Page 1

DIEZ cosas

que debiste saber

del CADE 2012

Escribe: Ben Solís

Entre la visión de un cóctel de amigos poderosos que complotan y la de una reunión de filántropos preocupados auténticamente por el devenir de la sociedad yace la verdad del CADE. Este artículo menciona 10 puntos que debes recordar sobre este evento y sus participantes, a propósito de su edición número 50. Publicado en Revista Asia Sur – Edición 123


UNO

El CADE no es (solo) una reunión de promoción

El CADE cumple, entre otros cometidos, con descentralizar la atención de los empresarios, llevando las reuniones a ciudades distintas cada año. Al presenciar las reuniones y conferencias que este año se llevaron a cabo en Arequipa, uno tiene la impresión de estar viendo una reunión de promoción. Y esta no es la opinión de un simple espectador, sino también la de sus propios participantes. Cecilia Blume, por ejemplo, ha escrito en su columna semanal que “la paso bien, aprendo, conozco gente y, definitivamente, me desconecto de la rutina laboral…”. Además, es sin duda alguna un lugar propicio para reforzar las relaciones públicas, pues “es el lugar ideal para incrementar la red de contactos laborales en un ambiente distinto al de una oficina”. Todo esto es válido y no tiene nada de malo. Pero no debe perderse de vista el objetivo; es decir, conectar al sector público con el privado de cara a los retos que enfrenta nuestro país. El problema es que, como bien parece sentir Blume, a menudo las discusiones de la CADE se diluyen en el éter de las buenas intenciones. Se elevan como las plegarias de quien quiere ganarse la lotería pero no compra los boletos. Y eso debe mejorarse.

DOS

“El país que soñamos” puede depender del soñador

El eslogan dirigido a los líderes empresariales fue: “el país que soñamos está en tus manos”. Las discusiones del CADE —al menos en los últimos años— han estado influenciadas por las fallas que nuestro modelo económico ha ido evidenciando. Cuando éramos un país extraviado, destruyendo nuestro producto a una velocidad superada por el ritmo al cual subían nuestros precios, las discusiones eran cómo salir de ese entrampamiento. Pero una vez que se tomaron las medidas que permitieron el crecimiento de los noventas, una interrogante surgió: ¿por qué no se reduce la pobreza? Y más aun, una vez alcanzada la reducción de la pobreza en el gobierno de Toledo, pasamos a preguntarnos cómo reducir también la desigualdad y evitar los conflictos sociales. Hoy el Perú es un país sobre el cual los peruanos podemos por fin soñar. La ministra Trivelli sentenció que “es una vergüenza que un país que tiene el segundo puesto en la región en grado de inversión y el sexto en el Índice de Competitividad, tenga el puesto 14 en el Índice de Oportunidades Humanas del Banco Mundial”. Muy cierto. Hoy podemos y debemos soñar con un Perú que rompa esa paradoja tan cruel.

El eslogan dirigido a los líderes empresariales fue: “el país que soñamos está en tus manos”. Las discusiones del CADE —al menos en los últimos años— han estado influenciadas por las fallas que nuestro modelo económico ha ido evidenciando. Cuando éramos un país extraviado, destruyendo nuestro producto a una velocidad superada por el ritmo al cual subían nuestros precios, las discusiones eran cómo salir de ese entrampamiento. Pero una vez que se tomaron las medidas que permitieron el crecimiento de los noventas, una interrogante surgió: ¿por qué no se reduce la pobreza? Y más aun, una vez alcanzada la reducció


TRES

“Lo que es bueno para la sociedad…” Es bueno para la empresa, diría Luis Torres al inaugurar el CADE 2012. Pero no siempre se ha pensado así. Hace algunos años existió la idea de que para que el pueblo esté bien bastaba con que al empresariado le vaya bien. La idea fue resumida con el término “chorreo” y aunque su autoría se le atribuye a Toledo, este término es ampliamente utilizado en inglés como trickle-down economics. El punto es que esta idea fracasó pero algunos insisten —como diría J. Quiggin, autor de Zombie Economics— en traerla de vuelta a la vida. Sólo así explicamos que 22% de los asistentes al CADE 2012 pensara que “lo que es bueno para la empresa es bueno para la sociedad”. La verdad es que los beneficios del crecimiento no se decantarán por sí solos, o al menos no en la cantidad y velocidad necesarias para solucionar los problemas de un país. En el CADE 2012 esto ha quedado claro: hay que ir dos pasos más adelante. El primero es pagar los impuestos. Pero como dijo Federico Cúneo — socio y director de Amrop Perú— “pagar los impuestos no es suficiente”. El segundo paso es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

CUATRO

La RSE también es negocio

Los empresarios están para hacer dinero y sus motivaciones casi siempre giran alrededor de ello. Esto no es malo. A lo largo del CADE, el relato de algunos empresarios evocaba charlas de gurús espirituales pero ninguno se animaba a decirlo con todas sus letras. Hasta que Rossana Ramos-Velita, una empresaria iqueña en micro finanzas, se animó. “Ser socialmente responsable es parte de mi modelo de negocio”, dijo. Es decir, la responsabilidad social no debe ser entendida (solamente) como una obra caritativa, una manifestación de magnificencia con mis connacionales. Es también, y sobre todo, una especie de inversión que permite que mi negocio opere en un entorno más favorable. Ramos-Velita es parte de la Grameen Foundation de Muhammad Yunnus, el Premio Nobel de la Paz 2006 por su contribución de la idea de créditos para el autoempleo de los más pobres. Pero no sólo eso, también dirige la Caja Rural Los Andes con gran éxito. La clave, no obstante, no ha sido su bondad sino su visión de la oportunidad de negocio. No tiene nada de malo que los empresarios hagan dinero. Y si lo hacen siendo “el socio financiero que fomenta y fortalece el futuro de las familias rurales del Perú”, tanto mejor.


CINCO

Los empresarios no tienen tanto poder como quisieran

Para nadie es un secreto que el empresariado es un importante poder fáctico en el Perú. Sin embargo, no tiene tanto poder como quisiera. En el año 2010, el CADE se convirtió en una especie de examen oral de los candidatos a la presidencia. Desfilaron por allí desde los entonces favoritos —cómo pasa el tiempo, ¿no?— Castañeda y Toledo hasta los improbables Keiko Fujimori y Ollanta Humala. Ese año, los preferidos del empresariado eran Mercedes Araóz y Pedro Pablo Kuczynski; mientras que Fujimori y Humala eran considerados por los asistentes al CADE como “candidatos que generaban poca confianza”. Más aún, un contundente 88% de los empresarios consideraba que una victoria de Humala tendría efectos negativos para el país. Tampoco fue enorme su poder cuando durante la segunda vuelta electoral, el gremio auspició costosa publicidad que llamaba a “no detener las inversiones”. Tuvo poder, sí, al ejercer presiones sobre el presidente electo con lo que John M. Keynes —quizás el economista más influyente del siglo XX— bautizó en 1936 con el sugerente nombre de “espíritus animales”. Éstos son ese componente que hace que la inversión y el consumo reaccionen por mero optimismo o pesimismo. En el CADE 2012, un 75% de los asistentes manifestó aprobar a Humala.

SEIS

La RSE es bonita… cuando otros la hacen

Como ya se ha mencionado, gran parte de las discusiones del CADE de este año giraron en torno a la Responsabilidad Social Empresarial, esta especie de inversión en desarrollo de las comunidades en beneficio de todos, incluyéndo a las empresas mismas. Carlos Heeren —Socio de APOYO Consultoría— lo resumía de forma simple: “o nos sumamos y lideramos el país que soñamos, o el 30% que votó por la Gran Transformación será el 50% en el 2016”. En pocas palabras, Heeren impulsa la tesis de que la actitud indiferente del empresariado será un caldo de cultivo para la adhesión a ideologías anti sistema que, a la larga, hará peligrar sus propios negocios. Puestos contra la pared, todos están de acuerdo: la RSE es la voz. Pero, cuándo son preguntados sobre el porcentaje promedio de sus utilidades destinado a proyectos de RSE, un 34% de los representantes de las empresas más importantes del país dice que no realiza proyecto o donación alguna. Y los que destinan menos del 5% de sus utilidades son 43% de los encuestados. Necesitamos hacer énfasis como sociedad en la conveniencia de la RSE como una inversión intangible de la empresa.


SIETE

¡¿Corrupción empresarial?! Pero hay más. Cuando los empresarios son preguntados por en qué campo debe manifestarse la RSE, un 79% se decanta por la opción “actuar con ética/combatir la corrupción”. Genial. Posteriormente en la misma encuesta, 52% de los asistentes al último CADE ha manifestado, en la encuesta de Ipsos Apoyo, que la corrupción es algunas veces la única forma de sacar adelante un proyecto empresarial. El hecho es alarmante, aunque quizás éste podría ser entendido como sólo una percepción ajena a la realidad, una consecuencia quizás del pesimismo o la baja autoestima. Pues no. El 60% de los encuestados manifestó saber que en su empresa alguna vez se había buscado un funcionario conocido para que “agilice” un trámite. Además, un 51% se las ha ingeniado para presentar las finanzas de la empresa de forma tal que se pagara menos impuestos: un poco de maquillaje aquí y allá en los estados financieros. Por si fuera poco, Roque Benavides —presidente ejecutivo de Compañía de Minas Buenaventura— ha dicho que prefiere “hablar en positivo” y que “no cree tanto en castigar” sino en “fomentar las mejores prácticas”. Esta última opción sin duda es importante, pero ¿por qué no crear también unos “antipremios” a las faltas éticas?

OCHO

“¡Quiero ser más que un cajero!”

Esa fue una expresión del Ministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla, durante su intervención en el CADE 2012. Ciertamente esa fue la labor que les tocó a los ministros que han pasado por esa cartera, principalmente porque antes los recursos eran escasos. Ahora no lo son, y aunque eso no implique que nos dediquemos a dilapidar el dinero público, sí plantea que el ministro de economía se reinvente. Castilla, con un contundente nivel de aprobación del 94% entre los asistentes al CADE, quiere ser recordado como un ministro que reformó el Estado. En ese contexto, mencionó la dificultad de llegar a un consenso cuando se quieren realizar grandes reformas. Esto ha sido interpretado por medios especializados como una alusión a la reforma tributaria. Al respecto, muchos empresarios han criticado que la estrategia se haya orientado a hacer pagar más a aquellos que son formales y pagan sus impuestos, en lugar de perseguir la evasión fiscal con una ampliación de la base tributaria. Pero como diría Marshall Goldsmith durante su intervención: “aporta más y juzga menos”.


NUEVE

No solo basta con no estorbar El neoliberalismo exigía que, en nombre de la eficiencia, el Estado dejase que el mercado siempre asignara libremente los recursos entre los distintos agentes. Le pedía, en pocas palabras, que se haga a un lado porque estorbaba. Ésta es otra idea que ha muerto, aunque nuevamente algunos se empeñen en revivirla. Hoy se sabe que el Estado, sin entorpecer la actividad económica, debe estar presente en situaciones donde la regulación y la promoción sean necesarias. Entre los anuncios del ministro Castilla, se encuentra un grupo de reformas orientadas a mejorar Proinversión. De este modo, pendiente de promulgación presidencial, se encuentra la Ley de Presupuesto que redefine el papel de Proinversión. El rol de esta agencia pasaría de ser meramente evaluativo de propuestas a uno que le da la potestad de formular proyectos nuevos y reformular los antiguos. Una segunda mejora sería la relacionada a la remuneración de sus funcionarios, pues el 100% de sus trabajadores se encuentran en este limbo laboral llamado Contrato Administrativo de Servicios (CAS). Esto es un paso importantísimo pues permite competir con el sector privado por los mejores profesionales del mercado. Finalmente, anunció la agilización de procesos mediante el recorte de plazos por Decreto Supremo y la aplicación de silencios administrativos.

DIEZ

El Estado puede aprender del privado

La intervención de la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli, estuvo orientada a mostrar que, aunque al Perú le va cada vez mejor “en promedio”, existe todavía una parte importante de la población que se ha quedado relegada. La política del sector está, por tanto, orientada a cerrar brechas urgentes a través de la provisión de servicios a la población en condición vulnerable. En su participación, Trivelli destacó la importancia del privado con un ejemplo sencillo. En cualquier pueblo del Perú, incluso en el más recóndito, uno siempre encontrará una bodega. Y en esa bodega, un paquete de galletas de soda. Entero. Esto nos dice que, dados los incentivos, el privado puede llegar con eficiencia hasta lugares lejanos. De acuerdo con Trivelli, el “el sector privado sabe hacer muy bien cosas que el sector público no”. Y dada la urgencia de las políticas de inclusión, el sector privado puede enseñar aportando celeridad en la implementación de mejoras —ante la alternativa de un estado pesado y lento— como por ejemplo con la implementación de cocinas mejoradas: inversiones pequeñas pero de gran impacto en el bienestar de la población rural.

DIEZ cosas que debiste saber del CADE 2012  

Entre la visión de un cóctel de amigos poderosos que complotan y la de una reunión de filántropos preocupados auténticamente por el devenir...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you