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EL ENIGMA DE GAONA

RELATO COLECTIVO DE LOS ALUMNOS DEL IES “VICENTE ESPINEL” (GAONA)


IES “Vicente Espinel”. Relato colectivo

Relato colectivo realizado por los alumnos del IES “Vicente Espinel” (Gaona) con motivo de la celebración del Día de la Lectura en Andalucía, el 16 de diciembre. Los dibujos de la portada y del prólogo son del arquitecto José María Romero. Los demás dibujos son obra de los alumnos de 1º B Álvaro Linares y Marta Mayo. El relato lo escribieron alumnos de todos los cursos del Instituto entre diciembre de 2011 y enero de 2012 con la colaboración de sus profesores y bajo la coordinación del equipo de la biblioteca del Instituto. La publicación se llevó a cabo en febrero de 2012.

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Prologuillo para un entremés

Entre las competencias comunicativas, la expresión escrita es considerada como una de las de más difícil dominio. Sin embargo, cuando se juega a escribir en corro (una viejísima receta que dio lugar a grandes logros en la literatura popular a través de largos siglos), unido al gusto juvenil por los géneros oscuros (fantasía, misterio y, sobre todo, terror), la cocina de la escritura comienza a bullir de olores que, con tiempo y amor, pueden fraguar en apetitosos platos. Aquí presentamos un aperitivo donde muchos alumnos y alumnas, enharinados con las palabras, han metido la cuchara, aportando una pizca de gracia, unos gramos de enigma y cuarto y mitad de ilusión, hasta completar un collar de lonchas narrativas. Es un sabroso comienzo que, seguro, les dejará con deseo de más.

Julia del Pino

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4º ESO Una mañana de octubre con la fría lluvia golpeando los frágiles cristales, Marcos observaba la mano de la profesora que danzaba, como si de un vals se tratara, convirtiendo la pizarra en un mar de letras. Mientras meditaba, mantenía una constante entre sus pensamientos y su curiosidad. Quería dar forma a un nuevo enigma, descubriendo, entre los distintos recovecos del edificio, el significado de las paredes que impregnaban el techo que ese mismo instante le cubría. Quería descubrir qué había oculto tras las paredes cerradas, quería saber más y más hasta que el pozo negro que habitaba en su interior dejara de permanecer inconcluso… 1ª BACH-B Cuando los párpados de sus ojos comenzaban a cerrarse, escuchó el timbre y rápido se dirigió al bar para reservar su típico triple de tortilla. Mientras se hacía, vio oportuno encender un cigarro y para ello se ocultó en el bar. En ese momento, vio una gran sombra que se acercaba. Se trataba del jefe de estudios que, percatándose del asunto, gritó: -“¡A mi despacho!”. Mientras jugaba con las yemas de los dedos en el banco cercano a esa habitación a la que nadie quiere ir - llamada Jefatura de estudios-, vio cómo una hoja, que desprendía un tono dorado especial, comenzaba a girar en el centro descubierto del edificio. No supo cómo ni por qué, acabó inclinado para agarrar aquella hoja que había producido en él un efecto hipnotizador. En el momento en el que la cogió vio que debajo de ésta, tallado en piedra, yacía un nombre y un número: “ELIZABETH BUENAVISTA 7”

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“…vio cómo una hoja, que desprendía un tono dorado especial, comenzaba a girar en el centro descubierto del edificio.”

2ª ESO - Estás expulsado tres días. Marcos regresó a su casa preocupado por las noticias que llevaba. La reacción de sus padres fue demoledora. En los próximos tres días su vida sería un infierno: sin “tuenti”, sin “blackberry”, sin la “play”, sin tele...“…vio cómo una hoja, que desprendía un tono dorado especial, comenzaba a girar en el centro descubierto del edificio.”

-¡Qué asco!- pensó Marcos. Suspiró mientras observaba sobre su mesa los deberes que no tenía ganas de hacer. -Ya los copiaré de alguno –pensó, y seguidamente se tumbó en la cama, cansado de no hacer nada. Su mirada se centró en el dorsal del jugador que aparecía en el poster de la pared. Sí, el del poster era Villa y el número, el 7, el mismo número que ayer había descubierto junto al nombre misterioso... El timbre volvió a sonar. Los tres días habían pasado y se encontraba otra vez en clase. Como de costumbre, su cuerpo estaba allí pero su 5


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mente, no. Pero algo le hizo regresar: un pequeño proyectil blanco que no tardó en devolver a un compañero. -¡Marcos! ¿Qué haces tirando tizas? ¡Estás expulsado! Marcos intentó justificarse pero sabía que no había nada que hacer. Agarró su mochila y se marchó con el profesor de guardia. Cuatro días y de nuevo en el mismo banco, otra vez cerca de la extraña inscripción. -¿Dónde puedo encontrar información sobre este edificio? -preguntó al profesor de guardia. -Creo que en ese panel junto a secretaría hay información pero te recuerdo que estás expulsado de clase, así que no te muevas del banco-, le respondió.

“…creo que en ese panel junto a secretaría hay información, pero te recuerdo que estás expulsado de clase….”

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Se giró y subió rápidamente las peligrosas escaleras del instituto, hasta llegar a la puerta, una puerta que permanecía siempre cerrada…”

No habían pasado ni dos minutos tras el nuevo timbre y Marcos ya se encontraba leyendo atentamente el panel informativo. Inmediatamente identificó una palabra en el texto: Buenavista, el apellido de Elizabeth, de su chica misteriosa, coincidía con el de los primeros dueños del edificio en el que actualmente se emplazaba el instituto. Pero algo más llamó su atención. Junto a la referencia a la familia Buenavista aparecía un escudo que le resultaba familiar. Él ya lo había visto antes. Se giró y subió rápidamente las peligrosas escaleras del instituto, hasta llegar a la puerta, una puerta que permanecía siempre cerrada, que no sabía qué escondía y que siempre le había resultado especial. En la parte superior, tallado en la madera, había algo que desde ese momento sabía qué era: el escudo de los Buenavista. Y justo debajo de éste, descubrió, atónito, la silueta de un número, el número 7...

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3º ESO Todavía bajo la impresión del descubrimiento que acababa de hacer, se percató de que su clase ya había empezado así que, súbitamente, salió como una bala hacia el aula. Cuando llegó ya era tarde y el profesor no le dejó entrar. Marcos se dirigió hacia el aula de convivencia, con la mala suerte de que allí se encontraba el jefe de estudios, que le preguntó qué había sucedido. Marcos le contestó que estaba preocupado por la inscripción que vio de Elizabeth Buenavista y el número 7 y que le gustaría indagar sobre su identidad. Elizabeth había vivido en el siglo XVIII en el palacio que ahora era el instituto. Era rubia, cariñosa, le gustaba estar sola para escribir poemas, pintar cuadros… La sociedad del siglo XVIII le impedía mostrar su arte y ella se dedicaba a guardar su obra bajo tierra. Después de dos timbres y un triple de tortilla llegaba su clase favorita. El destino quiso que ese día el profesor explicara la historia del instituto. Al percatarse éste del interés de Marcos por dicha historia… 1ºESO A …le indicó que podía encontrar más información en la biblioteca del instituto y Marcos, aprovechando que a 6ª hora la profesora de Lengua los llevó a la biblioteca para la hora de lectura, estuvo indagando allí hasta encontrar un viejo libro sobre la familia Buenavista. En él se contaba que Elizabeth era la única hija de los condes de Buenavista y que, aunque tenía todo lo que quería a su disposición, le faltaba lo más importante: amigos con los que compartir su tiempo libre. Era una chica muy infeliz. En el libro le llamó la atención un dato, la fecha de su muerte: 7/7/1777. ¿Tendría alguna relación la fecha de su muerte con el número 7 de la inscripción? Pero como acabó la hora de Lengua, no pudo averiguar más información sobre Elizabeth Buenavista. Esa tarde, como no tenía muchos deberes, volvió a la biblioteca para saciar su curiosidad. No tenía en mente otra cosa que no fuera 8


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esclarecer el misterio de la inscripción. Buscando, buscando, entre los viejos archivos de la biblioteca se enteró de otro dato que le produjo escalofríos: a la edad de 7 años Elizabeth se quedó huérfana de madre, por lo que se quedó sola en el palacio con su padre, el conde. En realidad no vivían solos, estaban rodeados de criados y sirvientes al servicio de la familia Buenavista. Elizabeth se encontraba muy sola y le faltaba el cariño de su madre. Empezó a frecuentar las cocinas de palacio y a trabar amistad con Tere, la cocinera, una mujer risueña y cariñosa que le aconsejaba y apoyaba en los momentos de soledad de su infancia. Elizabeth estaba muy triste, no solo por la ausencia de su madre, sino también por la falta de amigos con los que compartir sus secretos, que eran muchos. 1º BACH B …Después de indagar por la biblioteca y ver cómo cada vez más el número 7 se veía constantemente relacionado con la vida de Elizabeth, Marcos pensó que debía investigar más a fondo el punto por donde había empezado todo. Decidió que iba a excavar debajo de aquella piedra misteriosa en la que estaban tallados tanto el número 7 como el nombre de la joven. Entraría en el instituto en mitad de la noche. Aunque era consciente del delito que cometía y el lío en el que se podía meter, no había marcha atrás. Marcos no era un buen escalador como para subir por el muro, además del riesgo que corría de ser descubierto, así que al día siguiente asistió a clase con un hacha en la mochila. Al final de la mañana se escondió, y permaneció oculto hasta que llegó la noche y el centro quedó sumido en la oscuridad. Cuando salió de su escondite se dio cuenta de que el ambiente a esa hora no tenía nada que ver con la vida que había por la mañana. Era un ambiente cargado de desesperación. Había algo, lo que quiera que fuera, y no parecía pertenecer a este mundo. Y todo esto le ponía los vellos de punta y le creaba una cierta psicosis.

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Aún así iba decidido y comenzó a perforar aquella piedra. Hachazo tras hachazo veía cómo la piedra se desgastaba y cómo el ambiente se hacía más y más pesado y oscuro. Comenzaron a escucharse voces, pasos y sombras reflejadas por la luz de la luna. Él quería creer que su subconsciente le estaba traicionando y, aunque intentó convencerse de que aquello no era real, se dio cuenta de que no era una cuestión de sugestión. Impulsado por el miedo quería acabar cuanto antes y, tras una hora dando hachazos, encontró un pequeño baúl. Marcos, asombrado y sin dar crédito a “Era rubia, cariñosa, le gustaba lo que sus ojos veían, pasó varios estar sola para escribir poemas, pintar cuadros…” minutos mirando la caja sin parpadear, olvidándose por completo de su entorno como si solo con su mirada pudiera establecer cierta relación con aquello. Cuando su mente le permitió volver en sí, cogió la caja y la guardó en la mochila sin pararse a ver cuál era su contenido.

1º ESO B Marcos empezó a caminar lo más rápido que su angustia y la oscuridad le permitían. Se dirigió al patio del aguacate y cruzó las pistas deportivas. Una vez alcanzada la alambrada que circunda el instituto, buscó el agujero en la malla por donde tantas veces había visto colarse a otros chicos. Utilizando el hacha a modo de palanca, consiguió pasar su cuerpo por la alambrada. Después saltó el muro

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descolgándose con sus brazos y cayó de costado sobre la acera. Se levantó un poco dolorido, pero siguió su camino hacia casa. Cuando llegó, su madre todavía no había vuelto del trabajo. Marcos abrió la puerta con la llave que siempre llevaba colgada del cuello. Fue a su habitación y se encerró resoplando de alivio. Se sentó en la cama y abrió la mochila. Sacó el baúl y lo colocó sobre el edredón. Durante unos segundos quedó de nuevo atónito observando aquella caja. Superado el momento de ensoñación, procedió a abrir el baúl. Al principio se le resistió la cerradura vieja y oxidada, pero hábilmente consiguió abrirla de un ligero golpe con el mango del hacha. - ¡Qué guay!- exclamó Marcos. Con mano temblorosa por la emoción, sacó un broche dorado con la imagen de una chica rubia, un legajo de papeles con poemas de caligrafía barroca, unos pequeños lienzos con dibujos raros y un trozo de papel con algo parecido a un mapa con una extraña marca en w

“…Marcos se levantó rápido del suelo y corrió por el pasillo hacia el lado opuesto a la luz para ocultarse.”

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forma de X. 2º BACH A Marcos se percató de que el mapa correspondía a la zona antigua del instituto -es decir, del palacio-, así que al día siguiente decidió seguir investigando. Fue de nuevo al instituto por la noche y, siguiendo las pistas del extraño mapa, acabó en la cripta. Estar allí en plena noche imponía. Tenía un aspecto lúgubre y siniestro y se escuchaba el eco de sus pasos. La X correspondía a una de las paredes de la cripta. Pronto se dio cuenta de que las piedras de esta zona eran diferentes al resto. Golpeó las piedras de esta pared con el hacha y, para su sorpresa, comprobó que sonaba a hueco. Decidió tirar abajo esa pared aunque eso significara su expulsión del instituto, pero no podía evitar averiguar qué había en el interior. No ahora que había llegado tan lejos. Bastaron unos pocos golpes para que la pared se viniera abajo con un estruendoso ruido que le hizo caer de espaldas. Entre los escombros descubrió atónito algo que jamás hubiera imaginado: junto a un amasijo de polvo y piedras se encontraban los restos de un esqueleto. 2º BACH B Todas las piezas empezaron a encajar en la mente de Marcos, pero ahora una gran angustia le oprimía el pecho. Estaba solo, en una cripta, de noche, y algo –o alguien- lo había guiado hasta sus restos pero, ¿con qué fin? Mientras intentaba no perder los nervios, una luz al final del pasillo por el que había llegado lo alertó. Sin saber qué hacer y con muy pocas opciones, Marcos se levantó rápido del suelo y corrió por el pasillo hacia el lado opuesto a la luz para ocultarse. Allí, al doblar la esquina, encontró una puerta de hierro muy antigua que le obstaculizaba la salida.

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Se puso muy nervioso. Si lo pillaban después de todo lo que había hecho podrían incluso llevarlo a prisión acusándole de robar objetos históricos o algo peor. Miró la puerta. La intentó abrir, pero nada. De repente notó algo frío en la mano: sin apenas darse cuenta llevaba entre los dedos un colgante que se había desprendido de los restos humanos. Lo observó atentamente bajo la luz del móvil y descubrió un saliente en su parte posterior. Lo presionó y una punta con dos dientes en forma de llave se deslizó por debajo. Marcos, al ver que el tiempo se le agotaba, no lo dudó. Metió la supuesta llave en la puerta y su alivio fue enorme cuando vio que se abría y daba al exterior. Marcos corrió a su casa. A la mañana siguiente, cuando volvió al instituto, había un gran revuelo. Al parecer habían aparecido misteriosamente los restos de una joven de la familia Buenavista desaparecida hacía muchísimos años y se la habían llevado para enterrarla junto a su familia. Marcos sabía realmente qué había pasado, pero era algo que guardaría para sí. MÁLAGA, FEBRERO DE 2012

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EDITA: BIBLIOTECA DEL IES “VICENTE ESPINEL “ (GAONA) FEBRERO DE 2012

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