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Club de lectura 4a. Sessió 12-01-2010

Como agua para chocolate LAURA ESQUIVEL El Receptari de la Tita és part d’una cuina que barreja el gust amb la passió. Tita i Pedro s’estimen, però ella està condemnada a ser soltera tota la vida, tenint cura de la seva mare fins que aquesta es mori. Pedro, per ser a prop de Tita, decideix casar-se amb la seva germana. Intercalades amb la història, Tita ens va oferint receptes de cuina, una per mes, sempre marcades per l’absència de Pedro. Aquest llibre és una comèdia agredolça d’amors i desamors, receptes i remeis casolans que’ns ajuden a viure.

Aquesta escriptora mexicana es dedicà a la docència i va escriure obres de teatre infantil, aixì com guions de cinema. La seva primera novel.la Como agua para chocolate va agradar molt a tothom per l’atmosfera creada per narrar la hostòria d’un amor impossible enmig d’olles i cassoles. Traduïda a més de trenta idiomes arrivant a guanyar el premi ABBY, per primera vegada atorgat a una autora extrangera. Va ser portada al cinema per el seu marit Alfonso Arán l’any 1992.

Laura es una embajadora cultural de su País, México, y escribe sobre la vida y costumbres de allí. En sus novelas ella ofrece al lector una visión singular del amor y de la existencia humana. Ya tiene una larga obra literaria y siempre puede sorprendernos! Dinamiza sus historias con recetas culinarias, imágenes o incluso música, pretendiendo manipular todos nuestros sentidos. Podría hacer una reflexión de su literatura, pero nadie mejor que la propia autora para dar voz a sus pensamientos y sus emociones. En la imposibilidad de hacer una entrevista a Laura Esquivel directamente, he reunido algunas preguntas y respuestas que le fueran colocados desde el inicio de su carrera.

Tânia Oliveira

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P.: Después del éxito, ¿Cómo es Laura Esquivel en la actualidad? L.E.: Pues una persona común y corriente, a la que le gusta de ir al mercado, cocinar, dedicar tiempo a su familia, coser, leer, bailar... Lo único diferente es que ya no tengo el mismo tiempo que tenía antes para estas actividades, tengo que luchar para mantener un espacio para mí. P.: Para ti ¿qué significa cocinar? L.E.: Es una ceremonia de unión con el universo. Un placer enorme. A veces, lo utilizo como contrapunto a mi escritura; en otras ocasiones, como terapia. El amor siempre está presente allí. El amor, que da sentido a todo, es lo que hace de dos cosas una, y en la cocina uno hace precisamente eso: utiliza todos los elementos que conforman el mundo, juega con ellos y, en base al amor, hace una única cosa que después va a ser ingerida por los demás. P.: ¿Practicas el arte del fogón?

L.E.: Es una actividad muy importante en mi vida y cuando no puedo hacerlo, por el ritmo de trabajo, me siento mal. A mí me gusta cocinar. (...) Llegué a pensar que era una pérdida de tiempo estar cocinando, cuando fuera las mujeres podíamos cambiar el mundo... Fue maravilloso el día que redescubrí la cocina y me di cuenta de que el verdadero cambio está dentro de casa.

P.: ¿De dónde te viene esa afición culinaria? L.E.: De familia. Yo crecí en la cocina. Mi mamá ha pasado su vida allí. Al entrar en su casa huele a horno y lo primero que hace ella es ofrecer comida. P.: El amor y la cocina es una temática recurrente en tus libros. ¿A qué sabe el amor? L.E.: Depende de las preferencias de cada uno, a mí me puede saber a algo totalmente diferente que el ser que tenga más cercano. P.: ¿Qué "receta" tienes para el desamor? L.E.: Yo no creo que el amor termine, siempre que termina es porque uno ha empezado a amar nuevamente. P.: ¿La literatura también es amor? L.E.: Sí, lo es, porque es un acto de entregar a los demás lo que uno es como ser humano. Si uno no lo hace, hay problemas de comunicación. P.: ¿Piensas que es cierta la creencia de que todo el mundo lleva un libro dentro? L.E.: Lleva un libro o más. El ser humano día a día va acumulando imágenes, palabras, emociones, que van creando memoria y que, en determinados momentos, si se deciden, pueden formar parte de la memoria colectiva. P.: ¿Piensas en la escritura como la mejor terapia para buscarte y encontrarte a tí misma? L.E.: Sí, un amigo mío dice que hablando se entiende uno mismo, en vez de hablando se entiende la gente. Y yo pienso lo mismo de la escritura. 2


Para mí, al momento de escribir las cosas se acomodan en su lugar preciso y me queda mucho más claro la comprensión del mundo. P.: ¿Está Dios de algún modo presente en tus novelas? ¿Qué idea tienes de lo trascendente? L.E.: La vida espiritual es una de las actividades a la que dedico parte importante del día, y creo que hemos cometido un error como sociedad al utilizar el nombre de Dios y las religiones con motivos personales. Creo que deberíamos enfocar mucho más nuestro interés a la divinidad como un ente amoroso y practicar la compasión verdadera, tratando de aliviar el dolor y el hambre que reina en el mundo. P.: ¿Cómo fue tu experiencia con la ciencia ficción? L.E.: El segundo libro que escribí, La ley del amor, es un thriller metafísico, y, en su tiempo, fue la primera novela multimedia, pues llevaba incluidos un cómic y un disco compacto. Hay momentos en que la narración no se da con palabras, sino con imágenes y con música; es decir, que el lector sólo está escuchando o viendo las mismas imágenes que el protagonista . Ese fue un experimento que funcionó muy bien . Con esto yo quería que el lector encontrara otras maneras de entrar en el texto y comunicarse no sólo a través de la razón, que no sólo leyera racionalmente, sino que entrara en la historia con todo el cuerpo, con todos los sentidos. Para la gente fue una sorpresa, creo que ellos esperaban Como agua para chocolate 2, y yo salí con eso. Todo esto fue un obstáculo para el libro, pero, sin embargo, es un libro que yo quiero mucho, que me dejó mucho y al cual tengo especial cariño. P.: ¿A qué se debe el éxito de Laura Esquivel? L.E.: No lo sé. Siempre es un misterio saber qué es lo que la gente encuentra en lo que uno escribe. Para mí lo importante es lo que el libro me dejó. Escribir te obliga a hacer un viaje interno. Uno aborda sus propias obsesiones, sus fantasmas, y habla de ellos, los explora. Al final, la literatura le sana a uno, y si también puede sanar a los demás, qué maravilla. P.: ¿Te parece que hay, como se está diciendo, un auge de lo latinoamericano? L.E.: (...) quizá pueda dar mi visión de este supuesto boom latinoamericano (sobre todo en lo que respecta a la mujer) en Estados Unidos, que es una cultura que conozco mejor. No estoy completamente de acuerdo, pues lo que está de moda corresponde a estereotipos que no se corresponden con la realidad. Por otro lado, en nuestros países hemos vivido la experiencia contraria cuando se nos ha impuesto un modelo de belleza: lo bello era estar delgado, casi anoréxico, tener ojos azules y ser rubio. Ahora en Estados Unidos lo que han descubierto es más bien un mercado latinoamericano, para películas y libros, etcétera, debido a la cantidad impresionante de hispanohablantes que hay. Lo que les interesa más es llegar a ese mercado, pero no reflejar una cultura, no adentrarse en una cultura. Sólo les interesa la forma, y siempre y cuando esta forma no sea tan contraria a sus parámetros, pues, si vemos por ejemplo a los artistas de moda, estos no son realmente indígenas, son lo suficientemente mestizos como para ser aceptados. Por eso no siento que se esté reflejando una cultura. Otro ejemplo son las películas: siempre son temas americanos y desde su punto de vista y en dónde los latinoamericanos siempre

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representan papeles secundarios, no hay una verdadera propuesta latinoamericana. (...) P.: ¿Existe una literatura femenina? L.E.: Ese es un problema de críticos, eso no le importa mucho a las escritoras. Sin embargo, yo sí considero que existe una literatura femenina, pero con esto quiero decir que es un manera de ver el mundo, una forma de acercamiento, un manejo de temáticas que tengan que ver con espacios íntimos, con todo aquello que siempre se ha considerado femenino . Y esto no necesariamente tiene que ver con producción de mujeres , hay escritores hombres que considero escriben literatura femenina. En cuanto a la literatura pura en sí, yo creo que hay dos tipos: la incluyente y la excluyente. La primera fue escrita con una intención de comunicar, de establecer puentes, de que las palabras que estén allí rescaten la memoria de la tribu y se la devuelvan para que pueda ser usada nuevamente, pues pertenecen a todos, están cargadas de simbolismo y energía y están constantemente siendo recicladas. La segunda es la que escribe un grupito de gente que maneja un lenguaje para entendidos, con lo cual sólo me van a entender los que están en el mismo Olimpo y dejo fuera a los demás. Considero que es una literatura egoísta, escrita para regodearse en el ego, para mostrar al mundo los conocimientos adquiridos. Siento que la palabra quizá pueda ganar mucho en cuanto a la experimentación con el lenguaje, pero no hay una verdadera comunicación. Además, los que escriben de esta manera excluyente no son capaces de valorar lo que escriben otros escritores, sólo ven el mundo como ellos son, no lo ven realmente como es. Yo me voy por la literatura que me incluye, en la que me reconozco, en la que encuentro palabras que me conectan con parte de mí. La otra la puedo respetar, pero no me conecto con ella. Puedo estudiarla y llegar a ella para eso, pero no por una necesidad espiritual. P.: ¿Cuál es tu “receta” para escribir tan bien? L.E.: Pues tal vez la receta es que vivo la vida con mucha intensidad y trato de reflejar en mi escritura estas experiencias de vida vivida de la manera más honesta posible. P.: ¿Qué recomendarías a alguien que quiere ser escritor y sólo ve un túnel negro? L.E.: Que generalmente esto sucede cuando la gente se deja guiar por los prejuicios de la razón. Le sugiero que para que estos pensamientos no estén molestando al momento de escribir, les den voz. Es decir, que pongan en un papel cuáles son los miedos que les impiden escribir, por ejemplo, lo que yo tengo que decir a nadie le importa. Y ya lo dejen a un lado y empiecen a escribir. Al final del día verán que la razón es muy limitada y sólo se le ocurrieron uno o dos razonamientos negativos y que pudieron escribir más de una página, pues el mundo de la creación e intuición es infinito.

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ALTRES OBRES Conquesta de Mèxic, l’espanyol Don Rodrigo s’enamora perdudament d’una jove índia i l’agafa com a minyona. Citlali, la noia, té un gran odi per als conqueridors i es venja cruelment de la passió de Rodrigo. Marcats per la tragedia els protagonistas anirant revivint el drama en diverse reencarnacions al llarg de vuit segles.

Així com, Como agua para chocolate es basa en la vida de la seva mare, en aquesta obra, treballa la ficció a l’entorn del seu pare a Mèxic. El qual, nascut amb l’habilitat d’entendre els missatges ocults dels sentiment humans, Don júbilo es converteix en un consultor que ajuda als alters. Malgrat això, quan la tragedia destrueix el seu matrimoni, és el poder d’escoltar de la seva filla el que farà reunir a Don Júbilo amb la seva dona en el llit de mort.

En haches petit assaig, emoció i pensament s’ajunten per tal de convertir-se en un manifest sobre una nova manera de “mirar” l’esser humà. L’Alegría cura? La tristor ens fa sentir malalts?

Explica la història de dos nens, les vides dels quals s’entrellacen a partir de rebre una herència. Plè d’aventures i personatges exòtics.

Som allò que mengem, amb qui i com ho mengem. La nacionalitat ens ve donada per les olors i els sabors que’ns acompanyen des de nens.

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Dossier Como agua para chocolate  

descripció del llibre i entrevista amb Laura Esquivel

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