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RECONOCIMIENTOS PREVIOS RAID BEREBER SOLIDARIO Los trabajos de reconocimiento previo consisten en ir localizando aquellos lugares a los que vamos a llevar la “ayuda humanitaria”, así como las necesidades reales de que es lo que más necesitan. Para ello, en primer lugar trabajamos en las Islas con cartografía, intentando localizar los pueblos más alejados y sus pistas de acceso. Mas tarde nos trasladamos a Marruecos, para verificar la viabilidad de los recorridos y visitar los pueblos a los que pretendemos llevar la “ayuda”. De esta forma entramos en contacto con los colegios, dispensarios, ONG locales y familias, tomando nota de lo que más necesitan. De vuelta en Canarias, comenzamos con los trabajos de localizar los distintos elementos que van a integrar la “ayuda” y a preparar toda la logística que implica, organizar la caravana humanitaria del “SEGUNDO RAID BEREBER SOLIDARIO 2010”. En los próximos días, a medida de que vayamos realizando los trabajos de reconocimiento, iremos publicando lo vivido cada día.


DÍA 1. COMENZAMOS MAL Desgraciadamente en la actualidad para poder llevar adelante este proyecto, es necesario trasladar toda la caravana a la Península, para desde allí entrar en Marruecos, con todos los costes extras que esto supone. Por ello, los reconocimientos comienzan en la Autopista que une Tánger con Rabat. Hay que localizar la ruta más rápida y segura que nos lleve lo antes posible a los pueblos bereberes del Atlas. A pesar de que ya conocemos el peligro de la infinidad de radares que hay en la circunvalación de Rabat, finalmente caemos en la trampa de uno que está detrás de una señal con la prohibición de circular a más de 60Km./h. Nos pillan a 68 Km./h y no conseguimos de ninguna forma, evitar la sanción; comenzamos mal. La señal y el boleto

El resto del día transcurre por autopistas de peaje y carreteras locales, con despiste incluido en el difícil desvío que hay en Casablanca, para tomar dirección hacia el aeropuerto y Marrakech.

Cruce Casablanca dirección Marrakech

Como el hambre comienza a apretar, hay que parar a comprar pan y cebollas, para junto con las latas de sardinas y atún compradas en Rabat, preparar un buen bocadillo, al más puro estilo canario.


Los últimos 150Km. vamos avanzando por carreteras locales, que discurren por zonas agrícolas, hasta que comenzamos a ver al fondo las montañas del Atlas, lugar al que nos dirigimos para localizar los poblados Bereberes, a los que les llevaremos la ayuda humanitaria. Finalmente nos pilló la noche y los últimos tramos de carretera los realizamos encontrándonos por todas partes diversos tipos de vehículos y personas sin luces, que te obligan a ir muy pendiente de todo lo que se mueve en torno a la carretera. Continúan con esa peligrosa costumbre, de no encender las luces hasta bien entrada la noche, bien por que no tienen, por que están fundidas o quizás, para ahorrar energía. Todo esto contrasta con los camiones de transportes locales, que llevan luces por todas partes y de todos colores; parecen un árbol de navidad. Ya me gustaría ver a una ITV canaria con uno de estos camiones. Comenzamos a ascender por el Atlas ya sin la luz del día y el frío va en aumento. Hay que buscar un lugar donde pasar la noche. En Marruecos, en todas partes te encuentras con alojamientos donde poder dormir, el problema vine con el nivel de exigencia que tiene cada uno. Aunque nosotros no tenemos muchos escrúpulos, el “hotelito – pensión” que encontramos hoy, la verdad que no tiene buena pinta, pero el cansancio y la poca agua caliente, hacen que podamos dormir de un tirón.


DÍA 2. SEGUIMOS PEOR Son las 6:00 de la mañana y suena el despertador. Hay que levantarse a esta hora, para a las 7:00 ya estar en marcha con los reconocimientos. Hay que aprovechar el horario solar. Como Marruecos mantiene todo el año el horario GMT, amanece muy temprano y también el sol se pone muy pronto. El recorrido previsto para hoy tiene por objetivo poder llegar a uno de los pueblos más perdidos del Atlas; Anergui. Para ello habíamos previsto entrar por una pista que discurre junto a un río entre cañones y una vez en el pueblo, después de haber localizado el colegio, el dispensario y el responsable del mismo (para tomar nota de sus necesidades reales) y dormir esa noche en el mismo, salir por una pista diferente que conduce a la zona central del Atlas en Imilchil. Para poder llegar al inicio de la pista comentada hay que hacer unos 120 Km. de camino asfaltado de montaña, que debido a las grandes lluvias de días anteriores estaba en muy mal estado y lleno de trampas en forma de socavones, desvíos, piedras en la vía etc.. A continuación entramos en una pista muy rápida, en la que se alcanzan muy fácilmente los 80Km/h., que nos lleva a un río en el que pareces estar en el Oeste Americano. Debido a las grandes avenidas de las lluvias, está todo lleno de troncos de árboles, aserraderos de madera, grandes arrastres de piedras. Encontrar el desvío hacia Anergui resulta fácil, pero desde que iniciamos esta pista, nos comenzamos a preocupar; parece que no tiene mucho uso y esta discurre por una zona muy escarpada.


Nos separan solo 35 Km., pero para hacer los primeros 10Km. hemos tardado 1:30 horas.. Derrumbes, puentes de dudosa capacidad portante, tramos muy estrechos por el borde de los acantilados con el río a más de 50m de profundidad, es lo que nos vamos encontrando. En nuestras cabezas solo nos da vuelta una idea: por aquí no podemos pasar con la “caravana solidaria”. Se trata de un lugar muy peligroso, que al mínimo despiste nos puede ocasionar un accidente muy grave. Además llevaríamos el hándicap de llevar los vehículos muy cargados, con lo aumentaría el riesgo más aún. A todas estas nos sorprende la noche en medio del camino. La pista va empeorando por momentos y empezamos a dudar de que tenga salida. Encontramos varios puentes peatonales que cruzan el río, por los que pasan lo Bereberes con sus mulos, para acceder por las laderas hasta los lugares donde viven. Se ven algunas luces muy desperdigadas, que indica que en cada una hay un hogar. Esta forma de construir sus casas también se parece mucho con la nuestra: desperdigadas y muy separadas entre si, en lugar de formar pequeños núcleos de población.


De repente nos llega un olor a madera quemada en alguna hoguera, pero no vemos nada debido a la oscuridad de la noche. De repente pasando junto a un risco nos encontramos un bereber de al menos 1.90 metros de altura, mimetizado en la ladera. Menudo susto nos pegamos, por que lo vimos cuando estaba a menos de 1 metro del cristal del conductor. Junto a él había varios sacos llenos y una pequeña hoguera (de la que nos había llegado el olor unos 300m antes). Algún vehículo le llevó los sacos hasta allí y estaba custodiándolos, mientras los fueran subiendo por la ladera hasta las viviendas; seguro que la noche la iba a pasar en ese lugar. Intentamos comunicarnos con él, pero no nos entendimos más que para decirnos que íbamos en la dirección de Anergui y que la pista tenía salida. Además comprobamos que los sacos se los habían traído desde la dirección contraria a la que circulábamos nosotros. Esto nos anima a seguir (aún estábamos en la mitad del recorrido de 35 Km.), por la pista en la que muchas veces nos teníamos que bajar del vehículo, para ver por donde poder pasar. Entre el estado de la pista y que las luces no iluminaban los posibles peligros, no nos quedaba otra alternativa. Tras casi 4 horas para poder hacer los 35 Km., nos encontramos con las primeras luces del Pueblo de Anergui. Una vez en el pueblo, descubrimos el motivo del mal estado de la pista por la que circulábamos; llegaba por otra parte, una estupenda carretera recién asfaltada. La desilusión se apoderó de nosotros, al comprobar que habíamos perdido el día de reconocimiento, por que este poblado ya no se encuentra entre los más alejados y con dificultad de acceso, como es el objetivo principal del “Segundo Raid Bereber Solidario”. Este es el motivo de la desaparición de las pistas del Atlas


Había que modificar sobre la marcha el recorrido previsto y localizar otros lugares. Una vez vista la cartografía de la zona, decidimos hacer 150 Km. más de carretera de montaña, por el Atlas, hasta llegar a un poblado donde poder encontrar alguna pensión para descansar esa noche y poder estar cerca de la zona de a reconocer al día siguiente.

Al final llegamos al pueblo de Ouaouizarht, junto a un lago (presa), pasadas las 12 de la noche. Encontrar la única pensión no fue fácil (ya nos veíamos durmiendo en el coche). Entre la decoración de la pensión había alguna foto de las carpas que se pescan en el lago (más de 35Kg.) y un enorme radiocasete, pero el cuerpo no está hoy para mucha música. En menos de 5 horas hay que estar de nuevo en marcha, para intentar recuperar lo perdido en este día.

Dia_2  

Reconocimientos_Previos_Dia2

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