.blogspot.com/2010/11/vertientes-de-la-poesía-mapuche.html


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Cristian Cayupan

propio: “En el tejado somos usuarios del silencio/con el consentimiento de la luna” (. El silencio del que hace uso Cristian Cayupan tiene su doble voz y afilada en dos piedras de naturaleza distinta. El silencio-censura que instala la historia oficial y el silencio-música complemento esencial de la palabra poética. La poesía de Cristian Cayupan convive o deberíamos decir, es convivida por estos dos tipos de silencio: “Alojado en la piedra/me convive el silencio/como una tímida letra/habitando en la celda de un crucigrama;/como un tallo incrustado en su flor”. Domina, sin embargo, el silencio que hace contrapunto a la lengua poética, la lengua de la libertad, la lengua de la creación. En el lenguaje musical el silencio se dibuja en el aire con el puño cerrado. El silencio poético es un silencio alzado, un puño cerrado y alzado es el silencio poético, una mano abierta y humilde es la palabra. Al juntar el puño cerrado y la mano abierta que lo abraza, se crea otro gesto universal: el saludo y la despedida; el respeto y la distancia, la individuación de un ser que asume el valor de su experiencia y se presenta ante el mundo erguido con las manos entrelazadas: puro gesto pleno de sentido y proyección. En el silencio se gestan los procesos más íntimos de transformación de la materia: la poesía habita este silencio cósmico, en “este arduo trabajo de ir compaginando el canto que brota del susurro de la tierra”2:”las huellas del viento se aprietan en mis oídos/mientras escruto mis ojos en el horizonte”; “Deyanira ha sembrado de nieve las montañas/y extendió el verdor de las araucarias”/ “Son voces venidas con el viento/enraizadas de canelos/amarradas en descalzos boquis”. La piedra es signo de silencio, pero en la experiencia cultural de Cayupan es símbolo de la unión entre el ser humano y la naturaleza: unión que cifra toda experiencia de vida. Por que en la piedra también habita la historia de cada camino andado a pie pela´o. La piedra es testigo del viaje, del andar y del descanso, de la romería y del último gesto del viaje: la muerte: la lápida que se impone como ausencia y como amnesia: la muerte está viva en esta poesía, se interpela, se busca, se le pide explicación, se descansa en ella, se muere y vive a un tiempo porque se comprende, no sin dolor, esta dualidad indisoluble de la existencia. Y más allá de la muerte está el Am, que leo en la profunda significación del poema “Portador”: “Tú eres par, eres dual y plural/modulas tu boca/ salibeas tu lengua…arrastras tu sombra/Transportas tu cuerpo/escondido en la ausencia….asumes tu mortalidad/y aún así, eres reflejo e imagen”. Silencio, muerte, viento, bruma conviven esta poesía. “Bruma” es un poema excepcional: la bruma aquí es signo y símbolo de un procedimiento literario: la bruma oculta las estructuras lógicas del lenguaje y deja aparecer figuras poéticas, que solo pueden maravillar por su extrañeza: tal como la realidad aparente se desdibuja tras el bao de la bruma que deja entrever en las orillas de sus aguas a cuyinco o a shumpall: La elipsis en estos versos es efecto de la bruma. 2

idem


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Cristian Cayupan

Conviven en estos poemas la poesía de Jorge Teillier, César Vajello, Omar Lara, Gonzalo Rojas, Juvencio Valle, entre otros que cantaron el destino poético, que cifraron las tristezas y las alegrías de la aventura y la bohemia: “Derroché mis labios/ en antiguas tabernas/ junto a doncellas/ que juraban ser actrices de cine… Recorrí los bares del pueblo/ no dejé mesa con vasos/ ni copa con pilsener,/ y aún así, escribí poesía/ jurando recuperar antiguos romances/ cuyo sendero fue el fracaso”. No es el fracaso el sino de esta poesía. Su proyección es otra. “Carta al destino” cifra el inevitable destino de la palabra poética: cierto silencio como muerte anticipada, cierto estado visionario permanente, cierto castigo, incluso, por transitar con osadía por los misterios de la vida, del itrofilmongen, de todas las formas de vida que integran la Ñuke Mapu. Eso si, siempre con el consentimiento de la luna.

Poeta Damsi Figueroa Pewün. A orillas del lago Kalafkén, Wallmapu.


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Cristian Cayupan

La poesía de Cristian Cayupan. . "Me convive el silencio", suele repetir Cristian Cayupan. Hay algo en él que me recuerda aquel verso de Blas de Otero que hablaba de quienes "almuerzan con pedazos de palabras". Cristian conversa con las piedras, con su extraño rodar hermano, con los vientos y el mar de Puerto Saavedra que alientan y alimentan su poesía y su ánimo. "Dónde hay más poesía que en la muerte", sonríe en medio de una conversación frente a la cerveza amarga y espumeante como agua de mar. A Cristian Cayupan le convive el silencio porque esa fue la lengua que les enseñaron a su padre y, aún más, a su abuelo. Y no sólo porque, escuchando a Octavio Paz, siga su poética: "Para hablar aprender a callar". El silencio lo considera un idioma, necesario para la poesía, pero también impuesto como lengua adoptiva tanto como nativa. Quizá el silencio contenga la lengua que le cortaron. Por eso su lengua poética no trata las palabras de modo convencional (la auténtica poesía es enemiga de la convención), sino que le pierde el respeto a las estructuras lingüísticas del castellano, y -como hicieran en su día Quevedo o Vallejotransitiviza verbos intransitivos, y crea vocablos nuevos confiriéndoles su desenfadada y trágica expresividad. Porque, instintivamente, igual que el “cholo” Vallejo, intuye que la tragedia habita en la insignificancia del vuelo de la mosca, que puede ser altamente significativo (¿no es, al fin, nuestro destino el mismo?). Casi invisible en su tierra (¿cuándo fueron visibles los poetas?), la poesía de Cayupan ha sido reconocida en Italia y será editada en distintos idiomas. Quizá corresponde que así sea, siguiendo el tópico. No han de quedar muchos ingenuos que aún piensen que la poesía ha de ser mayoritaria. Y sin embargo, queremos soñar que la poesía no deja de ser un arma cargada de futuro (tristes armas / si no son las palabras) y que en su búsqueda reside una esperanza, en su luchador océano pacífico, preguntas y preguntas, y en su casa de viento el porvenir (otro día vendrá distinto a este). Javier Aguirre. Filólogo y poeta vasco.


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Cristian Cayupan

He recorrido tan pocos caminos y he cometido tantos errores.

Jorge Teillier.


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ME CONVIVE EL SILENCIO-

Alojado en la piedra me convive el silencio como una tĂ­mida letra habitando en la celda de un crucigrama; como un tallo incrustado en su flor me palpita el mutismo: cuya roca me pervive el recuerdo. Viene el fuego a su hoguera como los atuendos a su cuerpo, regresa la palabra a su boca manoseada como un lĂĄpiz cualquiera. Te vivo en la locura, te compadezco mas el silencio me convive el fulano que soy.


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RUMORES-

Rondan las plegarias en gritos desesperados en las voces de los humanos: los rumores de una república perfecta será instaurada en cuanto territorio sea conquistado, quien dé su vida en la lucha será martirizado en la historia no habrá luto que ejercer. solamente rumores adornan las súplicas de los verdugos Se abolirán las viejas leyes viajadas de otros reinos.


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Cristian Cayupan

EXILIADO EN LA TABERNADe pronto no somos sino un puñado de sombras que el viento intenta dispersar.

Jorge Teillier.

Una noche exiliado en el tejado es diferente que una noche exiliado en la taberna porque no es necesario ser poeta para merodear en el firmamento incluso al contrario: es necesario ser mortal para vagar en el cosmos y sentir el frío de la oscuridad esparcirse por tu médula En el tejado somos usuarios del silencio con el consentimiento de la luna coincido con la belleza que habita en el tejado y el lenguaje que usa la noche mientras moramos en la oscuridad y nos despojamos del alumbrado eléctrico. El exilio en la taberna es la última condena que se puede ejercer ebrio, sin embargo las sombras perduran en una suerte de cantos olvidados.


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LIBERTAD-

Dentro de una alambrada va mi vida sepultado por los años en un calabozo donde apenas llega la luz en un patio poblado de gritos condenado como un ave sin su nidal. Estuve desahuciado varios años en esta cárcel ya no recordaba ni mi nombre solo unos dígitos indicaban mi módulo telarañoso. Fue ahí cuando me llamaste por tu nombre quise seguir viviendo el nuevo amanecer de ese día alimentó mi ser por completo. Me hablaste con tu voz clara allí me di cuenta que era parte de ti mis brazos seguían unido a mis puños y mis pies conectados a la tierra pero al fin por la libertad.


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Cristian Cayupan

VERSANDO PIEDRAS-

Luz, cuya liturgia ha dominado mis penumbras mientras voy sorteando mis ojos hacia el horizonte versando serenamente en la oscuridad del camino como en una romería bajo una solemne lluvia otoñal. Algún día la muerte, con todas sus osamentas en el silencioso ocaso se llamará poesía perpetuamente como las majestuosas piedras del camino cuyo secreto se ha prolongado se ha prolongado de camino en camino de tediosas jornadas, de veladas invernales.


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ANTIGUAS TABERNAS-

Derroché mis labios en antiguas tabernas junto a doncellas que aseguraban ser actrices de cine, princesas que se quedaban ebriamente dormidas en los baños de las tabernas. Recorrí los bares del pueblo no dejé mesa con vasos ni copa con pilsener, y aún así, escribí poesía jurando recuperar antiguos romances cuyo sendero fue el fracaso.


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Cristian Cayupan

CRONICA DE UNA ESPADA REAL-

Se hizo a si misma en la fragua en un plenario de oscuridad recorrió la antigua Iberia expulsando moros de su comarca después de vencer en Andalucía hubo de forjar su destino rumbo al horizonte: en nombre de su majestad navegó desde lejos por tormentosos mares, en rauda travesía ardiente de codicia, plena de lealtad. Aliado con el viento buscó en las estrellas su dirección bendecida por castilla bajo un cielo trópico hubo de fondear en las antillas. En una brutal expedición por ríos de sangre marchó, cargada de barbaries ennegreció crónicas en territorio Mapuche halló resistencia gente soberana al encuentro le salió allí interrumpieron su camino.


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Cristian Cayupan

BRUMAAlguien va a temer cada maĂąana Que el sol no regrese.

Jorge Teillier. No consigo disipar la bruma de mi pecho ni de mi vista. La carretera es ancha como la muerte por consiguiente, tus ojos. En el aire las nubes transitan deshojando sus ramajes. Por las urbes las personas corren en consecuencia, sus sombras confundidas. QuiĂŠn va a perder el tiempo viviendo el presente no obstante, el poeta emancipado. Sometido a mutismo alguno persona, asĂ­ no pensar el mundo le mientes, las estrellas al pasar.


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Cristian Cayupan

TE HE DE MORIR-

Que callado me he existido en la habitación de la vida después de largas penas infectadas sutilmente de resacas. Amanece la frescura del alba y tan pronto te marchas que yo te he de morir, repito tu nombre consecutivamente hasta el atardecer. Aunque mi idioma sea el silencio no me he de callar en esta habitación. Este corazón nunca fue mío ni de la humanidad sino, de quien nunca existió. Tú me recuerdas tanto como yo te he olvidado. Me revives el silencio del cual soy parte y concibo a diario tu sombra como reposo momentáneamente tus manos.


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CARTA AL DESTINO-

Derrochamos la juventud en una hilera de calles que van desfilando por roncas piedras cuyo secreto es borrar las huellas andadas. La muerte es lo mรกs parecido al silencio pasa en un soplo y las calles se disponen a perderse nos quedamos estรกticos frente al espejo de la vida.


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Cristian Cayupan

TORTURAS DE UN OLVIDADO-

Caminando por las veredas en busca de algún bar cercano estrujo mis pasos en el cemento en una errante procesión, estoy hacia la libertad esclavo de la soledad torturado por el tiempo rodeado de muerte y sed. Introduces tus pasos en alguna chichería barata poblada únicamente de moscas y algún que otro ciudadano que apenas recuerda su nombre.


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Cristian Cayupan

EL OFICIO DEL SILENCIO-

Entre cavernas platónicas cuyo lenguaje es la sombra filtrada lealmente por la luz donde predomina el tintineo de las cadenas proyectadas en la oscuridad eterna y atadas a la raíz del mal. Los días emergen en silencio sin emitir susurro alguno. En tan confusa penumbra no existe la noche puesto que no se pone el ocaso sino la majestuosa ambigüedad. Se desprenden de tal escenario relatos que aun perviven en el negror de las sombras.


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QUÉ FUE DE LA VIDA-

Después de haber recorrido diversos caminos que llevaban del campo al pueblo caminos que unían la casa y la escuela después de tantas alegrías y penas; de tantos adoquines y vitrinas de cantinas y comisarías, después de elegir por qué piedras dejar los rastros recién después ahí el poeta se pregunta ¿y qué fue de la vida?


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Cristian Cayupan

ELECTRO CARDIOGRAMA-

Solo unas pulsaciones esporádicas compartimos aquella tarde, impulsadas únicamente por serenidad. Tú estabas del lado científico yo estaba del lado humano contemplando tu figura universal como un estudiante liceano, eras tú, una suerte de doncella almidonada con tu delantal corto, blanco nupcial. Estuve en la sala de espera no en vano sino sentado, leyendo unas hojas de Teillier quien me conducía a usted, jovencita.


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PRESENTE-

Estoy en el presente en el que habito en la vida que respiro sorteando las palabras que ejercito. Recorro la calle que cobija mi morada el pasto silvestre crece en la orilla de los cercos se irgue silente hacia la luz del tiempo. No vivo sino en el silencio monstruorio del presente junto al majestuoso destello de la madrugada en el diminuto por venir. Pervivo en el presente perpetuo con mis ojos rodeado de sienes con mis manos talladas de barro.


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EXTENDIDO-

Una noche de sagitario, como es ahora, Las horas transitan circularmente como en una liturgia de agosto en su interior se refleja un laberinto que conduce a los muros del destierro. -Estoy en el silencio: extendido por todas sus extremidades habita en mi una gota de misterio-, lo que duele realmente es la oscuridad no la noche que exprime a las nubes.


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PORTADOR-

TĂş eres par, eres dual y plural modulas tu boca saliveas tu lengua mironeas tus visiones, caminas tus pasos arrastras tu sombra por arruinadas calles. Transportas tu cuerpo escondido en la ausencia, rocas habitan en tu alma afirmas tu sencillez asumes tu mortalidad y aun asĂ­, eres reflejo e imagen.


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Cristian Cayupan

HOGAR MAPUCHE PELONTUWE-

En las Encinas #1020 las voces continĂşan transitando brotadas desde los cuatros puntos de la tierra hacia el encuentro de la memoria impulsadas con la ayuda ancestral por el sendero de la hermandad, son voces venidas con el viento enraizadas de canelos amarradas en descalzos boquis. En sus murallas descansan las palabras tejidas con el barbecho de la sangre cuya simpleza adornan el devenir Solo sombras torturadas deambulan en su patio solo huellas del tiempo habitando en los surcos de la historia.


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PIEDRAS AMURALLADAS-

Es hoy día tú estás en tu nombre habitando en el humano que eres ejerciendo tus pómulos. La ciudad ha cerrado sus puertas las luces vagan bajo los faroles, tú merodeas las calles nocturnas de las piedras amuralladas subyacen oscuras voces susurran súplicas olvidadas. Muros construidos por gritos muros arruinados por el tiempo gritos marchitados por los años gritos ahogados contra las murallas piedras que han perecido en la memoria.


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USARES DE LA MUERTE-

Usares de la muerte en oscuros caminos de antaño por lúcidas sombras del presente marchando hacia la libertad. Deshojan las tardes se marchitan los días se oscurecen las estaciones transitan los años se escurren las eras pero acecha la muerte.


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PERCIBIR-

Percibo la vida en cada momento que no estoy. Sumergido en tinieblas mis tardes se estrechan las huellas del viento se aprietan en mis oĂ­dos mientras escruto mis ojos en el horizonte un susurro encoge sutilmente mis dos hombros. Percibo la vida como quien deja caer su sombra a la arena.


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MEMORIAS A ANGOL MALALCAHEULLO-

Como una lúcida sombra de bosque tras un desnudo amanecer de primavera transita el inescrutable Angol Malalcahuello por los faldeos del cielo defendiendo la memoria. Tú marchas los senderos de la historia silencioso como tus cansados ojos nadie te corrompe sabio Angol Malalcahuello heroico, cubierto de sabiduría ancestral cuya agudeza revive la historia descalzo Angol el Estado te lleva prisionero prisionero de guerra, subversivo hombre de sangre morena defensor de la lengua madre, de la tierra diáfana acobijado en el bosque tus manos se quedaron entumidas en la penumbra de los árboles, en el humus de las hojas caídas pero tus ojos no han cesado de revivir el devenir. ¡Angol! ¡Angol! Los winka siguen despojando a los Mapuche pero la resistencia avanza. José ha marchado al Lafken pero su lucha se ha quedado Deyanira ha sembrado de nieve las montañas y extendió el verdor de las araucarias pero el fuego de aquella noche, sigue ardiendo en tu memoria cuyas cenizas has inmortalizado, pero tú, inmenso Angol, vigilas los antiguos senderos en el aire, en la tierra, en las vertientes, en la mar.


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MILITANTES DE LA VIDAA mi padre: José Tito Cayupan.

Van descalzos hacia la vida desnudos, dóciles y mortales. En su caminar por infinitas piedras también brota la historia a pie pela`o todos militantes de la libertad soberanos solemnes de la dignidad escondidos tras la cortina del tiempo. Van sangrando de necesidades con sus manos destrozadas. Desapercibidos, ocultos, olvidados.


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MARTIRIO-

Pesa la noche aquí debajo de este cuerpo debajo de esta penumbra pesa la sombra aquí debajo de este suelo debajo de esta muerte pesa el alma debajo de este martirio aquí debajo de este silencio que tortura mi ser en secreto y funde mis ofuscados gritos fuimos al principio de la oscuridad hayamos solo tinieblas junto al caballo de la muerte junto al vacío, junto al olvido.


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NO ME MUERAS-

Vino el muerto a su tumba se echo a morir súbito… luego, el sepelio caducó con un llanto proveniente de la urna. Pétalos negros adornaron las mejillas se marchitaron las lágrimas solo las lápidas –en medio del cortejopervivieron al dolor en el sombrío sitio.


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MORTEM-

Me viene un alivio de morir, me abundan las lágrimas derramadas te palpito la vida en un momento me abunda el duelo en las tumbas. Se ha cansado el muerto de morir y con él, su esqueleto a pesar de todo, sigue insistiendo preguntábase entonces: -ha cesado la muerte de vivir? y la vida, ha caducado de morir? Qué tristeza lleva el muerto en su procesión fúnebre al pasar frente a la cantina. Se ha truncado el silencio y consigo la bulla, ahora ni luz ni sombra deambulando en la tierra.


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ME ESTOY SOLOEl sol se cubrió de luto. Y como él ¡Oh Luna de mi vida, a semejanza suya, vístete de sombras.

Charles Baudelaire En el barbecho de la noche o en la quietud del día; en la insomne madrugada o en el áspero atardecer me estoy solo secuestrado en el tiempo en constancia de los días rutinarios. En el insomne de la noche la oscuridad irradia nuestras sombras. Entremedio de rocas una flor hiere sus pétalos, los días van sin descuido hacia sus claridades, allí, se refugian yo o, por los menos lo que queda de mi Me estoy solo colindo en este maldito sigilo con migo mismo. Bajo la tutela de la soledad amanecer es en vano, si tú no estás, la tarde adolece de ti: solamente nadie escribe versos en la arena y la mar se encarga de borrarlos. Me estoy solo, escribiendo poemas en un burdel para la doncella ausente cuyo matrimonio fracasó después de haberme conocido; en custodia de nadie, me estoy ausente en tus labios marchitando los días y pudriendo las noches. Ya no veo pasar la luz del día ni la de tu sonrisa.


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ESCENARIOS COMPLETOS: Escenario I: llorando. Aquí te estoy muriendo, te pierdo la vida en un momento luego, me abundan tus manos gélidas, agudas y fúnebres. Aquí te estoy muriendo, ¡que poco me vives! Hoy hube tus manos de forjar camino intoxicado de silencio apenas parpadeo tus ojos y guiño tu rostro. No pasa día que no deje de respirar tu nombre, te estoy durmiendo los ojos en el que habita tu cuerpo, entonces reconozco tu silencio forjado en el centro de la muerte mientras te estoy durmiendo los ojos. Se desvive en la existencia la canción de la esperanza se disuelve, me usurpan la muerte me lloro los ojos de ver tu nombre estampado en una lápida en un huerto regado de osamentas donde brotan nichos de baldosas. Se me ha dormido la sombra el frío y la niebla me han perecido el aliento.


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Cristian Cayupan

Escenario II: Puente sobre otro río. Un silbante pasa apresurado sus pasos en un puente sobre otro río que corre, es tanto el verdor de la corriente que se puede observar el negror de sus ojos. Es su sombra la que está tan adolorida no la luz, la que huye de su cuerpo, sin embargo, sus besos están llenos de labios. En vuelta en desolación la tarde llora su gris partida agonizando en secreto palabras vacías.

Escenario III: Cielo azul. Las aves negras del jardín montañoso escogen volar bajo un cielo bautizado de azul.


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Cristian Cayupan

FUEGO CRUZAO-

Quise atrapar las estrellas pero solo hallé oscuridad. En aquella comarca tardía, lejana y bautizada de barro donde cruzamos el fuego de nuestras miradas en los usurpados territorios juntos a las sementeras de los fundos enredados entre zarzas, radines, alambres de púas. Tú me obsequiaste tus brazos yo te regalé mi silencio; donde el cardo deja su semilla cruzamos el campo bandadas de algo –en el aire- dejaron sus iniciales allí cruzamos la oscuridad por completo pero no nos importó ni siquiera, nuestra temprana juventud.


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MUEREME-

Me estás en el claroscuro del bosque soñoliento y en harapos, me susurra el pecho que me pertenece: corre ahogado de penumbras, muéreme te pido en el suplicio de esta noche solo así reposarán mis manos y cesarán mis huellas de hacerme pasos en los confines de esta última Frontera. El congreso de esta oscuridad me aprisiona, las piedras de las calles de antaño están consagradas en mi memoria como un poeta que huye del futuro reivindicando lo más puro de la comarca -exclamo ¡muéreme de esta pesadilla! que si viene el alba, seguiré observando tu imagen.


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DE POR VIDA-

El silencio es tan remoto como las sombras que no gozo en descubrirlo, la muerte en cambio, es de por vida momentánea y auténtica. Pasan las horas atoradas de dígitos merodeando silentes, pasan los días en blanco como las hojas de una libreta nueva que busca la corriente de tinta, pasan los días en minúscula adoloridos de luz, subrayados y en cursiva. Las palabras quedan escritas en el aire las voces son tragadas, y por un momento, quedan de por vida colgando en el tiempo girando en ruinas como las horas sin retorno. Amo la vida a muerte como un condenado, su libertad.


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