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DÍA ESCOLAR DE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA Lecturas para Tutoría

IES Bajo Cinca – Biblioteca Enero, 2013


LA VIOLENCIA Del libro La no-violencia explicada a mis hijas, de Jacques Sémelin. DeBolsillo,2001 (Disponible en la Biblioteca)

Dices que el no violento rechaza la violencia, pero ¿qué es la violencia? Para poder hablar de no violencia, hay que empezar por reconocer la propia violencia. Cualquiera de nosotros podemos ponernos violentos, incluso muy violentos. Tanto los chicos como las chicas. De acuerdo, los chicos se pelean mucho más a menudo que las chicas; sin embargo, también éstas pueden ser violentas; con las palabras, por ejemplo, puedes hacer mucho daño; puedes herir a alguien y humillarlo. Tú dirías “dejarlo como un trapo”. Y en cuanto a los niños, no tienes más que ver cómo se divierten en ocasiones arrancando las patas de un animal, una a una..., sencillamente para ver el efecto que produce. “No necesito explicarte que los seres humanos pueden ensañarse con sus semejantes y masacrarlos. La peor crueldad en ese sentido la cometió el ex dictador de Alemania Adolf Hitler, valiéndose de los nazis y de todos cuantos colaboraron con ellos. Hitler ordenó matar a millones de judíos en cámaras de gas, pero también a gitanos, tullidos, homosexuales...

Pero entonces, ¿a qué llamas verdaderamente violencia? Es lo que conduce a la negación del otro y, en resumidas cuentas, a su muerte. No sólo a su muerte física, sino también a la muerte de su ser profundo. Ya no lo ves como a una persona, un ser humano, sino como un objeto o un animal que es posible explotar, violar u, por último, matar. “Por eso no existe una sola violencia, sino varias. Lo más habitual es pensar en la violencia física, la de los disparos de revólver, la que vemos a diario en la televisión o en el cine. Pero existen otras formas de violencia que no son tan visibles: cuando una persona es humillada, cuando ya no tiene recursos ni hogar, cuando ni siquiera se la saluda por la calle. Esa violencia puede hacer mucho daño, aunque en silencio. Y un día la persona se rebela o se suicida. Entonces, el hecho nos sorprende: “¿Qué le pasaba...? Ah, bueno...No lo sabíamos.” Luchar contra la violencia no sólo consiste en emprenderla con la parte visible del iceberg; supone luchar asimismo contra la que se halla oculta en lo más hondo: la miseria y la exclusión, las injusticias y las desigualdades. “Confío en no aburrirte con la cuestión de las definiciones...


¿Crees que es posible eliminar la violencia? No soy muy optimista respecto de la naturaleza humana. Después de los campos nazis, tras haber visto quemar a seres humanos en hornos crematorios, como en Auschwitz, Polonia, los hombres dijeron: «iQue jamás vuelva a ocurrir eso!» Y sin embargo, no lejos de nuestro país, en la antigua Yugoslavia, concretamente en Bosnia y Kosovo, empezaron de nuevo a deportar y matar a miles de personas indefensas: mujeres, niños, ancianos.... Como si no hubieran entendido nada de cuanto ocurrió.»Por eso no creo que jamás logremos poner fin a la violencia. No obstante, ¡podemos mantenerla a raya! Por fortuna, a veces también conseguimos vivir en paz... Al menos se consigue dominar la violencia, del mismo modo que un jinete logra sujetar firmemente por la brida a un caballo muy fogoso. Para ello hay que empezar por conocer bien la violencia.

HUMOR GRÁFICO El Roto


DOS MANERAS DE SOLUCIONAR UN CONFLICTO Dos cuentos

1

Había una vez un cazador que un buen día encontró una cueva en el bosque. Bajó de su caballo, le dijo a su perro de caza que le esperase fuera, entró en la cueva y vio un enorme panal del que goteaba deliciosa miel de abeja. El cazador regresó hasta su caballo, del que tomó una vasija, y volvió con ella a la cueva. Después la puso bajo el panal y, con el oído atento por si aparecían las abejas, tuvo valor y paciencia hasta llenarla de miel. De allí partió hacia la ciudad, se internó en el mercado, ató su caballo y entró en una tienda con su perro de caza, para vender la dulce mercancía. El mercader inclinó un poco la vasija para probar la miel y comprobar su calidad, pero una pequeña gota se derramó sobre el suelo. Al momento un pájaro se posó sobre la gota de miel, y al momento el gato del mercader despedazó al pájaro, y al momento el perro del cazador descuartizó con sus colmillos al gato, y al momento el comerciante cortó con su espada la cabeza del perro, y al momento el cazador atravesó de una puñalada el corazón del mercader y salió corriendo hacia su pueblo, y al momento los del pueblo del mercader le persiguieron para darle su merecido, y al momento los del pueblo del cazador salieron a defenderlo, y al momento se desencadenó una brutal batalla entre los dos bandos, que no finalizó hasta que no quedó ni uno vivo. Todo por una pequeña gota de miel... Jesús Gabán. Cuentos de las Mil y una noches. Susaeta. 2003.

2

Hubo una vez dos ancianos que llevaban cuarenta años viviendo juntos en el desierto, sin reñir nunca. Un día, uno le dijo al otro: −¿Y si tratáramos de reñir una vez al menos como lo hacen los demás? El otro contestó: −No sé cómo se hace para reñir. Entonces el primero le dijo: −Fíjate en este pan. Yo digo: Este pan es mío, y tú entonces respondes: No. Es mío. Después comienza la riña. El otro anciano estuvo de acuerdo. Así que el primero dijo: −Este pan es mío, me pertenece. El compañero respondió:−Si es así, tómalo". Mª María José Pérez, Aprender a vivir juntos. Madrid, Santillana, 1998.

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