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BALADA DE LOS DOS ABUELOS

qué de negros! Sombras que sólo yo veo,

de Nicolás Guillén

me escoltan mis dos abuelos.

Sombras que sólo yo veo,

Don Federico me grita

me escoltan mis dos abuelos.

y Taita Facundo calla;

Lanza con punta de hueso, tambor de cuero y madera:

los dos en la noche sueñan

mi abuelo negro.

y andan, andan.

Gorguera en el cuello ancho,

Yo los junto.

gris armadura guerrera:

--¡Federico!

mi abuelo blanco.

[Facundo! Los dos se abrazan.

Pie desnudo, torso pétreo

Los dos suspiran. Los dos

los de mi negro;

las fuertes cabezas alzan;

pupilas de vidrio antártico

los dos del mismo tamaño,

las de mi blanco!

bajo las estrellas altas;

Africa de selvas húmedas y de gordos gongos sordos ... --¡Me muero! (Dice mi abuelo negro.)

or op d i L

C

UI Q HI

los dos del mismo tamaño, ansia negra y ansia blanca, los dos del mismo tamaño,

Aguaprieta de caimanes,

gritan, sueñan, lloran, cantan.

verdes mañanas de cocos ...

Sueñan, lloran, cantan.

-- ¡ Me canso!

Lloran, cantan.

(Dice mi abuelo blanco.)

¡Cantan!

Oh velas de amargo viento, galeón ardiendo en oro ... --¡Me muero! (Dice mi abuelo negro.) ¡Oh costas de cuello virgen engañadas de abalorios ... ! -- ¡ Me canso! (Dice mi abuelo blanco.)

IDILIO MUERTO de César Vallejo Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí; ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita

¡Oh puro sol repujado,

la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

preso en el aro del trópico;

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita

oh luna redonda y limpia

planchaban en las tardes blancuras por venir;

sobre el sueño de los monos!

ahora, en esta lluvia que me quita

¡ Qué de barcos, qué de barcos!

las ganas de vivir.

¡Qué de negros, qué de negros!

Qué será de su falda de franela; de sus

¡ Qué largo fulgor de cañas!

afanes; de su andar;

¡ Qué látigo el del negrero! Piedra de llanto y de sangre, venas y ojos entreabiertos, y madrugadas vacías, y atardeceres de ingenio, y una gran voz, fuerte voz, despedazando el silencio. ¡Qué de barcos, qué de barcos,

de su sabor a cañas de mayo del lugar. Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje, y.al fin dirá temblando: «Qué frío hay ... Jesús!» y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

Os profes tamen len ... poesía  

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