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[La vida en la colmena] Ahora contaré los dones naturales que a las abejas Júpiter inspiró, como premio por haber en la cueva Dictea sustentado al señor de los cielos, llamadas por el dulce sonar de los Curetes, sus bronces crepitantes. Tan solo tienen ellas los hijos en común, viven de sus ciudades en casas compartidas y bajo grandes leyes van pasando la vida, patria y penates fijos distinguen ellas solas, mientras dura el verano se aplican al trabajo y como del invierno se acuerdan venidero en medio almacenan cuanto han conseguido. Porque unas vigilan el sustento y trabajan en los campos según acuerdo establecido; otras en las entrañas de la colmena ponen el zumo del narciso y la espesa resina de la corteza, base del panal, y después de ella van colgando las ceras resistentes; otras sacan crecidas las crías, esperanza de su raza, y otras labran la miel más pura y de líquido néctar rellenan las celdillas. Hay a las que montar guardia en la piquera les ha caído en suerte, y a turnos escrudriñan las lluvias y las nubes del cielo, o recogen la carga a las que llegan, o en formación cerrada expulsan a los zánganos, hatajo de holgazanes, allende el comedero. Y el trabajo hierve, y las mieles despiden aromas de tomillo. Como forjan veloces con masa derretida los Cíclopes los rayos (unos el aire cogen y lo soplan con fuelles de piel de toro, otros templan en la pileta los bronces que chirrían, al Etna el martillar de yunques lo estremece, ellos van levantando los brazos poderosos a ritmo enlazado y voltean el hierro con sólidas tenazas), no de otra manera, si puede compararse lo grande y lo pequeño, urgen a las abejas cecropias las innatas, cada cual en su cargo, ansias de acopiar. De cuidar la ciudad se ocupan las más viejas y de armar los panales y con arte de Dédalo las celdas moldear. Y las que son más jóvenes exhaustas se recogen, entrada ya la noche, [60]

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Las geórgicas de virgilio en verso alejandrino (2)  

Traducción de Antonio Castellote

Las geórgicas de virgilio en verso alejandrino (2)  

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