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Crápula Velocípeda

Fotografía de un viejo De sus manos Una bicicleta Pravada De (distancias) corrosivas (y) Estaciones lúgubres Que se destiñen A contornos etéreos

La distancia es ingenua y exiliada Solo lejos De calefacciones almidonadas Cuando El alba temprana Se hunde irresolutamente En las bóvedas


En ellas desciende al zanco Como mantequilla en la mesa Experiencia nacional Que se rasga al sepultarlo

Un viejo ¿Y qué? Un ciclo veloz Que pedalea siempre a casa Donde guardo yo Su fotografía.


They dont want me they don't want me on the street they don't want me on the sidewalk I have no rights 'cause I'm on a bike.


 

BIENVENIDA BICICLETA Otra bocanada de aire El pedaleo La exhalación El balanceo Y el ritmo justo viene Otra vez Me acompaña la secuencia Solo dos ruedas Y otra secuencia Cadencioso soñar Pedaleos que me hicieron volar Fue el vuelo tan alto Como tan sencilla te hallé Y desprendida de ti me encontré Mágicos rayos rodantes Me olvidé por un instante


 

De las ruedas sobre las piedrecillas El rítmico baile en la silla De las rodillas dobladas abriendo avenidas Me olvidé en un pasaje de mi vida De mi deseado regalo de niñez Más ahora Mis ganas de grandeza se han convertido En intensidad física En participación ciudadana En cultura humana Mágico pedaleo Cuando me acoplo a ti También lo hago con el viento Con el tiempo Con la humanidad Veo la ciudad como niño Mientras voy oyendo una canción


 

Me enfrento a las calles Vacías o llenas Con alma de vecino solidario Cual guerrero al tacto del cemento Con espíritu aventurero Al bullente rito citadino Siento deslizar en mi cuerpo La corriente adversa Juego a que no me atrapa Y salgo invicto No soy una víctima más de la era moderna Huyamos de la inmovilidad Del sedentarismo Te doy la bienvenida A mi recorrido ciclista Máquina humanizadora Salvadora de dos ruedas.


 




REMARCANDO HUELLAS.

Morfología de bicicleta, de volante extendido y posición sigilosa, como alas de un pájaro, extendidas al viento, en un vuelo casi rasante, se va posando sobre la calle de barrios, pueblos, ciudades, de suelos lisos o agrestes.

Girando las ruedas que, recorren en los caminos, de los andantes y pisadas, sobrepasando sus huellas ligeras, casi aladas. Marcando sobre pasos de caminantes sin destino, en búsqueda eterna, sobre pasos de sombras errantes de otros que, no han dejado huella.

Bicicleta que recorre en los caminos de pisadas marcadas, de pasos profundos, de huellas que socavan los suelos, y remarca, las pisadas de arraigos, de caminantes férreos.

Que recoge del andar, en polvo y barro, huellas ligeras, huellas férreas, efímeras y etéreas como brisas de otoño, en aromas que se elevan y se tornan difusas en el suelo, en el aire, en el eco de la inmensidad.

Verónica Sagredo Hevia Julio, 2009


Detente ¡Detente!, decían, mientras rodaba aún la niña, volvían a repetir y sin alarde, no quería oír, continuaba sin que nadie la ciña, todos la veían que girando sin control se hacia tarde, ya se iba el sol.

Era roja, como quería, En su corta existencia ella lo sabía, ese color era el capricho que obedecía, pero casi como una predicción para sus rodillas, la perseguida acción, les daría el mismo color que su bicicleta querida.

Hasta ahora se oye a la distancia, rodando esa bicicleta inestable, con esa ambición de infancia, que pidió, haciendo alarde de que transitaría aún si es tarde, a los 3 años llenos de ansia.


Adivinaba que su futuro se extendería mas allá del muro, pero creía en esa misma idea que oía sin pensar, con los oídos que se prestan al mar aún cuando de vacaciones se crea, y que se ha de estar sin estar.

Y así la niña quiere decirte que en esta vida se gira sin parar, el ¡detente! a veces sirve, pero siempre hay que continuar, aunque no habrá quien te grite, disfruta el pedalear.


Mi bicicleta me da alas Mi bicicleta me da alas me guía a la cima del San Cristóbal me conduce al Parque Forestal me lleva a través de la ciudad pegaso metálico tu aro de goma me separa de las calles de cemento de la tierra y así intento tomar vuelo y fluir Pedaleo al infinito en senderos desconocidos bajo la lluvia eres mi barco en el estío un gimnasio portátil en primavera me elevas en el perfume de las flores soy capaz de cambiar mi camino para rendirme al gozo de sentir crujir las hojas del otoño eres mi compañera todo el año Mi bicicleta me da alas para volar a cualquier lugar en cualquier momento calle o sendero


me lleva a mi destino.




     

  

   

    

   

  

      

   



  

   

    

    

   

     


                                                       


   

                          

                

                      

            

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UNA COSA CON OTRA Habéis visto algo más rutinario que un viejo cartero pedaleando o más peligroso que un repartidor de pizza en bicicleta? Habéis visto algo más dulce que una joven a torso desnudo pedaleando o más audaz que siete niños arriba de una bicicleta? Habéis visto algo más trivial que un escolar con mochila pedaleando o más sensual que una monja en bicicleta?

Jorge Ragal


SUPER BIKE MAN Una bella mujer grita a los cuatro vientos. Ella se ha caído de su bicicleta de paseo. Al segundo acude nuestro súper héroe. La recoge, la acaricia y le da un beso. La bella mujer se enamora de su salvador. Pero él debe seguir por su épico destino.

Jorge Ragal


NO SABEMOS No sabemos si la bicicleta es un artículo suntuario o de primera necesidad. No sabemos si la bicicleta es un buen ejercicio o si daña nuestra espalda. No sabemos si la bicicleta es un vehículo seguro o sumamente peligroso. No sabemos si la bicicleta es más bella que una escultura o más fea que un espantapájaros.

Jorge Ragal


LOS POETAS PASEAN Los poetas pasean por las curvas del placer. Los poetas pasean por los peligrosos abismos. Los poetas pasean por los heroicos circuitos. Los poetas pasean por los caminos prohibidos. Los poetas pasean por las salvajes rutas de la muerte.

Jorge Ragal


LA MUJER DE LA BICICLETA La mujer de la bicicleta se pasea por el cielo como si estuviera embarazada de un ĂĄngel. La mujer de la bicicleta se pasea por el mar como si estuviera en manos de un pez espada. La mujer de la bicicleta se pasea por la tierra como si estuviera poseĂ­da por el demonio.

Jorge Ragal


GRACIAS A DIOS Gracias a dios ya dejé el maldito vicio de comer de prisa arriba de mi querida bicicleta. Gracias a dios ya dejé el maldito vicio de dormir a saltos arriba de mi querida bicicleta. Gracias a dios ya dejé el maldito vicio de hacer el amor en público arriba de mi querida bicicleta.

Jorge Ragal


Rueda el camino Llegada la hora el puño me dice, -9 PM-. Voy llegando por una calle cruda, el viento ya no dispersa las nubes, no hay manchas blancas , ya no porque llegó la noche. Sus ruedas, sus ruedas me dijeron antes de partir… -¡Tenemos ganas de girar, tenemos ganas de girar!-. Así es que hice pedalear mi bicicleta gris, “Pero yo no era el ciclista del San Cristóbal”. La hice girar…por una franja de curvas, líneas blancas y unas intermitentes luces amarillas, que se ven como puntos suspensivos a lo lejos, como de tinta ocre en papel negro. -“Allá lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile”indican que algo se calla en la calle, que cae la tarde y las casitas cierran sus ventanas y el paisaje cambia de escenario y nuevos personajes van apareciendo. -“Si avanzo…seguidme, si me detengo…empújame…si retrocedo…”¿SI RETROCEDO? Pero avanzo en verde y no retrocedo. ¡Viene el suspenso del camino…! Él me advirtió, me advirtió que llegaría hasta aquí, si me quedaba dormida leyendo la Odisea… y ya está oscuro…y él tan niño siempre en mi conciencia con su vocecita morena difunta. -“Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte”-. Me dice, -cuídate, que estés bien, ya es tarde adiós -podrías haber tomado la micro de las cinco- me dice María -ya es tarde para pedalear la rueda de tu gris bicicleta - . Pero yo quería rodar por puntos suspensivos, el desenlace de una vía me viste de ciudad y me cede el paso, nuevo destino, nuevos caminos-“Que se hacen al andar”. -Cuídate, chao que estés bien- me decía María, -Cuídate, chao que estés, ¡que estés!- me gritaba Mauricio. Un perro al paso, un escolar, un obrero, una señora con coche, un anciano, los autos…murales -“Muro de los lamentos Lamidos Paredes de oídos”Voy en camino…llegando voy en camino, voy llegando y la rueda frenó su paso, de pie y en casa -Ves- me dijo, -llegaste temprano y a salvo-. Abrí la puerta…la distancia ya no existía,


-“La sonrisa es la distancia más corta entre dos personas”-. El camino fue la risa, la bicicleta y mis piernas las cómplices fugitivas. Mi madre me saluda y me dice sonriendo-¡llegas temprano!pero las estrellas se imitaban entre sí en el cielo. -“Conocido lo justo de la vida las distancias”-“¡Oh rumores y visiones!”He llegado sólo para partir otra vez -“¡Partida en el cariño y en el ruido nuevos!”-.


Con nombre de mujer Busque con mis dedos tu mano, te agarre fuerte y no volví a mirarte; No dijiste nada, como siempre, vas dispuesta a mí, a mi silencio, Y te ignoro y veo a través de ti todo. Ya no rio contigo, pero soy feliz y sospecho tu alegría. Hay días en que te siento cansada, Por momentos se te escapan pequeños lamentos Y me preocupan aunque no me lo digas. Eres indescifrable para otros, y te entiendo. Te gusta la lluvia, te ves más reluciente y viva. Siempre vas un paso más adelante y procuras pisar todas las hojas secas antes que yo. Hay momentos en los que te olvidas de mí, No puedo dejar que tomes tantos impulsos. A veces te invoco queriendo que vinieras en mi auxilio. Y caminas con otros porque así lo dispongo, Luego en la lejanía te celo y me arrepiento. ¿Cuándo volverás? ¿Cuánto influirá en ti las condiciones y parajes desconocidos Para resistir el goce de tu nuevo huésped? Vuelves a mí y te desnudo, Te hago un inventario como si pudieran arrancarte algo no visible. Cuanto quisiera abrazarte y decirte lo mucho que te extrañe… Tú no entenderías. Cuanto quisiera mencionarte de modo diferente, Aunque tu nombre es universal. Eres para mí, la única BICicleta.


           

      

                                                       

                             

   

              

                                              

            

           

           

                     




                  

          



          

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Diálogo citadino

“¡Ten cuidado jetón! “ Gritaba el taxista desaforado Mientras Camilo volaba por el paso de cebra Esquivando personas, coches y perros

“¡Qué joven tan imprudente!” Exclama mirando al cielo como queriendo conversar con Dios La señora que cargaba bolsas de feria con el futuro almuerzo La cazuela la había obtenido de 4 caseros distintos

“¡Este hueón quiere que lo maten!” Decía la mirada del chofer de la 201 nueva y convertida en oruga Y algunos sin cobre en los bolsillos Subían por las puertas intermedias evitando el gasto de transporte por la metrópolis ampliada

“¡Qué rico que llegaste a la hora amor!” Le musitaba la bella al oído a la vez que lo abrazaba Él se sacaba los guantes y luego el caso Para besar a su novia mientras pensaba en su conversación con la ciudad


CALLEJEANDO EN DOS RUEDAS

Es el viento el que te va despertando Tocando con todas sus terminaciones nerviosas El rostro que se despeja para el camino El que sonríe al susurro de un Eolo asfixiado en polución

Los ruidos se multiplican Y los estímulos auditivos conectan las historias: Y así la chica que habla celular con su madre, Y el auto que toca el claxon para avisar su estupidez, Y el grito del heladero que promociona su emprendimiento, Se convierten en las notas de una música Acompañante del pedaleo que recorre calles reconocidas

Así también las fotografías se suceden en los rincones de la realidad Tomando las escenas cotidianas que construyen un álbum, Con la parsimonia que da la velocidad de la fuerza humana Contemplación en el trayecto que descansa la respiración

Libertad para el contacto con los elementos De la naturaleza y la sociedad misma activa Coraza dada por el propio cuerpo Facilitando la relación con otros mundos que recorren Con el ejercicio de los pasos de quien camina


O con la fecundidad de dos ruedas que te transportan Sigue callejeando con las ruedas galopando el cemento


Cuando aprendí a andar en bicicleta

Yo tenía ocho o nueve años Sufría pie plano Usaba frenillos removibles Las niñas me daban pavor Para lo único que era Realmente bueno era Para el dibujo La pelota todavía no era una causa perdida La vida era algo que pasaba Al otro lado de la casa o de la escuela O quizá en los cuentos de los libros O en los monos animados de la tarde Ignoraba cuán pronto pondría en duda Hasta mis más preciadas certezas Andar en bicicleta era una especie de sueño Una escalera dirigida hacia las nubes Apoyada en la mágica idea De que todo es posible Con sólo desearlo Algo así como Una primera meta en la vida


Hasta que un día mi papá me llevó con la bici A la elipse del parque Ayudé a destornillar Las ruedas de apoyo traseras Con ansiedad Ese miedo a no saber Qué vendrá después Mi papá me prometió que aprendería Mientras sujetaba el manubrio Y caminaba a mi lado La primera tarde fue casi toda costalazos y raspones Y todo dudas antes de dormirme Y un dolor agudo en el centro del pecho El nuevo día me encontró Con pocas horas de sueño Y muchas ganas de volver a empezar Mi papá gritaba para alentarme A no titubear y seguir andando Lo intenté un poco antes del anochecer Se encendieron los focos del alumbrado junto a nosotros Los árboles del fondo parecían siluetas de gigantes Y sentí como de pronto nadie estaba junto a mí Me desplazaba veloz hacia las sombras Sin saber usar los frenos


Allá lejos a mis espaldas Mi papá se empequeñecía agitando la mano Y no sentía sino ganas de continuar De que ese camino no se acabara nunca De que el mundo consistiera en ese pedalear sin retorno En esa felicidad que se alcanza Cuando se es de algún modo libre


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TODA UNA VIDA

Abrí mis ojos y me vi ahí, entre muchas de mis hermanas, todas éramos nuevas y no entendimos nada - ¿qué ocurría? ¿dónde estábamos? Un día llego Matías, me vio y me escogió entre todas mis hermanas, recién ahí entendí para que servía y me sentí plena, podría conocer mil lugares distintos, el aire rozaría todo mi ser cuando alcanzara velocidad. Matías no se bajaba para nada de mí, donde él iba yo lo acompañaba, así que recorrí lugares geniales. Una vez fuimos con su tío y un primo de él a andar por un cerro, fue increíble. Todo mi ser vibrada al son de aquel pasaje inédito, mis ruedas pasaban por barro, tierra y piedras, todo a mi paso era exquisito, el olor era único, los saltos eran constantes y la velocidad no tenía igual. Matías me cuidaba mucho, me hacía mantenimiento, cada vez que me inflaba las ruedas, yo me reía en mi interior, soy muy cosquillosa. Limpiaba mis rayos y se preocupaba que no se enchuecaran. Todos mis días eran una aventura, pues Matías se encargaba de enseñarme nuevas cosas ¡Él me hacía tan feliz! Cuando lo acompañaba a la universidad ahí conversaba con otros amigos y me daba cuenta cuan libre somos aquellos que tenemos rueda, vamos a todos lados con nuestros dueños, eso me hacía reflexionar: “Vivir para ser feliz, conocer para conocerme, comprender para entender y aceptar lo diverso,


puesto que todos somos distintos… A veces tenemos colores, ruedas o asientos diferentes pero finalmente somos iguales en el interior”. Aquel día me di cuenta que yo también iba a la universidad a aprender y ampliar mis propias ideas con mis amigas bicicletas. Me sentía plena, veía todo y probaba todo. Matías y yo éramos muy amigos, siempre lo escuchaba, lástima no poder darle un consejo o una palabra de aliento dependiendo del momento. Matías nunca me cambió y hasta el día de hoy salimos juntos, sólo que ya no solos, sino que con sus hijos y su mujer, bueno ahora él y yo tenemos una gran familia.

Susana Martínez Tobar


Ciclón El reloj es una rueda Pero de auto Me rehúso al casco No voy a pedalear borracho. Ni por si acaso Chocar, con alguien No habrá crimen en mis ruedas Lo juro La libertad del manubrio a velocidad pasajera Un lugar despejado sobre el ojo Aeropuerto de mensajes Gente, Pasto, Canción urbana, Signo pare, Semáforo en rojo Desierto, lo siento, que te ata(a la) cama Sedentario placer de mierda Aplaudido por tus carteles, ciudad, Reclamado por tus fieles hijos del mall Moles concretas MAL de la mayéutica olvidada Ojo piojo, que va la


gente sola Como bala Manejando manejada por un reloj en Transeúntes, Hablando en un lenguaje de bocinas La rutina, sobrepasando al cotidiano ocio óseo, fracturado en tiempo libre, corriendo como liebre loca Avanzar como en la infancia Confiar en las rueditas La confianza Revivirlo todo Pedalear a fondo

Mamá Papá Hermana, miren todos Puedo solo Me caigo Me levanto Me siento… como el recuerdo rueda como los rayos nublan como los cambios pesan como me cuesta cuando la cuesta es ésta y todos se encargan de decirle a uno que


A D I B U S N E A D I V U S A V I V


  

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DESPIERTO TEMPRANO

Despierto temprano. Mi tiempo es como corriente de aire siempre efusiva, siempre matutina. Entonces salgo, mejor salgo. Porque si me quedo se enojan conmigo, y es que despierto temprano. Dos piñones y una cadena me esperan. Bicicleta de mi sueño, contigo estoy despierta. El viento se multiplica en la distancia Calles, avenidas, esquinas, Parques, cines, librerías Son el barrio de mi vida. La ciudad se abre paso Nos dan dominio y nos miran. Eje, pedal, horquilla, sillín! No hay vereda que temer Y es que tengo doble pared. Bicicleta de mi sueño, Contigo estoy despierta. No hay nadie que se moleste, y es que estoy afuera.




PROCESADO Vino tinto vino despacio al caer en la boca sobre la mesa en suelo esparcida la mancha vino con el conjuro de los versos como un lirio que sangra Ya no escribo versos escribo rayos de bicicleta…. En rayos de bicicleta en movimiento por la ciudad Anuncia el neón Ya no escribo versos escribo rayos de bicicleta En medio de ésta tormenta aspirando una ciudad mojada en un movimiento mecánico girando, girando a alta velocidad rodando jajajaajajja. Un aullido más. La dirección no funciona, se cortaron los frenos, falla humana Cuánto kilometraje cuánto Mástiempomás.

Retrato El poema contiene más versos circulares que los graficados en el pavimento Rodando por la garganta Atrapados en el ojo Y enredados entre las piernas.

Cristian Kirby 2009


                                

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Poesías