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Leer juntos – Institutos Fraga, martes 28-5-13, 21’30 h. en el IES Bajo Cinca

Delicioso suicidio en grupo (1990) Arto Paasilinna (Finlandia, 1942)

Una afición nacional Arto Paasilinna Con más de treinta novelas publicadas, el finlandés Arto Paasilinna ha conseguido que cada uno de sus libros sea un acontecimiento en su país. A partir de 1979, no hay año sin un nuevo libro de Paasilinna, y los finlandeses se diría que los leen con la misma afición con que usan la sauna. La razón primordial de tanto éxito es que son novelas indudablemente divertidas, pero no por ello insustanciales; su sentido de lo cómico recuerda, de alguna manera, el cine mudo, en concreto la actitud impasible de Buster Keaton frente a la tontería: un humor muy serio, que se sirve de la parodia para revelar la chifladura tanto de los estrafalarios como de los que se avienen a la más cruda normalidad. En todos alienta un anhelo, nunca logrado, de felicidad o placidez, que se remedia con actuaciones disparatadas. La visión de Paasilinna, aunque satírica y ácida, es también compasiva; de ahí que la locura de sus personajes libere al lector, momentáneamente, del absurdo y la angustia de la sociedad actual. Hay algo, sin duda, terapéutico en la narrativa de este prolífico escritor finlandés, y en todo caso es seguro que con sus libros contribuye decididamente a que sus compatriotas resistan mejor los largos inviernos. Delicioso suicidio en grupo tal vez sea una de sus narraciones más corrosivas. En ella aborda, con admirable sarcasmo, una de las dos lacras de la sociedad finlandesa (la otra es el alcoholismo, que también recorre estas páginas con pasos tambaleantes). El suicidio, en Finlandia, es una tentación tan ineludible como el frío, y raro es el finlandés que no haya pensado, alguna vez, en aprovecharse de una opción que resuelve, de golpe, todos los


problemas. "Parecía que en Finlandia -se dice por algún sitio- no faltaban los suicidas persistentes". Paasilinna reconvierte ese drama social en afición nacional, apropiada para crear lazos de camaradería y poder ayudarse así, unos a otros, a salir felizmente de este mundo. Claro que, como en todas las decisiones radicales, también en ésta hay dudas sobre la mejor manera de llevarla a cabo. ¿Se puede imaginar el lector un seminario de suicidiología? Los asistentes son gente normal como usted y como yo, pero con precisas intenciones de no dejarse engañar por la postergación. La situación es tan delirante que un organizador del seminario no tiene reparos en declarar: "Aunque el tema de nuestra reunión es obligadamente serio y, a su manera, deprimente, quisiera que ello no fuera motivo para aguarnos este hermoso día de verano". El absurdo aquí salta por todas partes -un absurdo amable, dulcificado por la comicidad-, y la novela se convierte en una road movie, donde en un modernísimo autobús una treintena de suicidas recorren media Europa con el fin de hallar un lugar idóneo para precipitarse al vacío. Es mejor que el lector descubra por su cuenta las triquiñuelas morales, los aspavientos, la insensatez y las siempre amenas añagazas con que este grupo se enfrenta a una decisión que "debía llevarse a cabo con elegancia". Y, como es marca de la casa en la fértil narrativa de Paasilinna, la galería de personajes es prolija y jugosísima. Y no es una novela contra el suicidio, sino contra el ridículo de las determinaciones.

Francisco Solano. El País. Babelia. 3-3-07 http://elpais.com/diario/2007/03/03/babelia/1172883017_850215.html

ENTREVISTA: ARTO PAASILINNA "La muerte nos amenaza, pero también nos hace libres" Uno de los escritores finlandeses de culto novela uno de los dramas de su país en Delicioso suicidio en grupo. Con humor, ironía y sarcasmo, el autor crea una fábula en la que desenmascara los atajos hacia la muerte. El novelista, ex guardabosques y ex poeta, reflexiona en esta entrevista sobre el sentido de la vida y la manera de asumirla, a la vez que denuncia el maltrato a la naturaleza. Paasilinna. ¿Paasilinna? ¿Quién es ése? Son interrogantes ante los cuales un finlandés, un nórdico y más de un francés o italiano subirían las cejas y pondrían cara de ¿cómo, no sabe quién es? Pero en España la verdad es que es un escritor que se ha editado muy poco y sin mucha fortuna. En cambio, en Finlandia un nuevo libro de Arto Paasilinna (Kittila, 1942) es siempre esperado con una sonrisa. Humor e ironía son sus aliados. El


objetivo: denunciar problemas ecológicos y de la sociedad contemporánea, a la vez que lleva a las personas al encuentro consigo mismo. Sin temores. Incluso se atrevió con uno de los principales dramas de su país y que tituló:Hurmaava joukkoitsemurha. Que en español viene a ser algo así como Delicioso suicidio en grupo (Anagrama), título con que se acaba de editar en España. Los finlandeses sabían que Paasilinna no los iba defraudar. Sabían de su tradición de ver la vida y escribirla desde su esquina literaria favorita que le permite abordar el mundo desde lo absurdo. Porque sólo desde allí alguien puede exclamar que "con la muerte se puede jugar, pero con la vida no. ¡Viva!". PREGUNTA. Vaya manera original de abordar un tema tan delicado como el suicidio. RESPUESTA. El suicidio como tema de una novela es exigente y peligroso, ya que la autodestrucción ha de ser tratada con responsabilidad y no se puede hacer de ella un chiste. Sin embargo, esto no significa que haya que desesperarse; al contrario, mi intención ha sido la de proporcionar a los lectores una esperanza de vivir. P. Parafraseando al narrador, ¿está obligado el ser humano a conformarse con la espera de la muerte? R. Así es. Los mortales han de conformarse con su destino. Y sin embargo, la espera de la muerte no le da a la vida el contenido que yo desearía; el anhelo de la muerte no le da a la vida un contenido digno ni valioso. P. Entre tragedia y humor, la novela es una exaltación de la vida y esperanza en el ser humano. R. No se puede escribir una novela demasiado sombría sobre este tipo de tema. No es conveniente hacer de la autodestrucción un hecho comprensible ni, bajo ningún concepto, hacer de ella algo digno de aprobación. Al margen de la tragedia, he intentado de verdad darles a los lectores esperanza, y de otro modo, con ayuda del humor. La relación de los finlandeses, y en general los nórdicos, con la muerte es especial, ya que registra uno de los índices más altos de suicidio. Incluso hay muchos escritores de novela negra y policiaca. Paasilinna rompe con tópicos. Es un fanático de la vida. Su tránsito literario por ese atajo hacia la muerte le ha permitido recordar que, "en realidad, las personas siempre estaban viviendo el primer día del resto de sus vidas, aunque no se les ocurriese nunca pensarlo en medio de tanto trajín". Lo escribió en 1990 en Delicioso suicidio en grupo. Dejó claro que tenía calada a la taimada muerte que ha hecho que en Finlandia el suicidio haya adquirido la categoría de "deporte nacional". Sus novelas son un viaje. Una aventura en medio de lo desconcertante que ve desde su singular esquina con algún compromiso, denuncia o advertencia. Sin temer a muertos ni vivos. Es crítico con la situación contradictoria de que a mayor calidad de vida y bienestar


social hay más suicidios. Y lanza una idea fundamental: que los motivos de suicidio son raras veces problemas económicos, y que el bienestar material por sí mismo no garantizaría la felicidad de la persona. Lo dice un ex guardabosques, ex periodista y ex poeta. Experiencias que le permiten denunciar el drama del suicidio y el drama del suicidio colectivo a que la sociedad y los gobiernos están llevando al planeta. P. ¿Cuáles son los principales problemas de la sociedad contemporánea? R. La desigualdad, ya sea económica, social o educativa. Y recuerda que el ser humano ha peleado miles de guerras para acabar con ella, pero sin resultado. P. ¿Qué hacer ante el persistente ataque de la industria y el progreso a la naturaleza, y que usted denuncia en la novela? R. La destrucción de la naturaleza debería ser considerada un crimen y, en cualquier caso, debería obligarse a las industrias que contaminan a que pagasen los desastres que provocan. P. Una de las características de sus novelas es la psicología de sus personajes y del entorno social, algo que no abunda en la narrativa de hoy, ¿por qué? R. La psicología social ayuda a ver la sociedad en sus múltiples dimensiones y, en ese sentido, la novela puede ser escrita como una crítica social digna de tener en cuenta. Vida y novela se trenzan en este escritor que a los 10 años empezó a enviar sus escritos a publicaciones de Laponia. Ahora tiene casi 40 libros. Fue en 1975 cuando su nombre empezó a sonar con El año de la liebre (Ediciones de la Torre, en España). Le adjudicaron la invención de un género: la novela de humor negro ecológico. Su nombre trascendió en los años noventa a países como Francia e Italia. Y Finlandia dejó de ser sólo el país del autor de Sinuhé, el Egipcio, de Mika Waltari. Otras novelas suyas editadas en España son El molinero aullador y El bosque de los zorros. Un mundo personal-literario que Arto Paasilinna retrata a través de nueve palabras a las que les crea su sombra: "La depresión puede revivirlo a uno si la vence. La alegría da contenido a la vida. La melancolía es el primer paso hacia la profundidad de ideas. El silencio serena y es como una fiesta. La muerte nos amenaza, pero también nos hace libres. La vida es un enorme regalo que no debemos subestimar. El bienestar sería algo así como un premio. Y la novela, un pedazo de vida".

Winston Manrique Sabogal. El País. Babelia. 3-3-2007 http://elpais.com/diario/2007/03/03/babelia/1172883015_850215.html


POESÍA FINLANDESA ACTUAL www.enfocarte.com

Rabbe Enckell (1903-1974). Nació en Helsinski, Finlandia. Pintor, poeta, crítico de arte y de literatura, ensayista y dramaturgo. Recibió el premio Bellman en 1956.

Os reís Os reís de mis pequeños poemas cerillas, Su inocuidad se ha convertido en la comidilla de la gente. Pero es mejor tener una caja en el bolsillo que dormir con diez extintores de incendios en casa. Se han contentado con iluminarme intensamente el rostro al encenderlos y apagarse.

Resplandecen sol y primavera Resplandecen sol y primavera. Estoy en la cama. Sol y primavera. Es como si alguien me estuviera esperando yo no sé dónde en la lejanía. Sol y primavera. Es como si alguien me estuviera esperando en la calle de al lado con esperanza y fe. Es como si alguien, algo, yo no sé dónde, aquí, al lado de la puerta, junto a mi cabecera quisiera alcanzarme en su necesidad y angustia. Sol y primavera. [Tú y yo] Tú y yo, estamos sentados, acurrucados como pingüinos en un bloque de hielo que anda a la deriva por un desierto océano. Un día, cuando el hielo se haya derretido, cuando nuestras almas congeladas de realidad se hayan deshelado al ígneo resplandor del sol que se acerca, nos hundiremos o ¡volaremos!


Edith Söderggran (1892-1923) Finlandia. Nació en San Petersburgo. Vivió gran parte de su niñez en Carelia, zona de confluencia ruso finlandesa. Estudió en un colegio alemán y sus primeros poemas están escritos en esta lengua. Enferma de tuberculosis desde los dieciséis años, pasó varios años en un sanatorio suizo y murió de esta enfermedad en 1923. Es la figura cimérica del modernismo finlandés. Nosotras, las mujeres Nosotras, las mujeres, estamos muy cerca de la parda tierra. Preguntamos al cuclillo lo que espera de la primavera, acogemos en nuestros brazos al pino desnudo, buscamos en la puesta del sol signos y consejos. Amé una vez a un hombre, él no creía en nada... Llegó un día frío con los ojos vacíos, se marchó un día pesado con el olvido en la frente. Si mi hijo no vive, es su...

Eeva Kilpi (1928) Nació en Hiitola (Carelia). Licenciada en Letras, trabajó como profesora de inglés. Fue presidenta del PEN finlandés. Ha escrito numerosos cuentos y novelas. [Dime si molesto] Dime si molesto, dijo él al entrar, porque me marcho inmediatamente. No sólo molestas, contesté, pones patas arriba toda mi existencia. Bienvenido. [Cuando uno ya no tiene fuerzas] Cuando uno ya no tiene fuerzas para escribir, tiene que recordar. Cuando uno ya no tiene fuerzas para fotografiar, tiene que ver con los ojos del alma. Cuando uno ya no tiene fuerzas para leer, tiene que estar lleno de narraciones. Cuando uno ya no tiene fuerzas para hablar, tiene que resonar. Cuando uno ya no tiene fuerzas para andar, tiene que volar. Y cuando llegue la hora, uno tiene que desprenderse de los recuerdos, de los ojos del alma, dejar de soñar, callarse y plegar las alas. Pero pase lo que pase, sigue la narración, sigue.

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