Page 1

Cuentos de la luna


El ojo de Pan Gu Según la leyenda china, el universo era un huevo enorme y oscuro, donde no se distinguía el cielo ni la tierra. Dentro vivía el dios Pan Gu. Transcurridos 18 000 años de existencia del universo, un inmenso inmenso estruendo partió el huevo. La parte superior, que era más ligera, empezó a ascender y ascender, hasta que formó el cielo, mientras la parte inferior se convirtió en la tierra. En la tierra se colocó Pan Gu, que crecía cada día tres millas. Pasados otros 18 000 años, el ojo derecho de Pan Gu se convirtió en el Sol, y el izquierdo, en la Luna. Su pecho, sus brazos y sus piernas se transformaron en grandes montañas; su sangre, en ríos y lagos, y sus músculos, en tierras fértiles. fértiles. Su cabello y su barba se convirtieron en las estrellas, su sudor se convirtieron en lluvia y los parásitos se convirtieron en los seres humanos. humanos. El día y la noche se sucedían porque Pan Gu parpadear con con frecuencia. Si estaba contento, hacía sol, y si se enfadaba, aparecían relámpagos y truenos en el cielo. cielo


La leyenda de Victoria Regia (Brasil) En Brasil hay una flor muy, muy bonita que está sobre el agua. Nace dentro, la raíz está en la tierra, tierra, pero las hojas y las flores salen a la superficie de los lagos. Se llama victoria regia. regia. La leyenda cuenta que Victoria Regia era una princesa india que estaba enamorada de un guerrero, guerrero, pero sus padres no querían que se casase con él, sino con otro. Los dos pretendientes lucharon por la mano de la princesa. Lucharon a muerte. Después de una dura pelea, el pretendiente que no le gustaba a la princesa mató al guerrero indio y reclamó la mano de Victoria Regia. Pero ella se negó a casarse con él. él. Seguía enamorada del guerrero indio y muy triste. Todas las noches, se quedaba contemplando la luna durante largo tiempo, pues para los indios la luna es un dios. Le pedía que le devolviese a su amor. Ella creía que su amor estaba con el dios de la luna. Un día estaba mirando la luna cerca de un lago. La noche era muy clara y el agua del lago estaba muy limpia, por lo que se podía ver perfectamente en el lago el reflejo de la luna. Victoria Regia creyó que la luna estaba en el lago, y que en la luna estaba estaba su amor, así que saltó al lago para ir en busca de su enamorado y se quedó para siempre allí.


La Luna Roja Había una vez un pequeño planeta muy triste y gris. Sus habitantes no lo habían cuidado, y aunque tenían todos los inventos y naves espaciales espaciales del mundo, habían tirado tantas basuras y suciedad en el campo, que lo contaminaron todo, y ya no

quedaban

ni

plantas

ni

animales.

Un día, caminando por su planeta, un niño encontró una pequeña flor roja en una cueva. Estaba muy enferma, a punto de morir, así que con mucho cuidado la recogió con su tierra y empezó a buscar un lugar donde pudiera cuidarla. Buscó y buscó por todo el planeta, pero estaba tan contaminado que no podría sobrevivir en ningún lugar. Entonces miró al cielo y vio la luna, y pensó que aquel sería un buen lugar para cuidar la planta. Así que el niño se puso su traje de astronauta, subió a una nave espacial, y huyó con la planta hasta la luna. Lejos de tanta suciedad, la flor creció con los cuidados del niño, que la visitaba todos todos los días. Y tanto y tan bien la cuidó, que poco después germinaron más flores, y esas flores dieron lugar a otras, y en poco tiempo la luna entera estaba cubierta de flores. Por eso de cuando en cuando, cuando las flores del niño se abren, durante algunos algunos minutos la luna se tiñe de un rojo suave, y así nos recuerda que si no cuidamos la Tierra, llegará un día en que sólo haya flores en la luna.


Los Celos de la Luna Cierta noche sin luna, encontré a la Luna llorando a la orilla de un río. Lleno de curiosidad le pregunte por que lloraba, y me contó la siguiente historia: “Hace mucho tiempo, yo era muy feliz, pues estaba repleta de amor y de pasión. Estaba locamente enamorada del Sol, y el lo estaba de mi. Pero cierta vez, los celos me hicieron darme cuenta que el Sol no solo me iluminaba a mi con su resplandor, sino que también iluminaba a un centenar de estrellas más. Desde entonces, loca de celos he vivido huyendo del Sol, a pesar que él pasa su vida buscándome, buscándome, yo paso la mía tratando tratando de no encontrarlo, pues los celos no me dejan estar tranquila a su lado, sabiendo que, aunque el quiera, no existe solo para mi.” Y desde esa noche sin luna he sido testigo dia tras dia y noche tras noche de la más triste historia de amor, la historia del Sol y la Luna.


En Donde el Cielo se Confunde con el Mar

Cuenta una historia que cuando el día se marchó perdiéndose en el horizonte allá en donde el cielo se confunde confunde con el mar, salieron las estrellas a jugar al patio del Palacio Palacio Celeste. Celeste. Jugaban a formar figuras caprichosas, para reírse reírse de unos pequeños seres que se maravillaban al verlas. Pero una joven joven estrella se burló tanto de estas criaturas, que despertó a Destino de su milenario sueño, haciendo que la libertad de que gozaban gozaban todos todos en el universo cayera completamente bajo el dominio de tal cruel dictador. Desde entonces, el Padre de todas todas las Cosas castigó a la joven estrella, haciendo que trabajara por siempre siempre para esos pequeños seres de los cuales se burló, iluminándoles sus sus vidas vidas cada vez que el día se marchara perdiéndose en el horizonte, horizonte, allá en donde el cielo se confunde con el mar.


El hombre al que se lo tragó la luna Eran los tiempos de María Sarmiento cuando ocurrió este cuento; fue ayer, pero también también podía ser hoy. En una noche de invierno fría, muy fría, volvía el leñador Juan Alpargata con su carga de leña a las espaldas. Era Juan Alpargata un hombre ya anciano y más pobre que su propio nombre. Agotado por el largo día de trabajo y vencido por el el frío, se sentó a descansar, reposando su haz de leña en una tapia. En el cielo brillaba la luna llena iluminando los caminos, campos y cabezos de su tierra. El cansado y viejo leñador se quedó mirando fijamente a la luna y en voz alta expresó un deseo: —¡Luna, baja y trágame! La luna observó con detenimiento a Juan Alpargata y apiadándose de él, bajó y se lo llevó con ella. Y desde entonces, siempre que luce la luna llena se ve en ella unas manchas oscuras que no son otra cosa sino que la leña esturreada que portaba el tío Juan Alpargata. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


Nuestros comentarios

Cuento de la luna roja: Un niño encontró una pequeña flor en una cueva. Estaba enferma, la recogió con su propia tierra y se la llevo a un sitio mas limpio para que pudiera florecer. ALFONSA VAZQUEZ

La leyenda de Victoria Regio (Brasil) es el cuento mas bonito que he leído en mucho tiempo pues nos hace recapacitar de que tenemos que cuidar la tierra pues la estamos maltratando demasiado y pronto podemos tener serios problemas. Julita

Me ha gustado mucho LA LEYENDA DE VICTORIA REGIA. Nadie puede mandar sobre los sentimientos de los demás y la luna les ayudo a estar juntos y felices, por eso salen las flores tan bonitas pues demuestran lo felices que están de estar juntos. Anabel

A mi me gusta el cuento de la luna roja- Eso nos está pasando a nosotros con nuestro planeta que no lo cuidamos y si seguimos haciendo lo mismo que hasta ahora, llegara el momento que no habrá solución. Manuela

La leyenda de Victoria Regia: Para siempre allí. Yo pienso que cada persona es libre de elegir y no tener el final que tuvo la princesa. Cesar


Cuentos de la luna  

Tocando la luna

Advertisement
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you