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— 134 — si no h ubo m ala fé, dim ana de haber tom ado Cáceres por

Según éstos, Fern an do II, en los prim eros días del año

V illoruela, com o o b jeto de la d on ación h ech a al Maestre,

1184 y por el cam ino acostum brado (desde Ciudad Rodrigo

deduciendo que Cáceres estaba en poder de Fernando de la

Y

lo cu ció n Apud Cáceres co n que se in icia la fórm ula cro n o ló ­

tir de A lco n étar descend ien d o por la Guinea) lleg ó ante los

g ica del docum ento.

muros de C áceres dentro de la primera q u in cen a de enero,

por la calzada D alm acia hasta C oria y A lconétar, y a par­

De las fuentes narrativas árabes y de los docum entos, se

ten ien d o establecido el sitio el día 19 del m ism o mes. Se sa­

deduce otra versión, totalm ente distinta, del desarrollo de

be que el ejército leon és era lu cid o y num eroso, y que todos

estos sucesos.

rivalizaban en denuedo y valentía,- pero los m usulm anes re­

Es evidente pues, que las preposiciones apud o in, precediendo a la expresión de lugar en las fechas de los docum entos reales, no indican necesariamente que éstos se datasen dentro de la ciudad, villa o castillo a que se refieren,- pues bien claro se especifica en los reseñados D, E y F ( que fueron prom ulgados fuera de Cáceres, es decir, durante el cerco, fe­ chándolos,- no obstante, apud o in. Y en cuanto al argum ento de que ésto es así porque el Rey cuidaba de hacer esta distinción, fechando apud sim ple­ mente cuando prom ulgaba dentro de la plaza ocupada y apud más la m ención del asedio si se hallaba ante ella, aun tendría cierto valor si no estuviera en contra de hechos diplom áticos harto conocidos,- pues ya hizo notar M illares hace más de treinta años (£ a Cancillería R eal de Castilla, A. H. D. E., t. III, 1926 pg. 426) que la m ención de sucesos coetáneos en las fechas de los docum entos reales a partir de A lfonso V III en Castilla y de Fernando II en León, se reservaba exclusivam ente para los privilegios om itiéndose de un modo absoluto en los preceptos o mandatos; con lo cual está bien claro que la m ención del cerco en los documentos que com en­ tamos, está allí expresada para significar solo y exclusivamente que tales do­ cum entos son privilegios y que no se consigna para señalar si fueron expe­ didos dentro o fuera de la población. Aparte el hecho diplom ático consignado, las fórmulas de los seis do­ cum entos que se reseñan, y sin necesidad de recurrir a más ejem plos, se bastan por sí solas para corroborar nuestro aserto,- pues de admitir la toma de Cáceres en la primera quincena de 1184, y estando en poder de cris­ tianos el día 19 del mismo mes y en 22 de febrero, en que se fechan los documentos A, B y C con la locu ción Apud Cáceres, se daría el caso de que Fernando II aun continuara sitiándola después de ganarla, puesto que los documentos de 24 y 27 de marzo (D y E) y el del mes de mayo (F) nos dicen que aun continuaba el asedio.

sistieron co n tenacidad y Fernando h ubo de conform arse | pon talar los campos, ten ien d o que levantar el cerco después de casi cin c o meses de asedio, retirándose sin tom ar la V illa, al tener n oticias de que se aproxim aba un poderoso ejército alm ohade, al que no se atrevió a hacer frente, por lo ag o ta­ das que estaban sus tropas después de tan larga cam p añ a1. D ebieron, sin em bargo ser m uchas las heroicidades y los servicios que se prestaron en la fracasada empresa, pues no se regatearon los elogios, ni fueron escasas las recom pensas. U no de los que más se d istinguieron fué el O b isp o ovetense D on Rodrigo, quien ayudó con hom bres y dinero, dando al Rey los 700 áureos que acababa de recibir com o com pensa­ ció n en el pleito sostenido con el O bisp ad o de Burgos sobre la ju risd icción de las iglesias de las Asturias de Santillana. O tro prelado que tam bién dem ostró entusiasm o y g en ero­ sidad füé el com postelano D on Pedro Suárez que em peñó m uchos b ien es de su Iglesia y de su patrim onio personal para con tribu ir a los gastos de la exp ed ición . Se d istin g u ie­ ron tam bién, com o a ello estaban obligados, los C aballeros

1 Esta es la versión que dan de los sucesos J . González, Regesta, pági­ na 134. y Huici nota a la ed. de Al-Bayan pg. 50, y en su Historia Política del Jmpero Almohade, t. I. pgs. 238 y 292.

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Estudios de historia de Cáceres (1) por Antonio Floriano Cumbreño  

Estudios de historia de Cáceres (1) por Antonio Floriano Cumbreño

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