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favor de la producción tecnológica actual ocultan los verdaderos costes de la misma, al seguir manteniendo un cómputo que no integra las denominadas externalidades ambientales.

Pensamiento ambiental Una revisión de los diversos argumentos a los que la denominada "crisis ecológica" ha dado lugar muestra que, desde 1970 hasta el momento actual, se han producido al menos tres etapas bien diferenciadas en el desarrollo evolutivo del que hoy podría calificarse como pensamiento ambiental. Los cambios en la manera de percibir los problemas ambientales han sido tan ostensibles y rápidos que, con frecuencia, se observan dificultades en la puesta al día de los programas nacionales e internacionales sobre políticas del medio ambiene. Una primera etapa conceptual puede señalarse en el período que se extiende desde la Conferencia de Estocolmo, celebrada en 1972, en la que se plantean modelos alternativos al crecimiento basados en el biorregionalismo - modelo denominado "ecodesarrollo"- hasta mediados de la década de los años ochenta, en que comienza a emerger el modelo de desarrollo sostenible, presentado en el conocido Informe Brundtland, en 1987. 5 La Conferencia de Río de janeiro, celebrada en 1992, está ya íntegramente articulada en torno a este nuevo concepto, que permanece vigente como modelo de desarrollo aún a fecha de hoy. No obstante, los cambios perceptivos de los problemas ambientales y el fuerte desarrollo del pensamiento ambiental durante las décadas de los ochenta y los noventa han ido introduciendo matices importantes que han aflorado con el inicio del nuevo siglo. Puede considerarse a este respecto que la Conferencia de Kioto, de 1998, se sitúa en el umbral del nuevo modo de percibir y enfocar las cuestiones ambientales, cuestiones que si bien los convenios internacionales no parecen dejar translucir suficientemente, a causa de las dificultades en los relevos tecnológicos - con mayor incidencia global o a gran escala-, sí se dejan sentir en las políticas locales y en los nuevos modos de explotación de los recursos naturales, que buscan nuevas orientaciones hacia actividades de ocio y salud. Esta

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filosofía ambiental parece recuperar en cierto modo parte del espíritu del biorregionalismo de las primeras etapas, aunque en un ámbito de producción no agrícola. Desde el punto de vista de los diversos enfoques que cabe distinguir en el abordaje de los problemas ambientales, puede decirse que se han producido al menos dos oscilaciones entre las polaridades más señaladas: la ambientalista y la ecologista radical. Si bien la "crisis ecológica" de los años sesenta y setenta estuvo predominantemente marcada por las tendencias de carácter más radical, la segunda etapa - años ochenta y noventa- aportó una síntesis de visiones enfrentadas: crecimiento sostenido (de base fuertemente tecno -industrial y capitalista), defendido por los sectores ambientalistas, versus ecologismo, defendido por los sectores radicales y protestatarios (seguidores del Deep Ecology Movement, del movimiento Earth First!, de la New Age y los que hoy, en el contexto de la globalización, denominaríamos antisistema). El concepto de desarrollo sostenible irrumpió como un concepto que trataba de conciliar ambas posturas, tomando de cada de una de ellas los aspectos que mejor podían ser valorados de acuerdo con los parámetros de una sociedad que pudiera considerarse avanzada, tecnológica y socialmente. Si hoy nos parece un concepto bien asentado y de gran operatividad para el tratamiento de los problemas ambientales, justo es recordar las aceradas críticas que hubo de afrontar en sus primeros años, dirigidas desde uno y otro lado.

Sostenibilidad Cabe que nos preguntemos ahora, con casi veinte años de vigencia de la idea de sostenibilidad, cuáles son las tendencias que pueden observarse dentro del ámbito de las cuestiones ambientales. Dar respuesta a esta pregunta no resulta sencillo, pues los que podríamos denominar paradigmas ecológicos o ambientales, de corte puramente teórico, fluctúan aún en el cúmulo de corrientes de pensamiento que pueden asociarse al momento histórico que vivimos, caracterizado por un cambio de época, con todo el alcance y dimensión temporal que

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Énfasis Carlos Dore Cabral

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