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LA PROMESA Por Fernando Vargas- BelenDigital

Un

día de estos, mi abuelo me dijo:

“Si le quiero contar un cuento, sobre una comunidad cercana a nuestro pueblo. Este hermoso lugar, vivió una gran inundación, allá un grupo de familias- de este pueblo hermoso y risueño- se vieron afectadas y sufrieron al ver sus patrimonios de toda una vida, presa de las aguas lodosas y mal olientes de un Rio chiquito casi seco y que recorre la mayor parte de su pueblo. Todas esas familias han debido esperar con paciencia una solución a su problema de ver su casita destruida, problema generado por la catástrofe natural y por otra catástrofe aun mayor y que estaba por verse. Al día siguiente de la inundación y aun cuando las cámaras fotográficas y de la TV cubrían la tragedia, se oyeron expresiones de solidaridad muy hermosas, se vieron a muchos vecinos dándoles la mano y ayudando al desvalido. Digno de una buena foto…digno de una gran portada. En esos días iniciales, también se vieron a los políticos de este pueblo chiquito y casi risueño…prometiendo a diestra y siniestra solucionar “en el mas corto plazo” este problema cantonal…sonaba muy lindo, todos se veían y hablaban muy seguros de si mismo, todos creyeron y se ilusionaron…y así como cuando las cosas son para uno, de pronto todos los habitantes de esta hermosa y casi risueña comarca, fueron hechizados por esa lluvia de promesas… y así todos los habitantes de esta comarca, tranquilos durmieron confortados con las promesas, durante mas de 6 años, un larguísimo sueño.


Los que sufrieran la tragedia de ver sus casas destruidas y sus sueños aniquilados, tranquilos y resignados esperan que algún día, los que prometieron cumplan… esperan y esperan, con la esperanza a su lado y orando…esperan y esperan que algunos-que hicieron promesas- dejen los orgullos y peleas a un lado y hagan por lo que se les paga o por lo que se les eligió...esperan y esperan por una solución a su problema de vivienda, por cuanto tiempo mas, solo Dios sabrá. Lo más increíble de este cuento, es que en este pueblo chiquitico y casi risueño esta la plata para resolver el problema, guardada hace años en el banco, a la espera de una decisión que no llega! Solo una decisión deben tomar y no la toman…los que prometieron y no cumplen, no saben cuanto la gente esperan que no fallen y desean que queden a la altura y regresen la ilusión a muchísimas personas. Este gesto de cumplir sus promesas, ayudaría a vivir dignamente a estas familias y regresaría la FE en nuestros políticos, que por cierto los habitantes del pueblo chiquitico y casi risueño, no los ven como autoridades, sino incluso como amigos, como vecinos, como compañeros y como familiares. Así que, acá estamos en esta altura del cuento, esperando que la justicia regrese y las promesas se cumplan. Esperando y rogando, por que se tomen los caminos y decisiones adecuados y se ayude a los que han tenido una paciencia de santo. Entre los afectados, casi no se habla fuerte, -para no ofender al Municipio- no vaya a ser que nos saque alguno de la lista y ahí si nos llevo la trampa, ya ni la promesa nos quedaría!”


La Promesa