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Jig端e al

Ibaizabal


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UNA ANTOLOGÍA DE POETAS VIZCAINOS Y HOLGUINEROS


PRÓLOGO VIZCAINO SOBRE LOS INICIOS, CARÁCTER, DESARROLLO Y CONCURRENCIA DEL TALLER LITERARIO LA GALLETA DEL NORTE El Taller Literario La Galleta del Norte surgió a finales de 1983 en la antigua Casa de Cultura de Barakaldo de la calle Juntas Generales. Una convocatoria pública reunió allí a gentes de muy diversa edad y condición con la idea de hacer una reunión semanal para jugar con las palabras, con los textos, con los elementos que potencialmente pueden devenir en literatura... o no, pues tampoco se trataba de iniciar carreras literarias. Era más importante el juego, el acceso a los recursos expresivos del lenguaje, la conquista de la palabra por parte de cualquier ciudadano de la calle. La entrada era libre, sin asistencia obligada, y gratuita: esta explicación se hará ociosa en algunos lugares, pero conviene aclarar que muchos llamados Talleres Literarios son a modo de Academia libre creada por el correspondiente maestro con o sin título, y que implica gastos u honorarios. La Galleta del Norte se parecía más a una asamblea popular, donde asistía quien quisiera, con trabajo de letras por medio. La propia tarea lograba cribar la asistencia. Porque importa precisar que el Taller no tomó el carácter de una tertulia de cháchara y desgrane sucesivo de recitados de los asistentes, sino que lo de “taller” fue, literalmente, fábrica. No en vano Barakaldo, aunque mucho ha cambiado, aún es llamada la ciudad fabril, pues en tiempos tuvo Altos Hornos que, según la canción, alumbraban a todo Bilbao. En La Galleta se entraba para ponerse a escribir allí mismo en colectivo, según la propuesta de animación que cualquiera podía traer cada día. Seguramente fue esta actividad in situ la que introdujo en la metodología y carácter del Taller ciertos aires de vanguardia, maneras de los ismos de entreguerras del siglo XX.. El propio nombre del Taller se inventó reformando con fuerte ironía la mancheta de La Gaceta del Norte, el periódico más antiguo de la provincia (y también el más conservador picando en rancio), que por aquel tiempo se vio en ruina económica y abocado al cierre. Desde ese bautizo con toque dadá, luego fueron innumerables las referencias, durante las sesiones, a 3


fórmulas de esa índole: “cadáveres exquisitos”, textos escritos a hoja corrida (bautizados en el Taller como “pasa-pasa”), “logo-rallies”, binomios de palabras asociadas, procedimientos oulipianos (restrictivos), reforma y reciclaje de textos ya existentes, invención de autores heterónimos... Sin duda, estas tácticas eran las que más y mejor desarrollaban la creatividad colectiva. Habrá quien diga que esta recreación del vanguardismo tantas décadas después de estar en boga no tiene excesivo mérito: Pudiera. Pero piense que estamos hablando de una ciudad del cinturón metropolitano de una capital provinciana de un país que ya no era tan referente cultural mundial; estamos hablando, de la segunda (o en algunos casos primera) generación del país –créase o no, es así, y en un país de tantas ínfulas históricas como España– que conocía el acceso generalizado a la educación desde la infancia, y estamos hablando de clases sociales, si hemos de llamarlas por su nombre, proletarias: sin otro medio de vida que su fuerza de trabajo, así de exacto. Tales éramos las personas que luchamos, desde el Taller, por un rincón de creación literaria en nuestras vidas. Reconocer que reinventamos (con nuestras propias peculiaridades) una nueva versión de las vanguardias, aunque se antoje trasnochada cronológicamente, creo que nos honra a fin de cuentas. Al Taller acudieron personas bien diversas. En la situación de un libro antológico como éste, a mí me seduce diferenciar dos tipos: los que portaban el virus de la vocación literaria, y los que no. Ningún desdén para estos últimos: doy fe de que en el Taller, todo el mundo se exprimió el magín con libertad y sin censuras, y cualquiera podía aportar una idea enriquecedora. Y el que no se lo pasaba lo suficientemente a gusto, dejaba de acudir sin un reproche, y siempre en buena avenencia. Entraron y salieron muchas personas, unos a temporadas cortas y otros largas; unos como Guadianas intermitentes y otros con tesón incesante. A nadie se le pidió jamás examen de talento, y sólo el propio laborar del Taller fue depurando la presencia de cada cual. Pero, lógicamente, para esta ocasión me interesa más incidir en los casos de portadores de un hipotético V.V.L. o V.V.P. (Virus de la vocación literaria o poética). No creo preciso distinguir entre los que llegaron al Taller con el virus y quienes se contagiaron en él; lo cierto es que acabó decantándose un reguero de miembros cuya vivencia 4


literaria parecía ser permanente más allá de las propias sesiones, y que, aparte de contribuir a la escritura colectiva, llevaban en privado la actividad personal y subjetiva con cierta continuidad. Debo decir en honor a la verdad que el Taller, como institución, no fue especialmente generoso con estas obras individuales. Sí les ofreció alguna cabida, cómo no, en sus publicaciones y recitales, pero ni de lejos les dio tanto tiempo de cancha como a la obra colectiva. Nadie pudo decir que acudir a La Galleta le servía para inflar su ego literario, lo cual, en el fondo, me parece sanísimo. Aún así, estos vocacionales encontramos momento y espacio para encuentros, intercambios y conversaciones en los aledaños del Taller y en las horas posteriores a las sesiones, en alguna resguardada cafetería barakaldesa. Bien mirado, fue una opción afortunada, porque nos permitió disfrutar de los colectivos hallazgos lúdicos, indagadores, experimentales, desenfadados y a veces hasta un punto grillados, del Taller, a la par que los aplicábamos (cuando nos parecía oportuno) a la búsqueda por parte de cada uno de lo que León Felipe llama “una angustia específica y subjetiva”. Incluso en los casos en que esta angustia era (permítanseme las redundancias) más manifiestamente angustiosa, no creo que nadie niegue la benéfica influencia del Taller, tanto como proceso desmitificador de esa citada angustia, cuanto como polo de atracción de personajes angustiados afines entre sí. Pero sucedió que al paso del tiempo, los modos de vida de los asistentes fueron cambiando, y las reuniones espaciándose hasta desvanecerse. No creo que se perdiera, sin embargo, el espíritu del grupo, revivido en encuentros esporádicos y en apoyo conjunto a otras actividades. Bien: a partir de ese momento de dispersión, cabe hacer un balance y uno se encuentra con dos aspectos. Por un lado, obras colectivas del Taller. No son muchas las que quedaron terminadas, pulidas y redondas, pero haylas. Lo más destacado, sin duda, piezas teatrales: la escritura de teatro por el procedimiento de tormenta de ideas resultó muy eficaz, y algunas ganaron certámenes y fueron publicadas por la Editorial Hiru Argitaletxe de Irún, y otras llevadas a escena por grupos teatrales de diversa categoría, desde profesionales hasta escolares. Pero en el género poético también hay édito un volumencito de prosas peculiares, por Ediciones L.U.P.I., y en narrativa, el mismo Taller produjo otro de relatos breves de autoría colectiva. Esto, como 5


recuerdo de la obra colectiva que logró editarse: no es ninguna cifra abrumadora. Quedará por ahí alguna obra más que, mirada con discernimiento, pudiera darse por acabada; sin ir más lejos, yo mismo recuerdo con agrado, y conservo, unas páginas de greguerías creadas en una sola sesión, cuya factura literaria doy por muy decente. — Pero parece justo decir que el Taller fomentaba más el aspecto de animación, y por tanto el inicio de la idea creativa, que la labor de refinado y finalización. Por el otro lado, el de las producciones individuales, el Taller puede jactarse de haber atraído a sus sesiones a una buena docenita (o quizá hasta alguno más) de poetas que, andando el tiempo, pueden mostrar una trayectoria de dedicación continuada, de obra creada y acumulada y a veces publicada... No caeremos en el triunfalismo, no pretendo venderles algo como el llamado boom de novelistas iberoamericanos de los años 70 y 80. No hay premios Nobel, ni Cervantes, ni Lenin. No hay best sellers comerciales (malamente los suele haber con el género de la poesía) ni estrellas mediáticas. Pero 10 ó 12 poetas, cada uno con su propia angustia subjetiva nítida y su proceso creativo permanente, no es cosa para tomarse a chacota. Hay que darle su valor. Sin embargo, paradojas de la vida, el Taller, como conjunto, nunca había logrado propiciar una antología conjunta de sus miembros. Ya dije que nunca se mostró muy amigo de reconocimientos personales. Y además, es probable que para tal empresa hiciera falta la perspectiva que da el transcurso del tiempo. El caso es que es ahora la primera vez que se hace. Por mí, bienvenida. Y hasta diría que ya era hora. Yo, desde luego, la tenía ganas. Concédanme el desahogo de expresar que en estos años han sido escasísimas las llamadas a recordar a este Taller: seguramente es la consecuencia de su modo de ejercer, humilde y callada, una labor cuyo mérito no tiene que envidiar a casi nada de lo que entretanto ha deslumbrado (mucho o poco) en nuestro alrededor, por ejemplo en el ámbito provincial... y veríamos si en otros más amplios. Porque en esto, también muchas veces el mundo, cual la Eva de Martí, exhibe ampulosa el diamante de similor y deja escondido el alfiler de oro puro. De modo que, cuando Alexis Triana, a principios de este año me sugirió que presente para su provincia de Holguín una muestra de poetas vascos actuales de calidad, yo no pude por menos de recordar 6


los premios de Josu y Jose, los gruesos volúmenes de mecanografías y los fotomontajes de Txaro, los libros y collages de Marisa, la continua autoedición de cuadernos de Karla, los recitales y performances de Feli en la librería La Caraba y en su actual local Satalunta, los blogs de Javi, la militancia perenne de Carmen, la no menos permanente sensibilidad de Emma, y la inclasificable, pero coherente, poética de Goiko. Y me dije: sí que conozco poetas vascos de calidad. Hay más, desde luego, pero la hora de La Galleta ha llegado. El Taller que anteponía la acción directa de escribir a toda otra vanidad, se merece una presencia. Y las voces distintas de los poetas que allí concurrieron han cuajado lo suficiente, para, entre errores y aciertos, dar un mensaje digno y válido que pueda ser recibido mar por medio. — Y aunque algo me desazona que esta recolección no se haya promovido aún en la propia región que vio nacer al Taller (refrendando el tópico de que nadie es profeta en su tierra), con mucho se compensa con el hecho de que sea Holguín, que para mí ha llegado a ser tierra poética de promisión, la que haya propiciado esta acogida. A la que respondo con alegría inmensa. CRITERIOS SEGUIDOS EN LA ELABORACIÓN DE ESTA ANTOLOGÍA: Los propios autores aquí recogidos han entregado a esta antología cada uno lo que le ha parecido más oportuno dentro de la capacidad propuesta para el formato del libro. La única salvedad es que sí insistí en que trataran de darme algún poema que permitiera una presentación visual, caligramática, icónica o hasta pictórica si llegara al caso, o que fuera experimental, que se saliera un poco de la fórmula de habitual hilera de versos. Lo consideré así para dar alguna nota gráfica que aligerase el libro, y recordando que en el Taller se hicieron a menudo tentativas de este estilo, y que varios de los participantes habíamos perseverado en incursiones en ese campo. Los que lo frecuentaban menos han tenido la deferencia de intentar adaptar algún fragmento de su obra a este requerimiento, y mucho les agradezco el esfuerzo adicional. Las pequeñas biografías también las han escrito los propios autores a su completo albedrío, y son así de diferentes: hay quien se ciñe a datos biográficos, quien ofrece fundamentos de poética, y otras veces recuerdos de la infancia o agradecimientos a la familia. Libre lo 7


han tenido. El lector podrá deducir algo de cada versión. Pero temo que, en tal brevedad no van a lograr ser una presentación completa. Quienes hemos citado en ese espacio la lista de obras, lo hacemos con el criterio de que esos volúmenes pueden aún caer, un día u otro, en manos del lector, y no con ánimo de presumir de notoriedad. — Porque en este grupo hay un número significativo de personas cuya prioridad creativa no es terminar libros, ni menos aún fomentar las relaciones sociales o comerciales precisas para publicarse, y sin embargo, su actividad de escritura es consistente y continuada. Así pues, hemos descartado la elaboración de una lista exhaustiva de obras y colaboraciones de todos; preferimos evitar el agravio de comparar a los autores en base a las longitudes de cada listado, porque, en este caso concreto, resulta ser injusto e irrelevante. El orden de los autores lo he determinado por la veteranía en la asistencia al Taller, y en caso de coincidencia, por edad. Si no me equivoco, tengo dos socios fundadores (Txaro, y Josu), luego va Goiko, que es adlátere de honor desde el inicio; detrás el hombre puente: Jose; después la segunda oleada: Feli, Marisa y un servidor. Y los posteriores creo que son islotes sueltos: Karla, Javi, Carmen y Emma. — No es imposible que cometa algún desliz en la determinación de la fecha de llegada de alguno, pero si tal hay, será nimio y perdonable. El orden de los autores no iba a crear secuencias perceptibles formales o temáticas, sino más bien un perfecto salpicón, o si se prefiere en Cuba, un ajiaco, bastante revuelto. Hay una disparidad de estilos manifiesta, que hace más curiosa y hasta admirable la convivencia que hubo en su día de todos ellos en torno a la mesa común del Taller. Y cumplimentados estos detalles que quería hacer constar, pido al lector disculpas si el relato parece obedecer más a mi nostalgia evocadora que a su interés por la causa. Ahora sólo me queda franquear la entrada a los mundos de cada autor, lo que quisiera hacer con un par de últimos avisos: que en ellos se hallará de todo excepto monotonía, y que no tema el lector a las sorpresas que el viaje le depare. Miguelángel Zorrilla — Febrero, 2010.

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Dedicado a la memoria de Carlos Barona y Begoña Ortiz, compañeros en su día del Taller, cuyas vidas perdimos antes del tiempo de sazón que prometían.


Txaro Sierra Palacios

(Agosto 2003)

Txaro Sierra Palacios, Bilbao, 1954. Me crié en Lutxana-Barakaldo donde comencé siendo la maestra de primaria de mi pueblo y después la profesora de Lengua en su instituto. Mis deseos de saber y conocer más me llevaron en 1980 a la Universidad de Deusto donde me licencié en Historia. Por entonces escribí mis primeros poemas (no fui una poeta adolescente). Mi madre, a la que quise mucho, igual que a mi padre, me aniñó lo suficiente como para mantenerme a su lado hasta sus últimos días. Mientras tanto con el entusiasmo a flor de piel surgió La Galleta del Norte donde me crié poéticamente junto a otros compañeros y compañeras. Ahora soy profesora de Español para Extranjeros en el mismo lugar (mi vida gira en un círculo de pocos Km). — Y la poesía y la originalidad siempre la llevo dentro de mí. —–e-mail: txarosierra@euskaltel.net 10


Txaro Sierra Palacios

POEMA ULTRAMARINO No sabemos si hay sol o luna. Si el espacio se recorre de derecha a izquierda o si hay que levantar la mano para que el semáforo se ponga en verde. En realidad, después de todo, es mejor no saber nada. Y mantener el color en las mejillas, el sexo alegre, la espalda recta, sin prótesis en el cerebro, el andar digno, sorteando piedras pero a la vez amándolas. Pasear entre el decorado como un extra: con las manos en los bolsillos, el bocadillo bajo el brazo y el hambre siempre en la boca. Haciendo cola en la frontera con un pasaporte en blanco. Sin paquetes, ni colecciones, ni polillas de tiempo. Y sin olvidar que podemos pensar. No dejar que nos corten la lengua. (Noviembre 1993)

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Txaro Sierra Palacios

CALMANTE Y encendió la luz porque el día se había apagado, y encendió un sueño para apagar la noche. (Febrero 1997)

¡QUÉ BELLO ES VIVIR! Hoy me he despertado piel. Me cubre el polvo, me moja la lluvia, me seca el aire. Me he hermanado con las flores, he sentido mi lengua ligera y los ademanes graciosos de mi imagen fresca. Tengo hinchados los ojos de mirada lírica. Por tanto podría escribir un bello poema / sentada en esta silla. Sin embargo hoy levantaré las persianas, tomaré el pulso al tiempo, me cubriré con mi abrigo para no coger frío, trabajaré con ardor descansando al fin del día. Y mientras tanto quién sabe lo que preparará mi estómago esa víscera tan necesaria. (Octubre 1991) 12


Txaro Sierra Palacios

ENTRE DOS SILLAS Entre dos sillas había un hueco donde grabé el silencio. (Noviembre 2001)

¡GLOBOS, IDEAS, GLOBO! Abrió una puerta y estaba vacía. Peló una naranja y estaba vacía. Todo un cuerpo y estaba vacío. ¿En qué nos diferenciamos de los idiotas? (Abril 1990)

LA ISLA DEL TESORO Esta paz coronando miserias es abominable y da más dolor que una guerra de dolores. En esta tierra de palabreros el silencio es una gota que se ahoga en el mar, no hay sitio para él. Con tanto hijoputa es imposible salir de aquí. Dijeron los piratas. (Octubre 1988)

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Josu Montero Revilla

Josu Montero Revilla, Barakaldo, 1963. — El sujeto permanece. El predicado se transforma. ¿Qué yo escribe? ¿Desde quién escribimos? Yo sujeto se des-sujeta mediante la poesía. La poesía no nos hace. Nos deshace. Nos transforma. Nos pasea. Nos pasajea. Nos hace pasar a través. A través de esa tierra de nadie ni de nada que existe entre la realidad y las palabras. Recurrimos a la poesía para decir con palabras lo que no se puede decir con palabras. Por eso la poesía es rebelión contra el lenguaje. Y también revelación. Todo esto lo comprendí en La Galleta del Norte y he intentado desde entonces no traicionarme cuando he sostenido un bolígrafo en la mano. Y con las manos vacías. He escrito poesía y sobre todo, de unos años a esta parte, he escrito teatro, en el que no busco sino otras formas de la poesía. Vivo de la literatura. 14


Josu Montero Revilla

LOS CAMINOS DE LA SED La tarde ha detenido el pulso bajo el árbol En este recluido instante Late El deseo de nuestros ojos De nuestras manos Labios que bebieran En la sombra de tu piel La luz más dulce Abierta herida Sed que ansiamos Ignorantes Del camino De los manantiales

BOCA DEL ASNO Alado río Látigo de luz Rusiente rama Hilas tu soledad En cegador silencio No tenemos resuello Ni horizonte Sólo tu denso espejo La transparente trama De tus guirnaldas de sol Girando sobre el agua

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Josu Montero Revilla

LA CIUDAD DEL CIELO Alzada sobre el polvo y los Guijarros del alcor Con el ígneo cielo Tan sólo como cima Columbramos ya la encendida Calma de sus piedras Tenaz pavesa de luz Dorado fruto Inútil sustraernos a la Seducción de tanta soledad Que nos convierte en dioses Plenos de amargura Segregamos dolor Y sin embargo Qué cielo azul Qué antiguo este mediodía

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Josu Montero Revilla

LA CIUDAD DEL SOL Es éste mi territorio Éste que al pie del cerro se extiende Éste que me habita y que habito Un instante solamente O nunca Allí abajo No el que inútilmente Trato de cercar con palabras Sin espacio sin carne y sin aliento Sino éste de las resecas aliagas en las laderas Latiendo sobre la tierra pobre En el corazón del fulgor

MAYO EN EL CAMINO VIEJO Oculta vida En la penumbra de las estrechas veredas Palpitantes como labios Que bebieran en la luz De tus manos la más dulce sombra Camino Es un diáfano día presente y lejano En las ventanas del sol florece la vida

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Jon Andoni Goikoetxea Uriarte (Goiko)

Jon Andoni Goikoetxea Uriarte (Goiko), Barakaldo, ( ). Nací en el año – ∞ (menos infinito). Transito hacia el año +∞ (más infinito). Y no pertenezco a ninguna generación. Igual que el Universo, del que constituyo un infinitésimo. — ¡Ah! Se me olvidaba decir que mi obra es, ante todo, una obra de obrero. – Ni langile bat naiz, yo soy un obrero, del Arte, y como tal me visto, me presento y me comporto. 18


Jon Andoni Goikoetxea Uriarte (Goiko)

SITUACIÓN DE AMBOS Estoy sin estar ni en ti ni en mí

Oliendo sin oler, sin olerte, ni olerme, —¡qué mala suerte, pobre nariz!—

Viendo sin ver, sin verte, ni verme.

Masticando sin masticar, sin masticarte ni masticarme, —¡menos mal!—

Comiendo sin comer, sin comerte, ni comerme.

Viviendo sin vivir, ni en ti, ni en mí, sino muriendo en ambos.

Jodiendo sin joder, sin joderte, ni joderme.

Meando sin mear, sin mearte, ni mearme, —¡qué asco, qué repugnancia, qué suciedad!—

Respirando sin respirar, ni en ti, ni en mí, sino asfixiándome en los dos. Moviéndome sin moverme, ni en ti, ni en mí, sino quedándome paralítico en ambos o en los dos.

Riendo sin reír, sin reírte, ni reírme, —¡qué tristeza, qué desilusión!—

Y es que ha llegado la hora que a voz en grito asesinamente nos dicen ¡CONSUMMATUM EST!

Cagando sin cagar, sin cagarte, ni cagarme, —¡qué suciedad, qué asco!—

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Jon Andoni Goikoetxea Uriarte (Goiko)

UNIVERSAL DESCRIPCIÓN La luz cosmopolita y concreta, universal y plácida converge diametralmente.

el Universo se agita por su envejecimiento prematuro, desigual y caliente.

El espacio la contiene y aloja, convulsionada y firme.

Futuro de futuro constituye su más ansiada aspiración.

Del oeste llegan los alisios iluminados y conscientes, siempre al acecho del resplandor.

Converger hacia lo eterno con iluminación y soltura, con luz cosmopolita y concreta, universal y plácida, fue, es y será la aspiración más ilusionante y concreta fuera de las medidas del tiempo y del espacio. –∞–

Puritanamente, a todo lo impuro lo rechazan, levantando la conmiseración del Infinito. Así: plás, plás, plús, plás, plás, plús, plás, plás, plús, 20


Jon Andoni Goikoetxea Uriarte (Goiko)

¡ ÁLA PANKATÁN ! Krós rás, krós rís, krós rí.

¡ Ála ! ¡ Ála, ála, ála ! ¡ Alaliló del ló del lá ! Kamansumí de la tatí tatí del tó del tí del tá. Tó kamunsalá. Tó kamunsalá. Tó kamunsalá, kamunsalá, kamunsalá del tó. ¡ Paltóya ¡ Paltóya krós ! Krós, krós, krós, ¡ Króspe ! ¡Króspe, króspe ! ¡Króspe palíta krós ! krós, krós, krós. Rás, rís, rós. Krós, krós, krós. Rás, rís, rús. Krós rás, krós rís, krós rús.

Krós, krós, krós. Rís, rís, rí. Rís, rís, rí. Krós, krós, krós. ¡ Kámala túnba ! ¡ Krasénta krosínta ! ¿ Pánta kedatón ? ooo... ¿ Kedatón pánta ? ¿ Kasuíla toníla tolina ? ¡ Pulakosón dó, dí, lú ! ¡ Pulakosón poldáto, dáto, dáta ! ¡ Kalméno ! ¡ Palatú del ménos tú ! ¡ Dí dodudíma dá ! ¡ Lá ! ¡ Ká, ká, ká, kála dá tadá ! ¡ Póskus, póskus, póskus ! ¡ Póskus talitontú ! 21


José Blanco García

José Blanco García, Barakaldo, 1965. Me gusta decir que escribo desde que tengo uso de la lengua, lo que se ha concretado en Las obras de la mar. Las obras del amor (Premio de Poesía “Arcipreste de Hita”, Ayto. Alcalá la Real 1992), Cuaderno de bitácora (Premio de Poesía “Mariano Roldán”, Ánfora Nova 2000) y el libro-objeto Mira mi corazón… (Diógenes Internacional 2005). Con la editorial canaria Baile del Sol también he publicado Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos (2005), Las nubes (2006) y Memoria del caos (2009). Asimismo, mis poemas aparecen en diversas antologías: Bilbao. Verso a Verso (Ayto. de Bilbao 2001), Territorio Bilbao (Diógenes Internacional 2005), Poesía visual española. Antología incompleta (Calambur 2007), La mujer rota (Literalia ed. 2008), Antología del beso. Poesía última española (Mitad doble 2009) y Antología 30 (Pre-Textos 2009), entre otras. — Mi web: www.joseblanco.org 22


José Blanco García

AUTORRETRATO Camino por el borde de las dunas Azotado por el viento Quemado por el sol Escribo poemas Como quien levanta una casa Con la única herramienta De su mirada VERANO (DE MI VIDA) Sin otra luz y guía, Sino la que en el corazón ardía. San Juan de la Cruz

Cuánto el paso de un ángel con tejanos deja un rastro fugaz. Y, sin embargo, deseo que el verano sea largo. Esa estela entrevista como arcano del sueño de una noche de verano matizará el invierno y su letargo. Aun si la vida ofrece un trago amargo yo seguiré apurándolo en sus manos. Cuánto fulgor, también, cuando me amaron, precipitándose desde su techo, dejándome sin otra luz y guía que la del corazón, donde anidaron las estrellas caídas en mi pecho, para seguir brillando todavía. (Ambas del libro Cuaderno de bitácora, Ed. Ánfora Nova, Rute-Córdoba, 2000) 23


José Blanco García

AMOR EM PAZ Usted quisiera arrancarme los dientes para que mi beso fuese aun más dulce, y sumisa mi boca desnacida dependiera del flujo de su pecho. Mas no soy yo cuando usted amamanta el rostro prematuro de un cadáver, ni es amor la obstinada ceremonia que favorece tanta indefensión. El amor marca un tiempo sincopado al corazón, que apunta las maneras del ladrón con el alma dadivosa: de cuanto hace acopio se desprende. Para dejar de oír a las sirenas hube yo mismo de aprender su canto, extraviando a mi vez los corazones hallados a merced de las mareas. Ahora la escritura me devuelve los pecios que sustentan la memoria sobre la arena blanca del olvido y procuran refugio y paz y amparo. Con todo he conservado esta sonrisa idéntica a defensa o dentadura; si el beso que le doy a veces duele, entienda usted que el alma está completa. (Del libro Las nubes, Ed. Baile del Sol, Tenerife, 2006) 24


José Blanco García

ALARMA AÉREA (Robert Capa. Bilbao, 1937) Porque fuimos nosotros quienes te levantamos de entre la niebla con denominación de origen, de un horno sideromelancohólico te alzamos, cual ferrones esforzados que del suelo erigen un sueño de estructuras, los poetas te nombramos como los dioses callan y los hombres afligen. Tú velabas nuestro sueño, cuando despertamos en tu orilla había puesto consulta una esfinge. Probablemente digan: Bilbao ha ganado en luz, mas tu luz brota de la capturada cuando eras una niña corriendo bajo alarmas aéreas, con el abrigo mal abrochado por la urgencia, mientras en tus ojos emulsiona la inocencia, cuarteada como los cristales de un tragaluz. (Del libro Memoria del caos, Ed. Baile del Sol, Tenerife, 2009)

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Felicidad Pérez Perea

ABRO ¡ABRIR!

¡ABRIR! ABRO AB AB

AAA A AA

RO RO

BBB B BB

RRR OOO R R R O OO

Asss Asss Asss Bsss Bsss Bsss Rsss Rsss Rsss Osss Osss Osss y en los espacios libres siembro ¡abro! ¡abro! ¡abro! ¡no rompo!

abro. (2008)

Felicidad Pérez Perea, Bilbao, 1950. ABRACADABRA: Al llegar al Taller La Galleta del Norte allá por 1989 mis tripas se iluminaron. Un día me di cuenta de que el lenguaje que utilizaba no era mío. Desde entonces trato de quitarle todo lo que se le ha ido incrustando en la superficie hasta llegar a la onda, hélice que, sumergida, movió la voz en el agua primordial. — Ir al principio, dentro del animal, sacarle las tripas, como el primer brujo de una tribu y volvérselas a meter para que echen a andar esas palabras renacidas. ABRACADABRA, abre cadáver, hacerlo con el lenguaje, con el verbo, hasta llegar a lo que hace que los primeros seres humanos salgan de su aislamiento hacia la luz del compartir, hacia la luz del amor hacia su prójimo, hacia su semejante. La poesía como alquimia de la transformación. 26


Felicidad Pérez Perea

RESTOS

TENTACIÓN

Un hombre se levanta se despega de su piel se despega de aquella que le unía al fondo de las cosas, a las desembocaduras desagües, escondites.

Con tiento voy hacia dentro tentación de vivir de morir y me digo ten, tenme tú interior mío inter vén y aprendo a tientas a tentar la oscuridad, cantándome, como pájaro contentándome.

Un hombre se levanta a pulso como un delfín en el poniente y se separa al fin del fin, e inicia una danza y se para un instante mínimo, arriba. Un hombre se levanta limpio, en la noche en silencio, brillando. (2002)

(2006)

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Felicidad Pérez Perea

LAS ROSAS Las rosas, las alas de las salas.

La sal de la seda dá la rosa.

Sola la rosa ella (sola) sala.

Losa alada la rosa. Sorda la rosa al dolor…, ¡es ola rosa! al la sol

Sala la rosa alas saladas. Seda la rosa.

(2007)

MIENTRAS TANTO Guardando nuestro amor, aguardando, agua ardiendo guardo. Tú en mí te guardo. Mientras tanto dando, dando,

es tanto, es tanto, no es tan nuestro es rastro es rastro, amor rastreándonos, mirándonos mirándote mientras tanto. (2008) 28


Felicidad Pérez Perea

ODA AL SOL

ESTOY RESPIRANDO “No sé, estoy respirando” pira ando, ardo. No sé, este ser siendo este reparar pariendo, este partir, siendo parte. Asir asir asir este instante, pero ir ir ir yendo y estar, estar estar respirando – estoy yendo y estoy respirando.

El oro del sol lo da todo dora, dora, dora, el arado de la soledad, dora el dolor, dora el lodo, dora el toldo de la tarde del soldado, dora el ardor, dora el delantal del tesón, delata el tesoro, el oro del sol dota, da dedos de oro da el dos, la soledad del dos, da el ala, el ala del ser el ala de dar de darse. (2009)

(2010)

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Marisa Gutiérrez Cabriada

ESTOY EN CONTRA DE LA PENA ESTOY EN CONTRA DE LA MUERTE ESTOY EN CONTRA DE LA PENA DE MUERTE ESTOY EN CONTRA DE LA MUERTE DE PENA

Marisa Gutiérrez Cabriada, Portugalete, 1959. Creo que lo más importante que me ha sucedido en la infancia —además, por supuesto, del amor de mi madre— fue que a los 5 años una monjita, la hermana Itziar, me enseñó a leer y que a los 7, mi hermana Asun me dio mi primer libro, haciéndome así, hasta hoy, adicta a la lectura. La literatura, como humildísima practicante y como ávida lectora es, pues, desde entonces —además, por supuesto, del amor de las personas que quiero— el centro de mi vida. Leo, escribo y hago collages, con papeles y materiales que reciclo y que, alegremente, rescato de la basura. He publicado los poemas incluidos en los libros "Zeruaren mugetan - En los márgenes del cielo" y "Al Olimpo en moto". Ah, y a personas como Marcel Proust, Federico García Lorca, César Vallejo, Albert Camus, Charles Dickens o Enrique Vila-Matas les doy, siempre que puedo, públicamente las gracias.

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Marisa Gutiérrez Cabriada

MALDITO CÁNCER DE HUESOS QUE SE LLEVÓ A MI MADRE Mi mamá de los pasitos cortos, mi mamá con su abrigo de cuadros, mi mamá con joroba incipiente, mi mamá calva bajo su peluca, mi mamá postrada en la cama, mi mamá que siempre sonreía, mi mamá que me hacía regalos, mi mamá de manos milagrosas, mi mamá que me contaba mentiras, mi mamá con un bulto en la frente, mi mamá deformada y enferma, mi mamá enganchada a una máquina, mi mamá con su cuerpo deshecho, mi mamá que tanto me quería, mi madre se me ha ido.

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Marisa Gutiérrez Cabriada

SOBREMESA Remover la tierra de las plantas con un palito y sentarse en una butaca ante la ventana abierta —en el techo un tapiz vivo de olas que bailan y se agitan—. Y, cuando las rompe una pequeña sombra negra, decir: —ha pasado un barco.

OTRA SOBREMESA Sentada a la mesa con la copa y la pluma al alcance de la mano, en este cuarto de hora, ahora, cuando las hojas de estos árboles brillan como nunca han brillado, como siempre lo han hecho, dentro de mi cabeza, tras los cristales de la ventana.

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Marisa Gutiérrez Cabriada

BERRIRO* Porque morir, tal vez, no sea más que poder volver, al fin, a casa y, porque esa puerta, aun sin más méritos, la franquearemos todos, aún mantengo la esperanza de volver a encontrarme otra vez de vuelta, justificada, entera, quizá como al principio. Como en tus brazos.

*Berriro, en euskera, en lengua vasca, podría traducirse por “de nuevo”.

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Miguelángel Zorrilla Larrea

Miguelángel Zorrilla Larrea, Bilbao, 1961. Nací en Deusto, con raíces familiares de Las Encartaciones. — A los 12 años un profesor de Lengua mandó de tarea componer versos y me abrió un mundo del que decidí ser guardia custodio. Me fascina el verso, ese cambio de línea arbitrario que viene del ritmo, el latido, el canto. — He escrito versos de toda clase: desde el metro clásico hasta el versículo desparramado, y también poemas visuales (caligrafías, caligramas, letrismos...) y hasta palíndromos. — También di en la idea de maquetar e imprimir obras de poesía (por ahora 6 propias y 12 ajenas) en el sello Eguzki Argitaldaria.— Mis obras: Que conste en acta (1988), Un billete al futuro (1999), Éxtasis de bolsillo (2001), 7 nombres de mujer y la princesa (2003), De Tierras y de Campos (2006) y Memoria Visual (2006). — Podéis ver otra muestra breve de mí en: http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2007/01/miguelngel-zorrilla-larrea.html

correo: maz l6169@ gmai l.com 34


Miguelángel Zorrilla Larrea

TURNO DE NOCHE Y PLUS DE POEMA En esta noche tibia de verano a las dos horas de la madrugada mientras la ciudad hierve y se desboca desparramada en fiesta, zambra y juerga y ríe, grita, baila y se emborracha, sino yo, que, alejado, me escabullo del sueño a musitar versos nonatos, mi amor, que es auxiliar de enfermería ahora cumple su turno de hospital: la noche de un tirón de diez a ocho: si en el jolgorio cae algún bacante herido, quizás ella empujará su camilla al quirófano. La vida es así: para que unos la disfruten a otros toca vigilia, curro y muermo. Y ahora la quiero tanto que sería cómodo desgranar el poemita tópico de cariño. — Pero no: yo hablaba de la vida, ella se gana su vida (así se dice), y sí, la gana velando por la nuestra y yo la quiero ahora porque lo hace convencida. ¿Que le pagan plus de nocturnidad? Es cierto, pero un poco de dinero añadido no siempre es suficiente, y yo, que sé de qué paño está hecha, por su vida (que también es la mía) quiero pagar aquí plus de poema. 35


Miguelángel Zorrilla Larrea

DÍA TRANSFIGURADO

(Episodio de amor y desamor en la puerta de la panadería) Dame un par de besos, ex cielo del alma. ¿Qué tal? ¿Y el enano? ¿Que qué tal yo? Vaya, lo que no sepas, ya te lo imaginas a ver a estas alturas quién nos cambia. Qué hermosura de niño, compañera. Ahórrate suspicacias. ¿No ves acaso el brillo de sus ojos? Pues yo, cuando me cruzo con esas miradas claras por más ardor guerrero que la vida me exigiera para esa guerra no me dieron armas. Sin coñas, créeme, esas pupilas lo ven todo. Ya te habrán calado que entre tú y yo hubo drama. ¿Por qué no han de ver que hubo también cariño? Pues no voy a ser yo quien les vuelva la espalda. ¿Acaso aún te asombra mi eterna y patética ternura de malva? Pues no es que me prive sacarte de quicio, pero ya es un clásico y marca de la casa. Y lo que es por mí, que siga la racha: Ni tanto me arrepiento de haberte querido ni de la paciencia con que esperé que mi incendio se apagara; sí, acaso, de la pizca de rencor que precisé para no dejar de llevar la cabeza alta, que es muy recomendable para las cervicales, pero en el corazón... el rencor es planta que no fructifica más que frutas vanas. Y aunque tu actual marido iba tan de sobrado, macarra y gilipollas que sólo recordarlo y aún me sube la náusea, y no sería extraño, perdona la franqueza, que tú acabes igual a poco que insistas en pasar las noches en su misma cama, aparte de esa duda, digo, yo ya me curé: cada uno es como es y al correr del tiempo los hechos encajan según su importancia. Al fin en camas tales se engendran mozuelos guapos y adorables y es para pensar que el asunto trae guasa: 36


Miguelángel Zorrilla Larrea según parece, uno por uno todos somos tontos... pero en suma total: la vida es sabia (...y afortunadamente nos torea y sale casi siempre por donde le va en gana). Y ahora que te veo con la criatura, si acaso me asalta, perdida, una lágrima, no es por los absurdos turbios del ayer cuando esos ojitos claman un mañana. Compra el pan tranquila, que yo te guardo al crío. Te lo cuidaré como a mis entrañas. Quizá faltó un suspiro, no más, para que fuera mío ... Y míralo: el niño no tiene la culpa de nada.

SONETO 2 (PARA LO QUE VENDRÁ) Verán los nuevos tiempos el triunfo de la vida (y me duele decirlo porque no será mío); y será mi embajada locura y desvarío pero la vida viva... ¡jamás será vencida! Anuncio que hoy la he visto callada y escondida, reuniendo las savias de su nuevo albedrío: la veréis desbordarse y romperá como un río, como un torrente inquieto en su tiempo de crecida. Y al declinar la tarde con su luz terciopelo, todas las risas niñas en su rumor al vuelo me dictan al oído la clave de su ciencia, y ante cada amor niño que cruce por mi lado diré con la mirada: "yo te había soñado" ...y le cederé el paso con una reverencia. 37


Carlos alonso Esteban (Karla)

Carlos Alonso Esteban (Karla), Bilbao, 1957. Nací en Solokoetxe y crecí en la calle La Cruz, para recalar en Rekaldeberri, barrio obrero donde actualmente vivo. — Participé del contagio literario con el Taller La Galleta del Norte desde 1991. — He autopublicado 9 libros de poemas y un cuento. — Llevo 6 años en la redacción del programa CRISOL CULTURAL en la emisora de radio Gorliz Irratia. — También he participado en numerosos recitales de poesía por toda Bizkaia. — Mi web: www.karlaalonso.com

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Carlos alonso Esteban (Karla)

ME CRITICAS Que el poeta debe ser neutral, dices.

sirenas, escapa el amor por ventanas de urgencia.

Testigo, disolverse en el aire como sabio oriental, comentas.

Me criticas mientras estás sentado en tu sillón con esa barriga prominente.

Te escucho y mientras me criticas veo cómo a mi pueblo le niegan el pan y la sal.

Con tu Inmobiliaria, tu Constructora y tu Distribuidora Económica.

Debieras escribir así o asao.

Tú que eres incapaz de ver lo que pasa en tu barrio, en tu pueblo, en tu ciudad.

Deberíamos cribarte para que no resultes agrio al lector.

Mientras criticas yo, grito.

Mientras, miles de obreros se quedan sin trabajo en la calle.

Mientras criticas yo, construyo. Mientras criticas yo, sufro.

Me aconsejas silencio mientras en las cárceles pueden estar haciendo añicos a alguien.

Y si sufro es porque amo. Tú, mientras tanto, me criticas.

Me criticas mientras en una manifestación corre sangre obrera.

Pero yo vivo en la verdad.

Mientras caen puertas suenan disparos,

Mientras tú yaces muerto. 39


Carlos alonso Esteban (Karla)

REVOLUCIÓN Es la Revolución pendiente

Hay una Revolución en mi país lleva circulando años.

es la voz de los aplastados

Está en las calles empujando cada día más y más.

es la voz de los callados es la voz de los perdedores

¿Te suena EUSKALHERRIA? Seguro que sí.

es la voz de los parados

Hay una Revolución en mi país, lleva años circulando.

es la voz de los sin voz. Hay una Revolución en mi país, no te quedes con los brazos cruzados.

Está en el aire, en el mar, la escuela, los campos, las oficinas, teatros, partidos.

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Carlos alonso Esteban (Karla)

UNA SEMILLA LLAMADA JOSU a J. Muguruza Sonrisa del norte antorcha en la lucha faro en la niebla. Te conocí en tus juegos y jugué contigo persiguiendo una lata o un balón en Rekaldeberri, luego la Historia se encargó de pasar la página. A 500 kilómetros sentí una puñalada por la espalda. Callaron tu voz pero no tu canto. Aunque tus cenizas vuelen por Amaiur, abajo, en la verde , sagrada y fresca hierba ya ha brotado la nueva Euskalherria. Hemos cogido tu testigo y seguimos adelante. Yo, sencillo poeta testigo de la Historia presiento cada vez más cerca la libertad de mi pueblo. 41


Javier Aguirre Ortiz

CONJUNCIÓN COPULATIVA

Javier Aguirre Ortiz, Bilbao, 1973. Estudié desde los 6 hasta los 17 años en el mismo colegio en que lo hiciera Blas de Otero. Azares de la vida, un profesor de literatura, el padre Azpeitia, jesuita él, me animó a enrolarme en la loca nave del taller literario La Galleta del Norte, donde aprendí a desordenar las letras y crear con ellas un nuevo alfabeto. La enfermedad de la poesía, incurable, aún me tiene convaleciente y a ratos vivibundo, al igual que a aquellos navegantes en barquito de papel por el Nervión. He publicado poemas en varias revistas. Profesor de lenguas vivas, vivo desde enero de 2009 en Temuco, Chile, y trabajo en el Liceo Gabriela Mistral, entre cuyos muros la ex directora Lucila Godoy Alcayaga que ahora le da nombre pudo conversar con un adolescente Neftalí Reyes Basualto que aún no era ni Pablo ni Neruda... Mi web: http://jagirreo.es.tl 42


Javier Aguirre Ortiz

LEJANA MENSAJERA Eres cálida como el agua de Guadeloupe, te mueves como ella, tienes el ritmo de su mar, su tiniebla es la tuya. Surgiste de la móvil transparencia, como una isla del mar. Volcánica, süave, de alma acariciadora, lejana mensajera del verano. ¿Dónde naciste, entre qué hierbas, en qué playas? ¿Dónde creció tu infancia? ¿Cómo amaste...? ¿Dónde habías vivido tú hasta ahora? Marruecos te dio hondón de sed caliente, habitación de luz en tu mirada, tal vez un imborrable ser de fuego. Y Francia levedad de travesura que no negó tu claro día vivo, porque el mar y la sed no mueren nunca.

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Javier Aguirre Ortiz

CORAZÓN MARÍTIMO Songó y calambó, aé! Dame ya, niña antillana, Tu esperanza de manzana, dámela ya, amor, aé, ¡dámela ya! Te he de cantar con tu ritmo, Con tu corazón marítimo, Así te he de cantar yo, Así te cantaré. Con un tambor interior Te irá mi sangre llamando, Aé, bó, é, bó, aé, Cantando, mi corazón. Se me quedó cantando. Tu beso, cuando te fuiste, se me quedó cantando. Y te canto.

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Javier Aguirre Ortiz

CANTAR Si aún me dejas que siga cantando es que quieres que siga viviendo cantaré mientras viva tu vida por mi sangre cantando y batiendo si no niegas mis versos entonces es que puedo seguir escribiéndote es que puedo entregarte mi sangre es que puedo sentir tu silencio si no niegas mis versos entonces es que bebes la sangre que soy

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Carmen Campelo Rodríguez

LOS NÚMEROS DE LA VERGÜENZA XIX siglo del colonialismo 1901 Enmienda Platt 117,6 Km2 ocupados a Cuba 1962 crisis de los misiles 2002 año del terror 3000 hombres desaparecen en Mazar-i-Sharif después de la tortura 20 presos de mono naranja 12.800 Km. sedados con orinal portátil 660 hombres X 44 países = Campo Delta 2 X 2 celda 33 intentos de suicidio 70 agentes de la CIA y el FBI 13 a 16 años tienen los niños presos = Campo Iguana X poetas de vaso de plástico y guijarros 12 veces ha intentado suicidarse Jumad al Dossari 1391 cárcel secreta israelí 1 agujero negro en el Índico 5000 hombres detenidos sin acusación ¿Cuántos hombres suman la venganza? ¿Qué número de muertos colma la ambición? ¿Hasta dónde se puede jugar con la poesía?

Carmen Campelo Rodríguez, Palas del Rey (Lugo), 1951. Desde 1953 Euskalherria fue mi país de adopción. Miembro de varios grupos culturales y literarios: Ikutze, Tal Ego y La Galleta del Norte colaborando en sus publicaciones y en otras revistas literarias. Formé parte del colectivo que publicó “Territorio Bilbao” (editorial Diógenes Internacional, 2005). En breve la Editorial Baile del Sol publicará mi libro “La red de Shakti”. 46


Carmen Campelo Rodríguez

Me pondría a llorar en cualquier esquina, a escupir a los cielos por si acaso hubiese un hombro para la desesperación, donde dejar de engañarse. La soledad nos maldice de nuevo cada día. Somos el objeto de la xenofobia, el otro del sexo, el enemigo incierto, el cansancio en los brazos, la cama vacía, la rutina, el tedio del jardín enlodado. Hacemos largas colas camino al holocausto, las mujeres, los niños, los desheredados. *** 47


Carmen Campelo Rodríguez

Otra vez en la misma encrucijada No del jardín donde los senderos se bifurcan sino del laberinto de la vida. Extraño y repetido el mundo que traigo en mis manos no tiene futuro. Se repite la esperanza, se acomoda el engaño. Ahora soy un pájaro ahogado en un charco. Y sueño con mis alas volver sobre los pasos que di en un cielo herido. Tapé el sol con mi mano el tiempo no vivido. Sin embargo no me arrepiento de haberlo dado todo sin exigir recibo. *** 48


Carmen Campelo Rodríguez

El discreto rincón donde vive nadie es el barrio de los desarrapados, la calle sin ley del cero a la izquierda, el techo de hojalata que cubre cabezas inocentes de niños perdidos. Aquí hay un lugar para nosotras, donde las golondrinas huyen del frío por el filo de los imposibles. No somos las flores del mal, sino de la insurrección que reniegan de la vanidad trenzadas a las ramas de los sueños y al suspiro que viene del origen. Nuestra sombra es la llama de la compasión. En el juego de los perdedores expertas en dulzura somos menos que la hoja de un almendro, sin embargo somos el vientre del mundo. *** 49


Emma Aguirre Merodio

Vértigo, te conocí de muy pequeña cuando me quedaba colgada en la última sílaba de la palabra infini to.

Î Dibujo: Eva Serna Aguirre Î

Emma Aguirre Merodio, Bilbao, ( ). Me llaman Emma porque así lo quiso mi madre, el apellido Aguirre me lo cedió mi padre. Hace tiempo que nací. Siempre estaré agradecida a mi hermana Rosa y a Ramiro Pinilla, por su interés en que encontrara mi propio verbo. La poesía me ha salvado de la rutina y de la mediocridad. La palabra escrita, estos pequeños signos a los que me supedito, me han llevado por caminos distintos, buscando siempre el alma de las cosas, y me he ido asomando a la narrativa, al relato, al cuento, al teatro y hasta al guión de cine, buscando siempre tocar tierra para salvarme del vértigo. 50


Emma Aguirre Merodio

SOLAR: parcela de tierra abandonada acotada de propiedad particular. La “R” me salva de ser yo. *** Traigo envueltas unas caricias de ésas que se esquivan y no llegan a ninguna parte. Las he cogido antes de caer, ¡todavía se pueden usar! *** Además de llenar tu mano con mi pecho, ¿puedo ocupar algún otro espacio?... *** Cuanto más te amo más te desato. *** 51


Emma Aguirre Merodio

He abierto su jaula y le he gritado ¡sé libre! ha escapado por la ventana y he sabido que su libertad tampoco cabía entre las paredes de mi habitación. *** Ya que existe algo tan imposible como la muerte quiero vivir la vida hasta lo imposible para irme acostumbrando. *** Esa sensación que acontece sobre la piel venerando su cadencia, sus relieves, no es más que tu mirada. La necesito para asegurar mi existencia. ***

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Emma Aguirre Merodio

Si alguna vez has vivido un gramo de vida sin luchar, has vivido una mentira pero si además te lo has creído a lo mejor es que no existes. *** Vuelvo y vuelvo a lo cotidiano y de tanto regresar, me habitúo y la rutina me atrapa. En lugar de deshacerme de ella sólo pienso en regresar. *** Para gustarme, me cuido. Para cuidarme, me esfuerzo para esforzarme para esforzarme para esforzarme ***

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Ï Dibujo: Néstor Arenas Ï


PRÓLOGO HOLGUINERO A su paso por Holguín en enero de este año 2010, Alexis Triana le solicitó a Miguelángel Zorrilla, poeta bilbaíno y entrañable amigo de los holguineros, la tarea de preparar una antología vasco-holguinera; pedido que fue acogido con entusiasmo por el siempre predispuesto visitante. De igual modo, y por cierto que sin contar conmigo, se acordó que yo me encargara de la parte cubana y Miguelángel de la vasca, ambas acompañadas por algunas palabras de presentación. Si acepté el encargo finalmente fue por no defraudar ni a uno ni a otro conspirador. Como el proyecto correría a cuenta de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) del territorio, la concepción inicial, por nuestra parte holguinera, implica la inclusión en la antología de poetas de hasta 35 años. Pero Miguelángel tenía otra idea, a él le parecía la ocasión idónea para reunir, en primicia absoluta, la antología de los poetas que frecuentaban el Taller La Galleta del Norte. Y para bien o para mal, el tiempo transcurrido haciendo Taller había dejado a la mayoría (quizá incluso a todos) sus asistentes fuera del límite de los 35 años. Aún así, creídos de que este mero dato numérico no debía malograr tan solidario empeño, decidimos seguirlo adelante y aquí están finalmente los resultados. Para seleccionar la cifra concertada de antologados, me valí de las veinte propuestas recogidas en EL SOL ETERNO, de Ediciones La Luz, por considerar que era la muestra de jóvenes poetas holguineros más completa, confiable y actualizada. Y también acudí a dos factores determinantes para cumplimentar la cifra mencionada, uno objetivo (la cantidad de libros publicados por los poetas) y otro subjetivo (escogí aquellos que, en mi opinión personal, son los más representativos de la joven poesía holguinera). De modo que, de antemano, sé el riesgo que corro de equivocarme y de dar pie a protestas y discrepancias. Pero asumo el reto. Decir quiénes son estos “elegidos” está de más después del riguroso y profundo análisis crítico que de sus poéticas hace en el prólogo de EL SOL ETERNO nuestro sagaz y certero Manuel García Verdecia. Por lo que me voy a limitar a tomar el fragmento de dicho trabajo que más se aviene con este objetivo. Es el que a continuación expongo al lector con añadidos de mi propia cosecha, son los situados 55


entre paréntesis, que estimé necesarios para la mejor comprensión del mismo. “A lo largo del XIX, (en Holguín) no hubo mayores asomos que

la versificación ocasional y pragmática. En la primera mitad del XX, sólo algunos impulsos alcanzan altura visible, principalmente Marilola X, Lalita Curbelo Barberán y Francisco García Benítez. Sobre todo estos dos últimos que permanecieron en la ciudad, arroparon e impulsaron los asomos nacientes de los 60 y se unieron a la confirmación lírica de los 80 (década caracterizada por una explosión literaria sin precedentes en la región y que situó a la poética holguinera entre las primeras del país). Desde entonces el ámbito poético (nuestro) no ha dejado de crecer, nutrirse y multiplicarse. Si bien antes (para los poetas nacidos, como Verdecia y quien esto suscribe, entre los años 41 y 59) era la ciudad soñada y cantada (desde los) círculos afables (que la conformaban) y por donde atravesaba el amor, la familia, las aventuras cotidianas, ahora (para estos novísimos poetas) es (Holguín) una ciudad con la que no siempre se está en concordia. (En ellos) lo lírico (muy presente en los que les antecedieron) ha

cedido en mucho a lo reflexivo, lo natural a lo ciudadano, lo amable a lo increpante, la firmeza de la existencia diaria a la incertidumbre (…) La ciudad ya no es un valle pastoril, ha desbordado sus fronteras y es un suburbio del mundo, uno en donde se han multiplicado fracturas, (pérdidas), quebrantos, insatisfacciones, inseguridades, dilemas y conflictos. (Y) el hombre escribe lo que le dicta (su) tiempo.”

Debo decir, por último, que luego de leída la mayor parte, puesto que me resultó imposible dar con toda, de la obra publicada por dichos poetas, escogí los textos que a mí consideración son los más logrados para poder incluirlos en las cuatro páginas de cada autor en la antología. De modo que si se repiten los recogidos en otras selecciones es por pura coincidencia de criterios o de gustos. Por lo demás, sólo me queda mostrarle al lector los resultados de la parte que me competía para que sea él quien saque también sus propias conclusiones. Luis Caissés —Holguín, febrero 21 del 2010.

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Este libro también está dedicado a la memoria de los amigos Zunilda Cuenca, Rafael Antonio Acosta y Lalita Curbelo, a los que, en mi vuelta a Holguín, llegué demasiado tarde para reencontrar, pero nos acompañan siempre. M. Z.


Senén Orlando Pupo

ORACIÓN Polvo nuestro que estás en los suelos haz revelación contra los vientos y salda nuestra deuda con la parte azul de la justicia. Sabemos que alguien nos persigue por un pedazo de tierra que no pare, por llevar entre las manos un libro de palabras infinitas que adolece simplemente de anunciar la salvación del alma. Oh sustancia inquebrantable que nos forma haz una pequeña lista de perdones y comienza por mí que he nacido desnudo.

Senén Orlando Pupo (Fray Benito, 1973). Poeta, narrador y promotor cultural. — Autor de los libros Poemas descalzos (1992), Poemas para alcanzar a los halcones (1995) y Palabras de vidrio (1999). Obtuvo el Premio Santiago de Poesía 1997 y textos suyos han aparecido en publicaciones nacionales y extranjeras. Es miembro de la AHS.

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Senén Orlando Pupo

EXHORTACIÓN A LA OBEDIENCIA No des la razón a quienes te celebran y vuelve por donde te hayas sentido más seguro por donde los pájaros venían a tu hombro y la lluvia respetaba tu fiebre de silencios. Ata a tu espalda la menos temible de las armas para que no se aparten de ti los motivos de paz y puedas diseminarlos entre los árboles del camino. No te niegues ante la hojarasca del bosque porque allí hallarás sosiego y complacencia fascinación del alma entre cantos y aguamiel. Ve empeño en las acciones de tu prójimo y perdónalo si al confiarle tus vestidos te dejó desnudo en las calles de la ciudad. Reconoce los abismos que hay en tu corazón y serás librado del temor al tiempo, luego del alba un país de manantiales te limpiará los años que has vivido prisionero. Fíate en quien te dé más pedazos de su cuerpo y todavía bajo los colores prohibidos de la tarde alce sus pies para ir, para seguir viviendo.

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Senén Orlando Pupo

YO ZARPÉ MUCHAS VECES HACIA LAS COSTAS SOÑADAS (CRISTÓFORO COLOMBO) …ola tras ola, manto dominado JOSÉ LEZAMA LIMA.

Yo zarpé muchas veces hacia el mismo puerto en el mismo velero lamentable y dócil a las olas / punzantes de la historia. Nadie me tendió su blanda mano cuando la tormenta arreció contra los maderos de mi nave. ¿Quién reveló en mí tanto desastre y levedad? Mi lugar estaba entre los límpidos señores de la corte almorzándome faisanes y bebiendo buen vino. Yo quería ser grande una vez, partir sólo una vez hacia otras costas sin que luego me cobrasen con islas detenidas al centro exacto de la mar sangrante. No imploré el perdón de los supremos ni hice mantos de seda a los guardianes. Nadie me advirtió de la rojez del horizonte y jamás me educaron en el deber de ir por los trillos / menos transitados. ¿Quién vio desde tan lejos esas cosas que yo quise y / luché y no tuve? El fruto es este puerto recurrente y esta rara libertad de ser un hombre.

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Senén Orlando Pupo

ZIGZAG Íbamos a ser recordados como la eterna estrella que / nunca se apagó, como el velero insignia que cruzaba los mares llevando la savia prometida. No creímos en el posible derrumbe de la noche. Todo sería siempre un arco iris tendido de un lado al otro del océano por donde la nieve llegaría también hasta nosotros. Nada acabaría de repente como una hoja de papel al fuego. Y llegó la madrugada entre escombros con tanto frío que apenas pudimos soportarlo. Pero cada uno escogió acercarse a los otros, creer en el fuego de los cuerpos, hasta que sobrevino el amanecer y estábamos insospechadamente juntos.

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Pablo Guerra Martí

PALABRAS DE LA AMADA Tengo día de evocar tu recuerdo son días en que brota húmedo del pecho se escurre entre mis manos tu nombre como el espejismo de un pueblo sepultado / por las aguas.

Pablo Guerra Martí, (Holguín, 1974). Guionista de Radio y Televisión. Graduado del Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna 2003 y Regino Boti 2006. Ha publicado poemas y cuentos en antologías cubanas y extranjeras, además de los poemarios Tauromaquia y otras habilidades para salir del laberinto (2004) y Confesiones del pez volador (2006).

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Pablo Guerra Martí CON SUS PLANTAS EN SOLEDAD MI MADRE HABLA. Con sus plantas, en soledad, mi madre habla, voces que la acompañan de ella guardan. Como una reina regando lágrimas de plata / por su verde imperio pasea, acaricia los pétalos con el aliento de viejas canciones. Un rumor de olas llena sus oídos y el recuerdo del atardecer sobre un puerto / nubla sus ojos cansados, mientras una danza azul y blanca le cubre la cabeza. En silencio espera a mis hijos que no llegan y me tolera mi amar inconsecuente. Cuenta día a día sus escasos dineros Y siempre guarda en la sonrisa el ahorro para mis cigarros. Dormida en un balance va tejiendo la memoria de su anterior reencarnación donde fuimos la tierna flor y el fruto de un mismo árbol. Aún no pierde de obstinada que es su manía de querer viajar mientras me ahogo en artificios para que vuele blanca y libre como las gaviotas de su infancia. Mientras escribe la relación de extrañas sombras que acechan me habla, rescatando náufragos del recuerdo, atrapa el instante del vuelo en cálidos fragmentos de cristal que trato de guardar en mis bolsillos, al final de los días no me quedarán otros tesoros. Hoy la vi, junto a sus plantas deshojadas y marchitas, y sólo entonces comprendí como este dulce martirio la agota. 63


Pablo Guerra Martí

LO QUE ACONTECE Esto es la sombra cortando la ciudad un silencio de catedrales dormidas y el musgo reseco que habita entre ruinas. Hervir nuevamente la bolsita de té el regusto dulzón sólo eso empujar el cuerpo afuera y salir en medio de la turba que se apretuja y golpea como si finalmente hubieran declarado día de reyes y es urgente es urgente empujar y golpear. Inventar a ratos un nido de pájaros bajo la chaqueta migajas de pan por toda primavera o simplemente un olor a naranjo reverdecido. Sentir entre la multitud que se aprieta el cinturón cuando vuelve el aullido del lobo escuchar ajustarse la chaqueta que no vayan a matarte los pájaros que anidan debajo. Esto es seguir a fuego lento ardiendo en el sueño de polvo de las catedrales mientras la sombra hiende su filo en el macilento cuerpo del musgo y exprimimos nuevamente la bolsita de té.

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Pablo Guerra Martí

CAFETERÍA 7;30 A.M. Revolotea una mosca el sucio paisaje de la cafetería. Mientras otros ven el asco yo veo la muerte brillar en la gota de leche que derramó el camarero sobre la mesa. Será, efectivamente, un agitarse agónico, luego la calma y nadie lo habrá notado. Acorto mi tiempo en lentas cucharadas de azúcar en mi vaso de leche, desayuno junto a la muerte; a nadie ni al solícito camarero le importa. Revolotea otra mosca y todos se sacuden espantados como si efectivamente hubieran visto la muerte brillar en la gota de leche derramada.

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Luis Yuseff

INDULTO ¡Se nos va todo, se nos va todo! GABRIELA MISTRAL.

Abandonar la palabra con una ceremonia sencilla. Como despediríamos quizás a un desconocido. Perdonar los silencios profundos.

Luis Yuseff (Holguín, 1975) Poeta y narrador. Miembro de la AHS y la UNEAC. Tiene publicados El traidor a las palomas (2002), Vals de los cuerpos cortados (2003), Yo me llamaba Antonio Broccardo (2004), Esquema de la impura rosa (2004), Golpear las ventanas (2004), Salón de última espera (2007) y Los silencios profundos (2008). Ha ganado numerosos concursos nacionales de poesía y textos suyos aparecen recogidos en antologías y revistas literarias de Canadá, Perú, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, España y Nueva Zelandia.

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Luis Yuseff POEMA PARA RECIBIR SENDERO EN RE-STAU Tú que vas a condenarme debes saberlo yo era un niño y él me enseñó las palabras para amar. Yo no sabía entonces de la muerte porque éramos bellos y felices nuestro lecho olía a acacias y el Ojo de Tem nos recibía desnudos cada mañana el gran lago no existía como tampoco existía la tristeza sino las tardes junto al río. Yo era un niño que se dormía con su canto cada noche le daba la espalda con la promesa de mañana y mañana otra vez su dedo sobre mi espalda. Tú que vas a condenarme debes saberlo yo nunca le vi la cara a la traición yo era un niño. HOJAS DE OLOR Dormimos mal en las noches. Mi madre no trae entre sus manos un poco de luz –como alguna vezsino hojas de olor. Una pequeña rama de abrecaminos y dos hojas de salvia. El abrecaminos lo pone en un vaso de agua. Las dos hojas las coloca en forma de cruz bajo mi almohada. Y poco antes de marcharse a las provincias de la noche me dice: Que duermas bien hijo mío. Cuídate. Son terribles los sueños. 67


Luis Yuseff

LUNAS DE ALEJANDRÍA vuelve a menudo y tómame sensación amada vuelve y tómame… a José R. Pantoja, el pavor de estos versos.

Por el mes de julio en vísperas de que madure el fruto para la fiesta de la vendimia el viejo poeta –pálido de recordaratraviesa la taberna. Su antigua esbeltez se dobla sobre la mesa y el humo del candil que expira en el petróleo quemado le mancha la barba. Ocurrió hace veintiséis años con luna nueva. Cavafis y Dioniso beben cerveza de abeto en una taberna de Alejandría. Arden en las mediasombras: lascivia de las penumbras que hacen de la semidesnudez del cuerpo un canto al lado oculto de la belleza. Bajo la camisa desabotonada de Dioniso se esparce un césped negro que parece dibujado a lápiz sobre la piel mojada y en medio del ancho silencio que se abre entre las escasas palabras el Poeta y su muchacho velan el sueño del camarero dormido sobre la barra. El poeta sabe que ese muchacho con la belleza de sus veintinueve años tantas veces puesta a prueba por la voluptuosidad será suyo. Y por esta vez se entrega torpemente al placer. 68


Luis Yuseff Después salen a caminar –no sin cierta inquietud– Como sospechando que en algo dejan ver en qué clase de cama estuvieron hace poco. Desde entonces muchas lunas se han visto sobre el cielo de Alejandría pero es ahora que el viejo Poeta recuerda melancólicamente que amó a un hijo de los dioses y su brazo cansado de sostener la jarra cae desplomado sobre la mesa mientras la cerveza derramada apaga la luz del candil. LOS INSOSPECHADOS CISNES DE ROBINSON JEFFERS. y Luis Rogelio Nogueras No te acerques a su arrogante lejanía tu voz podría acabar con el hechizo de esta noche de verano. Guárdate tus versos No insistas. Bajo el imperio de su continuo vagar no existe el culto a la palabra. Sigue al amparo de tu arco de silencio y contempla a la luz de la joyante luna la divina desnudez junto a las aguas. No dejes que se convierta en tu peor verdugo pero si descubre por un descuido que le estás mirando entonces no disimules tu emoción deja que lata libremente el corazón entre las lianas. Conspira estremécete pero no ames nunca al cisne salvaje. 69


Kenia Leyva Hidalgo

CUENTOS Los cuentos, León (*), aunque mueras de risa, al hombre lo siguen durmiendo con cuentos. Triste es que no logre aprenderse ninguno. (*).- El poeta León Felipe.

Kenia Leyva Hidalgo (Holguín, 1974).-Poeta y narradora. Obtuvo los Premios de Poesía Adelaida del Mármol 2002 y Alcorta 2004. Ha publicado Disertación de Cleopatra mientras amanece sobre Roma (2000), La limpia sangre del cordero (2003) y Yo no podría jurar (2004). Es miembro de la AHS y de la UNEAC.

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Kenia Leyva Hidalgo

PROFECÍA Alguien dice: las reglas de la vida se han extraviado, rómpanse las venas, tomen vino hasta saciarse, habiten las blasfemias, sigan de largo sin pensar que ya nos hemos echado a la espalda un cielo enfermo. Las profecías son excusas, formas de romper la monotonía de este andar por falsos mandamientos. Y el hombre dónde encaja el hombre en esta historia, dónde se desgarra, quién viene a susurrarle el oído verdades que nunca dirá.

PARÁBOLA DEL DESTERRADO El desterrado comienza su viaje con una intensa pregunta. Sólo lleva consigo un puñado de tierra y la certeza de que todos los caminos conducen a la nostalgia. Un hombre cuando se detiene a mirar atrás nunca se aleja, queda atrapado en un espacio sin tiempo y sin nombre. Más allá de las manos extendidas, hay un sitio ajeno, un lugar inexacto, que cada noche violará el recuerdo. Prohibió que le enseñaran mapas o alguna señal. Le basta saber que un día Ariadna tuvo un hilo y salvó a su amante. El desterrado cuelga un almanaque, al mismo tiempo que arranca días y años de su costado. Llegará a cualquier puerto, a cualquier hora, con una tristeza cualquiera. Evocará la oración a un Dios distante y demasiado equívoco, pero poseedor de todos los siglos. Morirá con una muerte lejana y una duda redonda en la cuenca de sus ojos. 71


Kenia Leyva Hidalgo

ABRIL Todo era sencillo y hermoso como un cántico medieval, la noche, la lluvia, tu sexo brillando en el centro de la luna y yo incorporando a él el desamparo de mi sexo. Tu cuerpo no sabía qué hacer con la proximidad del invierno y mi cuerpo se construía su más sublime soledad, donde nacen y agonizan las fieras terribles de la memoria. Yo recorría mi tiempo con una tristeza antiquísima te imaginaba lejos de todo, hasta de ti, traicionando a todos desde el puente, riendo mientras los barcos se hundían en espera de una señal, ignorante de las premoniciones y las advertencias. La ciudad nos ofrecía sus laberintos como nos ofrece el pan y el día de mañana. Nada podía contra la oscuridad que se avecinaba, contra nuestras sombras tendidas como bestias sobre el extraño sitio que hoy parece lejano e innombrable. Volvía cada cual a recorrer su tiempo, esta vez con una rara diferencia: yo seguía con una tristeza antiquísima y un velero pretendiendo hinchar sus velas en mi vientre, tú, lejos de todo, continuabas riendo mientras el velero se deshacía sin mirar al horizonte.

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Kenia Leyva Hidalgo

PENÉLOPE O LA OTRA VERSIÓN Ulises, no creas en la leyenda, sólo fui un experimento de los hombres. Hubo noches en que abrí las cortinas esperando que algún mancebo hiciera / arder mi vientre. Mis manos fueron la excusa, no sólo pretendieron enredar la madeja, en una monotonía inocente. Ardían, Ulises, si por la plaza vagaba un varón con el pecho desnudo. Eran tantos los años, tanta la distancia, mi cuerpo fue perdiendo la nitidez del tuyo, los días delataban verdades insoportables. Ya estás frente a mí, ahora puedo decirte lo que la historia nunca contará.

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Yunior Felipe Figueroa

VINCENT Dicen que Van Gogh llevaba trazado su itinerario. Era su demencia a diario la soledad que sangraba. ¿Acaso nos indicaba entre sus lienzos un puente o alguna fuga inocente? ¿Por qué su perdida oreja? ¿Esa es la marca que deja intentar ser diferente?

Yunior Felipe Figueroa (Central Antonio Maceo, Cacocum, Holguín, 1977) Poeta. Tiene publicados los libros de décima Con esta leve oscilación del péndulo (2000), El difícil color de la inocencia (2004) y Escritos Demenciales (2005). Ha obtenido los premios Cucalambé 1999 y de décima escrita en la Fiesta de la Cultura Iberoamericana 2003. Textos suyos aparecen publicados en antologías y revistas de Cuba y el extranjero. Es miembro de la AHS.

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Yunior Felipe Figueroa

DESCAMINO I El camino es tan oscuro. El hombre es un animal de sueños y no hay final ni salidas, sólo el muro de la angustia. No es seguro proseguir en la escapada. Las flechas no indican nada. Ninguna luz uno encuentra cuando sin saber se adentra despacio en la encrucijada. II ¿Qué brújula nos conduce? ¿Es la intuición? ¿la añoranza de lo no vivido alcanza para guiarnos el cruce de los caminos? ¿Quién luce el traje de la victoria si mientras gira la noria de esta Era tan confusa sombra se vuelve quien cruza la línea de la memoria?

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Yunior Felipe Figueroa DISCURSO DEL PERSONAJE SECUNDARIO He aprendido de memoria mi papel. Como otros tantos comienzo a entonar mis cantos que no me darán la gloria, ni cambiarán esta historia donde naufrago. Comienzo a herir el azul intenso de la luz y por instinto trazo el mismo laberinto sobre lo oscuro del lienzo. Cada palabra aprendida golpea el cristal. Golpea. Acepto que la marea hunda su sal en mi herida. Cada gesto sin medida para no romper el mito. Es que el límite fue escrito en algún texto sagrado: No cometas el pecado de violentar lo descrito –nos dicen–

En mi papel sin importancia prosigo. No debo ser un testigo pero lo soy, con mi piel que en el raro carrusel de los días se consume. No debo ser quien presume ahogar esta desconfianza dejando que la esperanza entre mis dedos se esfume. 76


Yunior Felipe Figueroa Siempre igual itinerario en la fuga hacia mí mismo, mientras palpita el abismo bajo los pies a diario. No cambiará el escenario aunque descubra, sin voz, que cuando llegue el atroz final y el telón descorran tantas manchas no se borran con el aplauso de Dios.

AYER ZARPARON TODOS LOS NAVÍOS * LEÓN DE GREIFF. Ayer zarparon nadie sabe adónde. Quedó el dolor y el miedo en las orillas. Sobre el pecho tendió sus redecillas el paisaje. ¿Por qué nadie responde cuando pregunto si el temor se esconde en las extrañas islas del pasado? Fueron rumbo a la Nada. Hacia el costado donde la voz es un temblor apenas, yo, Odiseo, me abrazo a las arenas y aún grito el adiós como un ahogado.

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Youre Merino

HELTER SKELTER Sacerdotes del templo de Syrinx paranoicos esclavos del poder caminos desolados a Kashmir o Nar Mattaru, mazo de tormento cuchillos en la nuca reconstrucción genética lenta pudrición al sur del cielo detrás del muro. Dios nos libre de querer entenderlo todo.

Youre Merino, (Banes, Holguín,1975). Poeta. Miembro de la AHS. Textos suyos han aparecido en la selección de joven poesía cubana titulada Los Parques (Cienfuegos, 2001). En el 2006 Ediciones Holguín publicó su poemario Anti-pop.

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Youre Merino

NO MORIRÉ EN EL DUELO No moriré en el duelo ni me angustiará el destierro y la censura, inmune soy a la leucemia y al extenso catálogo de enfermedades penosas, nadie me va a fusilar postrado en una casona y el cenotafio alcohólico, vejado, en la sosegada miseria, ninguna mujer me hará perder el juicio. No posaré el dedo en la cuerda, me resisto al arrullo de la tuberculosis, en el fondo del mar con una bala en las sienes que se precipitan desde una ventana. Moriré cuando lo crea necesario y conveniente, pero no, por favor, desdeño la violencia. Quiero morir viejito naufragando entre mantas a media luz con la lluvia retozando en el alero con un poco de calor en los huesos.

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Youre Merino

CUANDO ALGUIEN NOS DEJA Cuando alguien nos deja o en un acto inconsciente y deliberado fuerzas su partida, en contra de tu voluntad, convencido hasta la médula de que ha sido lo mejor para ambos (o lo mejor para uno de los dos), entonces te percatas que este hirsuto ejercicio de amar y dejarse querer no es la ingenua rutina de agitar la leche caliente sin golpear las cóncavas fronteras de la taza. Si por alguna casualidad, arribas a la automática resolución de que esta suerte de eventos contarán con el beneplácito de la persona que llevas escondida, (que no miras ni con el rabo del ojo) entonces no importa que manejes la cuchara con torpeza o te quemes la lengua. 80


Youre Merino

LUCY EN EL CIENO SIN DIAMANTES Teorizando sobre el rostro maorí con el que escamoteas los picotazos de mi portafolios, debí imaginar que no repararías en el escuálido gladiolo, escrupuloso para tus rencillas. Oh Lucy… en el cieno sin diamantes, mujer hierática en este disparatado soliloquio en el cieno sin diamantes, en el cieno sin diamantes donde debiste estar desde el principio. CORILEDÓN HIDRÁULICO EN PALIMPSESTO CROMADO En uno de los callejones más discretos de la ciudad un lugarcito de esos que son tan poca cosa, donde lo más glamoroso podría ser la rejilla del alcantarillado existe una recia y musgosa pared que ostentaba una especie de epitafio graffiti, el texto reza de este modo: ELISA, ESTOY LISIADO, POR ESO NO FUI TRAS DE TI. TUYO, PARAPLÉJICO, POR SIEMPRE. 81


Yannier Hechavarría

Llegar al comienzo del ovillo, al vientre de mi madre: (esperma-óvulo). Estoy creciendo, esperen, pronto volveré.

Yannier Hechavarría (Báguano, Holguín, 1981). Poeta. Ha participado en varios Encuentros Debates de Talleres Literarios y obtenido premios y menciones en concursos de la provincia. Tiene publicados los poemarios Sombras del solo (2005) y Peces en bolsas de nylon, Premio Poesía de Primavera 2008 de la AHS.

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Yannier Hechavarría

PEDAZO DE TIERRA QUE ME VISTE NACER A Bijarú. Sálvame tierra que me viste nacer sálvame de caer en tentaciones oscuras, tráeme la inocencia de aquel rancho que nos caía encima. Tráeme la dulzura del café colado por mi madre los encuentros esporádicos de un hijo con su padre. Casa bendecida por nosotros, recuerda mis recogidas de hojas las visitas a los árboles, que ya no son los mismos. No olvides dormir encima de la hierba, sentir la voz de aquel que decía no camines más allá de la presa sálvame tierra que me viste nacer. Tú nunca pensaste en tu hijo en el viaje. Haz que tus árboles me extrañen, que caigan las hojas que se haga la nostalgia. Haz que llueva, que renazcan mis semillas.

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Yannier Hechavarría

YO TAMPOCO Por el mar que falta La casa está cambiando, todo está cambiando. Mi madre puso leche a hervir, la gordura de años atrás se ha ido. Ellos no discuten, las manos encima de los muebles, los pies descalzos. Todo está en silencio. Ya nadie habla (se cansaron de hablar) unos muchachos pasan cantando. Recuerdo los años, los domingos de fiestas las flores encima de la mesa, los besos, los abrazos. Pero pensaba que no iba a pasar, por lo menos no en mi casa. La casa esa selva familiar. ¿Quién querrá vomitar todas sus vísceras para formar los mares que faltan? Porque quién dijo que el mar no es visceral. Mi casa se destruye mientras sueño con música extraña mi casa se destruye mientras trato de que me amen mi casa se destruye y ellos no hablan. Yo tampoco.

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Yannier Hechavarría DESPUÉS DE TI, ANTES DE TI, ESTANDO CONTIGO Madre compra trozos de carne la carne es un negocio. Corta tajadas de hígado unos hilillos de sangre oscura caen en las manos asesinas Me aproximo al mango que protege los diabólicos sueños de un niño. Y tengo deseos de ti. De la desnudez de unas costas, cuando el mar bañaba mi cuerpo, cuando traté de arder entre mis dibujos. Y es que la palabra (tu nombre) remueve lo más hondo de mis entrañas. Ahora hierve el hígado del cerdo que engordamos. Duele saber cuánto cariño echamos en cada trozo. Duele saber. Construyo imágenes conservo el peso de tus carnes, escribo tratando de que te quedes. Sé que para que suceda es necesario que te encuentres, que me encuentres. ¡Y es tan difícil! De momento te doy algunas señales: de noche o madrugada. Debajo de algún laurel en el decapitado banco. En cualquier esquina el poder de tus ojos, el atrapado instante de tus ojos podrá encontrarme. Todos ríen, yo sirvo agua contemplo el camino protejo mi cuerpo de las sábanas que me tapan. Tengo deseos de ti, antes de ti, estando contigo.

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Fabián Suárez

CERVAL Olvida a esas bestias luminosas. Nada vale tu tristeza. Te regalo mi corazón para que lo arrastres.

Fabián Suárez (Holguín, 1981) Poeta. Cursa el cuarto año de la Carrera de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte. En el 2005 ganó el concurso Nuevas Voces de la Poesía Holguinera y en el 2006 fue mención en el Premio David para autores noveles. Ha recibido además los Premios Calendario y De la Ciudad 2008. En este año también vieron la luz sus libros Mis días en la tierra y Heroica de la

bestia.

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Fabián Suárez PRÓLOGO Nada tengo que declarar en estas páginas. No siento arrepentimiento o cosa alguna con la que pueda enorgullecerme de mi existencia. No fundo una casa. No tengo mujer. Tampoco hijos. Ninguna enseñanza les dejo en este minuto, excepto la muerte. Los poemas que relaciono a continuación –aunque fueron labrados bajo el más estricto rigor– no pretenden salvar a nadie. No podrían. Ningún misterio los alcanza. Son de condición breve; más bien ruinosa, y morirán con el próximo sol (de forma inevitable) como esos dípteros que apenas vuelan cortas horas antes de caer. Nada tengo que declarar. Formo parte del impreciso dominio de la escritura. Aquí pudiera leerse “soy el poeta”, mas prefiero instruirme con disciplina. Tengo un oficio / callo / y espero. Me adentro en los misterios de la infinita perfección. CONJURADOS Vengo a confesarme, padre. Pide perdón, hijo mío. Quise ser el salmo de un pájaro triste y me fue dado ser la jaula. La flecha en el aire. El aullido en la bandada. La sangre esparcida sobre las vestales. 87


Fabián Suárez INSTRUCCIONES PARA EL ARQUERO En noche de frío no importuno el sueño. Alguien duerme a mi lado. Descansa la cara contra la almohada. Me da la espalda. Duerme a mi lado. Tengo en mi cuarto un altar. Velas. Un arco. En el arco duermen los lobos, a sus pies las flechas y el veneno; sobre cada flecha danza un pájaro, la danza es el espanto rompiéndose entre las dianas. Sin saber las fieras que alimento oculto mi cuerpo a la traición, a la noche que ha visto perder mis laberintos, y ahora anuncia el fin de la alborada. Años hace que planté un cerezo en tierras salvajes. Lo protegía de la tormenta con mi cuerpo, del calor con mis lágrimas. El ritual marcó la mayoría de edad. A la sombra del árbol recorté las trenzas; ofrecí mieles, libaciones, frutos dulces y aceitosos. Y contra mi corazón disparé la flecha del tronco sangrante del arcano. El niño que soñó los pájaros agoniza hoy en mí. Espanta a los amantes del lecho. Los lanza a volar con temerarios juegos de muerte. En mi pecho se corrompe la soledad. La arquería es un deporte despiadado. 88


Fabiรกn Suรกrez

EL ASESINATO CONSIDERADO COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES. THOMAS DE QUINCEY Armado contra la fe mato al cuerpo con el hierro y al ardor con la mirada. Asesino soy de mi propio asesino.

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Taimí Ocampo

s/t (necesidad) La palabra es la incapacidad, trasto silábico. La voz debiera (sólo) ser para besar.

Taimí Ocampo (Holguín, 1981). Tiene publicado el libro Insisto en regalarte

barcos.

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Taimí Ocampo

DÉDALO SE CONFIESA IMPOSTOR Calla, hijo mío, duerme en las alas una carrera ciega hacia el pantano, centro y fin del cansancio. Soy oficio y azar de la marea derrumbada constancia de los muros amo de marionetas mutilado artífice que siempre debe modelar unas manos distintas. Calla.

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Taimí Ocampo

SUEÑO EN PICADA Como una procesión alucinados como patético ritual donde se intenta trasegar escollos los he visto estrellar sus esperanzas. Salté del vientre de mi madre tengo la sensación de tambalearme al borde de mi misma. Ahí te encierro distante la ciudad de prostitutas y barqueros que avecina cadalsos, recuerda abrir si llaman a la puerta disparar si amenazan al muro, it’s anybody out there? duele tanto el perdón que acabarán por derruirse. Como una procesión de alucinados se lanzan aletean contra el cristal del fondo. Un sueño les prolonga la caída, estoy sentada al borde y me divierte verlos mostrar sus famélicos cuchillos… Siempre habrá quien rebane girasoles y los pocos que dejen los habré defendido para ti.

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Taimí Ocampo

s/t (elección) Un agujero no siempre significa la salida. De este lado podemos renunciar a lo desconocido o en silencio se ansía que caiga la pared. Qué esperará después del agujero, para qué falsear muros y atenuarlos creyendo corretear lo censurable. Quizás no sea el muro quien impide, muchas veces se elige reconquistar las sombras apurar las raíces por temor a que el tiempo nos desnude después del agujero.

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Moisés Mayán

ÚLTIMAS PALABRAS LÚCIDAS DEL DOCTOR RAGIN para G. Seik Antón Chéjov enseña que no existe tal barrera divisoria entre locos y cuerdos. Es apenas una raya, una mínima raya que todos podemos cruzar.

Moisés Mayán (Holguín, 1983) Poeta y narrador. Egresado del quinto curso del taller de narrativa Onelio Jorge Cardoso. Ha obtenido los premios La caza del yacaré 2003 en cuento y poesía, Nombrar las cosas y Catedrales de hormiga en el 2005. En el 2007 recibió Mención en el Premio David. Tiene publicados los libros Fábula del cazador tardío (2007) y El monte de los transfigurados, que recibiera el Premio de la AHS del Concurso Regino E. Botti 2008.

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Moisés Mayán

CONFESIONES Busco el libro de Rousseau leído cuando cumplí dieciséis años, la vida era entonces un abrir de puertas y tú, el conserje con las llaves, desplegabas el mapa de la infancia para mostrarme exactamente el bosque donde crucificaste un ave, los polluelos que murieron reclamando insectos en la tarde vertical de los maderos. Ya no subrayo esos textos, me dedico a convocar briznas y rehacer el nido.

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Moisés Mayán

FÁBULA DEL CAZADOR TARDÍO A Jorge Hidalgo. Cortadas las orejas del jabalí sobre la mesa dispone el cazador la próxima vigilia todavía en las ascuas chispea el asado, se ampollan tendones entre ramas y cáscaras. Apura un cáliz donde fraguan alcoholes y enarca ballestas que hieden a tundra, traza hilos, crujen figuras incendiarias, detiene el banquete para ofrendar las vistas: felinos equilibrándose en las horquetas, serpientes de pasos breves de pasos evaporados. A��ora la planicie donde corretean gacelas, quiere degustar la virtud de un tapiz con óvalos cabeceando en su tibieza la certidumbre del hartazgo, franquea el túnel y sobrevienen convulsiones, tañer cuerdas no siempre es antídoto contra las púas. Si consiguiera un detalle en la inflexión de la cifra, una entelequia para abrevar las crías sin temor al lodo. Los censores del galgo hociqueando nidales Inclinan su anatomía hacia huesos vanos como esteras y descubren cuán frustrante puede ser una burbuja al recortarse con las chavetas exagonales. Aún debilitándose percibe las colillas del ciervo, la cantinela que silabean flautas mientras confiesa: ha llegado antes el tigre de Borges.

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Moisés Mayán ENSALMO PARA ELUDIR TRAIDORES leyendo algún poema de Liudmila Quincoses. No ofrezcas a Judas la palidez de tu mejilla, conoces que frecuenta las editoriales a oscuras, los túneles donde el musgo tropieza con relojes las dársenas hacia manglares y salinas. Hendidos pues, arrecifes, me detuve en las ostras, esquivar labios es el oficio falaz de peregrinos. Niégate, Giselle, no permitas que te bese el cabalista contra mástiles que acechan exterminios, fauces, su boca invita en la baranda, mas, no le creas. Partido el pan según la usanza del Maestro, sirves migas que arrebatan los canes prolongándose. Como báculos las faltas se malogran en las tenazas, el traidor es un crustáceo que cercena el oleaje un viajante iniciando migraciones y convocatorias. Acumula ramas, eneldo, tomillo, azafrán, depósitos para el mobiliario del aposento alto, quizás un siervo sutilmente disperso en adoquines cuando gritos patéticos quebrantan el ánimo de Judas: ¿Seré yo Maestro? No brindes el cuenco de tus manos. Hay alfombras, odres donde rojean vinos. Es el tiempo de errar cíbolos formas centáuricas que pernoctan indolentes; el traidor sabe mostrar la sumisión del buey pero finaliza embistiendo tu espalda. No consientas. Huye al boscaje, al pozo. Aunque te jure, hincándose en ordenanzas, rosarios o padrenuestros, plegarias y libaciones. Ve a repetirle la ceremonia. Invade su siesta. Más allá únicamente la sombra, el ahorcado. ¿Se puede teorizar cuando subes la gradería interminable sosteniendo el brazo del que apodan Iscariote? 97


ÍNDICE DE AUTORES Prólogo vizcaino

3

Txaro Sierra Palacios Josu Montero Revilla Jon Andoni Goikoetxea José Blanco García Felicidad Pérez Perea Marisa Gutiérrez Cabriada Miguelángel Zorrilla Larrea Carlos Alonso (Karla) Javier Aguirre Ortiz Carmen Campelo Rodríguez Emma Aguire Merodio

10 14 18 22 26 30 34 38 42 46 50

Prólogo Holguinero

55

Senén Orlando Pupo Pablo Guerra Martí Luis Yussef Kenia Leyva Hidalgo Yunior Felipe Figueroa Youre Merino Yannier Hechavarría Fabián Suárez Taimí Ocampo Moisés Mayán

58 62 66 70 74 78 82 86 90 94


Ciudades bajo un mismo cielo