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UNIVERSIDAD TÉCNICA DE AMBATO

FACULTAD CIENCIAS HUMANAS Y DE LA EDUCACIÓN CARRERA DE PSICOLOGÍA INDUSTRIAL

MODALIDAD PRESENCIAL

Consejería “Terapia Breve” Psi. Cl. Ms.c Pablo Cisneros SEXTO SEMESTRE NOMBRE DEL ESTUDIANTE Jurado Benjamín AMBATO – ECUADOR Marzo 2013- Septiembre 2013

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¿Qué es Terapia Breve? “Sin la teoría, la práctica es ciega, cómo ciega es la teoría sin la práctica”. Protágoras.

La Terapia Breve Estratégica es un modelo de intervención psicológica que nace hacia los años 70 como una gradual evolución del modelo Familiar Sistémico. Fue creado por el italiano Giorgio Nardone y su mentor Paul Watzlawick (2007), estructurándose

paulatinamente

como

una

perspectiva

teórico-aplicativa

autónoma. Plantea que cada persona es un Sistema Perceptivo Reactivo (Nardone, 1993), es decir, que todos tenemos modalidades redundantes de percepción y reacción en nuestra relación con la realidad, entendida como la relación de cada persona consigo misma, con los demás y con el mundo. En este orden de ideas, se parte del supuesto que los seres humanos somos sistemas en constante interrelación tanto con nosotros mismos, como con otros sistemas. Por tal motivo, vivimos y funcionamos dentro de una causalidad circular y no linear en la que la relación entre las variables de un fenómeno es una relación de causalidad recíproca. En otras palabras, cada una de estas variables funciona en virtud de las demás, por lo que cada elemento dentro de un sistema emite y simultáneamente recibe información. De ahí nace el concepto del feedback (Nardone & Portelli, 2006). Con base en lo anterior, la terapia estratégica se focaliza en la manera cómo funciona y persiste un problema, más que en por qué se formó. Esto ha llevado a que dicho modelo se estructure sobre lo que Nardone denomina investigación-intervención. Se refiere a una modalidad de investigación empíricoexperimental que se estructura sobre un conocimiento operativo según el cual, para conocer cómo funciona un problema, no es suficiente observarlo desde el exterior. Es necesario intervenirlo para generar un cambio en su funcionamiento. La manera como responde el sistema sobre el cual se intervino para generarlo, revelará el funcionamiento previo del problema. Por tal motivo es que desde la Estratégica, se cambia para conocer, no se conoce para cambiar (von Glasserfeld, 1984, 1995; Nardone & Salvini, 2004). Como consecuencia, el modelo de 2


intervención estratégico es un modelo auto correctivo, es decir, modificable en cada momento sobre la base de los efectos obtenidos durante el proceso de cambio (Balbi & Nardone, 2008). Lo que funciona, se mantiene, lo que no funciona, se cambia pues la única constante es el cambio (Lao Tse, tomado de Nardone, 2009). En concreto, el trabajo de un terapeuta estratégico empieza por identificar en manera clara cuáles han sido las soluciones intentadas (Nardone, & Watzlawick, 1997) de los pacientes en su intento por solucionar su problema. Paradójicamente son justamente estas soluciones intentadas las que, más que resolverlo, lo complican y lo mantienen, pues se convierten en modelos redundantes de interacción disfuncional. En otras palabras, las personas ante un problema tienden a repetir los mismos comportamientos creyendo que así, llegará el momento en el que encontrarán la solución. De lo que no son conscientes es que si el problema no se está solucionando, es necesario introducir un cambio, cambio que les es imposible ver justamente porque están metidos dentro del problema. Es por eso que el problema existe en virtud de lo que se ha hecho para solucionarlo (Nardone & Salvini, 2004). Una vez que se identifican dichas soluciones intentadas, el terapeuta empieza a introducir pequeños grandes cambios en el Sistema Perceptivo Reactivo del consultante. Esto con el fin de sustituir una creencia disfuncional –que es la que mantiene el problema-, por una creencia funcional. Sin embargo, el arte de este trabajo está en que el terapeuta sea capaz de introducir dichos cambios logrando que el efecto de los mismos pase inadvertido, es decir, que el cambio se produzca y sea percibido por el consultante como una inclinación natural de los acontecimientos (Jullien, s.f., tomado de Nardone, G. & Balbi, E. 2008). De esta manera, el terapeuta logra manejar la natural resistencia al cambio del consultante, pues aunque la mayoría de las personas que buscan una terapia lo hacen porque quieren cambiar, al momento de hacerlo es difícil pues todo cambio genera miedo y el miedo, genera resistencia. Por esto mismo, el problema se mantiene y empeora, pues la resistencia al cambio hace que la persona se vuelva rígida y todo lo absoluto, pertenece a la patología (Nietzsche, s.f., tomado de Nardone, 2008).

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Fases de la Terapia Breve estratégica En muchos casos de ansiedad y miedos irracionales este tipo de terapia del Dr. Giorgio Nardone te puede orientar como psicólogo para trabajar con tus deportistas. •

1ª Fase: Hay que crear en la consulta una atmósfera sugestiva y saber que la relación va dirigida siempre al cambio. En esta primera fase el terapeuta toma una parte muy activa y usa un lenguaje casi hipnótico formulando preguntas estratégicas que permitan al paciente descubrir aspectos que no conocía. Esta fase de indagación e investigación provoca ya el primer cambio.

El terapeuta usa en ella diversas técnicas de comunicación como redefiniciones, parafrasear, metáforas, aforismos, etc., a fin de concretar y redefinir el contenido de lo que va saliendo. El paciente suele sentirse a gusto, comprendido, convencido de que es él quien lleva las riendas. Todo el proceso es suave e indirecto, sin dirigismo. El paciente se siente el protagonista de la relación. •

2ª Fase: Una vez entendido el problema se aplica la estrategia adecuada para desbloquear la situación aunque a veces es necesario encadenar varias estrategias. Es esta fase el paciente comprueba sesión a sesión cómo se producen cambios notables en sus hábitos y en su comportamiento.

La terapia posee aquí un estilo diferente ya que en las primeras era más sugestivo e hipnótico. Y si bien normalmente las sesiones tienen lugar cada quince días en ese tiempo se mantiene el efecto sugestivo y es un buen plazo de tiempo para que la prescripción manifieste claramente sus efectos. De ese modo también se potencia la independencia del paciente que nota cómo va mejorando sin la presencia constante del terapeuta. Eso le da confianza y aumenta su autoestima. •

3ª Fase: Una vez que se ha producido el cambio y con objeto de que el paciente se responsabilice el tono se vuelve menos sugestivo, más confrontado. Se discute para que emerja la confianza en sus recursos 4


activos. Se le reta y se le provoca para que surja la consciencia hasta que, finalmente, él mismo declare que ha superado los problemas que tenía. Le pedimos entonces que evalúe su progreso de sanación en una escala de 0 a 10. Cuando declara 10 se considera que ha sido totalmente superado.

4ª Fase: El paciente nos dice lo que nosotros deberíamos decirle. Se ha convertido en su propio terapeuta, capaz de encontrar sus mecanismos para resolver las situaciones que antes le atenazaban. A partir de ahí se fijan citas a 3 meses, 6 meses y 1 año como sesiones de mantenimiento. Se mantiene así un fino vínculo entre paciente y terapeuta aunque la independencia es total. Permanece de esa forma entre ambos un vínculo afectivo. Y es que es importante que el paciente reciba reconocimiento por sus cambios, algo que cuando viene del terapeuta lo potencia. Estrategias utilizadas en la terapia

La conjura del silencio: Consiste en pedir al paciente que no hable de su problema con nadie porque si lo hace "riega" la planta de su problema y éste crece. Es decir, le genero un miedo. Un nuevo miedo que enfrento a su miedo. Es lo que hacen las artes marciales: usar la energía del contrario para aumentar la propia. Ahora bien, la terapia intenta aumentar el miedo en sentido positivo. La conjura del silencio va dirigida a cortar el círculo vicioso que produce el hablar una y otra vez del problema. El miedo a hablar es, pues, la base de la conjura del silencio. En el caso de un hipocondríaco se le recomendó que mantuviera la conjura del silencio todo el día pero después de cenar, todas las noches, debía reunirse en el salón son su mujer, coger un despertador, marcar media hora y durante ese tiempo quejarse hasta que se acabara el tiempo. Ella debía estar callada sin intervenir. Normalmente a los pocos días se agota y cada vez le resulta más difícil encontrar cosas de que quejarse. La evitación: Se trata de no pedir ayuda a quien esté cerca porque cuando es ayudado en el fondo recibe el mensaje de que no es capaz de hacerlo por sí mismo. Eso le patentiza que no puede resolver su problema. Así que se le induce a una reflexión sobre la petición de ayuda. Es conveniente romper la dependencia. 5


"Cada vez que pides ayuda -le decimos- alimentas tu problema. Piensa en ello". Y a veces se le somete a una provocación paradójica como la de: "No te esfuerces en no pedir ayuda pero piensa que cada vez que lo haces crece tu problema". Enfrento así el miedo a empeorar al miedo a pedir ayuda. No se le dice que deje de pedir ayuda pero sí que piense en lo que ocurre cuando lo hace. Y al colocarle en esa situación el cambio es inevitable. La concreción de la fantasía: Esta prescripción juega con la creencia en la magia y la sugestión hipnótica. Por ejemplo, se le dice al paciente: "Imagínese cada mañana, al despertar, que su problema ha desaparecido. ¿Qué ocurriría entonces? Pregúntese: ¿qué cambiaría en su vida si ya no tuviese este problema?, ¿cómo sería su vida si resolviera esto?, ¿cómo le verían los demás?, ¿cómo lo notarían?, ¿qué haría?, ¿qué otros problemas aparecerían? Piénselo". Es decir, inventamos una realidad y la convertimos en algo concreto. El paciente cree así ya desde esa primera sesión que la magia es posible, encontrándose en un cierto trance mágico/hipnótico. Llevar un "Diario de a bordo: La prescripción en este caso es: "Tiene que llevar siempre consigo un cuadernillo y cada vez que tenga un ataque de pánico o cualquier sintomatología relacionada con el miedo apuntar en él el día, la hora, el hecho que se produjo, su estado, cómo se sintió y en qué medida le afectó. Es importante hacerlo en el mismo instante en que se produce el trastorno. Como si tomara una foto de todas las situaciones críticas que ocurren durante las dos semanas. Cuanto mejor ejecute esta tarea más le ayudará porque nos ayudará a entender su problema y podremos ayudarle mejor". Esta estrategia es especial para los ataques de pánico aunque también se usa en los hipocondríacos porque desplazan su atención al cuaderno, dejan de buscar el apoyo de los demás. La hipocondría se asocia con un trastorno de pánico e interacciones patógenas a su alrededor. Con esta estrategia desaparece el miedo porque al preocuparse por llevar un registro completo de lo que sienten y cuándo lo sienten su atención se desplaza de la lucha contra el síntoma a intentar simplemente describirlo. La pregunta diaria: Esta estrategia permite al paciente romper sus propios límites. Le planteamos: "Si Ud. quisiera no mejorar voluntariamente su situación sino empeorarla, ¿qué tendría que hacer o dejar de hacer, pensar o dejar de 6


pensar? Sólo imagíneselo, reflexione. No lo haga, sólo plantéeselo. Deberá escribirlo en su cuaderno si son muchas las cosas que le surgen pero si no con expresarlo verbalmente en la siguiente sesión de terapia es suficiente". Esta estrategia se basa en el axioma "Si quieres enderezar algo aprende primero todas las formas de torcerlo aún más". La peor fantasía: La prescripción es: "Tiene que fijar media hora cada día, siempre a la misma hora, para aislarse en una habitación a oscuras y recrear sus peores miedos, los pensamientos más negativos. Evoque sus más terribles fantasías, todo aquello que le produce pánico, situaciones, personas, etc. Pondrá un reloj despertador que sonará a los 30 minutos. Si le da por gritar, grite; si por llorar, llore. Hasta que suene el despertador. Cuando eso suceda saldrá de esa habitación y continuará su vida normal". Normalmente nos pasamos la vida intentando evitar lo que ésta nos depara. Sin embargo, al forzarle a imaginar las peores situaciones normalmente la persona se relaja; eso sí, le cuesta hacerlo de forma voluntaria y algunos, incluso, se duermen. Ese es el objetivo. Experimentar que la mejor forma de superar un miedo es provocarlo conscientemente. Llamar al fantasma, provocarle, tocarle e ir tras él hasta hacerlo desaparecer. Después, si los resultados han sido satisfactorios, en la siguiente sesión le pediremos: "Ahora deberá hacer eso mismo cada 3 horas. Es decir, 5 veces al día durante 5 minutos en lugar de hacerlo media hora diaria. Sin aislarse, donde quiera que esté, piense en las peores fantasías mientras sigue con su actividad normal. Si surge algún problema fuera de los momentos preestablecidos lo afronta igualmente. Mirará el reloj y durante 5 minutos intensificará esa sensación de miedo". Con ello se pretende entrenar a la mente para que voluntariamente aumente la sensación de miedo durante

esos

cinco

minutos

a

fin

de

controlarlo

y

vencerlo

también

voluntariamente. El efecto es que desaparece. Se basa en la idea de "echar más leña para que el fuego se apague". Los antiguos decían que el miedo enfrentado se convierte en valor y desaparece; y que si intentas evitarlo se hace más fuerte. Esta técnica enseña a erradicar el pánico definitivamente. Ahora bien, se trata de una estrategia que no puede utilizarse con paranoicos, borderline o psicóticos.

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El ritual matinal: Viene muy bien para los depresivos. Lo llamamos Discurso desde el púlpito y está especialmente indicado para aquellas personas que se quejan siempre. La idea es dejar que el paciente hable durante media hora seguida pero prohibiendo el diálogo. Es decir, su interlocutor debe guardar un religioso silencio. De esa forma le damos espacio para que se exprese pero le quitamos el soporte para romper su modelo de comunicación que está muy viciado. A los hipocondríacos también se les aplica esta técnica en conjunción con la de la conjura del silencio. Es decir, por un lado se les dice que no pueden hablar de su problema durante todo el día... pero se les concede hacerlo en los 30 minutos prefijados. El sabio que finge ser estúpido: Normalmente esta estrategia se aplica en las últimas fases de la terapia. A veces, cuando el paciente ve una cierta mejoría intenta desplazar la atención hacia otro problema, otra preocupación. Dejan de hablar del problema que les atenaza e intentan sacar otros conflictos psicológicos. El terapeuta debe estar atento para no caer en la trampa y mantener las prescripciones a pesar de todo. Se le pregunta al paciente: ¿cuál es su valoración del cambio?, ¿ha observado una gran mejoría entonces?, ¿qué puntuación le daría en una escala de 0 a 10? El mapa con los límites (especial para agorafóbicos): La prescripción es "Coja el coche todos los días y desde su casa aléjese en dirección a uno de los cuatro puntos cardinales hasta donde llegue, hasta donde se sienta seguro, sin superar su límite de miedo; márquelo entonces en el mapa, de la vuelta al coche 180º y vaya marcha atrás despacio durante 50 metros. Al día siguiente haga lo mismo en otra dirección, llegue al punto en que siente miedo, márquelo, de la vuelta al coche y circule marcha atrás 50 metros". Con ello se le somete a una tremenda contradicción: se le dice, por un lado, que no supere su límite; y después que debe superarlo... pero marcha atrás. Es un truco muy sugestivo. Cuando haya ido a los 4 puntos cardinales debe volver a empezar por el primer trayecto y repetir los mismos recorridos mirando hasta dónde puede llegar (normalmente rebasa el límite anterior). Las distancias se van ampliando considerablemente hasta que el miedo desaparece por completo.

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El secreto perturbador: Esta estrategia se aplica en las obsesiones que sufren las personas que tienen miedo a hablar en público (trastorno de evitación). En este caso el "diario de a bordo" no sirve porque no le permite afrontar la situación. Así que se le propone afrontarlo como un experimento: "Al entrar en una sala donde se celebra la reunión o la conferencia se disculpa y dice lo que le podría ocurrir, es decir, lo que le da miedo que ocurra. Si no tiene bastante miedo no lo diga. Se trata de reconocer públicamente esa dificultad. Si lo hace se convierte en un acto de coraje que es valorado por los demás. Por ejemplo, si dice: 'Discúlpenme pero en estos días estoy muy estresado y dentro de un rato podría sonrojarme, bloquearme o incluso olvidar algo importante'. Declarando un secreto perturbador usted demuestra más valor". El obsesivo lo admite si se le convence de que puede escoger entre dos opciones: afrontar la situación temida y resolverla -es decir, callar, pasar sin declararlo- o atreverse a decirlo y los demás le verán como un valiente y le entenderán. Con esta estrategia la persona deja de evitar. Su atención se desplaza a lo que debe hacer, tiene que decidir hacer una cosa u otra pero va a afrontar la situación. Es crear de la nada una estrategia. Con ello pierde el miedo y la vergüenza a quedar mal ante los demás y al poder elegir se siente más libre. Si siente más miedo que vergüenza confesará su límite, verá la disposición de la gente, descargará su tensión y será terapéutico de igual manera. Si tiene más vergüenza que miedo nunca confesará su secreto pero no por ello su nivel de miedo subirá. En este caso enfrenta la vergüenza al miedo y también es terapéutico. Negación La negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto. Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. El término negación psicótica se emplea cuando hay una total afectación de la capacidad para captar la realidad. Ejemplo: Fumar provoca cáncer, pero la persona lo niega e incluso estima que es favorable para su salud porque le resulta placentero. Este 9


mecanismo de defensa suele ser solucionado a través de visitas frecuentes a un psicólogo o psiquiatra y el mantener una buena relación inter-personal y familiar hacen a una persona que posea una mayor salud mental sea alguien más en la sociedad. Teoría de Kübler Ross Describe, en cinco etapas distintas, un proceso por el cual la gente lidia con la tragedia, especialmente cuando es diagnosticada con una enfermedad terminal o una pérdida catastrófica.  Negación: «Me siento bien», «esto no me puede estar pasando, no a mí». La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Este sentimiento es generalmente reemplazado con una sensibilidad aumentada de las situaciones e individuos que son dejados atrás después de la muerte.  Ira: « ¿Por qué a mí? ¡No es justo!», « ¿cómo me puede estar pasando esto a mí?». Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Debido a la ira, esta persona es difícil de ser cuidada debido a sus sentimientos de ira y envidia. Cualquier individuo que simboliza vida o energía es sujeto a ser proyectado resentimiento y envidia.  Negociación:

«Dios, déjame vivir al menos para ver a mis hijos

graduarse», «haré cualquier cosa por un par de años más», La tercera etapa involucra la esperanza de que el individuo puede de alguna manera posponer o retrasar la muerte. Usualmente, la negociación por una vida extendida es realizada con un poder superior a cambio de una forma de vida reformada. Psicológicamente, la persona está diciendo: «Entiendo que voy a morir, pero si solamente pudiera tener más tiempo...».  Depresión: «Estoy tan triste, ¿por qué hacer algo?»; «voy a morir, ¿qué sentido tiene?»; «extraño a mis seres queridos, ¿por qué seguir?» Durante la cuarta etapa, la persona que está muriendo empieza a entender la seguridad de la muerte. Debido a esto, el individuo puede volverse 10


silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. Este proceso permite a la persona moribunda desconectarse de todo sentimiento de amor y cariño. No es recomendable intentar alegrar a una persona que está en esta etapa. Es un momento importante que debe ser procesado.  Aceptación: «Esto tiene que pasar, no hay solución, no puedo luchar contra la realidad, debería prepararme para esto». La etapa final llega con la paz y la comprensión de que la muerte está acercándose. Generalmente, la persona en esta etapa quiere ser dejada sola. Además, los sentimientos y el dolor físico pueden desaparecer. Esta etapa también ha sido descrita como el fin de la lucha contra la muerte. Kübler-Ross originalmente aplicó estas etapas a las personas que sufren enfermedades terminales, y luego a cualquier pérdida catastrófica (empleo, ingresos, libertad). Esto puede incluir eventos significativos en la vida tales como la muerte de un ser querido, divorcio, drogodependencia, un diagnóstico de infertilidad, etc. Kübler-Ross afirmó que estas etapas no necesariamente suceden en el orden descrito arriba, ni todas estas son experimentadas por todos los pacientes, aunque afirmó que una persona al menos sufrirá dos de estas etapas. A menudo, las personas atravesarán varias de estas etapas en un efecto «montaña rusa», pasando entre dos o más etapas, y volviendo a hacerlo una o varias veces antes de finalizar. Las personas que estén atravesando estas etapas no deben forzar el proceso. El proceso es altamente personal y no debe ser acelerado, ni alargado, por motivos de opinión de un individuo. Uno debe ser meramente consciente de que las etapas van a ser dejadas atrás y que el estado final de aceptación va a llegar. Sin embargo, hay individuos que luchan contra el problema hasta el final. Algunos psicólogos creen que cuanto más luche una persona ante el problema, más tiempo permanecerá en la etapa de negación. Si este es el caso, es posible que la persona enferma tenga más dificultades para tener una muerte digna. Otros psicólogos afirman que no confrontar la muerte hasta el final es una adaptación para algunas personas. Aquellos que experimentan problemas lidiando con las 11


distintas etapas, deben considerar grupos de ayuda o tratamiento profesional de duelo Referencias  Nardone, G. (2009). La dieta de la paradoja. Ed. Paidós Ibérica.  Nardone, G. & Balbi, E. (2009). Surcar el mar sin que el cielo lo sepa: lecciones sobre el cambio terapéutico y las lógicas no ordinarias. Ed. Herder.  Nardone, G. (2008). La mirada del corazón: aforismos terapéuticos. Paidós, Ibérica  Milanese,

R.

&

Mordazzi,

P.

(2008).

Coaching

estratégico:

cómo

transformar límites en recursos. Editorial Herder.  Nardone, G., & Rampin, M. (2007). La mente contra la naturaleza: Terapia Breve Estratégica para los problemas sexuales. RBA Libros.  Nardone,

G.

(2006).

Corrígeme

si

me

equivoco:

estrategias

de

comunicación para mitigar los conflictos en las relaciones de pareja. Editorial Herder.  Nardone, G. & Portelli, C. (2006). Conocer a través del cambio. Ed. Herder  Nardone,

G.

(2004).

La

intervención

estratégica

en

los

contextos

educativos: comunicación y problem-solving para los problemas escolares. Ed. Herder.  Nardone, G. & Salvini, A. (2004). El diálogo estratégico, comunicar persuadiendo: técnicas para conseguir el cambio.  Nardone, G. (2003). El arte de la estratagema: cómo resolver problemas difíciles con soluciones simples. S.A. RBA Libros.  Nardone, G., Giannotti, E. & Rocchi, R. (2003). Modelos de Familia: conocer y resolver los problemas entre padres e hijos. Ed. Herder.

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 Nardone, G. (2000). Más allá del miedo: superar rápidamente las fobias, las obsesiones y el pánico. Ed. Paidós Ibérica  Nardone, G. (1999). Terapia Breve Estratégica: pasos hacia un cambio de percepción de la realidad. Ed. Herder.  Nardone, G. & Watzlawick, P. (1999). Terapia breve: filosofía y arte. Ed. Herder.  Nardone, G. & Watzlawick, P. (1993). Paura, pánico, fobie. La terapia in tempi brevi. Ponte alle Grazie srl – Milano.  Nardone, G. & Watzlawick, P. (1990). El arte del cambio. Milán, Italia. Ponte alle Grazie.

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Qué es terapia breve