Page 15

L

a prueba de fuego de todo poeta llega cuando este desaparece. Ya el poeta no se encuentra para influir en su obra y la obra es juzgada tan sólo por su contenido. Al acercarse el centenario del nacimiento de un artista, este aspecto se afianza mucho más. Poco a poco sus críticos, sus amistades y sus contemporáneos van desapareciendo y la obra es leída y comentada por nuevas generaciones. Este es el caso de Manuel del Cabral, quien cumple este año su centenario de nacimiento. A pesar de su ausencia física, la obra ha seguido mutando de la misma manera que lo hizo el poeta en vida, pero en esta ocasión a través de las lecturas que emprenden sus nuevos lectores. En más de cincuenta libros, Manuel del Cabral fue desarrollando una obra sin parangón en la literatura dominicana, una obra que el poeta calificó como su voz y que registró a través de cuentos, novelas y poesía. La obra de Del Cabral es una de las más perdurables y trascendentes que se hayan escrito en la literatura dominicana. ¿Qué quiero decir con esto? Que es una obra que asume riesgos continuamente, que tiene la capacidad de reelaborarse y que se halla insertada en la corriente de renovación de la lengua que empieza con Daría y continúa con Vallejo, Neruda, Huidobro y otros poetas más. Que la diversidad, la riqueza, la exhuberancia y la experimentación de la obra de Del Cabral llevan a que esta sea asimilada por nuevas generaciones, escuelas y movimientos literarios. Mientras los poetas del pensar reivindican un libro de temática metafísica como Los huéspedes secretos, los poetas de la generación de la posguerra leían y releían los poemas sociales incluidos en La isla qftndida o De este lado del mar. Y en este mismo tenor, al tiempo que otros se re encuentran con el Compadre Mon o con la poesía negra de Trópico negro, varios artistas, "performanceros" y poetas actuales se interesan más por sus libros satíricos y de alto contenido erótico, tales como Pedrada planetaria o Sexo no solitario. Aunque algunas de las obras más valiosas de Manuel del Cabral han cesado de reeditarse, los poetas jóvenes las sacan o las hurtan de las bibliotecas o se las envían en formato electrónico

por Internet. No es para nadie una sorpresa que Manuel del Cabral siga siendo un desconocido en el país, al tiempo que en otros países se estudia con ahínco y rigor. La ausencia de una tradición académica y crítica en el país ha influido en que tanto Del Cabral como otros grandes poetas dominicanos no sean estudiados con la dedicación que merecen. Manuel del Cabral sigue siendo una de las asignaturas pendientes para los críticos y literatos dominicanos. Aún se necesita situar adecuadamente su obra desde una perspectiva dominicana, así como su relación con la tradición poética de nuestra lengua. Sin embargo, esto ya dependerá del tiempo y del desarrollo de las academias y las escuelas literarias en el país.

El huésped secreto Pero, ¿quién es Manuel del Cabral?, ¿quién fue Manuel del Cabral? Manuel Cabral Tavares nace el 7 de marzo de 1907 en la ciudad de Santiago. Desde temprana edad muestra una gran aptitud para la literatura, al extremo de que abandona la carrera de Derecho para dedicarle todo su tiempo y pasión a las letras. Por supuesto, esta decisión le trae una serie de conflictos familiares que lo llevan a redactar su famosa "Carta a mi padre", breve poema en que refleja el drama del joven que se aferra a su vocación artística ante las presiones familiares, y que contiene estrofas tan contundentes como la siguiente: Qué más quieres, no pudo hacerse licenciado, mi corazón desnudo. Era mucho pedirle, padre mío, ¡no sabes lo grave que es a veces un hombre que en el pecho le entierran viva un aveJi Ya un poco más afianzado en el mundo de las letras, publica Pilón: canto al terruño y otros poemas, su primer libro importante. Lo mete en una maleta y se muda a la capital. Cuando arriba a Santo Domingo se topa con Manuel Cabral, un poeta que lleva su mismo nombre y que publica versos en suplementos literarios de la época. En su autobiografía Historia de mi voz, publicada en Chile en 1962, el poeta se refiere a este hecho: "Pero a mi llegada a la capital tuve súbitamente que cambiar mi nombre de pila que tan

13

0019  
0019  

Énfasis Carlos Dore Cabral

Advertisement