Issuu on Google+

TIEMPO DE ESPERANZA ESPAÑA 1900-1936


La mujer en España

Emilia Pardo Bazán


INTRODUCCIÓN El primer tercio del siglo XX fue un periodo de crecimiento y modernización en España. La consecuencia social más trascendente de estos cambios fue el crecimiento de las grandes ciudades: Barcelona, Madrid, Bilbao, Málaga, Murcia… La agraria España se estaba convirtiendo a pasos acelerados en una sociedad urbana. Estas ciudades, además, tenían ya poco que ver con la levítica Vetusta de Clarín o el Madrid castizo de Pérez Galdós. Los tranvías eléctricos, el metro o la creación de nuevas avenidas centrales como la Gran Vía o la Vía Layetana subrayaban la vocación de modernas ciudades de Madrid y Barcelona. Desde las ciudades se difundían también nuevas pautas de ocio como el cine o los deportes.


INTRODUCCIÓN Este era el trasfondo del florecimiento cultural e intelectual que se ha conocido como la Edad de Plata de la cultura española.

Lejos del pesimismo paralizante de la generación del 98, el mundo intelectual y cultural español se abrió a las corrientes europeas con una clara voluntad de superar el atraso y modernizar y secularizar el país.

No iba a ser esta una empresa fácil, pues todos estos procesos de modernización convivían con un poderoso mundo tradicional que todavía pervivía. En el campo subsistían amplias zonas de agricultura prácticamente de subsistencia, ajenas a la movilización política que se vivía en las ciudades y sometidas a los poderes tradicionales.


INTRODUCCIÓN El peso de la aristocracia en la élite española era todavía grande y la propia Corona hizo poco por cambiar sus actitudes. La Iglesia, por su parte, optó progresivamente por erigirse en el baluarte de ese mundo tradicional amenazado por la modernización y la secularización.

La España del primer tercio de siglo era, pues, un país en el fiel de la balanza, un país de claroscuros en el que convivían realidades muy dispares.


MADRID EN EL CAMBIO DEL SIGLO. MADRID SE ABRE AL MUNDO Madrid en 1900 era una ciudad sorprendente que había sabido adaptarse a los tiempos modernos y acoger a gran parte de los jóvenes españoles que fueron partícipes de un mismo ambiente, donde preocupaciones, periódicos y cafés fueron compartidos sin menoscabo de la autonomía de la obra de cada uno.

De ese modo, Madrid aparecía ante estos jóvenes provincianos, cargados de ilusiones, como el faro desde el que brillar con luz propia y el lugar apropiado para contribuir a la renovación de costumbres, prácticas y modos de vida. Pero a ese Madrid esperanzador también acudieron de todas partes del territorio, una primera generación de españolas que querían estudiar, completar sus estudios o buscar un trabajo adecuado que, además de convertirse en profesionales de primera categoría —físicas, químicas, maestras, pintoras, poetas, escritoras…—, intentaban vivir de su trabajo y como ellas querían.


MADRID EN EL CAMBIO DEL SIGLO. MADRID SE ABRE AL MUNDO Las tertulias de café. Espacio de sociabilidad cultural.

Las tertulias se reunían a diario, se saltaba de una a otra, a distintas horas del día y la noche, se celebraban en cafés y cervecerías. Pero también en los locales de los periódicos y en casas particulares, como las que tenían lugar en la de los Baroja, Antonio Machado, Villaespesa. En los saloncillos de los teatros, en la que se daban cita literatos, especialmente dramaturgos, empresarios, músicos, actores. Es el caso del Teatro Español donde María Guerrero junto con su marido, Fernando Díaz de Mendoza, Únicamente a estas tertulias del teatro acudían algunas mujeres, sobre todo, actrices. Lo habitual era la exclusión de las mujeres de tales espacios de ocio, sociabilidad y discusión cultural y política.


MADRID EN EL CAMBIO DEL SIGLO. MADRID SE ABRE AL MUNDO Las tertulias de café. Espacio de sociabilidad cultural.

En sus Memorias, Pío Baroja nos recuerda el ambiente de aquellos cafés:

"Había tertulia que era un muestrario de tipos raros, que se iban sucediendo: literatos, periodistas, aventureros, policías, curas de regimiento, cómicos, anarquistas; todo lo más barroco de Madrid pasaba por ellas".


Lyceum Club Femenino


Lyceum Club Femenino

En 1926, en el reinado de Alfonso XIII, durante la dictadura de Primo de Rivera, un centenar de mujeres de la burguesía ilustrada española fundó en Madrid el Lyceum Club Femenino, una asociación cultural feminista, destinada a defender la igualdad femenina y la plena incorporación de la mujer al mundo de la educación y del trabajo.

Miguel Primo De Rivera con un grupo de mujeres y otros personajes civiles. Años 20.

Esta iniciativa provocó una reacción furibunda entre los medios conservadores de la época, que llegaron a reclamar en la prensa nada menos que la «reclusión de las asociadas como locas o como criminales». No obstante, el Lyceum Club de Madrid, a menudo despectivamente denominado «club de las maridas», siguió en activo durante los diez años siguientes, hasta la guerra. Su trayectoria se había iniciado a principios del siglo XX, en Londres. Por otro lado, la creación del Lyceum Club coincidía en Europa con una de las fases expansivas del movimiento sufragista y feminista.


Lyceum Club Femenino

En Madrid, se celebró la asamblea constituyente del Lyceum Club Femenino en abril de 1926, bajo la presidencia de María de Maeztu. En esta primera sesión se registraron ciento quince socias y se aprobaron los estatutos de Londres. Una comisión se encargó de buscar un local para el club; otra, de la traducción y la publicación del reglamento internacional, y todas las socias, en general, de recaudar fondos. Por fin, el 4 de noviembre de 1926 se inauguró en Madrid la primera sede del Lyceum Club, en la Casa de las Siete Chimeneas, de la calle de las Infantas, 31.


Lyceum Club Femenino

María de Maeztu

María Léjarraga

Victoria Kent

Carmen Baroja

Isabel Oyárzabal

Zenobia Camprubí


Lyceum Club Femenino Si bien los cargos fueron renovándose, la primera junta estuvo formada por:  María de Maeztu, como presidenta;

Victoria Kent e Isabel Oyárzabal, vicepresidentas; Amalia Galarraga, tesorera;

Zenobia Camprubí, secretaria; y Helen Phipps, vicesecretaria.

De la sección de literatura y de la biblioteca, se ocuparon respectivamente María Lejárraga y María Martos; de la sección de arte, Carmen Baroja;

de la de ciencias, María Luisa Navarro;

y de las relaciones internacionales, también Camprubí.


Lyceum Club Femenino

Los objetivos generales del Lyceum Club eran: defender los intereses morales y materiales de la mujer, desarrollando las iniciativas económicas, científicas y artísticas; fomentar el espíritu colectivo, facilitando así el intercambio de ideas y la compenetración de sentimientos; organizar obras de carácter social y celebrar sesiones, conferencias...

El Lyceum Club tuvo un gran impacto en el panorama cultural español, en el que la mujer, a excepción de una minoría reducida y dispersa, vivía al margen de cualquier actividad colectiva con un comportamiento normalmente desfasado y anacrónico. Porque no era sólo un lugar de reunión, donde poder tomarse una taza de té y cambiar impresiones, sino centro cultural donde María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones, a cargo de intelectuales, científicos y de artistas nacionales y extranjeros.


Lyceum Club Femenino El Lyceum Club no era sólo un lugar de reunión, donde poder tomarse una taza de té y cambiar impresiones, sino centro cultural donde María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones, a cargo de intelectuales, científicos y de artistas nacionales y extranjeros. García Lorca dio en sus salones la conferencia “Imaginación, inspiración y evasión en poesía”, Unamuno leyó allí su drama Raquel encadenada; Rafael Alberti se presentó una tarde de noviembre, vestido de tonto, metido en una levita inmensa, con un pantalón de fuelle, cuello ancho de pajarita y un pequeño sombrero hongo, con una paloma enjaulada en una mano y un galápago en la otra, ya que la conferencia se llamaba: “Palomita y galápago (¡No más artríticos!)” y armó la marimorena, sorprendiendo a unos, escandalizando a otros y divirtiendo a los demás. Benavente, en cambio, el día que le invitaron a dar una conferencia en el Lyceum, replicó: “A mí no me gusta hablar a tontas y a locas”.


Lyceum Club Femenino

Entre las incesantes actividades que desarrolló el Lyceum Club de Madrid acaso quepa destacar una de las menos conocidas, por su carácter interno: Los cursillos y seminarios de derecho que impartieron las abogadas Victoria Kent, Matilde Huici y Clara Campoamor.

Al aproximarse al derecho, las mujeres cobraron conciencia colectiva de sí mismas: descubrieron su situación en los códigos civil y penal, organizaron comisiones para estudiar y redactar reformas, y elevaron públicamente sus peticiones al gobierno.

Por ejemplo: Supresión del artículo 57 del Código Civil: «El marido debe proteger a la mujer y ésta obedecer al marido», sustituyéndolo por este otro: «El marido y la mujer se deben protección y consideraciones mutuas». Supresión del artículo 438 del Código Penal:

«El marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer matase en el acto a ésta o al adúltero, o les causara lesiones graves, será castigado con la pena de destierro» (sic).


Lyceum Club Femenino Carmen Baroja en Recuerdos de una mujer de la generación del 98, sus memorias:

«Todos se pirraban por el Lyceum. No hubo intelectual, médico o artista que no diera una conferencia; menos Benavente, que dijo que no quería hablar a tontas y a locas».

Miembros del Lyceum Club Femenino, Madrid, 1935


PANORAMA DE LA EDUCACIÓN FEMENINA EN ESPAÑA


Panorama de la educación femenina en España

Aunque para fines del siglo XIX existía un cierto consenso en España sobre la necesidad de educar mínimamente a las mujeres, será a partir de entonces cuando el tema cobre mayor entidad y se produzca el acceso de estas a la enseñanza. Se trataba de educar a las mujeres porque la naturaleza las llamaba a compartir su vida con los hombres y tenían que saber atenderles; porque estaba en sus manos la dirección de los hijos durante la infancia y debían estar preparadas para formarlos. Consecuentemente, sólo una “adecuada educación” que las preparara ante todo para ser mejores esposas y madres era, a decir de sus defensores, la que les convenía y la única que les haría felices.

Una instrucción elemental, con ciertos contenidos culturales, se consideraba suficiente; sólo una minoría defendía la ampliación de aquella con vistas al ejercicio profesional.


Panorama de la educación femenina en España

Sin embargo, esta educación no tardaría mucho en mostrar sus insuficiencias y discriminaciones.

En los comienzos del siglo XX la influencia exterior, el desarrollo de los servicios, la demanda de trabajo por parte de las chicas de clase media, la actitud de las interesadas y el efecto mimético de las pioneras harían que se debatiera y difundiera un modelo de enseñanza femenina acorde con el resto de los países occidentales.

Las medidas adoptadas por el Estado en pro de la educación de las mujeres tuvieron una doble vertiente. Legal, para acabar con las barreras discriminatorias, y fundacional, creando nuevos centros docentes.


Panorama de la educación femenina en España

Dentro de la labor legislativa cabe destacar: la mejora de los programas de estudio (1901) y el establecimiento de la coeducación (1909) en el nivel primario;

la homogeneización de los programas de las Escuelas Normales, salvo para las labores (1901), y la introducción en ellas del sistema coeducativo (1931); la creación de nuevas titulaciones de grado medio (matrona, 1904; institutriz, 1916; enfermera, 1917; taquígrafamecanógrafa, 1916); la división del bachillerato en dos etapas (1926);

la abolición del necesario permiso del rector para entrar en la universidad (1910); el régimen de igualdad con que se estableció la concesión de becas para el extranjero, y la firma de intercambios con “colleges” femeninos americanos (1919).


Panorama de la educación femenina en España Cierto que algunas de estas leyes apenas tuvieron tiempo y medios para llevarse a la práctica, pero no cabe dudar de sus intenciones.

En el primer tercio del siglo XX se hizo cada vez más habitual la incorporación y permanencia de las niñas en la enseñanza primaria. A partir de 1909, se amplió la obligatoriedad de cursar primaria de los seis a los doce años.


Panorama de la educación femenina en España

Clase de niñas de dña. Hilaria Esteve León. Ibi. 1934.


Panorama de la educación femenina en España En cuanto a los programas, las mejoras se dirigieron a incrementar la atención que merecían los contenidos intelectuales e incluir, por primera vez, ejercicios corporales. Lo que no es óbice para que las labores, los trabajos manuales y la religión siguieran teniendo gran importancia. Se intentó hacer la enseñanza, sedentaria y memorística hasta entonces, experimental, en contacto con la naturaleza y más personalizada.

Pero las cosas no pasaron del papel salvo en el caso de alguna experiencia minoritaria.


Panorama de la educaci贸n femenina en Espa帽a

Academia de la Srta. Mercedes. Ibi. 1935


Panorama de la educaci贸n femenina en Espa帽a


Panorama de la educaci贸n femenina en Espa帽a

Escuela de Adultas Cultura Femenina. Ibi. [circa 1933]


Panorama de la educaci贸n femenina en Espa帽a

Escuela de Adultas Cultura Femenina. Ibi. [circa 1933]


Panorama de la educación femenina en España Durante los años 30, doña Joaquina Lozano Garzarán, esposa de d. Santiago Rico Molina, a pesar de haber ejercido ya como maestra nacional, movida por su inquietud de completar su educación y aportar algo más de formación a las mujeres ibenses, tuvo la iniciativa de crear una “escuela nocturna”, en el primer piso de la casa nº 1 de la Plaza la Palla (esquina con la calle del Trinquet), dirigida a las jovencitas, que asistían a clase después de realizar sus ocupaciones diarias o terminada la jornada laboral en las fábricas. Fue un proyecto que permitió a un buen número de jóvenes ampliar sus conocimientos de cultura general. Al principio no lo tuvo nada fácil, debido a la instauración de la II República, el cambio político y las actuaciones impuestas por las nueva autoridades locales, quisieron impedir el funcionamiento de la escuela de doña Joaquina, alegando se instruía a sus alumnas en n ambiente religioso y católico, aspectos estos que contradecían los dictados laicos de la nueva época. Llegó a tener serios problemas para llevar adelante su institución, aunque primaron los detractores, también contó con la ayuda y colaboración de doña Hilaria León, actuando de mediadora entre doña Joaquina y las autoridades, defendiendo la libertad de cátedra, tal y como se promulgaba en los idearios republicanos. La entereza y tenacidad de doña Joaquina y la ayuda de doña Hilaria, evitaron el cierre de la escuela nocturna.


Panorama de la educación femenina en España

Las enseñanzas medias serán las primeras en recibir los efectos del desarrollo de la primaria y los cambios ideológicos sobre la educación de las mujeres. Cronológicamente su despegue se produjo a partir de los años diez. En su diseño se pueden distinguir tres tipos de estudios: Magisterio, Bachillerato y Enseñanzas Profesionales. La situación de las primeras chicas que se atrevieron a ir a los institutos, hasta entonces sólo masculinos, no debió de ser halagüeña. Recelos sociales y docentes hacia el contacto de los sexos imponía una actitud retraída por su parte y un severo control hacia su comportamiento por parte de profesores y bedeles. No contribuía a mejorar el ambiente la postura de los muchachos, oscilante entre el donjuanismo y el rechazo.

Sólo el paso de los años y el aumento del alumnado femenino suavizaron los perfiles de estas relaciones.


Panorama de la educación femenina en España

El acceso a los estudios universitarios supuso la transformación más significativa en la educación de las mujeres de las primeras décadas del siglo XX. Éstas fueron las pioneras de unos novedosos itinerarios biográficos. Primero había sido la facultad de Medicina estudios por los que han entrado en la universidad las mujeres de casi todos los países, después la de Farmacia y la de Filosofía y Letras, más tarde la de Ciencias y la de Derecho; por fin, en los albores de los años treinta, los estudios de Ingeniería y de Arquitectura.


Panorama de la educaci贸n femenina en Espa帽a

Victoria Kent. Directora general de Prisiones. Revista Estampa, 12 de Junio de 1932.


Panorama de la educación femenina en España

Las maestras rurales

Otro caso muy interesante es de las maestras rurales, las cuales ejercieron también una influencia considerable en la renovación pedagógica pero es poco cuantificable, puesto que no dejaron obra escrita que pueda analizarse ni impartieron clases magistrales ni pronunciaron conferencias en foros de prestigio ni presidieron reuniones y sus nombres ni siquiera aparecían en la prensa local. Sin embargo fue también un buen número de maestras rurales las que intentaron llevar a cabo la renovación educativa de los pueblos más sencillos, pueblos dispersos por toda la geografía española.


Panorama de la educación femenina en España

Las maestras rurales

La enseñanza primaria hacía aguas por todas parte. Según la ley escolar, en 1908 deberían haber existido 34.366 escuelas públicas, pero sólo se alcanzaba la cifra de 24.861 y de ellas, unas 14.000 ofrecían condiciones realmente lamentables como ponía de manifiesto un informe de de la época: escuelas al lado de cárceles y cementerios, en locales inmundos, auténticas cuadras carentes de higienes y proclives a la propagación de enfermedades contagiosas, escasa asistencia de niños en las temporadas de las labores agrícolas, maestros heroicos pero poco preparados y muy mal pagados, sistemas y métodos de enseñazas rutinarios y disciplinarios, escaso e inadecuado material pedagógico…


Panorama de la educación femenina en España

Las maestras rurales

“La primera escuela que yo tuve empezó a contar Ezequiel- fue en un pueblo perdido en la montaña. Enterraban a los muertos sin ataúd, envuelto el cuerpo en unos trapos. Todos los niños tosían. Las niñas vestían una especie de sayales negros y largos. No habían visto un automóvil, ni siquiera un carro...”


Panorama de la educación femenina en España

Las maestras rurales

“Vivíamos como campesinos. Como ellos cocinábamos en el hogar de leña a ras del suelo; como ellos comíamos cada día del año el cocido modesto de garbanzos, repollo, un chorizo, un trocito de tocino. Y sopas de ajo con huevo por la noche. Como ellos acarreábamos el agua en cántaros para los usos domésticos. Como ellas lavaba yo en las aguas del río, lo mismo en invierno que en verano, rompiendo a veces los hielos de la superficie para poder llegar al agua. Como ellos.”


Conclusión Este era el modelo ideal que llevaron para conseguir en España educar a la mujer para hacer de ella una persona cultivada a semejanza del intelectual liberal y europeísta. Como grupo, compartieron intereses sociales e intelectuales en un marco temporal en cierta manera homogeneizado por acontecimientos históricos externos de gran magnitud.

Como grupo, sus vidas estuvieron marcadas por hombres más o menos célebres –hermanos, esposos-, cuya ambivalencia ante su emancipación intelectual se tradujo en un cerco a la misma tras el empuje inicial que ellos mismos habían representado.


Conclusión La reforma que llevaron a cabo estas mujeres durante cristalizó finalmente en una generación de intelectuales españolas que consiguieron llegar a ser profesionales de primera categoría – físicas, químicas, maestras, doctoras, pintoras, escritoras…-

Nombres como los de María de Maeztu Whitney, María Barbeito Cerviño, Margarita Comas Camps, Concepción Sainz Amor, Rosa Sensat Vila, Regina Lago, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí y otras muchas, cuyos nombres han caído en el olvido o se los llevó la ruptura que produjo en España la Guerra Civil pero no cabe duda que, en su momento, estas profesionales ejercieron una importancia considerable en la renovación de España.


LAS PROTAGONISTAS


Carmen de Burgos (1867 – 1932) “Me crié en un lindo valle andaluz, oculto en las estribaciones de la cordillera de Sierra Nevada, a la orilla del mar, frente a la costa africana. En está tierra mora, en mi inolvidable Rodalquilar, se formó libremente mi espíritu y se desarrolló mi cuerpo. Nadie me habló de Dios ni de leyes, y yo me hice mis leyes y me pasé sin Dios. Allí sentí la adoración al panteísmo, el ansia ruda de los afectos nobles, la repugnancia a la mentira y los convencionalismos. Pasé a la adolescencia como hija de la natura, soñando con un libro en la mano a la orilla del mar o cruzando a galope las montañas. Después fui a la ciudad... y yo que creía buena a la humanidad toda, vi sus pequeñeces, sus miserias... y sentí el dolor de los pesares ajenos, y lloré con los oprimidos y envidié los mundos donde no habitan los hombres.” Carmen de Burgos, Autobiografía


Carmen de Burgos (1867 – 1932)

La escritora, periodista y activista Carmen de Burgos, una de las personalidades más atractivas e influyentes del Madrid moderno. A los dieciséis años se casó con Arturo Álvarez Bustos, un periodista hijo de cacique que resultó ser un señorito juerguista con el que tuvo un hijo, una hija y una vida «que era como un pozo oscuro». Al morírseles su hijo «por su abandono y mi ignorancia», Carmen cambió el rumbo de su vida: se puso a trabajar como cajista en la imprenta de su suegro y empezó a escribir y estudiar para sacar el título de maestra, obteniendo en 1901 por oposición la plaza de profesora en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara.

Tomó posesión como profesora numeraria en la sección de Letras, abandonó Almería, empezó a mandar colaboraciones a periódicos madrileños y comenzó una nueva vida. En 1903 se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico, el naciente Diario Universal, llevando la columna “Lecturas para la mujer”, firmadas bajo el pseudónimo de Colombine.


Carmen de Burgos (1867 – 1932)

En su columna lo mismo hablaba sobre temas domésticos, higiene o belleza, como de la defensa de la mujer o contra la pena de muerte. Por ejemplo, el 20 de diciembre de 1903 anunció en ella la formación de un Club de matrimonios mal avenidos para pedir el establecimiento del divorcio, generando una polémica y un escándalo enormes. En 1905 consiguió una beca de la Normal de Maestras para la ampliación de estudios profesionales en el extranjero y viajó durante un año por Francia, Suiza e Italia.

A la vuelta funda su famosa tertulia, los “Miércoles de Colombine” y se convirtió en autora de éxito de novelas cortas.

En 1909 comenzó su relación con Ramón Gómez de la Serna. Resulta curioso que en una época y entorno donde los matrimonios de hombres con mujeres mucho más jóvenes que ellos se tomaban con naturalidad (recuérdese la diferencia de edad entre Antonio Machado y su niña Leonor), la diferencia de edad entre Colombine y Ramón (1888-1963) nunca se aceptó.


Carmen de Burgos (1867 – 1932) “Si nuestra España no hubiera sido tan chabacana, zaragatera y mediocre, el amor de Carmen y Ramón hubiera sido inmortalizado en lugar de ser convertido en oscuro tabú, manoseado por contemporáneos maledicientes. Tuvieron que vivir protegiéndose. En otro país serían una pareja legendaria, un modelo histórico, magnificado aún más por su dramático final, su salida sin salida.”


Carmen de Burgos (1867 – 1932) "Es de una belleza española [...] nariz bondadosa, delgada y gentil [...] boca, estática, colegiala, con dos finas comisuras [...] su barbilla de una juventud dichosa [...] con un hoyo sutil [...] como si permaneciese vivo en ella su retrato de niña" (Ramón Gómez de la Serna)


Carmen de Burgos (1867 – 1932) Escribió ciento cinco novelas cortas publicadas regularmente en la colecciones más importantes de la época —El Cuento Semanal (4 obras), Los Contemporáneos (17), El Libro Popular (4), La Novela Corta (26), La Novela de Hoy (9), La Novelas Semanal (3), etc.—, y doce novelas largas.

Como periodista colaboró en los periódicos más importantes de la época: La España Artística, El País, ABC, El Liberal, La Esfera… siendo miembro activo de la Asociación de la Prensa y de la Sociedad de Escritores y Artstas. Fue también la primera mujer corresponsal de guerra en España.


Carmen de Burgos (1867 – 1932)

Haciendo honor al título de Dama Roja que le habían dado sus enemigos, pese a su éxito como periodista y escritora siguió acudiendo a asambleas de obreras y mítines feministas y participando activamente, a través de artículos y conferencias, en las campañas a favor del divorcio, el voto femenino y los derechos de la mujer en general.


Carmen de Burgos (1867 – 1932)

Carmen de Burgos tuvo una muerte coherente con su vida el 8 de octubre de 1932, tras pronunciar una conferencia sobre educación sexual en el Círculo Radical Socialista de Madrid.

“Se sintió enferma [...] se procedió a su asistencia por los doctores Estellés e Iranzo [...] Doña Carmen pidió que la viera el doctor Marañón [...] Una vez los tres médicos reunidos [...] continuaba empeorando [...] sin perder energía pronunció estas palabras: «Muero contenta, porque muero republicana. ¡Viva la República! Les ruego a ustedes que digan conmigo ¡Viva la República!» [...] se avisó a una ambulancia que trasladó a doña Carmen de Burgos a su domicilio donde falleció a las dos de la madrugada,” (“Muerte de una escritora ilustre”, El Sol, 9 de octubre de 1932).


Carmen de Burgos (1867 – 1932)

Carmen de Burgos,en el centro, vestida de oscuro, tercera posiciĂłn por la izquierda..


Elena Fortún. (1886-1952)

Elena Fortún es el seudónimo de Encarnación Aragoneses Urquijo. Nació en Madrid en 1886 y fue de las pocas mujeres de la época que estudió Filosofía y Letras.

Se casó en 1908 con Eusebio de Gorbea Lemmi, militar republicano y también escritor, con quien tuvo dos hijos. Siguiendo el destino del marido, vivieron en distintos lugares de la península y en 1919 se instalaron en Madrid. Pronto se integraron en la vanguardia intelectual y organizaron una tertulia semanal en su casa.

Además de escribir novelas, publicaba regularmente artículos en El Liberal y participaba en los trabajos teatrales de El cántaro roto de Valle-Inclán, El mirlo blanco de los Baroja y El caracol de Rivas Cheriff. La muerte de su hijo pequeño en 1920 cambió la vida de la pareja, y Encarna prácticamente se encerró durante cinco años.


Elena Fortún. (1886-1952)

Pasado el duelo se reintegró a la vida intelectual de la mano de sus dos amigas María Lejárraga y María Martos con las que acudía a las reuniones del Lyceum. No en vano fue María Lejárraga quien le animó a escribir las divertidas historias que contaba, y se la presentó a Torcuato Luca de Tena, que contrató su colaboración en Blanco y Negro. Allí empezó a escribir con el seudónimo de Elena Fortún, personaje de una de las novelas de su marido.

Comenzó con una serie de «Celia dice…», pequeñas escenas dialogadas que luego se incluirían como capítulos en sus libros y que tuvieron un gran éxito.


Elena Fortún. (1886-1952)

Era la primera vez que el mundo de los niños tiene su propio sentido, su propia lógica que no siempre coincide con la de los mayores. Elena Fortún presentaba dos puntos de vista, el de los adultos y el de los niños; el lector puede elegir y con frecuencia se da cuenta de que los niños tienen razón y el mayor queda ridiculizado y aparece como una persona injusta, despótica, autoritaria y, a veces, absurda.

En 1929 la Editorial Aguilar publicó el primero de los libros de Celia, lo que dice, y en 1930 Celia en el colegio y Celia novelista, de los que Gente Menuda sacaba anticipos.


Elena Fortún. (1886-1952)

El curso 1932-33 estuvo matriculada en las clases de Biblioteconomía de la Residencia de Señoritas, estudios que combinaba con la investigación de la historia del cuento y el romancero infantil —ayudada, inicialmente por Carmen Baroja— y dedicaba sus esfuerzos a reivindicar el papel de la tradición oral infantil en el conocimiento de la intrahistoria española. El feminismo de Encarna y su preocupación por erradicar el analfabetismo la llevaron a apoyar abiertamente la República. Tras la Guerra Civil el matrimonio tuvo que exiliarse y marcharon a Buenos Aires, donde Eusebio se suicidó en 1948, poco después de que Encarna, que había vuelto a Madrid unos meses antes, le hubiese arreglado el regreso a España. Ella murió en Madrid en 1952.


María de la O Lejárraga. (1874-1974)

Estudió en Madrid, en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, institución de la cual fue profesora. En esta época publicó, en 1899, su primer libro: Cuentos breves, lecturas recreativas para niños obra que, paradójicamente, será la única que firmará con su nombre. En 1900 contrae matrimonio con Gregorio Martínez Sierra.

Antes de su unión se había iniciado la “colaboración literaria” entre ambos, las obras escritas por María son publicadas bajo el nombre de su marido, quien adquiere notoriedad como dramaturgo gracias a las dotes literarias de su mujer. Entre sus novelas, Tú eres la paz, publicada en 1906, constituyó un auténtico best-seller. En el campo de la dramaturgia Canción de cuna está traducida a varios idiomas y llevada al cine en cuatro ocasiones.


María Lejárraga. (1874-1974) Activa militante política, centró su labor en conferencias destinadas a la formación cultural de la mujer.

En los años de la República fue presidenta de la Asociación Femenina de Educación Cívica y diputada socialista por Granada. Sorprendida en Madrid por la Guerra Civil, María sufre el exilio político, trasladándose a Niza, donde sufrirá interminables penurias durante la II Guerra Mundial.

Pero no fue el único destierro, ya que en plena juventud experimentó el lacerante exilio íntimo del desamor, cuando Gregorio, convertido en famoso dramaturgo gracias a la capacidad creadora de su mujer, la abandonó por la actriz que representaba sus obras: Catalina Bárcena.


María Lejárraga. (1874-1974) La desgarradora historia de María de la O Lejárraga merece una mención especial. Una mujer que vivió en un cierto anonimato, o más bien a la sombra de su marido Gregorio Martínez Sierra, una de las figuras más representativas del Modernismo español y dramaturgo más importante de principios de siglo. La obra Canción de cuna, que Garci ha llevado después al cine, es de él. O sería más correcto decir que está firmada por él, pero que en realidad la escribió María, como el resto de las casi cien obras literarias, entre guiones, dramas, novelas ensayos y poesías, del marido. Gregorio y María se casaron cuando ella tenía 26 años y el 20. Vivían de su exiguo sueldo de maestra de primera enseñanza. María se levantaba todos los días a las cinco de la mañana para arreglar la casa y preparar la comida antes de irse a clase, y por las noches escribía las obras, que ya empezaban a tener un cierto éxito, y que luego las firmaba bajo el nombre de él. Con el paso del tiempo sus dramas alcanzaron cada vez más éxito, llegándose a representar en el extranjero y convertidos en películas en Hollywood. Sin embargo, no todo era alegría y prosperidad en su hogar. En 1906, Gregorio comienza un largo amorío con Catalina Bárcena, primera actriz de su compañía de teatro. Pero por razones obvias, nunca se atrevió a dejar a María. Y lo más increíble es que ella soportó estoicamente. Sufrió muchísimo, e incluso en alguna ocasión intentó suicidarse. Pero ella seguía aguantando. Mientras tanto seguía escribiendo de forma servil y leal para él, y soportando las más zafias y mezquinas crueldades por parte de la actriz. Esta situación imposible e insoportable se prolongó durante quince años, hasta que Catalina tuvo una hija con Gregorio. Entonces María se separó por fin y se fue a vivir a Francia. No obstante, ella continuó escribiendo para quien le había abandonado por otra y guardando celosamente su secreto hasta el final. Quizás la osadía más grande a la que se atrevió fue a poner en boca de su marido sus propias ideas feministas. María, en su autobiografía Gregorio y yo publicada en México a los 78 años, da algunas de las razones por las que renunció prácticamente durante toda su vida a declarar la verdadera autoría de las obras. Ella misma reconoce que la única razón y la más poderosa fue el amor. Según ella, fue invadida por un enorme sentimiento de humildad, que surge cuando de verdad se quiere a un hombre, por lo que no le importó nada en absoluto perder su propia identidad por el hombre que amaba, a pesar de pasar mucha hambre y muchas calamidades durante su exilio francés. Y con todo, siempre se mantuvo respetuosa con Gregorio Martínez Sierra, el hombre que había amado incondicionalmente y que le había conducido a ella al más profundo ostracismo.


María Lejárraga. (1874-1974)

El que María no hiciera públicas las pruebas que apoyaban la narrativa de colaboración elaborada en sus memorias literarias se debe, probablemente, a una combinación de razones complejas que son difíciles de desenredar pero que seguramente brotan del desarrollado sentido de fidelidad a una persona que fue siempre consecuente y honesta. Podríamos proponer que a un sentimiento de lealtad hacia Gregorio se une el no haberse querido traicionar a sí misma y a las decisiones que había tomado por muy desatinadas que resultaron ser. En Gregorio y yo no parece quererle ser infiel a la memoria, por muy revisionista que sea, de lo que recuerda fueron sus “horas serenas”. Por otra parte tampoco sería raro que quisiera proteger la intimidad de su vida compartida con su marido a pesar de que su matrimonio se había venido abajo alrededor de 1922. Y tampoco habría que descontar un profundo sentido de pudor ante un mundo que, aunque parecía conocer los entresijos de su vida conyugal y literaria, cuán a menudo disfruta de la desdicha ajena. En un gesto que podríamos interpretar como estratégico, mantiene y elabora la ficción del matrimonio en gran medida y ante todo como colaboración literaria. Sin embargo, en una carta a su hermano Alejandro desde Niza en 1948 en un tono que se desmarca del tono sereno que utilizará en su libro de memorias, escribe:


María Lejárraga. (1874-1974)

"De que soy colaboradora en todas las obras no cabe la menor duda, primero porque es así, y después porque lo acredita el documento voluntariamente redactado y firmado por Gregorio en presencia de testigos que aún viven y que dice expresamente: "Declaro para todos los efectos legales que todas mis obras están escritas en colaboración con mi mujer, Doña María de la O Lejárraga García. Y para que conste firmo ésta en Madrid a catorce de abril de mil novecientos treinta". Además, aunque, después de esto, todo es superfluo, tengo numerosas cartas y telegramas que prueban no sólo mi colaboración sino que varias obras están escritas sólo por mí y que mi marido no tuvo otra participación en ellas que el deseo de que se escribiesen y el irme acusando recibo de ellas, acto por acto, según se los iba enviando a América o a España cuando yo viajaba por el extranjero. Las obras son de Gregorio y mías, todas, hasta las que he escrito yo sola, porque así es mi voluntad". Hasta su muerte en 1974 se mantuvo fiel a la noción de "colaboración" que había establecido en Gregorio y Yo a pesar de haber podido, en cualquier momento, sacara a relucir las cartas que hubieran callado a todos aquellos que intentaban borrar su autoría, apenas recuperada, como dramaturga y novelista...


María Lejárraga. (1874-1974) Alda Blanco, "María Martínez Sierra: Feminismo y exilio", en El exilio literario de 1939. Actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de La Rioja del 2 al 5 de noviembre de 1999, Logroño, 2001, pp. 359-373


María Lejárraga. (1874-1974)

Desde México en 1954 y más tarde desde Argentina, reanudó su actividad literaria con el nombre de María Martínez Sierra. Murió en Buenos Aires, el 28 de junio de 1974, poco antes de cumplir cien años, dejando un legado indiscutible y prácticamente desconocido como literata, política, feminista, periodista, traductora y cofundadora de revistas modernistas, convirtiéndose en una de las mujeres españolas más injustamente silenciadas y olvidadas del siglo XX, tanto desde el punto de vista literario como del compromiso social.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956)

Zenobia Camprubí Aymar, nacida en la localidad catalana de Malgrat de Mar en 1887, contrajo matrimonio con Juan Ramón Jiménez en 1916, convirtiéndose desde ese momento y hasta su fallecimiento, 40 años más tarde, en compañera inseparable y decisiva colaboradora del poeta en todos sus proyectos literarios. Desde su adolescencia, empezó a escribir cuentos en castellano y en inglés, y a desarrollar sus dotes literarias. Durante su estancia en Madrid asistió a numerosas conferencias, y fiestas organizadas por un matrimonio norteamericano, los Byne; allí fue donde escuchó hablar de un arisco y extraño poeta huésped de la residencia que se quejaba del ruido, pero que pegaba el oído a la pared cuando oía la risa de Zenobia.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956) En 1916 se casa con el poeta (diez años mayor que ella) en Nueva York. A partir de este momento, la vida de Zenobia se centró en dos aspectos: llevar adelante actividades socialmente comprometidas (en 1919, por ejemplo, funda en Barcelona la asociación "La Enfermera a Domicilio”, una especie de servicio social clínico sin fines lucrativos) y apoyar a su esposo (será su traductora, correctora de estilo, secretaria, agente…).

Se puso al frente de pequeños negocios que compensaran los problemas económicos del matrimonio, y sorteó problemas tan importantes como abandonar España dignamente tras el estallido de la Guerra Civil. En agosto de 1936 el matrimonio inicia un periplo en el que recorrerán Cuba, Estados Unidos, Buenos Aires y Puerto Rico, donde Zenobia trabajó como profesora en la Universidad de Río Piedras.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956)

En 1954 se instalan en Puerto Rico, porque Juan Ramón no soporta los EE. UU. Zenobia no sólo deja atrás una vida intelectualmente interesante.

Zenobia morirá el 28 de octubre de 1956, dos días después de que su esposo recibiera el Premio Nobel de Literatura.

Zenobia Camprubí está considerada como una de las primeras grandes feministas de España, miembro destacado del Lyceum Club Femenino junto a Victoria Kent, desde el que reivindicó constantemente una mayor presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Entre sus muchas iniciativas de carácter humanitario, destacaron varias campañas a favor de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil, realizadas desde su residencia en Nueva York. Zenobia perteneció a un marco social en el que la mujer estaba relegada a un segundo plano. Para muchos, es el caso más representativo de estas mujeres voluntariamente en la sombra.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956)

La imagen de una Zenobia inteligente, culta, pero sobre todo alegre y fuerte, “salvadora” del poeta perdido, evadido, empezó a construirse desde su muerte.

Zenobia conocía muy bien cuál era en aquel momento la posición de la mujer que escribía y cuáles sus horizontes.

Sabía que la única posibilidad que tenía de escribir era seguir su diario, es decir, dedicarse a la faceta “privada” de la escritura porque a la “pública” ya se dedicaba Juan Ramón. Él es el que escribe y ello impide que Zenobia pueda entregarse a otra actividad literaria. Varias veces manifiesta su deseo de hacerlo, y no sólo por el gusto de escribir, también para ganarse la vida. Pero nunca se decide.

Los diarios de Zenobia es una lucha con ella misma en la que logra mantener un equilibrio entre las experiencias de su vida exterior y su vida interior.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956) Zenobia empezó a llevar un diario de muchacha, viviendo en Nueva York, en la tradición puritana impuesta por su madre para adquirir conciencia de sus responsabilidades. Asumió de nuevo la escritura de un diario al casarse con Juan Ramón en 1916, también en Nueva York y lo mantuvo hasta el regreso a España.

Estos textos carecen casi de ideología y son mayormente relatos de sus muchas actividades sociales en los Estados Unidos y de los trabajos pesados, por razones económicas, al instalar su primer piso en Madrid.


Zenobia Campubrí (1887 - 1956) El diario del exilio es de otra índole, en él Zenobia se enfrenta con su destino, el de su marido, y el de toda una nación, España, y en él se revela la mujer entera, que es en parte una mujer de letras. El diario de Zenobia fue su isla espiritual, una vida interior cultivada, alimentada, es un pozo de fortaleza, la estructura interior que necesitamos para resistir las catástrofes, errores e injusticias que nos llegan de fuera. En el exilio, el diario de Zenobia fue su pozo de fortaleza para hacerle frente, ella y su marido, a la desde entonces inolvidable tragedia de la Guerra Civil Española.


Concha Méndez (1898 - 1986)

Una de las figuras más atractivas del panorama vanguardista español de los años veinte y treinta es Concha Méndez Cuesta

Concha recibió, en un colegio francés, una educación femenina y católica que no compartía, pero cuya influencia se observa en sus primeros versos.

Los padres, aplacando cada anhelo por aprender y descubrir mundos, le prohibieron continuar los estudios, después de los más elementales, y educaron a la niña para que creciese como todas las mujeres católicas de la España de principios del siglo XX.


Concha Méndez (1898 - 1986)

Pero eso no bastó para que fuera una joven inquieta, liberal, arriesgada, campeona de natación y gimnasta.

Se marchó de casa de sus padres a la aventura, cruzando océanos por el placer de conocer el mundo (Londres, Buenos Aires y Montevideo), por cambiar de aires y por buscar su verdadero lugar, donde pudiese no sufrir presiones. Durante siete años Méndez y Buñuel fueron novios, hasta que ella se hartó de su insufrible carácter. Paradójicamente, fue a partir de la ruptura con Buñuel que comenzó para Concha su amistad con el grupo de jóvenes intelectuales del Madrid de los años veinte, gracias sobre todo a García Lorca, quien la introdujo en el grupo, y a Rafael Alberti y Luis Cernuda.


Concha Méndez (1898 - 1986)

Fueron años de actividad intelectual frenética: empezó a escribir poemas bajo la influencia de Lorca y de Alberti, y acabó convirtiéndose en una presencia fija en algunas de las tertulias más nombradas del Madrid vanguardista de esos años; su firma puede encontrarse en revistas como La Gaceta Literaria, Hèlix o Parábola. En 1926 publicó su primer libro, Inquietudes; al que le seguieron Surtidor y Canciones de mar y tierra.

En estas obras, sobre todo, es evidente la huella de la amistad de Concha con Maruja Mallo, una pintora a la que le gustaba romper con las reglas sociales y luchaba para la liberación de la mujer, y que permitió a Concha comprender, por primera vez, sus verdaderas aspiraciones.


Concha Méndez (1898 - 1986)

Las dos juntas disfrutaron de una vida intelectual muy intensa y contribuyeron a enriquecerla y destruir la imagen de la mujer como esposa sumisa y madre abnegada. Méndez descubrió un Madrid diferente, con calles, cafés, clubes, lugares donde dar rienda suelta a sus deseos de vida cultural y emancipación.

Para Mallo y Méndez, éste fue un periodo apasionante: colaboraron en la creación de proyectos comunes, como El ángel cartero, obra de teatro infantil escrita por Concha y con los decorados de Maruja, y, sobre todo, se influenciaron en el nivel artístico, formando un verdadero tándem creativo, como demuestra su poema “Verbena” y el cuadro de mismo nombre de Maruja Mallo.


Concha Méndez (1898 - 1986) Después de un largo viaje por Inglaterra y Argentina, regresa a España tras la proclamación de la II República; es entonces cuando conoce al poeta e impresor Manuel Altolaguirre, con el que se casará al año siguiente -siendo testigos García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén y Cernuda-.

Junto con su marido, activo impresor, contribuyó a la difusión de la obra del grupo del 27, editando colecciones de poesías y revistas como Poesía, y Caballo verde para la poesía (dirigida con Pablo Neruda).


Concha Méndez (1898 - 1986)

Fueron años intensos, desde un punto de vista literario, para Méndez que también se dedicó al teatro infantil. Se trata de textos la mayoría todavía hoy inéditos, pero que demuestran la amplitud de sus intereses, que abrazaron no sólo la poesía, sino también el teatro y el cine.

No obstante la actividad dramática, Concha, en esos años, no abandonó la escritura en verso. De hecho, en ese periodo publicó Vida a vida (1932), con la que introdujo en su producción poética nuevos temas y nuevas formas, y Niño y sombras (1936), donde expresó todo el dolor que padeció la poeta al haber perdido el niño que esperaban ella y su marido.

Acabada la guerra, el matrimonio comenzó un largo exilio, que les llevó a París, Cuba y México.

En 1944 Concha y divorciaron, porque Manuel abandonó a Concha por la cubana María Luisa Gómez Mena, junto a la que poco después falleció en España en un accidente de automóvil, cuando volvían del Festival de cine de San Sebastián de 1952.


Concha Méndez (1898 - 1986) Méndez, desde este momento, volvió a la misma condición de su juventud: ser mujer con inquietudes intelectuales en una sociedad sexista que la marginaba, y que sólo encontró desahogo en su poesía, por lo que ésta se hizo más introspectiva y encontró en la escritura un refugio donde expresar la irremediabilidad de su nuevo doble exilio: tanto interior como político.

Concha dejó de publicar de 1944 a 1979. Aunque viajó a Madrid en el año 1966, permaneció en México hasta su fallecimiento en diciembre de 1986. En 1991 se publicaron sus “Memorias habladas, memorias armadas”, trascripción de unas cintas que había ido grabando para su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre, quien efectivamente armó el material de la memoria viva que Concha iba desgranando oralmente en su casa de Coyoacán.


Maruja Mallo (1902 - 1995)

De ella decía Dalí que era mitad ángel, mitad marisco.

Se la ha vinculado a la Generación del 27 y al Movimiento Surrealista. Pero Maruja Mallo fue mucho más que todo eso. Tremendista, meticulosa, mujer de gran carácter, su imagen está también ligada a la modernidad. Mallo se había trasladado con su familia a Madrid cuando contaba once años y muy pronto había mostrado su interés por el mundo de la pintura. En la Escuela de Bellas Artes se hizo con una fama de rebelde que ya no abandonaría en toda su vida.

Allí hizo amistad con Dalí, Buñuel, García Lorca, Pepín Bello y Rafael Alberti, con el que vivió uno de sus grandes amores de juventud hasta que el poeta gaditano la abandonó por María Teresa León.


Maruja Mallo (1902 - 1995)

Ortega y Gasset le da la primera oportunidad para mostrar su talento. Varios ejemplares de la Revista de Occidente muestran escenas de vida urbana. Mallo retomaría esa colaboración a su vuelta a España después de décadas de exilio, ya en los años 60. Son años en los que además de fiestas populares, sus trabajos se centran en el deporte y en los objetos.

Fiel a los postulados de acción social de la República desarrolló una triple dedicación docente como profesora de Dibujo en el Instituto de Arévalo, en el Instituto Escuela de Madrid y en la Escuela de Cerámica de Madrid para la que diseña una serie de platos cuya pérdida hay que lamentar. También en 1935, en febrero, tiene lugar el encuentro definitivo con el poeta Miguel Hernández en la Casa de las Flores de Pablo Neruda. Lo cierto es que juntos planearon el drama Los hijos de la piedra inspirado en los sucesos de Casa Viejas y Asturias y a la influencia de Mallo se deben las cuatro composiciones que el poeta desgajó de El rayo que no cesa bajo el nombre de Imagen de tu huella y 18 de los 30 poemas de esa obra.


Maruja Mallo (1902 - 1995)

La Guerra Civil la sorprende con las Misiones Pedagógicas en Galicia de donde pasa a Lisboa acogida por Gabriela Mistral, embajadora de Chile en Portugal. Una invitación de la Asociación de Amigos del Arte a dar una serie de conferencias con el tema lo popular en la plástica española hacen posible su exilio en Buenos Aires a donde llega en 1937 y pasaría los próximos 25 años. Su primera obra allí continúa la vía iniciada con Sorpresa del trigo con obras como Arquitectura humana, Canto de espigas y Mensaje del mar. Entre 1945-1957, Maruja Mallo tuvo un periodo oscuro; sus apariciones públicas y sus exposiciones también eran más raras. En 1964, ella regresó a España. Pero aquellos que fueron sus contemporáneos o bien estaban muertos o seguían en el destierro. Su vida pública se extinguió.


Ernestina de Champourcin (1905 - 1999)

Por vida, vicisitudes, cronología, genio y voz literaria, Ernestina de Champourcin pertenece a la famosa Generación del 27. Por otras muchas razones esta condición le ha sido cuestionada y hasta ignorada. Parece ser que Gerardo Diego sufrió presiones para no incluirla en la antología Poesía española contemporánea, pero sí que la incluyó como miembro de su propia generación Ernestina era republicana. Y de izquierdas. Y tras una crisis religiosa se incorpora durante su exilio en México al Opus Dei. Joven de orígenes aristocráticos, exquisita educación, avidez lectora y dominio del inglés y el francés como no era habitual en su tiempo y entre sus coetáneos.


Ernestina de Champourcin (1905 - 1999)

Ernestina era también la feminista constructiva, la encargada de los asuntos literarios en el Liceo Femenino que fundaron María de Maeztu y Concha Méndez en 1926. La última vez que vio a su padre fue en la embajada de Noruega, donde él y su madre se habían refugiado al comienzo de la Guerra Civil. Allí fue para decirles que se casaba con Juan José Domenchina, poeta y secretario político de Manuel Azaña.

Al que sería su esposo y compañero hasta su muerte en 1959, lo conoció en 1930 en la tertulia del Café Regina, a la que eran asiduos escritores como Valle-Inclán o Max Aub. Los unió la literatura y el gusto por la crítica sincera.


Ernestina de Champourcin (1905 - 1999)

Para entonces ya se había ganado el reconocimiento de la crítica, con tres poemarios: En silencio (1926), Ahora (1928) y La voz en el viento (1931) y sus colaboraciones literarias en El Heraldo y La Época. Ernestina supo adaptarse bien al exilio en México, del que regresó en 1972. Antes había venido a visitar a su familia y dejar un poemario Presencia a oscuras, en 1952 y que fue fruto de una crisis espiritual que marca su conversión religiosa y la incorporación al Opus Dei. En sus últimos años, hasta su muerte el 27 de marzo de 1999, recibió numerosos premios y reconocimientos y fue candidata, además, al Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Para bien y para mal, su vida es un compendio de las contradicciones, las ideologías, las tragedias y las grandezas del siglo XX.


Ernestina de Champourcin (1905 - 1999) ESTÁS Y estás: en el vacío y en la ausencia presente, en la que es y vive sin dejar de ser única oquedad invisible con raíces eternas. No hay mundo que la llene pero sí algo vivo que la besa y la calma


María Teresa León (1903 - 1988)

Sobrina de Ramón Menéndez Pidal de quien aprendió pronto el romancero español. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza y se licenció en Filosofía y Letras.

En sus años jóvenes publica artículos en el Diario de Burgos destacando ya por su defensa de la mujer y de la cultura. En 1920, con dieciséis años se casa con Gonzalo de Sebastián y tienen dos hijos. En 1.929 publica su primer libro Cuentos para soñar.


María Teresa León (1903 - 1988)

Ya en Madrid, conocerá por esos años al que sería su compañero, Rafael Alberti. Dice el poeta en su Arboleda Perdida:

"Surgió ante mí, rubia, hermosa, sólida y levantada, como la ola que un mar imprevista me arrojara de un golpe contra el pecho".

Desde ese momento continuarán juntos su trayectoria vital. Instaurada la II República la Junta para la Ampliación de Estudios pensiona a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo. Con ese motivo viaja a Berlín, donde conocerá a Bertold Brecht, a la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda.

Participa en la fundación de la revista Octubre, en la que publicará su obra Huelga en el puerto (1933).


María Teresa León (1903 - 1988)

En 1.934 asiste al Congreso de Escritores donde conocerá a Gorki, Malraux, Piscator y otros.

Posteriormente deberá permanecer en el extranjero debido a la represión que tras la revolución de Asturias se desata en España.

Vuelta a su país, al poco se producirá la sublevación del 18 de Julio de 1.936 y tras una peripecia que le lleva de Ibiza a Madrid, participa en la Alianza de Escritores Antifascistas desarrollando una intensa actividad de agitación cultural y literaria en los frentes de batalla, de salvación del patrimonio nacional, cuyos ejemplos más sobresalientes son los del tesoro sacro de Toledo y el traslado de los fondos pictóricos del Museo del Prado a Valencia, junto con los artistas Timoteo Pérez Rubio, Josep Renau, Jaime Ferrán y el mismo Alberti.


María Teresa León (1903 - 1988)

Colabora en la confección del Romancero de la Guerra Civil dedicado a García Lorca, uno de los más bellos y heróicos compendios de poesía anónima de nuestra cultura contemporánea.


María Teresa León (1903 - 1988) Tras la Guerra Civil comienza un prolongado exilio que le llevará desde Orán a París, Argentina e Italia hasta 1.977.

Durante esos años practicará todos los géneros literarios: poesía, cuento, novela, biografía, guiones de radio, teatro, televisión.

Su obra más conocida Memoria de la melancolía, es un sugerente y emocionante relato de los años más activos del siglo XX, los de las décadas de los 20 y los 30, donde María Teresa León, jugó un papel protagonista.


María Teresa León (1903 - 1988)

En 1.977, tras 38 años de exilio, vuelve a su patria pero arrastrando ya una enfermedad hereditaria que le provoca la pérdida completa de memoria.

Desde entonces permanece ingresada en un sanatorio de la sierra madrileña, sin memoria ni recuerdos, la autora de Memoria de la melancolía hasta que un 14 de Diciembre de 1.988, con un Madrid bajo cero y con el país paralizado por la huelga general, º y un reducidísimo grupo de íntimos le dan sepultura en un nicho de su “Madrid, capital de la gloria”.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Literatura

Los fundamentos poéticos de su obra participan de los principios generales que conforman la Generación del 27 y que son apreciables en la voz de los poetas que la integran: sencillez formal, lirismo interior y un lenguaje cercano a la expresión popular. Adscrita por la crítica a la órbita estética de Pedro Salinas, quien prologa su primer poemario, Versos y estampas, quien acuño la definición de "muchacha-isla" para referirse a las resonancias claramente insulares de la poética de Josefina de la Torre y que resultarían, a la postre, el rasgo diferenciador de su poesía en el conjunto de la Generación del 27.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Literatura

En 1930 publica Poemas de la isla, poemario emblemático de toda su obra.

En 1968 se publica su tercer poemario, Marzo incompleto, y, dos décadas después, Medida del tiempo.

Durante los años ochenta, Josefina de la Torre escribe el poemario Él, manuscrito e inédito.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Cine

Los integrantes de la Generación del 27 celebraron la llegada del cinematógrafo. Así pues, una personalidad polifacética como la de Josefina de la Torre no podía quedar al márgen de las posibilidades que le brindaba este medio. Entre 1940 y 1945, realiza trabajos no sólo como actriz, sino como ayudante de dirección, guionista y columnista de la revista cinematográfica Primer Plano.

Su primer papel importante fue en la película Primer amor, a las que le siguen: La blanca paloma; Y tú, ¿quién eres?; Misterio en la marisma; El camino del amor; Una herencia en París y La vida en un hilo, su último trabajo de la mano de Edgar Neville.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Cine

Entre 1943 y 1944 mantiene una intensa actividad cinematográfica. Pero, tras ponerse a las órdenes de Edgar Neville y junto a estrellas como Conchita Montes y Rafael Durán, decide abandonar el mundo del cine.

Años más tarde publicará Memorias de una estrella, novela que narra la historia de una actriz que abandona el cine en pleno éxito. No obstante, Josefina de la Torre no abandona su labor como actriz de doblaje, siendo su doblaje más emblemático la voz de Marlene Dietrich al castellano.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Teatro

Pero es el teatro donde mejor ejercerá su papel de actriz, fundando en 1946 propia compañía de comedias, junto a su marido, el también actor Ramón Corroto.

Contando siempre con la dirección artística de su hermano Claudio de la Torre, esta compañía lleva a escena una quincena de obras, entre otras: El caso de la mujer asesinadita, de Miguel Mihura, o Casa de Muñecas, de Ibsen.

Durante los años sesenta del siglo XX trabajó en prestigiosas compañías como las de Amparo Soler Leal, Nuria Espert, María Fernanda D'Ocon o María Luisa Ponte. Ya octogenaria, se pone a las órdenes de Pedro Masó en la serie de Televisión Española Anillos de oro (1983). Será su última aparición en escena.


Josefina de La Torre (1907 - 2002) Toda mi ilusión la he puesto en la espera de un mañana. ¿Cómo vendrás? ¿Adornado de blanca flor de retama o de flor de pensamiento que de luto se engalana? ¿Vendrás con rojas miradas o con pálidas miradas? ¿Tendrás voz, tendrás sonrisa, o no me guardarás nada? ¡Mañana, horizonte en niebla, fiel timón de mi fragata: hace tiempo que me llegas con las velas desplegadas!


Hildegart Rodríguez (1914 - 1933)

La vida de Hildegart Rodríguez Carballeira, culta, intelectual, activista y miembro del Lyceum, es la crónica de una existencia excepcional por su brillantez, por su creatividad y por su trágico final. Su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, de origen gallego y situación económica acomodada, se establece en Madrid a comienzos del siglo XX.

Fue una mujer fría y calculadora pero con ideas vanguardistas para su época, por decidir ser voluntariamente madre en solitario y educar a su hija de forma que fuera el prototipo de una nueva mujer, una mujer liberada a la que ningún hombre hiciera sombra y educada para actuar como símbolo del fin de la opresión contra la mujer.


Hildegart Rodríguez (1914 - 1933) Con apenas tres años ya sabía escribir con ortografía, aprendiendo simultáneamente inglés, alemán y francés, que se le iban enseñando al mismo tiempo que la perfección del castellano. Su vida estuvo programada por su madre para ser una defensora del proletariado, animada por ideales solidarios.

A los trece años se la veía terminar el bachillerato y continúa sometida a una intensa educación intelectual, a los 14 años ingresó en las juventudes del PSOE y en el sindicato UGT. A fines de 1931 determina estudiar Derecho, terminando rápidamente la carrera a los dieciocho años.

En 1932 ingresa en el Partido Republicano Federal y fue nombrada secretaria de la Liga para la Reforma Sexual.


Hildegart Rodríguez (1914 - 1933) La relación entre madre e hija comenzó a enturbiarse justamente cuando empieza la vida social de la hija, siempre acompañada por Aurora. En sus trabajos de Hildegart predominan los temas políticos y, sobre todo, lo relacionado con sexualidad y limitación de los embarazos. Planea siempre la duda de qué es debido a la madre y qué a la hija.

Resulta llamativa la atención a la sexualidad y las intenciones pedagógicas y reformadoras en ese campo por parte de una mujer madura que manifestaba su repugnancia hacia la intimidad física con los varones y una joven apenas salida de la adolescencia y a la que su madre impedía cualquier proximidad fuera de su vigilancia con personas del sexo opuesto. Un autor inglés escribió sobre aquella Virgen Roja que pretendía la revolución total en las costumbres sexuales y que sin embargo se comportaba como una señorita decimonónica, yendo madre e hija juntas a todas partes, vestidas frecuentemente de negro.


Hildegart Rodríguez (1914 - 1933)

Aurora va desarrollando pensamientos y comportamientos obsesivos; cree en una conspiración internacional que busca arrebatarle la obra de su vida: su hija. Todo esto la lleva, en 1933, a decidir fríamente el "destruir su obra" antes de perderla o que ésta se aparte de su creadora.

Una noche, Aurora descarga varios tiros sobre el cuerpo de una Hildegart en pleno sueño. Dispara sin perder la serenidad en los puntos que había previsto, de acuerdo con un plan preconcebido, buscando la eficacia, evitar el dolor y hasta el producir el menor daño estético posible.


Hildegart Rodríguez (1914 - 1933) La parricida dejó impresiones divididas, como atestigua la opinión pública de los años treinta y en los propios psiquiatras que tuvieron que hacer sus informes periciales para el proceso que siguió al crimen. No sabemos de qué lado de la frontera de la demencia estaba aquella mujer que mostraba una absoluta frialdad en lo concerniente a su hija, de cuyo asesinato siempre se mostró orgullosa y dispuesta a repetirlo si la ocasión le hubiera sido dada. Una mujer capaz de ser violenta durante el proceso, en la cárcel y en el sanatorio psiquiátrico con el personal y con las compañeras, pero que del mismo modo proponía constantemente reformas de todo tipo, a la vez que tenía atenciones hacia las personas que la rodeaban.

En los tumultos de la guerra civil española, se abrieron las puertas del sanatorio, huyendo del mismo todos los internos entre los que se encontraba. Nunca más se volvió a saber de ella.


LAS PROTAGONISTAS


Teresa Andrés Trinidad Arroyo Villaverde Adela Barnés Petra Barnés Clara Campoamor Margarita Comas i Camps Magda Donato Rosa García Ascot Matilde Huici Victoria Kent Siano María de Maeztu Maruja Mallo Margarita Nelken Isabel Oyarzábal Mercedes Rodrigo Bellido María Teresa Toral Remedios Varo María Zambrano


Benita Asas Manterota María Barbeito y Cerviño Dorotea Barnés Carmen Caamaño Dolores Cebrián Josefa González Aguado Marina Romero María Sánchez Arbós Leonor Serrano Delhy Tejero Isabel Torres

Angela Barnés Francis Bartolozzi Francisca Bohigas Piedad de la Cierva Virtudes Jimena Fernández de la Vega María Goyri Eulalia Lapresta Marin Felisa Martín Bravo Narcisa Martín Retortillo Mª del Carmen Martínez Sancho Elisa Soriano Delhy Tejero Isabel Torres Matilde Landa


La Literatura de la Edad de Plata (1902 – 1936)

LA EDAD DE PLATA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA.

BIBLIOGRAFÍA 

José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro. La conspiración de las lectoras. Anagrama. 2009.



Hernán Urrutia Cárdenas. La Edad De Plata de La Literatura Española. (1868 - 1936). En http://cvc.cervantes.es/literatura/cauce/pdf/cauce22-23/cauce22-23_33.pdf



VV AA. Ni tontas ni locas. Las intelectuales en el Madrid del primer tercio del siglo XX. En http://www.fecyt.com/fecyt/docs/tmp/1256490884.pdf



http://www.escritorasypensadoras.com/

CARMEN DE BURGOS “COLOMBINE”: 

Concepción Núñez Rey. Carmen de Burgos Colombine. En la Edad de Plata de la Literatura Española. Fundacion Lara



http://www.carmendeburgos.org/carmendeburgos.htm

ELENA FORTÚN 

Mª del Prado Escobar Bonilla. Los relatos de Elena Fortún. En: http://acceda.ulpgc.es/bitstream/10553/3920/1/0234349_00002_0004.pdf

María de la O Lejárraga : 

Kiko Sanjuán, María de la O Lejárraga. Una mujer en la sombra. En, http://www.ibinoticias.com/index.php?option=com_content&view=article&id=8873&catid =3&Itemid=48



http://www.bermemar.com/personaj/index_maria.htm

Zenobia Camprubí: 

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/sanwalabonso/juanramonjimenez/zenobia/biog rafiazenobia.htm



http://www.elpais.com/articulo/portada/Zenobia/Camprubi/heroina/sombra/elpepuculba b/20110101elpbabpor_36/Tes

Concha Méndez: © Kiko Sanjuán (Aunex Ibi)

1 de 2


La Literatura de la Edad de Plata (1902 – 1936)



http://www.elboomeran.com/blog-post/8/4114/javier-rioyo/concha-mendez-tapada-ydestapada/



http://www.residencia.csic.es/bol/num6/mendez.htm

Maruja Mallo: 

http://patry33.wordpress.com/2009/09/29/maruja-mallo/

ERNESTINA DE CHAMPOURCÍN: 

Rosa Fernández Urtasun. Ernestina de Champourcín. Mujer y cultura en el siglo XX. Biblioteca Nueva. Madrid. 2006.



Edith Checa. “Ernestina de Champourcin, olvidada entre los equívocos linderos de la Generación del 27” en: http://www.ucm.es/info/especulo/numero9/e_champ2.html



http://www.euskonews.com/0038zbk/gaia3804es.html



http://www.fundacionculturaandaluza.org/pdf/biografia_ernestina.pdf

MARÍA TERESA LEÓN: 

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~41700191/mtl.htm



Manuel Aznar Soler. “Mª Teresa León y el teatro español durante la Guerra Civil”. En: http://parnaseo.uv.es/Ars/ESTICOMITIA/Numero5/maquetacion/aznar_soler.pdf



Isabel Marcillas Piquer. “María Teresa León: la intrahistoria con alma de mujer”. En: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/2070/3/Mar%C3%ADa%20Teresa%20Le%C3% B3nRUA.pdf

JOSEFINA DE LA TORRE; 

http://josefinadelatorre.com/web.html

HILDEGART RODRÍGUEZ: 

Carmen Domingo. Mi querida hija Hildegart. Destino, 2008.



http://urbancidades.wordpress.com/2007/05/18/hildegart-en-madrid-ii/



http://victormacias.blogia.com/2004/111501-la-virgen-roja.php

© Kiko Sanjuán (Aunex Ibi)

2 de 2


Literatura Femenina 1902-1936