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Vida y obras de Francisco de Goya y Lucientes Francisco de Goya y Lucientes nace en un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza llamado Fuendetodos el 30 de marzo de 1746, procedente de una familia de clase media-baja. En la capital aragonesa recibió Goya sus primeras enseñanzas; fue a la escuela donde conoció a su amigo íntimo Martín Zapater (comerciante ilustrado) y parece que acudió a la Escuela de dibujo de José Ramírez. Zaragoza era pequeña y Goya deseaba aprender en la Corte; este deseo motiva el traslado durante 1763 a Madrid, participando en el concurso de las becas destinadas a viajar a Italia que otorgaba la Academia de San Fernando, sin obtener ninguna. En la capital de España se instalará en el taller de Francisco Bayeu , cuyas relaciones con el dictador artístico del momento y promotor del Neoclasicismo, Antón Rafael Mengs, eran excelentes. Bayeu mostrará a Goya las luces, los brillos y el abocetado de la pintura. Durante cinco años permaneció en el taller, concursando regularmente en el asunto de la pensión, siempre con el mismo resultado. Así las cosas, decidió ir a Italia por su cuenta. En Parma, se presentó a un concurso en el que obtendrá el segundo premio; la estancia italiana va a ser corta pero muy productiva. A mediados de 1771 está trabajando en Zaragoza, donde recibirá sus primeros encargos dentro de una temática religiosa y un estilo totalmente académico. El 25 de julio de 1773 Goya contrae matrimonio en Madrid con María Josefa Bayeu, hermana de Francisco y Ramón Bayeu por lo que los lazos se estrechan con su "maestro". Los primeros encargos que recibe en la Corte son gracias a esta relación. Su destino sería la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, para la que Goya deberá realizar cartones, es decir, bocetos que después se transformarán en tapices. La relación con la Real Fábrica durará 18 años y en ellos realizará sus cartones más preciados: Merienda a orillas del Manzanares y El Quitasol. En Madrid se iniciará la faceta retratística de Goya, pero será durante el verano de 1783 cuando retrate a toda la familia del hermano menor de Carlos III sirviéndole para abrirse camino en la Corte. Carlos IV sucede a su hermano y le nombra Pintor de Cámara lo que supone el triunfo del artista. En 1792 el pintor cae enfermo y esto le dejó como secuela una sordera de por vida. Esta dolencia hará mucho más ácido su carácter y su genio se verá reforzado. El estilo suave y adulador dejará paso a una nueva manera de trabajar. Más adelante, expone sus obras conocidas como Caprichos. Goya critica la sociedad de su tiempo de una manera ácida y despiadada, manifestando su ideología ilustrada. El contacto con los reyes va en aumento hasta llegar a pintar La Familia de Carlos IV, en la que el genio de Goya ha sabido captar a la familia real tal y como era, sin adulaciones ni embellecimientos. El estallido de la Guerra de la Independencia en mayo de 1808 supone un grave conflicto interior para el pintor ya que su ideología liberal le acerca a los afrancesados y a José I mientras que su patriotismo le atrae hacia los que están luchando contra los franceses. Este debate interno se reflejará en su pintura, que se hace más triste, más negra, como muestran El Coloso o la serie de grabados Los Desastres de la Guerra. Su estilo se hace más suelto y empastado. Al finalizar la contienda pinta sus famosos cuadros sobre el Dos y el Tres de Mayo de 1808 . Goya inicia un periodo de aislamiento y amargura con sucesivas enfermedades que le llevarán a crear su obra suprema: las Pinturas Negras, en las que recoge sus miedos, sus fantasmas, su locura. Goya está harto del absolutismo que impone Fernando VII en el país, así que en 1824 se traslada a Francia donde se concentraban todos sus amigos liberales exiliados. Aunque viajó a Madrid en varias ocasiones, sus últimos años los pasó en Burdeos donde realizará su obra final, la Lechera de Burdeos , en la que anticipa el Impresionismo. Goya fallece en Burdeos en la noche del 15 al 16 de abril de 1828, a la edad de 82 años. Sus restos mortales descansan desde 1919 bajo sus frescos de la madrileña ermita de San Antonio de la Florida, a pesar de que le falte la cabeza, ya que parece que el propio artista la cedió a un médico para su estudio.


Etapas de la vida de Goya

 Primera etapa o etapa juvenil (1760-1774) Reinado Carlos III. Goya inicia su carrera como pintor al ingresar en el taller del pintor zaragozano José Luzán, donde aprende los estilos preferidos de su maestro, rococó y barroco tardío. 

Segunda etapa (1775-1791).

Su cuñado Francisco Bayeu le abre las puertas de la Corte donde comienza a trabajar para Carlos III en la ‘’Real fabrica de tapices’’. Casi toda esta segunda etapa la pasa realizando dibujos para tapices de temática costumbrista. Impulsado por una enfermedad y por el deseo ganar dinero, comienza a realizar aguafuertes, con los que continuará toda su vida. 

Tercera etapa (1792-1810) Reinado de Carlos IV.

En esta etapa realiza la primera de las cuatro series de grabados. Los Caprichos, que están realizados en aguatinta y aguafuerte.


Cuarta etapa (1811-1827) Reinado de Fernando VII.

Durante este periodo, desarrolla toda su obra relacionada con La Guerra de la Independencia, donde destacan la serie de los ‘’Desastres de la Guerra’’ y los cuadros del 2 y 3 de Mayo . Es este periodo es acusado de afrancesado dado que sirvió como pintor de la Corte con José Bonaparte, razón por la cual se traslada a Francia donde pasará los últimos años de su vida, desarrollando sus ‘’Pinturas Negras’’ y anticipándose al Impresionismo.


FAMILIA DE CARLOS IV Cuadro de Francisco de Goya, pintado en 1800. Es un óleo sobre lienzo de estilo neoclásico. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado, Madrid, España. El contexto histórico se sitúa en un periodo complejo y difícil, en el que se advierte un continuado proceso de decadencia política desde la llegada al trono del rey. El estallido de la revolución francesa alterará la política, dando paso a una postura cada vez más conservadora en la que la Iglesia, a través de la Inquisición, asumieron un papel protagonista. La obra perteneció a las colecciones privadas del Palacio Real de Madrid, donde aparece en el inventario de 1814. Goya revela su maestría en cada detalle del cuadro tanto por el dominio de la luz como por la tenue definición de las personalidades, acentuada por la reducción de las referencias espaciales, destacando de este modo la capacidad del artista para analizar a sus retratados. Destaca la pincelada goyesca, presagiando ya el impresionismo, que le permite aplicar destellos para crear una ilusión bien delineada de la calidad de las vestiduras, condecoraciones y joyas. Sin embargo, es una obra alejada de las representaciones más oficiales, pues el rey y su familia no portan símbolos de poder. Goya tenía el encargo de representar a toda la familia real, incluso a quienes ya habían muerto, o a quienes estaban por llegar. A la familia real no le acompañan di damas ni sirvientes. El eje central es la reina, que era la que llevaba las riendas del poder y hacia ella convergen las restantes figuras, dispuestas a ambos lados.


La Guerra de la Independencia 1808-1814 La Guerra de la Independencia española debe ser tratada no solo como un conflicto nacional o internacional sino como una auténtica revolución que intentó establecer un Estado liberal mediante las Cortes de Cádiz, en una España en la que todavía el antiguo Régimen regía la vida de los españoles con mano férrea. El conflicto comenzó con la invasión de los territorios nacionales por parte de la Francia de Napoleón, quien utilizó el Tratado de Fontainebleau (1807) para ocupar la Península utilizando como pretexto la invasión de Portugal, aliada de Gran Bretaña. El Gobierno nacional no reaccionó contra el enemigo francés, razón por la cual el pueblo decidió reaccionar primero en lo político, formando las Juntas, que asumieron el poder; y después en lo militar, mediante la organización en guerrillas. El conflicto lo podemos dividir en distintas etapas atendiendo a su desarrollo: -Durante 1808 el ejército francés se despliega a lo largo del territorio nacional. En su intención de ocupar la totalidad del territorio, son frenados por el General Castaños en Bailén, lo que permite la resistencia nacional. -Entre 1808 y 1812, la llegada de Napoleón en persona provoca una sucesión de victorias francesas que terminan por ocupar casi todo el territorio nacional, quedando fuera del alcance francés, donde se convocan las Cortes gracias al apoyo de la flota inglesa. En este período tiene lugar la ofensiva inglesa de Wellington que aliado con Portugal, se enfrenta al ejército napoleónico. -Finalmente, entre 1812 y 1814, el transcurso de la guerra cambia. Francia es derrotada en Badajoz, Ciudad Rodrigo, Vitoria y San Marcial, lo que provoca la marcha del ejército francés y la vuelta de Fernando VII.


L A CARGA DE LOS MAMELUCOS 1808

La carga de los Mamelucos, 2 de mayo en Madrid. Francisco de Goya ,1814. Museo del Prado, Madrid. La Guerra de la Independencia sumió a Goya en un gran conflicto debido a su postura ilustrada partidaria de reformas en la administración del país y contraria al mal gobierno de Carlos IV y Godoy, que le llevó a ser tachado de afrancesado por el pueblo español. Sin embargo no podía comprender la masacre que se estaba llevando a cabo y los seis años de enfrentamientos provocaron tanto en su pintura como en él mismo un profundo cambio. En el cuadro Goya pretende representar un episodio de la guerra en que el pueblo de Madrid se opone heroicamente a la mayor potencia militar del momento, denunciando la destrucción y la crueldad de la guerra plasmándolas en el cuadro con colores intensos y violentos y a través de escorzos y posturas imposibles (influencia del Romanticismo: Delacroix). La carga de los mamelucos fue pintada en 1814 para la deseada llegada de Fernando VII, y, que junto con los Fusilamientos del 3 de mayo supuso para el pintor la oportunidad de alejarse de su fama de afrancesado.


FUSILAMIENTOS DEL TRES DE MAYO DE 1808

Napoleón, para asegurar su estrategia de invadir el país, solicita el permiso de Godoy para el paso de sus ejércitos por España hacia la costa portuguesa. El valido aceptó el tratado pero el proyecto portugués de ambos se convertiría en un acto de traición. Las tropas de Bonaparte penetraron en España con la intención de quedarse. Este sería el inicio de una cruel contienda que no finalizó hasta 1814. Una vez terminada, el infante don Luis de Borbón encargó a Goya la realización de este lienzo, junto al de la Carga de los Mamelucos. La pintura, realizada en 1814 con la técnica del óleo sobre lienzo, es una obra revolucionaria que nos presenta la realidad, de temática patriótica con influencia del Romanticismo. Los hombres de la izquierda, representan la pobreza, espontaneidad y desorganización. Horrorizados, se enfrentan a un pelotón de fusilamiento bien alineado, organizado y muy eficiente. Pero Goya no muestra el rostro de ninguno, ya que los franceses son tan solo una máquina de guerra delimitada por una negra pincelada que contrasta con el otro grupo.


LOS DESASTRES DE LA GUERRA ‘‘Qué valor’’

‘’Tan poco’’

Los Desastres de la Guerra constituyen una serie de 82 grabados realizada entre los años 1810 y 1815. La crueldad de la guerra aparece aquí retratada con un realismo sobrecogedor mostrando los detalles más brutales de la contienda. Goya realiza un viaje a Zaragoza a petición del general Palafox para conocer y representar los sucesos de los Sitios de Zaragoza. Durante su transcurso fue testigo de las escenas de guerra. El marco temporal de estos grabados engloba los sucesos acontecidos durante estos años. El hecho de que no fueran publicados en su día puede responder a la feroz crítica que las últimas estampas hacen del régimen absolutista. Las estampas tuvieron inicialmente el propósito de constituir un álbum patriótico, en consonancia con la petición de Palafox, pero, conforme adelantaba su trabajo Goya amplía los temas para abordar todo tipo de desgracias y sucesos de la guerra provenientes de cualquiera de los dos bandos, pues en muchas de las estampas no es posible identificar quienes son los autores de los horrores.


LOS DESASTRES DE LA GUERRA ‘’Grande hazaña con muertos’’ ‘’ ¿Qué hay que hacer más? ’’

Los grabados se dividen en varias etapas dependiendo del tema que tratan: 

Los grabados de la primera etapa son todos aquellos cuya temática está centrada en la guerra, en especial con la tortura y la pena de muerte.

La segunda parte está centrada en el hambre como consecuencia del asedio ocurrido en Zaragoza en 1808, o de la gran carencia que hubo en Madrid entre 1811 y 1812.

La tercera y última etapa se refiere al periodo absolutista tras el regreso de Fernando VII; en esta última parte se destaca la crítica sociopolítica y el uso de alegorías.


La Visión Fantástica

La visión fantástica pertenece a las pinturas negras que decoraban la casa de Francisco de Goya en ''La Quinta del Sordo'' y que actualmente se encuentra en el Museo del Prado. Se trata de un óleo sobre lienzo que constituye un buen ejemplo de la visión que tenía el autor de la Guerra de la Independencia, en el que se pueden apreciar en el lado izquierdo dos figuras en vuelo de las cuales la de rojo ha sido relacionada con el demonio Asmodeo. La que se encuentra a su lado se muestra señalando a una gran roca en la que se ve un gran edificio de forma circular junto con el que aparecen otros de menor tamaño. En el lado derecho, aparecen dos soldados franceses que protagonizan una escena bélica disparando contra un grupo de jinetes. Según algunas críticas, el diablo Asmodeo representa la destrucción asociada a la Guerra de la Independencia Española. La figura de negro señala la roca en la que se puede observar un pueblo donde destacan sus edificios más emblemáticos y donde tiene lugar la catástrofe. Otra interpretación considera que las dos figuras son simples brujas que aparecen dentro de un marco realista, algo habitual en las pinturas negras donde aparecen temas fantasmagóricos del subconsciente junto con temas reales.


La Verdad, el Tiempo y la Historia. Francisco de Goya, 1797 - 1800 El cuadro se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Estocolmo (Suecia). Este lienzo es un cuadro pintado por Francisco de Goya hacia 1800 que constituyó uno de los óleos de una serie de dos alegorías relativas al progreso científico y económico. La figura principal es la Historia, representada como una mujer desnuda, mirando hacia un lateral, es decir, hacia el pasado, llevando en la mano papel y pluma y anotando todo aquello que ve. A su lado, se encuentra otra mujer: la Verdad, que lleva un cetro que simboliza que la verdad reina sobre todo lo demás; y el último es el Tiempo, representado con alas, que cubren todo, portando un reloj de arena en una de sus manos. Indica, de esta manera, que el Tiempo siempre hace que se sepa la Verdad que la Historia debe recoger. Esta puede ser una de las interpretaciones, aunque otra puede ser que la figura que representa la Verdad sea España, puesto que el libro que porta en una de sus manos sería un ejemplar de una Constitución, mientras que el cetro de la otra sería la soberanía del pueblo, es decir, el liberalismo. La figura del Tiempo se interpretaría como un nuevo momento que se abre para España, el cual es recogido por la Historia.


La Defensa de Zaragoza (1819-1823) Es una obra escultórica clasicista, tallada en mármol por José Mª Álvarez Cubero. Su ubicación actual es el vestíbulo del Museo del Prado. El estilo de esta época es el Neoclásico, una vuelta a la escultura clásica de Grecia y Roma. En este estilo destaca la estatuaria monumental: monumentos conmemorativos y las decoraciones escultóricas de los edificios. La Corona es el principal cliente de la época, y los Borbones pusieron de moda la figura del escultor de cámara, que coordina las iniciativas y encargos reales.

José Álvarez Cubero (1768-1827) Es la figura central junto a Cánova de nuestro neoclasicismo. Estudió en la Academia de San Fernando y en París. Posteriormente fue a Roma, siendo éste el periodo más fecundo de su obra. Fue escultor de la Corte. Su obra más destacada es La Defensa de Zaragoza, que conmemora un episodio de la Guerra de la Independencia, durante el sitio de Zaragoza. Es un grupo escultórico de composición piramidal. Representa a un hijo que luchaba junto a su padre, y que al ver caer herido a éste, le auxilia hasta caer herido de muerte. Se inspira en la escultura clásica romana, como el Gálata suicidándose y uno de los Tiranicidas, y también a su contemporáneo, el escultor también neoclasicista Cánova, del que fue asistente. Álvarez Cubero recurrió a Fernando VII para que éste sufragara los gastos para plasmarlo en mármol, -el original lo realizó en yeso- lo que haría en 1823.


1812: Retrato de la Libertad Las Cortes de Cádiz se reunieron en plena Guerra de la Independencia, aprovechando el vacío de poder monárquico. Se propusieron crear un marco legal que permitiera pasar de una sociedad estamental a una liberal y acabar con el Antiguo Régimen. Se consulta a las autoridades y a los ciudadanos sobre los remedios y los males de la Patria: limitación del poder real, participación de la nación en el poder legislativo, derechos individuales y reformas sociales. La Junta decide que los diputados serán elegidos por sufragio universal de varones mayores de 25 años y que sean Cortes bicamerales. La Junta Central asume el control del "Consejo de Regencia". Muchas provincias ocupadas por los franceses no pudieron enviar representantes y buscaron suplentes en Cádiz. El ambiente liberal de esta ciudad propició la representación de diversas clases sociales: eclesiásticos, burguesías liberales, militares y nobles. El ambiente dominante era el liberal, aunque los diputados estaban agrupados en dos tendencias: Absolutistas, que defendían la soberanía real y la vuelta al Antiguo Régimen. Liberales, partidarios de la soberanía nacional, querían aprobar una Constitución, siguiendo el ejemplo de la Constitución francesa de 1791. Destacaron entre ellos algunos extremeños como Diego Muñoz Torrero. Esta primera Constitución española se promulgó el 19 de marzo de 1812, día de San José; por eso se la conoce como “la Pepa”. La Constitución se compone de un discurso preliminar y 384 artículos. La forma de Estado sería una monarquía –en la persona de Fernando VII– pero parlamentaria o constitucional. Sus principios fundamentales son: Soberanía nacional , el poder está en el pueblo a través de sus representantes en Cortes. Derechos fundamentales del individuo: libertad de expresión y prensa, la igualdad ante la ley y el derecho a la propiedad. División de poderes en: Legislativo. Corresponde a las Cortes, que son unicamerales. Ejecutivo. Corresponde al Rey, cuya persona es sagrada e inviolable, pero está sometido a ciertos límites. Judicial, que recae en los tribunales de justicia. Sufragio universal masculino indirecto . Cualquier español varón mayor de 25 años; pero es censitario. Estado confesional, en el que la religión oficial y única será la católica, apostólica y romana. Igualdad ante la ley. Milicia Nacional, cuerpo armado de voluntarios para defender la Constitución. Derecho de los españoles a la enseñanza primaria pública y obligatoria. Otros Decretos socio-económicos: la abolición de la Mesta, de la Inquisición, de los gremios, de los señoríos jurisdiccionales, de los mayorazgos y la desamortización de tierras comunales. La Constitución de Cádiz es fundamental en la historia de España. Es la primera Constitución española. Se inspira en la Constitución francesa de 1791 pero es más avanzada y progresista. La guerra de la Independencia no permitió llevar a la práctica. Fernando VII anuló la Constitución y la obra de las Cortes de Cádiz en marzo de 1814. Sin embargo, la Pepa fue una referencia clave para el liberalismo posterior. Además, su influjo fue decisivo en otras constituciones.


Monumento de las Cortes de Cádiz 1812

Es una obra escultórica realizada por el arquitecto Modesto López Otero y el escultor Aniceto Marinas. Se inició en 1812 y se finalizó en 1929. Está ubicado en la Plaza de la Constitución en Cádiz Se erige para conmemorar el primer centenario de la promulgación de la primera Constitución de España, así como el "Sitio" que sufrió la ciudad por los ejércitos napoleónicos. Es un monumento clasicista con connotaciones claramente políticas. La parte inferior representa un hemiciclo (metáfora de la Cámara legislativa), con un sillón presidencial vacío: el trono de España desocupado en el momento de su promulgación. En su respaldo: la flor de Lis, símbolo de los Borbones. Hay dos brazos elípticos y en cada uno estatuas ecuestres alegóricas de la paz (figura femenina serena montada a caballo) y la guerra (Marte a caballo), ambas en bronce. En el eje central se levanta un gran pilar, coronado por la Constitución, y debajo la fecha de su promulgación. Sobre este pedestal, cuatro figuras alegóricas sostienen el Texto Constitucional, simbolizado en un libro abierto. La figura frontal sostiene una cadena rota, símbolo de la Abolición de la Esclavitud, junto a esta escultura, una figura masculina desnuda, sostiene una antorcha, símbolo de la Iluminación y emblema de la Verdad; en la parte izquierda una mujer de frente sostiene una espada y una balanza con las dos manos, atributos de la Justicia y la cuarta figura sostiene un pergamino, símbolo de la Ley escrita. Presidiendo el conjunto, una matrona con larga túnica (símbolo de España o de la Constitución), lleva la Ley escrita en la mano derecha y la espada (Justicia) en la izquierda.


1812 : Retrato de la Libertad

Esta imagen simboliza la promulgación de la Constitución de Cádiz, el 19 de marzo de 1812, a las puertas del Oratorio de San Felipe. Fue realizado por el pintor historicista Salvador Viniegra y Lasso de la Vega.

Las Cortes de Cádiz, con la Constitución de 1812, implantaron los principios liberales en España. Este hecho estuvo encuadrado en Cádiz, que en aquella época era la única región liberal del país, pues se encontraba libre de la ocupación francesa. Esta pintura, recoge la primera lectura pública del texto constitucional, justo a la derecha de las puertas de San Felipe Neri. Una plataforma instalada en medio de la calle, mantiene elevados a los representantes de la nación. Frente a ellos, se ubican los ciudadanos que asisten a la ceremonia desde los balcones de sus casas, donde se puede apreciar una rica mezcla de clases sociales. Mientras unos alzan sus sombreros como signo de alegría, otros elevan sus brazos. De entre las distintas clases podemos diferenciar por un lado la alegría y fervor de los grupos populares característicamente ataviados, así como la aparición de militares y burgueses. Esta imagen representa la unión de los distintos grupos sociales ante la ansiada constitución. Cuelga de la pared de la plaza un enorme pendón donde se pueden distinguir los distintos escudos nacionales, y en el centro de ellos el escudo de España, sobre el lema “Patria y Libertad” que representa la unidad de los patriotas, el liberalismo. Se observa igualmente en una de las columnas otro lema “Plus Ultra” que significa “Más allá”, junto a la inscripción que recoge la fecha, 19 de marzo, que coincide con la festividad de San José, que dio lugar a que se conociese popularmente a esta Constitución con el nombre de “La Pepa”. Se aprecia también la multitud de guirnaldas que enmarcan las fechas de 1808 y 1812. Actualmente está expuesto en el Congreso de los Diputados de Madrid.


El juramento de las cortes de Cádiz es un oleo sobre lienzo hecho en 1872 por José Casado de Alisal. Se encuentra en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Las Cortes estaban constituidas por miembros de la clase media, la nobleza, el clero y los militares. Tenían como función principal elaborar la primera Constitución Española, mientras se desarrollaba en España la guerra de la Independencia. Cabe destacar la presencia de doce diputados en representación de la provincia de Extremadura (los cuales se centraron en temas como la libertad de imprenta, venta de terrenos comunes y la supresión de la Inquisición y del régimen señorial). Con la Constitución resultante de las Cortes de Cádiz se rompió con el Antiguo Régimen, ya que se anulaban sus normas y organismos. Había tres tendencias diferenciadas: Absolutistas: Conservadores que defendían el Antiguo Régimen. Liberales: Defensores de la libertad, la igualdad, y el derecho de propiedad. Los Jovellanistas: La rama más moderada.


J

osé Casado del Alisal es uno de los mejores

exponentes de la pintura historicista española del siglo XIX. Nació en la localidad palentina de Villada en 1832 y se formó en la Escuela Municipal de Dibujo de Palencia. Más tarde se traslada a Madrid donde fue discípulo de Federico de Madrazo. Continuaría su formación en Roma estudiando la obra de Rafael y Miguel Ángel y, tras conseguir una beca, finalmente acaba su formación en París, donde realizó El juramento a las Cortes de Cádiz. Su Rendición de Bailén, inspirado en Las Lanzas de Velázquez, cosechó un importante éxito de público y crítica. Llegó a ostentar el cargo de Director de la Academia Española en Roma y fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Falleció en Madrid en 1886. Tiene gran importancia su obra tanto por la calidad como la importancia de los temas de sus cuadros, ya que pintó especialmente temas históricos, desde retratos de la alta sociedad de su época hasta acontecimientos en relación con la historia de cada país. Trata de recrear en su obra los acontecimientos ocurridos tal y como pasaron (realismo retrospectivo). También realizó cuadros de género, como el Retrato de una dama francesa o Dama con abanico. Su estilo se puede considerar frío al conciliar el academicismo y los ideales románticos.

S

alvador Viniegra y Lasso de la Vega (23 de noviembre de 1862 - 29 de abril de 1915) era un pintor historicista y mecenas español.

Comenzó estudiando Derecho, pero pronto se decidió a ser pintor, accediendo a la Escuela de Bellas Artes de Cádiz, donde fue discípulo de Ramón Rodríguez Barcaza y José Pérez Jiménez. Sus primeras obras conocidas son una serie de acuarelas, que dieron origen a un álbum que tuvo bastante éxito. Los años siguientes ganó varios premios de pintura en exposiciones regionales y realizó un viaje Roma, donde se dedicó al estudio del dibujo en vivo. Reconocimientos: En 1890 ganó el concurso para una beca de mérito en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, siendo este periodo italiano el más rico de su vasta obra. Sus obras fueron reproducidas incesantemente, lo que hizo de él un pintor muy popular en toda Europa. Última etapa: Establecido en Madrid, fue nombrado subdirector y conservador del Museo del Prado (1890-1898). Durante esta época se convirtió en un importante mecenas de las artes.


Las alegorías en el arte La alegoría es una figura literaria o tema artístico que pretende representar una idea valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. La alegoría pretende dar una imagen a lo que no tiene imagen para que pueda ser mejor entendido más fácilmente. Otra característica de la alegoría y que dificulta su interpretación es que es hija de la imaginación, lo que le otorga una libertad en su representación muy amplia, que explica que una misma idea se pueda reproducir de formas muy variadas. Aunque también hay otras alegorías cuya metáfora se repite reiteradamente, como en el caso de la muerte, por ejemplo, representada casi siempre como una calavera o como un esqueleto armado de una guadaña; la Justicia, como una mujer con una espada y una balanza; la Prudencia, con una mujer frente a un espejo y serpientes alrededor, etc. En general y como un recurso para enfatizar el simbolismo, los cuadros alegóricos son de gran tamaño, los personajes que representan las ideas aparecen medio desnudos, y con ropajes y apariencias que dejen claro su distanciamiento de la realidad, idealizados. La alegoría como elemento iconográfico se emplea continuamente en la Historia del arte, sobre todo en época clásica, y muy especialmente en el arte del Renacimiento, Neoclasicismo, Romanticismo y Barroco.


Técnica del Grabado

Un grabado es resultado del trabajo realizado sobre una superficie

de madera o metal, llamada plancha, por medio de instrumentos cortantes, punzantes o de ácidos que atacan la superficie metálica. El resultado es la estampa, soporte generalmente de papel al que se ha trasladado la imagen por medio de la tinta, al poner en contacto la hoja con la plancha grabada y ejercer presión con una prensa vertical. Existen diferentes técnicas para trabajar las planchas de metal: el aguafuerte, el aguatinta, el grabado a buril, la punta seca y la litografía.

a) El aguafuerte: sobre una plancha metálica cubierta por una fina capa de barniz protector se dibuja con una punta metálica el tema iconográfico. Al dibujar sobre el barniz protector éste se elimina. Al introducir la lámina en un baño de ácido, o aguafuerte, se produce la corrosión del metal en las zonas dibujadas, es decir, en las que se ha eliminado el barniz protector. b) El aguatinta: consiste en verter sobre la plancha una capa uniforme de resina. La plancha se calienta para que la resina se funda y se adhiera. Posteriormente, se introduce en ácido, y éste penetra en las partes en las que la superficie no está protegida por la resina. El aguatinta está casi siempre asociada al aguafuerte: el dibujo queda definido por el procedimiento del aguafuerte y el aguatinta se utiliza para rellenar las superficies y conseguir los contrastes de luces y sombras. c) El grabado a buril: es el procedimiento de grabar sobre una plancha metálica muy pulida, haciendo incisiones muy profundas por medio de un utensilio llamado buril, que extrae en su recorrido limaduras de la propia plancha. Los surcos resultantes se rellenan con la tinta, que pasará al papel cuando ambas superficies se pongan en contacto. d) La punta seca es, al igual que el buril, una técnica de grabado directo. Consiste en dibujar directamente sobre la plancha metálica con una aguja de acero o punta seca.

e) Litografía: Técnica empleada para conseguir la reproducción de una imagen, en la que la matriz es una piedra caliza. En esta técnica no se graba la piedra, sino que se aprovecha cierta variedad de caliza para reaccionar químicamente ante la presencia de las grasas. La imagen se realiza sobre la piedra dibujando con un lápiz graso que recibe el nombre de "lápiz litográfico". Una vez realizado el dibujo se procesa la piedra con una solución de ácido y goma arábiga, consiguiendo que el dibujo quede fijado a la piedra y estable.


Historia y técnica del óleo El óleo ya se utilizaba en la Edad Media, pero complementando a la técnica del temple y del fresco. En el óleo se emplea como soporte el lienzo de lino o cáñamo y también la tabla. Los aglutinantes que se añaden a los pigmentos son aceites grasos y algunas esencias y resinas. La ventaja principal de este tipo de pintura, es que se puede rectificar en las sucesivas capas (el temple y fresco no tenían estas posibilidades). Pero no es hasta la época de los primitivos flamencos en que se utiliza de manera individual y generalizada. Van Eyck investigó esta técnica dentro de los convencionalismos del temple, haciendo un dibujo detallado en una tabla cubierta de yeso y aplicando capas de veladuras de óleo transparentes. En Italia, el pintor siciliano Antonello da Messina popularizó esta técnica, de la que se aprovecharon los pintores del Renacimiento. Los venecianos dieron el siguiente paso, pintando sobre lienzo. Con esto se conseguía una superficie mucho más grande y permitía además enrollarlo para facilitar el transporte. Se desarrolló un estilo más libre. Los pintores holandeses como Rembrandt y Frans Hals y el pintor español Diego Velázquez hicieron ensayos con la aplicación de empastes. Pero todavía la gama de colores era limitada y muchos se han desvanecido con el tiempo. Los avances de la química proporcionaron nuevos pigmentos en el siglo XIX. La invención de los tubos plegables, permitió a los pintores trabajar al aire libre copiando directamente de la naturaleza. Los aditivos químicos, que mantenían la pintura fresca, hicieron posible que se hiciera un mayor uso de los empastes. Los impresionistas franceses aplicaban, directamente sobre el lienzo, una gran cantidad de pequeñas pinceladas de colores brillantes. Con el desarrollo de la pintura abstracta en el siglo XX, los pintores han experimentado con nuevas técnicas, aumentando las texturas con arena, ceniza o escayola, manchando los lienzos y trabajando con pinturas comerciales y con aerosoles; también han combinado la pintura con fotografías y material impreso para formar collages. La adaptabilidad de la pintura al óleo ha hecho de ella el mejor medio de expresión para el artista del siglo XX.


Arte y moda en el siglo XVIII y XIX

En la España del siglo XVIII al XIX, durante los reinados de Carlos IV (1788 – 1808) y Fernando VII (1813 – 1833) surge una moda propia de un colectivo social muy diferente, los llamados majos. Vivian en distintas zonas de Madrid, como el barrio de las Maravillas y el barrio de Lavapiés, que se diferenciaban cultural y socialmente de otros barrios del centro que estaban más influenciados por la moda internacional. Con el tiempo, este estilo social y de vestimenta fue extendiéndose a otras ciudades, y empiezan a ser conocidos como Goyescos. Las clases privilegiadas comienzan a adoptar su forma de vestir. El traje Goyesco es una vestimenta creada en Madrid usada por la burguesía, pero que en un principio perteneció a las clases populares. Podemos diferenciar dos tipos: El traje femenino, que utilizaba un corpiño ceñido al cuerpo en terciopelo, con mucho escote y un pañuelo que lo oculta, y el traje masculino que se caracterizaba por incorporar un fajín, una chaqueta abotonada, adornada como el femenino con bordados y un pañuelo en el cuello a juego con el fajín. El pantalón es muy ajustado y llega por debajo de las rodillas dejando al descubierto unas medias de color blanco. A pesar de ser los majos personas modestas cuidaban su forma de vestir que se caracterizaba por el colorido y por una abundante decoración. Este tipo de indumentaria tenía una connotación claramente patriótica, contraria al tipo de vestimenta internacional afrancesada, despreciada por las clases populares españolas. Podemos encontrar hoy día esta vestimenta en las corridas de toros goyescas que se siguen celebrando con frecuencia en nuestro país.


1812:retrato de la libertad