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Bellice Magazine. Magazine cultural digital. Nยบ 05 Mayo 2015. ISSN 2255-5927.

BELLICE05 Magazine cultural digital


Dirección creativa y editorial: Alberto Chao Redacción: Alberto Chao, Rafael Castaño Domínguez Asistencia de redacción: Belén Moreno, Isabel Carmona Burgos Diseño y Maquetación: Avel Valls Muñoz, Belén Moreno Portada: “sin título” de Santiago Ydañez. Agradecimientos: Francisco Javier Rodríguez Cuevas (Desarrollo y mantenimiento web), Oye Cerodoce (por ser tan guapo), Andrés García Simarro Editado por: Bellice Editorial. Virgen de las torres, 10. 41010. Sevilla, España. Bellice Magazine ISSN 2255-5927 www.belliceeditorial.com Nº05 Mayo 2015 Revista On-line: Contacto: bellice@Belliceeditorial.com Publicidad: bellice@Belliceeditorial.com Buscanos en: @belliceEdit www.facebook.com/Belliceeditorial Los artículos, anuncios u opiniones de los entrevistados o colaboradores, no expresan necesariamente la opinión de Bellice Editorial. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o trasmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma, ni por ningún medio, sin autorización previa por escrito del editor, Alberto Chao. Todas las fotografías e ilustraciones que contiene el magazine, están publicadas con el permiso de sus respectivos autores. Copyright © Bellice Editorial 2015 All Rights Reserved.


www.belliceeditorial.com


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WEBS DE

INTERÉS

SANTIAGO YDAÑEZ

PARTICIPA EN

BELLICE


RETRATO

NDIC

CONTEMPORANEO

MURDO ORTIZ

GALERÍA

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EMBUDART

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l mundo es enorme. Está lleno de personas y de cosas que adorar o destruir. Probablemente en este instante el aire esté vibrando con cien mil orgasmos y cien mil plegarias a la virgen María. Es un mundo inabarcable, vibrante, sembrado de ideas que caminan con patitas tímidas o que inflaman los vientres y las almas con una furia irresistible. Como comprenderán, es imposible enterarse de todo. Intentarlo es un suicidio, una ambición siempre insatisfecha: miren el cadáver carbonizado de Ícaro, los tensos ijares del asno de Buridán, el incontenible brotar de las nuevas cabezas de la hidra de Lerna. Por cada libro que uno lee, descubre tres más que no ha leído. Cada palabra, cada amor, cada paso dado, trae a la mente o al recuerdo las palabras, los amores, los pasos perdidos o abandonados. Somos tremendamente conscientes de lo corta que es la vida. Ya que es im-

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posible abarcarlo todo con estas manos de juguete, cada uno acaba centrándose en lo suyo. Pero ni aun así: siempre hay algo más allá, detrás de cada puerta hay otra puerta. Para nosotros, que amamos el arte, y que tenemos un espíritu aventurero y siempre inquieto, Embudart es una buena solución para calmar esta sed de atarlo todo. Este tumblr muestra eventos culturales, críticas o artículos relacionados con el arte. Redbrick Art Museum. Kunsthalle Wien. Arquitectura en el aire. Una fundación buscando director. La luz de Jim Campbell. Marabunta. No está todo, lo sabemos. Pero también sabemos cómo funciona internet, y especialmente Tumblr; uno ya no encuentra las puertas porque las busca, sino porque se le cruzan en su camino. Embudart hace que las probabilidades de topar con algo bello aumenten. No es un hogar, sino un aeropuerto. www.embudart.tumblr.com/


Lausive

Webs de interes

M

i tío Andrés tiene un problema; lo que tiene, mejor dicho, es una carnicería. Hemos estado hablando de que el negocio no le va muy bien, de que cada vez va menos gente a comprar. “¡No sabes los chorizos que han llegado esta semana! Y la presa, ¡qué presa!”, me dice cada vez que lo veo, con una mezcla de entusiasmo y desesperación. Como favor de sobrino, le abrí un perfil en Facebook, y le pedí que le hiciera unas cuantas fotos a la mercancía. Pero el pobre es muy burro, y toda la destreza con que esgrime el cuchillo le falta a la hora de encontrar un buen encuadre. Ni él ni yo somos capaces de revivir su negocio, de maquillarlo y vestirlo bonito para que a los estómagos pasajeros se les ocurra bajarse en su estación. Así que le dije que por qué no probaba a escribir a Lausive. En su página web, esta

gente tan amable ofrece “servicios de talento creativo”, poniendo en contacto a empresas y a profesionales del diseño para que ambos salgan ganando, unos porque ya no esquivan los espejos y otros porque pueden comer caliente. En Lausive, además, para que todo salga a pedir de boca, tienen a unos señores encargados de vigilar y revisar todos los proyectos realizados por este portal, no vaya a ser que a los quince días los gráficos en tres dimensiones pierdan una de ellas por el camino, o vaya usted a saber. El caso es que mi tío, al que le costó un poco confiar en estos geniecillos virtuales, delegó en sus hábiles manos darle nuevas alas a su carnicería. Ahora el local está de bote en bote. Al pobre de Andrés lo han vestido con camisa y pitillos, eso sí. Cómo son los creativos. www.lausive.com

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S A N T I AG O Las pupilas de Santiago trazan la trayectoria del sol en el Puente de GĂŠnave de su infancia. Escondido, agazapado, observa el vuelo de una rapaz en una tarde calurosa, mientras esboza rĂĄpidamente sus primeros trazos sobre papel. Montes y olivos esconden maravillas que fascinan los ojos de un niĂąo

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O Y DA Ñ E Z de mente creativa. Libertad, aire, gravedad, que se aprecia en los fluidos chorreones de cada cuadro de este artista jienense, que hace bailar la pintura sobre grandes lienzos. Telas impregnadas de recuerdos y énfasis, que hoy día expone al público en museos nacionales e internacionales.

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Consagrado como uno de los artistas más representativos del panorama nacional, no olvida sus raíces, con su estudio en su pueblo natal, y demuestra humildad en cada entrevista o recepción. Es ahora cuando los papeles se invierten y nosotros, como público de mente creativa, observamos maravillados el vuelo de Santiago Ydáñez. BM: El folklore propio de tu tierra está muy presente en tu pintura: la taxidermia, la cacería, la imaginería barroca, la religión… Es algo que remite a una infancia vivida, la cual está muy presente en cuanto a tus experiencias y recuerdos. ¿Hasta qué punto influye tu tierra y tu infancia en tu trabajo? ¿Qué queda de ese niño y esa cultura, en el Santiago Ydáñez de ahora? SY: La tierra de mi infancia, el lugar donde nací y me crie se pierde entre los montes de la sierra de Segura, en Jaén. Un pequeño pueblo llamado, Puente de Génave, el cual, indubitablemente ha marcado las pautas de muchas de las líneas de mi trabajo: la naturaleza, la relación humano -animal, la religión como rito social, la crueldad, la ironía y cierto punto estoico. BM: ¿Qué es lo que más ha influido en tu trayectoria? ¿Cuáles han sido tus referentes? Artistas, filósofos, escritores… SY: Son tantas las lecturas que forjan a un chaval, que mi respuesta siempre se quedará corta. El primer libro que leí fue el Quijote, me lo leí entero con 7 años, se lo leía a mi abuela Fuensanta que estaba enferma, solo recuerdo de él, que me reía mucho. Otro libro que me apasionó en la adolescencia, fue la Odisea, lo describiría como magia pura.

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Acrílico sobre tela. 120x180cm Posteriormente llegó el descubrimiento de Nietzsche, esté fue decisivo para mí, tanto o más que Ciorán, Balzac, Calderón, Thomas Mann, Thomas Bernhard, Robert Walser, Nabokov, Dostoyevski, Ariosto, Jorge Manrique, San Juan y Santa teresa… cineastas como Sergei Eisenstein, Haneke, Peckinpah, Buñuel, Vigó, Abel Gance, Dreyer…

Friedrich, Watteau… todos los serranos peculiares que he conocido, el bar la vaca, el pintor, el Vela, el Linares… Gregorio el de Bonache, Tilín, Vicente el enterrador... BM: Tu trabajo es gestualidad, emoción y fuerza, en el que se combinan y contraponen serenidad y violencia. Abarca una amplia gama de temas: retratos humanos, animales, montañas nevadas, paisajes, vírgenes… ¿Qué relación estableces entre estos géneros? ¿Influye tu estado de ánimo o tus circunstancias en cómo te enfrentas a estos géneros en cada ocasión?

Por otro lado, hablando de artistas, destacaría de todo un poco, los grandes de Altamira, Lascaux, Giotto, Van der Weiden, Memling, Brueguel, Rembrandt, Ribera, Velázquez, Goya, Patinir, El Bosco, Holbein, Richter, Morandi, Zurbarán… Fray Angeli- SY: Digamos que son piezas del mismo co, Courbet, Solana, Lucas Cranach, Du- paisaje. Unas complementan a otras o harero… Otto Dix, Beckmann, Grosz, Klein, cen de contrapunto de las mismas.

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BM: Sin embargo, el retrato, la identidad y naturalidad del ser humano, se convierten en una tónica de tu trabajo. ¿Te obsesionan de alguna manera el rostro y la identidad? SY: Durante toda mi trayectoria he trabajado mucho con el rostro y la concepción de retrato. Es una manera muy sintética y cercana de transmitir emociones. Ahí entra todo eso de que el rostro es el espejo del alma y tal… Por otro lado está la comodidad de trabajar con algo que generalmente tenemos muy a mano. BM: ¿Te consideras impulsivo a la hora de pintar? Inicialmente tu proceso de trabajo era más lento, a pesar de ser igual de laborioso y técnico que ahora. ¿Qué ha cambiado en tu modus operandi que ha aligerado tu labor? ¿Cómo es ese momento de conexión con el lienzo en blanco? ¿Te es más fácil conectar con grandes lienzos que con el formato pequeño? SY: A medida que pasa el tiempo, me he ido haciendo más preciso, la práctica y la experiencia han agilizado mi proceso

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de trabajo. Mi gesto y mis colores se han convertido en algo que decido o aplico de una manera más instintiva. Puede que al principio tuviera más dudas a la hora de elegir alguna imagen o de dar por bueno o malo algún cuadro. Sin embargo ahora con el trascurso del tiempo me he vuelto más radical en ese aspecto. No pienso mucho en el lienzo en blanco, me da igual ese tema, es algo que ha pasado a un segundo o incluso tercer plano. Hoy por hoy soy mucho más impulsivo a la hora de pintar. BM: Dices: “Para emocionar al público, tienes que emocionarte tú primero. Que sientas eso que quieres transmitir”. Al observar tu trabajo, es obvia la implicación emocional que vuelcas en ellos ¿Qué sientes hacia tus pinturas? ¿Podrías hablarnos sobre ese diálogo o relación que estableces con tus obras? ¿Es algo procesual o se mantiene a lo largo del tiempo? SY: Por una parte está la imagen de la que parto, con la que ya establezco una relación pasional. Por otro lado, posteriormente lo que sale de esa imagen en forma de cuadro o cuadros que haga a


Acrílico sobre tela. 200x300 cm partir de ella, son dos emociones parecidas pero pueden ser diferentes también, depende del día, momento… BM: Repasando tus trabajos, destaca el uso del blanco y del negro, que recrea un mundo de ensoñación, que se dibuja y desdibuja creando un imaginario muy personal. Utilizas el color en ocasiones muy puntuales, sólo cuando lo crees necesario. ¿Tiene algún motivo de peso tu predilección por la pureza de tonos grises? ¿Tiene alguna carga simbólica? SY: La paleta que utilizo es totalmente instintiva. Los tonos suelen empatizar emocionalmente con la imagen y el momento sensitivo en el que me encuentre.

BM: Según tu propia experiencia, y siendo uno de los artistas nacionales con mayor trayectoria internacional, ¿qué nos podrías decir sobre el panorama actual del arte? ¿Cómo describirías tu paso por las galerías y tu ascenso y notoriedad en este ámbito? SY: La verdad es que no pienso mucho en eso y tristemente tampoco hago mucha vida artística. Voy a muy pocas exposiciones, mí tiempo libre lo empleo en visitar más espacios, paisajes, iglesias, museos y muchos bares.

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Bellice se presenta como un territorio común, una esfera en torno a la cual giran los trabajos y las propuestas de artistas y asociaciones que desean exponer su obra de forma gratuita para mostrar al mundo su talento, su técnica y sus capacidades. Esta es la razón por la que Bellice ha fundado una galería virtual, de la que podemos formar parte todos aquellos que dedicamos nuestro esfuerzo y tiempo a la creación. Un espacio nuevo para difundir las composiciones y acciones artísticas a las que nos venimos refiriendo. Participar y aparecer en nuestra plataforma web, es tan fácil como registrase. Una vez registrado podrás subir los trabajos que quieras a nuestra Galería. No pierdas tiempo y regístrate ya en www.belliceeditorial.com


Texto: Rafa Castaño Ilustración: Belén Moreno

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l rostro no levanta cabeza. Mira desde el suelo hacia su trono perdido, recuerda con nostalgia los años en que era el portavoz del individuo. Hubo un tiempo en que el rostro era un libro en el que leer la vida, en que uno hundía sus manos en sus surcos como en las ondas de un lago sagrado. La gente –la gente griega– creía que morirse era dejar de ver. Así que, para no finar, copiaban sus facciones en un doble, una estatua que no daba conversación ni te invitaba a comer, pero que jamás cerraba los ojos, y que seguiría viviendo por su original cuando este se fuera. El rostro, en fin, era un digno representante del sujeto de cuya cabeza pendía: hasta bien entrada la Ilustración, cuando era imposible ejecutar a un infractor, se volcaba el peso de la justicia sobre su retrato. Executio in effigie lo llamaban. La descripción fiel del modelo se mantuvo en el tiempo, hasta que el Renacimiento marcó el inicio del fin. Resulta paradójico decir esto, al ser esta la época dorada del ilusionismo pictórico, los años en los que

la perspectiva volcaba por fin el mundo en el lienzo en sus verdaderas proporciones, o eso decían ellos. La clave está en la idea de belleza y fealdad. Entonces, como en la fiebre contemporánea del retoque digital, si alguien tenía un grano, o una prominencia excesiva, o un pelo en mal sitio, ese detalle pasaba por el filtro del canon, del ideal. Uno salía más guapo de lo que era, con lo que, halagado y sin darse cuenta, empezó a perder importancia como sujeto. Sin embargo, la verdadera ruptura, precedida por destellos de niebla y bruma –Velázquez, Rembrandt, Goya…– la trajo el siglo XIX, en cuyas postrimerías se abrieron paso desde la última fila dos viejos invitados: el pintor y la pintura. No decimos que la autoría no hubiera tenido importancia antes, ni que antes no se valorara la técnica de una obra pictórica. Hablamos de algo nuevo, un protagonismo inédito hasta entonces, y que sería el responsable de los principales terremotos que agitarían el panorama artístico en el siglo XX, hasta nuestros días.


Al rostro le entran escalofríos cuando se acuerda. El ataque fue brutal y escalofriante. Darwin hizo del hombre un animal más, Freud lo desdobló en varios yos. El Romanticismo le dio alas a la iniciativa personal, las convenciones comenzaron a perder fuerzas para no quedarse atrás. La fotografía despojó a la pintura de su capacidad para reflejar fielmente al retratado. Van Gogh acabó con la visión pura al decir de alguna forma que lo que se ve es ya visto como materia plástica. Poco a poco, tímidamente al principio, a los retratos les iban saliendo trazos huérfanos, manchas insólitas. Fue la explosión cubista la que terminó de presentar en sociedad la crisis de la mímesis, esto es, de la imitación. La representación clásica del rostro tenía sus días contados. Yves Alan-Bois, sobre el retrato picassiano de Daniel-Henry Kahnweiler: “Una forma puede verse unas veces como una ‘nariz’ y otras como una ‘boca’ y un grupo de formas unas veces como una ‘cabeza’ y otras como una ‘guitarra’”. ¡Una nariz como una boca! ¡Una cabeza como una guitarra! Íbamos a empezar a respirar solomillos y a afinarnos la coronilla. El rostro se mesaba los cabellos y oía aterrado el grave timbre de un bordón. Todo lo que creíamos que era natural pasó por el escrutinio de una nueva mirada crítica. A la cara, a esos ojos que antes bastaban para resumir una vida, los fueron sepultando como objetos de poco valor. “¡Como trapos viejos!”, lloraban las plañideras de la Academia. Pero no seamos alarmistas. Hay que entender por qué pasó lo que pasó. Esta ha sido la historia de un encuentro y de una sustitución. En primer lugar, el encuentro del que hablamos es el del rostro consigo mismo. ¿Qué es un rostro sino parte de un cuerpo, y qué es un cuerpo sino un átomo más –lo quiera o no lo quiera– del cuerpo social? Como un niño al que se le impone

una buena costumbre, al principio el rostro clamó por su identidad perdida, pero poco a poco se dio cuenta de que los que parecían echarlo o ignorarlo estaban pensando en él. Pensando de espaldas, al revés y desde dentro, podría decirse. En los retratos, cuya morfología al fin y al cabo siempre estuvo condicionada más por aspectos sociales que estéticos, comenzaron a cobrar importancia los problemas de identidad del individuo; si yo no puedo ser quien soy, ese conflicto debe trasladarse a mi retrato. De ese conflicto se aprovechó la pintura, y el rostro, en parte como sujeto de pruebas, en parte como rostro redivivo, trocó su piel y sus huesos en empastes y veladuras, y el centro se desplazó de la descripción del retratado a su “yo”, a su personalidad. Uno era ahora su interior, y el interior se encarnaba en un lenguaje estrictamente pictórico, que si bien trataba siempre de referirse a alguien, procuraba aludir a ese alguien con métodos completamente nuevos. Por eso Picabia, por ejemplo, pintó un retrato de Max Jacob en el que el rostro de Max Jacob había desaparecido. En palabras de Rosa Martínez-Artero: “Se trata de la independencia formal de la pintura como materia, que es paradójicamente forma de una nueva realidad (el retrato pintado) y es capaz de conformar en el lienzo a un sujeto sólo cuando lo desplaza a su característica más verdadera: la inaccesibilidad, o como algunos pintores de retrato la llaman, lo invisible”. Lo invisible como medio de ver. Casi nada. En segundo lugar, hablamos de la historia de una sustitución. En todo retrato entran en juego tres agentes: el pintor, el retratado y el cuadro. Como hemos visto, de la centralidad del sujeto retratado se pasó a la del cuadro, esto es, la materia pictórica, y con este cambio el rostro renunció a sí mismo para expresar con mayor fidelidad


el interior de su dueño. Pero este cambio no fue el único. A todo esto hay que sumarle el protagonismo del pintor como materia de su propia obra. No es raro encontrar señas del autor en un cuadro, detalles a veces minúsculos que tan fértiles fueron para algunos estudiosos a la hora de identificar de quién era la mano que

sostuvo tal o cual pincel. Sin embargo, aquí nos referimos, hay que repetirlo, a un protagonismo del pintor en el retrato, una situación en la que había en un cuadro más del pintor que del retratado. La mirada subjetiva comenzó a hablar con sus propias palabras; Martínez-Artero: “En el retrato contemporáneo advertimos que al

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enunciar el ‘yo pinto a otro’, ‘yo’, el sujeto gramatical de la acción pintar, es también el tema del que se trata. […] Salvo excepciones es el pintor el que se convierte en único actuante. El ser que se muestra es el del artista”. Acorralado, el rostro acudió a quien le prometía una descripción mecánicamente fiel de sí mismo: la fotografía. No sirvió de nada. Con el desarrollo de la fotografía, con la adopción de nuevas técnicas y encuadres, de nuevos enfoques y aplicaciones, la fotografía se declaró incapaz de captar de forma fiel al retratado. ¡Cómo iba a ser eso posible! La luz no puede mentir. Quien sí puede mentir es el fotógrafo. Pero esto no era sólo una cuestión de buena o mala fe de quien maneja la cámara. Todas las preocupaciones del retrato pictórico pasaron a formar parte del lenguaje fotográfico. En el catálogo de una exposición sobre fotografía de la segunda mitad del siglo XX, se decía lo siguiente: “El diálogo entre identidad y condición humana, entre especificidad individual y valores universales de existencia, entre presencia y esencia, […] forma parte de la propia genealogía del retrato y […] actúa como un sustrato que se ha venido desarrollando y mante-

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niendo a lo largo del tiempo”. A esto hay que sumarle aspectos explotados fundamentalmente por la fotografía, como el conflicto entre la instantánea y la escenificación. Uno de los principales retratistas del siglo XX, Andy Warhol, combinó fotografía y pintura en sus retratos. El más famoso es el de Marilyn Monroe, fijada en el título de su obra simplemente como “Marilyn”. ¿Qué es lo que hizo a este cuadro tan famoso? Entender esto es entender el estado del retrato en la segunda mitad del siglo XX. Esta obra de 1967 reproduce el rostro de Marilyn decenas de veces, con pequeñas diferencias entre cada una de las copias. Marilyn aquí, a pesar de mostrarnos su rostro, pierde identidad. Ella no es ya Norma Jean Baker, sino un mito erótico, una estrella de Hollywood, un modelo a seguir o a vilipendiar. Su carne ha perdido el color y el calor de la sangre, ha perdido su nombre y su historia, su pasado, su memoria. El sujeto es un objeto, y vemos en él no lo que realmente es, sino lo que pensamos que es, o que debería o podría ser. Esta larga cita del catálogo antes citado amplía esta pérdida a la propia autoría de la obra: “Los retratos de Andy


Warhol han desempeñado un importante papel a la hora de plantear cuestiones relativas a la dimensión social y pública de la subjetividad. El sujeto ha adquirido unas proporciones explícitamente míticas y fabulosas. Esta mitificación desemboca en la desaparición de toda subjetividad en ambas vertientes del retrato: la del retratista y la del retratado. La individualidad de Warhol, su labor pictórica, está prácticamente ausente. Sus retratos fotográficos, producidos mecánicamente, no dejan margen a la ilusión del yo interior singular del retratista. Pero los modelos retratados también están desposeídos de su yo interior. Se exhiben como sucedáneos públicos de la subjetividad. Los observadores no vemos un yo interior singular, sino un sujeto bajo la forma de estrella, modelado totalmente sobre la fantasía pública del ‘estrellato’”.

El último de los frentes de batalla ha sido – es– uno de los más cruentos, tanto por sus posibilidades creativas como por su capacidad de democratización: el retoque digital. Lo citamos antes como descendiente del forúnculo ausente del Renacimiento. La tentación de idealizar la vida fue un lugar común desde entonces, pero hoy permite no sólo explotar esa estilización de las arrugas del mundo, sino acentuar sus rincones oscuros y difuminar sus certezas. Todo, en cierto modo, está ya inventado, pero el ordenador es el virus perfecto para rematar la imagen fija, obsoleta para representar al ser humano. Rostros mezclados con otros rostros, rostros dados la vuelta, rostros aliñados, rostros vestidos de rostro, rostros levantándose sobre sus propios cuerpos vencidos para vencer y vivir bajo nuevas pieles.

No extraña entonces ver cómo Cindy Sherman ha hecho numerosos autorretratos en los que es imposible verla. La vemos, quiero decir, escondida tras el maquillaje excesivo o el vestuario excéntrico, tras visajes premeditados y miradas prestadas. Sólo la vemos representar estereotipos, dándole una vuelta más al potro de tortura del retrato clásico: Sherman hace copias sin originales.

Podrá parecerles esto una ensalada mental de los artistas. Pero quién, en un momento de introspección, no ha paseado la vista por sus fotos de Facebook y ha tomado la cámara, pensando: “Voy a hacerme la foto definitiva, la que capture el rostro que las otras fueron incapaces de capturar”. A pesar de todo, seguimos intentando ser inmortales.

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M U R

O R T


R D O Texto: Alberto Chao

T I Z


Es estupendo cuando todo un equipo coincide en seleccionar a una persona. Y más aún cuando se trata de un amigo y compañero de salidas nocturnas granadinas. Siempre se torna fácil y divertido el hablar del trabajo de los allegados, y más aún si es bien. En este caso, y por aquello de alejarme de “diferentes personas, mismas preguntas”, me limito a narrar mi humilde opinión en forma de reportaje. Algo que considero de más cercanía, un producto de la casa. Podría comenzar de la manera más rimbombante posible, remitiéndome a su infancia y a sus influencias artísticas, pero no

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va a ser así. Comienzo dando la mejor definición que se me ocurre de Murdo: Murdo es un artista SOCIAL. Las mayúsculas son por algo, y es que considero que es social en todos los aspectos. A pesar de su distanciamiento de la pintura narrativa, más cercana a la ilustración, o la creación de su propia identidad icónica, que podrían engañarnos y hacernos pensar en lo abstracto o informalista, Murdo retrata la más cruda de las realidades en sus obras, como un fotógrafo de la desfigurada realidad en la que vivimos. Lo abstracto no son sus obras, lo abstracto es la sociedad.

Vacas flacas (Murdo & Potaje)


Él simplemente se limita a contarlo: “Mi intención es crear, nunca me he sentido ligado a ninguna realidad objetiva” En otro plano de lo social, y aunque suene a tópico, es amigo de sus amigos por encima de todo, y se involucra en incesantes proyectos con ellos. Ha realizado colaboraciones con Patricio Hidalgo, Emilio Cerezo, José García y Pedro Caballero entre otros muchos, generando un panorama sinérgico a su alrededor, que adorna siempre con una simpática sonrisa. Sello de cordialidad característico del artista. Dime con quién andas y te diré quién eres. Sus monstruos, siluetas, chirimoyas y colores pastel, componen un imaginario de fuerte carácter personal. Casi como una imagen corporativa propia. Y es que en aquel desparrame de color entremezclado y juguetón, se intuye lo visceral de Murdo. Otra buena definición para el artista.

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Espectro flamígero Alfonso de Borbón Mover los ojos por los trazos y manchas de sus obras trasmite bucolismo, risa e incluso temor. Ya que a pesar de lo desfigurado, que podría alejar al espectador, ocurre todo lo contrario y como efecto magnético, este se identifica en su obra. El misticismo de sus máscaras y aquella alusión a lo primitivo, a lo tribal y espiritual que choca con un modelo de vida mecanizada, te envuelve. Este artista no se decanta por grandes ferias y actos institucionales aunque alguna vez participe de ellos. No encontraran ustedes a Murdo en el Museo del Pra-

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do tal vez, pero eso no le quita relevancia, ni creo que conste como su objetivo. Quitando allá unos circuitos u otros, que es lo de menor importancia, ese cerebrito no para. Murdo siempre anda involucrado en algún nuevo proyecto. Es una pistola de bengalas creativas, que tiñen con su luz nuestra monotonía, hasta el punto de que algunas veces no damos abasto en nuestras redes sociales para compartir sus eventos. No PARRANDA, como él dice. Se balancea de formato a formato, imponiendo su impronta en todo aquel que puede: pintura, escultura, arte urbano, intervención…


La imponente trucha anciana en el pudridero de yo muerte Todo ambiente es poco para este artista que, orgulloso de su trabajo, saborea la libertad de pintar “lo que le da la gana”, sin ningún tipo de tapujos. “El pintor no pretende que le hagan caso”. Verle trabajar es magnífico. Algunas veces, en la pared, comienza marcando de la nada siluetas que parecían haber estado siempre allí, escondidas, como pinturas rupestres. Luego mezcla colores en cualquier plástico o la propia tapa del cubo de pintura y comienza el juego de chorreones y veladuras. Visto de cerca, las masas y gamas de

tonos se superponen y recortan, y lo que parece caótico comienza a tomar forma cuando traza. En este punto se vuelve meticuloso y, pausadamente, desliza el pincel definiendo formas y texturas. Un auténtico “currazo”, que ameniza con bromas y tomándoselo con filosofía. Lo cierto es que el resultado es de lo mejor. Impresiona y te hace reflexionar sobre la visión artística y estética de cada uno. Que no siempre es la misma en términos generales, pero sí en los matices; como los trazos de Murdo.

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Mal de vientre sobre suelo plano

AcrĂ­lico sobre tela 1,20 x 90 cm


MONSTRUOS

Más vale solo que abandonado Después de haber presentado con mucho éxito su serie Jekura Terminator en diferentes salas, actualmente el artista está plenamente involucrado en el Colectivo MULA, que conforma junto a Laura Pintado. La pareja, muy activa, ahora nos sirve en bandeja la exposición Rayos y Retruécanos, que estará abierta a visitas hasta el 3

de Mayo en el Museo de Arte Contemporáneo José María Galván, en Puebla de Cazalla, Sevilla. Por supuesto que esto es el ahora, y que este inquieto creador nos sorprenderá con muchas más novedades, y seguro que un maravilloso destino, ya que este no está escrito y uno se lo forja a base del hacer.

Triste troll quién trompa paga A mí, desde Bellice, no me queda más que felicitarle, animarle con un fuerte abrazo a continuar con su andanza y recomendarles encarecidamente que pierdan unos agradables minutos en contemplar su trabajo, a pesar de que los pintores no pretendan que les hagan caso.

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jos茅 Ram贸n Lozano .es www.joseramonlozano.es


Sebas Velasco Brouk 路 Zeman II 路 Nadie, Der枚k y Heits www.sebastianvelasco.com


Emilio David RodrĂ­guez sin tĂ­tulo www.cargocollective.com/emiliodavidrodriguez


LoLo sin tĂ­tulo, cocodrilos,efecto placebo www.olofonico.com


Gorkem Lake of Rimbaud www.gorkemdikel.wix.com/arts


Cristina Hoch Floating www.cristinahoch.tumblr.com


Isabel Moreno HipotĂĄlamo, Siempre niĂąos, la vida del deseo www.isamormor.blogspot.com.es


Alejandra de la torre Fasciculos www.alejandradelatorre.com


Marina Gonzรกlez Eme Red ear portrait, Red portrait www.behance.net/marinagonzalezeme


Emilio Cerez

TrĂ­tico; Heavy digestion, Cambi www.emiliocerezo.blogspot.com


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