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siguiente, cuand o el Infante con taba tan solam ente cuatro

de la corte y buscar refugio al lado de su abuelo el Rey de

de su edad, se prod ujo u na de esas catástrofes dom ésticas

Portugal. Sin em bargo, D on A lfonso recibió una educación

tan frecuentes en la Casa Real de León: sus padres se vieron

bastante com pleta, si b ien h ay que suponer que en su for­

obligad os a separarse a causa de las determ inaciones p o n ti­

m ación influyera más su clara in telig en cia que la actuación

ficias, pues en aquellos tiem pos el im pedim ento de co n san ­

de sus maestros. Su padre despertó en él el am or a la poesía

guinidad alcanzaba hasta el séptim o grado. Claro es que nada de ésto podía afectar íntim am ente al

su afición al derecho. M uchacho robusto y de aventajadas

tierno Infante, que apenas si había alcanzado la edad en

con d icion es físicas, fué siem pre un buen jin ete, diestro caza­

que aparecen las primeras in tu icion es al producirse la catás­

dor y h abilísim o esgrimidor,- presentando com o reverso de

trofe familiar,- pero es interesante destacar que su infancia

estas buenas co n d icio n es la facilidad co n que se dejaba

n o fué m uy feliz, pues se v ió privado de las caricias m ater­

arrastrar por la ira, pues tenía, com o ahora se dice, «prontos»,

nales,- precisam ente en el m om ento en que em piezan a ser

y, durante ellos era cosa de echarse a tem blar: V ox eius in ira

y a las armas, y los curiales de la C ancillería le in cu lcaron

más necesarias. U na nodriza llam ada María Ibáñez las su­

cjuasi leo rugiens, nos dice el Tudense, que lo co n o ció b astan ­

plió com o buenam ente supo y d ebió suplirlas bastante bien,

te bien. Pero pasado el ím petu primero y recobrada la calma,

pues D on A lfonso sintió siem pre por ella singular cariño, y, y a de m ayor, fué ella u no de los con sejeros íntim os más

se m ostraba com prensivo, prudente y siem pre accesible a la m isericordia.

escuchados por el m onarca. Su ad olescen cia se v ió m uchas veces perturbada a causa

tendencias amatorias, in h eren tes a una naturaleza v igorosa

de los m an ejos de su madrastra D oña Urraca López, m ujer

y a su extraordinaria vitalidad,- pero esto en un rey, n o re­

bellísim a y n o m enos autoritaria, in trigan te y revoltosa,

presentaba en ton ces un defecto de la m ayor im portancia.

O tro aspecto rep rochable de su carácter era el de sus

que tenía sorbido el seso al v ie jo m onarca, cu y o ánim o tra­

En 22 de enero de 1188 muere en Ben aven te el R ey D on

taba de in clin ar para que d esignase com o heredero del

Fernando a los 31 años de su reinado. D on A lfonso regresa

trono a su h ijo el Infante D on Sancho, y que por otra parte

de Portugal, y después de dar sepultura a los restos de su

se dedicaba a perseguir in p lacablem en te a la desdichada

padre, se dispone a enfrentarse co n los num erosos y nada

D oña Urraca y a su h ijo, que hasta se v ió precisado a huir

gratos problem as que, tanto en el interior com o en el e x te ­ rior, le planteaba la situación del reino. Esta n o podía ser

Jlegesta de Tem ando II a la que iguala en méritos. Para inform aciones con­ cretas, por lo que a Cáceres se refiere puede utilizarse el trabajo de nues­ tro fraternal am igo y com pañero D on M iguel A. O rti Belm onte Las Con­ quistas de Cáceres por Tem ando II y Alfonso IX de León donde por primera vez y en una forma verdaderam ente científica se abordan las cuestiones relativas a la recuperación de la V illa por las armas cristianas.

más desagradable. Las intrigas de la Reina viuda h abían producido serias perturbaciones despertando partidism os y rivalidades,- en el estado n o se co n o cía la autoridad, y por todas partes se com etían desafueros y actos de bandidaje. Por si ello fuera poco, entre las m ercedes otorgadas por su

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Estudios de historia de Cáceres (1) por Antonio Floriano Cumbreño  

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