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alberto villar campos Periodista

Dos muestras de arte y los débiles

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esde mañana, el alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz, podrá respirar tranquilo de nuevo. La razón es bastante simple: la muestra “Así sea”, de Cristina Planas, se cerrará, finalmente, habiéndose respetado sus fechas de apertura y clausura pese a que un grupo católico pidió su cierre anticipado pues, según dijeron, las esculturas que se exhibían

en la galería Luis Miró Quesada Garland de Miraflores ofendían la fe de la mayoría de peruanos, a Jesucristo y a algunos santos. El Ministerio de Justicia respira tranquilo aun cuando la semana pasada ordenó sacar temporalmente 12 de las 50 obras de arte de la muestra “20 años de la historia en el Perú”, con la que se busca reflexionar sobre la oscura época terrorista, y que se expone en el frontis

de la Municipalidad de Villa El Salvador. Respira tranquilo Carlos Chávarri, de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN), la entidad que organizó la muestra junto con la curadora Karen Bernedo, pues, según dijo, las obras se retiraron para asegurarse de que no se confundiera el verdadero objetivo de la muestra. “Así sea” deja un saldo lamentable: el despido del director de la galería, Luis Lama, por parte del alcalde Muñoz. Lama es hombre polémico y muy terco, sí, pero es, ante todo, un curador serio, experimentado y coherente con su propuesta, siempre arriesgada. Y aunque en la comuna han dicho que su salida había sido decidida mucho antes del problemón que se armó con la muestra –¡infeliz coincidencia!–, decido no creerlo y opto, más bien, por escuchar a Lama, quien reveló que su despido fue negociado

con el propio Muñoz: era mejor que se lo despidiese a que el alcalde sufriera las iras de un sector de la población si acaso decidía cerrar la muestra. Y la muestra en Villa El Salvador deja 12 paneles vacíos en medio de una exposición sobre la memoria colectiva y las heridas y, sobre todo, tremenda interrogante en quienes los vean: ¿Qué había allí que debió ser retirado? Simple: miedo. En ambos casos, las autoridades han optado por calmar las aguas cayendo en un error que ha terminado por hundirlos: obviar el hecho de que el arte es un vehículo de libre expresión en una sociedad democrática –y aun cuando no lo fuera–, en el que se puede y debe reflexionar sin que ello suponga una ofensa. Parecen haber tomado, además, una decisión sin mirar antes los dos lados de la moneda: eligieron uno sin mirar

una mirada al dolor

Un sacerdote reflexiona sobre “Así sea” — Uno de los textos que hay en la muestra “Así sea”, de Cristina Planas, lo escribió el sacerdote Joaquín García, del Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía. El religioso explica el valor de la exposición y retrata una profunda travesía de la artista a través del dolor. “20 años de la historia...”

La incomodidad que rodeó a la exposición

— Carlos Chávarri, secretario ejecutivo de la CMAN, confirmó hace unos días en Canal N que la congresista Martha Moyano se sintió incómoda con algunas cosas que no le parecían agradables de la muestra “20 años de la historia en el Perú”.

al otro, que es, claro, la virtud de dos muestras que hablan, precisamente, sobre el temor y el riesgo que supone quedarse callado. Planas ha ido más allá y ha ofrecido una mirada muy personal sobre el pesimismo y el vacío, pero aun así es capaz de confrontar al público en su mayoría. Y pese a ello, hoy, cuando se clausura su muestra, el vacío queda en la sala Miró Quesada. Quién sabe qué vendrá después de esto. Queda claro que ninguna de las exposiciones tentó la fama a través de la polémica. Eso sería simplificar el objetivo de dos propuestas importantes. Por ello, confieso que siento vergüenza ajena y también molestia. El daño está hecho, sin embargo. ¿Qué hemos hecho para merecer esto? Lea mañana en Lima a - Jorge Ruiz de Somocurcio -


Dos muestras de arte y los débiles