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ron otros a quienes les interesaba participar”. Un problema aparente originó cambios positivos “La Jornada se vio beneficiada con más participación, teníamos parque para complementar, sustituir y suplir.”

Si bien el trabajo colectivo fue enriquecedor, no fue sencillo. Implicó lidiar con formas distintas de pensar,

tiempos y ocupaciones diferentes, equilibrar egos y atenuar protagonismos. “A las reuniones de estudiantes lle-

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gaban algunos, formábamos comisiones; y a la próxima ya no llegaban los mismos”. Hubo dos niveles de participación: los que estaban más involucrados, que fueron los que construyeron la idea central y asumían mayores

responsabilidades, y quienes acudieron de vez en cuando, sin el mismo empeño, pero su apoyo fue igualmente va-

lioso. Buscamos a profesores de la academia, tuvimos que elaborar invitaciones y oficios, “escritos pidiéndoles una

reunión para que nos apoyaran (…) nos decían que estaba bien pero nunca se hacía de manera formal, convocaron a una reunión pero ya que había pasado La Jornada.”

Los aprendizajes cuestan Casi siempre es en las dificultades donde se adquieren experiencias para el futuro y satisfacciones inolvidables. Al respecto agregó Metz el promotor cultural: “primero que nada la confianza, el optimismo de la solidaridad de va-

rios que desinteresadamente se sumaron y participaron, nos ayudaron, no en todo el proceso, pero sí en la medida de sus posibilidades.”

Cuando hay que realizar una idea, las buenas intenciones adquieren un significado práctico que obliga a ges-

tionar recursos, hacer peticiones, cumplir con formalidades desconocidas o que incluso generan tortuosos trámites. Es inevitable que un proyecto como éste implique un desarrollo organizativo y logístico más allá de lo cultural, comentó Metz Torres: “también hemos aprendido que hay que considerar los tiempos administrativos.”

“Arrieros somos y en el camino andamos”. Esto apenas empieza, son los primeros pasos, pues la vida y, por

supuesto la Universidad, son un aprendizaje cotidiano. Fue una primera experiencia, un ejercicio de experimentación, base para continuar promoviendo la cultura popular y tradicional.

Memoria de Proyectos Estudiantiles UACM 2007.  
Memoria de Proyectos Estudiantiles UACM 2007.  

Diseño: Benito López, Ismael Villafranco y Miguel Ángel Esparza

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