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nato de la Ciudad Colonial. La situación actual es un caos. ¿D e quién depende el Patronato? El Patronato dependía del Poder Ej ecutivo, que fue quien lo creó, y lo financia hasta ahora. Es una oficina gubernamental que depende ahora de la Secretaría de Cultura directamente sin ninguna subsecretaría. Lo que sucede es que las instituciones hay que m edirlas por los hombres que las dirigen. El presidente del Patronato es el arzobispo de Santo Domingo, quien dirigía la institución cuando la ciudad fue declarada patrimonio mundial y encabezó personalmente esta gestión. Sobre lo que quiero llamar la atención es que hay que restaurar la armonía institucional, ya que ahora se está tramitando un proyecto de ley para el control del centro histórico - exigido por la Convención de Patrimonio Mundial- y que, quizá, limite las facultades de la Secretaría, para la cual el centro histórico no es el proyecto principal, igual que no lo es para el Ayuntamiento. Esto se puede comprobar preguntando en estos organismos con cuántos expertos cuentan o cuál es su presupuesto para intervenir la zona. Esta armonía es algo fácil de lograr: solo se necesita buena voluntad, paciencia y sentido común. H abló de la ausencia de planes, p ero existe el Plan Lotnbardi, de reciente aprobación. El Plan Lombardi - llamado de esta manera debido a la compañía italia na que ganó el concurso convocado por el BID- es el resultado de las diligencias del Patronato, con el concurso de las demás instituciones, frente al Banco Inte-

ramencano de Desarrollo. Este plan consistía en una sucesión de proyectos para el manejo del centro histórico, y representaba la inversión de una suma cuantiosa de dinero que culminaría con la potenciación del mismo de forma que pudiera competir con otros de su misma categoría. La idea era conseguir 50 millones de dólares que se invertirían en infraestructura, vivienda y otros servicios, más que en restauración propiamente. Naturalmente, estos recursos abrieron el apetito y todo el mundo quería administrarlos. Así fue que se desplomó el sistema, se saturaron los procedimientos, y el cardenal, para facilitar las cosas, renunció a la participación del Patronato en el proyecto. Quedaron entonces tres instituciones, la Secretaría de Cultura, el Ayuntamiento y el

Secretariado Técnico de la Presidencia (hoy Secretaría de Estado de Economía, Planificación y Desarrollo), las cuales no han podido ponerse de acuerdo. El plan se concluyó un año después de lo previsto y, a mi juicio, ya está contaminado, sus recomendaciones están superadas y yo diría que hay que engavetarlo. Pasa a ser parte de una cadena de documentos históricos, ya que en la actualidad el centro histórico necesita otra cosa. Esa otra cosa se está articulando alrededor de un organismo que han creado las instituciones mencionadas. Está creado, pero no ha funcionado porque no están puestos los elementos lógicos necesarios para que funcione, y porque las autoridades no acaban de entender que los centros históricos los administran los ayuntamientos u

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Énfasis Carlos Dore Cabral

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